Adventencia: lime. Temas sugestivos.
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Doble D cumplió su promesa. Marie se pasó los últimos dos meses y medio enseñándole todo lo que podía desde cómo fumar, a lo que tuvieron que usar vapers para evitar tanto daño aprovechando el dinero del chico, los tipos de bebidas alcohólicas que encontrarás en una fiesta. También comenzó a darle clases de defensa Kanker, con la insistente excusa de que por más que sea un pacifista no podía dejar que otros le pasen por encima.
Pero no solo usaban su tiempo para eso, también tenían ocasionales citas, siempre a escondidas, no queriendo que los otros Eds y las Kankers se enteren.
Con todo eso logrado, las vacaciones de verano había terminado, dando paso a un nuevo año escolar. El último.
El primer día de clases, y la alarma de Edd había sonado, anunciando un nuevo día. Se levantó con cierta pereza, habiéndose quedado hasta tarde mandándose mensajes con Marie. Francamente la extrañaba; no se habían visto en una semana, de no ser por los mensajes. Eso debido a que en su momento del mes, Marie prefería no estar cerca de él, pero la primera vez Edd había insistido en que no sería un buen novio si no se encontraba con ella en las buenas y en las malas. Luego de presenciar su actitud sensible y fiera en ese tiempo, llegaron a la conclusión de que solo se mandarán mensajes de texto para evitar peleas, hasta que pueda manejarla en ese estado.
Doble D realizó estiramientos luego de levantarse y, con cansancio, se dirigió a su armario, preparando la ropa que usaría ese día. Todo listo, agarró una toalla y se desvistió, dirigiéndose al baño. Ya dentro, probó la temperatura del agua de la ducha hasta que sea de su agrado, una vez que ésta fuera humeante se colocó una gorra de baño y agarró su esponja, metiéndose bajo el agua. Suspiró al sentir el agua caliente en su piel, era el momento cotidiano más satisfactorio de su día a día. Cerró los ojos un momento, recostando la frente contra la pared. No pasó mucho cuando sintió unas manos recorrer su espalda.
Del susto, volteó, retrocediendo hasta chocar contra la pared. Para su sorpresa, Marie se encontraba parada ahí, desnuda, el agua recorriendo su cuerpo y haciendo que su maquillaje se corriera. Estaba mordiéndose el labio de una forma lasciva.
Colocó ambas manos a los costados del chico, acorralándolo.
- Marie, que... - fue interrumpido cuando la chica lo calló con un dedo.
Fue descendiendo de a poco, sin apartar los ojos de él, hasta quedar de rodillas, y relamiendo sus labios, se llevó su miembro a la boca.
Doble D echó la cabeza hacia atrás, ya había experimentado esto con ella. Chupaba la cabeza y daba lamidas, utilizando una mano para lo que no podía lograr alcanzar. En un momento mantuvieron contacto visual, el chico apretando con fuerza la esponja que llevaba en manos. No sabía cómo Marie había entrado, pero decidió no cuestionárselo, al verla disfrutar de su miembro como si fuera una paleta. Gimió su nombre, llevando una mano y enredando sus dedos en su cabello, haciéndola ir más rápido.
Sus rodillas flaquearon, estaba cerca. Y como si la chica lo hubiera adivinado, lo tomó de las caderas con ambas manos, introduciéndolo por completo en su boca.
- ¡MARIE!
Abrió los ojos de golpe, percatándose de que estaba totalmente solo en la ducha.
- Cielos... - murmuró al ver su esencia mezclarse con el agua en sus pies y perderse por la rejilla de alcantarilla. Hablando de sueños húmedos.
Suspiró con molestia, sabiendo que ahora tendría que cambiar la temperatura del agua.
Cuando terminó su ducha, fue a vestirse, optando por una camisa naranja, a la cual le remangó las mangas hasta los codos, su infaltable corbata, de color amarilla de a cuadros, y jeans negros. Por último, se colocó su característica gorra.
Tomó sus cosas y bajó las escaleras, complaciéndose de ver que encima de la mesada de la cocina había una bolsa de papel que empaquetaba su almuerzo del día, una nota adhesiva pegada a él.
«Me tomé la libertad de preparar tu almuerzo antes de irme. Que tengas un buen día.
Con amor,
Mamá»
Sonrió, agarrando una manzana del canasto de frutas y guardando la bolsa en su mochila de mensajero. Le agradaba que su madre tuviera estos gestos con él, a pesar de que casi no estuviera en casa, era mejor que los envíos materialistas que le hacía su padre, que eran siempre vistos como un premio por haber conseguido algo. Su auto, siendo uno de ellos, del cual agarró las llaves colgadas cerca de la puerta de la cocina. No es que no apreciaba los obsequios de su padre, que claramente eran para compensar su ausencia en la vida de su hijo, pero los gestos que le ofrecía su madre tenían un impacto que demostraba más cariño y amor, algo que Marie le hizo comprender, era faltante y anhelado en su vida.
