Not Safe
-Purificación en curso- dijo "El Bateador" a través de la boca de Scout. Los ahora fríos y carentes ojos de vida del joven miraban con fría furia a los mercenarios y al mago. El espectro hizo aparecer el mismo bate que había empleado en su anterior encuentro, mientras que sus Add-Ons Alfa y Omega se aproximaron lenta y amenazantemente hacia el equipo. Engineer agarró rápidamente el cuerpo de Pyro, lo escondió tras el sillón, fuera de la vista del espectro, y trató de reanimarlo.
-Caballeros, estamos jodidos...- informó Spy, haciendo ademán de coger su revolver.
Al verlo intentar sacar un arma, el purificador se arrojó a por él el primero. Lo tiró contra la mesa, haciendo que las armas de este salieran rodando. El Ap-Sap acabó justo debajo del atril del Bombinomicom.
-Que mareo- se quejó Wheatley.
-Oh, ¡pero si no soy el único objeto inanimado que habla!- exclamó el libro, sorprendido.
-¡Anda! Un libro parlante. Hola, compañero- saludó el zapador.
Mientras ambos objetos mantenían una animada conversación, "el Bateador" se dispuso a golpear a Spy con el bate, pero antes de que pudiera alzar su arma, Heavy embistió contra él. Aprovechando que el espectro había quedado aturdido, lo agarró con su enorme mano.
-Pequeño espectro sale de cuerpo de Scout o muere- le amenazó Heavy, poniéndolo contra la pared tal y como el fantasma había hecho antes con Scout.
-¡No soy un espectro!- gruñó enfurecido "el Bateador", para quien ser llamado espectro era una grave ofensa. El purificador clavó los dientes de Scout, los cuales se habían vuelto afilados, semejantes a los de un cocodrilo, en el brazo del enorme mercenario. Heavy tuvo que tragarse un grito de dolor. "El Bateador" aprovechó la ocasión, y se quitó al enorme mercenario de encima con una patada en la entrepierna. Una vez su líder estaba libre, Alfa hizo aparecer de su interior un trío de gruesas cadenas que se enredaron alrededor de Heavy, quien no pudo esquivarlas dado a que trataba de recuperarse del golpe en sus partes nobles, quedando inmovilizado.
Medic, quien, junto a Demoman y Sniper, había tratado de deshacerse de Omega, salió corriendo a socorrer a su compañero, cuyo brazo sangraba en la zona de la mordedura y su expresión se contraía en un gesto de dolor, pues las cadenas parecían estar apretándole con firmeza, oprimiendo sus músculos. Con rápido corte de su übersaw, el doctor liberó a su compañero.
Por su parte, Engineer seguía intentando reanimar a Pyro sin lograrlo y Merasmus, quien se había ocultado gracias a su magia y veía la lucha desde su escondite, estaba entrando en estado catatónico al ver su casa siendo destruida.
-Scout, tienes que luchar contra él. No dejes que ese maldito espectro comunista te domine- llamaba Soldier a su compañero mientras atacaba a quien lo había poseído, blandiendo su pala como si fuera espada.
-Necio, él no puede oírte mientras este atrapado allí- replicó "el Bateador" defendiéndose de los golpes de Soldier con el bate.- ¡Y no soy un espectro!- bramó.
El purificador hizo un gesto a Omega, el cual liberó una potente luz que cegó a todos momentáneamente, salvo al espectro y su otro Add-On. "El Bateador" golpeó a Soldier en la cabeza con tal potencia que de no haber llevado puesto su fiel casco, el americano habría muerto de la lesión. Este cayó al suelo, mareado.
-¿En serio tienes tantos años?- preguntaba fascinado Wheatley al Bombinomicon, ninguno de los parlanchines objetos prestando atención a la batalla.
-Ya ves. Es lo bueno que tiene ser un poderoso libro de hechizos- presumió el libro.
-Alucinante. A mi me crearon como IA para un prototipo de núcleo de personalidad, pero me quedé en esto- explicó Wheatley.- Me pregunto que habrá sido de la versión finalizada.
Los mercenarios se recuperaron rápidamente del fogonazo de Omega.
-¿De dónde cojones ha sacado el segundo aro de cebolla?- preguntó Demoman.
- Un aliado me prestó temporalmente su cuerpo para que pudiera invocarlo. Fue fácil dado que su cuerpo posee más poder místico que el de Scout- explicó "el Bateador", apareciendo de un salto detrás suya. El purificador no pudo evitar pensar en que no había explicación alguna a la elevada energía de Zacharie, quien estuvo consciente durante la posesión. Pero no era momento de detenerse a pensar en su misterioso aliado: tenía una misión que cumplir.
