A Stab of Happiness
Cuando Scout despertó muchas horas después, ya no se hallaba en medio de aquel claro en el bosque. Estaba en el coche de Engineer, situado entre Soldier y Spy. El frondoso bosque y las bases situadas en sus inmediaciones habían quedado muy atrás, y ahora el coche circulaba por el desierto de Badlands. El sol estaba bastante alto, por lo que debía ser como mínimo medio día.
En el interior del vehículo hacía un calor terrible, pese a tener las ventanas abiertas. Soldier, quien estaba dormido y roncaba con fuerza, se había quitado la parte superior del uniforme y se había quedado en camiseta interior, mientras que Spy se había quitado la chaqueta y remangado la camisa. Pyro y Engineer, quienes viajaban delante, no se habían quitado sus uniformes, aunque Pyro viajaba con medio cuerpo fuera del vehículo, en un estilo que el recordaba al de un perrito viajando.
-Bonjour, beauté de sommeil- le saludó Spy al ver que se había despertado.
-¿Qué? Ya sabes que no hablo tu mierda de idioma- replicó Scout medio adormilado.- ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Por qué ya no estamos en Nightfall?
- Tu amigo "Bat" se ha ocupado de borrar nuestra base en Nightfall del mapa- respondió Engineer, con un poco de rencor.
- Creo que ya no puedo decir que sea mi amigo- replicó el joven, enojado tras recordar su reunión con el ser.- Anoche me pidió que me reuniera con él y me dijo que erais demonios. ¡Se le ha ido la olla!
-¿Recuerdas lo que pasó después?- quiso saber Spy.
-Estábamos discutiendo, él se acercó a mi y... no recuerdo nada más- respondió el bostoniano tratando de hacer memoria, pero por más que pensaba, su mente estaba en blanco después de ese punto.- ¿Qué paso anoche?
Engineer y Spy le explicaron todo lo que había ocurrido la noche anterior. Las explosiones, el accidente que había sufrido Medic, el ataque de "el Bateador" usando su cuerpo, cómo Pyro lo había repelido y la decisión imposible de revocar de Soldier de hacer una consulta a su compañero de piso.
-Entonces, ¿"el Bateador" esta usando mi cuerpo para acabar con vosotros?- preguntó Scout tratando de esconder su temor.- Eso explicaría los vacíos en mi memoria. Pero sigo sin entender porque me está utilizando a mi. Es decir, cuando decidió acabar con aquel tipo que me secuestró, no me utilizó. ¿Por qué ahora?
-Hay muchas cuestiones sin resolver en este asunto- comentó Engineer, pensativo.- Espero que Soldier tenga razón por una vez y Merasmus sea capaz de darnos algunas respuestas.
Scout dudaba que aquel mago descerebrado fuera a ser de ayuda, pero no hizo ningún comentario más. Se limitó a recordar el sueño que había tenido después de su encuentro con "El Bateador".
Tras salir de las laberínticas galerías del centro comercial, Scout había llegado al almacén de este. En su interior, se había encontrado una vez más con "el Juez", quien contemplaba sentado sobre sus patas el enorme dibujo de un anuncio de comida de gatos. Se acercó a saludar al gato, pero a medio camino, algo le hizo detenerse. Por unos segundos, le pareció que todo se volvía blanco, frío y vacío... una sensación demasiado similar a la que exprimentaba cada vez que moría, antes de que el sistema de "Respawn" regenerase su cuerpo. Scout parpadeó, sobrecogido, pero de pronto todo había vuelto a la normalidad relativa de aquel extraño lugar en el que ocurrían sus sueños. El gato no parecía haberse inmutado de nada. Scout decidió quitarle importancia: seguramente su sueño se habría mezclado con algún recuerdo de estar en ese estado. Lo mejor sería apartar esos pensamientos de su mente.
-¿No es este llamamiento tan efectivo y eficiente a la vez que desafía los fundamentos del marketing consumista?- le preguntó el gato sin apartar al vista del anuncio.
-"Pera una pie más celosa: las fuertes de come de Alma"- trató de leer Scout.
-Esto, ¿sufres de dislexia por algún nefasto casual?- le preguntó el gato, consternado por su pobre habilidad lectora. Scout asintió, avergonzado.- Entiendo. No te preocupes: tampoco era nada relevante- le compadeció "el Juez".
El gato se levantó y se desperezó antes de seguir hablando.
