Fake Orchestra
-Responde a esta pregunta y tu purificación no será dolorosa: ¿por qué no podéis morir?- preguntó "Scout" a Spy, con aquel siniestro tono que le había oído usar cuando mató a Demoman. Su mirada parecía ausente, pero estaba clavada en él, y aquello no hacía más que aumentar el temor en la mente de Spy.-¿Cómo funciona la máquina antinatural que os mantiene con vida?
-No lo sé- respondió el francés con el poco aliento que tenía.- Y aunque lo supiera, no te lo diría.
"Scout", cuya piel estaba cada vez más pálida y su ropa más oscura, soltó a Spy haciéndolo caer al suelo de rodillas y le propinó una patada en la cara, rompiéndole la nariz.
-Responde- le exigió.
-Tú debes de ser Bat, ¿no es así?- preguntó Spy, poniéndose de pie y limpiándose la sangre de su cara.
-Para ti, soy "el Bateador"- respondió este con frialdad.- Y da las gracias a que no tenga mi arma a mano y a que necesito información, porque si no ya te habría purificado.
Acto seguido "el Bateador" volvió a propinarle una patada, esta vez en el estómago. El francés se dobló en el suelo de dolor. ¿Cómo podía el cuerpo de Scout ser tan fuerte de pronto?
-¿Por qué haces esto?- preguntó Spy, tendido en el suelo.
-Aquí el que pregunta soy yo- se limitó a responder el atacante. Agarró a Spy por la camisa y lo empotró contra la pared.- Por última vez: ¿cómo se desconecta aquello que llamáis Respawn?
En ese instante Medic entró en la habitación, cargando con su Medigun.
- ¿Me has llamado, Spy?- preguntó el alemán de manera casual, pensando que había sido convocado por alguna minucia, como un hueso roto o una herida mal curada, pero entonces se dio cuenta de la terrible situación.-¿Qué esta pasando aquí?- preguntó alarmado, mientras sacaba su pistola de jeringuillas y apuntaba a "el Bateador".
- Tú eres el peor de ellos - comentó "El Bateador"con asco, sin dignarse a mirar al recién llegado. Soltó a Spy, quien se quedó apoyado contra la pared, y añadió:- debo marcharme antes de que "Scout", como se hace llamar ahora, se de cuenta de que estoy usando su cuerpo- y mirando a ambos lanzó una advertencia.-Más vale que mantengáis nuestro encuentro en secreto, o las consecuencias no serán buenas para él.
-¿No se supones que eras su amigo?- preguntó un dolorido Spy.
"El Bateador" se mantuvo en silencio unos segundos antes de decir:
-Yo nunca he tenido amigos.
Y dicho esto el cuerpo de Scout se desplomó, una vez más, sobre el suelo. Medic se acercó a Spy y lo curó con su pistola médica. A los pocos segundos, Spy ya estaba totalmente recuperado.
-¿Cómo está Scout?- preguntó este.
El alemán dejó la pistola a un lado y fue a examinar Scout, cuya piel volvía a su tono habitual lentamente. Entre los dos subieron al joven a la cama.
-Parece que "Bat" es más que un simple amigo imaginario. Debe haber poseído a Scout ¿no es así?- dedujo Medic, quien se sentó en la cama de Spy. El francés asintió.
-Y probablemente fue él quien atacó a Demo, usando el cuerpo de Scout.
-Es interesante como cambió su apariencia- comentó el alemán.- Debe ser ese el motivo por el que el protocolo de protección aliada falló.
- Me sorprende tu habilidad para aceptar lo absurdo como un hecho con esa velocidad - comentó Spy, echándose en la misma cama.
El alemán se encogió de hombros.
-En este campo de trabajo, tienes que esperar lo inesperado- se limitó a responder.-¿Qué quería?
-Saber como se desconecta el Respawn. Esta claro que quiere acabar con nosotros- respondió Spy tras dar un largo suspiro.- Que no habrá mercenarios perdidos por el mundo que habrán hecho cosas peores- añadió con una risa seca.- No es como si le hubiésemos vendido nuestra alma al diablo o algo así.
Medic apartó la mirada de Spy, incómodo como un niño que ha robado un caramelo y no quiere que le pillen.