-No esperaba una respuesta- comentó el escocés, girándose y amenazando al espectro con su espada. Junto a él, Sniper le apuntaba con el arco.
-¿Qué importa? Vas a morir... y esta vez definitivamente- replicó "el Bateador" al ver que Alfa se había acercado lentamente por detrás a los dos mercenarios. El Add-on hizo aparecer otro set de cadenas, inmovilizando a Demoman y Sniper. El purificador se acercó al primero de ellos dispuesto a darle el golpe de gracia. Sin embargo, cuando iba a levantar el bate, lanzó un chillido de dolor. Algo muy afilado había travesado su hombro. Se giró y vio a Spy, de cuya manga salía un cuchillo muy fino acabado en punta.
-Así que el dolor en el cuerpo de Scout también te afecta a ti...- comentó el francés con una media sonrisa.
-¿Acaso vas a sacrificarlo para proteger tu propia vida?- gruñó el purificador.
-No. Hay muchas formas de infringir dolor en un cuerpo sin matarlo- fue la respuesta de Spy.-¿Verdad, docteur?
-¡Sí! Oh, me voy a divertir muchísimo cuando le ponga las manos encima a ti y a tus extraños acompañantes - exclamó Medic alegre y con una expresión sádica en su rostro, mientras él y Heavy atacaban a Omega.
Mientras "el Bateador" estaba distraído con Spy, Soldier, ya recuperado del golpe, aprovechó para liberar a Demoman y Sniper de sus cadenas.
-Y le dije: no eres capaz. Y va el torroto y se tira por el incinerador- contaba Wheatley entre risas, ignorando la situación por completo.
-¿Qué es un torroto?
-Un arma de Aperture Science, la empresa que me creó, mal fabricada.
-Oh, mola. Pareces venir de un sitio muy interesante- comentó el Bombinomicom, que de pronto se rodeó de un aura verde y comenzó a flotar.
-¿Dónde vas?- preguntó Wheatley preocupado.
-Ni idea, wey- fue la respuesta del libro mientras se alejaba flotando y desaparecía tras una estantería derribada.
Los mercenarios rodearon amenazantemente a "el Bateador" y sus Add-Ons.
-¡Ríndete, Campeador!-le exigió el americano.- ¡Somos seis contra uno!
-¿Confiar en la ventaja numérica? Patético- fue la fría réplica del purificador.- Dejémonos de juegos. Alfa...
El Add-On liberó un gran número de cadenas, que ataron a los mercenarios por los brazos y el cuello, ahogándolos lentamente.
Por su parte, Engineer no lograba despertar a Pyro por mucho que lo intentase. Su desesperación aumentó al ver la situación actual del resto del equipo.
-Venga Pyro, espabila o vamos a morir todos- le regaba a su compañero mientras le sacudía con energía.
-Camphaniphas deph lumphgar...- tarareó el piromaníaco completamente aturdido antes de desplomarse de nuevo.
-Mierda- se quejó Engineer.
Por su parte, "El Bateador" se acercó a Medic.
-Tú serás el primero, pues eres el más podrido y corrupto de todos- anunció.-Sé lo que has hecho con tu alma, engendro, y no permitiré que arrastres a Jeremy contigo a las profundidades del abismo. ¿Aceptas mi luz purificadora, esclavo del infierno?- le preguntó a Medic.
Como toda respuesta recibió un escupitajo en el ojo. Medic sonrió siniestramente.
-Has firmado tu sentencia: una muerte lenta y dolorosa- sentenció "el Bateador".
Heavy trató de liberarse. ¡No podía dejar a su doctor morir! Pero contra más se movía, más apretaba Alfa las cadenas que le aprisionaban. "El Bateador", soltó el bate e hizo que las uñas de Scout se transformaran en unas afiladas garras. Lentamente comenzó a desgarrar el torso del alemán, la sangre brotando lentamente de su cuerpo, salpicando la alfombra. Medic luchaba apara ahogar sus propios gritos. No le daría al espectro la satisfacción de oírle gritar.
-¡Suficiente! ¡Estoy harto de que me destroces la casa y me lo pongas todo perdido de sangre!- bramó de pronto Merasmus, saliendo de detrás de una estantería, Bombinomicom en mano. "El Bateador" cesó en su ataque a Medic y se giró hacia el mago, examinándole para dictaminar que clase de ser era y comprobar si debía ser purificado también. Para alivio de sus compañeros, las heridas del doctor comenzaron a curarse lentamente.