-De cualquier forma, me agrada haberte encontrado. Quizás puedas ayudarme a desvelar el misterio que el destino ha traído ante mi.- Scout lo miró con curiosidad.- Resulta que mi hermano ha vivido en este área durante muchos años, pues tiene afinidad por los colores fríos. Desafortunadamente, hasta ahora no he sido capaz de lograr que nuestros caminos se cruzaran- explicó el gato.- He intentado ir a la azotea de la biblioteca, donde reside, mas la puerta estaba cerrada. Incluso con mis largas horas de maullidos y compulsivos, repetitivos arañazos en la puerta no he conseguido nada. Mi petición es la siguiente: si en tus andanzas te encontrases con Valerie, dale recuerdos de mi parte.
-No hay problema- le dijo Scout, y con un gesto se despidió del animal.
A la salida de la habitación, Scout se encontró con un mecanismo para llamar a un pédalo. Los pédalos eran el medio de transporte sobre líquidos de aquel mundo y ya había visto unos cuantos en el área 1. Consistían en una barca con forma de pato que iba a pedales. Scout dio las gracias a que ninguno de sus compañeros pudiese verle montado en uno de esos, porque era muy ridículo.
Tras montar en el pédalo, que había aparecido en una zona contigua a la biblioteca, Scout llegó a un parque de atracciones.
-Esto ya me mola más- dijo Scout al contemplar en la distancia la enorme montaña rusa.
Para sorpresa del joven mercenario, pese a que el parque de atracciones tenía aspecto de ser bastante divertido, la entrada al recinto del parque no tenía cola alguna. No tardó en recordar que los habitantes de aquel lugar eran paranoicos e hipocondriacos, así que si le daban miedo unos libros o incluso las paredes, ¿cómo no iban a asustarse de una atracción tan alucinante como aquella montaña rusa?
-Quizás si entro en la habitación esta deje de existir- oyó murmurar a uno de los habitantes, quienes se habían reunido allí porque el área estaba libre de espectros.- Y entonces caeré en un abismo que ni si quiera existe en si mismo por toda la eternidad.
-Tio, esa actitud es tan pesimista que me deprime hasta a mi- le dijo Scout. Luego con una sonrisa traviesa, añadió mientras le daba un pequeño codazo- Tengo una idea...¡tú y yo vamos a montar en la montaña rusa!
-¡¿ QUÉ?! ¿¡EN LA MONTAÑA RUSA!?- y tras ese grito, el ser se desplomó, inconsciente.
-Bueno, al menos no le ha reventado la cabeza por el estrés- murmuró Scout, resignado.
Para desagrado del mercenario, la montaña rusa estaba cerrada de manera permanente, bloqueada por alguna especie de mecanismo. Molesto porque los habitantes de ese sitio parecían estar empeñados en sacrificar cualquier fuente de entretenimiento a costa de una excesiva seguridad, decidió buscar otra atracción
No tardó en encontrar una que consistía en un paseo en pédalo sobre un lago. La atracción en sí resultó ser muy aburrida, pero Scout se había dado cuenta de que podía salirse las corrientes que empujaban el pédalo si tenía precaución y empleaba la suficiente fuerza. En su segunda vuelta, acabó en un islote donde había una solitaria palanca. Junto a la palanca había un cartel con un texto acompañado de una imagen de la montaña rusa tachada por un signo de prohibido.
-Igual esta palanca es lo que bloquea el acceso a la Montaña Rusa-dedujo el mercenario.- ¿Pues sabes qué? Fuck the police- y dicho esto, soltando una carcajada traviesa, accionó la palanca.- ¡Ahora voy a divertirme de verdad!
Scout terminó el recorrido en pédalo y fue directamente a la montaña rusa, con la alegría de un niño al que le han comprado una bicicleta nueva. Ignorando las protestas y los gemidos de horror del resto de los escasos visitantes y los encargados del parque al verle correr hacia una atracción tan peligrosa, el mercenario subió las altas escaleras, solo para encontrarse con una estatua del vendedor enmascarado justo al lado del vagón.
-¿Qué coño hace esto aquí?- se preguntó contemplando la estatua incrédulo. Le dio un leve toquecito con el dedo con la intención de comprobar de que material estaba hecha, pero esta cayó al suelo, la cabeza del vendedor separándose del cuello y saliendo disparada escaleras abajo.
-Estoo... mejor me monto ya- comentó Scout deseando que nadie le hubiera visto y le obligase a pagar por el destrozo.
Scout se montó en el vagón de la montaña rusa, la atracción poniéndose en marcha automáticamente. El joven mercenario levantó los brazos entusiasmado cuando el vagón empezó a adquirir velocidad al bajar la rampa... solo para pararse cinco segundos después.
