-Nos vemos luego, señora Katsuki -se despidió Phichit desde la ventana del auto de Seung.

-Hasta luego, diviértanse -dijo la mujer moviendo la mano antes de entrar en el edificio, pues tenía las llaves de su hijo.

-Vamos, Seung -dijo al acomodarse en su asiento, pasándose el cinturón de seguridad.

-Uhm -asintió el coreano al arrancar el auto.

-Esto me está preocupando, Phichit -murmuró Yuuri algo nervioso, mirando la cinta que quería que se pusiera en los ojos- ¿Debería preocuparme? -le mostró la sospechosa cinta negra, colocándose entre los asientos del conductor y el copiloto- Porque esto luce muy preocupante.

-No te preocupes, ¿cuando he hecho algo que te haya puesto en problemas o en vergüenza? -le mira con una sonrisa y ante la cara que tenía Yuuri solo volvió su mirada al frente sin quitar su sonrisa- No me respondas, ¡solo ponte la cinta!

-Está bien, está bien... -murmuró colocándosela- ¿Pero tardaremos mucho?

-¿Seung, tardaremos mucho? -repitió a su novio.

-Tardaremos lo que tengamos que tardar. Aunque no hay trafico -contestó simple el coreano.

-¡Bien! ¡Entonces, coloquemos música para mejorar el ambiente! -asintió Phichit con emoción, encendiendo la radio para poner su lista predeterminada y subirle el volumen- Oh, me gusta esta canción -dijo feliz antes de comenzar a cantar- ¿Cómo le hacemos para volverte a enamorar? Otra vez. Déjame entrar, otra vez. Te quiero ya -alargó bailando en el asiento.

-Katsuki, recuérdame no mostrarle más bandas coreanas a Phichit -pidió Seung con un suspiro.

-Trataré -asintió Yuuri algo divertido.

Por suerte para ambos, solo bastaron dos canciones de Super Junior, una de KARD y otra de BTS antes de llegar al lugar en que aguardaba la sorpresa de Yuuri.

-Bien, hora de bajar -canturreó el moreno apresurándose a hacer lo dicho para abrirle la puerta a Yuuri.

-Voy a tropezarme -aseguró Yuuri nervioso al salir, aferrándose a las que pensaba eran las manos de su amigo.

-¡No te vas a tropezar, Yuuri! -canturreó divertido, asiéndose a un lado- Te sostendré bien -dijo siguiendo el juego- Ahora, has silencio -dijo cerrando la puerta, quedándose atrás.

-¿En silencio? ¿Por qué? -preguntó Yuuri sin obtener respuesta- Phichit, en serio, esto me está poniendo muy nervioso... comienzo a sentir mis axilas sudar -se queja removiéndose un poco. Se mantuvo en silencio tal como el moreno había pedido, pero era demasiado- ¿Falta mucho? -volvió a hablar luego de algunos minutos caminando.

Su respuesta llegó cuando la cinta que cubría sus ojos se aflojó hasta dejarla caer. Lo primero que Yuuri vio fue un hermoso jardín decorado con velas digno del castillo al que pertenecía, el cual estaba a varios kilómetros. El aire estaba repleto del aroma de las flores y junto al cielo estrellado todo lucía un poco mágico. Sorprendido volteó para mirar a Phichit, pero su amigo no estaba allí.

-Jean... -jadeó ante la sorpresa de verle, no se lo esperaba- ¿Qué haces...? -comenzó, pero luego negó al darse cuenta- Phichit... voy a cambiarle la clave a su celular -dijo para sí mismo, buscando con la mirada la salida de allí.

No estaba listo para eso.

-Yuuri, espera -le detuvo el canadiense con una ligera sonrisa- Aun no son las doce para que huyas, Cenicienta -bromeó un poco, tratando de aligerar el ambiente- ¿No estás contento de verme? -preguntó con un poco de miedo de que dijera que no.

¿Cómo no alegrarse de verle cuando sus ojos azules brillaban y no solo por las velas del lugar? Yuuri se sonrojó, Jean se veía muy guapo en aquel traje azul.

-N-No es eso -tartamudeó bajando la mirada, juntando sus manos con nerviosismo- Es solo que... pensé que estarían volando a Rusia para el ultimo concierto... -murmuró removiéndose- O al menos eso me dijeron Viktor y Phichit...

Jean sonrió un poco más amplio.

-Bueno, me alegro de que tengamos buenos aliados -asintió alegre porque el plan se hubiera llevado perfectamente a cabo.

-¿Tengamos? -preguntó curioso.

-Sí, no pensaste que el idiota de Jean sería el único que vendría el día de tu graduación, ¿no? -se escuchó la voz de Yuri tras él.

El rubio estaba apoyado en uno de los pilares de estilo romano del lugar vistiendo un lindo traje blanco. Parecía casi un ángel salido de algún cuento maravilloso.

