Estaba bastante cabreada con todo el mundo. Primero; no podía tener sexo porque ya no tenía novia, segundo; se enteró de que su novia la estaba engañando con su mejor amiga, tercero; por andar de mirona se ensució el uniforme y para rematar empezó a llover de repente.
Parece que a Kyōko no le sonreía la fortuna dejándole un día de malas de esos donde simplemente nada te sale. Lo único bueno de todo era que el día ya estaba llegando a su fin, solo tenía que seguir caminando bajo la lluvia para llegar a su casa y descansar de su mala suerte
— Toshinō-san ¿qué te sucedió? — de pronto se topó con Chizuru que salía de un mini con una bolsa de plástico
Lo que faltaba, justo cuando creía que su mala suerte acabaría pronto se tuvo que topar con Chitose. Pero tal vez no sea tan malo, era una buena oportunidad para saber sobre Ayano y su descarado comportamiento, aunque hubiera deseado encontrársela en mejores momentos
— Nada bueno, me han sucedido muchas cosa el día de hoy — contesto apretando los puños pues pareciera que el calor del cuerpo se le estaba escapando
— Ya veo, pero que haces sin un paraguas bajo esta lluvia podrías enfermar — como si no lo supiera.
Chitose como siempre preocupándose por los demás, hasta ese punto Kyōko se preguntó si esa chica ya sabía que había roto con Ayano, de todas formas no creyó que tuviera demasiado impacto en su amistad. Algo que le llamaría la atención seria lo primero, pues según Ayano fue Kyōko la que le fue infiel, cosa que estaba en duda por obvias razones, pero si Chitose lo sabía ya entonces también sabia sobre los amoríos de Ayano de ahí que se muestre tan amable con la rubia como si nunca hubiera pasado nada
— Si me olvide y la verdad ya no importa — respondió algo desanimada y reanudo sus pasos bajo la intensa lluvia
— Te ha afectado mucho ¿no es verdad? — Chitose se colocó junto a la rubia para compartir el paraguas caminando con ella — lo siento por lo de Ayano
— No te preocupes, yo no fui precisamente la mejor — y no es que Ayano lo fuera, pero hasta no saber lo que Chitose piensa no tendría por qué mostrarse superior
— Mira por qué mejor no vienes a mi casa, te puedo prestar un cambio de ropa o si no vas a terminar peor de lo que ya estas — Chitose tenía un punto y en si la casa de la albina estaba más cerca que la de la rubia — te propongo que hablemos si lo deseas
— Aprecio la oferta pero en estos momentos prefiero estar sola — ciertamente la oferta sonaba tentadora, pero querer hablar de sus problemas no estaba en sus planes
— Que pena, pensaba que tal vez me podrías hacer compañía, ya que Chizuru no estará en casa esta noche — Kyōko le miró discreta alzando una ceja notando el brillo de la mirada de la chica, al parecer estaba dejando pasar una oportunidad de oro
Acaso era una maldita invitación, vaya que Chitose si trabaja rápido. Ni bien su amiga había terminado con Kyōko que ya hasta la invito a pasar la noche a solas en su casa. Pero debía tranquilizarse y no pensar cosas que no son, era posible que simplemente quisiera compañía y hablar con alguien animadamente mientras las horas pasan en la soledad de su casa.
— Acaso quieres violarme — bromeo Kyōko despegando los ojos de la albina y volviendo su atención al camino
— Tal vez — Chitose pronuncio tan suave que casi el sonido de las gotas de agua sobre el paraguas se acabarían llevando sus palabras, eso si Kyōko no estuviera tan cerca para escucharla y notar ese ligero sonrojo que adornaba sus mejillas
— ¡acepto tu invitación! — ya a Kyōko volvió a valer verga y si Chitose quería que se la tirara pues quien era ella para negarle el privilegio
Caminaron en silencio los minutos que faltaban hasta llegar a la casa de Chitose, y no es que no tuvieran nada que decirse pero es que la lluvia se convirtió de pronto en una tormenta que al final terminó por empapar también a Chitose. Quitándose los zapatos mojados Chitose le dio la bienvenida a Kyōko y pasar rápidamente para ponerse cómoda.
