Una semana ha pasado desde que la noticia de que Yuuri les evitaba se había hecho presente y Otabek era quien más notaba los efectos. Yuri y Jean casi no habían peleado en esos días, lo cual era bastante raro. El ruso se la pasaba horas extras practicando y creando coreografías hasta terminar agotado muy tarde en la noche, para luego pasar una hora en el celular y solo irse a dormir. El canadiense por su lado se la había pasado encerrado en su habitación con su guitarra.
Y aunque la tranquilidad era buena, Otabek no soportaba que sus amigos estuvieran de esa forma. No era que a él no le afectara, simplemente entendía la decisión de Yuuri... más o menos. Podía imaginarse las distintas razones por las cuales el japonés había elegido distanciarse, pero no compartía la decisión de que se alejara pudiendo hablar y encontrarle solución a cualquiera que fuese el problema.
-Uh, no suena bien -se dijo rehaciendo una tonada que estaba practicando desde hace dos días.
Su forma de enfrentar la situación era muy parecida a la de JJ, componía y se quedaba tocando un rato mientras pensaba en cómo solucionar el problema. Se imaginaba distintos escenarios donde solo escribía a Yuuri y charlaban de lo que les molestaba, o donde solo regresaba a la ciudad y volvían a tener ese lindo contacto que venían trayendo desde hace semanas; pero no... Ahora solo tenía los informes diarios de Viktor acerca de cómo estaba el japonés.
Dos toques en su puerta le sacaron de sus pensamientos.
-Adelante -alargó dejando de intentarlo con el teclado, volviéndose justo para ver entrar a Jean y a Yuri en su habitación- ¿Pasa algo? -levantó una ceja,
-Si -dijo seriamente Yuri- No podemos seguir así, debemos recuperar al Cerdo.
-Yurio tiene razón -asintió JJ- ¡No podemos dejar que termine así! ¡Nuestro príncipe debe escoger a uno de nosotros! -dijo con la misma energía de siempre.
El ruso hizo una mueca de asco al escuchar la palabra "príncipe" y se ahorró sus comentarios solo porque de momento estaban del mismo lado y, debían hacer al Cerdo volver.
-No me digas Yurio -fue todo lo que refunfuñó.
-Ah, sí, lo siento, Yurio -dijo de forma distraída haciéndole poner mala cara.
Otabek solo se cruzó de brazos y se recargó más en su asiento.
-No podemos hacer eso. ¿Han pensando en que quizás sea una de las razones por la que nos evita? Que... no lo sé, no ha pensando en que resultaría de este modo y... -alarga buscando las palabras, encogiéndose de hombros lentamente- que quizás no pueda o no quiera escoger para evitar un problema entre los tres.
Yuri y Jean se miraron entre sí en un pequeño momento de reconocimiento.
-Pues que no escoja -dijeron al mismo tiempo.
-¿Qué? -ladeó Otabek inexpresivo, esa sí que no la vio venir.
-Sí, quiero decir -fue el rubio quien habló primero-, a mi no me importa, llevo casi toda mi vida compartiendo con ustedes -dijo con una pequeña sonrisa, mirando a Otabek-, quiera o no -bufó con molestia ya hacia JJ, quien no captó el desagrado en su voz.
-Sí, ¡Yurio tiene razón! Somos los mejores amigos -asiente Jean de forma demasiado infantil- Como los tres mosqueteros y obviamente yo soy el líder -dijo con un movimiento de manos- Nuestro príncipe no tendría que escoger -se encoge de hombros.
-¡Que no me digas Yurio, maldita sea! -exclamó el menor.
El kazajo solo les miró comenzar a pelear y por un momento recordó aquellos días cuando iban juntos a clases de ballet, a la pista de patinaje, campamentos y luego ya de grandes, a la misma escuela secundaria. Y aunque tomaron el mismo rumbo de la música gracias a JJ, aun así los tres sacaban adelante carreras universitarias distintas en sus periodos de descanso.
-¡Cállate, viejo lesbiano! -terminó por gritarle Yuri a Jean, haciendo que Otabek regresara a la realidad.
JJ jadeó ofendido.
-¿Cómo te atreves a llamarle así a tu Rey? -dijo con un mano en el pecho.