-Espera, ¡¿tanto rollo para esta puta mierda?!- gritó enfadado tras bajarse. El encargado de la atracción se acercó a él.- ¿Qué ese eso?- le preguntó, molesto. El encargado le enseñó la foto que le había tomado durante su viaje en la atracción- Oh, ¡eres un fan!- exclamó alegre.- ¡Espera que te la firmo!- y sacando un bolígrafo de la nada, Scout firmó la foto "del tío más molón del universo para ti".- ¡Venga, disfrútala!- y dejando al encargado estupefacto y con la palabra en la boca se fue de allí.
-¿Y qué se supone que voy a hacer con esto?- murmuró el encargado mirando la foto.- ¡Espera! ¡Me puedo cortar con los filos!-exclamó temeroso, soltando la fotografía y dejándola a merced de la brisa.
Scout volvió al vestíbulo del parque. Aún le quedaba una atracción por visitar: el juego de los globos, donde además daban un premio especial.
-Bueno, la cosa no puede ir a peor, y puede que ese premio que merezca la pena- murmuró sin mucha convicción entrando en la atracción.
El juego de los globos consistía en competir contra el encargado de la atracción. Tenían que ir reventando de uno a tres globos por turnos y quién tuviera que reventar el último globo sería el perdedor. En un principio Scout pensaba que ganar sería coser y cantar. Pronto prefirió estar intentando robarle el focata al Heavy enemigo.
-¡En serio! ¡Ya es la octava vez que pierdo! ¡Esto es una puta mierda!- exclamó Scout cabreado.
-¿Se rinde?
-¡Ni de coña!
Finalmente, Scout logró encontrar la combinación correcta para explotar los globos y ganar.
-He...he...perdido- dijo el encargado incrédulo.
-¡Ja! ¡Jódete!- rió Scout sin notar que la respiración del encargado empezaba a acelerarse
-No...eso es imposible.. he estado haciendo trampas desde el principio... - dijo este, su respiración cada vez más y más rápida.-¡Has hecho trampa!- le gritó.
-Espera, pero si acabas de confesar que el tramposo eres tú-replicó Scout, llevandose la mano al bate. Por el comportamiento de aquel tipo, sabía lo que estaba apunto de ocurrir.
-¡Te arrepentirás de esto!
Un humo negro y espeso comenzó a salir por los orificios nasales, la boca y las orejas del encargado. Pocos segundos después, la cabeza de este explotó, de su cuello saliendo más de ese humo, el resto de su piel volviéndose también oscura.
No era la primera vez que Scout había visto a un habitante de aquel extraño mundo transformarse en un Quemado. O al menos así había oído él que se llamaban aquellas aberraciones destructivas en las que se transformaban los "tipejos asmáticos"(como los llamaba él) cuando se encontraban bajo presión o se dejaban dominar por el pánico. La primera vez que Scout tuvo un nefasto encuentro con uno de estos seres había sido en la oficina de correos de la zona 1. A partir de ahí encontró muchos más, pero eso no significaba que la súbita transformación le impresionase menos que la primera vez.
Este sin embargo era diferente a los de la zona 1. El nacimiento de la columna de humo que ahora sustituía al cuello estaba atravesada por cuatro aros blancos, contenidos dentro de otro aro más grande.
La monstruosidad se abalanzó sobre Scout, dispuesto a poner fin a su vida, pero este no lo pensó dos veces, pues sabía que ya no quedaba rastro de inteligencia o humanidad en aquel ser: de su mochila sacó su escopeta recortada y disparo al Quemado directamente en el corazón. El monstruo de humo murió en el acto, su cuerpo desvaneciéndose en el aire. Lo único que quedó de él fue el premio por ganar el juego.
-¿Tanto rollo por una corbata? - comentó Scout decepcionado tras recoger el premio del suelo.- En fin "algo es algo", dijo Heavy cuando encontró un peine.
Scout regresó al vestíbulo, donde el resto de visitantes habían entrado en pánico tras ver al Quemado, gritando horrorizados. El bostoniano gruñó, abatido, y salió de aquel decepcionante y aburrido lugar.
Una vez estuvo de vuelta frente al edificio de la biblioteca, Scout se detuvo a pensar en su siguiente destino.
-Ya he examinado la biblioteca, exorcizado el centro comercial, pasado un rato aburrido en el parque de atracciones y sigue sin haber rastro del hermano del Juez. ¿Se me habrá pasado algo por alto? Quizás debería ir a preguntarle a "el Juez".
