O Rosto De Um Assassino

Lakeside no era un campo de batalla como los demás en cuanto a escenario se refiere. Al igual que Egypt, el campo de batalla contiguo, tenía una ambientación que recordaba al antiguo Egipto, con edificios semejantes a ruinas antiguas, jeroglíficos incluidos. La identidad de quien hubiera construido semejante lugar, que lo más probable es que fuera en realidad un parque temático abandonado, en medio del desierto de Nuevo México era un misterio.

La bases de RED y BLU estaban ocultas entre las ruinas, camuflándose perfectamente con el paisaje. El equipo terminó de sacar su equipaje rápidamente, dado que sólo llevaban lo que habían logrado salvar de Nightfall: las mascotas, objetos de valor sentimental, unas cuantas armas, los planos de Engineer y lo más importante: los sombreros.

Engineer se dirigió inmediatamente hacia la sala de control para realizar una llamada urgente a la Administradora. No sabía como se habría tomado la mujer la desaparición del equipo completo durante 24 horas, pero alguien debía hablar con ella y él era a quien la malvada mujer estaría más dispuesta a escuchar.

-Aquí Conagher, del Team Fortress, asignado a RED, llamando desde la base de Lakeside- dijo este a través del comunicador.

-Mira quienes han dado por fin señales de vida...- respondió la fría, aunque con un leve tono de burla, voz de la Administradora al otro lado de la línea.- Decidme, ¿tenéis información acerca de quién o qué intenta mataros esta vez?

A Engineer no le sorprendió que la Administradora supiera ya que habían huido de algo. Ella sabía que los mercenarios, especialmente él, no iban a desertar como hicieron los anteriores miembros del Team Fortress. Cada uno tenía razones de demasiado peso para seguir en aquella farsa de guerra.

-Lo que intenta matarnos es una especie de fantasma- informó a su jefa brevemente.

-¿Otra vez? ¿Por qué no pueden los muertos quedarse en sus tumbas?- se quejó la Administradora.

-Helen, necesitamos permiso para activar el sistema de reaparición en la base- solicitó Engineer.

-No- fue la inmediata y rotunda respuesta de la Administradora.-Como ya sabe, el Respawn sólo debe activarse cuando ambos equipos estén en la misma localización. La consumisión de energía aumenta demasiado al tener dos servidores lejanos activos al mismo, y el australium no es infinito.

-Pero esa cosa...

-Tendréis que buscar una forma de libraros de ese ser sin el sistema de reaparición- le interrumpió su jefa.- No es la primera vez que hacéis una misión sin estar dentro de su alcance, y nunca os ha ido del todo mal. No entiendo a que viene esto ahora, señor Conagher.

-Esa cosa está usando el cuerpo de Scout- confesó Engineer.- No podemos atacarle sin hacerle daño.

-Pues si os supone una amenaza tan grave, matadle- respondió ella tajantemente.- Un Scout es fácil de reemplazar.

-Encontrar a alguien compatible con el sistema de reaparición no es tan fácil: ni si quiera usted es compatible- rebatió Engineer.- Además, él es una de las condiciones que mantienen a nuestro Spy atado a este equipo- añadió.

-Vuestro Spy lo superará. Nunca ha mostrado verdadero aprecio por el chaval, así que dudo que vaya a echarle mucho de menos. A unas malas, un aumento del salario y quizás un poco de extorsión sería suficiente para hacer que se quedara. La compatibilidad de un nuevo Scout es problemática, pero seguro que daremos con uno compatible tarde o temprano.

Engineer apretó los puños. Esa mujer tenía salidas para todo. Sólo le quedaba una última baza con la que negociar:

-No puedo garantizar mi supervivencia si no se activa el sistema.

La risa de la Administradora le fue suficiente para saber que su última baza no había funcionado.

-¿De verdad piensa que voy a creer que se va a dejar matar ahora? Sus motivos para estar aquí trascienden la absurda disputa entre Redmond y Blutarch- le recordó la mujer.- Además, tiene una hija, ¿no? ¿De verdad va a dejar que se críe sin su padre, como usted y su hermano? ¿No iba a usted a ocuparse de que ningún otro Conagher se volviera a ver envuelto en esta guerra?

Engineer no respondió.

-El otro equipo llegará en un intervalo de entre veinte y treinta horas- informó la Administradora.- Procurad no morir en ese tiempo. Miss Pauling ya va hacia allí para asistiros.

Y dicho esto la línea se cortó: la Administradora había dado por concluida la conversación. Engineer colgó, decepcionado. Debería haber imaginado que su temible jefa no se dejaría engatusar tan fácilmente. Con pesar, se dirigió a informar a sus compañeros.

-Bueno, he intentado todo lo que se me ha ocurrido para negociar con ella, pero nos ha denegado la activación del Respawn- informó al entrar en el salón de la base. Era más grande que el de Nightfall, pero tenía que hacer las veces de comedor dado que la cocina tenía capacidad sólo para tres personas... o una combinación de Heavy y Scout.

