I.
14 de Diciembre de 2019.
18.28 horas.
Narra Ecko:
Llevamos una semana en Uruguay. Una semana y Nicolás sigue sin despertar, me tiene demasiado preocupado. Los adultos ya están en sus nuevos trabajos, los chicos retomaron los estudios de forma particular para terminar lo que ya venían cursando. El próximo año ingresarían a la primaria, secundaria y facultades de la República.
El día de hoy por fin obtendríamos explicaciones de todo lo que pasó, y qué desencadenó todo. Nos convocaron a todos a un gran salón, estaba a gran altura, se veía la ciudad de un lado y el horizonte marino del otro. Me senté junto a Lit y Braian, Nacho y Dam estaban a un lado y Paulo con Duki al otro. Replik y Trueno avisaron que no vendrían, imagino que Mateo debe seguir devastado. Al cabo de unos minutos aparecieron cuatro chicos frente a nosotros.
— Bienvenidos chicos, creo que ya todos me conocen, pero es hora de la presentación formal. — comenzó a decir la morocha de ojos negros que nos recibió el primer día. — Mi nombre es Victoria, y soy la Quinta de la Luz. Además soy la responsable de ayudarlos con su transición mientras Nico no esté disponible. — culminó. Escuchar su nombre me encogió un poco el corazón.
— Buenas muchachos, yo soy Emiliano, el Quinto de la Tierra. Yo me estoy encargando más que nada de ayudar a los adultos a adaptarse, pero cualquier duda que tengan, a las órdenes. — siguió un chico de pelo y barba castaños y ojos marrones. Su físico era robusto y bien formado, aproximadamente de mi altura. Él era el que ayudaba a los Vainstein con el tema de Mateo. Otra chica tomó la palabra.
— Yo soy Valentina, la Quinta del Fuego. Yo estoy ayudando a los más peques a acostumbrarse, pero la verdad estoy para cualquiera que lo necesite. — dijo con una gran sonrisa. Era la más baja de todos, pero aún así con un cuerpo bien definido. Tenía unos intensos ojos negros pero lo que más resaltaba era que su cabello, negro azabache, tenía unos tonos naranja luminosos en las puntas.
— Y bueno wachos, yo soy Agustín, el Quinto del Aire. A mi no me tocó de niñero de nadie, así que cuando gusten, pidan lo que precisen. — habló el último del cuarteto, un chico rubio de ojos grises, algo más alto que el resto, con una constitución esbelta.
— Ahora que estamos casi todos, pueden preguntar lo que quieran. — prosiguió Victoria. El grupo entero comenzó a murmurar hasta que alguien levantó la mano, Wawa, de la crew de Wos.
— Pregunta, a ustedes dos los puedo pedir para Navidad? — preguntó la morocha sin más, señalando a los chicos. La multitud estalló en carcajadas. Necesitaban aliviar la tensión que se había generado. — Bueno, no, en serio, por qué pasó todo esto? Por qué nos fueron a buscar? Por qué ahora? — cuestionó.
— Bueno, es un tema complejo. — comenzó a responder Agustín. — Sé que Nico les explicó el tema de su música, la energía que genera y cómo la estaban usando mal. Bueno, es eso. — terminó para luego soltar una risa.
— Sos un pelotudo. — acotó Valentina luego de golpearlo. — Nico les dijo que que se terminó de desbalancear todo, y eso fue a causa de Pedro Palacios, quienes ustedes conocían como Peligro. El día que Nico los fue a buscar, es porque Pedro había firmado un contrato, y al parecer también selló un pacto, que haría que toda la energía generada por Mateo se canalice directamente al Caos. — El murmullo se repitió, las dudas sembraban temor entre la multitud.
— Y eso fue la gota que derramó el vaso. Nuestro trabajo es evitar que haya desbalances, por lo que cuando ocurren, tenemos que intervenir. — continuó Emiliano. — Y sabíamos que la única forma de mantenerlos en la música, era traerlos para acá, a todos. Si dejábamos a sus familias o amigos, los hubieran usado en su contra.
— Por eso lo mataron? De qué es ese pacto que hablan? — preguntó Underdann.
— Si, ustedes vieron las sombras que los atacaron. Esas eran personas que se dejaron consumir por completo por la oscuridad. El Pacto de Muerte corrompe de Caos puro la Esencia de una persona, que es básicamente el núcleo de lo que somos. Algo similar al alma. — respondió Agustín. — Y una vez sellado, sólo tenemos dos opciones, podemos purificar, o asesinar a quien cerró el pacto.
— Y Nicolás decidió darle otra oportunidad a Peligro, por eso eligió lo segundo. Purificar una esencia corrupta la elimina por completo, pero asesinar a la persona le da la oportunidad del volver al Origen, y renacer en algún momento. — agregó Emiliano.
— Nico dijo algo de que resistió la purificación, a qué se refería? — cuestionó Wos en un tono serio.
— Como ya sabrán, nosotros cinco estamos conectados mentalmente, así que podemos acceder a los recuerdos del otro. Descubrimos que en el momento en que Nico purificó las sombras, la pareja de Peligro usó su propia esencia para protegerlo y le costó la vida. — respondió Victoria. Todos pensábamos que la había asesinado Peligro, pero resulta que ella era cómplice también. Intentaba mantenerme al margen, pero que no hablaran del tema me sacaba de quicio, opté por alzar la voz.
— Eu, perdonen, pero necesito saber. Qué está pasando con Nicolás? Por qué no se despierta? — ya no contenía la frustración. Divisé lástima en sus ojos al recibir la mirada de los Quintos, uno suspiró y habló.
— Nico usó demasiada energía durante el combate, y sumado a sus heridas graves, su cuerpo entró en un estado de hibernación, para intentar curarse. — prosiguió Emiliano. — Hacemos todo lo posible para que se recupere, pero aún no sabemos cuándo despertará. — Solté un largo suspiro, aún más frustrado que antes. Lit lo notó y tomó mi mano.
— Ya se va a poner bien wacho, tranquilo. — susurró mientras me sonreía, sus ojos transmitían paz.
La reunión siguió un rato más, pero dejé de prestar atención. Sólo podía pensar en cómo Nicolás salvó a mi madre, cómo se desplomó delante de mí y yo no pude hacer nada, me sentía impotente. También se me cruzaron varios recuerdos con Lit. ¿Por qué en Monzón en este momento?
Mauro me acompañó durante toda la semana, en cada visita al hospital, o cada vez que me sentía frágil. Seguro la ha pasado mal, después de todo, también el cambio lo debió afectar, además de que su novia no vino. Aún así, siempre usa su energía para mejorarme el ánimo. A veces me confundo con sus actitudes, debe ser imaginación mía nomás.
II.
21.04 hs.
Narra Ecko:
Me encontraba en el hospital visitando a Nicolás. Lit se había retirado hace un rato para cenar con su familia. Yo le avisé a mi madre que hoy cenaría solo, otra vez. El Quinto se encontraba igual que el primer día, cubierto de vendas con runas brillando y a medio sumergir en un extraño líquido con burbujas que se iluminaban de vez en cuando.
— Es agua del manantial del Santuario. — dijo una voz detrás de mí. Un hombre de cabello negro con una barba bien recortada y unos entrañables ojos verde mar estaba de pie a un lado de la puerta. — Santuario es un lugar que sólo los Quintos pueden visitar, y ahí se encuentra su energía de la forma más pura posible. Por eso trajeron ese líquido aquí, para acelerar su recuperación.
— Y aún así sigue sin despertar. — dije frustrado. — Realmente no lo entiendo, se supone que son superpoderosos e inmortales, no? Y no pueden ayudarlo? No entiendo, posta que no lo entiendo. — solté mientras sentía que las lágrimas inundaban mis ojos.
— Oh pequeño niño, aún te falta aprender mucho sobre los Quintos. — continuó el hombre. Vestía una camisa floreada y unas bermudas beige. Tenía un gorro que rezaba "Sombrero de pesca de la suerte de Neptuno". — Éste en especial, es mi favorito, por eso he venido a prestar un poco de ayuda.
El hombre elevó una mano, un pequeño símbolo de luz similar a un tridente se dibujó en ella y varias estelas de energía comenzaron a rodear el cuerpo del Quinto. La acción duró unos minutos, hasta que una mujer abrió la puerta. La nombrada tenía un largo cabello negro trenzado que caía por un hombro, unos profundos ojos grises y vestía una túnica del mismo color con un aplique plateado que parecía el rostro de una lechuza.
— Te perdiste la reunión, tu hermano no va a estar contento. — soltó con un tono seco.
— Siempre es un cascarrabias, no había nada importante para discutir hoy, y aquí podría ser más útil. — contestó el adulto. — Por cierto, por qué estás tú aquí? Hasta donde sé, no te importan mucho los Quintos.
— Victoria pidió mi ayuda, al igual que Annabeth. Tu hijo también la ha pasado mal desde que éste cayó. Así que decidí aparecer. Además Asclepio y Démeter prepararon una poción para que le trajera. — bufó la mujer.
Destapó un pequeño frasco del cual surgieron varias partículas de luz, que se dirigieron directo al cuerpo de Nicolás. Luego alzó un brazo y una pequeña lechuza de niebla se posó en su antebrazo. La misma extendió las alas y la niebla cubrió la camilla completa. Un par de segundos después, se desvaneció. — Listo, he hecho lo que he podido.
— Ya ni te reconozco, tu hija te ha hecho cambiar. — musitó el ojiverde, recibiendo una cara de asco de la mujer.
— Me retiro, y te recomiendo hacer lo mismo, tu hermano te busca. — dijo mientras se dirigía a la puerta, por quien ingresaba Victoria en el mismo momento.
— Veo que sí viniste, gracias Nea. — soltó con una sonrisa la morocha.
— Ya te dije que no me llames así, libélula. — Victoria se limitó a soltar una risita. — Pero si, y ya me estoy retirando. Espero que la próxima vez que me llames no sea sólo por mi ayuda.
— Así será, lo prometo. — continuó la ojinegro, haciendo una pequeña reverencia.
— Pues yo también debería retirarme. — agregó el hombre. — Y tu niño, tranquilo, se recuperará antes de lo que imaginas. — se marchó luego de guiñarme un ojo y saludar a Victoria. Quedamos unos segundos en silencio mientras ella revisaba los signos vitales de Nico.
— Tremendo par te viniste a cruzar. — dijo Victoria al sentarse al otro lado de la camilla. — Menos mal no empezaron a discutir, se ponen imbancables.
— Quiénes eran esos? Bastante raros. Además, detesto que me traten de niñito. — bufé ofendido. Victoria soltó una carcajada.
— Es que para ellos sos un bebé de pecho. Esos eran Poseidón y Atenea, los dioses del mar y la sabiduría. — soltó como si nada la morocha.
— Qu-qué? Dioses? Son de los griegos esos, no? — solté sorprendido. Me tomó por sorpresa que un par de dioses parecieran personas tan comunes, a pesar de sus ropas.
— Si, uno se los cruza de maneras muy extrañas. Pero son poderosos, y agradezco que hayan venido a intentar ayudar al menos. — continuó la ojinegro. Luego soltó otra carcajada al ver mi cara de incrédulo. Pero un pensamiento nació en mi mente. — Si unos dioses tan importantes vinieron a ayudar, en serio la situación es grave, pero él les importa lo suficiente para que se preocupen.
