Ciertamente, May ocasionó tal impresión en Doble D, que lo dejó pensativo y nervioso de ver a Marie el resto de día. Es más, durante el almuerzo estaba haciendo todo lo posible por evitar su mirada.
No se sentaban juntos, era obvio; los Eds compartían mesa con el resto de sus amigos del vecindario al menos dos veces por semana, los otros días cada miembro se iba con su respectivo grupo escolar estereotipado. Las Kanker, por su parte, siempre tenían lugar entre los inadaptados, o más bien "los rebeldes busca pleitos", aunque se ahorraban sus ataques de violencia solo para cuando eran provocadas.
Doble D notó que ambas Kankers estaban intentando captar su mirada, por lo que se encontraba con la vista firme en su almuerzo y levantándola en ocasiones para hacer un comentario a lo que Eddy decía. Al no tener éxito, Marie se giró hacia sus hermanas y notó que ambas la estaban observando fijamente.
— ¿Qué?
— ¿Tratando de llamar la atención de Doble D? — preguntó Lee con una sonrisa mientras tomaba un sorbo de su botella de Coca-Cola.
Marie era famosa por mantener una mirada apática, al igual que Lee, por lo que solo rodó los ojos y le dio una clavada a su tarta con su tenedor.
— Parece nervioso. — fue lo que comentó, habiendo aprendido a leer su expresión corporal como a un libro.
— ¿Te interesa? Creí que ya lo habías superado.
La peliazul solo le dedicó una mirada de molestia y no contestó.
— Sabes que puedes decirnos lo que sea, Marie. — dijo May, colocando una mano en su hombro.
Marie frunció el ceño ante el gesto de su hermana; era normal, May era la más afectiva de las tres, más aún con ella, pero había algo que no cuadraba. No se molestó en responderle, solo mirarla por el rabillo del ojo y captar su vista hacia la mesa de los Eds.
Sabía que estaba mirando a Gran Ed, después de todo, él dijo que se veían cada jueves. Pero no iría a burlarse de ello frente a Lee, al menos tenía la suficiente decencia como hermana y no revelar su secreto frente a su hermana mayor. Aunque estaba segura de que a Lee no le importaba un bledo de lo que haga, con tal de que no termine cometiendo alguna estupidez y se aprovechen de su hermanita.
Lo que no sabía era que en verdad su hermanita estaba mirando a Ed Y a Doble D. El beso que le había dado era sólo el comienzo, ahora solo debía agregar un poco más y ver hasta cuánto aguantaba antes de que se quiebre ante ella. Claro que tuvo que consultarlo con Ed antes, ver si estaba de acuerdo con le que haría y tal vez que le diera algunos tips sobre qué hacer. Él había dicho que estaba bien, que no le importaría, pero viéndolo ahora, parecía que se encontraba algo molesto, sin decir nada, lejos de la actitud alegre y conversadora que siempre presentaba. Eso la hacía preguntarse cuánto tiempo en sí duraría todo esto.
Dirigió su mirada a Lee, siendo incapaz de saber a dónde rayos estaba mirando, puesto a sus ojos cubiertos por su cabello, pero de alguna forma podía sentir su mirada en ella.
— Lo más seguro será entrar allí ahora mismo y asustarlos con algunas insinuaciones. Ya quiero ver la cara de Marie. — rió Lee.
— O... Podríamos no hacer eso, y tener algo de diversión aparte. — sugirió May. — Ya sabes, jugar con sus mentes. — giró un dedo contra su sien para resaltar su punto.
Lee se le quedó viendo para luego simular un pequeño sollozo y llevar una mano bajo su cabello, como si fuera que se estaba limpiando una lágrima.
— May. Tu Kanker interior está tan notable que hasta me enorgulleces. — le palmeó la cabeza.
La rubia sonrió hasta que dijo: — Solo que no sé cómo haríamos eso.
— Bien, hasta ahí llegó el orgullo. — suspiró su hermana.
— Sí... será mejor que tú pienses en eso. — se encogió de hombros.
Lee zapateó el suelo, con las manos en las caderas, luciendo la pose pensativa que May reconocía cuando se trataba de cazar a los Eds.
— ¿Recuerdas ESE día de San Valentín? — empezó.
— ¿El de hace unos años? Lo único que recuerdo es que Marie me ignoró por casi una semana luego de que casi beso a Doble D. — replicó May, entrecerrando los ojos. — Ni siquiera sé qué fue lo que sucedió. ¿Pero eso qué tiene que ver con...?
