Minuit á fond la cassie
-Y por eso me llaman el Bombinomicom.
Merasmus, el viejo mago que compartía piso con Soldier, se encontraba empotrado contra una de las paredes de su castillo, con su cara y su raída capa medio chamuscadas. El culpable de que el mago se encontrara en aquella situación tan embarazosa era su posesión más valiosa: el libro parlante de hechizos explosivos, más conocido como Bombinomicom. Ambos se habían visto envueltos en una acalorada discusión durante la cena y el Bombinomicom, en un ataque de furia, había hecho aparecer una bomba, que había pillado completamente desprevenido a Merasmus.
-Maldito libro infernal- gruñó el mago, levantándose a duras penas.- Juro que un día de estos te arrojaré a la chimenea.
-Claro: como eres tan poderoso sin mí, puedes permitirte ese lujo- replicó el Bombinomicom con sarcasmo.
Merasmus iba a añadir algo más, seguramente un insulto, cuando de pronto llamaron a la puerta.
-Como sea otro vendedor a domicilio voy a mandarlo al rincón más oscuro del Inframundo- mascullaba el mago mientras iba a abrir la puerta.
Cuando la abrió, hubiera preferido mil veces que quien estuviera frente a él fuera un vendedor a domicilio.
-¡Hola Merasmus!- saludó Soldier alegre.
-¡Soldier!- exclamó Merasmus, alarmado.- ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Me dijiste que no te daban las vacaciones hasta dentro de un mes! No me digas que te han despedido... ¡ya me debes cuatro meses de alquiler!
-Alquiler, alquiler, tú siempre con el maldito alquiler- se quejaba Soldier como si no fuera importante.- Parece que no te alegras de verme.
-¡Es que no me alegro de verte!- replicó el mago.- Siempre que estas aquí rompes mis cosas, te tomas mis pociones y usas mi ropa interior! Por no hablar de...
-¡MERASMUS!
Ese grito interrumpió la retahíla de Merasmus. Antes de que el mago pudiera reaccionar, un furioso Demoman se lanzó sobre él, tratando de estrangularle.
-¡Por fin te tengo, puto mago de mierda! ¡Quiero mi jodido ojo de vuelta!- le gritaba el escocés completamente fuera de sí al mago, mientras le sacudía.
-Ah, me he traído a mis amigos- informó el americano al mago casualmente.- Espero que no te importe- luego se giró hacia Demoman- para ya, Tavish. Lo necesitamos con vida- le recordó.
Demoman soltó a Merasmus a regañadientes, el mago aprovechando para coger aire. El experto en explosivos se dio la vuelta y se cruzó de brazos, luchando para reprimir las ganas de lanzarse contra él otra vez.
Una vez recuperado, Merasmus miró por encima del hombro de Soldier. Saliendo de tres vehículos estaban el resto de los insoportables compañeros de trabajo de su aún más insoportable compañero de piso. Los recordaba la fiesta de Halloween del año anterior, y aquello no era precisamente bueno.
-Ni hablar- se negó Merasmus en rotundo.- Quedamos en que nada de traerte a tus amigos a casa.
-¡Pero es un caso de extrema necesidad!- rogó Soldier.- Te voy a explicar la situación: desde hace un par de días una cosa esta tratando de matarnos...
-No me sorprende- contestó Merasmus.
-... usando el cuerpo de este de aquí- prosiguió Soldier, agarrando a Scout y poniéndolo frente al mago.
-Interesante...- comentó Merasmus con sarcasmo, mirándose la mugre de las uñas.
-... y queríamos consultarte por si sabías como deshacernos de esa cosa.
-Podría ayudaros- dijo el mago finalmente. El rostro del Soldier se iluminó con una sonrisa de esperanza- pero no quiero- añadió con malicia.
En cuestión de dos segundos, Soldier pasó de la alegría a la decepción, de la decepción a la tristeza y de la tristeza a la ira. Demoman, por su parte, no aguantó un segundo más y se lanzó de nuevo al cuello de Merasmus.
-¡Escúchame maldito mago gilipollas del tres al cuarto! ¡Ya me debes un ojo y no pienso tolerar que te quedes ahí sin hacer nada cuando un ser sobrenatural está a punto de asesinarnos!