Y antes de que aquello continuara, Otabek se levantó.
-Bueno, ya, ¿van a parar de pelear o no? -ladeó cruzándose de brazos seriamente.
-Hmp -bufó Yuri-, está bien...
-Puedo perdonar su ofensa a mi persona -asintió JJ tranquilamente.
-Pidi pirdinir si ifinsi i mi pirsini -le remedó el rubio por debajo mientras Otabek tomaba la palabra.
-Bien -suspiró- No creo que esa tampoco sea una buena opción. Quiero decir... no es algo... ¿raro? Que nosotros tengamos mente abierta no quiere decir que Yuuri esté de acuerdo con algo así -terminó intentando hacerlos entrar en razón.
Y los otros dos se volvieron a mirar antes de mirar de nuevo a su amigo.
-Bueno... tiene razón, no sabemos si nuestro príncipe Cerdito está dispuesto a tener un harem -objetó el canadiense demasiado serio para Otabek- Hay que preguntárselo.
-Y si no... Debe escoger, ¡no nos puede dejar así! -negó Yuri.
-Si puede y lo está haciendo -ladeó el kazajo.
-Ug, Otabek, es un Cerdo tonto, no sabe lo que quiere -niega restándole importancia- y lo sabes.
-Sí, pero...
-No hay nada que perder -asiente Jean- En el peor de los casos... seguiríamos siendo amigos -dijo pensativo y Yuri se le quedó mirando.
-Wow, creo que hemos dañado el cerebro de JJ -dijo impasible.
Otabek asintió de acuerdo.
-No estoy... -comenzó JJ, pero el kazajo le cortó.
-¿Entonces cual es su idea? -preguntó omitiendo al mayor, tomando la llave de la habitación para salir a tomar aire y poder pensar mejor.
-Eh, oigan... -murmuró Jean mientras los otros dos iban a la puerta.
-Bueno, evidentemente debe ser pronto y pienso que podríamos... -siguió Yuri, ignorándole sin problemas mientras seguía a Beka.
-¡Hey! -reclamó el canadiense justo cuando cerraban la puerta- ¡Son unos groseros! ¡Espérenme!
-¿Me oyes? ¿Me escuchas? ¿Me sientes? -cantó bajito Phichit en su oído mientras la ceremonia se desarrollaba frente a ellos- Tikiti, tikiti, tiki tikita -murmuró moviéndose en su asiento como si bailara en serio.
Yuuri se pasó una mano por la cara para evitar reír mientras el rector decía unas palabras.
-Phichit, por favor, basta o me reiré fuerte -pidió tapándose la boca, intentando mantener una cara seria.
-Tiki tiki tin tin tin, taka taka tan tan tan -siguió canturreando el moreno, aun meneándose un poco hasta que paró y exhaló una risita- Ya, está bien, te dejo en paz... Es que estoy nervioso, ¿te imaginas que me caiga al subir al escenario? -murmuró a la vez que llamaban a la primera persona para que subiera- No podría subir eso a Instagram -se lamentó, observando de reojo como a unos asientos más atrás Seung sacaba el celular para grabar- O bueno, si podría... sería divertido, pero no sé si mucho para mi orgullo por un par de minutos.
Yuuri suelta una risita y aplaude con el resto.
-Caerías con estilo, pero creo que hay más probabilidades de que yo me caiga y termine rodando por todo internet al tenerte a ti como amigo -murmuró mirando cómo junto a Seung, su madre también se preparaba- y a mamá grabando... -terminó con una sonrisa nerviosa.
Estaba contento con que su madre había podido asistir a la ceremonia y se pudiera quedar un par de días más antes de que ambos regresaran a Japón. Le emocionaba el regresar a casas y pensaba en lo delicioso de volver a comer el katsudon de su mamá, en lo agradable de tomar un baño en las aguas termales, en ver a sus amigos y en por fin abrir su propio consultorio veterinario. Pero mientras veía a sus compañeros pasar a recibir su diploma, no pudo evitar pensar en que también le deprimía un poco el no haber visto a Yuri, Otabek y a Jean en todos esos meses.
-¡Chulanont, Phichit! -fue llamado y Yuuri salió de sus pensamientos solo para ir aplaudir a su amigo.