Se dirigió al garaje, y abrió la puerta, sin sorprenderse de ver a Ed y Eddy ahí parados.
- Ya era hora, Cabeza de Calcetín. - comentó el más bajo. - ¿Sabes cuánto tiempo hemos estado esperando?
- Treinta segundos, Eddy. - contestó Ed con un sonrisa.
- Buenos días para ustedes también. - habló con sarcasmo el chico de gorra. - ¿Quieren subirse? No quiero llegar tarde el primer día. - indicó hacia el auto.
Ed fue directo al asiento trasero pero Eddy se caminó hacia el de gorra.
- Tú nunca quieres llegar tarde. - replicó, acercándosele. - Yo conduzco. - trató de agarrar las llaves pero Edd las levantó fuera de su alcance.
- Ni loco. No respetas las leyes de conducción.
- Y tú conduces como anciana.
- No quiero otra multa, Eddy. No voy a dejarte conducir mi auto. Fin de la discusión. - terminó por subirse al asiento del chofer y cerrando la puerta.
Eddy a regañadientes fue a subirse al asiento del copiloto. Una vez dentro y haber encendido el motor, salieron a la calle y fueron rumbo a Preparatoria de Peach Creek. Al llegar allí, estacionaron en uno de los espacios libres, justo al lado de una motocicleta que podían jurar que le pertenecía a Kevin. Se quitaron los cinturones y bajaron del auto.
- Bien muchachos, aquí estamos: último año. Juguemos bien nuestras cartas y saldremos de aquí haciendo historia. - habló Eddy, frotando sus manos. - Con su inteligencia, fuerza y mis encantos no nos detendrán.
- ¡Vamos, Eddy! - alentó Ed, chocando los puños con él.
- Mientras que admiro tu ambición, Eddy, recuerda que no podrás salir de aquí "haciendo historia" si no logras pasar en los ámbitos académicos. - manifestó Doble D.
Eddy entrecerró los ojos y golpeó el hombro del chico de gorra, tomándolo por sorpresa.
- Deja de explotar mi burbuja.
- Deja de hacerla tan frágil. - replicó.
Entraron a la institución y fueron bombardeados con muchos gritos y estudiantes, mayormente los de primer año correteando entre ellos, buscando sus salones. El barullo de los demás que solo estaban conversando en los pasillos era evidente, costándoles pasar por la multitud. Cuando por fin pudieron llegar a las escaleras, fueron al tercer piso, donde se encontraban los casilleros de último año.
- ¡Hola, tarados!
Los tres voltearon para ver que su pequeño círculo de amigos se acercaba. Esos amigos eran Rolf, Nazz y Kevin, quien era el que había llamado su atención con su habitual insulto, aunque ahora lo decía de forma amigable y no para burlarse.
- Que hay Nazz. Cara de pala. Gigantote. - saludó de vuelta Eddy.
Tenían esa costumbre de decirse apodos entre ellos, resaltando cierta cosa que los caracterizaban. Menos a Nazz, aunque existían excepciones venidas de Kevin, pero eso era porque existía un lazo más íntimo que los unía, más que la amistad.
- Amigos, es nuestro último año. ¿Están tan emocionados como yo? - preguntó Edd.
- Si te refieres a emocionados de que por fin saldremos de aquí, entonces sí, Cabeza de Calcetín, todos coincidimos contigo. - respondió Kevin.
- Rolf ansía poder terminar con esta tortura académica.
- Sí, Doble D, eres el único al que le interesa estudiar. - replicó Eddy.
- ¿Y cómo esperan ingresar a una universidad? - preguntó con ironía el chico de gorra.
- Pregúntame a mitad de año.
- Vamos chicos, no sean así. - habló Nazz. - El estudio es importante, nos guiará por un camino a nuestro futuro. Y no hay mejor tiempo para planificarlo que el ahora.
- Gracias, Nazz. - respondió Edd.
Los demás chicos solo se limitaron a suspirar con molestia. No había manera de seguir discutiendo con Nazz. De alguna manera, lograba ver las cosas de todos los lados y poder sacar una conclusión. Decidieron cambiar de tema a algo que la mayoría del grupo estaba de acuerdo: deportes.
- No hay duda de que este año lograremos triunfar en el campeonato. - dijo Kevin. - Estuve entrenando con Rolf todo el verano. Si las ponemos en práctica lo que sabemos, más la incontrolable fuerza de Ed, los Cobblers saldrán campeones. - comenzó a chocar palmas con Rolf, Ed y por último Eddy. - Harás la prueba para entrar al equipo este año, ¿Verdad? - le preguntó.