Continué charlando con Victoria sobre los dioses y el estado de Nicolás por unas horas más, y luego me retiré a mi habitación para intentar descansar un poco. Monzón me esperaba en la puerta con dos vasos de chocolatada. Sonrió al verme llegar.
— Hasta que al fin apareces wacho. Fui a buscarte al hospital pero como hablabas con Vic no quise molestar. — dijo el peliblanco mientras me ofrecía una taza. — Querés? Ya está fría, pero seguro no comiste nada.
— Sos un capo wachin, gracias. — pronuncié mientras tomaba la taza. — Boludo, me pasó algo re flashero.
— Ahora me contas gil, vamo a tirarnos a mirar un poco de Netflix que mañana tenemos día libre. Ya de paso me contas qué onda. — respondió el peliblanco. — Braian iba a salir, así que tenemos la habitación pa los dos solos. — continuó alzando ambas cejas de manera pervertida.
— Ya quisieras toda esta carne pa vos sólo, gil. — dije mientras le empujaba un hombro y abría la puerta. — Entrá dale, bobo.
— Capaz que quiero si. Con kilo y medio de nalga de cada lado, me hago carnicero con gusto. — replicó, para darme una nalgada y soltar una carcajada luego de entrar. Lo miré con mala cara para luego rodar los ojos. Aunque sí sentí como se calentaban mis cachetes, me estaba poniendo colorado y no le permitiría verme así.
Pasamos el resto de la noche hablando sobre los dioses que visitaron a Nico hoy, y todo esto nuevo que nos queda por aprender. Mañana sería un nuevo día, tal vez mañana sí despierte.
III.
16 de Diciembre de 2019.
22.52 hs.
Narrador omnisciente:
Los chicos se reunían en el vestíbulo del edificio más alto del complejo, esperando que alguien viniera por ellos. Los Quintos habían organizado una pequeña fiesta entre los freestylers para intentar devolverles algo de normalidad a su vida. Casi todos estaban ahí, incluso Ecko se había obligado a venir, bueno, Lit y Victoria lo obligaron. Sólo faltaban Trueno y Replik, que llegaron acompañados por Emiliano. Todos los recibieron con un saludo, que fue devuelto, excepto por el menor, quien mantenía la mirada baja.
— Bueno gurises, listo para gozar una noche con los mejores anfitriones de la Existencia? — dijo en un tono divertido Emi, atrayendo la atención de todos.
— Más vale papo, una joda un Lunes sin que nadie nos moleste? Nada mejor podemos pedir. — exclamó Duki.
— No nos dijeron si había que traer plata o algo para escabiar. Tengo que salir corriendo a buscar un ferné por ahí? — musitó Cazzu.
— Claramente no, pa eso estamos nosotros wacha. — respondió Agustín apareciendo en uno de los ascensores. — Ta todo listo, vengan.
El grupo se dirigió al elevador y uno a uno fueron ingresando. A Dam le llamó la atención que una veintena de personas entrara en un espacio tan pequeño.
— Qué tan grande es esta cosa? — soltó con cara de confundido.
— Casi tan grande como el culo de Dani y Ecko. — contestó el de ojos grises entre risas. La multitud soltó una carcajada al unísono. Ambos teñidos lo miraron con odio.
— Tan todos no? Vamo'. — continuó Emi para luego cerrar las puertas y comenzar a subir.
Llegaron al último piso y las puertas se abrieron. Una inmensa sala de estar los recibía, el color blanco predominaba en toda la habitación. Varios sillones se ubicaban a lo largo y ancho del lugar con dos mostradores repletos de botellas, vasos y similares contra las paredes.
Los chicos admiraban asombrados el penthouse de los Quintos. Detrás de los ascensores se encontraban unas escaleras que subían dos niveles más. A un lado se encontraba una gran cocina y del lado opuesto una sala rodeada de bibliotecas repletas de libros. Una inmensa pecera separaba ambas habitaciones.
— En serio viven acá? Hijos de puta. — bufó Seven. Todos soltaron una carcajada.
— Y bueno wacho, algún beneficio merecemos con todo lo que hacemos. — exclamó Valentina con una gran sonrisa. — Siéntanse como si fuese su casa. Bienvenidos.
— Canilla libre? — soltó Wos, sus ojos brillaban con ilusión. Dani lo miraba sonriente, sabía lo que le gusta el escabio.
— Obvio papu. Hay alcohol, unas cuantas flores y alguna que otra sustancia que tengan ganas de probar. — respondió Vic. — Y no se preocupen si algo los da vuelta o por la resaca, esas cosas no importan acá. Tienen permiso pa' desbundarse al máximo.
El grupo se repartió por las barras, listos para preparar las mezclas que se les ocurrieran. La música comenzó a sonar a todo volumen, la fiesta había comenzado. Al cabo de unas horas el aroma a alcohol y porro dominaba la escena, los chicos bailaban y charlaban por toda la estancia. Mateo se sentía abrumado, los chicos intentaban subirle los ánimos, sin éxito, así que decidió ir a la sala de los libros, el único lugar vacío.
Al no encontrarlo Manuel se dirigió a la misma sala, hallando a un Trueno cabizbajo, muy alcoholizado, sentado en el suelo con la espalda apoyada en un sillón, mirando por la ventana frente a él. Replik se acercó lentamente hasta que algo le llamó la atención, no veía nada en el exterior más que la luna y ¿nubes?. Se sobresaltó al notar el mar muy por debajo de ellos, ¿Dónde está el complejo?
— Por algo es un lugar especial, no está al alcance de cualquiera. — dijo Emi mientras entraba a la sala.
— Estamos flotando en el aire, no? — dijo Mateo luego de soltar un largo suspiro. Sabía que la presencia del Quinto significaba otra larga charla sobre su padre. No importaba lo que le dijeran, su resentimiento hacia Nicolás aumentaba cada día.
— Si, algo por el estilo. Y sí, sé que te molestan nuestras charlas, siento tu odio crecer cada vez que hablamos. — respondió el Quinto. — Pero creo que es hora de que te muestre otro punto de vista.
Emiliano se acercó a Trueno lentamente, se sentó junto a él y tendió su mano.
— Es hora de que veas lo que pasó por la mente de Nico cuando decidió matar a tu viejo. — agregó. El corazón de Mateo se encogió, recordarlo sólo le traía dolor. Aún así tomó la mano del Quinto y cerró los ojos.
Inmediatamente comenzó a sentir un inmenso dolor y abrió los ojos de golpe, sólo que esta vez, estaba otra vez en la azotea de aquel hotel. El dolor se extendía por todo su cuerpo, desde la muñeca izquierda hasta la pierna derecha. Un dolor punzante en medio del estómago y un ardor insoportable cruzando su espalda. Logró visualizar mejor la escena, estaba junto a Valentín y Matías, ellos junto a sus familiares. — Cuando la vieja de Ecko revivió. — pensó. Frente a él se encontraba una sombra que sostenía por el cuello a su madrastra, quien no se movía.
La sombra habló y su corazón se congeló, era la voz de su padre. Luego de un intercambio de palabras la sombra se aprestó a atacar y automáticamente su brazo izquierdo se alzó, desvaneciendo la sombra y dejando a su padre de rodillas. Los pensamientos de su progenitor lo invadieron, desesperación, tristeza, arrepentimiento. Mateo sólo pudo sentir lástima y desazón. Otro breve intercambio de palabras y Peligro se desintegraba frente a sus ojos.
Mateo se incorporó asustado, se encontraba nuevamente en la biblioteca de los Quintos. Vio a Emiliano a los ojos y lo comprendió. Todo su odio y su ira estaban dirigidos a la persona equivocada. Nicolás nunca quiso asesinar a su padre, también al Quinto del Agua lo destrozó el hacerlo.
— Ahora te haces una leve idea de cómo nos afecta quitarle un padre a su hijo. — dijo en un tono calmado Emiliano.
— Una leve idea? Casi me desmayo de sentir lo que sintió Nicolás. — cuestionó Mateo.
— El intercambio mental está diseñado para no abrumar los sentidos del otro. — agregó el Quinto. — Si sintieras por completo de lo que nosotros, caerías en la locura.
Mateo razonó un momento analizando los recuerdos de Nicolás y por primera vez en mucho tiempo, sonrió. Tal vez su padre ya no esté con él, pero sabe que algún día tendrá otra oportunidad, el Quinto del Agua se había asegurado de eso. Manuel se acercó con tres cervezas, las repartió y se sentó junto a él. El menor simplemente apoyó su cabeza en el hombro de su amigo y susurró, — Gracias. — Y así se quedaron un rato, disfrutando sus bebidas en silencio.
IV.
03.44 hs.
Narrador omnisciente:
La intensidad de la fiesta había disminuido. Los chicos armaron una ronda con los sillones para charlar lo que restaba de la noche. Dani estaba furioso con Dam, que estaba besando a su hermana Agustina, mientras un Wos sumamente borracho intentaba distraerlo, sin lograrlo. Valentina se encontraba sentada en las piernas de Agustín mientras Emiliano se sentaba a su lado.
Una bomba había caído a mitad de la noche, cuando Nikki y Khea dieron a saber que habían terminado. Al grupo lo tomó por sorpresa dicha declaración aunque no le dieron más trascendencia, habían quedado como amigos, sin mayores polémicas. Cazzu se sentó en la falda de Tomás y alzó la voz.
— Bueno, basta de bajón, hoy es noche de joda, verdad o reto? Yo nunca nunca? Voten gatos. — soltó sin más.
— Uh, ya se prendió esta mierda. — declaró Duki mientras buscaba una botella vacía. — Sale verdad o reto. — El grupo estuvo de acuerdo.
El tatuado giró la botella que se frenó en seco un segundo después. Victoria la señalaba con un dedo que brillaba levemente en la punta.
— Ey ey ey, las damas primero. — dijo luego de guiñarle un ojo. Movió su dedo y la botella comenzó a girar nuevamente, frenando y apuntando a Cazzu. — Verdad o reto, Cazzuela?
— Reto. — contestó desafiante la morocha.
— Te reto a un chape doble, vos y el Croto, con otra de las parejas. — soltó la Quinta sin más. Las caras de Cazzu y Tomás eran un poema, cruzaron miradas, la chica le susurró algo a su novio y ambos asintieron.
— Vale y Agu. — respondieron a la vez. Ambas chicas se pararon, y fueron hacia la pareja de la contraria. Tomás besó a Valentina mientras Cazzu hacia lo propio con Agustín. Unos minutos después frenaron.
— Feliz? — preguntó Cazzu levantándose de la falda del de ojos grises.
— Casi, eso fue la mitad nomás. — respondió Vic con una sonrisa pícara.
— Cómo que la mitad? — replicó Cazzu mientras se dirigía hacia Vale y Tomás. La Quinta del Fuego se levantó y sin darle oportunidad tomó el rostro de la cantante y la besó. Cazzu sólo atinó a corresponder el beso ante la mirada atónita del grupo. — Ahora sí? — bufó al separarse por falta de aire.
— Casi, faltan los otros dos ahora. — respondió Victoria.
— Eu, no, pará, yo no era el del reto. — dijo nervioso Tomás.
— Comiste del tapper. — dijo Agustín al aparecer de la nada a sus espaldas. Tomó al peliazul del mentón y le robó un beso, que terminó correspondido. Los chicos comenzaron a molestarlo mientras las parejas volvían a sus lugares.