El equipo, que se encontraba sentado alrededor de la mesa, intercambiaron miradas de incertidumbre ante las noticias del texano.

-En el fondo era de esperar- se resignó Spy.

-Pero Miss Pauling viene de camino para apoyarnos- añadió Engineer, en un vano intento de levantar el ánimo.

-Oh sí: poner a mi futura novia en peligro es una gran idea. Gracias, Administradora- dijo Scout sarcásticamente.

Spy y Engineer se miraron entre ellos. Sabían que Helen había mandado a Miss Pauling porque en el momento de la verdad, ella sería la que menos reparo tendría en apretar el gatillo y poner fin a la vida de Scout.

-En fin, ¿qué hacemos ahora?- preguntó Scout

-Supongo que sólo podemos esperar a que tu "querido amigo" aparezca- respondió Spy.

-¿Y si me atáis o algo? Así podréis mantenerle inmovilizado- sugirió Scout.

-Dudo que tengamos algo lo bastante fuerte para mantenerlo atado- negó Sniper.-Y luego están esos aros de cebolla luminosos... el de las cadenas es especialmente molesto.

-¿Aros?- preguntó Scout confundido.

- Vendrían a ser como las Centinelas y los Dispensadores de Engineer- respondió Demoman.

- No compares a mis bebés con esas cosas- replicó el texano con severidad, molesto.

Hubo unos segundos de silencio incómodo antes de que el equipo comenzase a reír por el comentario de Engineer.

-No, ahora en serio- dijo Scout dejando de reír poco a poco.- ¿De verdad que "el Bateador" va a acompañado por aros? No recuerdo que los tuviera cuando era niño.

-Sí. No sabemos exactamente qué son y cómo los ha obtenido, pero son un aunténtico dolor de cabeza- respondió Medic, abriendo el libro que Merasmus les había tirado y echándole un vistazo al índice.- A ver si aquí viene algo al respecto.

Zacharie mantenía los ojos cerrados. "El Bateador" se había introducido de nuevo en su cuerpo con el fin de regenerar a su tercer y último Add-On. Sentía como el purificador movía su propia energía y la materializaba. Finalmente, Epsilón se manifestó frente a él, flotando en el aire, y "el Bateador" salió de su cuerpo.

-Es extraño tenerte dentro- comentó Zacharie.

-Es más extraño que seas capaz de mantenerte despierto siendo un simple mercader- replicó "el Bateador", con los tres Add-Ons junto a él.

-Sí, supongo- respondió este evasivamente.- Por cierto, ya sabes que son dos mil créditos por usar mi cuerpo.

Zacharie extendió su mano. "El Bateador" puso los ojos en blanco y le pagó a regañadientes.

-¿Vas a querer algo más?- le preguntó el vendedor mientras se guardaba los créditos.

-No, estoy listo- aseguró este.- Pero supongo que no estaría mal que me acercases en la cosa esa de dos ruedas.

-Moto- le recordó Zacharie, tratando de contener su risa.

-Como sea. Marchémonos ya.

A medida que avanzaba el tiempo, en la base podía notarse un creciente ambiente de tensión. Los mercenarios se mantenían a la espera de la inevitable llegada de "el Bateador": Pyro estaba en alerta permanente y había pedido a todos los habitantes de Pyrolandia que le avisaran en cuanto vieran algo sospechoso; Medic estudiaba el tomo que le había dado Merasmus; Heavy, Soldier, Demoman y Sniper, jugaban una partida de cartas que estaba lejos de ser tan animada como cualquiera que hubieran hecho en el pasado; Engineer y Spy habían decidido salir revisar las pertenencias que habían traído de Nightfall con el fin de encontrar las gafas de Pyrovisión, dado que con ellas quizás serían capaces de ver al purificador. Su búsqueda no dio resultado alguno, lo cual era extraño ya que le habían prestado una de las gafas a Merasmus, ¿se las habían dejado olvidadas en la casa del mago o las habría robado Zacharie?

Scout, por su parte, daba vueltas por un lado y otro de la base, completamente inquieto, pensando en si sería capaz de llegar a detener la posesión y en que camino debería tomar en el caso de que se viera atrapado en aquel sueño.

-¿Por qué no se termina todo de una vez? ¡Este evento esta dañando mi reputación de tío duro y guay!- gruñó Scout por lo bajo antes de entrar en el salón a reunirse con sus compañeros.

Al entran en el salón, todos los presentes se giraron hacia Scout con cierta tensión.

-¿Qué? ¿Admirando mi belleza?- preguntó el joven de manera presumida, aunque a su voz le faltaba la energía y firmeza típicas en él.

El resto del equipo suspiró aliviado al comprobar que Scout seguía siendo el de siempre, aunque razonablemente cansado por su situación. Sin embargo, reinaba un silencio incómodo en la sala

-¿Estás listo para esta noche?- preguntó Demoman, decidido a romper el silencio.

-No- respondió Scout honestamente.- ¿Y vosotros?