Mago y espectro se miraron fijamente. De pronto, el primero pronunció con rapidez:
-¡Espectrum Bombicious Expulsium!
Una bomba apareció en las manos del cuerpo de Scout. "El Bateador" la miró con curiosidad, pues no sabía que podría ser aquel peculiar objeto. De pronto la bomba explotó, expulsando al espectro del cuerpo de Scout y lanzándole, junto a sus Add-Ons, por los aires.
En el exterior del castillo, Zacharie estaba tratando de forzar la puerta de la caravana de Sniper, para robarle sus pertenencias de valor y luego venderlas, cuando oyó la explosión, inmediatamente seguida del fantasmal cuerpo de "el Bateador" y sus Add-Ons siendo expulsados del castillo y perdiéndose en la distancia.
-Me temo que el Team Batter despega de nuevo- rió Zacharie su propio chiste.- Supongo que me tocará ir a buscarles.
El mercader recuperó su mochila, olvidándose de cerrarla, se subió en la moto robada y salió en la misma dirección hacia la que "el Bateador" y sus Add-Ons habían desaparecido. Durante el proceso, no notó como una carpeta se resbalaba de su mochila, quedando abandonada sobre el césped del mago.
En el interior del castillo, las cadenas dejaron de oprimir a los seis mercenarios y se evaporaron. Engineer se levantó de detrás del sillón. El cuerpo de Scout yacía ahora inconsciente en el suelo. Las heridas de Medic terminaron de cerrarse, Merasmus contemplando al doctor con interés.
-La radiación de trabajar en mis Medigun ha hecho que mi cuerpo adquiera la capacidad de cicatrizar y curar las heridas más rápido- explicó el alemán al mago al notar su mirada.
-¿Está doctor bien?- preguntó Heavy preocupado, ayudándola a levantarse.
-Todavía me duele, pero se me pasará. He vivido cosas peores- respondió este mientras se acercaba a comprobar el estado de Scout.- Será mejor que le cure la herida del hombro.
Soldier se acercó a Merasmus y le dio una fuerte palmada en el hombro.
-Gracias compañero. Sabía que podíamos contar contigo- le agradeció con una sonrisa.
-No lo he hecho por ti: con vuestra pelea, ese espectro iba a destrozarme la casa- fue la respuesta del mago.
-Sí, seguro. En el fondo nos aprecias y por eso has salvado nuestras vidas- insistió Soldier, aún sonriendo.
-Que no, te juro que ha sido por la casa- replicó el mago totalmente en serio.
-Es cierto, este egoísta no hace nada por los demás- afirmó el libro.
-Ahora, ¿podéis hacerme el favor de ayudarme a ponerlo todo en su sitio?- pidió el mago.
-Acabamos de luchar contra un espectro poseyendo a nuestro compañero y tú no has hecho apenas nada, ¿cómo tienes la cara dura de pedirnos que te ordenemos el salón?- preguntó Demoman indignado, mientras se acercaba al mago, espada en mano.- Además, ¡podrías haber lanzado ese hechizo antes, mago de poca monta! ¡Y quiero mi ojo de vuelta!
-Yo lo haré- se ofreció Engineer, interponiéndose entre Demoman y Merasmus.
-¿Cómo está Pyro?- quiso saber Sniper.
-Totalmente inconsciente- suspiró el texano, resignado.- Esa calavera le dio fuerte.
-Voy a atenderle, no vaya a ser que tenga una contusión grave- dijo Medic tras terminar de tratar a Scout.
Durante los siguientes minutos, Merasmus, Engineer y Soldier levantaron las estanterías, pusieron las calaveras en su sitio, limpiaron la sangre, acomodaron los cuerpos de Scout y Pyro y recogieron las armas que se habían esparcido durante la pelea, mientras el resto del equipo recuperaba el aire y las fuerzas sentados en el suelo.
Spy suspiró aliviado cuando Engineer le devolvió el Ap-Sap y vio que este seguía intacto. Espera, ¿aliviado? ¿Estaba empezando a cogerle cariño a ese cacharro insoportable? Gruñó con sólo pensarlo. Una vez el salón volvía a tener un aspecto medianamente decente, Engineer y Soldier se unieron a descansar junto a sus compañeros.
-Eso ha sido la bomba- felicitó Wheatley al Bombinomicom.
-Amigo: todo lo que hago es la bomba- replicó este.
-No me digas que el libraco y el cacharro se han hecho amigos - comentó Sniper incrédulo.
-Justo lo que faltaba- suspiró Spy, agobiado sólo con la idea.