Pero en lugar de acabar en el Centro Comercial, al salir por una de las calles que rodeaban al edificio, Scout había acabado en otra parte de la ciudad que no había visto antes. Decidió preguntarle a uno de los habitantes en qué área de la ciudad se encontraba.
-Estás en Bismark, la zona residencial. ¿Te acabas de mudar? Porque hace falta llevar la corbata reglamentaria para entrar al área residencial- le informó.
-Oh, así que para eso sirve- dijo el mercenario sacando la corbata de la mochila.-Y sí: me acabo de mudar- mintió Scout.
Scout se ajustó la corbata y miró su reflejo en una ventana.
- Me encantaría oír a mis fans conteniendo la respiración entusiasmadas al verme tan sexy.
El mercenario se encaminó entonces hacia la barrera que prevenía el acceso a la zona residencial.
-Oh, llevas corbata. Significa que debes vivir aquí- dijo el encargado de la seguridad al verle, desactivando la barrera.
Mientras se adentraba en la zona residencial, Scout trataba de mantener la risa: pese a ser paranoicos en todo, no eran muy listos. El joven apenas había comenzado a explorar la estrechas calles del área residencial cuando oyó una voz conocida. Al reconocer al propietario de esa voz, Scout se apresuró hacia su procedencia: una plaza al norte de la zona. Al llegar allí, se asomó con precaución desde una esquina, evitando ser visto.
Japhet, el gato al que se había enfrentado en la biblioteca, se encontraba frente a un grupo de nueve habitantes de aquel lugar, como si estuviera dando un discurso, pero estos no parecían prestar atención alguna.
- Aún estáis a tiempo de arrepentiros de vuestra ignorancia, desgraciados sin gratitud. Rogad mi perdón inmediatamente, o seréis devueltos al limbo en este momento- predicaba Japhet, hablándoles como si fuera un ser superior a ellos.
-¿Habéis oído algo?- preguntó uno de los presentes en el público a sus compañeros.
-¡Pobres necios! ¡Estoy aquí, frente a vosotros, listo para enviaros al infierno!- bramó el gato con furia. Después pareció relajarse unos instantes, y de manera fría añadió- entonces, ¿estáis listos para pedir perdón a vuestro padre y protector, banda de peleles?
"¿Padre? ¿Protector? Solo es un maldito gato, ¿por qué se da tantos aires?" se preguntaba Scout.
Por su parte, los habitantes por fin repararon en la presencia de Japhet.
-No hay nada aquí, salvo ese viejo gato- dijo otro de ellos.
-Podría ser peligroso... sus garras están afiladas- gimió asustado un tercero.
-Sí, y podría contagiarnos alguna enfermedad- concordó el primero que había hablado. Al oír aquello, el que había gemido se escondió tras un cuarto, mirando al gato atemorizado.
-¿Habéis oído la historia de el tipo que fue arañado por un gato?- preguntó un quinto.
-¡Aaarghh! ¡Os odio! ¡Os odio a todos!- gritó Japhet con rabia, su paciencia ya agotada.
-¿Pero de quién es esa voz?- preguntó el segundo que había hablado.
-Debe ser alguien que esta de mal humor...- respondió el cuarto.
-Sí, debería tomarse su tiempo para relajarse y disfrutar de este lugar... tan plano y tranquilo- comentó un sexto.- Aquí estamos a salvo.
-¡Pero fui yo!- gritó Japhet.-¡Yo fui aquel que lo hizo todo así para vosotros! ¿Acaso estáis tan cegados por vuestro miedo a vivir?- por un segundo, mas que enfadado a Scout le parecía que estaba desesperado.
El joven dio un largo suspiro. Comprendía el comportamiento de Japhet en cierta medida. Si fuera él quien debiera cuidar de aquellos tipos paranoicos, y que además parecían ignorar su presencia, también estaría furioso.
Entonces, se dio cuenta de algo. Dedan también había estado furioso con sus empleados, sus protegidos, cuando le conoció. Las palabras del guardián de la zona 1 resonaron en su mente : "allí encontrarás a alguien, que al igual que yo, necesita que le recuerdes algo"
-Entonces, ¿es Japhet a quién se refería Dedan?- dijo Scout para si mismo.
-Todo esto es muy extraño, ¿a que sí?- preguntó un séptimo a sus compañeros, quienes asintieron.