-Tenemos un plan- respondió Medic.- Mientras Pyro lucha con "el Bateador" para tratar de expulsarlo yo estaré curándole. El resto se ocupará de los aros de cebolla con nombre de letras griegas para que interfieran lo menos posible.

-Plan no ser elaborado, pero ser todo lo que tenemos- dijo Heavy sin convicción, frustrado por no haber sido capaz de encontrar ninguna estrategia más fiable.

-Bueno, yo por mi parte trataré de haceros ganar tiempo evitando que Bat me posea lo máximo posible. Si llega a poseerme, trataré de avanzar por el sueño-decidió Scout.- Presiento que estoy cerca del final.

-Sea como sea, si sobrevivimos a esta noche, mañana llegará el otro equipo y volveremos a tener el Respawn a nuestra disposición, con lo cual podemos estar más tranquilos para averiguar como librarnos de él- dijo Sniper.

-Dirás "cuando sobrevivamos "- corrigió Soldier lanzándole una mirada de reproche. Y dando un fuerte golpe en la mesa, añadió:- ¡no pienso tolerar la derrota como una opción! ¡Y ninguno de vosotros debería! Quizás Pyro sea el único quien actualmente puede luchar contra "el Tenedor"...

"No me puedo creer que siga sin saberse el nombre" pensaron el resto del equipo al mismo tiempo.

-... pero nosotros también sabemos pelear por nuestras vidas-continuó Soldier.- ¡Vamos a demostrarle a ese fantasma de poca monta de lo que son capaces de hacer los hombres con espíritu de combate! ¡Hay que enseñarle que se ha metido con los "seres insulsos" equivocados!

-Es impuros, pero bueno, supongo que es la intención del mensaje lo que cuenta- comentó Engineer, tras soltar un risilla.

Entonces, Pyro dio la voz de alarma.

-Parece que ya llega - dijo Medic.

-Buena suerte, chicos- deseó Scout a sus compañeros.

Finalmente "el Bateador" se presentó en el salón, aunque sólo Scout y Pyro pudieron ver su llegada. El resto del equipo se percató de la presencia de "el Bateador" cuando el piromaníaco sacó su hacha sin vacilación y atacó a "el Bateador" nada más verle entrar por la puerta. Medic se apresuró a agarrar su Medigun y dirigir el rayo hacia Pyro. El resto del equipo decidió adoptar una posición defensiva alrededor de Scout, aunque sabían que iban a servir de poco.

El espectro forcejeó con Pyro unos segundos, hasta que consiguió apartarlo de una patada y corrió hacia Scout, quien saltó para zafarse de él. Por desgracia, los inhumanamente rápidos reflejos de "el Bateador" le permitieron agarrar uno de los tobillos del bostoniano, haciendo que este cayera de bruces contra el suelo al quedarse paralizado.

-Capullo- consiguió insultar Scout a "el Bateador".

- Esa boca- le riñó este.- No intentes resistirte o ya sabes lo que pasará- le amenazó mientras introducía su mano en el pecho.

-Que... te…jodan

Aquello no pareció gustarle nada a el purificador, quien oprimió el alma de Scout, haciendo que se retorciera de dolor y cayera inconsciente. Su cuerpo no tardó en ser ocupado por el espectro.

Tras ver a "el Bateador" poseer a Scout, Pyro arrojó a un lado su arma y decidió emplear su "fuego mágico" para luchar contra "el Bateador".

-¡Más vale que sueltes el cuerpo de Scout, o el que acabará purificado serás tú por mis brillantes llamas arcoiris!- advirtió el piromaníaco al espectro, levantando sus puños.-¡No toleraré que pongas en peligro las vidas de mis amigos!

"El Bateador" le lanzó una mirada fría como su personalidad antes de anunciar:

-Esta vez no he venido a por vosotros. Antes debo de ocuparme de una cosa.

Y dicho esto el cuerpo de Scout se desplomó en el suelo, inconsciente. Los ocho miembros del equipo se miraron estupefactos. ¿Se había marchado "el Bateador" así sin más?

-Docteur: ¿has encontrado ya en que parte del libro está el conjuro para enviar a Pyro a los sueños de Scout?- dijo Spy de pronto, con cierta urgencia en su voz. Medic asintió, para alivio del francés.- Pues no pierdas más tiempo y hazlo.

-No creerás qué...- dijo Engineer preocupado, adivinando lo que había alarmado a Spy.

-¿Qué ocurre?- preguntó Soldier, sin comprender lo que había alertado a sus compañeros.

- "El Bateador" va a ir a por él dentro del mundo onírico- entendió también Medic, apresurándose en su lectura.

-¿Pero no se supone que quería protegerle de la devastación de este mundo o algo así?- preguntó Soldier, extrañado ante el cambio de objetivo de su enemigo.

-Corrupción. Por dios, Jane: hoy estás que no das una- le dijo Demoman.

-¡Aquí está! - exclamó Medic.- No parece ser nada complicado. Por suerte Pyro y Scout aún llevan los colgantes, porque son vitales para "sincronizar sus sueños", o eso es lo que pone aquí.

