El Patriarca Ardlay.

Capítulo 13

Candice

Nuevamente me quede dormida entre sus brazos, después de las últimas horas de placer, he quedado exhausta.

Me despierto a media noche... La luz de la luna atraviesa los ventanales de cristal en el Pent-house del Patriarca.

Me volteo suavemente sin hacer ruido alguno, para no irrumpir el sueño profundo del hombre que amo. Su rostro bello, delicado y reluciente hace que mi corazón palpite por él, a un ritmo descontrolado.

Su barba de dos días sin afeitarse, es tan delicada como una suave tela de encajes.

He sido suya, completamente suya desde mi cabeza hasta la punta de mis pies, no hubo ni una parte chica de mi cuerpo que no lo recorriera. Y él ha sido mío en cuerpo y alma. Y pensar que estaba celosa de la cabecita de cerillas... ¡Ja! No puedo creer que le reclamara por ella.

Por más que quiero permanecer entre tus brazos, no puedo, debo marcharme. Seguramente al despertar no te agradará darte cuenta que me he ido. Pero debo hacerlo... La recaudación de fondos será dentro de tres semanas, y debo convencer al señor Chris que asista al evento, es mi mejor carta bajo la manga.

Trato de levantarme sin hacer ruido, afortunadamente el colchón es de los que puedes brincar y tu compañero no se da ni cuenta.

Le doy un suave beso en la pierna derecha que hace que suspire y se mueva un poco.

"—Un poco más " susurró. Entre sueños.

Me colocó mi ropa y me dirijo a la cocina.

Querido Albert.

Gracias por la noche y día tan maravilloso, lo llevaré guardad

En mi corazón por siempre.

Lamento tener que irme así, sin despedirme.

Son casi las cuatro de la mañana.

Debo salir hacia Irlanda, Geisha me acompañará, no iré sola.

¡Si!... Puedo observar que estás haciendo puchero como un bebé.

Te hablaré en cuanto arribe.

Con todo mi amor.

Candice Trudeau.

Me dirijo al ascensor y hablo a la compañía de taxis para llegar lo más pronto posible a mi edificio.

No pasan ni diez minutos cuando las luces de un taxi amarillo me hacen señal y se estaciona frente al edificio del Pent-house de Albert.

— Por favor lléveme a la 34 plaza. El taxista me observa por el retrovisor y pregunta.

— ¿Lleva usted mucha prisa señorita? ¿Tiene alguna emergencia?

— ¡Un poco sí! necesito estar en el aeropuerto en una hora y no he empacado mi equipaje. — Si usted me permite, yo podría esperarla y llevarla al aeropuerto.

— No es necesario, pero estoy muy agradecida por su ofrecimiento. Tardaré un poco, debo ducharme y empacar como he dicho. Mi compañera de piso viajará conmigo y no sé si ella estará lista. No quiero atrasarle.

— Yo podría tomar un desayuno mientras ustedes arreglan su equipaje. ¡Vea! esta es mi tarjeta. El señor de avanzada edad saca su tarjeta y me la entrega con su información. — En estos tiempos pocas personas acuden a los taxis, ya nadie nos quiere dar negocios. Me dice el hombre estacionando el taxi frente a mi edificio.

— Está bien señor Lewis, no apague su cronómetro, beba su café y desayune tranquilo, yo le llamaré en una hora. — ¿Y usted me pagará todo ese tiempo? Discúlpeme pero eso es contra la ley. Y lo menos que necesito son problemas.

— Está bien. "Le respondo" — No tengo efectivo, ¿Podría pagar con mi tarjeta?

— Por supuesto señorita. "el anciano me responde amablemente. — Aquí tiene señorita, Candice Trudeau. ¿Es usted una Tradeau? — Sí, soy Trudeau... pero no de los Trudeau de Canadá. Por favor, este pendiente de mi llamada.

Salgo a toda prisa del taxi y me dirijo al ascensor. Cuando entro a mi habitación encuentro a Geisha preparando mi equipaje.

— ¡Candy!.. Gracias al cielo que estás aquí. Creí que no llegarías a tiempo.

— Gracias Geisha, eres eficiente, que haría yo sin ti. — ¿Sin mí? Parece que hiciste mucho. Tienes una sonrisa de oreja a oreja y un brillo especial en tus ojos. Tienes que contármelo TODO. — No, no. No hay nada que contar. — Por supuesto que sí. No me digas que el Patriarca te llevó solo porque estabas ebria y para hacer planes para la fundación, " Touch your heart". Anda dime. ¿Qué más te tocó aparte del corazón? "las palabras de Geisha me ruborizaron. "¿En verdad se podía notar mi felicidad en el rostro y en mis ojos?" Me pregunté.

— Quizás en el vuelo te platique un poquito. Por ahora debo ducharme.

Necesito café...

¿Por favor podrías poner una jarra de café? -Le pedí con dulzura mientras me desabrochaba los pantalones.

— ¡Ash! Como puedo decirte que no... Pero no te escaparás. No te dejaré en paz hasta que me lo cuentes todo.

Camino al aeropuerto mi móvil comienza a sonar. En la pantalla se marca el número y el nombre del propietario " Jefe"

— ¡Uuuu! Es él... tan pronto te está echando de menos. "dice Geisha en tono burlón.