-Y-Yurio... -murmuró mientras se acercaba- Tú también...

-El avión se atrasó un poco y no pudimos llegar a la ceremonia, pero esta también es una buena entrada -se encogió de hombros un tanto divertido.

-Pero -miró a ambos sin creerse aun el que estuvieran allí-, ¿lo del concierto es mentira?

-Técnicamente... no -ladeó JJ- Teníamos un concierto.

-Pero pudimos alargar la fecha hace meses gracias a Viktor y a Phichit -siguió Yuri.

-Y también planear todo esto -asintió el canadiense- Alquilan para ocasiones especiales este pequeño castillo... Digno de un príncipe como tu -le guiña haciendo que Yuuri se sintiera más acalorado.

-Y por suerte queda cerca y no tiene edificios alrededor -bufa el rubio- Si no, sería una perdida no poder ver las estrellas, es una linda noche...

El japonés aun estaba sorprendido, por lo que solo les veía como si tuvieran dos cabezas más.

-Entonces... ¿solo aplazaron su concierto para venir aquí por mi? -dijo para constatar y ambos asintieron- ¡Eso está mal! ¿Qué hay de su concierto y toda la gente que esperaba para esa fecha en Rusia? -les regañó, pues aunque el gesto era muy lindo y todo, ellos tenían responsabilidades que no podían aplazar por él.

Los dos chicos se miraron sin esperar demasiado esa reacción.

-Eh...

-No los regañes, Yuuri, fue idea mía -interrumpió una cuarta voz en la escena, que no podría ser otro que Otabek- Si quieres culpar a alguien, ese soy yo -sonrió acercándose, luciendo un lindo traje gris- Además, es tu culpa por evitarnos -se encogió de hombros.

-Cierto, fuiste todo un cerdo -bufó Yuri con una mueca- ¿Qué fue eso de contestar cada mil años, eh? -exageró.

-O dejar los vistos -apoyó JJ con un puchero- Mi corazón sufría con cada uno -alargó dramático, llevando una mano a su pecho.

-No vuelvas a hacerlo si no quieres una patada -asintió el ruso con el ceño fruncido.

Otabek soltó una ligera risa y se metió las manos en los bolsillos.

-Así que... podríamos quedarnos aquí discutiendo las malas decisiones de ambos lados o podríamos ir dentro y bailar -se encogió de hombros, haciendo una señal con la cabeza hacia el castillo más allá del jardín.

-Yo... -alargó avergonzado porque haber sido descubierto tan descaradamente. Suspiró y bajó la mirada- Pensé que sería más fácil así para mi... quiero decir, solo soy un chico gordo japonés, creí que todo era solo el momento en el que estuvieron aquí -dijo de forma sincera, necesitaba expresarse y dar el motivo por el cual hizo aquello. Los tres chicos solo le observaban mientras hablaba- Pero cuando siguieron dándome atención a pesar de la distancia y todo, entonces pensé que sería duro enterarme de que consiguieron a alguien más de esa forma... porque es obvio que podrían conocer o ya conocían a muchas personas de Sugar en otros países, así que... yo solo decidí... -dijo más bajo, ahora que ellos estaban frente a él, lo que había hecho parecía tonto.

Otabek suspiró y sorprendentemente, el primero en decir y hacer algo fue Jean, quien tomó una de las manos del japonés.

-Déjame decirte que eres un tonto -negó- ¿Cómo podríamos salir con alguien que no seas tú, príncipe?

-El idiota tiene razón -le siguió Yuri tomando su otra mano- Eres... -murmuró sonrojándose- ya sabes... especial para nosotros -terminó con dificultad- No eres solo salidas en Sugar, a pesar de que fuera así al principio -admitió.

-Tienen razón -asintió el kazajo- Eres nuestro amigo ahora y... también la persona que me gusta -confesó con una ligera sonrisa que casi hizo desmayar a Yuuri.

-Creo que es obvio que también me gustas -asintió JJ sin problemas, con una enorme sonrisa.

-Y... y a mí... a mí también -confesó Yuri con algo más de dificultad. No podía decirlo tan fácilmente, pero no quería quedarse atrás y arriesgarse a que el tonto cerdo no lo supiera- ¡A mí también me gustas!

El japonés no supo qué hacer ante aquellas confesiones, pero su cuerpo comenzó a reaccionar haciéndole palidecer, mandándole mucho sudor y temblores en las piernas. Se sentía totalmente mareado y comenzó a tartamudear cosas inconclusas.

-Yo... Y-Yo -balbuceó.

-Creo que va a desmayarse -observó el rubio aterrado.

-Hay que sentarlo -se apresuró a decir Otabek y entre los tres ayudaron al chico a llegar a la banca más cercana- Yuuri, hey, ¿te sientes bien? -preguntó tocando sus frías mejillas mientras JJ le abanicaba con un folleto que traía en el saco y había tomado del parque.

