Epílogo: Over the Rainbow

Tras activar el interruptor, un destello multicolor atravesó la habitación. La cálida luz era tan potente que Scout se vio a obligado a cerrar los ojos.

Cuando los abrió poco después, todo había desaparecido. De hecho, ya no se encontraba en la habitación o si quiera en el mundo de Hugo. La vista que había recibido a Scout le era conocida y familiar, aunque hubieran pasado años desde la última vez que había visitado aquel lugar.

Estaba de nuevo en aquel parque.

Somewhere over the rainbow

Way up high,

There's a land that I heard of

once in a lullaby.

El joven mercenario o no tuvo tiempo para preguntarse que estaba haciendo allí: el corazón se le aceleró al reconocer la voz que cantaba aquella canción, cualquier otro pensamiento abandonando su mente.

-¡Jackie!- llamó Scout a su amiga mientras corría en la dirección de la voz.

Somewhere over the rainbow
Skies are blue,
And the dreams that you dare to dream
Really do come true.

Allí estaba ella, sentada sobre el mismo columpio donde trece años atrás la había oído cantar por última vez. Llevaba el mismo traje que aquel día.

La niña le sonrió al verle. Scout se quedó paralizado en el sitio.

-Ha pasado mucho tiempo...- le dijo Jackie a su amigo, dedicándole una radiante sonrisa.

Scout seguía sin ser capaz de articular palabra. No era capaz de creerse que estuviera ahí, hablando con ella. ¿Cómo era posible?

-¿Por qué me miras con esa cara de empanado?- le preguntó la chica en tono burlón.

Scout por fin consiguió que su boca emitiera algún sonido.

-¿Esto es un sueño?- preguntó.

-Pues claro, bobo- respondió la niña con jovialidad.- Pero que esto sea un sueño, no lo hace menos real, ¿o no has aprendido nada de tu aventura?

Scout no entendió esas palabras, pero le importó bien poco. Volver a ver a su vieja amiga le llenaba de un extraño sentimiento, mezcla de alegría y tristeza. Sintió que las lágrmas venían a sus ojos, pero las contuvo: no quería que Jackie le viese llorar.

-Has crecido mucho, pero no eres muy atractivo...- criticaba Jackie, mientras daba vueltas a su alrededor.

-Pues tú sigues siendo una petarda de cuidado- replicó el bostoniano.

-¿Tienes novia?

-Claro que tengo... sólo que ella no lo sabe todavía.

Ambos se miraron y se rieron, como en los viejos tiempos. Meterse el uno con el otro sin maldad siempre había sido algo habitual entre ellos. A continuación Jackie tocó a Scout y le gritó:

-¡Tú la llevas!

Scout y Jackie pasaron un largo rato jugando. Sin embargo, Jackie no tardó en cansarse, pese a que Scout no estaba corriendo todo lo rápido que podía. La niña se tumbó sobre el césped del parque, agotada, y Scout se sentó a su lado.

-Te he echado de menos- le confesó Scout a Jackie. Sin embargo, su amiga no contestó.- ¿Qué te pasa? -le preguntó al notar en su rostro una expresión triste.

-Es que me apetecía tanto verte, pero no sé si ha sido una buena idea- confesó ella. - Sé lo difícil que han sido todos estos años para ti. Cuando despiertes ya no podremos jugar juntos y sé que no puedo pedirte que te quedes aquí. Pero tenía que verte, tenía que despedirme de verdad y esta era mi única oportunidad.

Scout la miró con pena. En ese momento deseó volver a ser un niño otra vez y decirle que se quedaría allí con ella, pero había demasiada gente esperándole.

-No te preocupes: te prometo que algún día volveremos a jugar juntos- le dijo Scout con una sonrisa.

-¿En serio?- exclamó Jackie alegre.- Bueno, pero espero que sea dentro de muchos años. ¡Tienes que seguir viviendo por los dos! - le ordenó.-¡Si te veo aquí en menos de veinte años, te daré una patada en la espinilla!- le amenazó.

Scout soltó una risa al oír la vana amenaza de su amiga, pero aún había lágrimas asomándose en sus ojos.

-No te preocupes. No tengo planeado morirme pronto- le tranquilizó Scout.

Y tras esto la abrazó fuertemente. Su amiga le correspondió. Ambos dejaron salir las lágrimas que habían estado conteniendo, compartiendo su pena en silencio.