-¡Eres un cobarde y un caradura!- gritó Soldier uniéndose a Demoman en el ataque a Merasmus.- ¡Pensaba pagarte el alquiler si nos ayudabas, pero no, el señorito es muy vago como para hacer algo! ¿Quién lava los platos? Yo ¿Quién cocina? Yo ¿Quién saca al monstruo del frigorífico a pasear? Yo, yo y yo ¡Y no me das ni las gracias!
Heavy agarró a ambos para evitar que siguieran ahogando al mago y se los cargó a cada uno en un hombro. Soldier y Demoman comenzaron a tratar de escabullirse de sus enormes brazos, pero era inútil pues este les sujetaba con firmeza.
-¡Equipo necesita a mago vivo!- les recordó Heavy mientras pataleaban.
-Chicos dejadlo ya- dijo Scout finalmente. Sus compañeros dejaron de tratar de zafarse de Heavy y le miraron.-Esta claro que este magucho de poca monta en realidad no entiende ni puta idea de magia o fenómenos paranormales. Mejor será que nos larguemos.
Y dicho eso se dio la vuelta y se dirigió de vuelta hacia el coche. Sin embargo, su camino fue bloqueado por Merasmus, quien se había teletransportado ante él con un flash de luz verde y parecía bastante molesto ante las palabras del joven.
-Yo soy el todo poderoso Merasmus. ¡Claro que puedo resolver este y cualquier otro problema!
-Entonces demuéstralo- le desafió Scout.
Scout fue entonces agarrado por la decrépita mano del mago y arrastrado al interior del castillo de este. Soldier se libró por fin del brazo de Heavy y se apresuró tras ellos, la enorme puerta del castillo cerrándose tras él y dejando al resto del equipo fuera. Heavy embistió contra el portón en un intento de forzarlo, pero este no cedió un milímetro.
-Totalmente cerrada. ¿Qué hacer?- consultó Heavy a sus compañeros, preocupado por dejar solos a Soldier y Scout con un mago que probablemente les odiaba.
-Esperar- se limitó a responder Spy mientras encendía un cigarro.
Merasmus condujo al bostoniano al salón del castillo. Scout contempló la decoración: era como estar en una de las películas de fantasía épica cutre que seguramente le gustarían a Medic. Viejas y polvorientas calaveras que el joven no podía ni si quiera imaginar a que criaturas pertenecían, estanterías repletas de libros antiguos y malgastados y tapices raídos y descoloridos decoraban las paredes. Merasmus se sentó en su sillón e invitó al joven a que se sentara en un taburete cutre frente a él. Soldier se sentó en un sofá cercano, sin apartar la vista de su compañero de piso y Scout.
- Según Soldier, un ser sobrenatural está usando tu cuerpo, ¿es eso correcto?- fue lo primero que preguntó el mago. Scout asintió- necesito que me des todos los detalles que puedas acerca de este ser.
Scout relató a Merasmus toda la historia de "el Bateador" y como últimamente había comenzado a atacar a sus compañeros de equipo.
-Así que en principio confundiste a "el Bateador" con un amigo imaginario que habia conjurado tu mente... Dime, ¿empezaste a verlo a partir de una determinada edad o un evento de tu vida?- quiso saber el mago.
-No sé. Es como si hubiera estado toda mi infancia con él, desde que nací- respondió Scout haciendo memoria.
-Y, según lo que me has contado, intenta protegerte. Podemos asumir entonces que es entidad guardiana- teorizó el mago.
-¿Protegerme destruyendo todo lo que me importa en el proceso? Pues menudo guardián- replicó Scout cortantemente, irritado al pensar en la actitud de "el Bateador".
-¿Hay algo más que quieras decirme sobre este asunto?
-Desde que comenzó a poseerme, estoy teniendo sueños. Son sueños muy extraños, surrealistas- respondió Scout. Merasmus le miró con curiosidad y le indicó que continuara dando más detalles- Están basados en un mundo plagado por espectros. Hay unas zonas habitadas por unos tipos que son todos iguales: hombrecillos calvos y pálidos, con una cabeza un tanto cuadrada, y vestidos con camisa y corbata. Cada Zona esta protegida por un guardián. Tuve que pelear contra el primero de ellos porque trataba de matarme, y, en el último sueño que tuve, el segundo guardián trataba de hacer lo mismo. También hay un gato que me guía, un vendedor que parece que me odia y una Reina, pero a esta última no he llegado a verla.
-Es un sueño muy elaborado... demasiado elaborado- comentó Merasmus, mientras deliberaba.- ¿Algo más?
-También Pyro es él único que puede luchar contra esa cosa sin herir el cuerpo de Scout cuando está poseído- recordó Soldier.
