-¡La misión comienza en 10 segundos!
Scout estaba listo para salir al campo de batalla. Concentrándose en eliminar a los miembros de BLU quizás podría liberar la mente de los extraños sucesos ocurridos la noche anterior, aunque fuera sólo momentáneamente. Miró a sus compañeros, quienes parecían también estar preparados para entrar en acción.
En Sawmill se disputaban tres tipos de "juegos": capturar la bandera, rey de la colina y arena. Dio las gracias a que aquel día tocase diputar una partida de capturar la bandera y no una de arena, pues en esta última la puerta de la sala de reaparición se bloqueaba hasta el final de la ronda, por lo que cada eliminación contaba y, dado al agotamiento que sentía, iba a resultar una presa fácil.
La cuenta atrás dio comienzo y sus compañeros adoptaron posiciones para salir en cuanto las puertas se abrieran.
-¡Uno!
Scout salió corriendo por el lluvioso paisaje en dirección a la base enemiga. Su objetivo era claro: hacerse con el maletín enemigo, el cual contenía información confidencial del BLU... o eso se suponía, dado que nunca nadie había logrado abrir uno de los dichosos maletines. Al mismo tiempo, tenían que defender su propio maletín, por lo que el equipo debía coordinarse bien si querían tomar la iniciativa para ganar.
Scout, quien normalmente actuaba de manera instintiva, esta vez optó por ser cauteloso, pues sabía que su rendimiento no iba a ser óptimo. Una cosa es que supiera que iba a morir pronto, y otra cosa es que quisiera. Morir en el campo de batalla nunca era una experiencia agradable, por lo cual daba las gracias por no recordar su supuesta muerte a manos de Spy aquella la noche. Los quince segundos, aunque a veces eran más y otras menos, que tardaba el sistema en "regenerar" el cuerpo (o generar una copia de él, Scout nunca había entendido cómo funcionaba el proceso, al igual que la mayor parte de sus compañeros) eran como quedarse en una especie de limbo entre dos mundos: ni estabas vivo, ni estabas "en el otro lado", a parte de que provocaba una desagradable sensación frío y desesperanza. Eso sin hablar del dolor de cabeza y otros efectos adversos una vez el cuerpo reaparecía, aunque estos no solían durar mucho, más gracias a los medicinas contenidas en los kits de primeros auxilios que a Medic.
Así pues, un agotado Scout trataba de abrirse camino hacia la sala donde el BLU custodiaba sus, supuestamente, preciados papeles. El joven mercenario esquivaba a duras penas los misiles, balas y disparos a la cabeza que le tiraban sus rivales. El hecho de que hubiera llegado casi ileso a la parte trasera de la "cabaña", por no llamarlo zulo cutre y medio destruido, en cuyo sótano el enemigo guardaba el dossier, fue gracias a la buena coordinación del resto del equipo que le cubría la espaldas y a una lata de Bonk que le volvió "intocable" el tiempo suficiente para escabullirse tras la línea enemiga. Sin embargo, una vez llegó a la entrada de su ansiado destino...
- ¡Sorpresa!- dijo el Demoman enemigo poniéndole su lanzagranadas en la cara.
-Oh, mie...
El insulto de Scout murió junto a él cuando la granada hizo contacto con su cuerpo, haciéndolo estallar en cientos de pedacitos.
Scout reaparecía quince eternos segundos más tarde. El agotamiento de no haber dormido apenas después del incidente había desaparecido, pero ahora estaba increíblemente molesto con el Demoman enemigo.
-Cuando pille a ese puto Spy...- gruñó Sniper a su lado, quién también acababa de reaparecer. Y sin mirar al bostoniano, algo que no era nada fuera de lo común en el campo de batalla, salió mascullando un amplio repertorio de insultos australianos, al cual más absurdo.
-Y se suponía que uno de sus principios era ser educado...- comentó Scout mientras Sniper se alejaba .