No podía darse el lujo de pensar en ellos... aunque básicamente gracias a ellos, a Viktor y en gran medida a Phichit por recomendarle Sugar, había obtenido el dinero para pagar el semestre y ahora estar allí graduándose. Observó a su sonriente amigo en su traje posar para la foto y sonreír ampliamente haciéndole soltar una sonrisita.
Más pronto que tarde se levantó del asiento y fue a hacer la pequeña fila a un lado para ser llamado y al fin recibir aquel título por el cual tanto había luchado.
-¡Katsuki, Yuuri!
Al avanzar podía escuchar a su madre y a Phichit entre la multitud además de los aplausos de todo el auditorio. Yuuri podía notar el peso de la medalla en su cuello, el sudor y temblor de sus manos al tomar aquel pergamino, y el calor en sus mejillas al momento de la foto. Al bajar del escenario, podía sentir un peso menos y el orgullo propio llenar su pecho junto a la tranquilidad de al fin haber terminado.
-¡Bien! -dijo Phichit cuando minutos después todo acabó y recuperaba su birrete del suelo- Es hora de ir a cenar algo y prepararnos para la fiesta -sonrió dándole un suave codazo.
-Ah, mi parte favorita es comer -alargó Yuuri con ganas de ello, moviéndose entre la multitud en busca de su madre y de Seung, a quienes no tardó en encontrar cuando la rechoncha mujer le había atrapado en sus brazos en un fuerte abrazo.
-¡Yuuri!
-¡Mamá! -exclamó felizmente correspondiendo el abrazo al instante.
-¡Oh, Yuuri, cariño, estuviste muy atractivo allí arriba! -dijo en japonés y con emoción pasando a tomar sus mejillas- Estoy tan orgullosa, hijo, tu padre también lo está -aseguró con una cálida sonrisa, peinando un mechón azabache del contrario.
Yuuri le devolvió la sonrisa y colocó su birrete en la cabeza de la mujer.
-Es todo gracias a ustedes -aseguró volviendo a abrazarle.
Madre e hijo se separaron al sentir un flash y miraron hacia Phichit y Seung.
-Oh, no, no se detengan por mi -se apresuró a negar Phichit, enternecido por la escena- Debía tener una foto de esto -movió su celular.
-Oh, Phichit -alargó la mujer yendo a abrazarle también- Felicidades también para ti, también estoy orgullosa y seguro que tu familia también está lo está -dijo de forma maternal en inglés, ya que su familia no había podido ir.
-Lo están, señora Katsuki. Gracias -asintió correspondiendo el abrazo sin problemas- Por cierto, tiene un buen inglés -añadió sorprendido, en el pasado vía video llamada a la mujer le costaba un poco comunicarse por no dominar el idioma-, ¡incluso mejor que yo en mi segundo año aquí!
La mujer se sonrojó con una sonrisita mientras le restaba importancia al asunto moviendo una mano.
-Bueno, es que he estado practicando y estudiando un poco en mis ratos libres para venir aquí -admitió comenzando a avanzar con la multitud a la salida- Y ha sido bastante útil, tanto para el taxi como para comprar algunas cosas sin ayuda de mi lindo Yuuri.
-Estoy orgulloso, mamá -asintió el japonés con una sonrisa.
-¿Quién dice que loro viejo no aprende a hablar? No había tenido verdaderamente una razón pues no van muchos extranjeros al onsen -comentó tranquilamente- ¿No se tomarán fotos con sus compañeros? -observó al estar fuera y notar que la mayoría tomaba algunas fotos.
-No lo menciones, Phichit tomó un montón antes de que llegaras y antes de entrar... -alargó Yuuri.
-¡Nunca son suficientes fotos! -se quejó mientras iba tomado del brazo del coreano- ¿Verdad, Seung?
-Ya han sido suficientes fotos -suspiró Seung con cierto cansancio, abrazándole por la cintura con un brazo para evitar las tentaciones del muchacho.
El moreno solo hizo un puchero y abrió la boca para replicar.
-Bueno, ya que todos estamos de acuerdo en que fueron suficientes fotos -le cortó Yuuri-, vamos a comer -dio un aplauso, animado por comer algo delicioso.
