Cap. 48: Peligro en Hogwarts (parte 3)
-¿y cuando tendré el placer de conocer al psicópata que llamas "mi lord"?-cuestiono la morena.
Si su condiciones antes eran malas, ahora eran peores, no solo la golpeaba y torturaba con hechizo, ahora Malfoy había encontrado técnicas muggles –aunque agradecía inmensamente el que no usara las más extremistas-para seguir con su labor, como atarla de las muñecas y colgarla, para dejar expuesta su espalda y permitir que esos otros malditos mortifagos la azotaran con –según escucho su nombre- flagelo romano. Toda la espalda la tenía marcada de cicatrices sin ser tratadas por un sanador. Luego utilizo el potro… estirando todo su cuerpo con sumo dolor, y casi logrando dislocarlo o peor…
El peor fue un cinturón con picos por dentro, tuvo que ser extremadamente cuidado pues un solo movimiento erróneo y esa cosa le hubiera cortado la yugular.
No sabía exactamente cuándo tiempo había pasado ahora, el frio había menguado, pero las noches seguían algo frías, lo único bueno es que no dormía en algún oscuro calabozo.
Daniela se encontraba recostada en el sillón, no podía levantarse sin ayuda de algún elfo, y si ellos no estaban el querido y estimado Abraxas Mal Parido y jodido Malfoy era quien se encargaba de auxiliarla. El muy maldito usaba cualquier excusa para lanzarle Crucio o estamparla contra la pared.
-en su debido momento-fue todo lo que dijo el hombre, quien estaba en el sillón continuo leyendo un libro.
Había ocasiones, solo escasas, donde el rubio ni se molestaba en mirarla-justo como ahora-respondía escuetamente y centraba su atención en libros, periódico o el ajedrez.
Daniela le observo, Lucius se parecía a su padre eso era un hecho pero había unos pequeños rasgos que eran obvio no los heredo de él. La nariz por ejemplo, era respingada, mientras que la de abraxas era un poco más fina con terminación redondeada.
El rostro de Lucius era más puntiagudo y el de su padre más ovalado. Y su cabello, bueno SU rubio lo tenía bien cuidado y hasta la cintura, siempre sujetado con un listón de seda color verde o uno azul los fines de semana. Abraxas solo lo tenía hasta los hombros, con una exagerada cantidad de gel para mantenerlo en su lugar. Lo cual hacia verle más imponente, y temido y por sobre todo dejaba notar su soberbia fácilmente.
La joven dejo escapar una sutil risa seguido de un quejido de dolor, el rubio dejo su lectura y se levantó para acercarse a ella. Daniela quiso retroceder pero obviamente sería inútil. Todo su cuerpo reclamaba atención médica, un vendaje adecuado, pociones curativas…bueno… deseaba todo un kit médico.
-¿te diviertes?-pregunto el rubio de ojos grises como el mercurio, la joven detuvo su respiración sin darse cuenta. Ese hombre le empezaba a poner nerviosa. No sabía cómo podría actuar, un día era su verdugo y al otro un simple compañero de habitación.
-no….-abraxas la abofeteo y la acerco a su rostro, la sangre fluyo del ya partido labio de la joven. –se..señor, no me divierto…
-mírame a los ojos… y repítelo-le exigió el rubio dándole nuevamente una bofetada
La chica empezó a temblar, quería regresar a su hogar, quería estar en brazos de Lucius… quería tener devuelta a la figura paterna más cercana…
-el no volverá….-dijo abraxas sabiendo lo que pensaba la joven-tu perteneces ahora aquí, y hasta que el lord ordene lo contrario, seguirás viva. Obedece lo que te digo o me encargare de matar a tu querido Lucius…
-¡ES TU HIJO!-el valor nuevamente brillo en los ojos de la niña, Abraxas sonrió con malicia, Daniela entonces lo entendió-maldito tramposo
Eso fue su última palabra por el esa noche, pues lo siguientes sonidos de su garganta eran gritos de dolor.
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Ted Tonks no aparecía, nadie sabía de su paradero, nadie lo había visto desde la noche de víspera de navidad. Andrómeda estaba desesperada por querer encontrarlo, habían revisado cada rincón del castillo, salones, baños, torres, hasta buscaron en el bosque prohibido… nada.
El chico había sido tragado por la tierra, Albus podía sentir por medio del castillo que Ted seguía en dentro de los terrenos del Hogwarts. Pero eso no era lo más preocupante, alguien había arruinado la plantación de mandrágoras, los invernaderos habían sido destruidos.
Albus estaba desesperado, el heredero de Slytherin estaba petrificando a más alumnos, la única razón por la que aún no era cerrado el castillo era porque Abraxas Malfoy cubría la historia. El director no sabía si era un plan del hombre, pero eso mínimo le daba tiempo.
Tom les dio la ubicación de la cámara de los secretos pero la entrada no sería abierta a menos que el heredero lo ordenara, claro que habían pensado en que Severus lo lograra con su pársel, pero la entrada había sido encantado y nadie más que el legítimo sucesor podría entrar.
Colocaron alarmas para que cuando el susodicho entrara, ellos pudieran actuar y atraparlo. Pero… de eso ya tenían 2 meses, el muy maldito había logrado encontrar otra forma para hacer de las suyas.