Merasmus se acercó a Scout y Pyro. Se le había ocurrido una idea un tanto descabellada, pero que sin duda sería un experimento interesante para llevar a cabo.
-He tenido una súbita revelación mística- anunció el mago. Los mercenarios le miraron con curiosidad.- Creo que puedo crear un enlace entre los mundos oníricos de Scout y Pyro y enviar a vuestro extraño amigo a protegerle.
Los mercenarios se miraron pensativos. Dudaban de la magia del mago, pero por un lado, quizás Scout necesitase ayuda.
-Hazlo. Pero si le pasa algo malo a alguno de los dos, te reviento la cabeza- dijo Sniper finalmente, la idea secundada por sus compañeros.
Merasmus se acercó a la estantería y sacó un libro titulado "Diarios de sueños y otros elementos mágicos oníricos: un manual para principiantes", realizó una lectura rápida al índice y fue a la mitad del libro. Acto seguido, el mago hizo aparecer dos colgantes con dos piedras, pronunció las palabras mágicas escritas en el libro y colocó los dos colgantes en los cuellos de ambos mercenarios inconscientes. Ambas piedras brillaron a la vez.
-¿Qué esta pasando?- preguntó Medic fascinado.
-Se está creando un puente entre el mundo onírico de Pyro y el de Scout- explicó Merasmus.- Esto permitirá a vuestro pirómano entrar al sueño de Scout.
Scout y Japhet habían aparecido en el exterior de lo que parecía una fábrica gigantesca de color anaranjado. De las enormes chimeneas brotaba humo negro, por lo que se podía deducir que la instalación estaba funcionando.
-Esta es la zona 3. Ha crecido mucho desde la última vez que viniera aquí, así que perdóname si no soy capaz de orientarme- informó Japhet.
Fénix y humano entraron en el edificio de recepción, pero el recepcionista parecía estar ausente. Había dos salidas, una llevaba al exterior, con un cartel que decía "área 1" y una escalera que, según la señal, conducía al metro.
-Deberíamos explorar al área 1 primero- sugirió Japhet.
-¿No tenías prisa por hablar con el tal Enoch?- le recordó Scout, a quien no le agradaba la idea de perder el tiempo explorando.
-Sí, pero si Dedan y yo enloquecimos es más conveniente que preguntemos a los Elsens de aquí que ha sido de Enoch y como han ido las cosas, por si acaso tuviéramos que luchar contra él- expuso el fénix.
-Supongo que tiene sentido- concordó el joven.
Atravesaron la puerta que llevaba hacia el área 1 y salieron el exterior de un edificio en el que ponía: "cafetería". Había dos seres en la terraza. Uno era un Elsen sentado en la orilla del mar mirando hacia el horizonte, sin prestar atención a lo que ocurría alrededor. El otro parecía estar perdido. Scout reconoció a esa persona y se acercó a ella lentamente. No podía ser...
La figura se giró hacia él y salió corriendo a darle un enorme abrazo. Japhet alzó el vuelo precavidamente al ver la cosa extraña que se aproximaba a ellos.
-¿Pyro? ¿Qué cojones haces aquí?- preguntó Scout estupefacto, intentando romper el abrazo de Pyro.
-Pues no tengo ni idea... lo último que recuerdo es a un adorable peluchito a punto de caer sobre mi cabeza- respondió su compañero, soltando a Scout al notarle incómodo, tal y como Engineer le había enseñado que debía hacer en esas situaciones.
Scout se le quedó mirando, sin dar crédito a lo que estaba oyendo.
-¿Acabas de hablar?- preguntó Scout, anonadado.
-Siempre he podido hablar...- replicó Pyro.
-Digo, que acabas de hablar y te he entendido perfectamente- aclaró.
-¿En serio? ¿De verdad nos hemos hecho tan súper-mejores-amigos que no necesitas que te enseñe pyronés como hice con Engi? ¡Como mola!- exclamó Pyro con entusiasmo.
-Perdona que me entrometa, ¿pero quién o qué es este hiperactivo ser?- preguntó Japhet volviéndose a posar sobra la cabeza de Scout.
-¡Oh! ¡Un pajarito mono! Hola, me llamo Pyro. Trabajo con Scout, esparciendo la felicidad por el mundo, y me alegro muchísimo de conocerte. ¿Quieres ser mi amigo? - y antes de que Japhet pudiera dar una respuesta, añadió-¡Por supuesto que sí! ¡Todo el mundo quiere ser mi amigo!
