El Patriarca Ardlay , capítulo 12
corbata roja de seda.
Candice.
Después de esta primera vez, he quedado más enamorada de él. Sus bellos y furiosos ojos azul claro me observaron cada pulgada de mi piel, su lengua saboreando todo mi cuerpo, hasta lo más íntimo y privado de mi.
imaginaba que era un maestro en la cama, pero jamás pensé que llegaría hasta lo más íntimo y profundo
Su forma de tocarme, de acariciarme, de comerme, de
Lo que más me sorprendió fue mi manera de entregarme, de hacerlo mío.
¡Humm! Como disfrutaba cada beso, cada caricia , su dotado miembro.
Nunca he visto un miembro de tal magnitud, y no es que he tenido varias relaciones solamente con mi ex novio del colegio, pero nada comparado con el Patriarca.
Albert es todo un hombre con toda la extensión de la palabra.
Nuevamente mis piernas vuelven a temblar de deseo por él.
¡Es tan bello! Aún cuando duerme. Esta dormido junto a mí en este momento, su rostro angelical, me trasmite paz, amor y confianza.
Me enamoro cada día más y más de él.
— ¡Buenas días Candice! Despierta tan temprano. -se acerca y me da un suave beso en mi frente, oh, por Dios que hombre, me derrite
—Buenos días Albert, ¿Cómo amaneciste?
—¡En la gloria! con la mujer más bella de este mundo a mi lado.- Sus palabras hacen latir mi corazón y soñar con que esto puede llegar a ser algo más profundo, más real. Todo me parece un sueño.
Sus manos tocando mi rostro, poco a poco baja hasta llegar a mis labios, los acaricia con dulzura y yo me pierdo en su dulce y tierna mirada. No digo nada, solo me dejo llevar nuevamente por el tacto de sus manos. Al besarme y tocar mis muslos lo hace con amor, no hemos entregado solo nuestros cuerpos, también el alma, el corazón, no es necesario que me lo diga, sus caricias y manera de tocarme, acariciarme lo confirman. Al llegar a nuestro orgasmo, los dos gemimos y nos perdemos en un abrazo profundo.
—Candice, no sé cómo, ni cuando sucedió, Pero estoy enamorado de ti.- al decir esas palabras mi corazón rebosa de alegría. Pero un miedo inunda mi ser, tengo miedo salir lastimada, tengo miedo de declararle mi amor. Pero si ya lo hiciste anoche me reprocha mi ninfa.
Un silencio profundo inundo la habitación.
—No espero que digas que me amas, te ha de sonar extraño. Aún yo mismo estoy sorprendido nunca había sentido este sentimiento, necesidad que estoy sintiendo por ti. Sé quién eres Candice, y sé que esto no es ni será fácil para los dos.
Pero quiero decirte que no eres una mujer para una noche o un rato para mí.
Si te he hecho mía, yo me he entregado a ti, no solo en cuerpo también mi alma , he hecho el sexo pero jamás el amor hasta que lo he hecho contigo.
También se que no solo te entregaste a mí por deseo, pude sentir tu entrega, tu amor.
—Albert, sé que oculte mi verdadera identidad... pero no fue con mala intención o por hacer daño. Fue porque desde que te vi en las revistas y periódicos, me gustas, y cuando leí tu pasión por la fundación de niños de África, eso me hizo pensar y ayudar en mis posibilidades, es verdad que soy una Tradeau y podría tener el mejor despacho y bufete de abogados. Pero no quiero depender de mi padre o mi apellido, quiero salir adelante por mí misma por mis capacidades.
Por eso es que necesito viajar a Irlanda, debo buscar a la hija del señor Chris, nos hicimos amigas en el concurso de miss mundo 2003
—¿Te refieres a Rossana Davison?
— ¡La misma! la conocí en el evento, desde entonces somos amigas, le pediré que convenza a su padre para el evento de la fundación, eso nos ayudará a recaudar más fondos. Sé que lograré contar con su presencia.