Medic cerró el libro de golpe y le pidió a Pyro que mostrase su piedra onírica. El piromaníaco jaló de su colgante para sacarla por el cuello de su uniforme, no pudiendo evitar quedarse embobado al ver como brillaba.

-Muy bien, ¿algún voluntario para dejar inconsciente a Pyro?- preguntó Medic. Nadie movió un músculo.- Está bien, feiglinge: lo haré yo- dijo resignado. Fue rápidamente a la cocina, cogió una sartén y, aprovechando que Pyro seguía entretenido con el colgante, le arreó un sartenazo en la cabeza, lo suficientemente fuerte para noquearlo pero no matarlo.

-Bueno, ahora solo tengo que realizar el ritual. A ver que tal se me da...- dijo Medic entusiasmado ante la idea de practicar magia. El resto del equipo decidió en aquel momento que, si podían, no volverían a acercar a Medic a un tomo mágico en su vida, con miedo a lo que el chiflado doctor pudiera llegar a hacer si este fuera capaz de emplear la magia.

Cuando Scout abrió los ojos, se encontraba de nuevo en el mono-raíl, tumbado en el suelo. Japhet y Pablo le miraban consternados.

-¿Estás bien?- preguntó el fénix. Scout asintió.- ¿Dónde están tus compañeros? ¡Han desaparecido de pronto!

-Están bien, espero. Puede que tarden en venir- respondió el mercenario, poniéndose en pie de un salto.- ¿Hemos llegado ya al área 4?- quiso saber. Japhet y Pablo asintieron.- Bien, pues no perdamos tiempo. Debo llegar ante "la Reina" antes de que ocurra lo peor.

Scout saltó al exterior del mono-raíl, gato y pájaro siguiéndoles de cerca. De pronto "el Juez" se detuvo en seco.

-Yo debo marcharme. Siento que algo va mal en la zona 0- anunció "el Juez" con seriedad.- ¡Tened cuidado!

Con esa última advertencia, el gato despareció en un haz de luz.

-¿Qué crees que le pasa?- consultó Scout a Japhet, preocupado por la extraña reacción de "el Juez"

-No sé, pero tengo un mal presagio- respondió el guardián, preocupado e invadido por un terrible presentimiento que no sabía de donde procedía.- Tienes razón: debemos encontrar a Enoch lo antes posible e ir con la Reina.

Scout, con Japhet en su cabeza, se adentró en el área 4, que consistía en el interior de un edificio de largos pasillos con numerosas puertas. Japhet informó que recordaba el camino hacia el despacho de Enoch y comenzó a darle indicaciones a Scout. Por los pasillos patrullaban distintos Elsen vestidos con batas de laboratorio, aunque no era lo único diferente en ellos: sus ojos parecían mucho más grandes y huecos, y su expresión estaba contraída en un gesto de dolor. Scout no estaba seguro de lo que ocurriría si le pillaban, así que decidió que andaría con precaución y evitando el mayor número de ellos posibles.

No obstante al doblar una esquina fue a encontrarse de cara con uno.

-¡Mierda!- exclamó el bostoniano, metiéndose rápidamente en la primera puerta que vio. Un grave error.

La puerta daba a una habitación especialmente pequeña, donde uno de esos extraños Elsen custodiaba un cofre.

-Mis...piernas...me pican- fue lo único que dijo este al verles entrar.

Ante ellos el Elsen se transformó un Quemado completamente diferente a cualquier otro que hubieran visto antes: su piel se había vuelto negra como era usual, pero en lugar de una columna de humo brotando de su cuello tenía una cabeza semejante a la de un dragón de afilados colmillos y sus manos se habían transformado en enormes y afiladas garras.

Japhet alzó el vuelo y Scout sacó su escopeta y se dispuso a acabar con el Quemado rápidamente de un tiro en el corazón, sin embargo al acercarse a él, por la boca de este asomó la cabeza normal del Elsen .

-¡¿Qué cojones?!- exclamó el mercenario, deteniéndose en seco al ver al Elsen original asomándose por la garganta del Quemado. Aquello le hizo bajar la guardia lo suficiente para que el Quemado le propinara un fuerte golpe con una de sus garras, mandándolo contra la pared.

Japhet uso sus cánticos para atacar al Quemado en lo que Scout se recuperaba del golpe, pero estos apenas tenían efecto en la monstruosa criatura que amenazaba sus vidas.

-¡Cuidado abajo, que voy!- previno una voz que venía del techo.

Pyro apareció en el aire de la nada y golpeó al Quemado con su Pyroleta en la cabeza, el golpe siendo lo suficientemente fuerte para estampar su cabeza con violencia contra el suelo.

-La ciudad...nos pertenece- fueron las últimas palabras del Elsen mientras su cuerpo se desvanecía.

Pyro se acercó a Scout y le tendió una mano para ayudarle a levantarse.

-¿Estás bien?- le preguntó.