Finalmente ambos dejaron de llorar y se separaron. Scout desordenó el pelo de su amiga, quién rió. Un suave viento se levantó en el parque y ambos interpretaron que aquel cambio debía significar que aquella conexión estaba llegando a su fin.

-Bueno, creo que va siendo hora de irme- comentó Scout.

-Te estaré esperando- dijo ella cuando se separaron.- Adiós, y buena suerte ahí fuera.

De nuevo una luz blanca comenzó a envolverlo todo.

-¡Y no me olvides!- le gritó

-Nunca- respondió Scout como un juramento.

Scout sólo tuvo tiempo de decir un rápido adiós antes de que todo volviera a desaparecer.

Y así, la cálida luz dio paso a la oscuridad. Pero no era una oscuridad aterradora, nacida de sentimientos siniestros, sino simplemente aquella oscuridad que recibe a una persona al tener los ojos cerrados.

-No lo entiendo...- oyó decir a una voz femenina que le resultaba familiar.-Pyro ya se ha despertado hace un rato, ¿por qué Scout sigue dormido?

-Quizás yo puedo despertarle- oyó decir a una voz masculina que también conocía de sobra.

-Ay madre...- dijo una tercera voz familiar, con un fuerte acento alemán.

-¡DEJA DE VAGUEAR RECLUTA! ¡NECESITAMOS SABER QUE HA PASADO CON EL MERODEADOR Y ZAPATILLA!

El alarido fue tal que Scout se despertó sobresaltado y cayó al suelo del bote que había dado.

-Que te jodan, Solly- murmuró dolorido sin levantarse del suelo, mirando a su compañero con rabia. Este llevaba en sus manos en megáfono que había sacado de quien sabe dónde y lo había usado contra su oído izquierdo para espabilarle. Bueno, funcionar había funcionado, pero ahora por ese oído solo escuchaba un molesto pitido.

El resto del equipo le rodeó. Pyro se le lanzó encima y le dio un fuerte abrazo. Heavy se unió a Pyro, envolviendo a ambos en sus enormes brazos y poniéndolos de pie. Con escaso aire, rogó a sus dos compañeros que le soltaran. Heavy y Pyro lo hicieron, y Scout aprovechó para recuperar el aire que ambos le habían sacado. Fue entonces cuando el bostoniano se dio cuenta de que Miss Pauling estaba allí.

-Eh nena, ¿estabas preocupada por mí y has venido a verme? -le dijo en tono de ligoteo, olvidándose de que apenas unos segundos antes estaba rogando por aire.-¿Sabes que acabo de derrotar a un demonio muy peligroso y salvado unos cuántos mundos?

-Pyro nos lo ha contado todo (bueno, se lo ha contado a Engineer y él nos lo ha traducido) así que no inventes- le replicó la joven fríamente.- Sólo me gustaría saber por qué has tardado tanto en despertarte. ¡Nos tenías a todos preocupados!

-Esto...¿lo siento?- se disculpó dubitativamente Scout.

Miss Pauling suspiró antes de preguntar con seriedad:

-¿Puedes al menos confirmar que ese fantasma o lo que fuera no volverá a molestaros nunca más?

-Sí, lo confirmo- respondió Scout tras meditarlo unos segundos. Según Pablo, tras activar el interruptor aunque el futuro del mundo de Hugo fuera incierto, "el Bateador" quedaría atrapado en el plano onírico.

-¿Estás totalmente seguro de que no volverán a haber más ataques de este ser?- repitió la joven.

-Sí, de verdad-insistió el bostoniano, molesto porque Miss Pauling no confiase (con razón) en sus palabras.- Ni "El Bateador" ni Zacharie darán más problemas.

El resto del equipo respiró aliviado al oír aquellas palabras. Miss Pauling sacó de nuevo su libreta y apuntó algo más.

-Bueno, pues en ese caso ya está todo aclarado- anunció.- Debo marcharme a completar el informe para la Administradora.

-Espera, ¿te vas a ir así sin más? - le preguntó aún molesto.-¿No vas a preguntarme cómo le derroté? ¡Fue muy guay!

-Cómo ya te he dicho antes, Pyro lo explicó todo y Engineer lo tradujo- le recordó.- Además, seguro que edulcoras la historia para impresionarme...

-¡Yo no edulcoro nada para impresionante!- mintió descaradamente Scout, rojo como un tomate.

Miss Pauling puso los ojos en blanco y guardó la libreta.

-¿Quieres quedarte a cenar?- invitó Demoman a la joven.