-¿Pyro?- preguntó el mago.
-El de la máscara de gas que le gusta prenderle fuego a las cosas- le recordó su compañero de piso.
-Oh, ¿puedes decirle que entre?- le pidió el mago.-Y trae al resto de tus compañeros también, dado que esto les concierne mucho. Pero que se estén callados y no toquen nada, especialmente el médico. No me fío ni un pelo de él. A saber que habrá hecho con mis libros...
Soldier asintió y salió a buscar al resto del equipo. A los pocos minutos volvió acompañado por los otros siete mercenarios. El numeroso grupo casi no cabía en el salón del mago.
-¿Es Pyro usuario alguna clase de magia?- preguntó Merasmus una vez estuvieron todos allí. Pyro asintió enérgicamente. ¡Por supuesto que sabía usar la magia! O al menos en Pyrolandia.
-No- respondió Engineer.- Sin embargo, Pyro no ve la realidad como la vemos los demás.
Engineer extendió a Merasmus unas gafas de pyrovisión. El mago las miró sin saber que hacer con ellas y Engineer, con un rápido gesto, le indicó que debía ponérselas.
Nada más hacerlo, su castillo ya no era viejo y lúgubre, sino colorido e infantil. Las calaveras eran ahora animales de peluche que sonreían, los tapices dibujos infantiles y todo objeto afilado era ahora una piruleta. Podía oírse de fondo un a musiquilla alegre y animada. Junto a Pyro, había aparecido un rechoncho globo en forma de unicornio rosa.
-Oh genial, ahora el viejo también sabe lo de Pyrolandia- dijo Globunicornio dejando al mago altamente sorprendido.-A este paso todo el mundo real se va a enterar del tinglado que tenemos aquí montado- prosiguió el globo.- ¡No quiero que se enteren de lo de mi fabrica de caramelos clandestina!
Merasmus se quitó las gafas, no queriendo permanecer en aquel mundo que dañaba a su vista, y aumentaba su diabetes, ni un segundo más.
-Pyro, supongo que en tu mundo "el Bateador" es visible, ¿cierto? - preguntó el mago. Pyro asintió.-Entones si solo Scout por su conexión con él y tú por tu condición mental sois capaces de verlo, deduzco que únicamente puede tratarse de un tipo de criatura.
-¿Qué significa todo este rollo, Merasmus?- quiso saber Soldier.- ¿Qué clase de criatura es "el Matador"?
-Con mi intelecto superior, he podido averiguar que os estáis enfrentando a un espectro de pesadillas.
El equipo intercambio miradas de incertidumbre. Aquello no aclaraba nada.
-¿Un qué?- preguntó Medic con interés.
-En la mente humana, los sueños y pesadillas nos muestran entremezclados nuestros temores y deseos, nuestras inquietudes y ambiciones, nuestros recuerdos y nuestra imaginación- comenzó a explicar el mago.- Sin embargo, existen otro tipo de sueños: los mundos oníricos. Estos sueños son mundos completamente elaborados, con habitantes con consciencia propia, una historia de trasfondo y sus propias reglas. Suelen originarse en personas, a quienes en mi profesión llamamos "soñadores", que han caído en un sueño profundo o directamente están en coma. Además, en personas cuya mente está muy dañada, pueden llegar dominar la percepción de la realidad de su soñador incluso cuando están despiertos, en forma de alucinaciones. Vuestro compañero Pyro es un ejemplo de esto último: su mundo, Pyrolandia, es sin duda un mundo onírico.
Al oír aquello, Engineer contempló a Pyro con cierta pena. ¿Qué clase de experiencia habría vivido para que su mente quedase atrapada en un sueño eterno, por muy agradable que este fuera? Probablemente, nunca lo sabría: Pyro afirmaba que su existencia comenzó con la de Pyrolandia. De la persona que había sido antes de aquello, probablemente no quedaba ni un simple recuerdo.
-¿Y qué tiene esto que ver con "el Bateador"?- quiso saber Sniper, su pregunta sobre el enemigo que les acechaba sacando a Engineer de sus amargos pensamientos sobre Pyro. De nada servía preocuparse ahora por Pyro, quien al menos era feliz en su mundo ilusorio. Debían centrarse en Scout.
