Burned Bodies
Scout, Pyro, Globunicornio y Japhet llegaron finalmente al área tres: una fábrica color anaranjado de enormes chimeneas que se perdían entre las nubes. Del cielo caían lo que parecían ser copos de nieve, pero estos se disolvían al llegar al suelo. Scout cazó uno de los copos con la lengua y se sorprendió al ver que tenía un sabor dulce.
-La nieve es azúcar- comunicó Scout a sus compañeros.
-¿En serio? ¡Qué chupi!- exclamó Pyro con su alegría natural.
-Entonces efectivamente estamos en la fábrica de azúcar-supuso Japhet.- La entrada debe de estar por algún sitio.
El peculiar cuarteto comenzó a explorar la zona en busca de la entrada, pero tras unos cuantos minutos de infructuosa búsqueda, decidieron rendirse.
-¿Qué clase de pirado monta una fábrica y no le pone entradas?- preguntó Scout indignado.
Japhet entonces reparó en una de las chimeneas. El fénix le pegó un picotazo en la oreja a Scout para llamar su atención.
-¡¿Quieres dejar de hacer eso?!- le gritó el mercenario enojado, mientras se tocaba la dolorida oreja.
-Mira ahí- dijo Japhet señalando a la chimenea.
Scout siguió la indicación de Japhet a regañadientes. Lo que vio le dejó sorprendido: una larga escalera recorría la chimenea de arriba a abajo.
-¿Pretendes que subamos por ahí y saltemos por la chimenea como si fuésemos el viejo Nick? ¡Es una locura!- exclamó el bostoniano.
-¿Ha cruzado alguna idea más óptima por el mar de tu ineficiente mente?- le replicó el fénix.
Scout meditó durante unos instantes y negó con la cabeza.
-Supongo que podemos probar- aceptó a regañadientes.
Scout, con Japhet revoloteando junto a él, comenzó a trepar la escalera de la chimenea, seguido por Pyro, junto al cual flotaba Globunicornio. Cuando llegaron a la cima, Scout se asomó al hueco: era un enorme foso que parecía no tener fondo.
-¿Ahora qué, genio?- le dijo Scout a Japhet.
El fénix, como única respuesta, agarró al joven por la espalda con sus garras.
-Oh, vamos: no me creo que vayas a intentar llevarme con ese cuerpo tan esmirriado- dijo Scout con sarna.
Japhet siguió sin pronunciar palabra. En su lugar, sus alas comenzaron a rodearse de ascuas, haciéndose más y más grandes, a la vez que su cuerpo.
-Ah, ya: olvidé que podías hacer eso- comentó el joven mirándole por encima del hombro.
Japhet adoptó una apariencia intermedia entre su forma de polluelo y su verdadero tamaño, de tal manera que tenía la bastante fuerza para sostener a Scout y caber por el hueco de la chimenea.
-¿Estás listo?- le preguntó el fénix.
Scout asintió, y saltó al interior de la chimenea. Pyro les vio bajar y lanzó una mirada de súplica a Globunicornio.
-Lo haré si me das el triple de chocolate durante esta semana- propuso este, adivinando lo que pretendía Pyro.
-Que sea el doble y trato hecho- regateó Pyro.
-Está bien, sube- se resignó el globo. Pyro se colocó sobre la silla de montar de su amigo y juntos flotaron al interior de la chimenea.
Scout y Japhet caían a toda velocidad por la chimenea, el mercenario disfrutando cada instante de la caída libre, pues era lo más cercano a volar que había experimentado en su vida. Con su aliento de fuego, Japhet se ocupaba de los espectros que ascendían del por el tubo. Cuando el fénix calculó que estaban a poco más de la mitad de la chimenea, comenzó a batir sus alas para poner resistencia a la gravedad y evitar que él y su acompañante se estrellaran contra el suelo.
Finalmente, ambos aterrizaron sanos y salvos en las profundidades de la chimenea. Japhet se envolvió en llamas y se convirtió en cenizas, volviendo a renacer como pollito pocos segundos después. Decidieron esperar a Pyro y Globunicornio, quienes todavía no se divisaban por la entrada de la chimenea, aunque Scout estaba convencido de que estaban bien.
Allí, en los más profundo la chimenea, no había buena visibilidad. De hecho, todo estaría cubierto por la oscuridad absoluta de no ser por la leve luz rojiza que parecía proceder de un piso inferior, envolviendo el lugar en una penumbra un tanto inquietante.
-Oye Japhet: si eres un fénix y los fénix son inmortales, ¿por qué pensabas que podía matarte?- se le ocurrió de pronto al mercenario.