-No, lo siento- negó Miss Pauling a su pesar.- Gracias por la invitación, pero he de marcharme a toda prisa: la Administradora quiere este informe antes de mañana. - Pero mientras la joven se dirigía a la salida añadió- Spy: acompáñame. Tengo que hablar contigo sobre tu zapador, por si quieres mandar una carta de reclamación a Aperture Science.

-¿Qué? ¡Pero si soy el producto perfecto! ¿Por qué iba a querer reclamar? ¡Esto es un ultraje!- gruñía el AP-SAP.

Durante unos segundos a Spy le extrañaron esas palabras, dado que ambos sabían que en Aperture Science usaban las cartas de reclamación de papel higiénico y el papel higiénico lo usaban para cosas que es mejor no describir, pero en seguida comprendió que lo que la joven pretendía era hablar con él a solas. Así, ignorando a su zapador, se apresuró a salir tras su compañera de trabajo.

-Tener amigos para esto- bufó Wheatley.

-Si Spy es tu amigo, yo soy la reina de Inglaterra- se burló Demoman.

-Lo que usted diga, su majestad- replicó este, dejando a Demoman bastante cortado.

Scout por su parte, salió corriendo tras Miss Pauling.

-Espera, ¿no me vas a dar ni un beso ni nada después de lo que he pasado?- le preguntó Scout indignado.-¡Soy un héroe!

Miss Pauling le ignoró, se despidió del resto del equipo y salió al exterior de la base con Spy, el cual cerró la puerta tras ellos.

-Creo que deberías dejar de hacerte ilusiones con ella, chico- le dijo Engineer a Scout, quien se había quedado plantado mirando a la puerta, y le dio una palmada de apoyo en la espalda. A continuación, preguntó al resto del equipo:- ¿alguien más tiene hambre? Porque voy a ir preparando la cena.

-Pero si hoy me tocaría a mí prepararla- respondió Scout extrañado.

-Considéralo mi forma de agradecerte que te hayas deshecho de esa cosa- respondió el texano.

-En realidad es que nadie quiere comerse tu comida- murmuró Sniper son sarna lo suficientemente fuerte para que Scout le oyera.

-¡Habló el que no sabe calentar la carne!- exclamó el bostoniano enojado. Las cosas no habían tardado nada en volver la normalidad...

Mientras tanto en el exterior de la base, Miss Pauling guardaba sus cosas debajo del sillón de su moto ante la mirada de Spy, quien se encendió un cigarrillo. Del interior de la base llegaban los gritos ahogados de una discusión entre Scout y Sniper.

-En primer lugar: muchas gracias por todo Miss Pauling. Tu información nos fue de gran ayuda para entender lo que estaba pasando- le agradeció Spy. La joven le sonrió como diciéndole "no tiene importancia".- Sólo espero que no te haya metido en un lío.

-Bueno, la Administradora me pilló, pero sólo me mandó a hacer más papeleo que el que me correspondía- le dijo Miss Pauling sin pizca de rencor en su voz.- Eso sí: fueron doce horas de aburrimiento extremo. Prefiero mil veces el trabajo de campo.

Spy dio una calada al cigarro y sonrió con indulgencia a la joven, quien prefería mil veces la acción a estar encerrada todo el día en una oficina.

-Por lo menos ahora estamos en paz- le recordó.- ¿Qué pasó con aquel espía tan escurridizo que te ayudé a atrapar?

-Por desgracia, "murió"antes de que se pudiera averiguar a quién le estaba pasando información privada sobre RED y BLU- lamentó Miss Pauling.

-¿Por qué dices murió en ese tono?- preguntó extrañado el francés .

Miss Pauling caviló unos segundos, dudando si debería revelar aquella información aún confidencial a Spy.

-Porque en realidad las palabras exactas serían se autodestruyó: era un robot que utilizaba una tecnología similar a la de tus disfraces y se hizo pasar por varios empelados. Por eso nos costó tanto atraparle- confesó finalmente: sabía que Spy era lo suficientemente discreto para no revelar esa información a nadie más.- Pero ya nos preocuparemos nosotros de averiguar quién envió ese robot: vosotros debéis centraros en las misiones.

Spy asintió y durante un segundo se sorprendió a si mismo pensando que quizás las locas teorías de Soldier podrían tener razón. Al segundo siguiente, ese pensamiento estaba totalmente descartado.

- En segundo y último lugar: ¿por qué querías que habláramos a solas?- quiso saber el francés.

-¿Cuándo se lo vas decir?- preguntó esta con severidad.