— Eu eu, ninguna gracia, que todos quedaron calladitos antes. — dijo Emiliano en un tono serio. El silencio reinó en el momento.
— Bueno, bueno, ahora sí me toca. — dijo Duki soltando una risa.
La noche continuó de forma amena. Retos y verdades llenaban de carcajadas y sonrojos la estancia. Al cabo de una hora algunos ya se habían retirado, Replik y Trueno, entre otros. Emiliano puso a girar la botella, que terminó señalando a Wos.
— Uhh, último de la noche. Verdad o reto wacho? — preguntó el Quinto con una sonrisa maliciosa.
— Reto. — respondió Wos, sin ningún temor.
— Y contra-reto, putito. — agregó Victoria, doblando la apuesta.
— Contra-reto? Qué es eso? — preguntó curioso Nacho.
— Lo que sea que le pida hacer, lo va a tener que cumplir él también, o aceptar un reto diferente. Es algo que agregamos nosotros para hacer más picante el asunto. — le contestó Valentina.
— Vas a tener que elegir a una piba y un pibe de que estén acá, y hacer un trío. — soltó sin más Emiliano, observando atentamente la reacción del ojiazul.
— Mmmm, picante en serio el asunto. — analizó Wos, observando a su alrededor. El efecto del alcohol había disminuido bastante. — Vic, te pinta?
— Yo me prendo. Y a quién más pensás elegir? — respondió la Quinta, observándolo.
— Dani. — soltó el ojiazul, luego de analizarlo por un momento. — Te prendes no?
— Eeee.. yo tengo vela en este entierro? — cuestionó Daniel con la mirada nerviosa. Victoria se levantó dirigiéndose hacia él.
— Y no sé.. Vos no querés? — le preguntó para luego morderse el labio de forma provocativa, mientras se sentaba en sus piernas. Acercó su rostro al contrario hasta que sus respiraciones chocaron. El teñido se limitó a tragar con dificultad mientras asentía nervioso. Wos miraba la escena con una sonrisa expectante, la idea de estar con Vic le encantaba, pero que Dani fuera parte de eso, aún más.
— Y ahora hay que pensar en tu reto. — dijo la Quinta de la Luz, observando a Emiliano y al grupo. Estaban demasiado alcoholizados para lo que tenía en mente, si no están en todas sus cabales, sería aprovecharse de ellos, así que debía pensar en otra cosa. — Teñite todo el pelo de rosa, barba incluída. — concluyó luego de guiñarle un ojo y tirarle un beso por aire.
— Ya no entiendo qué está pasando. — soltó Khea, observando curioso la escena.
— Vos nunca sabés qué está pasando, colgado. — soltó Seven detrás de él, el resto rió.
V.
05.22 hs.
Narra Victoria:
Me dirigí a mi habitación tomada de la mano de los chicos, Valen se notaba algo emocionado mientras que a Dani se lo veía más nervioso. — Algo me dice que no son por mí los nervios. — pensé, observándolo curiosa. Se dio cuenta y me dedicó una sonrisa amable, esos ojos negros son más profundos de lo que parecen.
Entramos a mi cuarto y Valen tomó la iniciativa, comenzamos a besarnos apasionadamente contra la puerta mientras el teñido nos observaba, con la mirada algo perdida, no estaba tan alcoholizado, le pasaba algo más. Rodeé su espalda con un brazo y lo traje hacia mí, para besarlo también, lo que fue correspondido. Nos tiramos en la cama mientras las caricias seguían, ambos comenzaron a besarme el cuello y los hombros.
— Eu, que esto no es un dos contra uno. — solté desafiante. Los chicos cruzaron miradas confundidas a lo que sonreí.
Tomé un brazo del teñido y lo hice rodear la espalda del castaño, y luego lo propio con el brazo del ojiazul, llevando su mano a las nalgas del más bajo. Este se limitó a tragar nervioso mientras en el castaño se dibujaba una sonrisa.
— Creo que siempre tuve ganas de meter mano ahí. — soltó Wos, haciendo que el otro se sonroje.
Esta vez tomé a ambos de la nuca, y los hice fundirse en un beso. Más apasionado de lo que esperaba; a decir verdad, habían ganas y no valentía para encararse. Comencé a observarlos más detenidamente hasta que llegó el punto en que se olvidaron de mí. Sonreí y comencé a alejarme hasta quedar de espaldas contra la pared.
Verlos así me hizo recordar viejas anécdotas. Me había sentado en el suelo apoyada contra la pared para evitar molestarlos hasta que una voz me sacó de mis pensamientos.
— Ey, eso no era parte del reto. — susurró Emiliano junto a mi, la mitad de su cuerpo atravesaba la pared que separaba nuestras habitaciones. Solté una risa por lo bajo.
— Ya sé, pero mira eso. Te parece que puedo meterme ahí? — musité sonriendo. Se los veía realmente enganchados. — Igual vas a tener que teñirte, no te vas a salvar.
— Ufa, no vale. Pensé que ya te habías olvidado. — soltó el castaño. — Por cuánto tiempo?
— Dos semanas. — solté divertida. — Y de esto no se habla nunca. — agregué señalando a la pareja y volviendo mi vista a él. — Una lástima que los demás estaban demasiado alcoholizados igual, le tenías ganas a la Ribba chica no?
— Si, pero ni ganas de bajarle el alcohol, además estaba bien entretenida con Dam. — respondió Emi. — Y ya sabías que se tenían tantas ganas? — agregó algo entrañado.
— No, la verdad que no. Pero eso explica los nervios del petiso cuando subíamos. — respondí. Un jadeo nos sacó de la conversación y ambos reímos.
— Se supone que eran vírgenes? — soltó Emiliano, en un tono curioso.
— Sólo uno, creo que el otro no. — contesté con una sonrisa.
— Bueno, parece que ya ninguno. Basta de morbosear, tengo licor asari pa' ahogar las penas. — continuó Emiliano con una sonrisa. Me rodeó con ambos brazos y ambos atravesamos rodando hacia atrás la pared de su habitación. La fiesta terminaría mejor de lo que esperaba.
Comenzamos a beber de nuevo, tenía que aprovechar que Emi está bondadoso, nunca nos convida con su licor asari. Al cabo de un par de horas ya estábamos realmente alcoholizados,Vale y Agus se habían aparecido, pero el licor ya estaba debidamente escondido.
— Son unos putos eh. Dónde lo escondieron? — dijo el ojigris, también bastante alcoholizado.
— Vas a tener que bajar al Tártaro para encontrarlo, gil. — le respondió el castaño entre risas.
— Sos unos tarados. Bo y qué onda el trío? — preguntó entre risas Vale, a lo que simplemente señalé hacia mi habitación con el pulgar. — Uh, tan mal?
— La están pasando bien, ni ganas de meterme en esos mambos, todavía no nos conocen bien. — solté sin más. Tal vez para nosotros sea natural, pero ellos aún no terminan de procesar lo que significa estar cerca nuestro. — Y vos pudiste conectar con Truenito eh? Se lo veía mucho mejor. — continué, dirigiéndome a Emiliano.
— Si, le mostré los recuerdos de Nico y se calmó un poco. Tengo que tener cuidado que el rencor no lo consuma. — contestó el castaño. — Y además, se me vino una idea, deberíamos usar las ánimas para que pueda tener una última charla al menos.
— No sé, sin Nico va a estar medio complicado mantenerlo, valdrá la pena? — dijo Vale, con una mirada compasiva. — A veces puede salir mal ese tipo de contacto.
— Yo creo que vale la pena el intento. Es un niño, la madre se las tomó con el hermano y el viejo lo dejó sólo. — siguió el rubio, con un tono más serio. — Aunque concuerdo, tenemos que prepararnos bien, sin Nico puede salir muy mal.
— Para mi que sí, cuándo decís de hacerlo? — pregunté. La idea era brillante, aunque tenía sus riesgos. Además, Emiliano era el más renuente de nosotros a usar las ánimas.
— El próximo Domingo, Tánatos me dijo que se espera poco afluente de almas ese día y va a ayudarnos a reforzar las defensas. — respondió con mucha confianza.
— Entonces el Domingo será. Y ustedes dos no tienen un concierto mañana? — cuestioné mirando al rubio y la morocha.
— Si, ya tenemos todo listo, vamos a llevar dos pelotones y una docena de aurores. — dijo Valentina. — Además, Izzy nos preparó runas de escape.
— Perfecto entonces, linda semana se viene. — finalicé.
— Ah, me había olvidado, los pibes de Nico vienen en Navidad. — agregó la morocha luego de unos minutos. — Manny me dijo que Jack tuvo un par de episodios, así que se está quedando en el Polo Sur por ahora.
— Odio que les digas así, pareciera que son los hijos. — le respondí. — Fueron muy graves?
— La fábrica tuvo que detener toda la producción por una semana. — continuó Vale.
— Y eso en estas fechas no es nada bueno. Jace también me dijo que Alec tuvo un episodio, estaban cazando un demonio Kuri y sus runas se salieron de control. — agregó Agus.
— Hablaré con Anni, a ver si Percy también tuvo problemas. — avisé. Los Vínculos de Nico en problemas son algo por lo que debemos preocuparnos.
— Tenemos forma de contactar a Fury? — consultó Emiliano. — Si Peter tiene problemas deberíamos enviar a alguien para que le de una mano.
— Yo me encargo, tenía que contactar a Hill de igual forma, ya le consulto y le aviso. — respondió la morocha.
Seguimos charlando de diversos temas, revisando el estado de los Universos y la República, hasta que uno nuevo surgió.
— Bo, como van los adultos con el laburo? Ya se adaptaron? — preguntó Agustín a Emiliano.
— Me faltan colocar tres, pero si, bastante bien. Todavía intentan asimilar algunas cosas, pero en general bien. — respondió Emi. — Y los peques?
— Los peques están más que bien. Por suerte absorbieron todo lo nuevo y lo están entendiendo bien. — respondió sonriendo la morocha, las puntas de sus cabellos se encendían más cuando estaba emocionada. — Los pibes bien también, no?
— Y los pibes son pibes. Llenos de mambos, como es de costumbre. — solté, luego de suspirar. — Nikki me pidió ayuda con el tema de Khea, pero salió todo bien. Algunos todavía están medios reacios a los estudios, pero creo que para el inicio de cursos van a estar listos.
— Y esos dos parece que ya se durmieron. — agregó el rubio. — Igual, no son los únicos que andan cruzados, no? El falso Danny Phantom, Monzón creo que se llama, no? Ese estaba re anti con el pobre de Ecko hoy.
— Si, creo que pasó algo luego de la visita de Nea y Don. Vi que se asomó cuando charlaba con Mati esa noche pero se fue al verme ahí. — respondí. En esa ocasión los ojos verdes de Lit transmitían un poco de decepción, probablemente confundió las cosas.
— Ya se le va a pasar, igual es extraño, nunca tuvieron cruces así antes de venir, no? — cuestionó Emi. — Será que el "Sappe" hizo más que darles información? — agregó. Y la duda se plantó en mi mente.
¿Es posible que el "Sappere Aude" los haya ayudado a normalizar más conceptos de lo planeado?
VI.
17 de Diciembre de 2019.
16.19 hs.