-Mareado- respondió Scout mientras cogía su mano y se ponía de pie.- ¡¿Qué haces aquí?! ¡Se supone que sólo tú puedes luchar contra "el Bateador" sin herirme! ¡Deberías estar ayudando a los demás!- le recriminaba el bostoniano mientras se acercaba a abrir el cofre que el Elsen había custodiado.- ¿O es que ya se ha marchado?

-No Scout, el Bateador sigue en tu cuerpo, sólo es que...-comenzó a explicar Pyro.

-¿Qué ocurre?- le insistía mientras sacaba una caja de música del interior del cofre.

-Viene a por ti Scout. Quiere eliminarte- fue la respuesta contundente del piromaníaco.

A Scout aquello le sentó como una ducha de agua fría. No podía ser... Se suponía que "el Bateador" tenía como uno de sus objetivo "protegerle de la corrupción de los demonios". ¿Por qué había decidido que debía morir?

-¿Estás seguro de eso?- quiso saber Scout.

-Yo no, pero es lo que cree Spy- explicó Pyro.

-¿Y te vas a fiar de la rata francesa?

- Él nunca bromearía con un asunto como este...

-¿De qué habláis?- interrumpió Japhet.

-¿Recuerdas aquel purificador que destruiría este mundo? Según Pyro está aquí. - le explicó Scout, mientras guardaba la cajita de música en su mochila, pues no sabía si llegaría serle útil en el futuro.

La expresión del guardián al oír esas palabras fue una mezcla de asombro y pánico. Por eso tenía ese mal presentimiento. Por eso había vuelto "el Juez" a la zona 0.

"El Bateador" estaba decepcionado con la vista que le había recibido al regresar a su mundo. Había aparecido en la Zona 0.

-Que contrariedad- fueron las únicas palabras que escaparon de su boca. Scout debía estar ya explorando el área final de la zona 3, mientras que él había aparecido mucho más atrás.

Le resultaba extraño estar contemplando el edificio amarillo que servía como la casa de "el Juez" en soledad, pudiendo mover su propio cuerpo sin depender de una entidad externa, aunque tampoco se podía decir que extrañara a aquella misteriosa presencia que dirigía sus movimientos.

- Tú...- oyó decir a una voz a su espalda, una voz que le resultaba molestamente familiar.

El purificador se giró: tras él estaba "el Juez", mirándole con rabia.

-¿Me recuerdas?- le preguntó "el Bateador", sorprendido.

- No. No sé quien eres, pero cuando te miro siento que debo matarte para evitar que algo terrible ocurra- respondió "el Juez" con furia, adoptando una posición de combate.

"El Bateador" contempló al gato unos instantes: aquello no se parecía en nada al primer encuentro que había tenido con él. Sólo había visto al gato con semejante ira en su cara, en aquella que en un pasado ya lejano consideró erróneamente su última batalla. Sabía que era un rival a tener en cuenta pese a su apariencia, y sin embargo, dado el resultado de aquella única vez en la que se enfrentaron, sabía que podía derrotarle.

-No deseo gastar mi energía contigo. Apártate de mi camino o te eliminaré cual espectro- le amenazó fríamente "el Bateador".

-¿Osas amenazarme?- preguntó el gato dando vueltas alrededor de este amenazantemente.- Bajo mi apariencia de felino débil oculto la fuerza necesaria para proteger este mundo de ti.

Algo parecido a una sonrisa de burla se dibujó en el rostro de "el Bateador".

- ¿Estás seguro de eso?- fueron las palabras que pronunció este antes de lanzarse a por el gato, bate en mano, dispuesto a acabar con la vida de aquel que había osado tratar de detenerle cuando todo ya había estado perdido.

"Pero todo había estado perdido desde el principio" pensó el purificador mientras se disponía a dar el golpe que iniciaría una batalla que esperaba fuera corta.

-Motivo de más para darnos prisa en ver a Enoch- dijo Japhet con urgencia a sus acompañantes.- ¡Debemos informar a la Reina urgentemente!

Scout asintió, para después afirmar:

-Aunque si me alcanza, pienso hacerle pagar por lo que ha hecho.

Pyro negó con la cabeza rotundamente.

-Scout, esa cosa a la que solías llamar "amigo" es peligrosa- le advirtió.- ¡No creo que puedas derrotarle! Yo tuve suerte: estaba debilitado cuando nos atacó tras huir de Nightfall.

-Tu amiga o amigo tiene razón: sólo la Reina tiene el poder de detener al purificador... aunque ni yo mismo estoy seguro de eso- dijo Japhet.

-¡Ni si quieras sabes cómo es de verdad! ¡Me estampó contra un árbol a traición!- exclamó Globunicornio, visiblemente enojado.

-Bueno, eso es porque vosotros sois unos debiluchos. Él no tiene nada que hacer contra alguien tan molón como yo- dijo Scout, con actitud pedante.

Pyro se palmeó la cara ante las vanidosas palabras de su compañero y murmuró algo inaudible, probablemente un insulto. Japhet y Globunicornio habrían hecho lo mismo de haber tenido manos.

