La jornada estudiantil culminó con el director llamando a todos los estudiantes a una junta en el gimnasio. Todo para repasar el reglamento, algunas sugerencias a los estudiantes, así como anuncios y darles la bienvenida a los nuevos alumnos. Algo que tuvo que haber hecho desde la primera hora, pero por motivos de tiempo, se retrasó hasta antes de la salida.
Una vez que había terminado y llegado a las 3 de la tarde, todos se dispersaron como hormigas, con tal de salir de ahí, escapándose de la aburrida hora perdida de sus vidas.
Doble D había estado con Ed y Eddy todo el tiempo, y no fue hasta que la charla terminó que no siguieron el mismo rumbo que casi todos los estudiantes, mas bien en sentido contrario, hacia la cancha de fútbol. Se habían inscripto para las prácticas en la hora del almuerzo, y como en la hoja de anuncio decía que eran después de las clases pues, ahí estaban.
Ed fue directo a los vestidores, ya tenía un puesto en el equipo y, por ende, su propio armamento apartado en uno de los casilleros. Edd y Eddy, en cambio, aún no, por lo que debían primero presentarse ante el entrenador, quien les daría las indicaciones, junto a los otros nuevos, que a fin y a cabo fue Kevin quién se encargó de todo eso.
Así fue como obtuvieron sus armamentos y vestuario del equipo, y se encontraban admirando cómo el equipo realizaba las pruebas. Al ver cómo debían mover los pesados "jugadores" de metal hizo que Doble D sintiera alivio al saber que su posición no requería nada de eso. Hace unos años había estado en el equipo, algo terrible considerando su complexión física, y había sido una total humillación a su persona tener que realizar acciones que requerían fuerza bruta, por lo que decidió dejarlo. Ahora se vio forzado a volver debido a la presión de sus amigos, pero al menos pondrá en uso su única habilidad física: patear.
Observó a su alrededor y pudo visualizar a las porristas a un extremo de la cancha, realizando sus rutinas dirigidas por Nazz y May. En las gradas se encontraban algunos estudiantes observando, de los cuales pudo resaltar a Lee, mostrando un completo desinterés por lo que había frente a ella, optando por usar su celular.
Se le hizo extraño que Marie no se encuentre con ella; siempre estaban juntas. Debió haber vuelto a casa sola y dejó a Lee para que espere a May. Doble D sintió un escalofrío recorrer su espalda; si en verdad se trataba de lo que estaba pensando, entonces Marie se hallaba preparando su velada para después.
El sonido de un silbato lo sacó de sus pensamientos. El entrenador le ordenó a todos los "novatos" que se alineen para las pruebas. En cuanto a él, fue dirigido hacia la zona de anotación, donde se encontraba el pateador del equipo.
Era un joven alto, casi de la misma estatura que Edd, de cabello castaño. Sostenía su casco en una mano y un balón debajo del brazo, con la mirada puesta en las porristas, ojos iluminándose con sus movimientos, especialmente cuando se les levantaban las cortas faltas. Edd se aclaró la garganta, tratando de llamar su atención.
— Disculpa, me dijeron que debo hacer la prueba de pateador contigo. — habló.
El chico se giró a verlo, inspeccionándolo.
— ¿Te conozco?
— Emm... Soy Eddward Vincent... — fue interrumpido.
— Espera. ¿No eres nerd raro de la gorra? — preguntó con diversión. Antes de que le respondiera, siguió. — ¡No puede ser, lo eres! ¿Qué carajos estás haciendo aquí? — estalló en carcajadas.
Doble D fue sorprendido por sus crudas palabras, pero se recompuso rápidamente con molestia.
— ¿Podríamos iniciar con la prueba?
El chico calmó su risa, y se acercó para palmearle la cabeza. Suerte, llevaba el casco puesto.
— Seguro. Sígueme, novato. — comenzó a alejarse de él, haciendo que tuviera que trotar para alcanzarlo.
— Agradecería que me llamaras Eddward.
El chico se giró a él algo distraído. — ¿Qué?
—Mi nombre no es "novato". — aclaró. — Es Eddward. Por favor, si puedes referirte a mi como tal.
— Oh, si... claro. — captó lentamente. — Yo soy Scott.
Fueron algo lejos, a 20 metros de la zona de anotación, donde uno de los jugadores se encontraba esperando.
— Bien. Tu trabajo: es solamente patear el balón al arco.