— ven aquí — Chitose la tomo de la mano sin previo aviso dejando la bolsa que cargaba en el piso para arrastrar a la rubia hasta una habitación — ahí está el baño — le indicó — aquí tienes ropa seca — terminó entregándole una muda de ropa y depositan un beso en los pálidos labios de Kyōko dejando algo sorprendida pero no del todo a la chica
— ¿no te bañaras conmigo? — le preguntó antes de que desapareciera por la puerta de la habitación
— solo me secaré con una toalla, además luego tendremos que volvernos a bañar — Chitose guiño un ojo con provocación estimulando a la rubia en cierta parte, Chitose notó el bulto que se asomaba en la falda mojada de la rubia despertando sus instintos pero tuvo que contenerse de aceptar la invitación por el momento.
Kyōko entró en el baño desnudándose lo más rápido posible, necesitaba sentir algo caliente sobre su cuerpo y el agua estaba en su punto exacto. Mientras miraba curiosa las gotas cálidas resbalar por su cuerpo pensó en agradecerle a Chitose por la idea pues tal vez y no llegaría de la mejor manera a su casa. La fórmula que seguramente usaría dependerá de los gustos de Chitose, además no le importaba dejarse dominar de vez en cuando.
Terminó de asearse, tomó el cambio que Chitose le ofreció y mejor en ánimos fue en busca de la albina que seguramente la encontraría por ahí. No busco demasiado encontrando a la chica en la cocina preparando algo sobre la estufa.
— No tardaste demasiado Toshinō-san — Chitose sirvió un poco de té caliente en un par de tazas — ¿quieres algo de comer? Chizuru dejó un poco de curri
— La verdad es que estoy a dieta — rio por lo absurdo que sonaba pues ella no hacia dieta nunca, lo que sucede es que había ingerido mucho helado en su momento de furia
— Tu a dieta, es difícil de creer — dijo Chitose y le dio la espalda para impedir que se le aflojara la risa
En ese momento Kyōko notó que la chica albina se había cambiado de ropa, pero que importancia tenia describir algo así más que lo único que sobresalía era que se había puesto una faldita corta que con un mínimo movimiento dejaba a la vista de Kyōko las bragas rosadas que portaba.
Kyōko imaginó que con unos shorts se marcaria perfectamente el trasero de Chitose, pues culo de la albina era bastante notable aunque siempre lo aculataba en faldas, pero notando el repertorio de Chitose no descartaría que en la libertad de su casa terminara usando otra cosa, volviendo a lo anterior no entendía bien el por qué Chitose se empeñaba en ocultar tan buen culo, a diferencia de la rubia que era un poco plana ahí atrás.
— ¿gustas un poco de té entonces? — para desgracia de Kyōko Chitose se giró privándola de tal espectá-culo
— Sí creo que algo caliente me vendría bien — Chitose llevó dos tazas que las coloco sobre la mesa de la cocina y le ofreció asiento a Kyōko
— no te basto con bañarte supongo — Chitose comenzó a beber de su taza sin esperar a que Kyōko se acomodase bien
— Después de lo de hoy, lo que más necesito es calor — Kyōko bebió de su taza pero la alejó sacando la lengua de lo caliente que estaba, tal vez era demasiado caliente para ella
— En serio que fue duro para ti — Chitose bajando la tasa y rodeó con las manos para calentarse — Ayano a veces puede ser algo terca
Kyōko suspiro algo fastidiada, en sí si quería saber que planes tenía Ayano pero tal vez no estaba tan preparada para saber la verdad. Bueno al mal tiempo buena cara, así que tratando de mantenerse serena intentó formular la pregunta adecuada en su cabeza
— Sabes, al principio no me afectó tanto pues Ayano tenía razón — Chitose prestó atención a lo que Kyōko diría de su amiga — pero luego Ayano me mostró la otra cara
Chitose no entendió a que se refería la rubia, ¿acaso había visto algo más ese día que hiso que cambiara su manera de pensar? — ¿Qué quieres decir? — presionó con sutileza
Kyōko la miró seriamente un instante preguntándose si en verdad esa chica estaba enterada de la aventuras de Ayano, luego procedió a desviar la mirada al techo sobre su cabeza — la vi con Yui — dijo a secas
— oh, así que ya lo sabes — dijo Chitose tratando de no mantener contacto con Kyōko pues se sintió culpable por ocultárselo desde antes
— seguramente tú ya lo sabias — Chitose asintió en silencio — ¿Cuánto tiempo llevan saliendo?