Scout salió de la sala de reaparición deseando vengarse de ese Demoman y robar el dichoso maletín. De nuevo corrió hacia la base enemiga, pero en la caseta central del mapa, una especie de serrería, el Pyro del BLU le tendió una emboscada. Con un buen ejecutado disparo de aire comprimido, el temible pirómano le lanzó hacia una de las dos enormes sierras mecánicas que se movían amenazantes de un lado a otro.
-¡Jod...!- comenzó a decir en el aire, pero de nuevo murió antes de poder acabar el insulto, esta vez rebanado por la sierra.
Scout reaparecía por segunda vez en el poco tiempo que llevaba la batalla. Pero esta vez solo puso un pie fuera de la base cuando...
-Hallo, dummkopf- le saludó el Medic del BLU con una sonrisa maquiavélica, pues iba acompañado por su Heavy, el cual no dudo en acribillar a Scout con su minigun, esta vez sin darle tiempo ni a decir media sílaba de una palabrota.
Y así por tercera vez un todavía más cabreado Scout reaparecía. Pero no estaba solo: la mayor parte del equipo estaba en la sala de reaparición con él. Los únicos ausentes eran Pyro y Engineer, quienes custodiaban el maletín, y Spy, que a saber que era lo que estaba haciendo.
-No salgas: los cabrones esos están campeando la salida de nuestra sala de reaparición- le informó Demoman, mientras se hería a si mismo son sus propias bombas para que Medic, quien le estaba curando continuamente, pudiera generar su Übercharge sin necesidad de salir de la sala. Soldier estaba intentando salir al exterior a base de fuerza bruta, pero moría cada vez que ponía un pie fuera del área segura.
-¿Qué pasa con nuestro maletín?- preguntó preocupado.
- Parece ser que Pyro y Engi están aguantando, porque la arpía malvada aún no ha dicho nada de que hayan llevado nuestros papeles -respondió el escocés, sin ocultar su odio hacia la Administradora.- Pero debemos darnos prisa: no sabemos cuanto van a resistir.
-¡Carga a tope!- anunció Medic, lo cual permitió que Demoman dejase de herirse.- Esperemos a que Soldier vuelva a reaparecer y abriré el camino con Heavy.
La entrada no tardó en ser despejada gracias a la colaboración entre el especialista en explosivos, Soldier y el combo letal que formaban Medic y Heavy, permitiéndoles salir dispuestos a acabar con la misión.
Scout no tardó en alcanzar de nuevo la entrada trasera del zulo enemigo, llevándose por delante a un par de miembros del otro equipo, quienes habían logrado huir a duras penas del empuje de sus compañeros, con un par de precisos tiros de su escopeta. Esta vez el otro Demoman no estaba por ahí, pues había sido de los primeros en caer acribillado por las balas de Heavy, pero aún así hacerse con ese maletín no iba a ser fácil: podían oírse los pitidos del arma centinela del Engineer enemigo. Tendría que planear algo para poder colarse ahí dentro.
Bajó la rampa que llevaba a la sala donde el enemigo custodiaba el maletín con sigilo y se quedó escondido tras la esquina. De pronto y sin esperarlo, algo frío le tocó el brazo. Habría gritado del susto de no haber sido porque eso habría alterado al Engineer de su presencia.
-¿Qué coño haces?- le susurró enfadado a Spy, una vez se dio la vuelta y vio al francés tras él. Sabía que era su Spy porque había visto hacía unos instantes como Heavy mandaba de un puñetazo crítico al del BLU contra una de las sierras mecánicas.
-Te estaba esperando- le respondió el francés.-El Engineer del BLU está especialmente paranoico hoy. Necesito que le distraigas y lo alejes de aquí- le explicó.-Entonces...
-¡Y entonces yo haré mi trabajo con la profesionalidad que solo un profesional como yo puede alcanzar en esta profesión!- interrumpió Wheatley.
Soy dejó escapar un bufido de exasperación.
-Pues eso, enchufo al cretino este en sus máquinas, lo matas y nos llevamos el maletín- terminó el francés.