Narra Wos:
Ya casi dos semanas del evento que cambió todo. Once días en los que este nuevo mundo nos adoptó. Mis padres y mi hermano se acostumbraron rápidamente. La mayoría de los chicos también, excepto por Mateo. La muerte de Peligro lo afectó demasiado, se había encerrado en sí mismo, a pesar de los esfuerzos de los Vainstein, Emiliano y los psicólogos. Aunque ayer lo vi sonreír nuevamente, tal vez esté mejorando, eso espero.
Nicolás seguía en coma, me enteré que incluso algunos dioses lo visitaron intentando ayudar. Victoria se hizo cargo de nosotros, sumando a sus responsabilidades también las de Nicolás, supongo que para aligerar su preocupación por el Quinto. Ecko lo visitaba todos los días, sin falta. No dejó de lado su carrera, tenía un nuevo tema en proceso y se tenía que enfocar, Victoria hizo que se concentrara en eso. Aún así, Matías dejaba todo su tiempo libre acompañando a aquél que nos salvó la vida, y que trajo a su madre de vuelta.
Yo intenté no permitir que me afecte mucho, aunque lo visitaba a diario, preferí concentrarme en lo que se venía. Mañana sería mi primer Luna Park, no había vuelto desde que salí campeón. El revuelto de emociones era inmenso, así como mi preocupación. Dejamos Argentina con decenas de enemigos intentando asesinarnos.
Y ahora volvería a un escenario con diez mil personas esperando por mí, sin saber los riesgos que corrían. Pero esta vez iríamos preparados. Me encontraba tirado en un sillón recordando la fiesta de anoche y lo que pasó en ese cuarto, cuando unas voces me sacaron de mis pensamientos.
— Y Wosito, estás listo para mañana? — me dijo Valentina con una gran sonrisa. Sus ojos brillaban mientras las puntas de sus cabellos resplandecían con tonos naranjas.
— Eeem, si, creo. Tengo un cacho de miedo igual. La última vez la pasamos feo. — contesté simulando una falsa seguridad. La verdad es que el miedo me consumía al recordar la espada que detuvo Nico. — Y pensar en que hay tanta gente en ese lugar, que van a estar en peligro sin saberlo, no me tranquiliza.
— Eu, puto, tenes a los dos mejores Quintos defendiéndote — respondió con falsa indignación Agustín, luego de golpear mi hombro.
La realidad es que hace una semana los dos estaban esforzándose para que el show saliera perfecto.
— Ya sé gil — dije riendo, era bueno saber que a pesar de apenas conocernos, estaban ahí para nosotros. — Es que me inquieta, además, con lo de Nicolás y todo, no me gusta que ustedes se arriesguen tanto por un concierto.
— Vos tranquilo, Nicolás se va a despertar cuando menos lo esperemos. Además, él fue sólo, nosotros no vamos a equivocarnos así. — respondió la morocha. A pesar de todo, siempre intentaba mostrarse alegre para tranquilizarnos.
— Entonces, cuál es el plan? —pregunté para cortar un poco la tensión que se había generado.
— Sos un cara de verga, te lo explicamos como cinco veces ya. —contestó entre risas Agustín. — Hasta Wawa se sabe el plan. Una vez toda la gente esté adentro, vamos a levantar dos escudos combinados para cubrir todo el Luna. Además, vamos a apostar guardias en toda la azotea y algunos adentros, debidamente escondidos.
— Mientras dure el show, yo voy a estar cuidando el interior mientras Agu patrulla los cielos. Todos los de la Crew y vos van a tener una runa de defensa, que de ser activada, los traerá inmediatamente para acá. — continuó la morocha con una sonrisa. — Lo único que tienen que hacer ustedes es dar el show de su vida, y disfrutarlo al máximo.
Sólo pude sonreír ante ese comentario. Nunca podría dejar de agradecerles lo que hacen por nosotros. No pude contestar, ya que Wawa entraba a buscarme. Tocaba peluquero para mañana y luego ensayar más. Tenía un nuevo look en mente, y esperaba que a todos les guste.
Y el día llegó, el show fue un completo éxito. Tanto la primer jornada como la segunda se disfrutaron al máximo. En el segundo día la banda de mis padres habían sido los teloneros. No sé cómo hizo mi padre, pero logró traer a toda su gente y sus familias, es lo que había acordado con Nicolás. Ambos shows pasaron sin exabruptos y cuando volvimos a casa Valentina me contó que hubo un par de ataques pero no lograron pasar las defensas, Agustín se encargó de eso. Me dirigí a él en cuanto apareció para agradecerle y me alarmé, su brazo izquierdo estaba malherido, la sangre goteaba por sus dedos.
— Tranqui, hubieras visto cómo quedó el otro. — me dijo sonriendo levemente. Sus ojos grises eran intensos, como un huracán embotellado. — Negra, dame una mano acá.
— Por qué no podés terminar bien una pelea al menos? Siempre lo mismo con vos. — musitó Valentina con mala cara. — Vení, dale imbécil.
El rubio se acercó a carcajadas extendiendo el brazo herido. Valentina posó ambas manos formando un círculo alrededor de las heridas y susurró algo por lo bajo. Las llamas nacieron de sus manos, engullendo el brazo entero entre las flamas. Al terminar, su brazo se encontraba como nuevo. — Y si, son iguales a Nicolás, ya ni sé de qué me sorprendo. — pensé.
— Tremendo show metiste Wosito. — dijo Dani detrás de mí. Tenía una amplia sonrisa mientras me miraba fijo con esos ojitos negros. — La verdad que la rompiste.
Me alegró mucho saber que se sintió así, nos habíamos vuelto muy unidos en el último tiempo. Él me acompañó para sobrellevar el tema de Nicolás, y siempre estaba ahí para alegrarme el día, además de lo que pasó con Victoria, pero ninguno habló jamás de eso.
— Gracias enano, no sabía que habías ido. — respondí sonriendo. — Me encanta saber que lo disfrutaste. — le acaricié el pelo cual niño chico.
— Salí rompebolas. — bufó mientras me sacaba la mano, se había sonrojado. ¿Por qué me da tanta ternura? — Le pedí a Vale que me lleve a escondidas y aceptó. Valió la pena, pelo de cenicero. — terminó, soltando una carcajada.
— Así que te burlas de mí, pillo? — dije acercándome con una mirada maliciosa. Él se percató enseguida de mis intenciones.
— No, no, no, no.. salí puto.. — gritó entre carcajadas, las cosquillas serían su fin.
— Quién es el pelo de cenicero ahora? — pregunté entre risas sin disminuir las cosquillas.
— Na-nadie, basta, basta! — rogaba, mientras me empujaba. Perdimos el equilibrio y caímos, él sobre mí e instintivamente lo rodeé con ambos brazos. Se puso completamente colorado mientras yo soltaba un quejido mezclado con una risa.
— A ver niñas, que se les rompen las tangas. — soltó Agustín mientras pasaba a nuestro lado, tomado de la mano de Vale, que se limitó a reír mientras nos observaba.
— Callate gil, a vos te la rompieron. — le grité mientras le pegaba una patada en la canilla.
— A ver quién es el gil ahora. — soltó mientras alzaba una mano. Un remolino me tomó de ambas piernas y terminé colgado de cabeza. Daniel se dedicaba a reírse mientras me hacía burlas. — Pa vos también hay, Tarzán de maceta. — Y Dani terminó de cabeza también.
— Soltame puto! Vale! — gritó el teñido. Vale soltó una risa y luego de un ademán, ambos caímos al suelo.
— No se vale, nosotros no tenemos poderes. — dije haciéndome el ofendido. Ambos cruzaron una mirada cómplice, sonrieron y se fueron sin decir nada.
— Te ignoraron como dos campeones. — soltó Dani para luego echarse a reír.
— Ya se las voy a cobrar. Vamo' a dormir que estoy re detonado, enano. — dije entre bostezos.
VII.
22 de Diciembre de 2019.
17.43 hs.
Narra Manuel:
Pasó casi una semana de la joda en el apartamento de los Quintos, y realmente fue una buena semana. El remix con Jhon C tuvo buena recepción del público, y Trueno realmente había mejorado su ánimo, le hacía falta volver a la música. Estaba yendo a las sesiones con la psicóloga, cenaba con nosotros en lugar de quedarse todo el dia en su cuarto e incluso salió a dar vueltas con los chicos.
Conmigo también cambió desde esa noche, de estar reacio a hablar conmigo a preguntarme a mí cómo estaba. Ese simple "Gracias" me dejó con el corazón a mil mientras reposaba su cabeza en mi hombro, esa noche me pidió que duerma junto a èl, y así lo hicimos, despertando abrazados el uno al otro. Ahora lo veía sonreír de nuevo, aunque aún lo escucho llorar algunas veces, antes de dormir, imagino que no todo se puede superar de un día para otro.
Hoy tocaría un cambio, Emiliano nos visitará en la tarde, según nos avisó, así que nos quedamos en el living de la habitación que nos asignaron para esperarlo.
— Descansaste bien, Canibal? — preguntó mi padre desde la cocina, preparaba café para merendar con mi madre.
— Si pa, bien de bien. — respondí, la verdad no tenía muchos ánimos de hablar.
— Y vos Teo? Pudiste dormir bien anoche? — siguió mi madre, intentaban no presionar demasiado a Mateo, así que le dieron su espacio.
— Si Cat, por suerte pude dormir bien, gracias. — contestó Trueno con una sonrisa. Hoy se lo veía bien.
— Es verdad, anoche no sentí su llanto, debió ser una buena noche. — pensé.
La puerta sonó y mi padre gritó para que pasen, Emiliano entró y las carcajadas inundaron el apartamento. Rosado fluo, todo su pelo, barba e incluso pestañas estaban teñidas de rosado. El Quinto alzó ambos brazos con una sonrisa, bienviniendo las burlas.
— Esto es lo que pasa cuando acepto un contra-reto y todo el mundo está mamado. — soltó Emi luego de unos segundos. — Y lo peor es que me queda una semana más así.
— No era mejor chaparte a alguien o algo? — preguntó mi padre, aún entre carcajadas.
— Entre los Quintos no son divertidos esos retos, así que generalmente los ignoramos. — respondió el pelirosa para luego sonreír y continuó. — Pero cada vez que pasa algo así pensamos seriamente en volver a incluirlos.
— Pareces un osito cariñosito después de 6 meses de gym, papo. — dijo Trueno entre risas. Una sonrisa se dibujó en mi rostro automáticamente, hace tiempo él no hacía una broma. Emiliano se limitó a levantar un dedo y señalar al menor.
— Sabías que esa tinta que usas tiene componentes naturales también? — soltó el Quinto sonriendo maliciosamente. El mechón teñido de Mateo pasó de amarillo a rosa. — Mirate en el espejo, gato.
— No! Puto! — gritó arrastrando las últimas vocales. — Volvelo a como estaba antes, gil!
— Vamo' que tenemos cosas para hacer. — dijo Emi entre risas mientras hacía un ademán con la mano, volviendo la tinta de Trueno a la normalidad. — Dale pendejo llorón, vos también, Diccionario.
— Caníbal suena mejor Emi. — acotó mi padre antes de yo poder responder, para luego soltar una carcajada.
— Los detesto. — me limité a decir.