-Puestos a acabar con la maldad en el mundo, que hubiera ido a por la Administradora- continuaba Spy, quien por suerte no había notado la reacción de su compañero a sus palabras.- ¿Por qué la ha tomado con nosotros?
Ambos, doctor y espía, meditaron sobre aquella pregunta unos minutos, pero ninguno encontró una respuesta o teoría que mereciera la pena compartir.
-¿Deberíamos avisar a los demás?- preguntó Medic de pronto.
-¿Y correr el riesgo de que haga daño de verdad a Scout? No: prometí a su madre que le protegería, y no pienso faltar a esa promesa.- se negó Spy.
-¿Sólo por la promesa a su madre? No me digas que le estás cogiendo cariño al chaval- le dijo el doctor con una sonrisa burlona.
-No obstante- siguió el francés, ignorando el comentario de Medic- debemos ser precavidos y estar atentos. Si esa cosa, sea lo que sea, viene a por nosotros, tendremos que destruirle antes de que consiga su objetivo.
-Sí, estoy de acuerdo en eso. Pero el problema es cómo.
Ambos mercenarios miraron pensativos a Scout, quien dormía en la cama de en frente. Probablemente ignoraba lo que había ocurrido hacía unos instantes. Ambos se preguntaban si su compañero soñaba, y, si lo hacía, cuales serían esos sueños...
Scout estaba frente a un enorme edificio de color verde, rodeado de "agua" de color rojo sangre. Sabía que el agresivo líder y supuesto guardián de aquel lugar, llamado Dedan, estaba esperando en el interior. Una vez le diera una lección, los trabajadores de la Zona 1 estarían a salvo.
-¿Qué haces aquí?- oyó decir a una voz.
Allí había una persona de cuello ancho y brazos fuertes, que ocultaba su rostro tras una extraña máscara, semejante a la cabeza de un sapo.
-¿Quién eres tú?- preguntó Scout al peculiar hombre.
-¿Yo? Solo soy el mercader que aparece en ciertos puntos del juego para vender cosas- respondió este- aunque se supone que a estas alturas ya deberíamos habernos conocido- continuó-. Pero eso no importa. Tú no deberías estar aquí.
-Yo estaré donde quiera estar -replicó Scout de manera cortante.-Digo yo, este es mi sueño raro y bizarro. Ha salido de mi cabeza, así que tengo derecho a ir donde me de la gana.
El supuesto mercader rió bajo su máscara antes de decir:
-¿Estás seguro de que este "sueño" ha salido de tu cabeza?
Scout le miró confundido. ¿Qué significaba esa pregunta tan rara? ¿Ese tío vendía hierba y se la fumaba o qué? Quería preguntarle que había querido decir con aquello, pero el hombre se limitaba a ofrecerle su mercancía cada vez que hablaba con él. No le dio más importancia, ya que aquel lugar donde tenía lugar su sueño no podía ser más surrealista.
Entró decidido en el edificio y fue directo al despacho de Dedan. El guardián podría haber sido humano de no haber sido por su espantoso rostro. Alargado y con una dentadura grande y hueca que se hundía en su cara, dos pequeños puntos haciendo las veces de ojos. Su largo abrigo estaba abierto, dejando ver su delgado, pero fuerte, torso. Sus brazos eran alargados y sus manos enormes y monstruosas.
No era la primera vez que el mercenario se encontraba con el guardián. La primera vez que Scout le vio fue tras eliminar unos fantasmas en un granero, aunque no llegó a interactuar con él. Tras acabar con los mencionados fantasmas, había observado cómo Dedan gritaba enojado a los trabajadores de aquel lugar e incluso había amenazado a uno de ellos
-Pero, ¿por qué no le plantáis cara?- le había dicho Scout al trabajador que había sido amenazado, indignado ante su pasividad.- ¡Ese tipo es un tirano y os trata como si fuera basura!
-Es que...- trataba de responder el trabajador, a quien, al igual que a sus compañeros, parecía que le faltase el aire- no podemos. Es un emisario de la Reina.
-Entonces tendré que tener unas palabritas con él y la dichosa Reina, a ver si así me entero que pasa en este sitio de locos.