-¡Se acabó!- volvió a gritar Japhet, esta vez completamente fuera de sí por la ira.- Os voy a enseñar a respetarme...
En ese instante, un circulo de diez fantasmas rodeó a los nueve residentes, quienes huyeron despavoridos. Japhet abandonó la plaza inmediatamente.
-Rayos, mejor que me ocupe de esos fantasmas antes de que...- a uno de los habitantes que pasaba corriendo por su lado le reventó la cabeza, interrumpiendo lo que estaba diciendo-... tarde.
Scout salió a la caza de los espectros. Mientras corría a toda velocidad, eliminando a aquellos que encontraba a su paso, trataba de evitar a los habitantes que estaban a punto de convertirse en Quemados. Uno a uno, los fantasmas invocados por Japhet fueron cayendo.
-Estoy seguro de que queda uno más ¿dónde diablos está?- gruñía Scout mientras buscaba al último.- Quizás debería revisar el interior de las casas.
Scout entraba y salía de las casas y búnkeres cercanos, sin encontrar al último fantasma. Allá donde entraba, se encontraba con algún que otro atemorizado habitante en su interior. Decidió no hablar con ellos para evitar que se transformaran debido al estrés. Finalmente, acabó en el interior de una casa donde un horrorizado residente se había escondido en el desván, detrás de unas cajas.
-No...No... Déjame solo- le dijo este al verle.-Te contaré todo...
-¿Todo? En ese caso, ¿cuántas cajas de MannCo me faltan por abrir para que me salga un inusual?- fue lo que preguntó Scout, casi sin pensar.
-¿Qué? No se de lo que estas hablando- respondió el residente.
- Cosas mías
Un grito de terror resonó en la calle, lo que hizo que el mercenario saliera corriendo de la casa. Gracias a aquel grito descubrió al último espectro, justo a tiempo para evitar que matara a un residente a quien había arrinconado en una esquina.
-¡Muere otra vez!- gritó mientras propinaba un fuerte golpe con su bate al espectro, acabando con él en el acto.
Con la amenaza de los espectros erradicada, y una vez se hubieron calmado, los supervivientes llevaron a Scout a la plaza central.
- Por los pelos, pero ya he acabado con esos bichos- dijo Scout al grupo de habitantes que había logrado salvar. Al final, habían quedado sólo seis.- Aún tengo cosas que hacer, así que ¿podéis decirme donde puedo encontrar a Japhet?- preguntó.
-¿Japhet? ¿Quién es Japhet?- preguntó uno de los supervivientes. Scout puso los ojos en blanco, ¿acaso esperaba otra respuesta?
- Es el gato que os ha mandado los espectros encima- respondió Scout sin ocultar su irritación.
-¿El gato?- preguntó otro. Scout asintió.- No lo sé... De cualquier forma, te damos las gracias por habernos ayudado- continuó con un poco de temor en su voz, pero de forma educada.- Pero... eso que tienes ahí...- añadió señalando al bate.
-¿Qué le pasa a mi bate?
-Es un objeto terriblemente peligroso- respondió su interlocutor.- Debo pedirte que abandones el área residencial y nos des tu corbata.
-Está bien, ni que quisiera permanecer un segundo más en este sitio de locos- replicó Scout, tratando de contener su enojo mientras guardaba el bate y se arrancaba la corbata. Tras tirarla al suelo, se metió la mano de los bolsillos.- Menuda panda de desagradecidos- añadió por lo bajo mientras salía por su propio pie del área residencial para no volver.
Cuando la barrera que prevenía el acceso al área residencial se cerró tras él, "el Juez" acudió a su encuentro.
-No he visto a tu hermano Valeriana por ningún lado- informó el bostoniano al gato inmediatamente.- Pero hay otro gato llamado Japhet con el que tengo un asunto pendiente. ¿Sabes algo de él?
-No es Valeriana, es Valerie- corrigió "el Juez".- Y de eso mismo venía a hablarte. Aunque me avergüence, necesito tu ayuda. Aparentemente Valiere ha caído de los raíles de la consciencia en las profundidades de una demencia incontrolable.
-"¿Por qué todos los gatos de aquí usáis esas palabras y frases tan profundas y filosóficas? No entiendo nada de esa mierda" estuvo tentado de decir Scout, pero mantuvo esas palabras en la mente.
-Se llama a si mismo Japhet, y, además de decir ser el agente de la realeza que no es, se autoproclama líder de los espectros- siguió contando el gato.- Dos roles que ha usurpado, sin duda alguna.