Dando por concluida la conversación, Scout salió de la habitación y regresó al pasillo, seguido por de cerca por sus compañeros. De nuevo, el Elsen que patrullaba ese pasillo se dirigía hacia la dirección en la que se encontraban. El grupo se preparó para el combate, pero el Elsen pasó de ellos. Scout se encogió de hombros y siguió por el camino que le indicaba Japhet, hasta que acabaron en una sala donde una de las salidas estaba bloqueada.

-Esperad, acabo de recordar algo- exclamó de pronto Japhet.- Volvamos al pasillo anterior.

Entraron en la habitación más cercana, que resultó ser una especie de almacén. No parecía haber nada importante y Scout estuvo tentado de marcharse. Sin embargo Japhet insistió en que había algo en esta habitación que les permitiría continuar. Finalmente lo encontró: era una pequeña videoconsola que Scout reconoció como una de las que solían utilizar en Australia veinte años atrás.

-Hay que introducir un código que desbloquee el acceso al piso inferior. Al principio de todo los guardianes solíamos reunirnos aquí y jugábamos con esta cosa. Un día Enoch nos explicó que había puesto un sistema para evitar el acceso a su despacho que se desactivaba pulsando una combinación concreta de botones, y tuvo la amabilidad de compartirla con nosotros- explicó Japhet, y con su pico comenzó a pulsar las teclas del mando en un determinado orden. Finalmente, sonó como si algo se hubiera desbloqueado en la habitación contigua.- ¡Voilá!

Finalmente, el grupo pudo continuar avanzando. Se adentraron en el piso más bajo de aquel edificio. A medida que recorría el lugar, iban apareciendo carteles amenazantes que advertían que no debían estar en aquel lugar, la cantidad de estos y la gravedad de los avisos aumentando con cada paso que daban. Finalmente, tras pasar por un extraño puente sobre un lago de plástico, llegaron ante la puerta del tercer guardián.

-Bueno, llegó la hora de ver a tu amiguito - le dijo Scout a Japhet. El pájaro soltó una risa seca.-¿A qué viene eso?- le preguntó.

-Nada, nada. Es que llamar a Enoch "amiguito" es una gran incongruencia- dijo el guardián en tono de burla.

Extrañados ante el comentario de Japhet, Scout y Pyro entraron en el despacho de Enoch.

-Hola, ¿está aquí el señor-..?- comenzó a decir Scout, pues tenía un chiste preparado. Chiste que no llegaría a contar. " OH DIOS MÍO, ESTE TIPO ES MÁS GRANDE QUE HEAVY. NI DE COÑA PELEO YO CONTRA ESTE" exclamó mentalmente Scout, amedrentado ante la vista que tenía ante sí.

Enoch era un hombre enorme. Un verdadero gigante, que miraba al grupo con una siniestra sonrisa de oreja a oreja que pondría nervioso al más valiente de los héroes. …

...A no ser que ese héroe fuese Pyro.

-Hola holita, ¿eres tú Enoch?- le preguntó Pyro animadamente al enorme ser que tenía en frente.- Porque si es así hemos estado buscándote un buen rato. ¡Tenemos algo importante que decirte!

-¿Y quiénes sois vosotros?- preguntó Enoch. Su voz era grave y potente, pero parecía tener cierto tono de amabilidad.

-¡Enoch! ¡Soy yo, Japhet!- exclamó el pájaro aleteando frente a la cara del gigante.

-Oh Japhet, cuanto tiempo- saludó Enoch a su compañero.- Veo que te has regenerado de nuevo.¿Que te ha pasado está vez? ¿Te comió un gato? ¿Te dieron una paliza con un bate de béisbol?- bromeó el gigantesco guardián.

-Ambas cosas en realidad- respondió Japhet. Los ojos de Enoch se dilataron en sorpresa.

-¿En serio?

-¡Enoch! ¡No tenemos tiempo para charlas amistosas!¡Hemos descubierto algo terrible!

Ante esas palabras el rostro de Enoch adoptó una expresión sombría.

-Ah, os ha enviado la Reina para eliminarme- dijo el gigante, su voz adoptando un tono amenazante.- Ha descubierto lo del azúcar, ¿no es así?

-Eh, eh. No te precipites grandullón- le interrumpió Scout.- Lo de tener drogados a los tipejos empanados con azúcar hecha de los cadáveres de sus compañeros muertos está mal, pero ahora mismo hay un problema más gordo. Y por gordo no me refiero a usted, sin ánimo de ofender.

Enoch miró a Scout con una expresión de incertidumbre. Luego suspiró y le dijo a Japhet:

-Este es de los que no saben cuándo callarse, ¿eh?- el pájaro asintió.-Bueno, ¿se puede saber que problema puede ser más grave que el hecho de que los muertos no desaparezcan?

-¿Los muertos?-preguntó Scout.

-Oh, por supuesto. Me refiero a los espectros. Son las almas de los muertos- explicó el enorme guardián.- ¿Nunca os habéis parado a pensarlo? Es lógico...