Scout había continuado su viaje y, tras pasar de nuevo por la mina en la que había terminado el primero de esta sucesión de sueños, había llegado al edificio de correos y descubierto que el "mar" que bañaba aquel mundo era efectivamente plástico. Tras averiguar en que piso trabajaba, fue a hablar con el tal Dedan.
-Hola, ¿es esta la oficina del señor "tengo frustración sexual y por eso estoy tan cabreado"?- preguntó en tono de burla al entrar.
Dedan, por su parte estaba detrás de su escritorio, combatiendo contra un trío de fantasmas y no oyó a Scout.
-Malditos cretinos- gruñó el guardián.-¡Largaos!
Y dicho esto con un gran manotazo se deshizo de un fantasma que se había acercado demasiado a él.
-¡Esta es mi zona! ¡No tenéis derecho a estar aquí!- gritaba mientras se deshacía de otros dos más.-¡Fuera de mi vista, fantasmas de mierda!
"Ese mal genio rivaliza con Soldier en sus peores días" pensó Scout admirado, pues no había pensado que eso fuese posible. Entonces se dio cuenta de que Dedan había acabado con todos los espectros y le miraba fijamente a él.
-¡TÚ!- a Scout le dio un vuelco el corazón ante tal grito.-¡Tú eres el que esta causando tantos problemas! ¡El ectoplásmico líder que amenaza mi querida zona!- Scout iba a replicar, pero Dedan habló de nuevo- ¿Qué cojones quieres? ¿Por qué has decidido amargarme el día? ¡He dedicado toda mi vida a este lugar! ¡No tienes derecho a arruinarlo con tus putos fantasmas! ¡PÍRATE!
Aquel ultimo grito hizo que la gorra de Scout saliera volando, aparte de casi tirarlo al suelo. Tras recuperar su preciado sombrero, Scout miró fijamente al guardián.
-Calma tronco. Te estas equivocando de menda- le dijo tratando de no sonar impresionado.- No soy un espectro, solo soy...
Scout pensó unos segundos lo que iba a decir a continuación. ¿Estaría bien presentarse como un mercenario en ese lugar? En teoría, los mercenarios cobraban por su trabajo, pero él se estaba deshaciendo de los fantasmas, que parecían ser una plaga, sin pedir nada a cambio.
-¿Un héroe? Sí, eso suena bien- se le ocurrió finalmente. Y a continuación, proclamó adoptando una postura heroica:-¡Soy el gran héroe Scout! ¡Y he venido a liberar al mundo de la opresión y esos horribles fantasmas
-¿Cómo te atreves a replicarme?- le preguntó Dedan poniendo fría furia en sus palabras.- Y cómo te atreves a creer que me iba a tragar toda esa mierda...- se acercó amenazantemente a Scout y lo miró directamente a los ojos mientras le señalaba con el dedo.- Escúchame bien. Lo expondré de la forma más sencilla: lárgate de aquí y llévate a tus puñeteros espectros contigo o te mataré. Espero que te haya quedado claro- dicho esto volvió a colocarse detrás del escritorio.- Si te vuelvo a ver... estás muerto.
-¡Espera! Yo no soy...
Y dicho esto, el guardián se teletransportó, sin oír ni una palabra más.
- ...el líder de los espectros- Scout gruñó cabreado.- ¡Joder! ¡Si es que e igual que Soldier! ¡Paranoico y cuando se le mete algo en la cabeza no hay quién se lo quite!
El joven mercenario, decidió no dar por acabada su conversación con Dedan y, tras descubrir donde vivía, se había abierto paso por aquel extraño mundo para hacerle una visita, acabándo de paso con los peligrosos fantasmas que atormentaban a los seres que allí habitaban.
-¡Tú!¡Por las mil caras de la reina!- gritó el enfurecido guardián al verle entrar.- ¿Estás loco? ¿O sólo eres completamente retrasado? ¡¿Qué parte de "voy a matarte" no entendiste?!
-Oh venga, sabías que iba a venir a darte para el pelo- respondió Scout.- Ah no, que no tienes.
-Estas loco- gruñó Dedan.
-Pues dado que todo esto es un sueño que está saliendo de mi mente, parece que sí. Una pena que los psicólogos salen por patas cada vez que ven a alguien de mi equipo por culpa de Pyro y Soldier, porque esto debería hacérmelo mirar.