Scout notó que Japhet parecía estar bastante perturbado con la presencia de Pyro. Cosa normal, dado que se hallaba frente a un pirómano enmascarado con demasiado entusiasmo y del cual no se podía saber el género. Ni si quiera por su voz le era posible a Scout reconocer si era un hombre o una mujer. Su voz sonaba exactamente igual que siempre, la única diferencia era que ahora podía entender lo que decía.
Scout no sabía cuanto iba a durar lo que fuera que hiciera que pudiese entender a Pyro, así que no desperdició un segundo más y se dispuso a poner fin a la duda que más le carcomía acerca de su compañero.
-Pyro, voy a hacerte la pregunta que llevo años ansiando saber la respuesta: ¿qué cojones eres: hombre o mujer?- preguntó Scout.
Pyro le miró fijamente, antes de responder:
-Sí
-¡Eso no es una respuesta a lo que te acabo de preguntar!- exclamó Scout.
Pyro se encogió de hombros y se puso a mirar a sus alrededores. Scout gruñó resignado y puso los ojos en blanco. Ahora no sólo iba a tener que soportar al pedante de Japhet, si no que además iba a tener que cargar con Pyro.
-Pyro, ¿dónde diablos estamos?- se oyó preguntar a una voz de amargado.
-Debemos estar en el sueño de Scout- explicó Pyro al unicornio globo que había aparecido a su lado. Japhet lo miró con curiosidad.
-Que criatura tan peculiar- comentó el guardián.
-Habló el pájaro amorfo- replicó el aludido.
-¿Amorfo? ¿Cómo te atreves a insultar la grandeza de mi figura?
Scout sentía como su paciencia se iba de vacaciones, pero decidió serenarse. Echó un rápido vistazo a sus compañeros: Japhet, Pyro y ahora Globunicornio. Si aquello fuera un juego de rol, serían el grupo de protagonistas más disfuncional de la historia. Con lo bien que le había ido solito... Cuando volviera al mundo real se iba a cargar al que se le había ocurrido la genial idea de mandar a Pyro a sus sueños.
-Pyro, Globunicornio este es Japhet. Japhet, este es mi compañero Pyro y su amigo imaginario no tan imaginario- presentó rápidamente Scout.- Ahora, ¿podemos seguir explorando este sitio?
-¿Explorando? ¿Por qué no te intentas despertar?- le preguntó Pyro, en cuya voz se denotaba enfado.- ¡Si estás aquí debe ser porque él esta usando tu cuerpo otra vez!
Aquella pregunta pilló completamente desprevenido a Scout.
-No puedo despertarme voluntariamente, si no créeme que lo hubiera hecho ya- admitió.- Pero mientras esté aquí quiero averiguar todo lo posible sobre este mundo, porque creo que aquí están las respuestas sobre cómo podemos derrotar a "el Bateador".
Japhet se estremeció. "El Bateador"... Nunca había oído ese nombre, estaba convencido de ello, pero por algún motivo tenía la horrible sensación de que lo conocía.
-¿Estás bien, Japhet?- preguntó Scout al notar que el fénix temblaba sobre su cabeza,
-Sí, no es nada- mintió el guardián.
-Como sea. Alguien en este mundo debe conocerle, dado que él salió de aquí- insistió Scout a Pyro.
-Está bien, te creo- concedió este.
-Genial, ahora entremos en esta cafetería, a ver si podemos averiguar algo- comentó Scout, mentalmente agotado.
El grupo entró en la cafetería. El lugar era completamente verde: mesas verdes, paredes verdes, suelo verde... Hasta el más pequeño de los objetos era verde. El mercenario dio un paso, decidido a explorar el interior lo más rápido posible, pero Japhet le detuvo, dándole un picotazo en la oreja.
-¿Qué cojones te pasa ahora?- preguntó el joven, enojado.
-Este lugar tiene un aura extraña. Creo que es una trampa para prevenir la entrada de incautos intrusos-informó el fénix.- Pero, afortunadamente, yo no soy un intruso cualquiera.
Japhet pió una corta melodía y una serie de líneas y números se dibujaron en el suelo.
-Mola- dijo Pyro fascinado.
-Lo sabía- dijo el pájaro con orgullo.- Tenemos que seguir esas líneas en el orden indicado, o de lo contrario seremos traídos de vuelta a la entrada.
-Vale, como sea. Yo solo quiero terminar con esto ya- murmuró Scout, cansado.
El peculiar cuarteto se adentró más en la cafetería, siguiendo el camino que Japhet había hecho aparecer, y llegaron a las habitaciones de los Elsens. Los Elsens de aquel lugar no parecían tan agobiados como los de la zona 1, ni estaban dominados pro el miedo y la paranoia como los de la zona 2. De hecho, parecían bastante felices. Sólo había dos cosas que resultaban preocupantes para Scout y Japhet.
