Cap. 46: Peligro en Hogwarts (parte 1)

Tom Riddle, un joven encantador, un chico con gran intelecto, con gran poder y un futuro próspero. La gente decía que algún día podría a llegar a ser ministro, aquellos que lo seguían no dudaban que sería alguien importante para la comunidad mágica.

Pero Tom tenía sus planes para lograrlo, cambiar las ideologías, la política que se usaba, las leyes. Tom Riddle cambiaria todo.

Pero ese todo requería tiempo, mucho tiempo…

Mientras investigaba algún ritual o conjuro que le permitiera vivir más tiempo, logro hallar la cámara de los secretos, la emoción, la ambición, el éxtasis de por fin estar dentro de la cámara de su antecesor fue lo que hizo que la mente le nublara.

Despertó al Basilisco le ordeno que saliera, pero no esperaba ser atacado, la bestia estaba descontrolada, no importaba que él fue el heredero de Salazar, la gran serpiente ansiaba carne fresca. Tom logro burlarla pero el basilisco salió a la superficie llevándose la vida de una joven Hufflepuff.

Tom encerró a la bestia y ordeno no salir de ahí hasta que el regresara. Se encargo de que expulsaran a otro alumno que cuidaba de criaturas peligrosas y él fue recompensado por sus servicios.

De eso ya tenía alrededor de 35 años, desde eso no tenía recuerdos. Y como tenerlos si encerró una parte de su alma en un diario para que un día pudiera abrir nuevamente la cámara, o al menos eso pensaba.

Jamás imagino que sus planes para purificar a los magos se volverían un genocidio de tamaño colosal. Tampoco imagino que fraccionaria su alma 6 veces, menos que mataría a familias por no estar de acuerdo con su ideología, era cierto que odiaba a los muggles, pero tampoco pensaba en exterminarlos de manera brutal y salvaje.

Tom Riddle odio a Voldemort, Voldemort era aquello que ahora no quería ser, aquello que detestaba por cambiar sus ideologías y hacerle ver como la peor persona del mundo.

¿Qué había ocurrido para que tomara ese rumbo? Si tan solo no se hubiera precipitado en querer vida infinita… pero ya era tarde. Estaba atrapado en esas hojas amarillentas, un simple recuerdo que no tendría ya la oportunidad de respirar o sentir hambre, mucho menos sentir el aire chocar contra su piel.

Oh claro que podía sentir ciertos cambios de temperatura, pero eso era si atacaban al diario, si pudiera suspirar lo aria, solo podía dejar escapar un poco de su magia por la pasta del diario.

Las letras en tinta desaparecieron de la hoja en cuanto terminaron de ser escritas. Observo con atención y medito su respuesta.

-¿sabes cuáles son los restantes Horrocrux?

Lucius espero a que contestara, ya eran las 6 de la mañana, la reunión había acabado, pero seguían reunidos los restantes 3 bestias, Albus y Fleamont Potter.

Los jóvenes que seguían estudiando regresaron al castillo para su frustración, deseaban hacer algo más que solo esperar.

Sirius, quien había asumido el rol de segundo al mando-aparentemente la cachorra así lo había decidido en caso de urgencia-también estaba ahí presente, a un lado del rubio. El ahora Lord Malfoy estaba sentado de manera nada confortante en la silla, todavía tenía que aclarar que había sucedido en la mansión Malfoy.

Podía sentir que su núcleo exigía descanso, y su cuerpo lo sentía tan pesado y desecho que se sorprendía de seguir despierto y estar planeando el rescate de la cachorra.

-ya tardo mucho, lo más seguro es que se niegue en respondernos-dijo Albus después de unos argos 5 minutos. Sirius suspiro, estaba de acuerdo con el director, pero algo dentro de él le decía que debían esperar.

El rubio le entrego el diario a Seneca para que el siguiera contestando, recargo su cabeza al respaldo de la silla y cerró los ojos. Las ganas de vomitar y expulsar sangre se hacían presentes cada 5 minutos.

-Lord Malfoy, debería descansar y permitir que un sanador le revise-la voz de Augusta salió algo fría. Augusto solo miro la escena, era obvio que Madam Longbottom reunía todas sus fuerzas para decir esas palabras.