-Porque, como ya te dije antes, pensé que eras el purificador de las profecías. Una muerte a manos de este ser es irreversible por cualquier medio- explicó el guardián mientras se posaba en el sombrero de Scout.
Scout tragó saliva. ¿Era en verdad "el Bateador" tan poderoso como para matar a un ser inmortal?
En ese instante, Pyro y Globunicornio aterrizaron suavemente en el suelo.
-Cojonudo: voy a tener dolor de espaldas durante dos semanas- se quejó el segundo.- A ver si adelgazas, Pyro.
Pyro soltó una risilla avergonzada y le pidió disculpas a su amigo.
-No perdamos más tiempo: quiero explorar todo lo que pueda antes de que me despierte- dijo Scout.
Un ruido de algo metálico chocando contra el suelo llamó su atención: no estaban solos en el interior de la chimenea. Unos metros más allá trabajaba un solitario Elsen, al cual se le había caído una pala. Rápidamente, el ser la recogió y siguió con su trabajo, que consistía en echar el azúcar en un especie de tubería.
-Debo echar azúcar el el tubo. Debo echar azúcar en el tubo- repetía sin cesar el Elsen en un ritmo monótono. El ser parecía no notar la presencia de los dos mercenarios y sus acompañantes, quienes decidieron evitarle y bajar una escalera que llevaba al nivel inferior de la chimenea.
Lo que encontraron allí fue un espectáculo grotesco.
Numerosos cadáveres de Elsens se amontonaban es diversas pilas repartidas por la sala, algunos en avanzado estado de descomposición. Curiosamente, el aroma de la sala no era el que debería corresponder a semejante atrocidad: en lugar de un fuerte olor a carne podrida, un olor dulce era lo que llegaba a las narices de los presentes. La única criatura viva a parte de ellos era otro Elsen, quien se hallaba echando los cadáveres a un horno.
-¿Qué cojones esta pasando aquí?- murmuró Scout con temor en su voz.
Al oírles llegar, el Elsen dejó de trabajar y se acercó a ellos.
-Vosotros...qué...¿por dónde habéis venido?- preguntó el Elsen, confundido.
-Saltando por la chimenea- respondió Pyro.
-Ah, claro- dijo este como si aquello fuera lo más normal del mundo.
-¿Qué cojones es este sitio?- quiso saber Scout.
-Esto... Estáis en los hornos de azúcar de Vesper, al norte de la zona 3- comenzó a exponer el Elsen.-Aquí quemamos los cuerpos de las personas que han muerto y, gracias a un ingenioso sistema de tuberías, convertimos el vapor en azúcar.
Los presentes miraron al Elsen, horrorizados. Scout sintió de pronto ganas de vomitar, pues él había tomado antes uno de esos granos de azúcar.
-Espera... ¿estás diciendo que el azúcar proviene de los Elsen muertos? - preguntó Japhet, con voz temblorosa. El Elsen asintió.
-¡PUTOS CANIBALES ASMÁTICOS!- le insultó Scout. A continuación, respiró hondo para tranquilizarse y añadió- aunque en el fondo era la progresión lógica tras los ríos de carne y los metales extraídos de vacas.
Pyro le miró extrañado al oír aquello, pero Scout no dijo nada más al respecto
-Dime pequeño Elsen, ¿quién es el responsable de esto?-le preguntó Japhet, preocupado.
-¿Me darás azúcar?- preguntó este entusiasmado.
-No.
-Oh, vale...- dijo con decepción.- Ha sido el director. Él está en el área 4.
Japhet asintió, asimilando la información.
-Es descabellado. Me cuesta creer que precisamente Enoch sea el artífice de tan endemoniado sistema- murmuró el fénix.
-Ahora debéis iros: el jefe me disminuirá la dosis si no termino de introducir estos cuerpos en la chimenea- pidió el Elsen.- Si ascendéis por el tubo por el cual mi compañero manda el azúcar, seréis capaces de salir al exterior- les informó antes de volver a su trabajo.
-¿Sabes de dónde viene el azúcar y aún así la tomas igual?- le preguntó Scout, asqueado.
El Elsen no respondió, se limitó a seguir con su espeluznante labor. Los cuatro se miraron entre ellos y decidieron abandonar aquel siniestro lugar lo más pronto posible.
Mientras tanto, en el mundo real, el agotado equipo y Merasmus cenaban cuando Spy entró con urgencia en el castillo, atrayendo las miradas de sus compañeros.
-¿Qué te pasa ahora?- preguntó Sniper al verle entrar tan acelerado.