He puesto toda mi fe en este evento para alcanzar la meta y sobrepasarla.
Albert se acercó y con un beso en la frente me agradeció todo mi esfuerzo.
Me hace feliz saber que mi pasión por la fundación ayudará a los niños necesitados en Somalia y otras partes de África.
Camino hacia el enorme ventanal observando la hermosa ciudad de Chicago, al observar los alrededores pude darme cuenta que su Pent-house está cerca del restaurante Italiano.
por eso no tardó ni diez minutos cuando lo tenía frente a mi anoche
Un delicioso aroma a tocino me ha sacado de mis pensamientos, me volteo y me dirijo a la cocina. Lo observo y es él preparando un delicioso desayuno.
— Espero y tengas hambre. Yo estoy que me muero con recuperar fuerzas y si es posible disfrutar de ese delicioso postre.- dice sonriendo tiernamente pero con una mirada lujuriosa.
—¡Es usted incansable señor Ardlay! ¿Qué haré con usted?
—Disfrutarme señorita Tradeau y permitirme hacer lo mismo con usted.
Al decir mi apellido, he recordado quien soy y de dónde vengo. Por un momento la preocupación invade mi mente y alma nuevamente, tendré que enfrentar a mi padre y mi familia si esta relación se profundiza. Pero por el momento lo disfrutaré.
Me acerco a él y lo abrazo por la espalda. Sus bellos muslos y músculos bien marcados hacen que lo desee más y más.
Ha preparado unos deliciosos pancakes, huevos revueltos, tocino y jugo de naranja.
— Desayunaremos, después iremos a dar un paseo a las afueras de la ciudad.
— ¡No me preguntaras primero si puedo o quiero ir! Eres demandante sabes, ¿siempre has sido así? - le sonrió y con un suspiro comienzo a saborear el desayuno.
— No. Pero siempre he sido extremista sobre los alimentos, debemos ser agradecidos por lo que llevamos a nuestra mesa, muchas personas amanecieron sin nada que comer y se fueron a dormir con el estómago vacío. Candice, en África hay mucha pobreza, un día no muy lejano te invitaré para que con tus propios ojos puedas ver de lo que te estoy hablando, así que ahora vamos a desayunar.
Después de su demandante explicación, debo dar gracias a Dios porque nunca he pasado ningún tipo de necesidades.
Una hora más tarde.
He tomado un baño y envuelta en toalla esperando que mi ropa se termine de secar. Al terminar de desayunar, nos dirigimos a la recamara, con la luz del sol a todo su esplendor, observó cuidadosamente todo alrededor, su recámara tiene un toque antiguo, muebles finos y delicados de madera solida color hueso, unas cortinas de sedas gris que hacen resaltar el beige de la pared.
Su closet es inmenso, podría ser otra recamara si fuera necesario, sus zapatos todos en línea y separados por colores, camisas blancas finas y delicadas, trajes de etiquetas, negro y gris... mancuernillas de diferente diseños, al acercarme al armario con un solo toque se abrió la primer gaveta donde mantiene sus corbatas de seda de diferentes diseños, unas a cuadros fino, a rayas finas y gruesas y solidas, pero todas casi del mismo color gris claro, gris oscuro.
Con mis dedos las acaricio, con la textura de la seda siento por mi cuerpo pequeñas descargas eléctricas, nuevamente siento mis piernas temblar, un suave mariposeo recorre mi vientre...recordando lo sucedido la noche anterior.
Mientras él está en la ducha, cierro mis ojos, me muerdo el labio pensando en él. Sin querer he tocado la segunda gaveta del armario.
Una corbata de seda roja se muestra frente a mis ojos, seguido por unas esposas rojas cubiertas con una delicada textura de tercio pelo, tan suave como algodón.
Una sección de juguetes sexuales está frente a mí. ! Estoy impresionada y mi ninfa se emociona!
Pero mi subconsciente me reprocha. ¿Ha esto se refería Rosemary cuando me dijo que era especial? Nuevamente y como siempre he hablado en voz alta
Cuando de pronto una vos habla a mi oído.
