Albert

Los destellos de sol penetran por las ventanas de la habitación. Alargo mi brazo para acariciar a la mujer quien ayer me hizo el hombre más feliz del mundo.

Para mi sorpresa no está a mi lado.

_ ¡Candice! Estas aquí tesoro. Pregunte tocando la puerta del baño. No responde. Abro la puerta y me doy cuenta que no esta, ya se a marchado y sin despedirse. Me dirijo a la cocina y me encuentro con una nota sobre la mesa del comedor.

_ Y confirmó que se se ha ido... suspiro profundo conteniendo el aire.

_ Piensa Albert, piensa...

¡Bingo!... ¡Claro! Geisha.

Tomo el móvil y marco inmediatamente a Geisha su asistente.

Después de la noche anterior, es obvio que sabe lo que ha sucedido entre nosotros.

No será un secreto para ella. Y me siento liberado contar con alguien de confianza. No creo que haya algún problema.

Además Candice la aprecia. ¿Debería de confiar en ella? No puedo pensarlo mas, no tengo opción y quiero estar con Candice. No lo dudo un segundo más y marco el número.

_ ¡Buenos días Geisha!...

_ ¡Buenos días señor William! ¡Qué sorpresa! ¿Está todo bien?

_ ¡Si claro, todo bien!... Geisha... ¿La señorita White le aviso del viaje? ¿Sabe para qué horas esta programado el vuelo?

_ Sí señor, para las diez de la mañana. La señorita Candice se está duchando es este momento. ¿Quiere que le diga que le llame cuando salga? _ No, no es necesario. Geisha, por favor no le diga nada de mi llamada. Nos veremos en el aeropuerto. Y nuevamente, muchas gracias por su discreción. Pronuncie colgando el móvil.

Son las siete de la mañana, aún tengo tiempo de hacer un par de llamadas y ducharme lo más rápido que puedo.

La primer llamada es para mi hermano y mejor amigo George.

— George, habla William. Me tomaré unos días, se me presento una emergencia. Tengo que viajar a Escocia de inmediato.

_ ¿Está todo bien? ¿Te puedo ayudar en algo?

_ No esta vez hermano. Esta vez puedo manejarlo solo.

_ Te escucho tan feliz, que más bien creo tu emergencia tiene piernas y caderas. ¿O me equivoco? _ No es lo que estas pensado George. Por favor cúbreme en la junta directiva. Te llamaré cuando esté en tierras altas. _ No... no es necesario no necesito saber que te diviertes mientras yo tendré que aguantar las maldiciones de Brent.

— Tu podrás manejarlo. Te debo una. _Si si... me debes muchas. Cuídate, buen viaje.

Después de terminar mi pequeña conversación con George.

La segunda llamada telefónica fue a la aerolínea.

He reservado tres boletos en primera clase. No fue fácil pero gracias a mi sobrino Stare he podido lograrlo. Haría todo lo que este a mi alcance para complacerla y estar junto a ella.

Al ducharme, recuerdo las veces que la hice mía. Solo de recordarlo que estoy excitando.

"Oh Candice" dejo salir un pequeño gemido sacudiendo mis pensamientos lujuriosos.

Ella no está aquí junto a mí para volverla a tomar entre mis brazos.

Será un vuelo de muchas horas... Ya tendré tiempo para conversar y conocernos más.

Me seco mi cabello y el resto del cuerpo húmedo, colocándome el primer Jean y playera que encuentro, termino poniéndome un suerte y una bufanda a juego con el Jean. Al abrir una de las gavetas, puedo observar el brillo de la llave plateada del cuarto de juegos.

Una descabellada idea se me ha ocurrido y nuevamente estoy fantaseando con ella, con Candice.

Pero esta vez es diferente, me he enamorado. Le amo y sin darme cuenta le he entregado mi corazón.

Sigo buscando entre mis cosas y me encuentro con la corbata roja. "esta corbata le gustó" "veamos si esta vez volvemos a tener suerte" pronuncie como un loco hablándole a una corbata.

¡No cabe duda William! Esa mujer te está volviendo loco, y yo permito que lo haga y no me opondré ni resistiré a ello.

Candice

El tenerlo tan cerca después de la noche placentera. Me he puesto nerviosa. No creí que lo tendría junto a mi tan pronto.

El viaje me había caído bien. después del ridículo que pase la noche del restaurante.

No solo haberle "reclamado" sin derecho alguno. Sino también el haber vomitado en su auto, ¿O fue en el apartamento? ¡Dios mío, ni siquiera lo recuerdo!

Estoy perdida en mis pensamientos, observando por la ventana, las nubes que se juntan y desaparecen con el viento, cuando siento el roce de piel sobre mi mano izquierda.

_ ¿Te gustaría un poco de jugo de naranja? Me pregunta sonriéndome y con la copa de cristal en su mano.

_ ¡Si gracias!... me caería muy bien. Le respondo torpemente y avergonzada al recordar a Amanda.

_ ¿Te sucede algo? Puedes hablar conmigo de todo lo que desees.

_ Ya que lo mencionas. Le digo bebiendo un poco de jugo y comiendo un poco de fruta fresca que nos han servido.

_ Quiero discúlpame contigo por preguntar sobre Amanda.

No debí hacerlo, no tengo ningún derecho.

