Las cosas que me explicó Nana aun no las entendía del todo, pero aprovecharía el folleto que ella me dio para ponerme al corriente con los cambios que experimento. Me gustaba la idea de discutirlo con mi hermana, no creía que algo malo fuera a pasar solo por hablar del tema, aunque si debía de cuidarme de mi abuela ya que a ella no le gustaría que estuviéramos aprendiendo del tema aun a nuestra edad.
El día de escuela pasó sin mayores detalles, solo resaltaré que una chica rubia llorona ya no había estado dando problemas. Funami-san me explicó lo que sucedía con su amiga y la verdad sentí pena por ella, supongo que alejarse de una amiga sea muy doloroso y más si esa amiga es la linda Akaza-san, pero ese no es el punto ahora.
Antes a la hora de salida cuando iba casa con Chizuru, Ayano-chan me pidió amablemente que la acompañara a algún lado, eso no te interesa a ti, el chiste es que Chizuru se adelantó mientras que yo fui con Ayano-chan a la biblioteca que queda cerca de aquí, ya que ella necesitaba un libro o algo que no recuerdo bien.
"buscaré lo que necesito y podremos irnos" dijo ella ya dentro del establecimiento y desapareciendo entre los estantes.
"tómate tú tiempo" le dije y la verdad tenía curiosidad de ver que me encontraba ahí con respecto a lo que tú ya sabes.
Navegué por los pasillos pasando libros y libros cuyos títulos apenas y recuerdo, no eran de mi agrado ni mucho menos estaban en mi itinerario. Curioseando por aquí y por allá me topé de pronto con un estante donde había un libro que resaltaba, lo tomé curiosa y enseguida noté porque se destacaba, era un manga que alguien había dejado ahí.
"se deben de haber equivocado" fue mi primera impresión al ver su contenido ya que desviando la mirada noté que estaba en la sección romántica
Mas el contenido del aquel manga podría considerarse romántico, pero conforme pasaba las hojas sin leer nada solo ojeaba, el panorama cambiaba drásticamente. Sus delicadas pero afiladas hojas me trasmitían contenido no apto para mí, sus dibujos, bastante detallistas me mostraron como era tener sexo. Dos cuerpos bailando al compás de la lujuria y la desesperación, respirando agitadas mientras sus manos se recorren y se despojan de la ropa que les queda.
Yo ya iba despacio pasando páginas, mi prisa se había esfumado hasta comencé a leer los diálogos, casi podía escuchar en mi cabeza las voces de esas chicas, sus respiraciones, sus gemidos. Sentí en mi interior el fuego consumiéndome, mi corazón latía rápidamente y seguramente mi rostro estaría rojo, ahora podría decir con seguridad que leer ese manga me excitó. Voltee la página guiada ya por la curiosidad y ahí fue donde vi por primera vez un pene erecto. No te lo había dicho pero el libro de educación sexual hay una futanari pero claro que no estaba preparada, en fin… sé que era solo dibujos pero aquel grueso me deslumbraba, mientras que el amante en la caricatura lo tomaba y como si fuese una paleta helada se lo metía en la boca.
"Chitose encontré lo que buscaba" con un fuerte golpe cerré el libro casi en mi nariz "¿hay algo que te guste?" dijo Ayano-chan
"no no" me puse nerviosa y rápidamente traté de ocultar el manga de los ojos de Ayano-chan "solo curioseaba jeje" rio juguetona pero obviamente Ayano no se la creería, así que deje el manga donde estaba y camine hacia ella "¿A dónde quieres ir ahora?" dije queriendo desviar su sospecha sobre mi
"vayamos por un helado, hay un parque cerca de mi casa donde podríamos pasar la tarde"
Afortunadamente para mí, Ayano-chan estaba más que feliz de pasar la tarde con una amiga que ponerse a cuestionar el porqué de mis sonrojos, eso es algo que me gusta de ella a decir verdad también quería conocerla más a fondo lo más antes posible.
Llegamos a nuestro nuevo destino unos minutos después, pasamos por el helado y fuimos al parque aquel que dijo Ayano-chan. Un espacio bonito donde juegan los niños, pero que a esa hora estaba desierto. A la luz naranja del atardecer nos sentamos en los columpios mirando los bellos colores del firmamento.
"la vista aquí es preciosa" dijo ella mirando hacia el frente
"si es bastante agradable, ¿vives cerca Ayano-chan?" le pregunté
"si, a unas cuadras de aquí" dijo pasando la vista a su alrededor "este ha sido mi lugar especial
"¿especial?" yo no soy de enamorarme de un lugar pero su voz apagada me decía que Ayano-chan era especial
"no es nada" dijo sacudiendo la cabeza, tal vez un recuerdo triste se avecinaba aunque me enteré después de que Ayano nunca tuvo amigos y que ese lugar fue su refugio de la soledad "me ha salido un helado doble ¿lo compartimos?"
Con un gracias acepte el helado que Ayano-chan me pasó, recuerdo que era de color verde aunque su sabor si olvidé, pero nada de eso importa porque a lo que es el helado mi mente me hizo una jugada. Esos helados dobles o gemelos por lo general son bastante largos y delgados y ese dato mi mente rápidamente la asoció con cierta imagen que vi en la biblioteca. No quería que algo sucediera así que sacudí la cabeza para despejar esos sucios pensamientos y me fije en disfrutar el helado.
"esta rico verdad" Ayano-chan dijo aunque yo no lo había probado
Como no lo había probado miré a Ayano-chan comerse el helado, esa fue una terrible idea. Ella pasaba su lengua desde la base hasta la punta, primero por un lado lentamente y luego por el otro tan suave que parecía una tortura exquisita, después lo metía directamente hasta el fondo de su boca y lo dejaba un momento y luego lo escupía, de ahí iba a la base y recorría con la lengua el poco de líquido que se escurría entre sus dedos, era una vista erótica si me lo preguntas y no ayudaba que por la comisura de sus labios escurriera algo de saliva y fluido verde que era el helado cada vez que lo chupaba.
Mi boca quedó entreabierta mientras mis manos se humedecían, y eso por el helado, pero otra parte de mi cuerpo también se humedeció. Sentí ese hormigueo en mi zona intima acompañando mis pezones se endurecían, y mi mente perversa me aventó la imagen de una Ayano arrodillada frente a una chica que recibía su mamada
Sin despegar la vista de Ayano-chan levanté el helado y lo empecé a disfrutar, mi boca copiaba exactamente lo que Ayano hacía, mi lengua se aventuraba y giraba sobre la punta que se derretía a pasos agigantados, se derramaba y no estaba lista para meterlo en mi boca. ¿Dónde aprendió Ayano-chan hacer eso? Pensé pues a lo que a mi concierne su helado estaba muy complacido de ser besado por los rojizos labios de Ayano-chan