Spy lo miró con seriedad y alzó la carpeta frente a él.
-El día que llegamos a Nightfall le pedí a Miss Pauling que investigara al secuestrador de Scout, para ver si encontraba más información al respecto. Encontró dos casos más habían ocurrido en similares circunstancias-explicó.- Sin embargo, faltaban una serie documentos que mostraban la conexión entre ellos y una pista muy importante, que podría ser la identidad del soñador que creó a "el Bateador".
El resto de sus compañeros le miraron sorprendidos.
-¿Y por qué no lo has dicho hasta ahora?- exigió saber Soldier.
-Porque, como ya he dicho, alguien los robó. Hace apenas unos minutos cuando han venido de vuelta a mí-informó Spy. Y con seriedad anunció- hay una persona que no quiere que arrojemos luz sobre este asunto.
-¿Crees que pudo ser "el Bateador"? -preguntó Sniper.
-Lo dudo mucho: él ni si quiera sabe que esos documentos existen- oyeron decir a una voz desconocida para todos, salvo para Spy, a sus espaldas.
El grupo se giró hacia el origen de la voz. En el marco de la puerta que llevaba a la cocina del mago se hallaba Zacharie, con su máscara de gato puesta.
-Cómo dijo un compañero de profesión una vez: os habéis encontrado con un destino terrible, ¿verdad?- dijo Zacharie al equipo. Tras soltar una risilla añadió- un grupo de asesinos a sueldo convertidos en el blanco de un espectro asesino.
-¿Quién eres tú?- preguntó Merasmus mirando al vendedor con recelo.
-Zacharie, un afable mercader- se presentó este.- También hago las veces de guía. De hecho, de no haber sido porque advertí a Spy a tiempo, ahora no estarías cenando con este grupo de mercenarios a los que tanto detestas- explicó.- Lo siento- añadió tras reírse.
-Déjame cambiar la pregunta: ¿qué eres tú?- preguntó de nuevo el mago.
Bajo la máscara, Zacharie dejó de sonreír. ¿De verdad se había dado cuenta aquel viejo de lo que era?
-¿Perdón? No entiendo lo que quieres decir- fingió Zacharie, pero un leve nerviosismo en su voz delató su mentira.
-¿Qué escondes bajo esa máscara?- dijo Merasmus con severidad.
Antes de que nadie pudiera reaccionar, Soldier se lanzó a por el vendedor dispuesto a arrancarle la máscara, sólo para acabar chocándose contra la encimera de la cocina. El mercader se había esfumado.
-Eso es mío- dijo Zacharie, con su voz habiendo recuperando su tono calmado habitual. El vendedor había aparecido a la espalda de Spy y señalaba a la carpeta que este llevaba en la mano.
-Así que tú los robaste- le acusó Spy, tratando de ocultar lo mejor que podía que había sido sorprendido por Zacharie.
-Los robé porque su contenido no os interesa. Indagar sobre su origen sólo servirá para traeros más dudas- se excusó este.-Además, lo único que habéis hecho todo este tiempo es huir.
-¿Huir? ¡Equipo no huye de nadie! - le gritó Heavy indignado.-¡Equipo atrapar a espectro y hacer pagar por hacer a pequeño Scout sufrir!
-Si vuestro compañero sigue indagando en ese mundo onírico va a morir- les advirtió Zacharie, apareciendo a la espalda de Heavy.- Está llegando demasiado lejos y eso pone en peligro la sagrada misión de "el Bateador". Llegará un momento en el que "El Bateador" no podrá ignorar las repercusiones que los actos de Scout están teniendo en el mundo onírico, y acabará tomando la decisión de purificarle. Si eso llegase a ocurrir no podréis hacer nada para salvarle. Ni si quiera vuestro abominable y piromaníaco soñador puede protegerle en un lugar donde él está en el zenit de su poder.
Heavy se recuperó rápidamente del susto inicial causado por la súbita aparición de Zacharie a su espalda y trató de propinarle un fuerte puñetazo, que tocó aire. Zacharie estaba ahora junto a Engineer. Este, trató de agarrar al mercader por el jersey, pero desapareció de nuevo cuando la mano metálica del texano estaba a punto de rozarle. El vendedor regresó a su postura inicial en la puerta.
-Perdéis el tiempo: él esta recuperándose del efecto de la explosión y vendrá aquí pronto- advirtió.-Os sugiero que cojáis a vuestros bellos durmientes y busquéis un buen lugar para librar la batalla final contra él. Al fin y al cabo, este castillo es demasiado cutre para serviros de tumba- comentó en tono burlón.