— Me fui sin despedirme. —¿What? Porque. — Porque si me despedía no iba a salir nunca de la cama. "dije alzando la voz y haciendo que el señor Lewis sonriera...

— ¡Mira lo que me haces decir!... sonrió al mismo tiempo junto a ella. Permíteme respondo la llamada antes de llegar al aeropuerto." Puedo observar la sonrisa pícara de Geisha por la ventana.

— ¡Hola! Respondo en tono suave.

— ¡Candice!... buenos días. ¿Estás camino al aeropuerto?

— Si, aún no llegamos pero estamos cerca.

— ¿Porque no me despertaste cariño? Me desperté buscándote en mi cama, cuando fui a la cocina a buscarte, me encontré con la nota. No puedo dejar de pensar en ti. En lo maravilloso que pasamos. Puedo sentir el aroma de tu piel en mi piel.

— No puedo hablar mucho. Solo puedo decir que también me pasa lo mismo.

El taxi hace la parada en la estación de abordaje.

— Patriarca Ardlay, hemos llegado al aeropuerto. Cuando arribe a Irlanda le llamaré con la buena noticia. ¡Chao!

— ¡Candice espera!... Apenas escuché esas palabras cuando colgué el móvil.

Al entrar a la sala de abordaje al extranjero y documentarnos, me quedó perpleja al verlo frente a nosotras.

— Por todos Los Ángeles y la diosa que llevo dentro. ¡Es él! ¿Pero que hace aquí?

— ¡Buenos días señorita White! Que coincidencia. — ¡Lo mismo digo señor Ardlay! — ¡Que sorpresa!... Geisha reprime una sonrisa ante nuestra hipocresía.

— ¡Buenos días Geisha! La saluda amablemente. — Buenos días señor. Responde con una pequeña sonrisa.

— ¡Qué casualidad! ¿Será posible que viajaremos en el mismo vuelo?

— Todo depende a donde se dirigen. Responde él, como si de verdad no sabe hacia dónde vamos. — Pues bien, la señorita White, mi jefe aquí presente y su servidora, vamos rumbo al otro continente, Al hermoso país de Irlanda.

— ¡Qué casualidad!... Yo también voy rumbo a Irlanda. "me giro y lo veo directamente a los ojos. Dios, la musa que llevo dentro comienza a imaginar cosas en ese avión.

La forma tan casual que va vestido, Jean negro, suéter azul claro que hace juego con sus bellos ojos azules, su cabello rubio dorado aún húmedo, su aroma a madera y sándalo. Ummm es todo un manjar de diosas.

— ¿No te parece, una gran coincidencia y suerte Candy? Preguntó Geisha. Y más bien lo que me parece ahora que veo, es una complicidad entre estos dos.

El Patriarca me observa y me guiña un ojo. Confirmando lo que Geisha acaba de decir. La voz de mando por interlocutor y llamado para abordar no se hace esperar.

— Pasajeros con destino a Irlanda, por favor abordar por la puerta once. Lo dicen en tres ocasiones.

Caminamos hacia el tren de abordaje. Geisha primero en seguida yo y luego él. Cuando de pronto siento su mano rozar suavemente la mía. Una descarga de electricidad recorre mi cuerpo en este instante, que siento mis piernas desvanecer.

Me volteo le sonrió y él me observa con esa misma mirada de lujuria y placer de la noche anterior. "si sigo junto a él no podré resistirlo más y me le lanzaré a sus brazos"

Lo más seguro él viaje en primera clase.

Desafortunadamente mi presupuesto no alcanzó para comprar boletos en la misma sección.

— ¡Buenos días!..." Saluda la aeromoza pelirroja, alta de ojos azules que le Sonríe coquetamente a el Patriarca. — Señor, por aquí por favor. Le dice amablemente y le indica la entrada hacia la clase A al momento de ver su boleto. Le muestro el mío y en seguida Geisha y nos dice que no es necesario.

— Están reservados sus espaciosos lugares junto al señor Ardlay.

¡Eh! Me asombro mientras observo a Geisha quien aparentemente no se sorprende para nada. — ¿Así que tu sabías de todo esto? Pregunto un poco incómoda.

¿Acaso él no teme que tú te des cuenta de lo nuestro? — Relájate y disfruta el viaje. Responde ella con una sonrisa traviesa.

Mi enorme sofá cama, está junto al de él.

"Mi madre, son casi once horas de vuelo" ¿Que pasará ahora?

— Por favor señorita White, siéntese, cuando estemos en el aire podrá continuar con lo que está pensando. — Y qué cree usted que estoy pensando... ¿Albert? Se acerca a mi rostro y me dice suavemente al oído. — ¡Creo que piensa! Que podríamos hacer en el baño de un avión en primera clase, donde solo viajan cinco personas incluyéndonos, tendremos mucho tiempo para hacer realidad nuestra fantasía.

Por lo menos la mía. "dijo colocando sus suaves labios en mi Mejía.

Continuará.

Finalmente un capítulo nuevo del Patriarca.

Fabiola, te lo dedico a ti y a todas las que siguen esta historia de los rubios, solo para adultos.

Con cariño, Sakura.

Bendiciones Xo!