La temperatura en la cocina no podría ser más alta, así Kyōko podría decirlo con seguridad. Mientras Chitose la besaba y sus caderas mecían guiada por la excitación y la erección marcada de la rubia, Kyōko empezó a tratar de disfrutarlo lo más posible.
— Chitose, ere tan buena — dijo la rubia jadeando luego de que Chitose soltara sus labios
— Pregunta lo que quieras Toshinō-san — dijo levantando un poco las caderas para que el pene de Kyōko rozara en el punto exacto — te responderé lo que sea
Ciertamente quería llevar bien lo de "conocerse mejor" Kyōko no la culparía si decidiera abrirse completamente, después de todo, no estaría mal conocer los gustos y los disgusto de la chica a la cual está a punto de fallárse.
Pero realmente esa incomoda silla no era el mejor lugar para hacer el amor, además de que las piernas ya le empezaban a incomodar pues Chitose no era peso pluma que digamos. Así que tomando un poco de distancia Kyōko la aparto no sin antes rozar su duro miembro en las bragas mojadas de Chitose.
— me encantaría averiguar hasta qué punto puedes ser honesta conmigo — dijo y se levantó acomodándose un poco la erección — pero antes quisiera moverme a lugar más cómodo.
Chitose sonrió tomó su mano y la jaló hacia algún lugar de la casa, rápidamente subió unas escaleras con la rubia a sus espaldas. En ese punto Kyōko pudo notar como por las piernas de Chitose resbalaba un líquido brillante, que sin lugar a duda no correspondía con sudor, además de que las bragas rozadas de la chica estaban bastante empapadas.
Kyōko se impresiono de lo rápido que se mojaba Chitose, pues era la primera vez que una chica que tenía roces con ella se mojaba tanto a tal punto de chorrear liquido por las piernas. Además Chitose era la primera que no necesitaba tanta estimulación para prepararse, en sí, podría decir que Chitose se excita solo en pensamiento incluso podría llegar a tener orgasmos con solo su imaginación sin siquiera tocar sus partes.
Haciendo una comparación rápida Chitose parecía tener un premio mayor, mejor olor y sabor, pues la única a la que Kyōko pudo comparar con Ayano fue a la pelirroja Akari. Por otro lado Akari parecía por un momento tener la ventaja de entre todas las chicas, pues su inocencia y su cuerpo de niña le daban puntos extra, además de que Kyōko casi no resistía mucho tiempo estando con Akari, siendo la primera chica que la hace correrse tan rápido. Pero Chitose aunque más experta y con más tiempo recorrido no estaría muy lejos de ser tan exquisita como Akari, incluso Kyōko llegó a imaginar con solo fijar su mirada en el trasero de la albina que esta estaría por encima de las demás.
Llegaron hasta una habitación donde sin demora Chitose abrió y encendió las luces, a juzgar por las dos camas que ahí había Kyōko dedujo que era el cuarto de las gemelas. Pero no tuvo mucho tiempo para notar todo los detalles pues a Chitose se le estaba ya embarrando las esquinas y necesitaba una polla con urgencia.
Chitose beso salvaje a la rubia y la empujo sin soltarla hasta que Kyōko sintió caer sobre la cama, no averiguaría a quien le pertenece pues ya eso estaba sin importancia. Chitose mientras aprovecho y soltó su blusa revelando sus pequeños pechos blanquecinos.
— Espero no decepcionarte Toshinō-san, no poseo tanto como Ayano-chan — dijo ella y tomó una mano de la rubia para que sintiera la tibieza de su pecho — pero si esto no te complace tal vez esto sea más de tu estilo
Chitose guio una mano de Kyōko hasta bajo su falda y dejo a la rubia que palpara la humedad, Kyōko sintió un escalofrío por la corriente que emanaba de Chitose, no lo podía creer si no levanta sus dedos y separándolos ante sus ojos viera la cantidad de líquido que brota de Chitose.
— Eres increíble — dice Kyōko y procede a llevar sus dedos a la boca — igualmente tu sabor es delicioso.
— ¿Cómo quieres continuar? — pregunta la chica mientras levanta sus caderas para sacarse las bragas mojadas
— te parece si hacemos 69 — propone Kyōko
Chitose acata y se coloca sobre Kyōko en la posición solicitada, la rubia aprovecha y antes que nada estudia atentamente la vagina de Chitose. Por su lado Chitose entiende que debe despojar a Kyōko de sus ropas bajas para llegar a su premio especial.
— Recuerdas que puedes preguntarme lo que sea — recuerda Chitose a la rubia mientras libera en esa el miembro duro de Kyōko
— ¿quieres una charla sucia? — Kyōko extiende los labios con sus dedos y salta una gota de líquido sobre su nariz
— puede ser como desees Toshinō-san — Chitose lame desde la base hasta la punta y repite lo mismo un par de veces mas
— mmm — gime Kyōko al sentir como la lengua de Chitose la recorre por todos lados — ¿dime con cuantas chicas te has costado? — pregunta y hunde su lengua en la vagina de Chitose
— No lo sé — Chitose apunta a la cabeza envolviendo sus labios en ella luego baja hasta la mitad y vuelve a subir — creo que unas 8
— ¿Cómo fue tu primera vez?
— ¿quieres saber cómo fue? O ¿Quién fue la que tomó mi virginidad?
— quiero saberlo todo