Los mercenarios le miraron con odio.
-Primero me robas, luego nos ayudas, ahora te burlas. ¿De qué lado estás? ¿Qué estás tramando?- le interrogó Spy.
-Yo sólo tengo una meta: acabar lo que nunca debía haber empezado hace veintitrés años- reveló Zacharie.- Aunque también me divierte veros ir de un lado para otro, intentando detener lo que no podéis. Los humanos sois tan fascinantes- añadió en tono de burla.- Y ahora debo irme, tengo cosas que hacer.
Y tras decir esas palabras, Zacharie desapareció una vez más, pero no volvió a aparecerse. Merasmus se quedó mirando al lugar en el que había estado el mercader hasta hace unos segundos.
-¿Alguna idea de qué es ese tal Batería?- le preguntó Soldier, aún medio aturdido por el golpe contra la encimera, a su compañero de piso.
-Tengo muchas criaturas candidatas, a la cual más absurda- informó el mago.
-No me hace gracia que ese tipejo nos este usando para entretenerse- comentó Sniper.
-Pues es lo que hacemos todos los días: darle espectáculo a la Administradora. No creo que haya mucha diferencia- le respondió Demoman encogiéndose de hombros.
-Ahí llevas razón- concordó el australiano.
-De todas formas, deberíais seguir el consejo de Zacharie e iros de aquí: mi magia sólo me permitirá lanzar ese hechizo explosivo otra vez en tres días y dudo que ese espectro vaya a esperar tanto- les informó Merasmus.
-Nos marcharemos cuando Scout y Pyro despierten- dijo Engineer por todos sus compañeros.- Sólo nos iremos cuando garanticemos que están en condiciones para viajar.
-La cosa es, ¿hacia dónde deberíamos dirigirnos?- consultó Medic.
Todos sus compañeros permanecieron en silencio. En un primer momento, Spy pensó que quizás sería buena idea ir a Boston a investigar más en profundidad, pero era una localización demasiado lejana y "el Bateador" les alcanzaría muchísimos kilómetros antes de llegar, por no hablar de que la probabilidad de que no hallasen respuesta alguna allí, y por tanto el peligroso viaje fuese en vano, era bastante alta. Finalmente, descartó la idea: era demasiado arriesgado. La otra opción, y mucho más razonable, era refugiarse en una de las bases. La más cercana Lakeside, así que sugirió a sus compañeros que se dirigiesen allí.
-Entonces, ¿crees conocer la identidad del soñador de "el Bateador"?- preguntó un interesado Merasmus a Spy, una vez los mercenarios se habían puesto de acuerdo con su destino: todos estaban de acuerdo con la idea de refugiarse en Lakeside.
-Tengo una teoría, pero hay un problema- dijo Spy. Sus compañeros y el mago le miraron queriendo saber más.- Esa persona esta muerta.
-Fascinante- respondió Merasmus.- El soñador esta muerto, pero su espectro de pesadillas sigue vivo...
-¿Y?- interrumpió Demoman al mago de manera cortante.
-Y nada. Mi conocimiento en la magia de los sueños es limitado- replicó este, recibiendo miradas de reproche de los mercenarios, pues se habían hecho ilusiones de que el mago tuviera algo interesante que compartir.- Solo me interesa mucho ese concepto.
-¿De verdad pensabais que el viejo demente iba a saber algo? ¡Es un magucho de poca monta!- rió el Bombinomicom, haciendo que Merasmus gruñera.
El grupo quedó en silencio una vez más, agotados y sin saber que decir.
-Spy, dame todos los detalles del caso- dijo Merasmus cortando el silencio a los pocos minutos, con su orgullo herido por las palabras de libro.- Puede que mis conocimientos sean limitados, pero si conozco más detalles quizás pueda daros una idea de lo que está ocurriendo.
-No hay nada mejor que hacer hasta que despierten- accedió Spy encogiéndose de hombros, antes de comenzar a narrar todos los detalles de lo que había descubierto gracias a Miss Pauling.
Tras salir por la tubería por la que el Elsen mandaba el azúcar, y avanzar durante unos minutos que se hicieron eternos, el cuarteto logró abandonar la fábrica por un conducto de ventilación que llevaba al exterior.
-¡Aire! ¡Por fin!- exclamó Scout tras salir al exterior, cogiendo aire en grandes bocanadas.
-Exagerado-le dijo Pyro.
En ese instante, procediendo de la parada de metro, el Juez se acercó a ellos.
-Me alegra veros- dijo este al grupo.- He descubierto el origen del azúcar.
- Y nosotros- le informó Scout.