Esas palabras sorprendieron a Scout. ¿Entonces, aquel gato era el hermano de "el Juez" y no el verdadero guardián de la zona? Entonces, ¿quién era el guardián y dónde estaba?
-¿Quién dirige a esas cosas, entonces?- le preguntó Scout.
-Te aseguro que nadie en este mundo tiene el control sobre los ectoplasmas... - respondió "el Juez".- Salvo quizás la Reina, aunque no he encontrado ninguna evidencia o testimonio para probar esta hipótesis.
De nuevo la dichosa Reina había sido mencionada... si sólo pudiera tener unas palabras con ella, quizás podría averiguar lo que estaba pasando en aquel mundo de locos, pensaba Scout.
-De cualquier modo, Valerie se ha establecido en la azotea de la biblioteca- continuó "el Juez".- Y, aunque supongo que esto es solo una coincidencia, parece que los fantasmas están colonizando los corredores de ese mismo edificio. Creo que esta es una misión perfecta para ti, llena de esa violencia gratuita a la que tanto reverencias con placer.
-Pues si lo que hago con los espectros te parece violento, mejor ni te imagines lo que se hace en mi curro- replicó Scout ante esas últimas palabras.- En fin, a la biblioteca otra vez.
-Iré detrás de ti.
-¿Detrás? Mejor súbete aquí- sugirió Scout, señalando a sus hombros.- Iremos más rápido.
El gato asintió, dio un salto y se subió a los hombros del joven, quien salió corriendo hacia la biblioteca.
Una vez en el interior del edifico, se dirigió hacia el piso donde se había enfrentado con Japhet, o mejor dicho Valerie, la primera vez, encontrando ahora el camino despejado. Scout, con "el Juez " sobre sus hombros, continuó su ascenso por la biblioteca.
-Para revelar el camino que nos llevará hacia la cima de la biblioteca, se han de leer los libros de verdad que se esconden entre las burdas imitaciones de frío plástico en estas estanterías- le informó "el Juez".- No te preocupes mi disléxico compañero: yo los leeré por ti.
Scout, siguiendo las instrucciones de "el Juez", se dirigió a la estantería y sacó el único libro de verdad que había en ella.
"Dibujando con su menguante fuerza, él creó la biblioteca, más hermosa que nunca. Su altura perforó las humeantes nubes y ahí él permaneció"
Las dos páginas del libro que había leído estaban marcadas con unos números, mientras que el resto estaba en blanco.
-Otro jodido puzzle no...-se quejó Scout al entender lo que esos números significaban.
-Los puzzles son una parte importante de este mundo- dijo "el Juez".- Deberías tenerles respeto. Busca más libros.
Ambos, humano y gato continuaron ascendiendo por la Biblioteca, en busca de más libros que estuvieran marcados como "libros de verdad", acabando con los espectros que salían a su paso.
En el siguiente piso, encontraron cuatro estanterías con libros con las mismas marcas y con números escritos a pie de página:
"Semejante a un ángel guardián, él había hecho todo por ellos. Les había traído paz, seguridad y entretenimiento. Tal era su generosidad"
"Al principio todo iba bien y todos eran felices, disfrutando de aquella nueva tierra con la inocencia de un niño. Corrían por las calles, disfrutando"
"Pero el dinamismo del mundo acabó volviendo loca a la gente. Olvidaron sus alegrías y sucumbieron a su neurosis de miedo y preocupaciones. No estaban"
-¿No estaban qué?- preguntó Scout al gato, sin entender porque había detenido su lectura.
-No sé. Este libro no continua- respondió este.- Pasemos al siguiente.
"Mientras tanto, el Soberano de Alas de Fuego lloraba en su trono, su felicidad entristecida por haber sido olvidado por el hombre. Él ya no tenía más tiempo para sus preocupaciones."
No encontraron más libros en aquel piso, por lo que decidieron subir al siguiente. Scout no podía evitar tener un mal presentimiento acerca de la historia que los libros iban construyendo.
" Y así el Pájaro de Fuego se convirtió en un gato, y el gato en un Gobernador. Enloquecido por su ira y tristeza, invocó una tormenta de espíritus malignos sobre sus súbditos. Su locura había"
-De nuevo se detiene- informó el gato.- Un puzzle intrigante, sin duda.
-No me gusta nada el rumbo que esta tomando esta historia- dijo Scout para si mismo. "El Juez", sin embargo, no parecía compartir ese nerviosismo mientras ascendían al siguiente piso en busca de más libros.