-Supongamos que "el Bateador" se originó en un "mundo onírico", el mundo que Scout ve en sus sueños-continuó el mago.- Según lo que ha relatado, en ese mundo hay espectros que atemorizan a los habitantes. Podríamos suponer que "el Bateador" era una entidad de ese mundo con la misión de purificarlos, pero a causa de algo, su misión se vio interrumpida y se vio arrastrado a esta realidad. Y en esta realidad, os está confundiendo con los espectros que debía eliminar en su mundo.
-¿Es eso posible? ¿Qué un ser creado en un sueño escape de la mente de su creador?- preguntó Medic, fascinado por la oportunidad de saber cosas que la ciencia convencional no podía explicar.
- Sí- confirmó Merasmus.- Normalmente, esta clase de seres suelen ser traídos a nuestro mundo mediante magia, para que los magos podamos estudiarlos con detenimiento. Aunque también se han dado un par de casos en los que han escapado de su mundo onírico por su propia cuenta.
-¿Por qué puede hacerse con el control de Scout?- quiso saber Spy.
-Los espectros que se materializan en nuestro mundo, no importa su origen, adquieren más poder contra más tiempo pasan en nuestro plano, en especial si establecen una conexión con una persona viva. Empiezan pudiendo manipular pequeños objetos y causar interferencias con señales de radio y televisión. Después pueden comunicarse telepáticamente con los seres vivos. En un nivel superior, pueden poseer a pequeños animales y seres sin inteligencia, hacerse visibles a voluntad y por último, cuando alcanzan la cumbre de su poder, hacerse con el control de un cuerpo humano. Normalmente, este último estado se da en espectros que llevan un mínimo de veinte años en nuestra realidad, aunque eso también depende del poder del propio espectro y de si el lugar donde se encuentre está "embrujado" o no por este.
Merasmus miró al grupo. Entendía que Demoman, Medic y Soldier creyeran sus palabras, los dos primero por su fascinación con la magia, lo paranormal y los monstruos, y Soldier por ser su compañero de piso, pero era extraño que el resto también pareciese estar medianamente convencido con la explicación.
-Dado que no estáis reaccionando con frases cómo "eso es imposible", "lo que dices son patrañas", etcétera, deduzco que esta no es vuestra primera experiencia paranormal- comentó Merasmus.
-No, en el pasado fuimos perseguidos por el fantasma del padre de quien nos contrató. Y el año siguiente el difunto Silas Mann, que ahora es conocido como "El jinete decapitado sin montura", trató de matarnos- respondió Engineer. A continuación, en tono acusador, añadió- por no hablar de que el año pasado usted invocó al ojo desaparecido de Demoman para que nos atacara.
-Je, esa fue buena- rió el Bombinomicón, mientras Merasmus deseaba internamente que se lo tragase la tierra, pues en su intento de alardear, había dejado entrar en su casa a nueve asesinos que estaban enfadados con él.
- Creo que ha llegado el momento de que alguien formule la pregunta que nos interesa de verdad: ¿cómo podemos detener a "el Bateador"?- dijo Spy.
-No podéis- respondió Merasmus tajantemente. La boca de todos los miembros del equipo se abrió de par en par.
-Problema gordo. ¿Ahora qué?- consultó Heavy a sus compañeros, alarmado. No le gustaba nada la idea de que hubiera algo que no podía matar antes de que le matará a él. Y mucho menos le gustaba la idea de no poder proteger a su equipo.
-Tenéis dos opciones: o bien dejáis que Pyro siga repeliendo a esa cosa, o podéis buscad la forma de hacer que regrese a su mundo- expuso Merasmus.- Y Scout: debes tener mucho cuidado en el mundo onírico que visitas cuando duermes. Si mueres en él, tu alma desaparecerá y "El Bateador" se quedará con tu cuerpo para siempre- le advirtió muy seriamente al joven.- Y ahora marchaos antes de que esa cosa os alcance.
-Eso es improbable: llevamos un día entero conduciendo- dijo Soldier con una sonrisa de superioridad.-A no ser que "el Catador" tenga un vehículo y nos haya seguido...
Como si esas palabras lo hubieran provocado, los mercenarios y el mago escucharon el sonido de una moto aparcando justo fuera del castillo.
-¿Creéis qué...?- preguntó Scout preocupado.
-Seguro que es el repartidor de pizza- respondió Soldier sin darle importancia.
-Soldier: nadie ha pedido pizza- le informó Sniper.
-Oh... Entonces, creo que estamos jodidos.