-lo lamento Madam, pero hasta no tener mínimo un luz de esperanza en esta oscuridad no descansare-el rubio apenas y fue consiente en lo que dijo, quería con todas sus fuerzas tener ahí a Daniela, tener su apoyo. Se recrimino, Daniela seguramente estaba siendo torturada y él no podía protegerla.

-yo consideraba Hogwarts mi hogar…-Albus ensombreció su mirada, ¿sería acaso que uno de esos artilugios oscuros estaba oculto en su castillo, amenazando la vida de sus estudiantes? Maldijo internamente a Tom Riddle ahora conocido como Voldemort. Una sombra de tristeza cruzo su mirada pero se desvaneció tan rápido recordó todas las vidas que se llevó el señor oscuro.

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Narcissa actuaba raro, eso le dijo Ted a su novia cuando la vio entrar a los baños de niñas con una mirada de sospecha. Al principio no le dio importancia, pero luego empezaron a suceder cosas extrañas en el colegio.

Halloween fue el inicio, todos los alumnos regresaban a sus salas comunes después de otro festejo más cuando se escucharon gritos devastadores de Argus Filch, el desagradable conserje lloriqueaba y exigía que expulsaran al culpable.

Todo eso mientras sostenía de las solapas a quien en esos momentos debía fingir ser Marcus Malfoy.

Todos aquellos que conocían la historia de Hogwarts se aterraron al leer de la ensangrentada pared "La cámara de los secretos ha sido abierta. Enemigos del Heredero Temed".

-Argus no está muerta, solo petrificada-Dumbledore apareció en escena para tranquilizar a las masas

-¡EL ESTABA AQUÍ! ¡ESTE MOCOSO! ¡LO ACABARE!-gritaba mientras se abalanzaba nuevamente sobre "Marcus"

-¡ARGUS!-El grito del directo fue suficiente para detenerlo, el director ordeno que todos regresaran a sus salas.

No supo más de ese tema, pero no acabo ahí, varios hijos de Muggles eran encontrados petrificados. Todo los alumnos empezaban a preocuparse, todos excepto los sangre puras. Escucho decir en más de una ocasión a Celia Zabini que todas las sangres sucias serían los siguientes y que el heredero haría cumplir la última voluntad del Gran Salazar.

Ya estaban en fechas navideñas, Andy le había pedido que regresara a casa pero la tenia ciertas sospechas, pocos alumnos se habían quedado en Hogwarts y con ellos estaba Narcissa.

-Te prometo que te escribiré todos los días-dijo con sonrisa mientras la despedía y ella subía al carruaje. Algo dentro de Andy le decía a gritos que no dejara solo a Ted

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Narcissa despertó la mañana de navidad, la cabeza le dolía, sentía su cuerpo débil. Se levantó y se dirigió al baño, miro su reflejo paso sus dedos por la delgada cicatriz que nacía desde la coronilla hasta terminar finamente por su mejilla derecha.

No recordaba nada de la noche pasada, más bien, no recordaba nada desde hacía varias noches. Paso sus temblorosas manos por su cabello, la antes fuerte cabellera rubia ahora se caía poco a poco. Su cara empezaba a tornarse pálida, su cuerpo empezaba a perder su figura.

Se metió a la regadera para tratar de tranquilizarse, abrió la llave y dejo que el agua empezara a caer mientras ella se quitaba la túnica negra-misma que no recordaba haberse puesto- solo para detenerse y ver moretones y otras heridas en su cuerpo.

-¿Que me está pasando…?

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Lucius llego a donde le indico el diario, el anillo debería estar dentro. Entro a lo que podría decirse ruinas de la cabaña, la madera del suelo ya estaba un poco levantada y unas partes rotas. Se asqueo al ver una enorme rata pasearse con sus crías, el polvo bailaba por toda la habitación.

-Estoy dentro Tom, créeme cuando te escribo que estaba casa tuvo mejores tiempos-escribió en el diario, saco su varita y empezó a lanzar un encantamiento para detectar magia oscura.

-En la habitación principal, 5 pasos grandes hacia la ventana- se adentró a la polvorienta habitación, para su desagrado se encontró otra enorme rata acostada en la destartalada cama. Se acercó un con cuidado, levanto la tabla y envuelto en un pañuelo se encontraba el anillo dorado con una piedra negra en el centro, y una inscripción de un triángulo con un circulo dentro y una línea en medio.