-Enoch, esto no tiene nada que ver con los espectros- le interrumpió Japhet.- Y antes de que sueltes tu discurso de que los guardianes somos un poco como dioses...

-Espera, ¿qué?- exclamó Scout, mirando alternativamente a ambos guardianes. Pyro, quien había perdido pronto el interés en la conversación y estaba convirtiendo en arcoiris la papelera, apartó un segundo la mirada del fuego multicolor.

-Scout, ¿sabes que hubiera pasado si me hubieras disparado en aquella azotea? No sólo habría muerto yo: también toda vida en la zona 2 habría desaparecido- le reveló Japhet.

-¡¿Qué?!- exclamó Scout.

- Los guardianes damos una forma material a la energía que nos envía la Reina Madre. Somos los motores vivos de las zonas- explicó Enoch.

-Menuda chorrada- comentó Globunicornio.

-No es una chorrada. Si yo muero, Pyrolandia desaparece. Es lógico que si ellos mueren, también mueran sus zonas- le explicó Pyro a su amigo.

Scout de pronto lo entendió. Entendió la relación entre "el Bateador" y aquel mundo. "El Bateador" no había tenido la intención de purificar aquel mundo onírico para convertirlo en un lugar mejor castigando a sus guardianes. Su intención había sido destruirlo.

Pero, ¿por qué?

-¡ENOCH! ¡LEVANTA TU GORDO TRASERO DE ESA ESTÚPIDA SILLA!- se oyó gritar a una enojada voz que a Scout le parecía familiar (y no sólo porque ese era el tono que usaba Soldier cuando estaba enojado).-¡TENEMOS UN PROBLEMA MÁS GRANDE QUE TU TRASERO!

Dedan entró violentamente en el despacho de Enoch, respirando entrecortadamente como si hubiera corrido a gran velocidad. Llevaba algo entre sus brazos.

-Oh mirad: los tres reunidos, como en los viejos tiempos-comentó el gigante.

-Eh, ¿qué pasa fiera?- saludó Scout a Dedan en tono jovial.

-Oh, estás tú aquí también. Y Japhet. Eso ahorrará tiempo- dijo Dedan tranquilizándose poco a poco.- Mirad esto.

Dedan mostró a los presentes lo que abrazaba con fuerza.

-¡Pablo!- exclamó Scout sorprendido.

Lo que Dedan llevaba entre sus brazos era el malherido cuerpo "el Juez", que respiraba lentamente. Scout se acercó rápidamente al guardián y cogió al gato entre sus brazos.

-Scout... él está aquí. No he podido detenerlo...otra vez- le informó el gato abatido, mirándole con sus ojos levemente abiertos, llenos de súplica y abatimiento.- Eres él...único que puede... evitar que esa tragedia vuelva a ocurrir. Este mundo está roto...pero... merece una segunda oportunidad...- pidió Pablo antes de cerrar los ojos.

-¡¿Qué quieres decir?!- exclamó Scout, aterrado por el estado de "el Juez", quien no respondió.-¡PABLO!

-Tranquilo, sólo está inconsciente- le informó Dedan, señalando al animal.-¿Ves? Su pecho se mueve.

Scout asintió, levemente aliviado. Pero debía encontrar un modo de sanar las heridas del gato antes de que fueran a peor. Además, ¿qué había querido decir con todo eso?

-Dedan, Japhet, ¿podéis decirme que significa este numerito?- preguntó Enoch, sin entender lo que estaba pasando.

-Este gato apareció en mi despacho hace unos minutos y me suplicó que viniera aquí. También me advirtió de que el purificador del que hablan las profecías antiguas ha llegado finalmente- explicó Dedan.-¡Debemos prepararnos! ¡Los espectros son un problema ínfimo comparado con ese engendro!

-Aquí los únicos engendros que hay sois vosotros, traidores.

Los presentes se giraron hacia la entrada. Scout inmediatamente agarró a Pablo con un brazo y llevó el otro hacia su bate, Pyro alzó su Pyroleta y Globunicornio se preparó para envestir.

Allí estaba "el Bateador", acompañado por sus tres Add-ons. Scout le miró con rabia.

-Sigues juntándote con gente nefasta- le dijo "el Bateador", avanzando amenazantemente hacia el grupo.

-Empezando por ti- replicó Scout, apuntándole con su bate en una mano y sosteniendo firmente a "el Juez" con el otro brazo.

Los tres guardianes, Pyro, y Globunicornio contemplaron la escena sin saber cómo actuar. Los guardianes sabían que debían luchar contra el ser que acababa de llegar, pero la palpable tensión entre él y Scout les impedía actuar.

-Si crees que voy a deja que mates a esta gente, te equivocas- le advirtió Scout a "el Bateador".

-No voy a perder el tiempo con ellos. Supongo que el guardián de Pyrolandia te habrá advertido de mis intenciones.

En el rostro de Scout se dibujo una medio sonrisa, intentando aparentar confianza.

-Es verdad que has venido a matarme- dijo el joven.