— Estoy pendiente de ello. — susurró a lo bajo.
Scott le pasó el balón al otro jugador, quien procedió a colocarlo en posición vertical. El chico retrocedió unos pasos, y avanzó con algo de velocidad, pateando el balón con precisión. Pero para su desgracia, su puntería no fue muy buena, ya que fue a parar a uno de los palos del poste de anotación, rebotando hacia afuera.
— ¡Mierda! — maldijo en voz alta. Mientras que le pasaban otro balón se giró hacia Edd. — Obviamente debes hacer lograr que pase por el interior de los palos. Es más fácil de lo que parece, hasta un nerd como tú puede hacerlo. — soltó una pequeña risita. — Pero claro, buena suerte con esas piernas de fideo... Ah, ¿Cuál era tu nombre?
Doble D retrocedió unos pasos antes de contestar.
— Eddward.
«Soy el que te va a robar el puesto, presumido.»
Fijó su mirada en el balón con determinación. Avanzó, y dio una patada. El balón se elevó en el aire, pasando por el interior de los palos. Edd quedó con una sonrisa de satisfacción luego que el jugador que sostenía el balón lo felicitara. Scott, por otro lado, solo bufó.
— Suerte de principiante. Veamos si puedes hacerlo desde más lejos.
Le indicó que lo siguiera, junto al otro jugador, al que aprendió que su nombre era Luke, y fueron hasta 50 metros de la zona de anotación, casi a la mitad de la cancha.
— ¿No crees que es algo lejos para él, Scott? — preguntó.
— Patrañas. — respondió. — Si quiere entrar al equipo, deberá conocer lo que es un verdadero desafío.
Lo hizo colocar el balón en el suelo.
— Adelante. — sonrió con malicia. — No muchos han logrado una anotación desde aquí, yo mismo solo lo he conseguido solo una vez.
Scott creía que con sus palabras podría derrumbar era barrera de confianza, lo que no sabía es que la estaba fortaleciendo. Doble D pudo notar que muchos habían parado con lo que estaban haciendo, solo por prestarle atención a él. Eso lo puso algo nervioso, pero se sacó esos pensamientos, enfocándose en el objetivo frente a él. Dio unos pasos atrás, calculando el ángulo de tiro y la presión del viento antes de patear el balón hacia arriba con la fuerza necesaria.
Todos miraron el balón en el aire, moviéndose a una gran velocidad y altura, pareciendo que iba a perderse en el cielo, pero cambiaron de opinión cuando lo vieron bajar y caer directamente en el interior de los palos del poste de anotación. Todos quedaron anonadados, el tiro no había sido recto en dirección al poste como la mayoría de los pateadores lo hacían, sino más bien catapultado hacia él.
Edd comenzó a sonreír lentamente, al par que Luke empezaba a aplaudir, siendo seguido por una oleada de aplausos por todos los presentes. Scott tenía una mirada de incredulidad al verlo anotar, más cuando vio al entrenador acercarseles.
— ¡Muchacho! ¡Eso fue perfecto! — felicitó a Edd.
Doble D sonrió, mirando a su alrededor. Todos lo estaban apoyando, aplaudiendo y alentando con chiflidos.
— ¿Eso significa que estoy en el equipo? — preguntó.
— ¿Bromeas? Con una precisión así, ¡Cómo no tenerte en el equipo! — le palmeó la espalda con algo de fuerza, provocando que se tambalee hacia adelante. — ¡Serás el pateador titular!
— Un momento, entrenador… — interrumpió Scott. — Recuerde que ese puesto es mío. — rió nerviosamente.
El entrenador lo fulminó con la mirada.
— Pues que pena. — replicó. — ¡Eso es lo que pasa cuando te la pasas holgazaneando en el equipo! ¡Serás suplente! — ignoró la cara de shock de Scott y se giró hacia Edd. — Buen trabajo, muchacho. ¿Cuál es tu nombre?
— Eddward Vincent, señor.
— Bien, Vincent: tienes el resto de la práctica libre, ya hiciste suficiente.
Doble D sonrió, dándole una última mirada inocente a Scott, para luego dirigirse hacia los vestidores. Durante el trayecto recibió varios pulgares arriba por parte de sus amigos antes de desaparecer de sus vistas. Se cambió rápidamente, teniendo en mente que probablemente debería esperar a Ed y Eddy, pero cambió de parecer; ellos podrían regresar al vecindario con Rolf en su camioneta de carga. No podía esperar tanto tiempo por ellos, después de todo, tenía cosas por hacer, pensó con una sonrisa.