Nos dirigimos al edificio principal del complejo, un rascacielos vidriado con una blanca fachada, algo extraña a decir verdad. Creo que quien la diseñó estaba hasta las manos de droga. Luego de ingresar, bajamos por un ascensor unos cuantos pisos y llegamos a un lugar que estaba cubierto de piedra. Apenas estaba iluminado, pero vi algunas corrientes de agua corriendo por la roca.
— Qué es esto? Se siente tan.. raro. — preguntó Trueno detrás de mí. Pequeñas runas y glifos comenzaron a brillar en la piedra.
— La llamamos la Sala de las Ánimas, cuando vinimos a Uruguay comenzamos a cargar la piedra de energía espiritual durante un día entero. — respondió Emiliano. — Lo usamos como un punto de anclaje de esencias. Nos permite encontrar cualquier esencia que no esté en el Origen, viva o muerta. Es más que nada para contactar o rastrear a otros.
— Vivas.. O muertas.. ? — agregó Mateo. Sabía la pregunta que se venía, pero el Quinto lo interrumpió.
— Si, vamos a hablar con Pedro. Y si tenemos suerte, capaz podes saludar a tu hermano. — dijo el Quinto en un tono serio. Él sabía la delicadeza del tema, así que no estaba jugando. El rostro de Teo se inundó de lágrimas, así que lo rodeé con ambos brazos y lo apreté contra mí.
— Vos podes con esto, yo estoy acá para vos. — le susurré al oído y sentí como su cuerpo se relajó. Me miró a los ojos.
— Gracias. — fue lo único que atinó a decir, con la voz quebrada.
Llegamos a una gran fuente al final de la pasarela. El agua resplandecía mucho y los alrededores estaban cubiertos de una extraña niebla. Emiliano se ubicó en el borde del agua, alzó ambos brazos y comenzó a recitar palabras extrañas, en otro idioma seguramente. Varias runas comenzaron a girar a su alrededor mientras un remolino se formaba en el agua. Un par de segundos y mi corazón se encogió, Peligro estaba parado frente a nosotros, rodeado de una densa niebla, con la tristeza marcada en su rostro.
— Vos.. — atinó a decir Mateo mientras lanzaba un puñetazo que impactó en el estómago del espíritu, seguido por un abrazo. — Por qué? Por qué? — repitió el menor entre sollozos.
— Perdón Teo. No puedo decirte otra cosa que eso. — respondió su padre, devolviendo el abrazo. — Me dejé engañar por esos hijos de puta y terminaste sólo por mi culpa.
— Necesito que vuelvas, por favor. — rogó el menor, sin lograr contener las lágrimas.
— No puedo hijo, lo sabés. Yo me mandé mis macanas, y vos estas pagando por eso. No puedo volver el tiempo atrás. — dijo Pedro con un sabor amargo en la boca. — Pero sí puedo pedirte algo, aunque sé que no tengo ningún derecho. Pero por favor, seguí adelante hijo, hacé tu música, rompé todo. Estás rodeado de gente a la que le importas tanto como me importas a mí. — continuó su padre, observándonos a mí y Emiliano. — Por favor, cuídenlo por mí. — agregó soltando una lágrima.
Acumulé todo el valor que pude y asentí.
— Siempre voy a estar para él, no importa lo que pase. — le dije con total seguridad.
— Y siempre va a tener nuestro apoyo. Lo vamos a cuidar bien. — acotó el Quinto. Parecía forcejear con algo, sus manos temblaban. — Se terminó el tiempo, perdón pero no podemos soportarlo más.
— No, por favor, no te vayas. — rogó Mateo.
— Te amo hijo, siempre te voy a amar. Seguí adelante, pero no por mí, hacelo por vos. Te amo. — dijo Pedro mientras se desvanecía en la niebla.
Mateo quedó de rodillas en el agua llorando, yo me dirigí a abrazarlo. Emiliano estaba sentado en el suelo, exhausto, deduje por su respiración. Las runas habían dejado de brillar.
— Gracias. A los dos. — dijo el menor luego de unos minutos, su voz se oía quebrada, pero con un tono más seguro. — No fue la mejor, pero al menos fue una despedida.
— Perdón que no pude mantenerlo más tiempo. — respondió el Quinto. — Pero de a tres es muy difícil mantener la conexión. Con Nico en el hospital y Vale atendiendo una emergencia, fue lo mejor que pudimos hacer.
— Agu y Vic estaban ayudando también? — pregunté curioso. Fue extraño si no estaban acá.
— Si. Yo me encargué del portal, mientras ellos dos lo defendían de almas malignas. — contestó el pelirosa.
— Almas malignas? De otros muertos? — cuestionó Teo, observando fijamente al mayor.
— Si. Estaban peleando en el Inframundo mientras estábamos acá. — respondió el Quinto.
VIII.
25 de Diciembre de 2019.
20.53 hs.
Narra Wos:
Estaba con Dani en el hospital visitando a Nico. Aún no tenía el valor para hablar sobre lo que pasó aquella noche, así que seguíamos como si nada. Él continuaba dándome todo su apoyo, no quería presionarlo en algo que capaz tampoco él tiene respuesta. Su hermana lo llamó, así que acompañaba al teñido a la puerta, cuando nos cruzamos con Emiliano.
— Buenas gurises, todo bien? — preguntó Emi con una sonrisa amable y su pelo rosa. La verdad es que es el único de los Quintos con los que no he charlado mucho.
— Hola gominola, mejor que tu pelo seguro. — soltó Dani entre risas, recibiendo una mala cara del tercero. — Me estaba yendo, tengo que ir a ver a mi hermana.
— Menos mal, volate antes de que te deje el pelo igual. — dijo el pelirosa con una sonrisa maliciosa. El más bajo se limitó a salir rápido del vestíbulo entre risas. — Vos en qué andas Wosito? Te ibas también?
— No, voy a ver un rato más a Nico primero. Ecko tenía que cenar con la flia' hoy, y me pidió si podía cuidarlo por él. — respondí. Mi hermano estudiaba para un examen y mis padres tendrían una cena con la banda, así que estaba libre.
— Ah bien ahí, vamo' entonces. — dijo el Quinto mientras comenzaba a caminar. — Hoy vienen visitas especiales. A ver si ellos pueden hacer algo para despertarlo.
— Visitas especiales? — pregunté curioso. Supe que otros dioses habían venido, pero nunca les llamaron "visitas especiales". Llegamos a la puerta de la habitación, pero evitamos entrar. Cuatro chicos de aproximadamente mi edad hablaban con Victoria dentro. — Más dioses?
— No, ellos son los Vínculos de Nico. Percy, Jack, Alec y Peter. — respondió Emi. Yo los observaba curioso. — Un Vínculo es una persona que se conecta con un Quinto a un nivel de la propia Esencia. Las relaciones de amistad y familia se dan, salvo excepciones, entre personas con una Esencia similar a la tuya. — continuó el pelirosa mientras hacía un ademán sobre mi rostro. — Mirá, ves esos hilos? — preguntó. Divisé cientos de hilos rodeándome en el aire, esparciéndose en todas direcciones por lo que asentí. — Esos hilos son tus sentimientos por otras personas. Cuantos más te unan con una persona, más importante es para vos. — Acotó.
Entonces observé mejor al Quinto. Una inmensa cantidad de hilos verdes lo rodeaban y terminaban en Nico y Vic.
— Y eso que ves es la relación entre los Quintos. Ahora concentrate en los chicos. — Y eso hice. Un centenar de hilos los unían a Nicolás, y unos cuantos entre ellos. No eran tantos como entre los Quintos, pero aún así eran muchísimos. ¿Tan fuerte es la relación entre un Quinto y un Vínculo?
— Se ve re genial. — fue lo único que logré soltar. Me encontraba sorprendido de lo que veía. — Es como si fuera una telaraña gigante, demasiados hilos. Yo por ejemplo, con mis viejos cuántos hilos tengo?
— Mmm.. más de trescientos al menos. Es una conexión realmente fuerte a decir verdad. — reflexionó el Quinto, que se me quedó observando entrañado unos segundos, para luego volver su vista a Nicolás. — Bastante interesante.
Estaba por preguntar algo cuando un resplandor azul me interrumpió. Se originaba dentro de la habitación, apenas logré divisar a los chicos, que rodeaban la camilla de Nicolás. Sus ojos brillaban con intensidad, mientras de sus manos alzadas surgían estelas de energía que rodeaban al Quinto del Agua. Victoria se limitaba a observar la situación.
— Qué hacen? — atiné a preguntar. — Ese brillo, se ve muy similar al de Nico cuando peleó en la azotea antes de traernos.
— Están infundiendo su energía en él. — contestó Emi. — Los Vínculos son realmente extraños, digamos. Nosotros los Quintos tenemos cinco esencias únicas, nadie en toda la Existencia las tiene. Lo que sí existen, son trazos de nuestra Esencia en el núcleo de algunos, muy pocos. Cuando una persona comparte parte de la Esencia de un Quinto, se convierte en un Candidato a Vínculo. — continuó diciendo. — Pero, desde siempre, cada uno de nosotros podía tener sólo tres Vínculos activos a la vez. Entonces si nacía una persona que pudiera ser candidata, el Quinto con quien se relacionaría nunca la podría conocer, por planes del Destino, digamos. Eso cambió hace un par de años, con Peter y Nico, que después de unos bardos bastante grandes, se conocieron, y por primera vez uno de nosotros tuvo un cuarto Vínculo. — acotó al final.
— Entonces algo cambió, no? Digo, ustedes viven hace miles de años y recién hace un par de años pasan estas cosas. — dije, la curiosidad me había invadido por completo, necesitaba saber más.
Emiliano se limitó a sonreír, satisfecho.
— Sos más inteligente de lo que pareces Wosito, sabías? — me dijo en un tono de burla.
— Callate salame. No me explicaste, por qué su energía es del mismo color que la de Nico? La del resto de ustedes es diferente. — cuestioné.
— Porque cuando un vínculo se forma, el Quinto transfiere parte de su energía al candidato, lo que potencia las habilidades de este, y generalmente les da alguna habilidad única. — respondió el Quinto. — Por ejemplo, Percy puede invocar el poder de su padre, cosa que ninguno de sus hermanos logra. Jack es capaz de congelar magia y energía; mientras que Alec puede invocar runas de ángeles, cosa que sólo otra nefilim puede hacer. Y Peter bueno, puede infundir de energía sus telarañas, lo que las hace más destructivas. — finalizó riendo.
— Peter? Telarañas? — pregunté medio confundido, mientras acomodaba ideas en mi mente.
— Sí, es quien vos crees. — respondió divertido el Quinto. — No entiendo por qué con él todo el mundo queda igual.
— Y man, toda nuestra vida viendo dibujitos y películas del pibe, cómo no me voy a poner así? — musité con falsa indignación.
— Bueno bueno, calma la tanga que parece que terminaron. — dijo Emi mientras observaba la habitación, el resplandor había desaparecido. Una voz me tomó por sorpresa.
— Emi, cómo estás? — dijo una chica de cabello castaño, un poco rizado. Tenía los ojos de un gris intenso, daban la sensación de que te veían el alma, a diferencia de los de Agustín, que parecen encerrar una tormenta. Vestía unos jeans sencillos y una remera anaranjada con un pegaso negro dibujado en el pecho. Comenzó a reír. — Qué te hiciste en el pelo, tonto?