-Soy el guardián de la Zona 1- continuó Dedan ignorando el comentario de Scout.- ¡Sin mí esta no es nada! ¡¿Qué clase de desorden mental hace que tu cerebro no pueda darse cuenta de algo tan evidente?!
-Pues si te digo la verdad, para ser el guardián no haces bien tu trabajo- se atrevió a decir el joven.- Por un lado está el estado de tus trabajadores con problemas respiratorios, quienes no deberían ser tratados de esa forma, por no hablar de que están tan estresados que les revienta la cabeza y se transforman en monstruos que atacan al que se le cruce. Y, por otro lado, está el hecho de que tienes una infección de espectros que no contribuyen a mejorar el mal ambiente que hay por aquí.
Dedan gruñó al oír las críticas de Scout, apretando sus puños con fuerza, pero no dijo nada
-Pero, parece ser que no atiendes a razones así que- continuó Scout mientras extendía su bate hacia el guardián- por el bien de los asmáticos que están empanados, te voy a curar el mal genio a base de jarabe de palo.
Dedan adoptó una postura ofensiva.
-Prepárate para conocer el dolor, espíritu enfermo. ¡Voy a rajarte la cara para borrarte esa insufrible sonrisa!- bramó el guardián.
Ambos, mercenario y guardián intercambiaron una intensa mirada antes de abalanzarse el uno sobre el otro. Scout alzó su bate para golpear la cabeza del guardián...
O eso habría hecho de no ser porque de pronto, un frío y una humedad insoportables se apoderaron de Scout, haciéndole despertar.
-¡Arriba, vago!¡Tenemos que irnos!- le gritó Soldier, quién sostenía un cubo.
Scout le miró cabreado: junto a él estaba el resto del equipo. Parecían estar impacientes. Apenas entraba algo de luz natural en la habitación pese a que apenas era mediodía cuando había entrado a hacer su equipaje. ¿Estaba atardeciendo? ¿Cuántas horas había dormido?
-Llevas cinco horas durmiendo- explicó Engineer, adivinando lo que pensaba el joven.- Decidimos dejarte descansar por lo de la otra noche, pero no podemos posponer más nuestra partida.
-¡¿Y no había otra jodida manera de despertarme que echándome un cubo de agua fría por encima?!- preguntó cabreado y tiritando.
-Lo probamos todo: zarandearte, gritarte, tocarte la trompeta en la oreja... No se nos ocurrió otra cosa más - replicó Soldier.- Spy ha tenido que hacer las maletas por ti.
Scout miró extrañado al francés. ¿Desde cuando le hacia favores?
-Ya me lo pagarás más tarde- se apresuró a decir este.
Los nueve mercenarios se dirigieron al aparcamiento. Todos salvo Scout, quien se había acordado que viajaría con Engineer, Spy, Pyro y Soldier en el coche del texano, habían guardado ya sus pertenencias en la furgoneta de Medic, ya que era el vehículo con mayor espacio de almacenamiento. Las mascotas de los mercenarios, por su parte, viajaban en la caravana de Sniper, metidos en sus respectivas jaulas (o cesta de viaje en el caso del gato). No tardaron en abandonar la base.
Mientras el coche de Engineer se alejaba más y más de la base de Sawmill, Spy se preguntaba si "el Bateador" podría seguirlos, y, de ser así, cómo y cuándo les alcanzaría.
-Pyro- preguntó al pirómano, quien iba en el asiento delantero. El aludido le miró con curiosidad.- ¿Ves algo raro en Pyrolandia en este momento?- Pyro miró a su alrededor y tras unos momentos negó con la cabeza.- Merci.
-Oye Spy, ¿cómo es que me quedé dormido tan de repente?- le preguntó de pronto Scout.
-Agotamiento: no habías pegado ojo y además te esforzaste en la batalla- mintió el francés rápidamente.- Incluso con el Respawn, el cuerpo acaba resentido.
Scout no quedó del todo convencido con esa respuesta, pero decidió no preguntar más. Sacarle respuestas a Spy era más difícil que evitar que Pyro le prendiera fuego a un BLU.
Al cabo del trayecto de dos horas y media, que transcurrió sin ningún incidente, llegaron a la base de Nightfall.