— Tres semanas — contestó Chitose y volvió a beber de su taza de té
— ¡qué carajo! — Kyōko se exalto por la revelación — ¡solo tres semanas y esa zorra ya hasta se la chupaba! ¿Sabes? Estuvimos saliendo por tres meses y nunca me la mamó por más que se lo pedí
Chitose solo se encogió de hombros, en su mente no tenía idea realmente de porque el cambio tan repentino de Ayano. Pero dejando eso de lado, le pareció gracioso en cierto punto que Kyōko la llamara "zorra" no le afectaba en lo más minino aunque sea su mejor amiga, pero si supiera que en realidad Ayano buscó a Yui por un simple consejo en su relación con la rubia lo que dio paso a una amistad más estrecha que terminaría luego con una Ayano en cuatro patas mientras Yui la cogía en los rincones oscuros de la escuela Nanamori
— No debes sentirte mal por eso — trató de calmarla
— ¡¿y cómo mierda quieres que me sienta?! — Kyōko tenía un coraje relativamente alto, enterarse de que solo le bastó tres semanas a Yui para follarse a su novia en sus narices era bastante chocante — encima la muy perra fue tan hipócrita de terminar conmigo con la excusa de que la estaba engañando, cuando obvio era ella la que estaba comparando penes por ahí — con lo cabreada que estaba agarró la taza de té y se bebió el líquido de un solo golpe sin importase que le quemara la garganta.
Chitose suspiro preguntándose si había hecho bien en decirle lo de Ayano, pero aunque tal vez se culpe por eso luego creyó que sería mejor tratar de hacer que Kyōko olvidara su trago amargo — nadie es perfecto Toshinō-san, así que relájate
— lo siento es que solo no puedo creer que de todas Ayano fuera capaz de hacer una cosa así — ciertamente estaba en lo correcto, Kyōko relajo los hombros dejando que su ira se fuera consumiendo
— bueno, es mejor conocer bien a una persona antes de que sea demasiado tarde — Chitose se levantó de su lugar y se posesionó detrás de Kyōko, acarició el cabello rubio de la chica antes de inclinar su peso hacia adelante para colgar sus manos en los pechos de Kyōko — así que sería mejor para ti y para mí que empecemos a conocernos mejor ¿te parece?
— Que quieres que te diga Chitose — Kyōko sintió los labios de Chitose presionar sobre su cuello, provocándole una risita tonta y que se retorciera por el contacto — los rumores sobre ti son bastante claros
En efecto, Kyōko solo sabía acerca de Chitose y sus aventuras guiándose por lo que decían los demás. Y lo que más notaba era que la albina era la más fácil del colegio y que prácticamente se había acostado con todas, claro que Kyōko no estaba incluida por haber sido la novia de Ayano, hasta ese punto Kyōko sintió curiosidad por saber que tanto es verdad
— Los rumores lastiman Toshinō-san — Chitose jaló la silla donde Kyōko estaba sentaba para apartarla de la mesa sorprendiendo un poco a la rubia — pero ya estoy acostumbrada — aprovechando la libertad Chitose rodeo a la rubia y terminó por sentarse en su regazo con las piernas a cada lado
— Bueno es cierto eso — Kyōko instintivamente la tomó de la cintura mientras Chitose se aferró a su cuello así mantuvieron la mirada — pero quisiera oírlo de ti Chitose, ¿qué tanto de los rumores es cierto?
Chitose le sonrió acercando suavemente su cuerpo rozando con un movimiento lento la creciente erección de la rubia — no me he acostado con toda la escuela, solo lo he hecho con unas pocas chicas por ahí, no creo que sea la peor zorra de la escuela — Chitose se relamió los labios al sentir el aumento de temperatura en su entrepierna
Kyōko sintió el cambio y como desciende un líquido caliente por sus piernas — ¿te gusta tener sexo?
— ¡¿Y a quién no?! Toshinō-san, si veo una oportunidad no me lo pienso dos veces — Chitose afirmo aquello llevando sus labios a unirlos con los de Kyōko en una apasionado beso que la rubia dio la bienvenida sin chistar