— Anni, todo bien, vos? — respondió el pelirosa con una sonrisa. Parecía conocerla hace mucho. — Vic y sus retos de mierda, me agarró por sorpresa y terminé así, me quedan pocos días igual. Vos qué haces acá?
— Vine a chequear como estaba Percy, estas últimas semanas las pasó realmente mal. Despertaba gritando e incluso perdió el control una vez, la mitad de la Cabaña de Poseidón sigue en reparaciones. — contestó la chica en un tono serio, observando la habitación. — Hola, vos quien sos? — agregó cambiando su vista hacia mí.
— Ah, Valentín Oliva, te presento a Annabeth Chase. Ani, él es Valen, vino con los chicos que trajimos de Argentina. — acotó el Quinto.
— Un gusto, podes decirme Wos. — dije con una sonrisa, que ella devolvió. — Dijeron algo de una cabaña de Poseidón? — continué entrañado.
— Si, donde duerme Percy. — respondió entre risas. — Yo duermo con mis hermanos en la Cabaña de Atenea.
— Percy es hijo de Poseidón, así como Ani es hija de Atenea. — acotó Emiliano, y continuó. — Además, Ani es un Vínculo de Vicky, como Percy es de Nico. Prestá atención a los hilos que te mostré hoy.
Y eso hice, una gran cantidad de hilos rosa y blancos rodeaban a la chica, y terminaban rodeando a Victoria, quien nos observó desde la habitación, sonriendo. Los chicos salieron de la habitación junto con la Quinta, y se fueron retirando luego de saludarnos y presentarse. Percy Jackson, Jack Frost, Alec Lightwood y Peter Parker. ¿Cómo hizo para conectarse con todos yankees, siendo que su país lo detesta?
— Menos pregunta Dios y más perdona. — acotó Victoria a mis espaldas, mientras caminaba con Annabeth. — Además, Jack es europeo y Peter de otro universo.
— Dejá de leerme la mente, forra. — dije falsamente ofendido.
— Chiquito, con las cosas que se cruzan por esa cabecita, paso, gracias. — terminó al irse, a carcajadas con la de ojos grises.
IX.
26 de Diciembre de 2019.
23.12 hs.
Narra Ecko:
Hoy fue un buen día, el lanzamiento de los dos temas para el verano tuvieron buena recepción del público y pasé toda la tarde expectante de lo que pasaba. Los chicos me felicitaron, excepto por Lit. Hace días me venía evitando, desde la noche que se quedó a dormir conmigo. Si, fue raro despertar abrazados, pero no creo que haya sido tan grave, como para dejarme plantado así.
Estaba en el hospital visitando a Nico, y como de costumbre, Lit no se había aparecido, de nuevo. A pesar de lo alocado que fue el día, no me podía olvidar de quién nos defendió y ahora estaba mal por eso. La puerta me sacó de mis pensamientos, mientras dos Quintos entraban.
— Seguís acá wacho? Ya es tarde. — me dijo con una sonrisa Agustín. — Vi que pegaron lindo los temas de hoy, felicitaciones.
— Es verdad, me olvidé que salían hoy. El puto de Papichanta me hizo dar mil vueltas por unas cosas de Neumática. Así que arrancaron bien? Felicitaciones gurí. — agregó Vic mientras me abrazaba.
— Gracias che, posta. — respondí, me sentía bien hablando con ellos. — Y si, sigo porque vine tardísimo, con los temas y eso estuve meta dar vueltas pero tenía que venir si o si.
— Un día que faltes no te iba a matar. — acotó Agus. — Él no se va a ir a ningún lado.
Mi corazón se encogió, ya casi tres semanas en coma, me desespera no tener señales de mejoría. Victoria notó mi rostro y golpeó a Agustín en la costillas. Forcé una sonrisa y me dediqué a observar al Quinto del Agua.
— Otro día sin cambios, no? — pregunté, ya sabía la respuesta.
— Otro día sin cambios. — respondió Vic en un tono serio. — Todavía no podemos conectar con él. La realidad es que ya no nos quedan opciones.
— No lo entiendo, dijiste que Emiliano pasó casi un siglo así. — dije recordando lo que nos contó la noche que llegamos. — Qué le pasó esa vez?
— Rompió las reglas. — agregó pensativo Agustín. — Hay cosas que se supone no debemos hacer, y si las hacemos, digamos que tenemos consecuencias.
— Qué hizo? — pregunté, me llamaba la atención que unos chicos como ellos, superiores a todo, tengan reglas que seguir.
— Le devolvió la vida a dos niñas. — continuó Vic. — La onda expansiva de una supernova había desestabilizado un planeta, y Emi fue el encargado de arreglarlo. La gente asustada hace locuras, y una aldea fue atacada por un grupo de bandidos. — Yo intentaba procesar la situación.
— Cuando lo detectó, se dirigió enseguida y se encontró con una escena horrible. — siguió el rubio. — Para que los pobladores se rindieran, habían degollado a dos niñas pequeñas, hijas del jefe de la aldea. Y Emiliano perdió el control, los asesinó a todos con sus propias manos, fue su primer Frenesí Primigenio.
— Lo mismo que le pasó a Nico cuando atacaron a mi vieja. — susurré.
— Sí, algo similar. Emi estaba demasiado alterado, se culpó de no llegar a tiempo. E hizo lo que no debemos. — dijo la castaña. — Rompió el Equilibrio, y les devolvió la vida. Luego se desplomó, estuvo noventa y seis años en coma. — Sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo, tal vez para ellos era un minuto, pero para mi es toda una vida. ¿Y si Nicolás no despierta? Analicé la situación lo más concentrado que pude.
— Entonces, Nico no está en coma por las heridas, está así por salvar a mi vieja. Verdad? — solté sintiendo mis ojos humedecerse. — Sabía las consecuencias y aún así lo hizo.
— Exacto. Aún no sabemos por qué, ya que hemos tenido que lidiar con situaciones así antes. Pero algo lo hizo reaccionar y traer a tu vieja devuelta. — respondió Agustín con un tono más serio. — Cuando entró en el Frenesí sus pensamientos se volvieron confusos, la ira lo había consumido, y desde entonces no pudimos volver a comunicarnos.
Comencé a llorar, no podía contenerme. El Quinto estaba dispuesto a pagar las consecuencias sólo por devolver la vida a mi madre. Y yo como un inútil sin poder hacer nada por él. Me aproximé a la camilla, sosteniendo su mano y apretando el borde con mi otra mano. — Perdón. — pensé entre sollozos. Me incliné sobre él, juntando ambas frentes. Y el agua comenzó a brillar.
Agustín me apartó contra la pared y junto con Victoria formaron una barrera alrededor del cuerpo de Nicolás. Los otros dos Quintos aparecieron pocos segundos después, y los ayudaron a reforzar la barrera. Apenas pude divisar su interior, una tormenta de energía se había desatado dentro, hasta que la luz se volvió cegadora. Un minuto después la barrera desapareció, mientras Valentina me ayudaba a incorporarme.
— Qué pasó? Está bien? — fue lo único que atiné a gritar. Los Quintos se observaban entre ellos, con miradas confundidas. — Diganme algo!
— Está.. está bien. — acotó Victoria en un tono suave. — Cómo..?
Una voz la interrumpió y sentí la tensión de mi cuerpo desvanecerse. Fue como si la frustración de tanto tiempo desapareciera en unos segundos.
— Eu, wachos, todo bien? — soltó el Quinto del Agua en un tono tranquilo, aunque parecía costarle un poco respirar. — Qué pasa? Por qué las caras largas?
— Sos un idiota. — respondió Victoria mientras lo abrazaba. Acción repitieron los otros Quintos. — Llevas veinte días en coma, salame. Te dije que habrían consecuencias.
— Sólo veinte? No parece tanto. Cómo me despertaron? — preguntó Nico con una mirada curiosa. — Los repartimos con la última vez de Emi? — agregó entre risas. El castaño le dio un golpe en la frente, sonriendo.
— Nosotros no hicimos nada, no pudimos. Ni Percy ni el resto pudieron. — acotó Valentina.
— Él fue el único. — continuó Agustín, señalándome. — Cuando juntó sus frentes, sus lágrimas reaccionaron con el agua de Santuario, y pum, despierto. No lo entiendo.
— Ni yo. No tiene sentido. — agregó el Quinto de la Tierra.
— No importa, al fin te despertaste imbécil. Eso es lo que importa. — soltó Vic mientras lo abrazaba nuevamente. El ojiazul tendió una mano para que me acercara.
— Eu, vení. — dijo mientras me daba un abrazo, el cual devolví. — Gracias. Cómo está tu vieja?
— Ya está mejor. Está trabajando y eso. — solté entre risas y lágrimas. — Sos un tarado, los pibes me contaron lo que hiciste por ella. Soy yo el que te tiene que agradecer.
— No wacho. Yo los puse en peligro, yo los fui a buscar sin escuchar consejos y fue por mí que la hirieron. — contestó Nico. — Hice lo que tenía que hacer.
— Y casi lo pagas muy caro. — acotó Emiliano. Nicolás intentó levantarse y el grito de los cuatro Quintos lo detuvieron. — No seas imbécil, necesitas descansar un poco.
— Ya descansé tres semanas, qué más querés? Ya estoy listo. — dijo el pelinegro intentando quitarse las vendas, pero una mueca de dolor se formó en su rostro cuando movió demasiado el brazo. — Auch, bueno, casi.
— No está abierto a discusión. — dijo Vic en un tono serio. Alzó un dedo y varias cuerdas de luz lo atraparon a la cama. — Quedate un par de días hasta que estés mejor. — agregó y observó al resto, todos asintieron. Alzaron las manos y más cuerdas de luz lo envolvieron.
— Dale, pelotudos. Me van a dejar atado acá? — preguntó frustrado el Quinto del Agua, intentando zafarse de sus ataduras. — Eu, sueltenme!
— No, te quedás quieto y te portas bien. — dijo Agustín entre risas. — Sino no hay postre pa' vos.
— Vamos Mati, dejemos que duerma un poco. — agregó Victoria, mientras se dirigía a la puerta. — Ya le avisamos a los gurises, y hay alguien esperándote.
— Esperándome a mí? — pregunté confundido. No me quería ir, al fin había despertado, me quería quedar con él.
— Si, al parecer al fin se cansó de ignorarte. — soltó sonriendo Valentina.
— Lit. — fue en lo único que pensé, y salí directo hacia mi habitación.
X.
28 de Diciembre de 2019.
19.26 hs.
Narra Ecko:
Me dirigía hacia la habitación de Nicolás para visitarlo. Por los pasillos me volvían recuerdos de la velada de anoche y una sonrisa de tonto se me dibujaba automáticamente. Monzón realmente se había esforzado en arreglar las cosas, y la verdad es que lo logró. Ingresé en la habitación del Quinto, que observaba unas pantallas, aún atado con las cuerdas de luz.
— Eu, que onda Eckito? — preguntó con una sonrisa, que luego cambió a una mueca de curiosidad, había notado mi cara de bobo. — Opa, vos mojaste anoche, no? — soltó sin más, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
— E-eh, no, qué decís? Nada que ver. — respondí medio atragantado, sentía el calor en los cachetes, sabía que estaba colorado así que dirigí mi vista a la ventana.
— Y yo que pensé que sólo Lit se ponía así de rojo. — soltó entre carcajadas. — Se te nota en la cara gil, estás contento. Además, Vale ya me puso al tanto y sé que te fue a ver anoche.