-Muy bien el plan, salvo por un pequeño detalle...-comentó el AP-SAP. Y a continuación, gritó con toda la potencia que su altavoz le permitía y poniendo especial énfasis en cada palabra:-¡NO SOY UN CRETINO!
Spy se hizo invisible rápidamente: el Engineer no había dudado en salir de su "nido" para ir a buscar a la voz tras aquel de ese grito.
-Empieza a rezar, chico- dijo este, mientras cargaba su escopeta, al ver Scout.
-Primero tendrás que pillarme. Espera...olvidaba que los empollones no sabéis correr- respondió el aludido con una sonrisa burlona, un segundo antes de salir corriendo por la rampa hacia la parte superior de la cabaña. Scout se giró: su enemigo no le perseguía- creía que los de Texas teníais agallas, pero veo que sois unos cobardes que se esconden detrás de sus juguetes- añadió mofándose de él para provocarle.
Scout saltó a un lado para esquivar el disparo del Engineer del BLU. Ahora sí, este subía enfadado la rampa hecha con dos tablones de madera mal colocados y humedecidos debido a una fuga en las tuberías que parecía que nunca iban a arreglar. Scout aprovechó la buena visión que tenía para batear una bola hacia su cabeza, el impacto desestabilizándole y provocando que se resbalara.
-¡Bonk!
Apenas el Engineer pudo recuperarse, dijo alarmado:
-¡Spy sabotea mi centinela!
Mientras tanto, en la sala de la inteligencia, Spy había destruido el dispensador y teletransportador que el Engineer había colocado, pero la centinela aún seguía en pie, Wheatley teniendo problemas para tumbarla. No quería sacar su pistola, pues temía que el sonido de los disparos atrajesen al Pyro enemigo.
-Vamos a ver... AAAA- sonó un pitido de error.-No, esa no es - decía Wheatley en las manos de Spy mientras "hackeaba" el sistema de la centinela, a la que el francés había adjuntado un receptor. La centinela poco a poco estaba sufriendo daños poco a poco, pero no porque Wheatley estuviese logrando nada con su hackeo: la centinela estaba tratando de autodestruirse con tal de no tener que escucharle.- AAAB... - otro pitido de error más.- Tampoco era esta. Oye mira, no es nada personal: es mi trabajo- le dijo a la centinela.- Si no estuviéramos trabajando a lo mejor te llevaba a cenar por ahí. ¿Eres chico o chica? Bueno da igual, a mi lo que me atrae son las mentes inteligentes como la mía propia.
Antes de que el Engineer pudiera bajar a rescatar a su centinela del zapador más cansino de la historia, Scout le pegó en la cabeza con el bate.
-Eh, es de mala educación dejar una batalla a medias- le echó en cara Scout. El Engineer del BLU trató de arrearle un golpe con su llave inglesa, pero Scout lo esquivó sin dificultad y contraatacó con un certero disparo a bocajarro de su escopeta, acabando con la vida de su rival.
-¿Once licenciaturas para qué, listillo?- le dijo al cadáver y pasando por encima de este, se dirigió a reunirse con Spy para llevarse el maletín.
-¡Hemos robado el dossier enemigo!- anunció la Administradora cuando Scout se colocó el maletín a la espalda. Juntos él, el francés y su insoportable zapador, abandonaron la sala lo más rápido que pudieron y gracias a la buena coordinación y a una apropiada intervención de Soldier que les libró del Pyro enemigo, consiguieron llevar el maletín hacia su base.
Al entrar en el zulo, se encontraron con que el Soldier y el Medic enemigo estaban intentado presionar a Engineer y Pyro. Intento que se vio frustrado cuando Pyro reflejó el cohete del Soldier contra su propia cara, haciéndole estallar en pedazos.
-Bueno... yo ya me iba- dijo el Medic del BLU al verse indefenso. En su huida se choco con Spy y Scout.-¡Que tengáis un buen día!
