Me despedí de Ayano-chan ya cuando la luz del sol poco hacia en aquel parque y fui directamente a casa con la idea de que me regañarían por llegar tarde. Por suerte para mi, solo tuve que decirles que salí con una amiga para que no me castigaran, hice un buen trato y nadie salió herido aunque me llamó la atención que mi hermana no estuviera presente en ese entonces.

Saboree mi victoria pero al parecer las cosas no iban a terminar bien para mi ese día, recuerdo que cuando dejaron de interrogarme quedé libre para ir a mi habitación, y ahí fue donde todo se volvió opaco.

"Chizuru" mi hermana estaba dentro de nuestra habitación que a leguas la noté distinta "¿Qué haces?" le pregunté a una Chizuru que recogía sus cosas y las colocaba en una caja

"lo siento Nee-san" simplemente dijo. Había pensado que ese momento llegaría algún día pero no estaba preparada aun para soportarlo

La cama de Chizuru había desaparecido y parte de sus cosas también. fue un golpe duro el que me lleve a ver a mi hermana sosteniendo una caja de cartón con algunos de sus objetos personales. Inmediatamente me invadió la duda y me preguntaba si todo eso había sido culpa mía. Sinceramente algo en mi se quebró ese día, pude sentir sin exagerar que parte de mi vida se me escapaba.

"¿te vas?" dije, aunque las pruebas estaban ahí yo me negaba a creer que ella me dejaría

"sabíamos que este día llegaría" dijo Chizuru cargando su caja hasta la entrada pasando a mi lado donde sentí que se detuvo "es mejor tener algo de espacio"

"pero… pero" quise detenerla, rogarle que no me dejara pero mi dolor me provocó un nudo en la garganta "yo… yo…"

"no te preocupes, Nee-san, atesorare cada momento que pasamos juntas en esta habitación" dijo ella "además estaré en la habitación de al lado, puedes ir a verme cuando quieras porque yo te visitaré cuando me sienta sola"

Todo me parecía una maldita mentira, una broma de mal gusto que jamás creí que vendría por parte de Chizuru. Me dolía el pecho que tuve que sostenerlo con mi mano, mientras en mis ojos comenzaron a brotar lagrimas.

"te… ¿te he hecho enojar? ¿te molesto? ¿hice algo malo?" no aceptaba que me dejara sin una razón valida, ni siquiera por alguna tontería como una disputa o pleito que jamás hemos tenido.

"no para nada, es solo…"

"¡entonces no me dejes!" me giré para gritarle en la cara y para que ella viera mi dolor a través de mis lagrimas

"esto es parte de crecer" Chizuru agachó la cabeza huyendo de mi mirada atormentada

"¡es mentira! Lo haces solo porque temes lastimarme" ella me miró sorprendida, realmente quería discutir con ella nuestras condiciones pero no fue así como lo imagine "se que no eres como yo, eres diferente pero yo te amo como eres" le dije mostrándole una sonrisa en medio de mi llanto.

"entonces comprende porque lo hago, Nee-san a veces te miro y yo… yo" sus ojos se cristalizaron y sus manos soltaron la caja que llevaba provocando que se estrellara su contenido quedó esparcido en el piso "te necesito" y corrió hasta mi envolviéndome en un fuerte abrazo que con gusto respondí "Nee-san te amo, eres la persona mas especial en mi vida, podría sobrevivir sin nada de este mundo pero solo si tu estas conmigo"

No se como sucedió pero luego me estaba besando con ella, quiera demostrarle cuanto la amaba y la única forma que se me ocurrió fue darle un beso. Ya nos habíamos besado antes pero aquellas veces solo era en forma de juego, mas nuestro beso de despedida fue especial, cargado de nuestros sentimientos.