Geográficamente hablando, Nightfall y Sawmill no estaban muy lejos, pero ambas bases estaban separadas por un frondoso bosque, que era una reserva natural, y la única forma de ir de una base a otra era la larga y complicada carretera que acaban de recorrer.
Los cinco mercenarios se bajaron del coche y se reunieron con el resto de sus compañeros. Heavy vomitó en un cubo de basura cercano porque así acababa todo el que viajaba iba en la furgoneta de Medic.
-¿Pero por qué todos se marean cuando viajan conmigo?- preguntó Medic, harto de la situación que se daba en todos los traslados.
-Debería haber una ley universal que prohibiese a los médicos psicópatas con tendencias homicidas conducir-dijo en tono de chiste Demoman.
Medic le miró con enfado por el rabillo del ojo y arrastró sus maletas al interior de la base.
La principal ventaja de la base de Nightfall con respecto a la de Sawmill era la existencia de diez habitaciones, por lo cual cada uno disponía de su propio espacio privado. La desventaja era que no poseía garaje y la zona seguía siendo lluviosa, por lo que los vehículos quedaban a la intemperie bajo el mal tiempo, además de carecer de un despacho de trabajo para que Engineer pudiera desarrollar sus ideas.
A Spy, sin embargo, lo que más le incomodaba de la base era la idea de que Scout durmiera solo por la noche. No es que él fuera a ser de gran ayuda si "el Bateador" decidía valerse del cuerpo del joven para cumplir sus objetivos, pero al menos podría haber tenido vigilado a Scout. ¿Debería pedirles a sus compañeros que dejasen al joven encerrado en la sala de reaparición para evitar que volviese a ocurrir lo de la otra noche?
Spy descartó la idea. "El Bateador" había dicho que Scout pagaría las consecuencia si informaba al resto del equipo de lo ocurrido, y claramente iban a sospechar si de pronto sugiriese que encerrasen a Scout. La única manera en la que podría eso funcionar era que fuera el propio Scout quien propusiese su encierro, aunque dudaba que eso fuese a ocurrir. Al menos le quedaba el alivio de saber que mientras el extraño ser no supiera como desconectar el sistema de reaparición, estarían a salvo.
El francés se dirigió a su habitación y comenzó a deshacer la maleta. Como los sombreros y la mayor parte de los otros artículos cosméticos iban en cajas aparte y se almacenaban en la sala del Respawn, en la maleta solo llevaba algunos objetos pequeños: ropa interior limpia, un par de pijamas, un traje de repuesto, objetos de higiene personal, unas fotos con la madre de Scout, y debajo de todo aquello, estaba el Ap-Sap, que se negaba a viajar con el resto de las armas, pues según sus propias palabras él tenía "un intelecto superior" y mercía mejor trato que "cualquier herramienta inútil y anticuada".
-¡Aire! ¡Por fin!- exclamó Wheatley, fingiendo los sonidos de inspirar y expirar aire fuertemente.
-Tu no necesitas respirar- le dijo Spy mirándole con asco.
-¡Eso no significa que me deje de agobiar!- replicó el zapador.
Spy lo sacó de la maleta y lo dejó en la mesilla de noche. A continuación guardó su ropa en el armario. El francés había meditado larga y tendidamente sobre la situación de Scout y cómo acabar con el sujeto sobrenatural que se autodenominaba "el Bateador".
Entonces algo hizo "clic" en su cabeza. Sin dudarlo ni un segundo fue hacia la habitación de Engineer.
-Necesito tu coche, labourer- le pidió al texano.
-¿Para?- respondió este, quien deshacía su maleta y cuyo gato le maullaba, pidiéndole atención.
- Debo ir a la gasolinera más cercana y llamar por teléfono- explicó este.- Es un asunto personal que no puede esperar más.
Engineer no cuestionó más al francés y le entregó las llaves de su coche.
-No quiero un arañazo- le exigió mientras se alejaba.
Spy se dirigió al exterior, se montó en el vehículo de su compañero y condujo unos cuantos kilómetros, hasta llegar a la gasolinera más cercana.