El Medic les apartó y salió corriendo, pero Spy se giró con un rápido movimiento y le voló la cabeza con un preciso disparo.
-Buen trabajo chicos- les felicitó Engineer al verles entrar.- Esta victoria ha sido rápida.
-Demasiado rápida. ¿Nos quedamos sin confirmar la captura y estamos un rato burlándonos de los inútiles del BLU?- sugirió Scout.
-Captura ya, así tendremos tiempo de sobra para hacer las maletas- se negó Spy.
-¿Toca traslado?- preguntó Scout.
-¿Aún no te has aprendido el calendario?- preguntó el francés, aunque no le sorprendió en absoluto que Scout negara con la cabeza.- Mañana nos toca defender "Nightfall", así que tendríamos que partir a media tarde para llegar con tiempo para descansar.
-Bueno, son solo un par de horas de viaje. Pensaba que iba a tener que soportar la música cutre de Sniper, o la de Engi, durante más tiempo- dijo el bostoniano, aliviado.
- Pues creo que te toca ir con Medic- le recordó Spy.
A Scout se le cambió la cara al oír aquello. Llamar temeraria a la conducción de Medic era casi como decir que la Administradora era buena persona. La última vez que había ido en coche con Medic, el doctor (quien insistía en conducir sin licencia) se había metido por una carretera cortada a gran velocidad, casi atropellado a quince personas en un periodo de dos minutos y había saltado sobre un precipicio.
-Emm...¿me cambias el sitio?- le pidió a Spy sin querer repetir la experiencia.
-Ni en tus mejores sueños- se rió este.
-Bueno, bueno, ya discutiremos quién va con quién más tarde- les detuvo Engineer.- Ahora lo importante es confirmar la captura antes de que vengan a intentar recuperar el maletín a la desesperada.
Scout accedió y depositó el maletín en la caja fuerte sobre el de su propio equipo.
-Victoria- anunció la Administradora seguida por aplausos y vítores "enlatados".
Una vez pasó el "momento de humillación" (cuando el equipo ganador masacra sin remordimientos al perdedor) y como no había programadas más rondas aquel día, ambos equipos regresaron a sus respectivas bases para recoger sus cosas, los del RED entre risas y celebraciones y los del BLU arrastrando los pies, teniendo que aguantar los gritos y reprimendas de su Soldier.
En cuanto entraron en el salón, lo primero que les recibió fue el gato de Engineer, que saltó directamente al hombro de este y comenzó a maullar para que le alimentara. Engineer, quien además tenía que preparar el almuerzo ese día, se dirigió la cocina. Spy sacó a Wheatley de su chaqueta y lo arrojó de mala manera sobre el butacón.
-Cacho bestia...-se quejó el zapador.
Con la emocionante batalla y la alegría de una victoria aplastante, el equipo había olvidado los eventos de la noche anterior por el momento, y decidieron relajarse, pues gracias a la rápida victoria tenían tiempo de sobra para descansar y preparar las maletas.
Un poco más tarde, mientras disfrutaban del almuerzo que Engineer había preparado, los eventos de la noche anterior volvieron a cobrar relevancia.
-¡Pyro! ¡Por fin te encuentro!- oyó decir Pyro a su espalda a una voz conocida, pero que no pertenecía sus compañeros de equipo.
-¡Globunicornio!- exclamó al verle.- ¿Qué te ha pasado? No te he visto en todo el día...
-El monstruo que me atacó anoche vino a por mi mientras jugabáis con los querubines, me dejó inconsciente y me encerró en una caja de regalo. He estado atrapado hasta que Tux pasó por ahí y oyó mis gritos una vez recuperé la consciencia- explicó el ficticio animal, que por el ritmo de su respiración se podía deducir que había venido corriendo (o flotando) a toda velocidad.- Pero eso no viene al caso...¡El monstruo os estaba observando mientras jugabáis! ¡Va a por vosotros!
-¿Has podido verle claramente?-quiso saber Pyro.