-No... -dijo mareado, viendo estrellitas... aunque era normal, porque estaba viendo hacia el cielo.

-¿Debería llamar a una ambulancia? -preguntó un muy alterado JJ.

-No... No... Estoy bien -logró negar el japonés- Yo... es solo que ustedes tres están... de mi -balbuceó incrédulo, mirándoles- No podría... -tragó pesado- escoger... -murmuró más avergonzado por decir aquello, porque simplemente no podría.

Cada uno era diferente, le complementaban y se complementaban muy bien entre sí. Sería imposible decidir por uno y luego... tener que rechazar a los otros... no podría, simplemente no tendría el corazón y preferiría desmayarse para huir en ese preciso momento. Aquellos pensamientos le hacían doler la cabeza, por lo que cerró los ojos.

-Y no tienes que hacerlo -habló Otabek, haciéndole abrir los ojos ante las caricias en sus mejillas- En realidad... -alargó mirando a los otros dos antes de volver a Yuuri- estuvimos hablando y ya sabes, no nos molesta que los cuatro estemos juntos si a ti no te molesta -dijo con cuidado.

-¿Qué? -parpadeó sin creerlo.

-Pero si no quieres, lo entendemos -asintió el kazajo tranquilamente- Podemos seguir siendo amigos entre todos, pero... en definitiva no podemos volver a lo que pasó en estos meses.

Yuri y JJ asintieron en apoyo a lo que decía su amigo.

Aquello era tan improbable y sorpresivo que el japonés solo atinó a reír, haciendo que sus acompañantes se miraran confundidos y algo preocupados.

-Creo que también rompimos al Cerdo -susurró Yuri a Otabek.

-Lo... lo siento -logró decir el japonés al pasarse una mano por la cara- Es que... -sorbió un poco por la nariz- Es tan... irreal -suspira y les mira tratando de tranquilizarse antes de levantarse con cuidado para no volver a marearse- Claro que... acepto a los tres -asintió seguro y con una sonrisita- ¿Cómo no hacerlo? -ladeó.

Y lo siguiente que sucedió fue que los tres chicos abrazaron al japonés fuertemente.

-¡Oh, por Dios! ¡Creí que iba a morir de un ataque al corazón! -dijo JJ.

-¡No hagas esas pausas, cerdo estúpido! -reclamó Yuri al mismo tiempo que el canadiense- Me ibas a matar, ¡pensé que habías enloquecido!

-Me alegro mucho de que hayas aceptado -suspiró Otabek más relajado.

Los comentarios no pararon por unos segundos hasta que parecieron recordar algo.

-Bueno, ya que esto ha terminado bien... creo que podemos comenzar con la segunda fase, ¿no? -preguntó Jean mirando a Otabek, quien asintió.

-Sí, me parece bien. ¿Quieres ser el primero?

-Oh, ¿en serio puedo? -preguntó con una enorme sonrisa.

El rubio rodó los ojos.

-Si no hay de otra -alargó con fastidio, pero en verdad no le molestaba tanto.

-¿Segunda fase? -ladeó Yuuri confundido- ¿Aun hay más? No creo poder soportar si hay más -jadea desatándose un poco el nudo de la corbata para dejar entrar un poco de aire.

-Es un plan de tres fases -respondió el kazajo encogiéndose de hombros mientras llevaban al japonés hacia el castillo.

-¿Y cuáles son las otras? -preguntó mirando a los tres alternativamente.

-No seas desesperado, Katsudon, solo déjate llevar -le restó importancia el ruso.

Yuuri asintió dudoso, pero se dejó hacer. Jean tomó su mano y con una sonrisa le preguntó:

-¿Estás listo?

-¿No?

-Está listo -asintió Yuri colocándose a un lado de la puerta antes de abrirla junto a Otabek.

Dentro el lugar también era impresionante, pero el nipón no se esperaba las decoraciones festivas ni ver a todos sus compañeros allí disfrutando de la fiesta. No pudo detallar más la escena, pues el flash del celular de Phichit le había cegado momentáneamente.

-¡Ta-da! -canturreó el moreno junto a Seung- Increíble, ¿verdad? -preguntó con una enorme sonrisa- No me vayas a odiar por esto -pidió juntando sus manos-, en serio te lo mereces.

Yuuri hizo un pequeño sonidito de enojo solo para molestar antes de solo sonreír.

-Está bien -asintió-, no podría molestarme cuando apoyaste la idea de algo tan bonito no solo para mí, sino para toda nuestra promoción -añade con una sonrisita al ver como el resto disfrutaba el momento, aunque algunos se veían con ganas de acercarse a los famosos parecían respetar la privacidad.