Uno: todos parecían estar obsesionados con el "postre", hasta tal punto que era el único pago que obtenían por trabajar.
Dos: parecían ignorar los peligros que entrañaban los espectros, hasta tal punto de considerarlos amistosos. Esto parecía estar incitado por el jefe, quien les había dicho "los espectros son vuestros amigos".
El segundo punto cobró más gravedad cuando uno de los Elsen fue asaltado por un grupo de espectros en su propia habitación. Scout y Pyro trataron de socorrerle, pero Japhet les detuvo.
- Si salimos ahora probablemente se asustará y se convertirá en un Quemado- fue la explicación que dio el pájaro.
-No sois fantasmas malos, ¿verdad?- oyeron preguntar al acorralado Elsen, sin temor, pero con nerviosismo, en su voz.- Por supuesto que no, sois nuestros amigos...
El espectro más cercano mordió al Elsen en el brazo, provocándole una grave herida.
-Esto, no es más que un arañazo- rió el Elsen, completamente ajeno al peligro.
De pronto todos los espectros se le abalanzaron encima. Scout y Pyro salieron a socorrerle, ignorando las advertencias del fénix. Scout acabó con una parte grupo con su bate y sus rápidos movimientos. Pyro bañó al resto en arcoiris, haciéndoles desaparecer.
Pero era demasiado tarde: el Elsen estaba muerto.
-¿Qué cojones está pasando aquí?- gritó Scout indignado y furioso, mientras salían de aquel lugar.-¿Qué clase de jefe tienen estos cabeza de chorlito que no les advierte del peligro que suponen los espectros?
Japhet no dijo nada. Se limitó a preguntarse en que estaría pensando Enoch como para meterles esas ideas sobre los peligrosos espectros en la cabeza. ¿O era simplemente que los Elsens había malinterpretado las palabras del guardián?
-Debemos continuar hacia el área 2- anunció Japhet.- Aquí nada más nos será revelado.
Scout y Pyro asintieron. Los cuatros regresaron a la recepción, donde el Elsen recepcionista seguía sin aparecer, y bajaron al metro, que resultó ser en realidad un mono-raíl. Pocos minutos después de subirse al vagón, llegaron al área 2. A la salida de la estación, les estaba esperando "el Juez".
-¿Te sientes mejor, Pablo?- preguntó Scout tras saludarle.
-Lo suficiente para venir a ayudar- respondió el gato.- Veo que estás bien acompañado. ¿Quiénes son tus nuevos amigos?
Scout procedió a presentar a Pyro y Globunicornio rápidamente.
-Encantado de conoceros. Yo soy "el Juez", pero dado que sois amigos de Scout vosotros también podéis llamarme Pablo.
Como toda respuesta, Pyro lo cogió en brazos.
-¿Quién es un gatito bonito?- le decía alegremente mientras le hacía cosquillas en la barriga.- Tú, sí, tú.
-Para, para- decía el gato, entre risas.- Tantas cosquillas me van a matar.
Pyro soltó a "el Juez", quien recuperó el aliento y su solemnidad y miró a Scout.
-En fin, vine para ver si podía echarte una mano y decidí explorar este área sabiendo que vuestra primera sería labor iba a ser la investigación del área 1. Mas, muy a mi pesar, se me ha prohibido la entrada. Dicen que mi pelaje contaminaría la cámara de seguridad- explicó el gato,y con indignación, añadió- blasfemia: yo me lamo todos los días, así que no puedo estar más aseado.
Scout, Japhet y Globunicornio no pudieron evitar poner cara de asco.
-De cualquier modo, deberíais echar un vistazo ahí dentro y ver si encontráis algo sospechoso-recomendó "el Juez".- Yo me quedaré aquí, esperando.
Scout asintió y dirigió al grupo hacia el edificio. Antes de entrar, el joven pensó que sería buena idea esconder a Japhet y Globunicornio, ya que los trabajadores podrían echarles si veían animales con ellos. Ambos, unicornio y fénix accedieron a regañadientes. El primero se hizo pasar por un globo normal y corriente, mientras que el segundo se escondió en la mochila de Scout. Una vez preparados, entraron.
Tuberías de distintos tamaños cubrían los techos del interior del edificio, aunque lo más llamativo de este era la cantidad de interruptores de seguridad que contenía. A los Elsens de aquel sitio no parecía importarles mucho su presencia allí, ni la de unos espectros de apariencia horripilante, semejantes a enormes ratas mutadas con muchas colas. De hecho, parecían ensimismados, trabajando sin parar y únicamente preocupados por el postre.