-No del todo: nunca consigo verle la cara, pero llegué a ver su sombra en la pared y es espeluznante- Globunicornio se estremeció al recordarlo la experiencia.- Me dan escalofríos solo de pensar en él.
-Tranquilo, ya estás a salvo- le tranquilizó Pyro mientras le abrazaba.- A esa cosa no le gusta ponerse en mi campo de visión, así que conmigo no tienes nada que temer.
Globunicornio asintió. Si su mujer y los colegas del bar le vieran así, hecho un gallina, seguro que se iban a reír de él durante meses, pero eso no le importaba en aquel momento.
-Prométeme que tendrás cuidado, eres mi mejor amig...- intentó seguir el animal, pero Pyro lo estrujó con mayor fuerza.- ¡Vale ya! ¡Que me ahogas!
Una persona normal hubiera metido a Pyro en el psicólogo al verle murmurar cosas sin sentido y abrazar al aire, pero el equipo ya estaba acostumbrado a ese comportamiento. No obstante, a Engineer, quien llevaba las gafas de pyrovisión puestas a petición del pirómano, no le habían gustado las partes de la conversación que había entendido. Al ver la expresión pensativa del texano, Scout no pudo evitar preguntar:
-¿De que esta hablando el friki?
Engineer se quitó la gafas de Provisión cuando notó que Scout le estaba hablando, pues por algún motivo cuando las llevaba puestas durante un tiempo le costaba hablar de manera normal.
-¿Recordáis que os dije que según Pyro algo había atacado a Globunicornio anoche, poco antes de que pasase lo de Scout?- respondió Engineer una vez su mente volvió a ajustarse a la realidad.- Pues parece que ha vuelto a atacarle. Es lo único que he logrado entender.
-Espera, pero eso no es posible- interrumpió Medic.- Nosotros podemos interactuar de manera verbal con los habitantes de Pyrolandia cuando llevamos las gafas puestas, pero no podemos tocar a sus habitantes u objetos a no ser que tengan un equivalente en el mundo real. Al mismo tiempo, los habitantes de Pyrolandia atraviesan los objetos del mundo real que no tienen un equivalente allí.
-Y el punto es...- quiso saber Scout, quien no había entendido nada de lo que había dicho el alemán.
-Que si algo no pertenece a Pyrolandia no puede atacar a ningún residente- completó Engineer alarmado.
-Bueno, anoche dijiste que puede que ese "monstruo" sea un signo de que la salud mental de Pyro se está deteriorando más, aunque no pareciese posible- le recordó Spy.-O puede que simplemente de un nuevo "amigo imaginario" de carácter agresivo.
Al oír las palabras "amigo imaginario" el corazón de Scout dio un vuelco. La imagen de el bateador que seguía asomándose en su cabeza... una especie de monstruo en Pyrolandia... ¿Y si estaban conectados de algún modo?
-Pyro da miedo- murmuró Heavy.
-No hace falta que lo jures- rió Demoman, mientras le daba unas palmaditas en el hombro al ruso.
-Así que una sombra misteriosa nos acecha en Pyrolandia y de pronto Scout comienza a atacarnos- murmuró Medic
-No crees que sea una coincidencia- adivinó Spy, quien estaba sentado a su lado.
-¿Después de todo lo que nos ha pasado? Lo dudo- confirmó el doctor.
Scout entonces se levantó de pronto y miró a sus compañeros. Había tomado una decisión. Debía sacar a la luz los recuerdos que había intentado reprimir durante años.
-Chicos, creo que sé quién es el monstruo que ha aparecido en Pyrolandia...
Todos sus compañeros le miraron sorprendidos. ¿A que se se refería Scout? Jamás le habían visto tan serio, incluso sombrío, como estaba en aquel momento.
-Pero primero, debo contaros por qué esa condenada canción me afectó tanto- continuó finalmente. Sus compañeros pusieron toda su atención la historia que estaba apunto de contar- hace trece años...