Apenas unos segundos después, Pyro corría hacia la entrada y se abalanzaba sobre algo que ninguno de los presentes, salvo Scout, podía ver. Para siete de los mercenarios y Merasmus, Pyro contenía algo invisible contra el suelo. Para Scout, Pyro forcejeaba contra el que había sido su amigo de la infancia.
-¡Está aquí!- alertó el joven a sus compañeros.-¡Tenemos que irnos!
-¡Tú otra vez! ¡¿Cuántas veces vas a meterte en mi camino?!- bramó "el Bateador", enfurecido ante la osadía de Pyro. Entonces, reparó en algo: el hecho de que pudiera verle debía significar que su rival era un ser que existía en los dos planos a la vez. Con esto en mente, el purificador propinó una potente patada a Pyro para sacudírselo de encima. La potencia del golpe lanzó a Pyro contra la pared con violencia, el impacto haciendo que una calavera cayese de su sitio e impactase sobre su cabeza. El duro golpe provocó que se quedase inconsciente. Al verle caer inerte en el suelo, Engineer corrió a socorrerle.
-Es incluso más poderoso de lo que imaginé...- murmuró Merasmus. Luego, ordenó al equipo-¡marchaos de aquí antes de que me lo rompa todo!
"El Bateador" se lanzó a por Scout, pero este lo esquivó saltando hacia un lado gracilmente. Sin embargo, el purificador, haciendo gala de una velocidad sobre humana, volvió a atacar antes de que Scout pudiera reaccionar. "El Bateador" con una mano agarró a Scout por el cuello de la camiseta y lo situó contra la pared.
-Déjame hacer esto- le pidió "el Bateador".
-¡Ni de coña! ¡No dejare que me controles!- se negó Scout mirándole fijamente a los ojos mientras le propinaba patadas que no parecían tener efecto alguno en su antiguo amigo.
Sus compañeros se lanzaron hacia donde creían que estaba "el Bateador", dado que para ellos lo que estaba agarrando a Scout era algo invisible, pero su golpes atravesaban el cuerpo de la criatura. Merasmus por su parte no sabía que hacer: si aquella cosa tenía éxito en matar a los mercenarios, probablemente iría a por él después, por lo que sentía la necesidad de ayudarles. Pero, por otro lado, lanzar un hechizo lo bastante potente para dañar a esa criatura podría destrozar su casa.
-Espectros ignorantes- gruñó "el Bateador" molesto, mirando con desdén a los miembros del equipo.- Aunque puedan intuir donde estoy, sus golpes no servirán de nada- el purificador volvió a clavar su mirada en Scout.- Jeremy: voy tomar prestado tu cuerpo. Me da igual que me rechaces, esto no sólo por el bien del mundo: es por tu bien.
"El Bateador" introdujo la mano que tenía libre en el pecho del bostoniano, que quedó completamente paralizado. El purificador soltó el a Scout, sabiendo que ya no podría moverse.
"Debo, permanecer despierto" pensaba este notando que las fuerzas empezaban a abandonarle a medida que el sueño comenzaba a invadirle.
-¡No te duermas , Scout!- gritó Spy con urgencia, apuñalando el aire, con la esperanza inútil de herir al ser sobrenatural que atacaba al joven.
Scout quería replicar que no pensaba hacerlo, pero no tenía voz. Sin embargo permanecía despierto, mirando desafiante al purificador.
-Resistirte no servirá de nada- le dijo "el Bateador".- Solo estás prolongando lo inevitable. Lamentablemente, no puedo perder el tiempo con tu fútil rebeldía. De verdad, siento tener que hacer esto...
El puño de el "el Bateador" se cerró en el pecho de Scout, el joven lanzando un grito de dolor, pese a estar paralizado. Sus compañeros le miraron alarmado antes de comenzar a atacar.
-¡Scout! ¡¿Qué te ocurre?!- quiso saber Spy.
-Esa cosa debe estar atacando su alma directamente...- respondió Merasmus. La preocupación del equipo no hizo sino aumentar.
El equipo comenzó a atacar con más violencia al invisible espectro sin resultado alguno, pero se detuvieron cuando los gritos de Scout cesaron.
-¡No!- gritaron sus compañeros al unísono al ver como el cuerpo del bostoniano caía al suelo, solo para volverse a levantar inmediatamente y mirarles con esos ojos carentes de vida.
-Purificación en curso.
Scout volvía a encontrarse entre "el Juez" y el pájaro que había poseído el cadáver de su hermano.