Ubicó su auto fácilmente en el estacionamiento, ya que era uno de los pocos que quedaban, y se dirigió al parque de remolques. Al llegar allí, fue cauteloso de dejar el auto en un lugar donde May y Lee no puedan verlo en caso de que regresen. Fue caminando hasta el reconocido remolque azul, donde golpeó la puerta tres veces. No pasaron ni diez segundos cuando escuchó un retumbado de pies, algo que normalmente se escucha cuando alguien va bajando escaleras con velocidad, hasta que la puerta se abrió, dejando ver a su amada.
Marie no se había cambiado la ropa que había llevado a la escuela, salvo por los zapatos, pues ahora estaba descalza. Se recostó por el marco de la puerta, tratando de lucir una pose seductora.
— Hola, guapo. Llegas temprano. — resaltó. — ¿Tanto deseabas verme que te escapaste de la práctica? — acercó una mano, jugando con su corbata, para luego estirar de ella, en señal de hacerlo pasar.
Doble D soltó una pequeña risa, negando con la cabeza, siguiéndola adentro y cerrando la puerta detrás suyo.
— Me dejaron salir temprano. Aparentemente, mi presentación fue tan buena que logró impresionar al entrenador. Tanto, que no solo entré al equipo, sino que me otorgó el puesto de pateador titular.
La sonrisa en el rostro de Marie cambió a una genuina.
— ¡Felicitaciones! — exclamó abrazándolo. — Sabía que ibas a lograrlo. Aunque…— se separó. — ¿Pateador titular? ¿Reemplazaron a Scott así de fácil?
Él se encogió de hombros.
— ¿Lo conoces? — preguntó, tildando la cabeza.
— Seh, es uno de los chicos con los que Lee y yo nos juntamos para fumar. — respondió sin darle importancia. — No me sorprende tanto: el tipo es un Imbécil con una «I» mayúscula. Quiere ligarse a cada chica que se le cruza enfrente. — se dirigió a las escaleras, con Edd siguiéndola.
— Huh… ¿Lo intentó contigo?
Marie se giró a verlo, soltando una risa. Se había detenido en un escalón más que él, alcanzando su altura.
— Sí, pero lo rechacé y me burlé en su cara. No tienes que ponerte celoso, muffin. — acercó una mano para acariciar su mejilla. — Sabes que mi corazón es tuyo.
En respuesta, Edd agarró su mano, besando el interior de su muñeca, y en una maniobra rápida, se agachó, colocando una mano bajo sus piernas y la otra en su espalda, levantándola y cargándola como princesa, lo que provocó que Marie soltara un gritillo de sorpresa que pronto se convirtió en risa. La cargó el resto de los escalones hasta su habitación.
Cada vez que ella lo inspiraba, o lo hacia sentir feliz y amado, sentía que podía hacer lo que sea. Lo volvía invencible, superando cada obstáculo que podía detenerlo. Y él la adoraba.
— ¿Qué estabas haciendo antes de que llegara? — preguntó, dejándola de nuevo en el piso.
— Estaba mirando mis cosas antiguas. Y mira: esto te gustará.
Se sentó en el suelo, junto a la puerta del closet, recostándose por la cama. Agarró una caja mediana metálica, con una cerradura con combinación.
— Este es mi baúl de tesoros. — explicó.
Doble D se sentó a su lado, mirando la caja con curiosidad. Marie colocó los números de la combinación de la cerradura y la abrió. Adentro se encontraban cosas algo inusuales: una hoja de papel enrollado, una tuerca, una faja de dólares atados con una liga elástica, y lo que más le sorprendió, un muñeco de trapo de sí mismo.
— Recuerdo esto. ¿Es…?
— Doble D Junior. — terminó ella asintiendo.
Él soltó una risa entrecortada, agarrando el muñeco y observándolo de cerca. Cada detalle lo representaba a él en su infancia: la camiseta naranja, los shorts azules, zapatos azules y su infaltable gorra negra. Notó que los ojos estaban hechos de botones blancos y la boca cosida.
— Ustedes nos habían asustado con esto el día que nos conocimos. — comentó, recalcando el incidente.
— Sí. Luego de que nos hicieran llorar. — replicó con algo de sequedad.