"vete" le dije, sus palabras y sus labios me calmaron el alma "y vuelve cuando quieras, aquí estaré dispuesta a ti"

Luego esa noche no pude alcanzar el sueño, no sabría decirte que hora exactamente era pero creo que estaba entre las once y media noche. La causa era bastante simple, Chizuru, bastaba con voltearme de lado y mirar en medio de la oscuridad hacia la esquina donde antes estaba su cama, sabia que ya no había nada ahí pero imagine que la veía dormir a mi hermana.

"Nee-san" creí que mi dolor había dejado mi alma pero no fue así, pues imaginé su linda voz llamarme "Nee-san"

"¿eh?" en realidad no era mi imaginación y tan pronto como el segundo llamado llego a mis oídos supe que ya no estaba sola en mi habitación "¿Chizuru?"

Prendí la luz de la lámpara y agarre mis anteojos, ahí pude verla a ella de carne y hueso en el marco de la puerta, llevaba consigo una almohada que abrazaba a su pecho, me miraba sonrojada y suplicante. Yo le sonreí e hice a un lado las sabanas palmeando la cama para ella, Chizuru se aventuró y en segundos estaba acostada a mi lado.

"lo soportaste bien" le dije en tono de burla "pero que alegría" le susurre y apague las luces

"lo de hace rato fue muy dramático Nee-san" Chizuru se movió mas cerca y envolvió sus brazos en mi

"aun somos unas niñas lloronas" le respondí abrazándola también "buenas noches"

"buenas noches" y me dio un beso en la frente que me purificó

Casi no recuerdo sueños de esa noche, pero te diré que dormí como nunca antes, tan calmada y pacifica. Cuando desperté me sentí algo atada pero mi soñolienta no se percataba que Chizuru me sostuvo en sus brazos hasta la mañana, solo que ya no estábamos frente a frente si no que hacíamos cucharita. Mire el reloj despertador sorprendiéndome de que aun faltaba media hora para que sonara la alarma, bueno, pensé seguir descansando en los brazos de Chizuru.

Pero algo en mi me indicó un problema, y no es que fuera tan grave pero sentí algo raro presionar mi trasero. Entrando en cuenta y sonrojándome supe lo que era, Chizuru estaba dura como roca y su punta me golpeaba una nalga.

Gire la cabeza solo un poco para verla, ella seguía profundamente dormida pues su respiración era suave contrario a la mía que estaba errada y ni hablar del retumbar de mi pecho.

Sentí algo de miedo cuando sin previo aviso su punta fue directo a lo desconocido, peor su roce me provoco una sensación que no puedo describir. Quise moverme y al hacerlo un nuevo roce me saco un suspiro, como un lamento algo que jamás había salido de mi boca.

Luego en eso poco a poco sentía como trataba de empujar mas y mas y maldición sentí gustito ahí abajo. Mi cosita me picaba pero era un picor rico que me hizo morderme el labio para no suspirar y despertar a Chizuru. Quería sentir mas de ese gustito y sentir el calor de mi hermana ahí abajo.

Baje mi mano a mi entrepierna y la metí entre mi pijama, toque mi zona con los dedos y sentí la humedad ya presente, mientras la punta de mi hermana seguía insistiendo en mi trasero. Mire a Chizuru y note algo curioso, ella no estaba moviendo ningún musculo así que la que movía las caderas era yo y solo yo. Maldición es que de solo recordarlo hace que me moje tal como esa mañana.

Pero una idea paso de pronto por mi cabeza. Si sentir a Chizuru con nuestras pijamas puestas se sentía rico, entonces el roce piel a piel… ¿Cómo será?

Con ambas manos en mi pantalón tire despacio bajando solo hasta que mi trasero quedara descubierto, y mientras mi hermana aun seguía abrazándome, lleve mis bragas hasta la posición de mis pantalones. Luego con sumo cuidado toque la punta de Chizuru, me mordí los labios y desvié mis dedos guiándome con el tacto hasta que me sumergí en su región privada.

Era mi primera vez en tenerla entre mis dedos sin algo de por medio. Caliente, dura, tendría que imaginar su forma en mi cabeza ya que no podía verla, pero eso no importaba en ese momento.