Faltaba poco para que el año terminara, y los estudiantes estaban asustados, se había acordado que todos los alumnos debían estar juntos, y que debían estar más temprano en sus salas comunes. Los prefectos tenían prohibido salir también, solamente los profesores se encargarían de resguardar los pasillo.
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Narcissa salió de la enfermería, le había pedido a Madam Pomfrey que le diera una poción para dormir sin sueño, le mintió diciendo que se sentía estresada por los próximos EXTASIS y que a causa de ello, empezaba a padecer de insomnio.
Entro a la sala común, ya no se juntaba con su grupo de amigas. Ahora Celia Zabini era la nueva reina de Slytherin, dejándola a ella completamente sola. Llego hasta su habitación, se recostó en la cama e ingirió una buna dosis de la poción.
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-¡levántate, gran serpiente! ¡Tú heredero te ha hablado! ¡Sal y acaba con esas sangres sucias que infectan al colegio! ¡Pero esta vez no solo los petrificaras, debes asesinarlos… debes acabar con ellos!
El enorme Basilisco hizo lo ordenado, salió por las cañerías y se apresuró en acatar las instrucciones de su amo.
-¿crees…realmente que lograras tu objetivo?-la rasposa voz se escuchó, Ted Tonks estaba atado de las muñecas, sostenido en el aire en una posición nada cómoda, con su ropa impregnada de sangre, su ojos derecho lo había perdido gracias a una hechizo cortante, y el izquierdo estaba perdiendo su visión.
El aspecto era deplorable, su rostro pálido y sus pómulos algo sumergidos, señal de mala alimentación y falta de luz. Su cuerpo temblaba en momentáneos espasmos, su única razón para seguir esforzándose en respirar-aun teniendo en cuenta que le era doloroso- era ver a su adorada Andrómeda.
-si… gracias a Black gran parte de mis planes están triunfando, y gracias a ti estoy recuperando mi cuerpo… una vez que me deshaga de los sangre sucias acabare con tu sufrimiento.
-eso ya lo veremos…-murmuro el chico cuando escucho las pasos alejarse. Dejo escapar un suspiro, si tan solo hubiera pedido ayuda en vez de fiarse la situación…
Narcissa nuevamente entraba a los baños de las niñas del segundo piso, Ted la estuvo siguiendo, la había visto destruir los invernaderos. Estuvo tentado en entrar y preguntar sus razones, cuando noto algo extraño… ella estaba hablando pársel.
Eso fue suficiente para poner una distancia prudente con la joven, los pocos alumnos que se quedaron parecían estar a salvo, aun así, el chico se armó de valor y fue directo a encontrarse con la chica.
Cuando la entrada fue abierta y Black paso por el túnel, busco entre sus ropas dándose cuenta que no había traído consigo su esfera. Se maldijo mentalmente. No tenía tiempo para regresar.
Se adentró a la entrada sin saber que no volvería ver la luz del día por mucho tiempo.
-¿pero qué mierda…?-la piel muerta de una gran serpiente fue lo primero que vislumbro, era un largo de mínimo 90 metros para espanto de tejón.
Siguió caminando con cautela, entrando a un túnel, al final podía ver unos escasos líneas de luz, poco a poco la estatua de la cabeza de Salazar Slytherin le fue presentada. Miro a todos lados esperando ver a Narcissa, pero la joven no se encontraba.
El lugar olía a humedad, logro ver los esqueletos de las presas de la abominable bestia. Con varita en mano, lanzo un hechizo localizador, le sorprendió cuando esta le indico que su objetivo estaba encima de él.
Miro a lo que se supone es el techo y Narcissa cayó sobre él, el aire salió de sus pulmones salvajemente y recuperarlo le era difícil, la rubia lo elevo en el aire y lo estampo varias veces contra el suelo, su varita se le había caído, así que estaba indefenso.
-"yo y mi estúpido orgullo de no querer aprender magia sin varita"-se recrimino el chico, recordó un único hechizo sin varita que podía utilizar-Rictusempra
-¿es en serio?-se quejó la bruja, Ted se levantó y tomo su varita, lanzo un EXPELLIARMUS el cual fue absorbido por un PROTEGO.
-¿no me la dejaras fácil verdad?-Ted lanzo un INCENDIO, logrando distraerla. Corrió a la entrada pero le fue cerrada por el enorme animal, Ted miro al suelo en todo momento, y evito los charcos de agua, no quería ser petrificado.
-"él es mío" –susurro la chica a la gran serpiente la cual no se metió en la lucha. Ted dirigió su vista nuevamente a la heredera Black, solo para tener que retroceder a causa de un hechizo cortante.
El hechizo dio directo a su ojo derecho, podía sentir la caliente sangre fluyendo de su ojo manchando su ropa. Como pudo se puso en pie pero no tenía su varita, se sentía indefenso, lanzo un Sectusempra sin estar seguro que funcionaria, el hechizo dio en el blanco haciendo que la chica gritara de dolor.
Eso le dio tiempo para lanzarse sobre ella y golpearla, sabía que no tendrá oportunidad pero quizás si podría noquearla, pero esos pensamientos se evaporaron al ser lanzando por un EXPELLIARMUS, cayó sobre su espalda, el aire nuevamente faltándole.
-me lo pagaras maldito sangre sucia…. AVADA…no…-Ted empezó a perder la conciencia, escucho los pasos de la joven y el como esta se inclinaba para verle mejor-considéralo un regalo navideño, pues tu querido impuro… tendrás el Honor de ser mi portador de vida.