Aunque las bases contaban con un teléfono, estos solo servían para recibir llamadas o llamar a cuatro números: la Administradora (quién cansada de que los mercenarios mataran a sus mensajeros los había mandado a instalar), Miss Pauling, Saxton Hale, Redmond o Blutarch dependiendo del equipo (aunque ninguno de los hermanos había usado nunca la línea) y, por motivos y medios que nadie alcanzaba a entender, Merasmus. Por lo tanto, para poder contactar con alguien externo a la guerra entre RED y BLU o para evitar que la Administradora oyera la conversación, debían salir de la base.
El caso de Spy era el segundo, dado que la persona a la que quería llamar estaba implicada en la guerra. El francés sacó del bolsillo un papel en el que había escrito un número de teléfono: el número personal de Miss Pauling.
-¿Diga?- contestó la joven mujer tras un par de pitidos.
-Soy Spy.
-Oh, hola- dijo Miss Pauling sorprendida.- ¿Ocurre algo? ¿Por qué me has llamado a mi línea privada?
-Tengo que pedirte algo- respondió este con seriedad.- Es muy importante y urgente.
-¿De qué se trata?
-Necesito información sobre un asunto en el que Scout se vio implicado hace unos años.
-Spy, sabes que tengo prohibido revelar información privada sobre tus compañeros.
-Me debes un favor por lo del otro día- le recordó el francés.- Y es realmente importante: creo que Scout corre un grave peligro.
Miss Pauling enmudeció unos segundos. La verdad es que Spy le había sacado de un aprieto al ayudarla a descubrir a un infiltrado en TFIndustries que estaba robando información clasificada. Ambos tenían una extraña camaradería y estaban continuamente sacándose las castañas del fuego mutuamente en asuntos externos a la guerra de los hermanos Mann.
-Está bien- respondió la joven finalmente, para alivio de Spy.- Si el resto de equipos se enterase de los favores que os hago, me acusarían de favoritismo- suspiró la joven.- Dime, ¿en que lío anda metido el egocéntrico ese esta vez?
Después de su conversación con Miss Pauling, Spy condujo de vuelta a la base. Según la ayudante de la Administradora, a la siguiente mañana recibiría todo lo que habría podido averiguar. Algo de bueno que tenía el trabajar para la compañía más poderosa del mundo era que le permitía un rápido y fácil acceso a toda la información que necesitara, una vez dadas las indicaciones precisas. No sólo eso: Miss Pauling era experta en ir un paso más allá y obtener cantidades cuantiosas de información partiendo incluso de la más minúscula pista.
Spy sabía que podía contar con ella, pero aún así, no podía bajar la guardia. ¿Quién sabía lo que estaría planeando hacer "El Bateador" a continuación?
Había entrado ya la madrugada cuando "El Bateador" llegó a la localización donde se encontraban Scout y sus compañeros. En un radio de dos kilómetros alrededor de la base, el mundo real quedaba invadido por un escenario lleno de colorido, cosas bonitas y alegres canciones. "El Bateador" no sabía muy bien que pensar de aquel lugar, salvo que sus habitantes habían sido un incordio en las dos semanas que llevaba al acecho, observando el comportamiento de sus futuras víctimas. Pero tampoco importaba: aquella zona también sería purificada una vez su guardián cayera.
Si tan solo pudiera saber cómo acabar con ellos...
-¿Créditos?
"El Bateador" dio un respingo y se puso en guardia al oír aquella voz venir de la nada. Al darse la vuelta, sin embargo, su cuerpo se relajó a la vez que empezaba a invadirle la confusión. Alguien a quién conocía estaba ahí, con él. Alguien que no debía seguir existiendo.
-¿Zacharie?- preguntó sólo para asegurarse, sin terminar de creer a quien veían sus ojos.
Frente a él estaba el mercader con la máscara de sapo que recordaba con completa claridad. Sin él, su sagrada misión nunca había podido ser "completada". O quizás sí, pero le había resultado mucho más difícil.
-Ha pasado mucho tiempo, ¿verdad? Nada más y nada menos que veintitrés años- comentó Zacharie, en ese tono demasiado amigable que tanto le irritaba. Por algún extraño motivo, "el Bateador" sabía que estaba sonriendo tras la máscara.- Veo que al fin adquiriste autonomía. Por una parte me alegro, pero por otra es una lástima. Echaré de menos al peculiar ser que movía tus cuerdas. ¿Cómo se llamaba? Bah, da igual.