-¿Ah sí? Bueno, pues me ahorro la explicación. Sólo nos queda un sitio por explorar: el área 4- informó Pablo.
-Que es donde Enoch nos aguarda- completó Japhet con preocupación. ¿Y si se negaba a darles su carta, la que permitía el acceso al hogar de la Reina, y tenían que luchar contra él? Aunque Scout ya no viajara solo y hubiera derrotado a los dos guardianes, sus posibilidades de vencer en una batalla contra Enoch eran pequeñas.
-¿Y a qué esperamos?- dijo Scout, interrumpiendo los pensamientos del fénix, mientras se adentraba en la parada de metro y volvía a montarse en el mono-raíl. Pyro, Globunicornio y "el Juez" no tardaron en unirse a él.
Con los cinco pasajeros a bordo, el mono-raíl comenzó el viaje hacia el área 4. A los pocos segundos de salir, Pyro comenzó a aburrirse demasiado.
-Oye, ¿falta mucho?- preguntó el piromaníaco a Pablo.
-Un poco- respondió este.
A los pocos segundos, Pyro volvió a decir:
-¿Falta mucho?
-Que no- gruñó Scout.
De nuevo, pocos segundos más tarde:
-¿Falta mucho?
-No- dijeron sus tres compañeros a la vez, empezando a estar un tanto hartos de la situación.
Y una vez más, Pyro volvió a preguntar.
-¿Falta mucho?
-¡Qué te hemos dicho que no, joder!- exclamó Scout furioso, el grito inesperado haciendo que Japhet diera un bote del susto y se posara en una de las barras del mono-raíl.- ¡¿Cómo te aguanta Engi cuando viajamos en tren?!
-No es lo mismo que esto: el paisaje cuando viajamos en tren cambia. Esto es tan monótono y deprimente- se excuso el piromaníaco.
De pronto el mono-raíl dio una fuerte sacudida y se detuvo en seco.
-¡Ya llegamos!- exclamó Pyro con alegría.
-No, esta parada no estaba prevista- informó Pablo, preocupado.
-Iré a comprobar por qué nos hemos detenido- se ofreció Scout.
El joven bajó del mono-raíl de un salto, Pyro saliendo tras él para, por lo menos, estirar las piernas. El túnel estaba completamente a oscuras.
-Vale, si esto fuera una peli de miedo, esta es la parte cuando nos matan-dijo Scout, mirando a su alrededor con nerviosismo.- Pyro, ¿puedes iluminar la zona?
Pyro asintió e hizo brotar un pequeño arcoiris de sus manos, la pequeña pero suficientemente luminosa bola multicolor haciendo las veces de linterna.
-Aún no me acostumbro a verte hacer arcoiris sin que lleve las gafas de Pyrovisión puestas- confesó Scout, incómodo.
-Pues para mí siempre es así- se limitó a responder Pyro.
Ambos mercenarios avanzaron unos metros por la vía, antes de toparse con la enorme figura que bloqueaba el paso del mono-raíl. Scout y Pyro retrocedieron con cautela al verlo y se prepararon para el combate.
Era un Elsen, pero su cabeza había crecido demasiado por lo que su apariencia era desproporcionada. Su piel era negra, como la de los Quemados y su expresión estaba contraída en un gesto de dolor. Y sin embargo, pese a su apariencia, el monstruoso y deforme Elsen no les había atacado en cuento les había visto. Se limitaba mirarlos, con sus enormes y hundidos ojos.
-Ayuda...- susurró el Elsen, con agonía y desesperación en su ahogada y grave voz.
-Está sufriendo demasiado- dijo Pyro, contemplando al Elsen con lástima.
-¿Qué hacemos con él?- preguntó Scout sin atreverse a disparar al deforme Elsen.
-Yo me ocupo de esto.
Pyro se acercó al Elsen, que respiraba con dificultad y parecía sufrir a cada inspiración. El piromaníaco sacó su lanza-arcoiris y lo levantó su lentamente hacia la cara del Elsen.
-No llores,voy a liberarte- le dijo dulcemente al Elsen.
-Espera, Pyro. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? No parece peligroso...- dudó Scout interponiéndose entre Pyro y el Elsen.
-¿Preferirías dejarlo así? No te tenía cómo un sádico- replicó este.
- Quizás halla otra forma. No parece cómo los demás Quemados.
Pyro miró al Elsen con detenimiento y negó con la cabeza.
-No la hay.
Scout clavó sus ojos azules en los de Pyro, y pese a estar ocultos por su máscara de gas, el sabía que ardían con determinación y que nada de lo que él dijera podría hacerle cambiar de idea.