Spy casi se atraganta con el cigarro debido al sopetón de aquella pregunta.

-¿Decirle el que a quién?- trató de disimular.

-No te hagas el tonto: ya sabes claramente de lo que estoy hablando- le reprendió Miss Pauling.- Y no es por nada: pero todo el equipo lo sabe. El equipo BLU lo sabe. Los otros equipos que trabajan par TFIndustries lo saben. ¡Es posible que hasta Saxton Hale lo sepa! Los únicos que lo seguís negando sois tú y él.

Spy se giró bruscamente y apretó los puños con rabia.

-No se si te has dado cuenta, pero me odia- respondió el francés.- Y con bastante razón: le abandoné. Puedo poner mil excusas, pero eso no cambiará lo que hice. Por Dios, ¡se sintió tan solo que se apegó a un espíritu vengativo manifestado por las emociones negativas de un niño en coma!- añadió, recordando lo que Pyro les había revelado a través de Engineer sobre el ser que había hecho de sus últimos días un infierno.

El francés dio una fuerte calada a su cigarro para tranquilizarse, recuperando pronto su actitud habitual.

-Lo siento, pero este será uno de los muchos secretos que me llevaré a la tumba, aunque sea un secreto a voces- añadió con severidad.

-Entiendo. Siento haberte presionado- se disculpó ella.- Sólo pensé que todo este asunto te haría cambiar de idea. Pero yo no creo que él te odie- añadió.- Vale, os lleváis como el perro y el gato, pero es normal si te pasas todo el día burlándote de él. Y cree que estás saliendo con su madre sólo para echarle más sal a la herida.

-A veces pienso que no tendría que haber vuelto a América- confesó el francés.- Que tendría que haberme quedado en Europa.

-Pero te estaban persiguiendo los servicios de inteligencia de prácticamente todos los países europeos. Si te hubieras quedado, te habrían acabado encontrando. Y si te hubieran encontrado, también les habrían encontrado a ellos.

-Sí, sí. No hace falta que me lo recuerdes. De ser uno de los espías más prestigiosos y peligrosos de Europa aquí me tienes: un vulgar mercenario trabajando para un botarate que se cree que merece la pena sacrificar vidas por un montón de gravilla- se lamentó el francés.- Pero en fin, no te entretengo más con la historia de mi fracaso personal que ya te conoces de sobra, que supongo que tendrás cosas que hacer

Miss Pauling asintió comprensiva y un poco arrepentida por haber removido el pasado reciente de Spy. La joven subió a su moto

-Una pregunta antes de irte- se volvió a dirigir a ella Spy, haciendo que se detuviera.-¿Cómo eres capaz de descubrir tanta información en tan poco tiempo?- le preguntó con curiosidad?.-He trabajado con muchos informantes en mi vida, pero nadie me ha dado nunca tan buenos resultados en un margen tan corto. ¿Contactos?¿Hackeo?

Miss Pauling se puso el casco y sonrió a Spy enigmáticamente.

-Una profesional nunca revela sus secretos. ¡Nos vemos!- le dijo guiñándole el ojo, antes de arrancar la moto y perderse en la oscuridad de la noche. Spy rió al verla marchar y le sorprendió el delicioso aroma que salía de la cocina y que indicaba que Engineer debía estar terminando de preparar la cena. El francés arrojó el cigarro al suelo y entró de nuevo en la base.

Un mes después

La tranquilidad del equipo después de que cesaran los ataques de "el Bateador" no duró mucho. Apenas un par de semanas más tarde se produjeron los asesinatos de Redmond y Blutarch Mann a manos de su hermano Gray y ahora debían luchar contra el robótico ejército de este para defender MannCo.

Mientras el equipo terminaba los preparativos para luchar contra el inminente ataque de los robots en una base de pega que Soldier había creado para despistar (y que irónicamente había funcionado puesto que el gigantesco tanque que transportaba a los robots se había detenido ahí fuera pocos minutos atrás), un pensamiento acudió a Scout.

-Hey Pyro- llamó el bostoniano a su compañero, quien le miró con curiosidad.-¿Cómo crees que le irá a Hugo y a los demás?-Como toda respuesta, el pirómano se encogió de hombros.- Claro, tú que vas a saber- suspiró el bostoniano antes de lanzar una mirada al cielo.

Cerró los ojos y sonrió. Tenía el presentimiento de que Hugo, estuviera donde estuviera, era feliz. Feliz en algún lugar sobre el arcoiris.