Scout y Pyro aprovecharon que los Elsens les ignoraban para desactivar los interruptores, lo cual les permitía adentrase más y más en el recinto. Sin embargo, tuvieron que detenerse al llegar a la cámara acorazada, pues necesitaban una contraseña para acceder a su interior. La única pista para adivinarla era la silueta de los espectros que rondaban aquel edificio, los cuales les habían atacado en varias ocasiones, pero de los que no habían tenido problema alguno para deshacerse de ellos.
-Creo que tenemos que introducir el nombre de esos bichos- dijo Scout examinando la pantalla de seguridad.
-Se llaman Von Gacy- informó Japhet, su voz ahogada al estar dentro de la mochila.- Mis poderes de guardián me permiten conocer los atributos de los espectros incluso si escapan de mi sabia mirada.
-Sólo te pedí el nombre, no una explicación detallada de tus poderes de mandamás sabelotodo- replicó Scout de mala gana, cansado de la actitud pedante de Japhet, mientras introducía la contraseña.
Con precaución entraron en la cámara acorazada. Lo único que guardaba en su interior era enormes montículos de lo que podría ser o sal o azúcar. En el interior había tres Elsens, quienes parecían estar teniendo problemas con un grupo de espectros.
-Él azúcar...- dijo uno de ellos mirando a los espectros.-No... no tocareis el azúcar- gruñó acercándose a los espectros- Mor...¡Morded el polvo espectros!
Las manos del Elsen y sus compañeros se volvieron negras y afiladas, como si fueran las garras de los Quemados. Con ellas desgarraron a los espectros, matándolos rápidamente, ante el asombro de Scout, pues nunca había visto a un Elsen defenderse.
-Vosotros...- gruñó Elsen al reparar en su presencia. Él y sus compañeros se giraron hacia Pyro y Scout, quienes no pudieron evitar estremecerse.-¡Vosotros también queréis comeros el azúcar!
Los Elsens terminaron su transformación en Quemados, los más grandes y horripilantes que Scout había visto hasta el momento. Los tres monstruos se abalanzaron sobre los dos mercenarios. Globunicornio, al ver a Pyro en peligro dejó de fingir inmediatamente ser un peluche y atravesó con su cuerno al más cercano, haciendo que se desintegrara en purpurina brillante. Pyro atacó a otro con su fiel pyroleta, Scout disparándole al corazón para rematarlo. Japhet salió de la mochila de Scout y acabó con el último con sus cánticos.
Pero ninguno de los cuatro pudo tomar aliento o celebrar la victoria: el resto de Elsens del edificio se habían dado cuenta de lo ocurrido y viendo su preciada azúcar en peligro, comenzaron a perseguirles como si aquello fuese una película de zombies. El grupo se batió en retirada, tratando de evitar la confrontación con los numerosos Quemados en la medida de lo posible, hasta que lograron dar con la salida.
Al verlos abandonar el edificio, los Quemados dejaron de perseguirles y desaparecieron de vuelta al interior del recinto. Scout decidió que no quería volver a poner un pie ahí dentro y, por la expresión de sus compañeros, ellos tampoco. "El Juez", al verles fuera del edifico, se acercó a ellos.
-Vale, ¿qué coño fue eso?- preguntó retóricamente Scout.
-¿Qué ha pasado?- quiso saber el gato.
-¡Nos han atacado! ¡Esos malditos blandengues nos han atacado por un puñado de azúcar de mierda!- gritó el joven enojado.
-Cálmate, mi impulsivo amigo- le tranquilizó "el Juez".- ¿Has dicho azúcar?- Scout asintió.- Que raro: estoy convencido que las reservas de azúcar se perdieron hace años- el gato se quedó pensativo unos instantes antes de añadir- aunque ahora que lo recuerdo, oí decir a un par de Elsens en este área que hay una fábrica de azúcar en la tercera. Quizás allí halléis algunas respuestas al desconcertante enigma de su procedencia y esclarecer por qué están tan obsesionados con ella. Yo seguiré investigando por otro lado. Nos vemos allí.
Dicho esto, el gato se teletransportó. Scout y sus compañeros decidieron volver al mono-raíl y dirigirse al área 3.
Durante el corto trayecto, Japhet parecía estar bastante pensativo y apenado. Pyro, no pudo evitar notarlo.
-¿Ocurre algo, pajarito?- quiso saber el piromaníaco.