"Mientras los espectros destruían el mundo que había creado, él subió a la cumbre de su mayor creación, la Gran Biblioteca"
Siguieron ascendiendo. Las escaleras les habían conducido a una terraza desde la cual se veía un hermoso paisaje. Scout miró hacia arriba del edificio: aún quedaban un par de plantas por subir.
-Cuando esto acabe no voy a querer ver otra puta escalera en mi vida- gruñó frustrado el joven.
Scout entró en la sala. Ahí estaba el puzzle que tenían que resolver, activando los bloques en el orden correcto. Además, había una última estantería:
"No había nada más que hacer que esperar al hombre que se alzaría para destruirle. Porque, en lo más profundo de su alma, no había duda de que lo que había hecho era malvado. -Fin-"
-Pues ese era el último- le informó "el Juez".- Ya conozco el orden en el que debes activar los bloques
Con un nudo en el estomago, y siguiendo las indicaciones de su gatuno acompañante, Scout resolvió el puzzle que le separaba de la última planta de la biblioteca...y del enfrentamiento contra el supuesto pájaro de fuego, aquel que debía ser el guardián de aquella zona. Pero cuando Scout salió al exterior de la siguiente planta, el enemigo que se alzó frente a él no era lo que esperaba.
-¿QUÉ PUÑETAS ESTÁ HACIENDO UNA PUTA BALLENA AQUÍ ARRIBA?
Scout acabó rápidamente con el animal fuera de lugar y se asomó a la terraza: más ballenas volaban sobre las nubes. Cuando pensaba que ya nada podía sorprenderle en aquel mundo, siempre acababa encontrando algo incluso más absurdo.
-Conque pese a mis advertencias decidiste seguir adelante- oyó decir a una voz conocida, que le sacó de sus pensamientos.
Scout se giró. Detrás de él estaba el vendedor.
-Oh, hola Zacharie- saludó el gato al vendedor.- ¿A quién esperas vender en un sitio como este?
-Eres muy imprudente- le echó en cara Zacharie a Scout ignorando totalmente la presencia de "el Juez". Luego, tras soltar una risa seca, añadió- no sabes en que lío te estás metiendo, ¿verdad?
-Pírate ratito. Tengo cosas que hacer aquí- le replicó el mercenario, harto del aire de misterio del vendedor. Este, sin embargo, le bloqueó el acceso a la azotea.
-¿Qué esperas obtener con esta empresa? ¿Qué beneficio crees que sacarás?-le preguntó Zacharie. Scout iba a responder, pero el vendedor le interrumpió- nada. Eso es lo que obtendrás. Aunque creo que no tendrás tanta suerte con este guardián como la tuviste con Dedan- rió el vendedor.- Aunque tranquilo: no morirás en este mundo. Él no permitirá que eso pase mientras tenga esperanzas en ti. Pero no deberías campar a tus anchas o algo terrible te sucederá a ti y a aquellos que tanto te importan.
-¿Es eso una amenaza?- preguntó Scout con agresividad.
-Es una advertencia.
Y con esas palabras, Zacharie desapareció antes de que Scout o "el Juez" pudieran decir nada.
-Vaya, no se que le habrás hecho, pero Zacharie no suele comportarse así- comentó el gato.- Como sea, debemos apresurarnos hacia la azotea.
Scout asintió y subió la escalera de mano que le llevaba a la azotea, donde la batalla le esperaba. Una vez humano y gato llegaron a la cima, "el Juez" bajó de un salto de la cabeza de Scout. Ahí, frente a ellos, estaba quien buscaban.
-¡Valerie!- exclamó "el Juez" alegre al ver a su hermano.
-¿Valerie?- preguntó el aludido confundido. Después de unos segundos dijo- ese... es el nombre del gato. Me estas confundiendo con otro. ¡Yo soy el pájaro de fuego Japhet, guardián de la zona 2!
-¡Deja ya esas ilusiones paranoicas, querido hermano! Vuelve conmigo a la zona 0- le pidió "el Juez" un tanto nervioso, preocupado por el estado de la salud mental de Valerie.- He construido un sótano donde podemos olvidar nuestras penas.
-Espera, ¿cómo has construido el sótano? ¡Eres un gato!- exclamó Scout, pero sus quejas fueron ignoradas.
-¡No soy tu hermano!- respondió Valerie, furioso.- ¡Ni si quiera pertenezco a ninguna raza de depredadores! ¡Contempla mi verdadera cara, pobre gato apestoso!
Valerie abrió la boca, revelando la cabeza de un pájaro.