-Sé por qué dudas de mi juicio- dijo Pyro finalmente, apartando la mirada.- Engi me ha contado las repercusiones que mis actos tienen sobre otros, por eso siempre me está enseñando a tener más cuidado alrededor de otras personas fuera de los juegos... quiero decir, "guerra". Pero mi realidad y la vuestra difieren, y eso es algo que no puedo cambiar.
Scout contempló a Pyro, sin saber como debía reaccionar a eso. Él siempre había considerado que Pyro desconocía que cuando él estaba esparciendo "la alegría y la felicidad", en realidad estaba quemando vivas a otras personas.
-Quizás yo y tu amigo "Bat" no seamos tan diferentes después de todo- siguió el pirómano, con pesar.- Ambos queremos imponer nuestra visión de las cosas en una realidad que no nos pertenece.
-No es verdad- negó Scout.- Bat solo quiere destruir sin sentido, pero tu en cambio no pareces mala gente. Mira, la mayoría de nosotros te seguimos teniendo miedo, pero eres una parte importante del equipo. Nunca nos has herido de manera intencionada, nunca has atacado a ningún civil, y siempre estás cubriéndonos las espaldas. Sin ti, el Spy del BLU se habría salido con la suya demasiadas veces. Eres un psicópata, pero eres nuestro psicópata.
-Guau, eso ha sido hasta bonito viniendo de ti- dijo Pyro, anonadado.- Gracias.
Un pronunciada tos procedente del Elsen mutado les hizo recordar lo que habían venido hacer ahí.
-Creo que tienes razón: este Elsen está sufriendo demasiado- se resignó Scout.-Y no es como si pudiésemos encontrar una manera de ayudarle si no podemos continuar. Haz lo que tengas que hacer.
Scout no dijo nada más y se apartó del camino de Pyro, echando a andar de vuelta hacia el mono-raíl. Pyro se acercó al Elsen y le apuntó con el lanza-arcoiris. El joven mercenario no tardó en ver reflejada en las paredes del túnel la luz las llamas multicolor que envolvían al Elsen, pero no oyó grito alguno de dolor. En lugar de eso, un difuso "gracias" resonó a modo de eco en las paredes del túnel.
El joven subió al mono-raíl. Nada más entrar oyó los sonoros ronquidos de Globunicornio, Japhet volvió a posarse sobre su gorro.
-Tío, te pasas todo el día subiéndote encima mía- le dijo Scout, molesto.
-Eres cómodo- fue la tajante respuesta del pájaro.- ¿Habéis identificado el obstáculo que impide nuestro paso?
-Pyro se esta ocupando de ello- contestó Scout con seriedad antes de explicar al Japhet y al Juez lo que habían encontrado ahí, la historia dejando a pájaro y gato horrorizados.
-Nunca había oído de nada semejante- fue el único comentario de "el Juez"
-Los Elsens nunca deberían mutar así. Es antinatural- dijo Japhet.
-¿Crees que puede deberse al "azúcar"?- consultó Scout nada más la idea vino a su cabeza.
-Debe ser, al fin y al cabo esta es la única zona que la fabrica- respondió el fénix.
-Entonces supongo que ya no le vas a pedir a ese tal Enoch que te de un poco para animar a los Elsens de tu zona- supuso el bostoniano.
-El precio a pagar es demasiado alto. Supongo que tendré que buscar otros medios- suspiró Japhet, desesperanzado.
En ese momento Pyro subió al mono-raíl.
-Está hecho- dijo este sentándose junto a Globunicornio. Antes de que alguno de sus compañeros pudiera decir algo, el mono-raíl arrancó con un brusco movimiento, asustando a sus pasajeros y haciendo que Scout se despertara dando un bote.
-¡Venga ya! Después de todas las cosas repulsivas y siniestras que he visto en este sueño, ¿me despierto de una sacudida inesperada de un mono-raíl?- se quejó Scout indignado nada más abrir los ojos. Pyro, que se había despertado a su misma vez, se encogió de hombros.
Ambos mercenarios encontraron al resto del equipo y el mago mirándoles.
-Bueno, al menos estás despierto, lo que significa que podemos irnos de aquí- dijo Spy ayudando al joven a ponerse de pie mientras Engineer hacia lo mismo con Pyro.
-¿Irnos? ¿A dónde?- quiso saber Scout.
-Hemos acordado que la mejor opción es ir a la base de Lakeside, dado que está a apenas unos treinta minutos en coche de aquí. Después, deberíamos comprobar que funciona el sistema de Respawn y prepararnos para el ataque de "el Bateador"- expuso Spy.