_ ¿Curiosa? Dice con voz suave y sensual. Me volteo y quedó frente a él.
Estoy avergonzada, no me di cuenta cuando la regadera dejó de tirar el agua, ni cuando la puerta se abrió. Ya era demasiado tarde para retirarme, lo tenía detrás de mí observándome.
El aroma de su piel fresca y el perfume de su cuerpo me hizo darme cuenta que estaba detrás mío.
Está frente a mi sin nada de ropa, le veo de pie a cabeza y me doy cuenta de todo lo que me comí anoche y esta mañana. Es un hombre sensual y muy pero muy dotado. Sin dudarlo un segundo me quito mi toalla dejándome al descubierto y completamente desnuda para él, comienzo a besar suavemente sus labios, sus ojos, su quijada, su cuello, su pecho.
— Ahhhh, delicioso, habrá postre mi diosa griega.
Me toma entre sus brazos de manera que quedo en horcadas a su cintura, me acuesta en la cama sin dejar de besarme.
Con su mirada profunda y lujuriosa me pregunta.
—¿Quieres probar algo nuevo? ¿diferente? - sin dudarlo le confirmó.
Camina a su armario y trae en su mano la corbata roja de seda.
— Quiero probar tus límites y tu capacidad de aguantar, Candice.- Me dice con una mirada y voz que encierra misterio y lujuria.
Se acerca y toma mis manos, amarrándolas y atándolas al espaldar de la cama, con otra corbata cubre mis ojos.
Un temor y excitación se apodera de mi cuerpo.
Comienza besando los dedos de mis pies. Los besa y succiona uno a uno, subiendo poco a poco hasta llegar a mi parte íntima, esta vez no se detiene solo me respira profundamente.
— Sexualmente me vuelves loco Candice. – sus palabras son sinceras y eso me llena de satisfacción y placer.
No han pasado ni cinco minutos cuando comienza mi castigo y placer... con mis manos atadas lo único que me es permitido es revolverme y gemir, con algo suave acaricia mis pezones, a lo que puedo sentir es como una pluma que recorre mi vientre, desciende por mis piernas, sube y vuelve a bajar creando contracciones en mi vientre, seguidamente recorre la parte interior de mis piernas con su lengua, con su respiración profunda en mi vagina me hace sentir placer.
—Oh Albert- digo su nombre moviendo mis piernas cuidadosamente.
Mi vientre esta ardiente, cuando siento sus suaves dedos acariciando mis labios genitales, los besa uno a uno y con su lengua me come deliciosamente. Abro más mis piernas, trato de agarrarlo pero no me es posible, solo puedo gemir de placer.
— Oh, si papi , así así cómeme mi amor- y así sin más ni menos le dije mi amor.
Su reacción fue con un suspiro de placer.
—Señorita Tradeua me vuelve loco- continua diciendo mi nombre una y otra vez.
De pronto deja de tocarme, de succionarme. Solo escucho el sonido del armario nuevamente abrirse.
Cuando siento el calor de su cuerpo y sus labios sobre los míos.
—Hare algo diferente, no tengas miedo. – solo me tuerzo de placer, aún su voz me excita, me hace estremecer.
Un pequeño objeto recorre mi pezón, suavemente vibra cerca de mi areola derecha, mientras succiona mi pezón izquierdo con sus deliciosos labios.
Poco a poco desciende hasta mi vagina, coloca el aparato en mi clítoris deliciosamente comienza a succionármelo mientas me penetra con su dotado miembro repetidas veces.
— Oh Candice eres deliciosa mami... yeahhh...ummm... Ahhhh...
— Albert que delicia... mi amor te amooo... Aaahh en corro aaah...- sin pensarlo solté mis más profundos sentimientos y declaré en voz alta y clara mi amor por él, por el Patriarca Ardlay.
Continuará.
Gracias por la espera, capitulo dedicado a la escritora Gaby.
Y a toda las chicas preciosas que siguen esta historia.
Bendiciones Xo!
