Respirando agitada Sakurako causa en Himawari un tormento mayor y su agarre se fortalece con forme las caricias aumentan en frecuencia. El pecho de la castaña se eleva con rapidez sobre la cama recuperando algo en fuerzas después de tan aparatoso orgasmo, Himawari solo ve esa chica tratar de recuperar el alma que se le ha escapado mientras de sus dedos recoge con la lengua las gotas de amor que Sakurako dejó salir.

— ¿Qué te pareció? — dice Hima a lo que le suena a la castaña como burlas hacia su persona

— duf… haa… — ´pero ella esta demasiada agotada para articular palabras coherentes

Himawari crece en ego recién adquirido por tan grande hazaña, someter a la castaña no suscitó un reto difícil para la chica de curvas pronunciadas. Sin embargo lejos estaba ella de satisfacer la necesidad que aguarda entre las manos de Sakurako y que sigue aferrada a tal idea del descubrimiento, pero en esa vista estimulante, mientras Sakurako sacude su miembro con las manos desnudas Hima recuerda su encuentro con Chitose e imagina a Sakurako realizando el mismo acto que la albina realizó para ella en un exitoso movimiento por despejar sus deseos sexuales.

— Sakurako — le dice y se inclina sobre el cuerpo débil de la chica — ¿recuerdas lo que hacíamos en el colegio?

Claro que Sakurako no podía lograr olvidar las vivencias junto a Himawari, imaginando que ahora ella deseaba que le devolviese los favores. Sakurako asintió curiosa por probar del sabor de la chica de cabello azul, esperando que con ese gesto Himawari apure el final pues desde su primer orgasmo creció en ella el deseo de estar conectada con la chica de pechos grandes.

— quieres que te la chupe ¿verdad? — Himawari asintió mordiéndose los labios — está bien, pero no creas que estoy feliz por la idea

Himawari se movió con suma delicadeza hasta posar su trasero en el pecho desnudo, en ese movimiento Sakurako fue golpeada en la nariz por el miembro de la chica que goteaba desde la puntas algo de líquido que cae y resbala por las mejillas de la castaña. Himawari se acomoda para que Sakurako pueda tener libertad en sus movimientos y la idea que se le ocurre es levantar sus caderas en el aire para que su pene quede balanceándose hipnóticamente sobre los labios de la castaña.

— de seguro y no tienes buen sabor — dice Sakurako para luego sacar su lengua y recorrer la punta completamente

— mmm… — Hima no resiste las caricias de Sakurako le resultan más intensas que las de Chitose, y por siguiente su pene termina descargando su semen sobre la cara de la castaña

— ¡que! — Sakurako no tuvo tiempo de reaccionar y en un momento a otro se encontró cubierta del semen de Himawari — ¡eres precoz!

Himawari no entiende lo que acaba de suceder, sus fuerzas antes mejores desaparecieron en un instante y cayó a un lado respirando necesitada. Sakurako se levantó de la cama mientras sus ojos furiosos iban hacia su amante, fulminándola con una mirada dio media vuelta y discreta saco su lengua apañando algo de semen y metiéndolo a su boca.

Sakurako estaba fascinada con el sabor y resultaba una maldita broma que Himawari sufriera de un accidente en ese preciso momento de calentura, ahora ella no podría hacer más que esperar a ver si Himawari se recupera y rezaba a los dioses para que sus ganas aun estuvieran intactas.

— no se… no sé lo que sucedió — oyó hablar a la chica acostada sobre la cama, se giró en dirección a ella para llevarse una desagradable sorpresa, Himawari ya estaba flácida — cuando Ikeda-senpai lo hiso yo dure cerca de 7 minutos

— Ikeda… senpai

Sakurako apretó los puños sin saber bien lo que significaba pero dentro de ella se alzó una fuerza y un sentimiento de inconformidad a la mención de las palabras y eventos ocurridos, mas estaba siendo algo injusta pues bien no había demostrado demasiados celos cuando Himawari andaba con Yui. ¿Qué era diferente entonces? Podría ser por su reciente cambio en su forma de ver a las mujeres, además de que Himawari de alguna manera se había convertido en una chica bastante deseable.

Mientras tanto…

En algún lugar un tanto lejos Chitose de pronto estornuda provocándole una tos severa por tratar de mantener el pene de Kyōko en su boca.

— ¿estás bien? — le preguntó Kyōko sorprendida de que Chitose se atragantara pues había creído que era una chica experimentada

— Si solo que me pareció sentir un escalofrío — dijo y tomando un respiro procedió a seguir dándole placer a Kyōko.

Mientras tanto…

Sakurako dejó ir el sentimiento que trataba de dominarla y solo se ayudó apoyándose con la mirada sobre el cuerpo desnudo de Himawari, ya que más tenía que hacer que intentar al menos de rehabilitar a la chica. En una de esas se lanzó sobre Hima atacando con sorpresa los pechos con la boca, Hima no esperaba ese movimiento pero no le incomodaba para nada.

— Sakurako ahora que

Himawari miró a la castaña chupar con insistencia sus pezones y avergonzada fue testigo de los chorros de semen que caían sobre sus pechos. Sakurako no había limpiado su rostro ni siquiera se lo pensó, luego que el semen se secara y su cara se volviera pegajosa y apestara un poco seguro se arrepentiría, pero para eso y otras cosas se inventaron los baños, pues el sexo también funciona con algo de agua.

— ¡solo cállate! — dijo, ahora quería tomar el liderazgo

Soltó los pezones de Himawari y recorriendo un camino de besos bajo hasta estar cara a cara con su objetivo, el aun flácido pene de Himawari. Parece que sus primeros intentos de resucitar esa cosa habían fallado, ahora tocaba darle una ayudita con algo de aliento. Sakurako agarró el pene entre sus dedos dejando espacio para que cierta parte de la punta quedara libre para así meterlo en su boca.

Mientras tanto…

En una de esas visitas inesperadas a las cuales Chizuru podría llegar a tener, esta vez le tocaba hacer el papel contrario y meterse en nidos ajenos para tener algo de diversión. Pero a ella le avergonzaba dicho tratamiento y no es que fuera muy abierta con sus sentimientos, no como lo era con su hermana Chitose, pero reconocía de vez en cuando que sus novias lograban sacar lo peor de ella.

Ahora entre sabanas Chizuru descubre como en cierto tiempo las bondades de tener dos amantes, Takane y Haruka podría ser todo lo que ella quisiera pero no todo era así. Mientras Haruka la monta con fervor y Takane se retuerce de placer con la hábil lengua de Chizuru, ella piensa sobre su hermana Chitose, por qué, aunque no lo parezca a Chizuru solo le importa ella y cada vez que tiene la oportunidad se remonta a aquel día de verano cuando aún con 12 años su hermana le pidió una experiencia que jamás olvidaría, fue desde aquel día donde descubrió sus sentimientos por Chitose, aquella mágica tarde de sexo inocente terminó marcándola hasta el día de hoy.