Eddy rió.
- Seguro. Crecí mucho este verano. Ya soy igual de alto que Doble D. - comentó con orgullo. - Ya puedo taclearlos, bola de gigantes imbéciles. - los demás solo rieron.
- Igual de alto de que como solía ser, Eddy. Yo también crecí. - rectificó el mencionado.
El líder de los Eds gruñó, palmeando con algo de fuerza la espalda a su compañero de gorra.
- Y Cabeza de Calcetín probará para el puesto de pateador. - añadió, ganándose una mirada de confusión
- Genial, Doble D. Ya necesitábamos uno; el que tenemos apesta. - dijo Kevin.
Edd estaba inseguro, estirando la tira de su mochila de mensajero.
- No lo sé, amigos. Soy miembro del periódico escolar, asistente en la enfermería, y líder del club de tutoría y estudio; no creo que tenga tiempo.
- Vamos Doble D. - habló esta vez Nazz. - Eres un gran pateador.
- La enérgica Nazz tiene razón, chico Doble D. - dijo Rolf. - Rolf está seguro de que tus habilidades serán útiles en la guerra del deporte.
- Solo deja el periódico escolar y ya. - comentó Eddy, llevando casualmente las manos detrás de la cabeza. - Es el único que tú no puedes cambiarle el horario de juntas, y además ya nadie lo lee en estos días.
- Eso es cierto.
- Y que lo digas.
- Es un desperdicio de árboles cortados.
Esa era la relación que tenían. Brindando apoyo y soluciones a problemas. Siempre buscando poder realizar actividades juntos. Aunque, Kevin era el mariscal de campo del equipo de fútbol americano, lo que lo hacía uno de los más populares de la escuela; Nazz era líder de las porristas, y miembro del Consejo Estudiantil, era de esperarse que estaría junto a Kevin, formando una de las parejas más poderosas de la escuela. Y con ese estatus social, podían lograr conseguir ciertas ventajas para sus amigos. Rolf seguía siendo el exótico chico extranjero, aún considerado algo raro por muchos, pero gracias a la influencia de Kevin, su mejor amigo, era parte de su grupo en el equipo de fútbol americano, al que luego se les uniría Ed.
Aún así al grupo le faltaban tres miembros: Jonny 2x4, Jimmy, y la hermana menor de Ed, Sarah. Los dos últimos habían ingresado recién a su primer año de preparatoria y se encontraban en los pisos inferiores.
En cuanto a Jonny, seguramente estaba por los alrededores de la institución, buscando algún cliente. Había creado su propio negocio. No necesariamente legal, que le proveía los estudiantes algo de alivio y euforia a través de una pastilla. Sus propios también amigos les compraban cuando querían pasar un buen rato, o cuando había una fiesta. Claro que siempre manteniendo discreción frente a alguna figura de autoridad.
- Bien, dejaré el periódico escolar. - suspiró Doble D. - Pero si no ingreso al primer intento no probaré de nuevo.
- No te preocupes por eso, lo harás bien. - aseguró Kevin.
- Será fabuloso, Doble D. - sonrió Nazz. - Ya verás que las fiestas del equipo son las mejores.
- Hablando de fiestas... - dijo Eddy, mirando a Edd. - Tu cumpleaños es en unos días. - comentó, abrazándolo por los hombros. - Ya serás legal.
Ante eso, el grupo comenzó a expresar su entusiasmo.
- Debemos hacerte una gran fiesta.
- Yo pongo las bebidas.
- Y yo las tostadas de mantequilla.
Pero el chico había dejado de prestar atención cuando notó que los estudiantes comenzaron a abrirse hacia los costados cual río a Moisés. Los demás también dejaron de hablar cuando notaron eso.
Ahí venían las hermanas Kanker, abriendo paso, caminando como si el pasillo fuera una pasarela de modas, meneando las caderas con cada paso. Tenían la reputación de ser chicas malas, pero eso no las hacía menos populares con los chicos, que prácticamente se les quedaban viendo, batallando internamente, sabiendo que si intentaban algo terminarían con la nariz rota. Eso no significaba que no podían devolver los saludos o suspirar cuando la Kanker menor los saludaba con los dedos y una sonrisa inocente.
La rubia le susurró algo a su hermana mayor por lo que se detuvieron cuando llegaron frente al grupo de amigos.
- Chicos... y Nazz. - saludó Lee.
- Lee. Marie. May. - saludó de vuelta Nazz.
- ¿Tenemos práctica hoy? - habló May.
