Capituló 8

triste realidad.

Candice.

después de haber pasado un fin de semana terrible por la jaqueca y resaca estoy nuevamente emocionada y feliz, Albert está de regreso en la ciudad y regresará mañana a las oficinas.

Desde que Weisha me contó su historia de donde viene y lo que ha sufrido para estudiar y salir adelante, le he ofrecido una recámara en el Lot, este lugar es muy inmenso para mi sola, además me hará buena compañía y así tendré mi mente más ocupada conversando con ella.

Caminó a la terraza del edificio con una taza de café bien cargado, el sol está a punto de salir y desde aquí puedo observar el edificio del banco más grande de Chicago, el banco del Patriarca.

― ¡Buenos días Candice! ¿así eres de madrugadora todo el tiempo?

― ¡Buenos días Weisha! Es una preciosa mañana como para estar en cama.

― si tú lo dices.

pero prefiero regresar a dormir, mañana regresamos a nuestra cruda realidad.

Candice no me cansaré de agradecerte por permitirme compartir tu Lot, es precioso.

― ya te dije que no lo repitas, y recuerda nada de esto en el trabajo.

No quiero que los compañeros comiencen a creer que conseguí esa posición por estatus económico y no porque soy capaz de desempeñarlo .

Mientas Weisha prefiere regresar a la cama, yo me quedo observando la preciosa mañana.

El cielo está limpio, sin nubes que hace que se pueda observar la belleza de la ciudad.

¡Oh Albert ! Como deseo perderme en tus brazos, que acaricies mi piel con tus manos, tus dedos largos acariciando mis senos, mientras me toco mi vagina suavemente y tu nervio duro excitado por penetrarme.

Comienzo a tocarme y acariciarme mi concha sobre mi pijama... sentada en la silla de la Terraza, por eso amo estos edificios tan altos de Chicago, los rompe vientos, porque puedes hacer lo que se te plazca y nadie te observa.

Mi Ninfa que llevo dentro me pide que meta mi mano y comience a jugar yo sola pensando en Albert, obedezco y me colocó mi mano, con mis dedos me acaricio suavemente mis labios pronunciando su nombre y pidiéndole que me coma despacio.

Si , así Albert poco a poco...aaaah... cuando estoy a punto de tener mi orgasmo, un sonido me saca de mi momento placentero.

"Candice la veré mañana temprano para hablar un tema delicado"

― mierda, he programado mi celular para que me lea los emails y no me di cuenta que lo tenia en sonido.

Es Albert, quiere verme temprano... ¡que emoción!

Por un momento me siento culpable, por complacerme a mi misma, siento que lo estoy traicionando con mis dedos.

"Que demonios te pasa Candy, como puedes traicionar a alguien con quien no hay absolutamente nada"

Mi subconsciente es bueno para traicionarme y ponerme en mi lugar.

En el transcurso del día, hemos ordenado Sushi con una deliciosa salsa picante embriagadora, conversando y sonriendo con Weisha la tarde ha pasado de prisa.

Al llegar el lunes me despierto temprano, son las 4:00 am y no he necesitado de alarma.

Doy gracias a Dios y mi padre por este lugar, Weisha sigue dormida en su recámara que el ruido de mi ducha no la despertará.

Comienzo a revisar todo mi closet y me encuentro con esa falda rosa pálida y la blusa blanca manga larga que hace juego con mi falda larga corte lápiz, me colocó mis zapatos de tacón de clavo Louis Vuitton color negros y mi bolso negro.

pero mírate Candy, desde cuando te arreglas así para ir a trabajar

Nuevamente mi subconsciente hablándome al oído.

Esta vez hago caso omiso y continuo arreglándome.

Es tan temprano qué hay pocas personas caminando por la calles, Starbuck está cerrado a esta hora,son las 6:50 de la mañana. Me preparo mi almuerzo y mi Thermo con café.

― tengo cantidad de tiempo para llegar, así que he decidido caminar, estoy a solo 4 cuadras del banco, además hay varias personas que están haciendo lo mismo.

Al llegar al edificio el guardia me saluda.

¡Temprano el día de hoy señorita White!.

Le sonrió, es la primera vez que me alegra su recibimiento.

Estoy tan nerviosa, creo que más que la primera vez.

A las 8:00 am en punto escuchó el sonido del elevador.

camino hacia las oficinas por el pasillo donde se encuentra la oficina de él.

