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Advertencia: Continuación de "Pato desaparecido"
Sumary: Los días pasan y la falta de información sobre Donald es alarmante.
En el fondo Louie sabía que era poco probable que la página cambiaría en menos de un segundo, pero le era inevitable presionar el botón de actualizar. Lo había estado haciendo desde que supo que su tío Donald no había subido al crucero y probablemente lo seguiría haciendo hasta que tuviera noticias de él.
Estaba molesto con Scrooge. Sabía que había estado haciendo todo lo posible por encontrar a Donald, pero sentía que no era suficiente. No se había enterado de las búsquedas en el espacio y sospechaba que eran Panchito y José quienes más se estaban esforzando por encontrar al pato desaparecido.
Ambos se encontraban repartiendo volantes en la calle. Lo habían estado haciendo desde que llegaron a Duckburg y parecía que, a no ser que encontraran otra alternativa, continuarían haciéndolo. Para Louie resultaba frustrante la falta de información. Su tío no contestaba ninguna llamada, estando en crucero sin teléfonos celulares no consideran necesario llamarlo, pero después de saber que no había estado en este resultaba frustrante escucha la respuesta de la contestadora. En más de una ocasión Louie sintió deseos de lanzar el teléfono a la pared, como castigo por no comunicarlo con Donald.
—¿Alguna noticia? —le preguntó Huey quien acababa de llegar.
Dewey se encontraba a su lado. Esa mañana ambos habían salido junto a Della a preguntar en las estaciones de policía y en los hospitales.
—Ninguna, supongo que ustedes están igual.
—No sé si sentirme feliz o preocupado por la falta de información —Dewey se dejó caer con fuerza sobre el sillón más cercano.
Louie estaba de acuerdo con su hermano. Quería saber qué había sido de su tío Donald, pero tenía miedo de lo que pudiera descubrir, que en cualquier momento le dijeran que su tío se encontraba en una situación delicada o algo peor. Le hacía tanta falta.
—¡Estuvo en la parada del autobús! —gritó Panchito en cuanto abrió la puerta. A su lado se encontraba José, cargando las cosas que Donald había dejado atrás cuando fue a buscar a su hermana —. ¡Incluso encontramos algunas de sus cosas!
—¡Debemos buscarlo en el espacio!
—¿Alguno de ustedes sabe conducir un cohete? —les preguntó Della.
—No —se apresuró a responder a Panchito —, pero no importa, si nos dan un cohete, aprendemos en menos de un día y vamos a buscar a nuestro patito.
—Y si no nos dan uno, lo robamos —agregó José. Ninguno de los dos bromeaba, ambos estaban más que determinados a buscar a su amigo perdido.
—No es necesario —los interrumpió Della —, yo puedo encargarme de conducir y Gyro de construir uno. Si es necesario lo haremos a espaldas del tío Scrooge.
—¿Cómo estás tan segura de que nos ayudara?
—Me lo debe —Della frunció el ceño al recordar todo el tiempo que había pasado masticando un chicle de un sabor que aborrecía —. ¡Black Licorice, el peor sabor!
—A tío Donald le gusta ese sabor —comentó Louie, pensando que, si su tío se había quedado atorado en el cohete, algo que cada vez era más probable, no tendría problemas con el oxígeno o con un sabor que le desagradaba.
Huey y Dewey asintieron, ambos lucían igual de tristes y cansados al pensar en su pariente desaparecido. Los tres habían extrañado a Donald, pero se habían tratado de reconfortar pensando que él estaba bien, disfrutando de unas relajantes vacaciones. Saber que estaban equivocados les preocupaba y los hacía sentir culpables.
—¿Qué están esperando? —preguntó José —. Debemos conseguir un cohete cuanto antes.
—Iremos a la luna.
—¿Por qué deberíamos buscar allí primero?
—Llámalo intuición.
Encontrar a Gyro y a Fenton trabajando no fue algo que le pareciera extraño a Louie. Pocas veces había visitado ese sitio, pero Huey le había contado que los científicos constantemente se encontraban trabajando en un nuevo proyecto. Tampoco era algo que le importaba, encontrar a Donald era una prioridad por lo que estaba más que dispuesto a interrumpir sus trabajos, lo que no se esperaba era el proyecto que los tenía ocupados.
—El señor McDuck nos ha pedido construir un cohete, dice que se trata de algo de urgencia —les dijo Gyro. Las ojeras bajo sus ojos eran una prueba de lo mucho que él y Fenton habían estado trabajando en ese proyecto.
Aunque a Louie le molestaba el que, nuevamente su tío abuelo les hubiera ocultado la verdad, se sentía feliz al saber que la búsqueda de Donald no había sido descuidada.