Y aunque habían sido suficientes fotos, no lo fueron durante la cena, más eso no evitó el que pudieran charlar amenamente los cuatro sobre lo que ahora vendría. Seung aun tenía un semestre más aparte del que estaba cursando por lo que Phichit y él alquilarían una habitación y vivirían juntos durante esa temporada, así el moreno aprovecharía de tener más experiencia en la clínica en la que trabajaba.
-Bueno, eso me parece una buena oportunidad para ambos, los felicito -asintió el nipón de veras feliz por ambos.
-Lo sé, pero eso no evitara el que te extrañaré aquí... -dijo Phichit en tono sentimental- Somos como hermanos -suspira tomando su mano sobre la mesa- Somos muy parecidos, ¿verdad, Señora Katsuki? -le miró ya con más emoción, acercándose mas al nipón para que pudiera apreciar mas sus "parecidos".
-Como dos gotas de agua -respondió la mujer un tanto divertida, bebiendo un poco de su limonada.
-Yo también te extrañaré, Phichit -asintió igual Yuuri con una enorme sonrisa- Siempre podemos visitarnos, tienes una habitación asegurada en Yu-topia Katsuki -aseguró.
-Sí, pero no sería lo mismo... -dijo y su sonrisa decayó un poco, pero de inmediato se recompuso, mas aun así Seung y Yuuri se habían dado cuenta- Aun así, aceptaré esa habitación en Yu-topia.
El tailandés cambió a un tema más animado de inmediato y los dos chicos dejaron pasar ese momento. Seung ya conocía lo que Phichit tenía en mente y si necesitaba hablar él estaría allí, por otro lado Yuuri esperaba poder hablar con su amigo más tarde, y el momento se dio al acabar la cena.
-¿Todo está bien? -preguntó con cuidado al estar ambos lavándose las manos solos en el baño.
Phichit le sonrió a través del espejo. De nuevo aquella sonrisa levemente decaída nada común en él.
-Sí, es solo que... -suspiró tomando una servilleta- Ya sabes, estaremos lejos y... siempre has sido mi pilar, mi mejor amigo, mi hermano... desde que nos conocimos en aquel paseo de inducción -señaló-, ¿lo recuerdas?
-¿Con el profesor Celestino? -recordó con una sonrisita algo divertida.
-¡Sí, exacto! -rió- Así que... para devolverte todos estos años de ayuda y para asegurarme de que no me olvides, ¡te daré un gran regalo! -canturreó.
Yuuri se sonrojó y se apresuró a negar. Todo lo que decía su amigo le había tocado.
-Phichit, no necesitas darme nada -dijo rápidamente- Tú también eres mi pilar, sin ti no habría hecho tantas cosas... Hubiera sido un total asocial inseguro que apenas hubiera sido conocido al decir mi nombre en las listas -exhaló una risita- Y no tendría fotos tan buenas en mi haber.
-Bueno... no creo que hubiera sido así, pero gracias -asintió- Y tampoco hubieras conocido a ciertos tres papuchos -alargó dejándolo caer como si nada y Yuuri negó rogando internamente que lo dejara pasar- Fuera de eso, en lo de las fotos tienes razón, pero aun así vas a aceptar mi regalo.
-Pero... -comenzó el japonés.
-¿Conoces Killing Stalking? -le interrumpió el tailandés dirigiéndose a la puerta como si nada.
-¿El horrible manwha con mucha sangre que te gusta?
-Ese -asintió abriendo la puerta- Te partiré las piernas como Sangwoo como no aceptes mi regalo -amenazó en un tono de broma- No hay devolución y no necesitas darme nada, Katsuki -terminó sonriendo felizmente.
-Uh... eres terrorífico en ocasiones -murmuró Yuuri a modo de queja- Esta bien... -se rindió siguiéndole- Pero aun así te daré algo también.
-Si insistes puedes darme permiso de subir mis fotos secretas de ti... -propuso pasando el brazo por sus hombros.
-Olvídalo, no te daré nada -negó rápidamente.
-¡Oh, eres tan malo conmigo, Yuu! -alargó fingiendo dolor mientras llevaba una mano a su pecho de forma dramática.