-No debería estar aquí- murmuró Scout. Sabía que no debería estar dormido, que algo malo estaba sucediendo en el mundo real, pero por más que se esforzase no podía recordar que era lo que debería estar haciendo realmente en vez de soñar.
-Debes entenderlo... esos idiotas- oyó decir a Japhet, quien se acercaba amenzantemente hacia él, pero Scout no le prestaba atención en su intento de recordar cómo se había quedado dormido.- ¡Solo les importan sus propios patéticos problemas! ¡Hice todo por ellos! Son como mis propios, incontables hijos...- decía el pájaro, de nuevo sonando más desesperado que enfadado. Sin embargo su tono se volvió a llenar de furia cuando añadió- y como todos los hijos irrespetuosos deben ser castigados.
Japhet hizo que el cuerpo de Valerie se lanzara sobre Scout, quien en su estado de confusión so pudo reaccionar. El gato consiguió tumbarle, y se situó sobre él.
-¡Scout!- gritó "el Juez" alarmado al verle caer al suelo.
Japhet entonces emitió una nota muy elevada. Scout, quien había perdido el bate tras ser lanzado al suelo, se llevó las manos a los oídos: aquel sonido iba a hacer estallar su cabeza. "El Juez" entonces reaccionó y sacudió a Japhet del cuerpo de Scout, cortando aquel chirrido.
-¡Scout, debes espabilar o morirás!- le gritó su guía.
Las palabras "si mueres, tu alma desaparecerá" resonaron en la mente del joven. Quizás debería estar despierto en aquel momento, pero si moría entonces nunca despertaría.
-Tienes razón, lo siento- se disculpó el mercenario, poniéndose de pie. En un rápido movimiento, recuperó su bate y se dispuso a combatir contra Japhet.
-No soy un dios.. no puedo ser perfecto...- decía el pájaro mientras su cuerpo se hacía más grande, sus alas empezándose a asomar por la boca de Valerie.- Sí, he pecado, lo admito, pero mis responsabilidades vas más allá de las de un simple mortal.
De nuevo, el pájaro entonó un nota musical elevada, pero Scout no dejó que el hiriente sonido le frenara, corrió hacia Japhet y con un golpe de su bate lanzó a pájaro y gato al aire, el dolor del impacto, callando su cantar.
-Esta bien purificador, ¿quieres sellar mi destino?- dijo Japhet batiendo sus alas, haciendo que el cuerpo del gato volase.
Scout abrió los ojos en shock al oír aquellas palabras. ¿Purificador? Pero así era como se hacia llamar...
-No importa. Estoy listo para morir. Pero primero, prepárate para mi verdadera forma- continuó el pájaro, interrumpiendo la línea de pensamiento del bostoniano, quién miró hacia el cielo al oír "auténtica forma"
Tras envolverse en llamas, el pequeño pájaro contra el que se estaba enfrentando se transformó en la criatura más magnífica que Scout había visto en su vida. Al aterrizar suavemente en el suelo rodeado de ascuas, Japhet era un enorme fénix de cuello y pico alargados, con enormes alas blancas y una cola rizada. Lo único que enturbiaba la hermosa visión del pájaro era el cuerpo sin vida de Valerie, cuya dentadura estaba clavada en la cabeza del guardián y cuyo abdomen era atravesado por el cuello de este.
-Bonito sombrero- comentó Scout con sarcasmo.
-Es el cadáver de mi hermano- le recordó "el Juez" en reproche a su broma.
-Oh mierda, cierto- se lamentó el mercenario de sus palabras.- Perdón.
-Soy Japhet: señor de la segunda zona- clamó el fénix.-¡Soy el pájaro de fuego milenario! ¡Que comience la batalla!
Scout dejó de contemplar al pájaro y se lanzó hacia este bate en mano. Sin embargo, las ondas sónicas de los cánticos del guardián ahora venían acompañadas de llamaradas.
-Mierda,mierda, mierda, mierda- decía Scout esforzándose por evitar el fuego mientras trataba de no oír las notas de Japhet. Entonces una idea vino a su mente. Mientras corría sin parar ni un sólo segundo, sacó una lata de "Bonk!" de su mochila y la bebió.
-¿Qué diablos?- dijo el fénix sorprendido, al ver que Scout corría ahora a incluso más velocidad y que sus ataques no lograban darle.-¿Qué argucia estás empleando para que mis ataques no consigan tener efecto alguno sobre tu ser?