Se calló, tratando de analizar mejor lo que su hermana estaba diciendo. No. No se estaba refiriendo a...
— ¿No lo captas todavía? Necesito que hagas lo que hiciste ese día, lo que realmente no sé lo qué fue pero ya se te ocurrirá algo.
— ¿Para qué? — dijo frunciendo el ceño.
— Si es el buen chico que demuestra ser, tratará de rechazarte, se pondrá nervioso, o bien las dos cosas. Solo necesitamos sacarle el por qué habría de hacer eso.
— ¿Y por qué no lo haces tú? — se quejó. — Tú eres la del plan, hazlo tú misma. Tienes más experiencia que yo.
— Sí, pero entre ustedes pasó algo una vez, y él lo sabe. Si él no quiebra, Marie de seguro lo hará, ya sabes lo territorial que es. Y ya que ella aseguró haberlo superado... No tendrá que ponerse celosa, a menos de que sí fueran algo, y eso quebraría su mentira. — se giró en dirección hacia su remolque. — ¿Entiendes lo que digo?— se movió en posición exacta para revelar sus ojos hacia May, demostrando que la estaba mirando.
Debía admitir que Lee tenía razón. Era una buena forma de hacer que ellos mismos revelen su secreto, solo para decirles al final que ellas ya lo sabían. Era un buen plan. No sospecharán nada. Nada podía salir mal.
...
Al terminar la escuela, los Eds volvieron a casa puesto a que no tenían práctica de fútbol ese día, a excepción de Doble D, quien todavía tenía su club de estudio y tutoría: un lugar donde los más prodigios de todos los años se reunían para debatir clases y, en caso de ser alumnos de años inferiores, ser asesorados por sus mayores en las materias que requerían ayuda, durante 45 minutos después de clases. Normalmente eso incluía materias como matemáticas, ciencias, química y física, las que tenían un mayor peso en la malla curricular. Doble D era el presidente de tal club, puesto a ser el mejor estudiante del año anterior y que ahora se encontraba en su último año. Con eso cargaba una gran responsabilidad y su palabra valía mucho. Lástima que no pudo concentrarse debido a las acciones de May durante el día.
Pese a que solo compartían una clase; Química Avanzada, la chica había estado mandándole miradas coquetas cada vez que se lo cruzaba por los pasillos. Lo que había sacado al chico de gorra de sus casillas y sólo podía pensar en por qué lo estaba haciendo.
Fue por eso, que al llegar a casa lo primero que hizo fue preparar la bañera para un baño de burbujas. Las mejores ocurrencias vienen cuando te estás bañando, y no quería estar desperdiciando agua de más en una ducha. Mientras veía la bañera llenarse, fue quitándose la ropa poco a poco, dejándola en su respectivo canasto de ropa sucia. Dudó en colocarse su gorra de baño un rato, hasta que optó por no utilizarla y ya.
Cerró la llave del agua cuando ésta llegó al nivel correcto y aplicó el jabón líquido, utilizando su mano para esparcirlo y creando así las burbujas. Entró al agua y suspiró al sentarse, la temperatura era perfecta y relajaba sus músculos. Recostó ambos brazos en los bordes de la bañera y tiró la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y dejando que los engranajes en su cabeza circulen, iniciando así su tren de pensamiento.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué mierda está pasando esto ahora?
Su tren de pensamiento se vio interrumpido cuando escuchó a alguien llamar a la puerta. Abrió los ojos y miró en esa dirección, extrañado. Se encontraba solo en casa, su madre le dejó una nota diciendo que no regresaría sino hasta mañana a la tarde. Entonces, nadie debería ser capaz de entrar a la casa, a menos que...
— ¿Sí? — respondió al toquido.
La puerta se abrió, dejando ver a Marie ahí con una mirada algo preocupada. Eso explicaba las cosas, era la única a la que se le ocurría entrar por la ventana sin importar las consecuencias. A Doble D no le tomó ni un segundo darse cuenta de que ella estaba ahí porque se suponía que debía haber ido junto a ella, en un lugar específico que habían acordado. Abrió por completo los ojos.
— Marie, yo... cómo lo siento. — la chica entró a la habitación, cerrando la puerta detrás de ella. — Lo olvidé por completo.