Al oír el nombre de "el Bateador" a Scout le vino algo a la mente.
-Chicos, creo que he averiguado algo sobre él- informó. Sus compañeros lo miraron, animados por tener alguna clase de respuesta.-Veréis, durante toda mi vida creí que él era un héroe, pero en el mundo que visito en sueños parece ser que su destino era matar a unos guardianes y, aunque hayan acabado bastante tocados de la cabeza, ellos quieren proteger a los habitantes de aquel mundo. Dos de ellos me confundieron y atacaron porque creyeron que yo era "el purificador que los destruiría". Estoy convencido de que la persona a la que se refieren es "el Bateador". Al fin y al cabo, se llama a sí mismo purificador. Creo que las respuestas sobre su identidad y la forma de acabar con él están en ese mundo- expuso Scout.
-Scout, en esos sueños, ¿te has encontrado con un niño?- se le ocurrió a Spy.
-Aún no- respondió Scout rápidamente.-¿Por?
Spy le entregó los documentos que Miss Pauling había recopilado. Scout se fijó inmediatamente en una de las fichas clínicas que estaba entre ellos.
-Eh, este es el tipo que me secuestró a mí y a... bueno, ya sabéis quién- dijo Scout mirando la fotografía de aquel banquero, entristecido al recordar a la amiga de su infancia.- ¿Por qué tienes esto, Spy?
-En tus manos tienes las fichas de tres pacientes y un médico- le explicó este.-Tres de ellos murieron en condiciones semejantes: decían oír una voz en terrorífica en su cabeza que les llevó a la locura y al suicidio.
Scout abrió los ojos en shock al entender lo que quería decir Spy.
-¡¿También atacó a dos más?!- exclamó. Su compañero asintió con la cabeza.- ¿Por qué?
- No lo sé, pero los tres tenían un único punto en común: durante el mismo período de tiempo, estuvieron en el hospital con este niño- explicó Spy señalando a la foto del paciente más joven- los otros dos pacientes fueron sus compañeros de habitación, y el médico se ocupaba de tratarles. Pero hay algo más, ¿reconoces la fecha de defunción del pequeño?
Scout revisó la fotografía. Era un niño de ocho años, sin pelo, de tez muy blanca y de apariencia débil. Scout también identificó una de las fechas que aparecían escritas debajo: era la de su cumpleaños.
-Su nombre era Hugo. Murió tras caer en coma debido a su grave enfermedad, en el mismo hospital en el que tú naciste- continuó explicándole Spy, pues sabía que Scout tenía problemas para la lectura.
Scout recordó lo que Merasmus les había contado de los espectros de pesadilla y no tardó en atar cabos.
-Este chico le creó- dijo Scout mientras recogía los papeles y se los devolvía a Spy sin dejar de apartar la mirada del chico.
-Es muy probable- confirmó este.
-Y murió el mismo día que yo nací, en el mismo hospital... ¿Qué significa esto?- preguntó Scout, aturdido por la súbita revelación.
-Yo creo que "el Bateador" era una especie de guardián de ese chico, encargado de eliminar los espectros que estaban transformando su sueño en una pesadilla- teorizó Merasmus, y todo el equipo se giró hacia él, aunque los que mostraron más interés eran Scout y Spy.- Cuando murió, "el Bateador" se había hecho lo bastante poderoso para no depender de él, pero quedó sin propósito. Y tú debes de ser el primer ser que encontró: eres la víctima de una nefasta coincidencia- expuso el mago.
-Eso seguiría sin explicar por qué estoy soñando con ese mundo desde que comenzó a poseerme- replicó.-Además, su papel en ese sitio no es de guardián: él es quien mata a los guardianes.
-Supongo que todavía quedan cosas por descubrir, pero desde luego que esos descubrimientos no lo vais a hacer en mi casa. ¡No quiero que esa cosa vuelva a entrar aquí!- exclamó el mago, enojado al recordar como había quedado el salón en el enfrentamiento contra el espectro.-Tomad esto y largaos ya- añadió en el mismo tono arrojándoles su "Diario de sueños y otros elementos mágicos oníricos: un manual para principiantes", que Medic agarró con el aire con una sonrisa de emoción.
-Venga Merasmus, no te pongas así. Somos amigos, ¿verdad?- se acercó Soldier a su compañero de piso con una sonrisa.
Soldier no obtuvo respuesta alguna: en un abrir y cerrar de ojos, él y su equipo se hallaban en el exterior del castillo, confundidos por la súbita teletransportación.