El mercenario, notando que el efecto de la bebida estaba empezando a pasar y aprovechando que el fénix parecía haber bajado la guardia, saltó en el aire y golpeó al guardián fuertemente en la cabeza, estrellándolo contra el suelo. En un rápido movimiento sacó su recortada y disparó a la unión de las alas con el cuerpo.
Japhet trató de levantarse, pero el mercenario se situó sobre él, pisando con un pie su cuello y con el otro su cabeza. El fénix no pudo evitar estremecerse al sentir el metal de los barriles de la escopeta sobre su sien.
-Así que este es mi fin- murmuró el fénix. El guardián no había querido admitirlo, pero en el interior de Valerie no había tenido tiempo para recuperar su poder por completo y su súbita regeneración había drenado aún más su energía, por lo que en aquella situación y con las alas rotas, se veía incapaz de levantarse.
-¿Eso es todo? Dedan fue un desafío mucho mayor y no medía ni la mitad- se burló Scout con una risa seca.
El fénix dejó escapar un profundo suspiro.
-Puedes estar orgulloso de haber cumplido tu misión, Scout...
-No la he cumplido aún- respondió el bostoniano.
-Sí, es cierto- dijo Japhet tras soltar una carcajada que sonaba triste.-Aún no me has matado.
-No estoy aquí para matarte. Si no me hubieras interrumpido con tus delirios de grandeza cada vez que he intentado decírtelo, te habrías enterado- le echó en cara Scout.
El guardián se quedó muy confundido con aquella respuesta.
-¿Có...como? Pero tú... se supone... que debes matarme-decía el guardián.
-Curioso, Dedan también reaccionó igual- comentó Scout, sus palabras confundiendo más y más al fénix. ¿Dedan estaba vivo?
- ¿Cuál... es tu misión, entonces?- quiso saber.
-Dedan me envió aquí diciendo que había alguien que debía recordar algo. Ese alguien, debes ser tú. La verdad, no sé si te mereces después vivir después de lo que has hecho con Valerie... aunque creo que esa decisión corresponde a "el Juez".
Gato y fénix intercambiaron una larga mirada. Finalmente, "el Juez " negó con la cabeza.
-Poner fin a su vida solo provocaría más destrucción sin sentido- fue la respuesta del gato.- Creo que es mejor dejarle vivir con ese peso sobre su consciencia. Además, mi hermano se lo buscó en parte: debería haber sabido que se estaba comiendo a uno de los seres más importantes de este mundo.
-Ya has oído, te has librado pajarito.
Scout retiró la escopeta y de un salto se situó junto a "el Juez". El cuerpo de Japhet comenzó a arder, convirtiéndose en un montón de cenizas. De las cenizas, emergió de nuevo el guardián, siendo esta vez el pequeño pájaro que Valerie se había comido.
-Entonces, ¿de verdad Dedan está vivo?- preguntó el guardián, solo para asegurarse.- Pero tú se supone que eres el purificador que eliminará a los tres guardianes. Es así como esta escrito en las antiguas profecías.
-Pues debes confundirme con otro- respondió Scout.- Soy un mercenario, un asesino a sueldo: si no hay dinero de por medio, o mi propia vida está en peligro, no mato a nadie.
-Curiosa profesión la tuya- comentó el gato.
-Nunca he sido buen estudiante debido a la dislexia, y hasta que empecé a trabajar de mercenario me habían echado de todos los trabajos que he tenido porque soy "un arrogante que no respeta la autoridad"- replicó Scout quitándole importancia al asunto.
-¿Y crees que matar por dinero es una buena vida?
Scout lo pensó durante unos largos instantes.
-No desde un punto de vista moral, pero hay que considerar que aquellos contra quienes suelo luchar no solo son una especie de clones de mi y de mis compañeros, sino que además resucitan continuamente. Pero debo admitir que al principio me era muy incómodo matar, en especial al otro Scout ya que comparte mi hermosa cara- admitió Scout.- Vale, había roto un montón de huesos y dejado a unos cuantos tipos inconscientes en las peleas del barrio, pero nunca había matado a nadie. Al final, me acostumbré en poco tiempo, dado que mi trabajo es matar o ser matado.
-Fascinante... me gustaría echar un vistazo a tu mundo alguna vez, aunque creo que eso es imposible- comentó Pablo.
-Creo no tan imposible. Al fin y al cabo, él escapó de aquí...