-Ay -le restó importancia con un movimiento de manos-, ese soy yo, el chico de las buenas ideas y acciones -rió un poco- Pero no es momento de hablar de mi... es momento de que vayas a mover el esqueleto con uno de estos tres guapetones -le guiñó haciéndole sonrojar- Yo tengo a mi propio guapetón -dijo tomando la mano de Seung- Nos vemos al ratito, Yuu -canturreó antes de alejarse con el coreano.

-Bien... ¿me permitiría esta pieza? -preguntó JJ cortésmente, quien se había mantenido en silencio para no interrumpir la conversación. Otabek y Yuri estaban en la mesa de bebidas mientras tanto.

-Está bien -asintió con algo de pena de bailar en público-, pero no soy muy bueno bailando... si te piso... -alargó en advertencia.

-Oh, no te preocupes, no lo notaré -asintió divertido, llevándole a la pista- Yo guio.

-Uh... está bien...

La canción que sonaba en el momento era algo tranquilo, por lo que no tardaron en comenzar a bailar al ritmo marcado. El japonés miraba el suelo de vez en cuando con cuidado de no pisarle mientras sudaba nerviosamente.

-Tranquilo, no vas a pisarme... ¡Ay!

-¡Lo siento! -se apresuró a decir culpable, separándose un poco, pero Jean no le dejó hacerlo más y continuó.

-Era broma -rió divertido, no le había pisado- Lo siento, príncipe -se carcajeó bajito.

-¡No es gracioso!

-Quizás un poco -ladeó no convencido de que no lo fuera- Pero al menos lograste relajarte, ¿ves? Es divertido -dijo dándole una vuelta antes de continuar.

-¡No lo es! -se quejó levemente, pero siguió con el baile.

Yuuri no podría negar que el momento era lindo. Las luces bajas, la música, Jean... El canadiense le dio media vuelta y pronto frente a él se encontró Yuri con una ligera reverencia.

-¿Me permite la siguiente mitad de la pieza? -propone con una sonrisa coqueta el chico.

Yuuri parpadeó y al sentir su mano ser liberada por JJ, volteó a mirarle curioso, pero este solo asintió animándole a aceptar, por lo que solo tomó la mano del ruso con cuidado y asintió para continuar la siguiente parte de la pieza. A la siguiente canción le tocó bailar con Otabek y toda la noche le resultó maravillosa... al menos esa parte antes de que confundiera una bebida alcohólica con un refresco y se la bebiera entera, perdiendo el sentido de lo que hacía en las siguientes horas a medida que bebía más y más sin darse mucha cuenta.

Al día siguiente, solo despertó con un gran dolor de cabeza y en el suelo de su casa con Phichit durmiendo al lado en la improvisada carpa de mantas que a veces hacían ya que su madre estaba en el departamento.

-UH... -se quejó removiendo al moreno- Phichit -alargó-, me muero...

El contrario se quejó un poco.

-Como no... Bebiste y mucho -murmuró adormilado, buscando el celular del japonés a un lado- Ten... pero sufre en silencio... -bostezó dejándoselo antes de taparse la cabeza con otra almohada.

-Ay... no -se queja a la vez que toma el aparato y con miedo lo desbloquearlo.

Tenía un montón de mensajes, notificaciones y mucho miedo de ver sus redes.

-Has como las curitas, solo arráncalo de una -aconsejó Phichit al no escuchar los quejidos de su amigo. Se quitó la almohada para verle- Vamos.

Asintió con cuidado para que su dolor de cabeza no aumentara y solo lo hizo, abrió Instagram y lo siguiente que vio fueron fotos, muchas fotos de él muy borracho. En la mayoría salían Otabek, Yurio o JJ, en otras Phichit siguiéndole el juego, algunos compañeros e incluso Viktor andaba por allí. A medida que avanzaba en las fotos y videos en las que estaba más pena sentía.

-Ay, no -alarga lamentándose de sí mismo- Que vergüenza... -solloza a la vez que su celular vibraba dejando ver que le habían unido a un grupo llamado "El harem de Yuuri".

Jean le había unido al grupo, colocado el nombre y la foto que era... él, básicamente. Había varios mensajes donde Yuri se quejaba del nombre del grupo y peleaba con JJ, luego preguntas acerca de que tuviera un buen día.

-¡Uhhh! -se quejó sintiéndose mas avergonzado de las lindas palabras que estaba recibiendo ahora que los chicos se dieron cuenta por el visto de que estaba vivo... a medias.

No se hacía la idea de que ahora tenía tres novios y que había hecho el tonto anoche en sus primeras horas de noviazgo.

-¡Te dije que en silencio! -alargó Phichit dándole con una almohada.

Yuuri solo se volvió a quejar, dejó el celular a un lado y mejor solo se volvió a dormir un poco más para evitar tener que enfrentarse a la realidad de videos de él bailando en Instagram.