-¡MERASMUS! ¡MALDITO MAGO INSENSIBLE E INSOPORTABLE! ¡ÁBRE LA PUERTA AHORA MISMO, GUSANO!-le ordenaba un enfurecido Soldier al mago a través del portón, mientras lo aporreaba. Con un último e inútil puñetazo, se dio la vuelta y masculló- pues te puedes ir olvidando de que te pague el alquiler.
-Pero, ¿podemos volver a visitar a mi amigo el libro algún día?- se oyó preguntar al AP-SAP desde el bolsillo de la chaqueta de Spy.- Puede que no sea tan brillante como yo, pero aún así su compañía me es agradable.
-Cállate, Wheatley- le ordenó Spy.
-No perdamos más tiempo, o esa cosa nos alcanzará antes de llegar a Lakeside- anunció Sniper mientras dirigía a su caravana.
El resto del equipo lo siguió. No tardaron en montar en los coches, siguiendo la misma distribución que en los pasados días para ahorrar tiempo (por desgracia para Heavy, quien había tenido que soportar la conducción de Medic todo ese tiempo sin relevo), y dirigirse hacia la base de Lakeside.
Durante el trayecto Scout reparó en que ahora llevaba un colgante extra. Con su súbito despertar y la revelación de Spy, no se había percatado del objeto. Estiró la cadena y de debajo de su camiseta asomó una piedra púrpura.
-A todo esto, ¿qué es esta piedra que llevo colgada en mi cuello?- preguntó sin dejar de contemplarla.
-Es una piedra onírica- respondió Engineer sin levantar la vista de la carretera.- Pyro lleva otra piedra igual, y según Merasmus le permitió entrar en tus sueños.
-Noph supheeñoph phoniphos- se quejó Pyro.
-Mientras estaba soñando podía entender a Pyro con total claridad, pese a que según él estaba hablando en pyronés- informó Scout. Spy y Soldier le lanzaron miradas de incredulidad.
-¿En serio? Pyro, di algo en pyronés, a ver si te entiende ahora- le pidió Engineer a su compañero, fascinado.
Pyro pronunció unas palabras sin sentido aparente, que encima sonaban ahogadas por la máscara de gas.
-¿Y bien?- preguntó Engineer.
-Ni idea de lo que ha dicho- respondió el bostoniano encogiéndose de hombros.
-Dice que le gustan los unicornios rosas blanditos bailando en arcoiris- tradujo Engineer.
- Es decir: la gente ardiendo en llamas estremeciéndose de dolor- susurró Spy a Soldier, quien se estremeció.
Zacharie, aún con su máscara de gato apareció en la casa abandonada donde había dejado a "el Bateador" y sus Add-Ons recuperándose de la explosión de Merasmus. El purificador estaba sentado en el suelo, agotado pero sin heridas visibles.
-Scout está llegando a "La habitación"- fue lo primero que dijo Zacharie.- Y ya han descubierto lo que hiciste a esos tres humanos. Así como le han descubierto a él - informó el vendedor con severidad.
"El Bateador" ladeó la cabeza. No entendía que relevancia tenía aquello con su misión. Incluso si Scout llegaba a "la habitación", ¿de qué le iba a servir?
-Me da igual que descubran mi origen. Mañana daré caza a esos demonios, los purificaré y podré dar el siguiente paso: ir a por la pérfida mujer que mueve los hilos de este mundo y lo corrompe para cumplir sus aún más pérfidos deseos- dijo este sin dar muestra alguna de preocupación.
-El interruptor sigue ahí- fueron las siguientes palabras de Zacharie.- Incluso si el mundo en el que atrapas a Scout está hecho de tus recuerdos, el interruptor sigue siendo real.
Al oír aquellas palabras, la tez de "el Bateador" se hubiera puesto blanca si esta no lo fuera ya.
-¿Qué crees pasará si deja de estar en OFF?- insistió Zacharie.- Yo te responderé: todo comenzará de nuevo. Lo que has hecho desde que el titiritero te sacó de la nada habrá sido en vano- le advirtió.- Será como si tu mundo nunca hubiese sido purificado.
Aquella noticia no le sentó nada bien a el purificador, y por primera vez desde que tenía uso de memoria, su voz tembló al preguntar:
-¿Qué...qué debo hacer?
-Creo que ambos sabemos la respuesta- respondió Zacharie.
Sí, "el Bateador" conocía la respuesta, por mucho que le pesara. Había vuelto a fracasar en su tarea de proteger a alguien de la oscuridad de aquel mundo, y sólo había una cosa que podía hacer antes de que se hundiera en ella.
Scout debía ser purificado.