Doble D levantó la mirada hacia ella, parecía estar enojada pero su sonrisa la delataba.
— Sabes que tratamos de disculparnos antes de que May nos dijera que nos largáramos, ¿verdad? — tomó su mano, besando el dorso de esta. — Nunca quisimos lastimarlas.
Marie no dijo nada, mas bien frunció los labios en su dirección. Entendiendo lo que deseaba acercó su rostro y depositó un suave beso en sus labios. Sonrió al instante luego de separarse.
— Está bien, fuimos algo duras al obligarlos a hacer las tareas del hogar en ese entonces.
— Me parece muy ingeniosa la forma en la que confeccionaron estos muñecos. — comentó.
— Pues, las ventajas de tener muchas baratijas tiradas por ahí. — rió un poco, agarrando la tuerca de la caja.
— Si me permites preguntar, ¿Por qué tienes una tuerca guardada?
Marie arqueó una ceja.
— ¿No recuerdas tu anillo de bodas, bombón? — replicó con ironía.
Al comprender de qué se trataba, Doble D abrió los ojos como platos. La tuerca era lo que ella le había puesto como anillo de bodas, aquel día en esa misteriosa casa abandonada. Había costado un montón de lubricación para quitárselo, pues era tan pequeña que fue forzada en su dedo anular, cortando la circulación de su sangre.
— ¿Conservaste eso todo este tiempo? — dijo impresionado.
— Conservo todo lo que tenga que ver contigo. — replicó, encogiéndose de hombros, sacando el papel enrollado de la caja.
— ¿Qué es eso?
Marie desenrolló el papel, revelando un dibujo de los dos, abrazados y tomados de la mano. La inscripción decía «Edd & Yo»
— Lo hice el día que te vi por primera vez. — explicó. — Recuerdo que Eddy estaba gritando a todo volumen sobre algún ladrón que había tocado sus cosas. Te veías tan lindo en ese entonces.
Doble D se había quedado sin palabras. No sabía que el interés de Marie iba empezado hace tanto.
— Marie… ¿Qué fue lo que te atrajo de mi?
La peliazul se mordió el labio, luciendo pensativa.
— Eras bueno, inteligente, amable y tenías un lindo trasero. — habló. — Eso fue al menos lo primero que pensé sobre ti. — se arrimó a besar su mejilla. — Eras el primer y único hombre así que había conocido. Por lo tanto… debías ser mío.
Conmovido por sus palabras, el chico le devolvió el beso en la mejilla.
— Lo soy, ahora.
Marie, con velocidad, devolvió todos los objetos a la caja, para luego volverse hacía él, sentándose a horcajadas en su regazo. Se inclinó a besar lentamente sus labios, asegurándose de saborear el momento antes de acercarse a su oído.
— Te amo, Eddward. — susurró.
Continuará…
N.A: Siguiente capítulo se viene lo chido 🌚
Exxen: me alegra de que te esté gustando la historia :)
Algo que quería recalcar en cuanto a la fuerza física de Doble D. Por más de que lo redacten como un debilucho, no creo que eso sea el caso. Mas bien es como el alivio cómico, pues hay ocasiones en donde demuestra fuerza y resistencia física.
Por ejemplo, un episodio donde debía lanzar un balón, no puede hacerlo bien, ni supera un metro de distancia. Pero en otro episodio, se lo ve lanzando globos de agua a una altura prometedora. No serán la de la misma masa, pero puede ser que el peso sí. O cuando debe correr en educación física y es el más agotado, pero en un episodio donde van corriendo a la tienda de dulces (que es a una distancia más larga) se lo ve bien, es el más lento de los Eds pero no se lo veía cansado. Además, en un episodio golpeó a Johnny lo suficientemente fuerte como para hacerlo volar hacia un costado.
CONCLUSIÓN: Doble D solo es un debilucho cuando es conveniente para la trama.
Lo de que puede dar impresionantes patadas lo saqué del episodio donde todos creen que es un bully, y por accidente le da dos patadas mortales a Rolf que le fracturaron la cabeza. Y también de una escena de la película, cuando se peleó con Eddy, Doble D usó sus piernas para quitárselo de encima, y cuando Eddy aterrizó en el suelo, creó unas grietas en el asfalto, algo que claramente demuestra que la fuerza con la cual fue impulsado era fuerte.
En fin, eso era todo lo que quería aclarar :) no se olviden dejar su estrellita y comentarios.
Nos leemos!