-¿Cómo es posible?- preguntó "el Bateador".- Tendrías que haber sido purificado junto a...
-¿Todo lo demás?- completó Zacharie.- Como ya ves, al igual que tú, desconectar aquel interruptor no acabó con nuestra existencia. Una pena para ti, dado que era lo que buscabas ¿o me equivoco?
"El Bateador" se limitó a asentir secamente.
- Aunque supongo que eso sólo te dio un objetivo más grande- siguió Zacharie. Y, pasándole un brazo por encima del hombro mientras con el otro dibujaba un arco horizontal, añadió:- un nuevo e inmenso mundo, completamente corrompido que está pidiendo a gritos un "héroe" que lo purifique.
"El Bateador" se quitó de encima el brazo de Zacharie con recelo.
- Pero incluso si ya no necesitas a alguien dirigiéndote cual marioneta- continuaba Zacharie con su retahíla- este mundo y tú estáis en realidades distintas, por lo que apenas puedes interactuar con los seres de aquí... Aunque eso no te impidió acabar con ellos hace diez años, ¿verdad?
Zacharie soltó una pequeña risilla. "El Bateador" le miró insquisitivamente.
-Creo que nunca te lo he preguntado, pero ¿quién eres en realidad? - preguntó con seriedad.
-¿Yo? Sólo soy Zacharie, el afable mercader que aparece en ciertos puntos del juego para suministrar, a cambio de la correcta cantidad de créditos, mis preciados y útiles bienes.
-Siempre has parecido saber más de lo que deberías- inquirió "el Bateador".
-Un buen empresario conoce la información necesaria para satisfacer las necesidades de sus clientes y nunca hace preguntas- replicó el mercader encogiéndose de hombros.
"El Bateador" no se quedó convencido del todo, pero decidió seguir con su línea original de pensamiento. Acabar con aquellos mercenarios sería el primer paso para acabar con la compañía que los había contratado: la compañía con más poder del mundo, que se mantenía oculta a los ojos de los civiles, y cuya líder parecía ser el diablo con cuerpo de mujer. Tenía que rescatar a Scout de sus garras y corrupción, antes de que fuese demasiado tarde.
-Lo que no entiendo es qué pinta ese crío en todo este asunto- comentó Zacharie, interrumpiendo sus pensamientos. - Puestos a elegir una marioneta, y tiene su gracia que esto lo haga alguien que fue una en el pasado, yo hubiera elegido a alguien menos enclenque. Al tipo grandote, por ejemplo. Aunque mirándolo de cerca, las habilidades y forma de combatir del chico son similares a las tuyas. Supongo que es mejor usar algo a lo que estas ya habituado que aprender desde cero.
"El Bateador" suspiró profundamente.
-Estoy conectado a ese chico desde que soy libre. Por eso, me resulta mucho más fácil poseerle a él que a cualquier otra persona- le explicó a Zacharie. Y a continuación, le preguntó con curiosidad- ¿qué has venido a hacer aquí?
-Pues lo mismo que tú: cumplir mi deber. Y tú, mi querido amigo, eres el único cliente que puedo tener.
-¿Vas a ayudarme entonces?
-Por supuesto, siempre y cuando vayas a pagarme.
-Pues a no ser que conozcas alguna forma de desactivar aquel aparato que les hace volver a la vida, poco me va a servir lo que tengas que venderme.
-¿Y por qué desactivar algo cuando puedes destruirlo?
Zacharie pidió a "el Bateador" que le siguiera, y le guió a través raíles que recorrían el campo de batalla. Al finalizar el recorrido, señaló a algo que contempló extrañado. Le preguntó a su acompañante que era esa cosa. Cuando Zacharie se lo explicó, el mercader juró que había visto una efímera y siniestra sonrisa dibujarse en los labios del purificador durante un segundo. Sí, aquello podría funcionar.
-No pensaba comprarte nada, pero creo que lo mereces- dijo entregándole mil créditos de los que guardaba desde mucho tiempo atrás. Zacharie los cogió alegre.
-Eres más generoso de lo que recordaba.
"El Bateador" no dijo nada más. Se limitó a andar con determinación hacia la base, dispuesto a usar el cuerpo de Scout una vez más.