Cuando Scout se dio cuenta de sus propias palabras, sus ojos se abrieron de par en par. Scout recordó de golpe todo lo que había ocurrido los minutos antes de haberse quedado dormido
Japhet había dicho que un purificador iba a destruir ese mundo, y, si Merasmus estaba en lo cierto, "el Bateador" había salido del "mundo onírico" en el que se encontraba. ¿Y si la respuesta para hacer que "el Bateador" dejara de atacar a sus compañeros de equipo estaba en aquel lugar? ¿Y si había una manera de volver a atrapar a "el Bateador" allí?
-Japhet, necesito que me lleves a ver a la Reina- comunicó Scout al guardián. El pájaro y el gato le miraron extrañados ante tal petición.- Si ella es la que está al mando, debe tener más información acerca del supuesto purificador que debía destruir el mundo. Necesito saber más acerca de él- explicó el joven.
-Lo siento, perdí el derecho de volver a "La habitación", la zona donde ella reside, cuando decidí poner fin a la vida en esta zona, al igual que Dedan lo perdió junto a su cordura-se disculpó el pájaro, avergonzado.- No obstante, Enoch, el guardián de la zona 3, debe estar aún en posesión de la tarjeta de acceso. Iré contigo.
-¿Por qué quieres ir tú allí?- quiso saber Scout, a quien no le agradaba la idea de que el fénix quisiera acompñarle.
-Mi deber como guardián era proteger y hacer felices a los habitantes de este mundo, y fracasé. Han pasado lo que parecen eones desde la última vez que conversé con él, pero lo último que sé es que Enoch fue capaz de crear una sustancia que aumentaba el bienestar y el rendimiento de sus empleados. Quizás, si pudiera darles a mis Elsens lo que Enoch creó, podrán recuperarse de su depresión.
-Ah, que esos tipos se llaman Elsens-murmuró Scout.- Bueno, esa sustancia suena demasiado a una droga, pero no se pierde nada por probar. No van a acabar peor de lo que ya están- comentó a continuación. Luego, se dirigió al gato- ¿y tú que harás, "Juez"?
-Llámame Pablo. Creo que te has ganado el privilegio de llamarme por mi verdadero nombre- respondió este.- Y en cuanto a lo que haré... perder a mi hermano ha supuesto un duro golpe emocional para mí. Creo que volveré a la zona 0 a descansar- y tras dar un largo suspiro, añadió- pero no sufras: nos veremos pronto.
Scout le acarició el lomo como consuelo y se despidió de él. Japhet aleteó y se posó sobre el sombrero del joven.
-¿Listo para partir? Hace años que no voy a la zona 3, así que no puedo asegurarte que será lo que encontremos en ella- le informó el guardián.
-Dos cosas. Primero: aunque vayamos a colaborar juntos, sigues sin gustarme- le echó en cara Scout.- Y segundo: yo siempre estoy listo- añadió con determinación.
Pablo observó a mercenario y pájaro desaparecer en un haz de luz y dejó por fin escapar las lágrimas que estaba conteniendo. El gato contempló las cenizas del anterior cuerpo de Japhet, mezcladas con las de su propio hermano. Se produjo un soplo de brisa y el viento se las llevó.
-Valerie...- lloró el gato mientras volvía solo a casa.
Sentado sobre las nubes, como si la gravedad no le afectase, Zacharie había contemplado toda la escena que acaba de discurrir en aquella azotea.
-Bueno, está claro que aquí ya no necesitan de mis servicios- comentó el mercader. Aquel chico era una persona muy singular. Pese a ser un asesino a sueldo en una absurda guerra, a juzgar por las decisiones que estaba tomando, no tenía dudas de que había cierta bondad en su corazón.
Zacharie suspiró. Con cada paso que daba, Scout estaba cambiando la historia de aquel mundo. Aquel joven, tan arrogante como irritante, estaba salvando ese mundo, logrando lo que parecía imposible.
-Quizás me equivoqué en aliarme con "el Bateador- dudaba Zacharie, el anhelo sintiéndose en su voz.- Quizás sí que había esperanza.
Zacharie entonces recordó a la guardiana que se ocultaba en la zona 0 y el estado en el que se encontraba. No, no había esperanza. Sin la intervención de "el Bateador" todos habrían acabado como ella. Sin la intervención de "el Bateador", aquel sueño se habría convertido en una pesadilla eterna.
-Pero está vez... me aseguraré de que este sueño llegue a su verdadero final- prometió con determinación, mientras regresaba al mundo real.