-Estoy preocupado por Enoch- respondió Japhet tras un largo suspiro.- Al principio pensé si alguno de nosotros seguía siendo fiel a sus ideales, debía ser él. Pero, viendo a esos Elsens obsesivos, estoy empezando a pensar que mis ideas y preconcepciones eran erróneas.
-¿Estás insinuando que quizás él tampoco tenga acceso a la siguiente zona? ¡Necesito la tarjeta de ese tipo para poder ir a hablar con la Reina!- exclamó Scout.
-¿De verdad crees que la Reina se presentará ante ti, Scout?- preguntó el fénix con seriedad.- Yo no recuerdo la última vez que se me permitió postrarme ante su persona, y soy una de las entidades más importantes de este mundo. Tú ni si quieras procedes de aquí, ¿crees que ella perderá su valioso tiempo contigo? Por no hablar de que su zona tiene las mayores medidas de seguridad. ¿Podrá tu mente con ellas?
-Me da igual que no me quiera ver o lo protegida que este: debo hablar con ella. Necesito respuestas y voy a obtenerlas- replicó Scout.
-Pareces estar muy seguro de que la Reina sabrá algo de "el Bateador"- comentó Pyro, con dudas. Y tras pensar unos instantes, añadió- haber sido su amigo en el pasado pese a su aspecto me hace pensar que eres realmente buena persona pese a ser un arrogante presumido con mucho ego.
-¿Qué quieres decir? Él parece una persona normal y corriente salvo por estar más blanco que la leche- replicó Scout.
-¿Una persona normal y corriente? Ante mis ojos, él es un monstruo. ¿De verdad tú ves a un humano en él? No lo entiendo... Se supone que en este sitio los dos deberíamos de ver las cosas de igual manera - murmuraba Pyro, desconcertado.
Scout miró a Pyro, consternado. ¿De verdad ambos veían a "el Bateador" de manera diferente? Y de ser así ¿por qué?
En el mundo real, Spy había salido del castillo para fumar algo. Antes de sacar un cigarro, dejó que la brisa fresca de la noche llenase sus pulmones de aire limpio. Spy inspiró, relajado. Su relax se vio bruscamente interrumpido cuando algo le golpeó en la cara.
Spy se quitó lo que tapaba su visión de mala manera y comprobó lo que era. Sus ojos se abrieron de par en par al reconocerlo. Era una carpeta, con la letra de quien sin duda era Miss Pauling. El francés se sentó en el escalón de la entrada al castillo y la abrió para comprobar su contenido. Lo primero que encontró fue una nota de la propia Pauling.
"De toda la información que he podido obtener durante la noche esto es lo que más me ha costado encontrar. Es también lo más importante. Espero que os ayude a ti y a Scout en lo que sea que os traigáis entre manos"
Spy no tardó en atar cabos: alguien había robado esos documentos antes de que los recibiera y, por alguna fortuita casualidad, habían acabado de vuelta a sus manos. Sin dudar ni un segundo, sacó el resto de documentos de la carpeta: documentos de un hospital de Boston. En concreto, eran las fichas médicas de tres pacientes que coincidieron en la misma habitación durante el mismo período de tiempo y que fueron tratados por el mismo doctor. Spy reconoció a dos de los pacientes y al médico: las supuestas víctimas de "el Bateador".
-Así que este es el punto en común- murmuró Spy, fascinado, y procedió a leer los detalles clínicos de los tres pacientes.
El hombre que secuestró a Scout había sido ingresado por una extraña variante de diabetes, mientras que la otra víctima de "El Bateador" había sufrido la mordedura de una vaca en el campo y había contraído algún tipo de infección poco conocida. De ambos casos, se había ocupado el reputado médico quien también había sido inducido al suicidio por la criatura que ahora les acechaba.
Sin embargo, lo que más llamó la atención fue la ficha del tercer paciente: un niño de ocho años con una enfermedad degenerativa bastante grave. Poco después de que sus dos compañeros de habitación fueran dados de alta, el niño cayó en un coma profundo y murió al cabo de unos meses.
"No he podido averiguar quién está verdaderamente detrás de los suicidios en similares circunstancias a aquel del que Scout fue testigo. No obstante, con todas las pistas que he podido recapitular, y si de verdad os está atacando un fantasma, me atrevería decir que todo esto tiene su raíz en la muerte de este niño. Por favor, ponte en contacto conmigo para ponerme al corriente de la situación cuando os sea posible", rezaba la nota a pie de página de Miss Pauling.
Spy volvió a leer la ficha abrió los ojos de par en par al ver la fecha de defunción del niño, perplejo. Aquel chico había muerto veintitrés años atrás, en un día de un mes que el francés conocía de sobra.
El cumpleaños de Scout.