— Bueno si, se quedó conmigo anoche y se disculpó por lo de las últimas semanas. — contesté, aún avergonzado. Hace tiempo no me ponían así. — Cenamos y bueno, pasó.
— Bien ahí, se ve que sabe disculparse bien el Sin Pilas. — agregó el Quinto con una sonrisa. — Al menos ya tenés algo más para meterte en la cabeza más que preocuparte por mí. — Continuó. — Eu, si te pido un favor me ayudas? — soltó al final.
— Em, si claro, qué precisas? — respondí curioso, ¿Por qué necesitaría mi ayuda?
— No le avises a nadie, prometemelo. — dijo, y sacudiéndose un poco, las cuerdas que lo rodeaban se tornaron azules y se desvanecieron. Yo lo miré estupefacto y asentí nervioso. — Bien, vamo'.
Acto seguido chasqueó los dedos y un haz de luz me rodeó. Cuando mi vista se acomodó vi que estábamos en una sala algo pequeña, con un gran ventanal hacia otra muchísimo más grande, y con unas cuantas pantallas y botones contra este. El Quinto se apresuró a tocar algunos, acomodó algunas cosas y una puerta se abrió, por la que ingresó rápidamente y cerró detrás de él.
— Ya se dieron cuenta, cubrime un rato. — soltó entre risas antes de ingresar.
Pocos minutos después entró Victoria hecha una furia con otras dos chicas vestidas de uniforme. El par se dirigió directamente a la consola pero tras unos segundos de frustración se rindieron, observando a la Quinta a mi lado y negando con la cabeza.
— Sos un pelotudo, dos días te pedí que te quedaras a descansar. — gritó Vic luego de tocar un botón cerca de la puerta. — Te convenció de que lo ayudaras, no? — Asentí, nervioso.
— Qué es esa sala? Por qué te pusiste así? — pregunté, intentando no sonar demasiado invasivo. La Quinta me observó y volvió su vista a la ventana.
— Es una sala de entrenamiento, diseñada para nosotros. — respondió. — El tema es que cuanto más dure, más complicados y poderosos se vuelven los enemigos, y en su estado, eso es un riesgo. Si esa barra llega a noventa y siete porciento, va a estar en problemas. — agregó.
— Y no lo pueden sacar? Digo, si es de entrenamiento, debería poder cancelarse, no? — consulté. La preocupación me había invadido. ¿Por qué arriesgarse así sólo por entrenar?
— No, lo configuró para terminarla desde adentro solamente, y sobreescribir los datos llevaría más de lo que pueda durar ahí. — dijo la castaña. — Sólo queda esperar.
Los minutos pasaron y cuando me di cuenta, ya llevaba más de dos horas ahí adentro. Nicolás seguía combatiendo con sus oponentes, que cada vez eran más. Tenía algunas heridas leves pero se comenzaba a notar su cansancio. La barra había alcanzado el noventa porciento hacía pocos minutos y una figura gigante había alcanzado al Quinto con un fuerte mazazo, quebrando su brazo, según Victoria. La Quinta desvió su atención y habló.
— Tengo que irme, pasó algo. Si llega a terminar antes de que vuelva, habla con él por favor. — dijo mientras salía por la puerta. — El sistema médico de emergencia ya está listo.
Al menos media hora más pasó y Nicolás estaba notoriamente exhausto. Unas extrañas figuras lo tenían al límite. Parecían personas, pero su piel era negra, como cubierta de tierra igual de oscura en la que se divisaban unas fisuras de donde provenía un fuerte fulgor rojo. — Caos. — fue lo primero que se me cruzó en la mente al ver esa energía emanar de ellos.
El Quinto estaba peleando con sus Hojas Gemelas, aunque esta vez tenían una forma más curva, casi como una hoz. Detuvo tres espadas enemigas, pero dos lanzas lo atravesaron por el frente y la espalda. Mi corazón se detuvo, mientras el par junto a mí soltaron un pequeño grito. Un tercer atacante asestó otro corte, alcanzando el cuello de Nicolás, cuya mirada pareció perderse por un momento. — Fin. — soltó el Quinto al blandir ambas espadas a la vez y todas las figuras a su alrededor se carbonizaron ante su poder, la simulación terminó.
El ojiazul se desplomó en el suelo mientras la puerta comenzaba a abrirse. Estaba intentando ingresar pero eran demasiado lentas, me estaba desesperando. El Quinto golpeó el suelo con fuerza y unas grietas de luz se esparcieron. Unas alarmas comenzaron a sonar. La puerta al fin se abrió, y me dirigí corriendo hacia él.
— No tengo ganas de bancarme tus sermones ahora, Victoria. — soltó con furia para luego suspirar. Posó su mano en el suelo, las fisuras desaparecieron y las alarmas cesaron. — No me rompas las pelotas, si? — Su rostro cambió cuanto me senté junto a él.
— Sos un tarado. Sabías que podías terminar lastimado y viniste igual? — dije casi gritando, con mucha preocupación, las heridas seguían ahí aunque ya no sangraban tanto. — Para eso me haces ayudarte? Para lastimarte de nuevo después de todo lo que pasó? — me desesperé.
— Paz. — soltó con una amable sonrisa, posando su mano en mi pecho. Mis sentimientos se relajaron junto con la tensión de mi cuerpo. Acomodé su cabeza sobre mis piernas.
— Gracias, ya estaba por perder la cabeza. — dije, soltando un suspiro. — Igual, sos un idiota. Por qué hiciste esto? — agregué, señalando sus heridas.
— Necesitaba sentirme yo de nuevo, no como un perrito lastimado que miran con lástima. — dijo mirándome. El azul de su ojos parecía más oscuro, como un océano profundo.
— No podías esperar a estar mejor? — Le reproché.
— Ya estoy mejor. — dijo acariciándome una mejilla y luego posando su palma en mi pecho. Sentí una corriente de energía envolverme y lo miré con curiosidad a lo que rió.
Elevó un pulgar como dando a entender que todo estaba bien, y la sala se selló nuevamente. Una gran cantidad de agua la inundó por completo, aunque no me sentía afectado y podía respirar con normalidad.
— Qué es esto? — consulté entrañado. No entendía por qué la necesidad de tanta agua, ni por qué podía respirar como si nada.
— El Sistema Médico de Emergencia. — soltó junto a una risa. — Cada Quinto sana mejor cuando está rodeado de su elemento. A Vale la prenden fuego, a Emi lo rodean de plantas y tierra, a Agu le desatan una tormenta y a Vic la bañan en radiación. — agregó.
— Tiene sentido. Y onda, a vos con agua nomás te alcanza? — solté.
— No es sólo agua. Está cargada de energía. Ves esos paneles? — respondió, señalando unos cuadrados contra las paredes. Sus aristas brillaban con un tono celeste. — Cargan los elementos de energía, lo que nos ayuda a sanar más rápido.
El agua que entraba en contacto con su sangre se comenzó a iluminar, y todas las heridas desprendían un celeste fulgor. Al cabo de unos minutos estaba rodeado de esos trazos de luz, que formaban un remolino en el agua y comencé a sentir la presión.
— Estás absorbiendo el agua? Es lo mismo que hicieron cuando llegaste? — pregunté. El agua me empujaba hacia él mientras los trazos de luz también eran absorbidos. El Quinto asintió y me rodeó con un brazo, para ayudarme a mantener el equilibrio. — Cuánta agua es?
— Cuatro Bomboneras llenas a tope, más o menos. — soltó con una sonrisa. No podía terminar de imaginarlo, era una cantidad masiva de agua.
El Quinto cerró los ojos y observé el ventanal frente a nosotros. No se veía el exterior, solo un reflejo de nosotros y algo llamó mi atención. Los trazos de luz que se arremolinaban formaban una gran esfera a nuestro alrededor. Era un espectáculo increíble.
Volví mi vista hacia él y disfruté la sensación de paz que me generaba todo esto. Al cabo de unos minutos no quedaba nada de agua, pero yo seguía empapado. Comenzamos a dirigirnos hacia la salida que se estaba abriendo, pero Nico me detuvo a medio camino y me rodeó con ambos brazos.
— Te dejé todo mojado gil, así se van a pensar cualquier cosa. — mencionó con una sonrisa. El abrazo se sentía genial, una sensación similar a cuando mi madre lo hace. ¿Quién es este chico para generar esto en mí? — Vamos, quiero dármela en la pera esta noche.
Afuera estaba Victoria esperándonos, se limitó a darle un golpe en el hombro y sonrió. Nos despedimos del par de asistentes que se quedaron revisando algo en la consola y salimos de aquella pequeña sala.
— Vamos, ya están todos en el Dome. Espero que tengas ganas de cantar Mati. — dijo la castaña mientras subía al ascensor. Mi rostro solo reflejaba curiosidad.
— Cantar? De qué hablas? — pregunté, mientras las puertas del ascensor se cerraban.
— Vamos a festejar que este imbécil se recuperó en el mejor baile de la ciudad. Todos los pibes van a cantar para animar la fiesta y supuse que también querrías. — respondió la Quinta con una sonrisa.
— Si dale wachín, canta para mi. — agregó Nico con un tono divertido, por lo que asentí.
Emprendimos viaje hacia las afueras del complejo donde nos quedábamos y a lo lejos vi una inmensa cúpula vidriada, que estaba en medio de una pequeña isla, era realmente impresionante. Mucha gente la estaba rodeando, para ingresar imaginé. Al atravesar el puente de ingreso a la isla comencé a sentir las vibraciones de la música, realmente parecía que todo vibraba a nuestros pies. En el interior se divisaban varios pisos y una cantidad de luces de colores ambientando el lugar.
Bajamos del auto al estacionar, y en menos de dos minutos la maquinaria se lo había tragado para guardarlo en el subsuelo. Nos dirigimos a una pequeña plaza donde una multitud se había congregado, eran los chicos con sus crews junto a los tres Quintos restantes. Hoy habría grandes festejos, y entre la gente divisé a Lit, que me dedicó una gran sonrisa mientras me acercaba. Hoy será una gran noche.
XI.
29 de Diciembre de 2019.
04.37 horas.
Narra Lit Killah:
He salido a bailar a tantos lugares en varios países que creí que éste sería uno más, gran error. El edificio era realmente inmenso. Cuatro pisos realmente altos, cada uno con dos pistas con distintas temáticas musicales y algunos entrepisos para los asistentes VIP. La planta baja era una sola pista entera, con un gran escenario detrás que era coronado por la plataforma para los DJ's.
Hace aproximadamente tres horas que había comenzado el espectáculo, siendo yo uno de los primeros en salir seguido por Seven. Temía que el público no estuviese acostumbrado a nuestra música, pero Victoria me contó que cuando comenzaron a planear irnos a buscar, hicieron visible nuestra música y la gente la adoptó en poco tiempo. Todo venía siendo una fiesta excelente, hicimos un entretiempo para hacer algunas batallas de exhibición y ahora veía a Matías hacer explotar todo con sus temas.
Todos estaban al máximo, los chicos, las crews y hasta los Quintos, parecía que hace tiempo no disfrutaban sin preocupaciones ni alertas de peligro. Ecko estaba terminando su último tema mientras Wos y los chicos de la ds3 se preparaban para cerrar. Victoria se acercó a mí y me alcanzó un vaso con un trago de un extraño resplandor dorado.
