Sakurako podría esperar de Himawari todo lo peor, pues ella en su momento no demostró ser tan gentil con la chica de pechos desarrollados. Sin embargo Himawari no queriendo seguir sus pasos demostrando tener un poco de autocontrol, además de que Sakurako no se lo puso demasiado fácil al momento de tomar la virginidad de la chica.
Himawari veía a Sakurako tan indefensa sobre esa cama, que solo podía pensar en lo increíblemente linda que era, y aunque quisiera imaginar otra cosa llenando sus fantasías con el desnudo cuerpo que tenía enfrente, sus lindas expresiones de miedo solo hacían latir su corazón.
— ¿Quieres ya empezar de una vez? — Preguntó la chica ocultando su mirada tras sus manos — ¿acaso ya no quieres?
Himawari quería hacerla suya, de eso no había duda pero el momento no se prestaba para simplemente ir y penetrar esa rosada vagina, tenía que ser más sutil, más delicada, demostrarle a Sakurako que se puede sentir más emociones a lo que ella llama "sexo"
— Sakurako — llamó Hima y bajó su cuerpo sobre el de la chica — déjame besarte — suplico sin conocerse a sí misma, demostrando la necesidad de seguir en un patrón romántico para la noche
— ¿Qué? — pero para Sakurako aquello era desconocido y las palabras agradables no estaban en su diccionario ni tampoco las respuestas — ¿Por qué? — dijo apartando las manos para ver a su amante
Himawari aprovecho ese descuido y acercó sus labios a los de la chica, el beso fue lento despacio sin presiones. El corazón de Sakurako salto al instante acelerando su ritmo, sus ojos oscureció y movió sus manos a los hombros de la chica que tenía encima. Hima sintió aquellos delicados sostenerla indicándole a proseguir sumergiendo a esa chica en sus sentimientos.
— Sakurako — Hima se separó de ella sin apartar la vista de sus ojos que lentamente los abrió — ojala no sea tarde para nosotras
Que significaba sus palabras, Sakurako pregunta. Pero cree saber la razón. — nunca es demasiado tarde, eso es lo que dicen
Himawari le sonrió volviendo a bajar sobre ella para depositar un casto beso sobre aquellos labios, luego desvió su atención a los pechos pequeños de la joven y con besos lleno con gusto sus ilusiones. Sakurako se mordió los nudillos por la fuerte sensación que sintió tener a Himawari besándola, preguntándose si acaso la estaba torturando.
— ¿A dónde quieres ir? — preguntó con gran esfuerzo para reprimir los gemidos que no paraban de salir
Hima levanto la cabeza privando a la chica de sus mimos, en ese momento Sakurako se sintió sola y maldijo internamente el distraer a Himawari de sus mimos — ¿Qué tratas de decir? ¿No te gusta Sakurako?
— No yo… — Sakurako dijo en un intento de retratarse — ¡solo apúrate y termina de una vez! — gritó de pronto
Himawari estaba sorprendida por el repentino estallido pues creía estar haciendo bien las cosas, pero sabiendo que Sakurako no era muy expresiva era mejor continuar a su manera — no voy a tomarte así Sakurako
— me tienes desnuda aquí y lo único que haces es besar mis pechos, si sigues así me voy a aburrir kyat — Himawari tomo a Sakurako con gran fuerza y la acostó boca abajo sujetando las manos — ¿Qué haces? ¡Suéltame!
Himawari no iba soportar un berrinche como ese en esos momentos, así que sin saber cómo sometió a Sakurako apoyándola sobre la almohada para que levantara su trasero — es cierto lo que dices y es posible que a ti no te guste de esta manera, pues entonces.
Sakurako abrió los ojos impactada presintiendo el peligro que se avecinaba, viendo como Hima se colocaba detrás donde seguro su vagina estaba expuesta le hizo pensar que ahora la chica tetona la iba a penetrar con esa gran polla. Pero para el gusto de Sakurako un fuerte gemido salió de sus labios provocado por la estimulación de la lengua de Himawari, misma que estaba enterrándose en es su panocha.
— mmmno Himawari rrahh
Era la primera vez que Himawari probaba los jugos de la castaña, y reconocía que estos eran por mucho más deliciosos que el semen de Sakurako — no tenía idea Sakurako
— no mmm… — Sakurako miró hacia atrás para solo toparse con la polla de Himawari a la vista — que mmm grande
Sakurako extendió una mano y la tomo entre transmitiendo entre sus dedos el calor que emanaba esa enorme pieza — ¿quieres? — dijo Hima alejándose de la vagina de Sakurako, Sakurako miro hacia ella y su rostro chorreante de fluidos provocó que se excitara aún más.