-¿Arquímides?- preguntó Scout recordando a la paloma de Medic, que tenía la peculiar manía de meterse en el cuerpo de los pacientes del doctor.
-¿Va...Valerie?- preguntó "el Juez" retrocediendo horrorizado.
-No lo entiendes, ¿verdad? No soy Valerie, ¡soy Japhet!- proclamó el pájaro.- He tomado el control de tu desgraciado hermanito. Fue incapaz de masticar un pequeño pájaro hasta el final.
-Creo que esto es lo más asqueroso que he visto desde que Medic me abrió en canal para meterme un corazón nuevo mientras estaba despierto- opinó Scout. Y después mirando a Japhet añadió- como sea, Dedan me ha enviado aquí para...
-¿Dedan?¿De qué conoces tú a Dedan?- preguntó confundido el guardián.- No me digas qué él ha... - por un momento una sombra de preocupación pasó por el rostro del pájaro.- Entonces eres tú de quien hablaban las profecías. He esperado tu llegada y no caeré sin luchar.
Viendo que Japhet se disponía atacar, Scout echó a "el Juez" hacia atrás, para apartarlo de la refriega y sacó su bate.
-...Valerie...- murmuró "el Juez" con gran tristeza.
Fue entonces cuando la luz que entraba por la ventana del coche había despertado a Scout, poniendo fin a su sueño.
-¿Qué diablos significan estos sueños?- pensó el joven en voz alta.
-¿Qué dices?- preguntó Engineer, quien le había oído. Scout meditó durante unos segundos si debía contarle sus sueños a sus compañeros. Finalmente, decidió que sería lo mejor y procedió a explicar al texano y a Pyro, quienes eran los únicos despiertos en el vehículo ya que Spy había vuelto a dormirse, todo lo que había soñado en las últimas noches de la manera más resumida posible. Ambos escucharon el relato del joven con interés.
- ¿Y dices que empezaste a tenerlos desde que "el Bateador" te poseyera por primera vez?- preguntó Engineer. El bostoniano asintió.- Interesante. Deberías contárselo a Merasmus cuando lleguemos a su casa. Según el mapa de Solly, y si no hay ningún incidente o atasco, deberíamos llegar a media tarde- el estomago del texano rugió.- Aunque creo que pronto tendremos que parar para comer- añadió avergonzado.
-¿De verdad crees que ese viejo gruñón invoca ojos demoníacos va a querer ayudarnos?- preguntó Scout.
-No, pero Soldier dice que si no quiere solo tendremos que obligarle- respondió Engineer señalando a Pyro, quien asintió enérgicamente.
-No puedo esperar a que esto acabe y que todo vuelva a la normalidad- suspiró el joven.
-Lo de normalidad es relativo, ¿verdad?- comentó el texano en tono de burla, pues sus vidas como mercenarios distaban mucho de ser vidas normales.
-Por supuesto- rió Scout.
-¡TOMAD ESA, NAZIS Y COMUNISTAS!- gritó Soldier en sueños, asustando a Pyro, Engineer, y Scout y despertando Spy.
-Putain de imbécile- murmuró el último enojado, echando una mirada de odio a Soldier antes de quedarse dormido otra vez.
Varios kilómetros más lejos, mientras los vehículos del equipo circulaban por la carretera de Badlands hacia la casa de Merasmus, "el Bateador" caminaba sin prisa pero sin pausa, seguido de cerca por Alfa. Las quemaduras que Pyro le había infringido habían sanado rápidamente tras los cuidados de Zacharie, pero el recuerdo de la derrota aún ardía en su mente.
-No importa donde huyan. Mientras Scout este con ellos podré encontrarles- decía el purificador para si mismo mientras contemplaba el horizonte del desierto, avanzando hacia él con paso decidido. No importaba el tiempo que tardara en alcanzarles, el único pensamiento perenne en la mente de "el Bateador" era el deseo de purificar a esos seres. -Pronto volveremos a enfrentarnos y, esta vez, no perderé.
-Pues a esa velocidad, no vas a alcanzarles nunca.
Zacharie había aparecido tras él, montado en moto.
-¿Subes o qué?- preguntó el recién llegado.
-¿De dónde has sacado eso?- quiso saber "el Bateador" mientras se subía al vehículo.
-La he cogido prestada- mintió el vendedor, pues era evidente que la había robado.- Mola más que un pédalo, ¿verdad?
-No me importa que "mole" mientras funcione.
-Menudo soso estás hecho- rió Zacharie mientras arrancaba la moto.