- Pues sí. - contestó la chica con una sonrisa. - Recuerda que también están las audiciones para las de nuevo ingreso. Y tú estarás de jueza conmigo. - la visible molestia en el rostro de la Kanker la hizo cambiar de tono. - Eres una de las más talentosas del equipo, May. Te necesito ahí.
- Genial. Me reiré de las humillaciones desde las gradas. - sonrió Lee.
Por su parte, Marie no había dicho nada desde que llegaron, dedicándose a mascar chicle y dirigiendo miradas a Edd de vez en cuando.
May Kanker, al ser la menor y querer resaltar entre sus hermanas, se había unido al equipo de porristas en el segundo año de preparatoria, consiguiendo llegar al puesto de segunda lider, después de Nazz, con quien ha mantenido una buena relación de amistad.
- Si eso era todo, May: ¡Vámonos! - comandó la pelirroja, avanzando su paso, sus hermanas siguiéndole el paso.
- ¡Nos vemos, Nazz! - exclamó May.
Nazz se despidió con la mano. Aún sonriendo se giró a ver a los chicos, que no habían dicho nada desde que el trio de hermanas apareció y, para molestia de la rubia, se les habían quedado viendo. Todos. Incluyendo su novio.
Carraspeó con fuerza, logrando llamar la atención de los chicos, que desviaron la mirada hacia ella al mismo tiempo.
- Ya casi es hora de entrar a clase. - dijo entre dientes. - Kevin, acompáñame. - mirándolo a él, cambiando de tono a uno más dulce, parpadeando muchas veces para darle efecto.
- Seguro. - contestó con confianza, agarrando su mano y abandonando el grupo con ella.
De los cuatro restantes, los Eds se dirigieron a sus casilleros, dispuestos a dejar sus cosas y buscar libros para las clases que tendrían.
- Son afortunados, chicos Eds. - habló Rolf.
- ¿En qué sentido? - preguntó Eddy.
- Chicas como esas son una rara reliquia en mi tierra. - contestó, dejando a los tres por su cuenta.
Eddy se quedó procesado lo que le había dicho, cuando de repente comenzó a reír.
- Kankers, ¿Una reliquia? ¡Si cómo no! - azotó su casillero al cerrarlo.
- Pero ya no nos hacen nada, Eddy. - dijo Ed.
- ¡Aún no me interesa, Ed! - dijo de espaldas, dirigiéndose a su clase, con Ed siguiéndolo, pues tenían la misma.
Doble D suspiró con molestia, cerrando su casillero. Solo esperaba poder ver a Marie de nuevo, esta vez a solas, y poder compartir su opinión sobre el equipo de fútbol.
Cuando entró al salón de clase, para su agradable sorpresa, la Kanker de cabello azul se encontraba ahí, sin ningún otro conocido del vecindario a la vista. Fue a sentarse a un lugar en diagonal a ella. Cerca, pero no tanto como para levantar sospechas. En el momento en que sonó la campana ingresó el profesor, montones de alumnos de esa clase detrás de él y sentándose rápidamente. Edd se volteó a ver a su novia, quien le sonrió esa media sonrisa que tanto adoraba y lo saludó con sus dedos. Él le devolvió el gesto discretamente, a lo que ella le respondió lanzándole un beso que él simuló atrapar.
Su mañana se había alegrado instantáneamente. Hasta que la chica hizo un puño con su mano, simulando llevarse algo a la boca, mientras que la abría, haciendo presión con su lengua en una de sus mejillas internas, como si estuviera metiendo y sacando un objeto invisible.
Edd se sonrojó, recordando el sueño de esa misma mañana, su garganta resecándose cuando tragó, sintiéndose acalorado al instante, jalando del cuello de su camisa para darse algo de aire. Marie soltó una risita al ver su reacción.
Tal vez tenerla como novia en la escuela sería más difícil de lo que pensaba.
Continuará...
N.A: quería aclarar algo de los personajes, específicamente edades y estaturas.
De mayor a menor:
Lee: 19 años (perdió un año, más tarde explicaré eso) 1.75
Rolf: 18 años. 1.89
Ed: 18 años. 1.90
Kevin: 18 años. 1.80
Nazz: 18 años. 1.66
Marie: 18 años. 1.68
Edd: 17 años. (Pronto 18) 1.82
Eddy: 17 años. 1.75
Jonny: 17 años. 1.72
May: 17 años. 1.68
Sarah: 14 años. 1.55
Jimmy: 14 años. 1.60
Y eso era todo lo que quería especificar.
Oh! De paso si quieren leer un one shot lemon EddMarie que publiqué. Pueden encontrarlo en mi perfil :)
Nos leemos!