— Ya me lo suponía. — se cruzó de brazos. — ¿Y bien, vas a decirme qué está pasando por tu mente?
Doble D la miró con confusión.
— No tomas un baño de burbujas a menos que quieras pensar en algo. — se explicó. — Está bien si no quieres decirme...
— No, no, no, claro que puedo decirte. Es solo que... — suspiró, sin saber cómo explicarle la situación.
Quedaron en silencio, Marie sabía que era mejor no presionarlo, pero eso no la impedía balancearse sobre sus pies.
— ¿Está buena el agua? — preguntó.
Doble D parpadeó un par de veces y luego sonrió algo coqueto.
— ¿Por qué no lo compruebas tú misma? — replicó.
Marie dio una sonrisa torcida y llevó una mano al pecho.
— Vaya, Eddward, ¡Qué atrevimiento! Insinuar a una dama como yo a que entre a la bañera contigo. ¿Acaso quieres verme desnuda?
Él rió, ocasionando que ella también lo haga. — Solo métete, sé que quieres hacerlo.
— Muy bien, pero cierra los ojos.
Edd rodó los ojos pero le concedió ese deseo. Podía escuchar el sonido de tela y una cremallera bajándose, antes de escuchar el chapoteo del agua y un peso en su regazo y pectorales. Abrió los ojos para verla recostada contra él, de espaldas pero con la cabeza tirada hacia atrás en su hombro y mirándolo a los ojos. Inclinó la cabeza para depositar un beso en sus labios, rodeando su cintura con sus brazos. Pudo sentir que ella levantó un brazo y sujetó la parte trasera de su cabeza.
— Esto está bien. — susurró ella una vez separados. — ¿Pero sabes lo que mejoraría esto?
— Hmm.
— Algunas velas y una botella de vino blanco. — volvió a recostar su cabeza en su hombro.
Doble D soltó una risita. — Mon amour, luego dices que no te gusta el romance.
Se encogió de hombros. — Está bien de vez en cuando.
— ¿Oh enserio? Yo creo que lo que no te gusta es que te diga cosas románticas porque no quieres sonrojarte. — su risa hizo vibrar el agua.
— Eso no es verdad. — frunció el ceño.
— ¿Ah, sí? — la tomó de la barbilla, haciendo que lo mire al rostro. — Entonces puedo decir que me encanta estar así porque siento como si solo fuéramos las únicas personas en todo el mundo. Un momento sereno y sublime que aprecio con todo mi ser y que sea contigo lo hace aun mejor.
Lo dijo con tanta confianza y cariño que logró su cometido; hacerla ruborizar. Marie inmediatamente apartó la mirada hacia el frente, dándole la espalda. Doble D sonrió para sí. — Lo digo enserio.
— Lo sé. — replicó ella sin mirarlo, pero volvió a su posición anterior. — También es mi momento favorito.
Quedaron en silencio, pero este silencio no inspiraba incomodidad, más bien inspiraba tranquilidad. Marie se había acomodado un poco más sobre su pecho, casi acostada. Él aprovechó para acariciar su cabello, no importaba que acabe mojándolo, podían secarse más tarde.
Doble D meditó si decirle lo que ocurrió ese día, algo muy grande ya que se trataba de su propia hermana. Decidió que era mejor hacerlo, no quería traer problemas a nadie, y todo podía arreglarse dialogando. Después de todo, la clave para una buena relación es la comunicación y confianza, o eso había leído. No obstante, no se lo diría ahora, no quería arruinar este momento tan perfecto, así que se guardó sus preocupaciones para después, pensando que era mejor disfrutar de las pequeñas cosas que le ofrecía el ahora.
El asunto con May podía esperar, y él rezaba porque nada salga mal con Marie.
Continuará...
N.A: feliz año atrasado a todos los que siguen la historia, sé que han estado esperando por otro capítulo desde ya mucho tiempo. Pero estuve planeando desmantelando ideas de mi otro proyecto y como que se me mezclaron un poco.
Pero igual, con ustedes les presento: En Otra Vida
Ya publiqué el prólogo de la historia, por si no lo han leído todavía. Se encuentra en mi perfil. Tengo grandes planes para esta historia, así como una lección de vida y espero que todo salga bien tanto con esta como con Sin Resentimientos.
Desde ya, espero que les haya gustado el capítulo y cómo va yendo la historia hasta ahora.
¡Nos leemos!