-Realmente esperaba haber podido salvarte, pero has llegado demasiado lejos en tu aventura en este horrible lugar- expuso "el Bateador", con un leve tono de lástima en su voz.- Estás poniendo en peligro muchas cosas.

-Entonces, ¿por qué me enviaste aquí?

-Porque pensaba que harías lo correcto, pero me equivoqué- le echó en cara el purificador.

-¿Y con lo correcto te refieres a destruir este lugar?- le recriminó Scout con violencia.

-¡La única salvación de este horrible mundo era ser purificado!

-¡SILENCIO, ESTÚPIDA CRIATURA!- gritó Dedan de pronto.

"El Bateador" se apartó justo a tiempo para evitar un fuerte puñetazo de Dedan.

-No toleraré que hables así del mundo que la Reina nos encargó proteger. El mundo que creamos con él- gruñó el guardián mientras miraba con cólera a su enemigo.

-"Proteger" es una tarea en la que fracasasteis estrepitosamente, y por eso me vi obligado a intervenir- replicó "el Bateador "fríamente, antes de golpear a Dedan con su bate en el estómago. Pese a la potencia del golpe, Dedan se alzó de nuevo frente a él.

-Scout, yo me encargaré de este payaso- dijo el guardián, con furia en su voz. Antes de lanzar otro ataque a "el Bateador".

-No sé yo... además yo también le quiero zurrar- replicó Scout mientras veía con "el Bateador" se limitaba a parar todos los golpes que Dedan le lanzaba

-¡HE DICHO QUE ME ENCARGO YO, GUSANO!- gritó el furioso guardián después de recibir un golpe en la cara.

Scout suspiró. "Sí, este tipo es definitivamente igual que Soldier cabreado" pensó.

-¡Scout, toma esto!- exclamó de pronto Japhet, mientras le mostraba una tarjeta que llevaba agarrada en sus patas a Scout.- ¡Debes ir a ver a la Reina cuanto antes! ¡Ella es la única que puede ayudarte a detenerlo definitivamente! ¡Nosotros entretendremos a este maquiavélico ser mientras tanto!

-¡Eh, eso es mío!- se quejó Enoch, sorprendido al ver a Japhet con la carta de Aquarius agarrada en una de sus garras.-¿Cuándo me la has cogido?

-Eso no importa- respondió el pájaro.

Scout decidió hacer caso a Japhet. Con "el Juez" malherido entre sus brazos no podría detener a "el Bateador" incluso si tuviera alguna idea de como hacerlo. Guardó su bate de béisbol y cogió la tarjeta.

-¡Pyro! ¡Agárrate a mí!

El piromaníaco se abalanzó sobre Scout justo un segundo antes de que desapareciera, teletransportándose con él a la siguiente zona.

-¡NO!- exclamó "El Bateador" furioso al verlos desaparecer. Gruñó con frustración y miró a los guardianes con evidente ira en sus ojos.

Japhet había recuperado su verdadera forma y Enoch se levantó de su asiento, revelando que era incluso más grande de lo que parecía en un principio. Dedan seguía en pie: la cantidad de golpes que había recibido no siendo suficiente para tumbarle. Los tres guardianes se alzaban contra él, decididos a arriesgar sus vidas por aquel corrupto mundo.

Pero pese a eso, el semblante de "el Bateador" permaneció inmutable. El purificador sabía que era imposible que derrotara a los tres guardianes a la vez.

-¡Tendrás que pasar por encima de nuestros cadáveres si quieres ver a la reina!- anunció Enoch.-¡Y el mío es un cadáver bastante grande!

"El Bateador" les miró fríamente.

-¿Por encima de vuestros cadáveres, decís?

Él había recreado ese mundo, y por lo tanto tenía control absoluto sobre él. Sí: era imposible derrotar a los tres guardianes a la vez...

...A no ser que estuvieran muertos desde el principio.

-Es una lástima que no podáis hacer nada. Quizás si hubierais colaborado desde el principio nunca hubiéramos llegado a tales extremos- dijo "el Bateador".- Pero ya es demasiado tarde para cambiar las cosas. Esta ilusión ha llegado demasiado lejos y debe terminar ahora.

Al decir "ahora", todo a su alrededor se transformó, volvíendose blanco, vacío y frío. Dedan, Enoch y Japhet no pudieron hacer nada sin contemplar como sus cuerpos se desvanecían en aquella blancura. Al cabo de unos segundos, era como si nunca hubieran existido.

-Esta zona es pura de nuevo- comentó "el Bateador".

Sabía su siguiente destino. De nuevo era el lugar donde se decidiría todo. Incluso si aquel mundo había sido recreado de sus recuerdos, la naturaleza de "La habitación", la última de las zonas y la fortaleza de la Reina, le impedía purificarla tal y como lo acababa de hacer co la zona 3.

-Bueno Scout, parece que estas a punto de descubrir la verdad que tanto buscabas... - dijo "el Bateador" desalentado.- Espero que estés satisfecho.

Y dicho esto, se teletransportartó a la Nada que separaba las cuatro zonas de aquel mundo, decidido a ponerle fin una vez más.