— Esta cosa no me va a convertir en un bicho no? — pregunté curioso mientras probaba la bebida.
— No tarado, no es veneno, tomá tranquilo. — dijo la morocha con una sonrisa en la cara.
— No wacha, está tremendo! Qué es? — consulté sorprendido, el sabor era algo extraño, como un batido de chocolate al principio y luego a galletas Oreo.
— Le decimos Lagrima de Diosa, se hace a partir de Néctar puro e Hidromiel, diluidos lo suficiente para que la gente común la pueda consumir. Si lo hicieran en su estado puro, no la cuentan, digamos. — respondió como si analizara la bebida partícula a partícula. — Qué sabor sentiste?
— Chocolate y Oreos, mis favoritos. Cómo sabías? Segura que no me voy a morir verdá? — continué.
— La hidromiel y el néctar se adaptan a tus sabores favoritos, pero como tienen alcohol también pegan, entonces siempre es lo mejor para escabiar. — contestó divertida. — Y no, no te morís, tarado.
El público estalló en vítores y Mati se despidió con una gran sonrisa, festejó con su crew y vino a nuestro encuentro. De alguna manera Vic ya estaba lista, pues lo esperaba con un vaso del mismo beberaje dorado que me había traído a mí. ¿De dónde lo sacó?
— Vos tenes un tercer brazo por ahí o algo? Dónde trajiste ese vaso? — consulté señalado el vaso de Spallatti, que se bajó la mitad del contenido ante mi cara de estupefacción. Acto seguido me rodeó con ambos brazos y me apretó contra su pecho, mi corazón comenzó a saltar de un lado al otro.
— Wacho, qué carajos es esto? Está tremendo! — soltó el morocho con un tono divertido, el alcohol de la noche había hecho efecto y ahora apenas se mantenía en pie.
— Lagrima de Diosa, un gusto. — dijo la Quinta con una sonrisa. — Eu, no estás muy pasado vos?
— Naa, estoy bien de bien! Un poco ido nomás. — respondió mientras me sostenía la mirada. Tuve que desviarla por el ardor en los cachetes. O el trago estaba fuerte o yo estaba muy colorado.
— A ver vení, vamo a bajarte un poco que en cualquier momento chivas todo. — agregó la morocha y rodeó a Matías por el cuello, acercando ambos rostros hasta que sus narices casi chocaban. Una pequeña punzada en el estómago me hizo marear. — Eu, no pires, no me lo voy a comer.
Acto seguido, comenzó a exhalar un vapor frío hacia la boca de Spallatti, que sólo me miraba a mí. La curiosidad había revuelto mi estómago junto con los celos y ya no sabía qué hacer. Victoria se separó al cabo de unos segundos y Matías comenzó a pestañear como si estuviera un poco perdido.
— Mejor ahora? Así es como evitamos la resaca y que se pasen de escabio. — dijo la Quinta, observándolo fijamente.
— Si, al menos no me dejaste sobrio. Siempre pueden hacer eso? — consultó el morocho.
— Claro, Emi lo tuvo que hacer con Agus Ribba el día de la joda, porque se quedó dormida arriba de Dam. Creo que Vale se lo hizo a Trueno también, que estaba en las últimas, antes de mandarlo a la casa. — respondió con total naturalidad. Spallati se volvió hacia mí.
— Eu, wacho, no me la iba a chapar, tranquilo. — susurró en mi oído mientras me rodeaba la cintura.
— S-sí, ya sé, me sorprendí un poco nomás. — atiné a decir antes de esconderme en su cuello. Estuvimos un rato así, hasta que un flash nos tomó por sorpresa. Algunas personas del público sostenían sus celulares hacia nosotros. Sentí el cambio de semblante de Matías, se tensó y alejó con una mirada de preocupación, marchándose del entrepiso donde estábamos. Victoria observó la situación en silencio.
— Tranquilo, se asustó de la exposición repentina. Es la primera vez que están en así en público? — preguntó luego de un minuto.
— Si, ayer fue la primera vez que chapamos, y bueno, algo más, se sintió bien, pero creo que confundí las cosas. — respondí, sentía húmedos los ojos y un nudo en la garganta. ¿Le daba vergüenza que lo vieran conmigo?
— No, tranquilo. No fue por vos, no le das vergüenza. — agregó. Rodeó mi oreja con su mano y comenzó a hacer caricias en mi sien con su pulgar. — Paz. — susurró mientras juntaba nuestras frentes. El nudo desapareció, mi cuerpo se tranquilizó.
— Wacha, dónde estuviste cada vez que tenía miedo o ansiedad? — logré soltar con una sonrisa.
— Tranqui, mañana van a poder hablar más tranquilos. — dijo la morocha luego de reír. — Vamos a disfrutar del Wosito y terminar la noche bien. A escabiar como Dios manda.
13.24 horas.
Narra Ecko:
Me sentía demasiado idiota, había reaccionado de la peor manera con Mauro y él ni siquiera tenía la culpa. Tenía la cabeza dando vueltas, y no tenía idea de qué hacer, Monzón seguro no iba a querer hablar conmigo. Estaba caminando sin rumbo bajo la lluvia por un parque hasta que me crucé con Agustín.
— Eu, Nacho, qué onda? — saludó el ojigris, parecía disfrutar la tormenta que nos cubría. — Ayer te fuiste re temprano gil, pasó algo?
— Eh, no nada, me sentía un poco mal y preferí irme a dormir. — respondí sin ganas, con la vista clavada en el suelo. — Estuvo piola igual, alto baile es.
— Y lo pudiste haber disfrutado más aún. Es normal tener miedo de lo nuevo. — soltó, su mirada estaba fija en mí, analizando mi respuesta, que evidenció mis nervios sobre el tema. — Vic calmó a Lit, pero igual tenés que hablar con él. Pero capaz primero te conviene charlar con alguien del tema, para que lo proceses mejor. — agregó.
— Cómo hacen ustedes? Te comiste a Tomás como si nada en la joda de la otra vez, y Vale a Cazzu. — consulté, el tema me ponía bastante inquieto.
— Nosotros no tenemos ningún prejuicio sobre esas cosas, no los tuvimos en toda la vida. Pero creo que no soy el más indicado para que te sueltes bien. — respondió mientras observaba el horizonte. — Andá a hablar con Nico, debe estar despierto ya. Te parece? — cuestionó, a lo que asentí. Chasqueó los dedos y una estela de luz me rodeó.
Un segundo después estaba en el penthouse de los Quintos, encontrando a Vale en un sillón observando una gran pantalla. Desvié la mirada cuando vi que sólo llevaba ropa interior. Lo último que necesitaba, hacer enojar a una Quinta que me puede prender fuego. La morocha se limitó a reír.
— Calmate, no me jode que me vean así. Venís a ver a Nico no? — consultó con su gran sonrisa y sólo me limité a asentir. — Arriba a la izquierda, segunda puerta. Te acompaño, tengo que hablarle de algo.
Subimos las escaleras y al llegar a la puerta me di cuenta que estaba abierta. Al llegar al marco lo vi durmiendo boca abajo, desnudo. ¿Qué tienen los Quintos con estar sin ropa siempre? Vale entró detrás de mí a los gritos, para que se despertara.
Saludó a alguien más, lo cual me confundió hasta que divisé tres bultos más en la cama, bajo las sábanas. Dos chicas y un chico se levantaron, tomaron su ropa y salieron luego de abrazar a Vale y saludarme al pasar. Nicolás se levantó, aún desnudo cosa que me hizo desviar la vista, aunque la curiosidad me ganó.
Ambos tenían un cuerpo esbelto, trabajado. La realidad que sus atributos eran bastante envidiables. Intercambiaron algunas palabras mientras Nico se vestía, cruzábamos miradas y yo sólo me ponía más nervioso. Me lo estaba haciendo adrede, el muy maldito. Al cabo de unos minutos interminables, terminaron y Vale se retiró.
— Ah, Agu mandó a Mati para verte. — dijo muy obvia mientras desaparecía luego de darme unos golpecitos en la espalda.
— No te puedo creer, pensé que habías traído una gigantografía. — burló el Quinto para luego lanzarle una toalla que no dio a ningún blanco. — Qué pasó Eckito? Viendo si sigo en coma? — sonrió.
— Eh, Agus me dijo que capaz podía hablar con vos de lo de anoche, así que me mandó. — solté nervioso, me miraba demasiado fijo.
— Qué de todo? Trueno bailando en bóxer en el escenario? Wos rogándole la Macarena al dj? — preguntó entrecerrando los ojos y ladeando la cabeza. — Ah, o que te asustaste porque les sacaron una foto a ustedes dos mientras chapaban? — finalizó. Abrí los ojos como platos al escucharlo.
— N-no, o sea, no sé, me vino mucho pánico. Tenía miedo de que la gente lo tomara mal, que perjudicara mi ca.. Nuestras, carreras. — respondí intentando controlar mi respiración, buscando apoyo en el Quinto.
— En Argentina, capaz. Acá? A nadie le importa con quién estés. La gente de la Tierra viene realmente atrasada. Es algo que nunca entendimos, siendo que es el primer planeta, la sociedad avanza demasiado lento. — continuó, su mirada recorría el horizonte y volvía a mí. — Hay miles de culturas componiendo la República, miles de razas, todas muchísimo más avanzadas, y sabés que hay en común? Que en ninguna se juzga a alguien en base a quien ama. Hay parejas entre razas diferentes, sexos diferentes. Incluso están las Asari, una raza de primera compuesta sólo por mujeres. — agregó.
— Todas mujeres? Y cómo? — cuestioné, sabía que él entendió a qué iba mi pregunta.
— Eso te lo explico otro día mejor. El punto es, acá nadie te va a juzgar por quién te gusta, porque lo que importan son las acciones. Lo que haces para que el mundo gire. Con quién lo hagas, te incumbe a vos y a tu pareja, a nadie más. — dijo mientras yo pensaba en cómo pude ser tan imbécil de lastimar a Lit.
— Puede ser, pero.. — las palabras quedaban atoradas en mi boca. — Ahora la cagué, probablemente esté re quemado conmigo. Fui tremendo gil. — el Quinto sonrió.
— El punto está en darse cuenta de lo que se hace mal, y repararlo. A vos te gusta Monzón, eso está a la vista, pero lo amás? — soltó sin más. Sus ojos azules Me hacían perderme en mis pensamientos.
— E-eh, no sé, me gusta sí y me importa, lo quiero. — admití sonrojado y nervioso, se limitó a repetir la sonrisa.
— Y eso está perfecto. No necesitan apresurar las cosas, disfruten su tiempo juntos. Si dura poco o mucho se verá luego. El punto es que lo aprovechen, sin necesidad de etiquetas ni cosas raras. — continuó. — Los celos tampoco les hacen bien, a nadie. Obviamente, siempre tiene que estar presente el respeto mutuo. Sean sinceros, el uno con el otro, y disfruten lo que pase, el futuro puede ser incierto a veces. Está en ustedes darle rumbo. — agregó, pero esta vez sus ojos estaban apuntando a mis espaldas.
Giré confundido, Mauro me sonreía con los ojos llorosos, pero no vi tristeza en su mirada. A su lado, Vic reía suavemente, un leve empujón y nos fundimos en un beso sincero, uno que al parecer ambos esperábamos con ansias.