Viste un traje azul marino, una corbata blanca con rallas rojas y su camisa blanca como siempre... uuuumm su aroma a madera y sándalo, tiene su barba crecida, una barba de uno días de no afeitarse.

Es el primero que sale del elevador y con una bella sonrisa lo saludo.

― ¡Bienvenido nuevamente Albert!

― Buenos días señorita White, quiero hablar con usted en media hora.

Su saludo fue cortante, ¿qué pasó con esa sonrisa y mirada coqueta con la que me saludaba y observaba antes?.

Cuando está apunto de abrir su oficina se detiene, voltea con esa mirada que tanto adoro.

― mejor venga en este momento.

Su mirada fue fría, quizás no debi llamarle Albert frente a todos, después de que el saliera del elevador salió el grupo de personas que se encargan de su agenda publicitaria.

Trago saliva y me dirijo a su oficina. Cuando entró él ya está sentado esperando por mi.

William.

Me siento un canalla un patan, ella no se merece esto.

No he tenido una semana como lo esperaba, al llegar al edificio todos me observan y se porque lo hacen, nunca me había dejado mi barba por 4 días.

Pero he regresado más preocupado que aliviado de mi viaje a New York.

Tengo que hablar con ella y poner distancia, esto no puede seguir así.

― adelante señorita White.

― ¿Albert como estuvo tu viaje?

― señorita White, le pediré que no llame Albert, no lo creo conveniente.

Sus ojos se han enrojecido, su hermosa cara se ha puesto roja.

Soy una mierda, un canalla, ¿que acaso no fui yo quien le pidió que me llamara por Albert? Y ahora no se como solucionar lo que yo mismo construí, mi propia esclavitud , ser esclavo de ella, me está cambiando y no se como manejar la situación.

― Señorita White, creo que es mejor que pase sus cosas a la oficina del tercer piso del edificio, usted trabaja con George más de cerca, su labor es grandiosa, se merece una oficina más amplia con la que pueda compartir con su asistente.

― Pero yo estoy cómoda aquí, cerca de su oficina por si algo se le ofrece.

― Señorita White por favor, pase sus cosas al tercer piso.

― como usted diga, Señor.

Y ahí está, con la palabra "Señor" y siento como sus palabras taladran mi pecho. Toma cabron, era eso lo que querías.

Me lo merezco por causarle este dolor, aunque trata de ser fuerte sus manos la delatan, sus bellos ojos verde esmeraldas entristecen.

Mira ese atuendo, que cuerpo, que caderas, que muslos, sus cabello rubio dorado suelto y su aroma a Jazmín que me enloquece.

Tengo que poner distancia entre los dos.

Me parte verla así , pero como le explico que lo que deseo es cogerla en este escritorio, que me está volviendo loco de deseo por ella.

― ¿es todo lo que quería decirme? Señor.

― es todo señorita White.

Cuando sale y quedo frente a ese enorme trasero, busco por líneas de bragas y no encuentro nada, por lo que me pongo duro al darme cuenta que no está usando panty...

Y nuevamente estoy fantaseando con ella, la colocó en mi escritorio y como es tan pequeña se me es fácil doblarla y colocarla de espalda y dándole unas pequeñas nalgadas, subo su falda y comenzar a jugar con esa concha que tanto deseo.

Cuando el sonido del celular me sacó de mi mojada fantasía.

―" Hey Mason, que gusto saludarte"

― ¿Sabes que hora y día es hoy hermano?

Gracias por avisarme que regresaste sano y salvo a Chicago.

― Perdona, necesitaba regresar pronto, este deseo me está consumiendo.

Ya había dicho la palabra cuando me di cuenta que estaba hablando por mi celular de la compañía y no mi privado.

― Si, pude darme cuenta que dejaste tu regalo sin abrirlo.

Ese es mi amigo Mason no tiene ningún problema para hablar en claves.

― esos son tus gustos hermano, los míos son diferentes.

Te hablaré por la tarde. Tengo una reunión a la 1:00 pm

― Si claro, salúdame a tu asistente Wendy.

― te he dicho que no te metas con mi personal, ja ja ja.

― no te preocupes que no pondré mis ojos en tu Tradeau fantasía.

Continuará...

Bueno chicas lo prometido es deuda, aquí está el otro capituló.

Albert no se acosto con la chica de la vida alegre que su amigo Mason le consiguió para su desahogo.

Por favor dejen sus comentarios y desean continuar leyendo esta historia del Patriarca Ardlay.

Bendiciones Xo!