Siento que mis mejillas se han tornado de rojo por la sangre que me subí y baja al recordarlo.

Me observa y, Dios casi me quedo hipnotizada al ver el azul cielo de sus hermosos ojos.

_ ¡Me alegra que lo hayas hecho!... responde colocándose el dedo índice en la cíen. _gracias a eso yo pude llegar hasta donde tú estabas. Me preocupé al escucharte un poco... _ ¿ebria? Termino la frase. _ !um! Si.

Creo que esa es la palabra correcta. _ Nunca había bebido así. Es más... creo que es la primera vez que tomé algo tan fuerte. Respondo llevando mis manos al rostro.

_ ¡Candice!... no debes sentir vergüenza conmigo. Creo que después de todo, nos conocemos un poco más. Dice guiñando un ojo.

_ Amanda es una hermosa mujer. Llevábamos una relación de amigos a distancia. La conocí en la universidad, en Londres.

Nunca la amé, sabía que ella si se había enamorado. Pero jamás le prometí nada. En el corazón no se manda. "Puedo sentir la pena con la que pronuncia esas palabras, y la verdad es que siento pena por Amanda". Se enamoró de él. ¿Pero y quien no se enamoraría? Si es todo un amor.

Y aunque me escuche egoísta o mala mujer, estoy feliz y agradecida con la vida que él no se haya enamorado de Amanda.

Le amo. He estado enamorada desde antes de conocerlo.

_ Te has quedado callada. Dijo suavemente tomando mi mano y besándola. _ Me has hecho el hombre más feliz, Candice. dice susurrando a mi oído.

En ese instante una voz masculina nos interrumpe.

_ ¡Tío!... _ ¿Tío? Exclamé. Me quede asombrada al ver el capitán del avión llamándole tío al Patriarca. Fue tanto el asombro que derramé un poco de jugo en mi blusa. _ Los siento, no quería provocar un accidente. Dijo el joven con una pequeña sonrisa.

_ ¡Stare! te presento a la señorita Candice White!_ ¡Encantado! Respondió el joven con una reverencia. _ El gusto es mío. Dije cubriéndome un poco la blusa que había mojado parte de mi seno izquierdo. _ Supe que habías abordado y quería saludarte._ No te preocupes. La señorita Candice, su asistente y yo, vamos de a atender asuntos por la beneficencia." ¿Nosotros? Él se apuntó solo. Pensé"

_ Es parte del proyecto. _ ¿Y quién es la asistente? Preguntó Stare observando a los pasajeros de atrás.

_ La única mujer que está en los asientos de atrás. Pronuncié.

Stare observó y saludo con una pequeña reverencia a mi amiga que nos observaba, y no quitaba la vista de él. Stare, un joven alto, de cuerpo bien trabajado parecido a su tío, solo que de ojos oscuros y cabello negro.

_ Bien los dejo solos. Me retiro, tengo que llevarlos sanos y salvos a su destino. Se alejó sonriendo dirigiéndose a la cabina.

_ ¡Cariño! Vamos, te ayudaré a limpiar tu blusa. _ ¿Quieres ir al baño conmigo? _ ¡Si! ¿O prefieres ir sola? _ No. Respondí secamente. Aún recuerdo como si fue ayer lo que sucedió cuando era niña. En unos de los viajes con mis padres en su avión privado, íbamos cruzando una tormenta con mucho viento y rayos que provocaron turbulencia. Mi hermano me esperaba fuera de la puerta del baño, cuando el avión se inclinó en picada, causando que él pegara la cabeza en la puerta del piloto. Yo grité al sentir el movimiento tan brusco. Mi madre corrió a asistirlo y mi nana a socorrerme al escuchar mi llanto. Desde entonces, había prometido nunca más a subir a un avión.

_ ¿Quieres decir que es la primera vez que lo haces desde entonces?_ ¡No! Es la tercerea vez. Pero prefiero los barcos.

Esta vez no tuve opción, no dispongo de tiempo.

Al escucharme, se ha quedado en silencio y me abraza.

_ Estoy aún más agradecido. Eres una chica valiente. Te acompañare hasta la puerta y esperare ahí. ¡No pasara nada! Te lo prometo. Pronuncio aquellas palabras con ternura.

Caminamos hacia el baño, me volteo para ver que nadie nos observa. Por fortuna todos han aprovechado para dormir, el ambiente musical, el aroma a lavanda ha provocado que los pasajeros duerman, incluyendo mi asistente.

Al entrar, recuerdo las palabras que pronuncio antes de abordar, me volteo y le digo: _ ¡Creí que tenías una fantasía que cumplir!.. Me observa con esa mirada penetrante, con la misma como solía verme hace unos días en la sala de conferencias.

Entra detrás de mí. Me mira y acaricia mi cabello.

Con el dedo índice me acaricia la mejilla terminando en mis labios provocándome pequeñas descargas eléctricas. _ No hagas nada. Murmura. _ solo déjate llevar.

Me sujeta por la cintura levantándome y colocándome en el lavamanos.

Continuara.

Holaaaaaaa! Aquí con un nuevo capítulo del Patriarca Ardlay.

Decidí invitar a Stare en esta historia. Pensé en Archie, pero creo que Stare quedara bien en el papel que jugara junto a Geisha.

Feliz fin de semana.

Bendiciones!

Sakura. Xo!