El Patriarca Ardlay
Capítulo 14
Albert.
Me ha invitado a pasar junto a ella para cumplir mi fantasía.
La tomo suavemente por la cintura y la coloco sobre la lava manos. Poco a poco acaricio su cuello, respiro su esencia y el olor a Jazmín de su bella cabellera. _ ¡Hum! Me vuelves loco._ murmuré a su oído. Puedo sentir como su piel se eriza al sentir mí respiración, su olor me embriaga de placer.
_ ¡Oh Albert! Dice con una tierna y sexy voz. _ No te muevas tesoro, déjame saborearte. _ Con la lengua comienzo a lamer su oreja, la beso, la succiono y puedo sentir como sus piernas aprietan mi cintura.
_ ¡Oh Albert, me enloqueces!..._ pronuncia esas dulces palabras a mi oído. Le sigo besando su cuello suave y delicado. Con la mano derecha le tomo uno de sus deliciosos senos. Puedo sentir su pezón a punto de erupción. Con la otra mano, suelto su sostén, voy bajando con mis labios poco a poco besando el cuello, ella alza un poco su cabeza liberándolo para que yo pueda acariciarlo bien.
Un delicioso gemido de placer sale de sus apetitosos labios. Le suelto, con el deseo de ver sus hermosos ojos verdes que se oscurecen cada vez que la hago mía.
_ ¡Humm! Te amo Candice... Pronuncie, haciéndole saber que soy todo de ella.
La beso con pasión y desesperación. Bajo mi mano y acaricio su muslo derecho, subo hasta tocarle su "honeypot"_¡Hum nena! Estas lista para mí. _ Subo poco a poco soltando los botones de su blusa uno a uno, de abajo hacia arriba hasta llegar a sus preciosas y dulce montañitas. Su sostén de seda cae sobre sus piernas, liberando esos deliciosos pezones que parecen dos deliciosas cerezas. Suavemente, con la punta de mi lengua acaricio sus pezones, los mordisqueos y los succiono uno a uno.
_¡Aww!... _Murmura y ese sonido de placer es música para mis oídos. Bajo despacio recorriendo su vientre con mi lengua hasta llegar donde comienza su vello púbico. La bajo despacio del lavamanos y le pido que se quede de pie. Hace exactamente lo que le digo. _ Buena chica. _ No pregunta ni pone excusa para complacer mi fantasía. Nuestras miradas quedan frente a frente como dos llamaradas de fuego, el color de nuestros ojos ha desaparecido y solo puedo observar el fuego en sus ojos verdes. Le bajo su vaquero ajustado, liberando esas hermosas caderas que me coquetean deliciosamente. _ ¡mmm!...tesoro, y todo eso es mío le hago saber a su oído.
Le pido que suba una pierna sobre el lavabo, permitiendo que su braga se abre junto con ella.
_ ¡Oh mami!... Dios, que he hecho de bueno en esta vida, para compensarme con una diosa griega.
Me pongo de rodillas y levanto mi mirada para observarle. _ ¡Candice! te hare mía nuevamente, por favor aguanta, no te muevas.
Asiente con la cabeza. Con la mano izquierda, le muevo su braguita negra de encaje, con la otra acaricio su delicioso trasero redondo. Comienzo a besarle y comer su dulce "honeypot" que me recibe desesperadamente. Trata de cerrar las piernas, pero le apretó el glúteo para que no lo haga, ella comprende y deja salir suaves gemidos. Estoy saboreando el néctar de su miel tan dulce y deliciosa.
Mi cabellera seguramente parece un nido de pájaros, su placer es incontrolable que ha revuelto mi cabello completamente. A punto esta de correrse en mis labios cuando tocan a la puerta.
_ ¡Oh Albert! Me dice en tono preocupado. _ ¡Un momento! respondo con voz fuerte.
Candy quiere bajar la pierna pero no se lo permito. _No, no te muevas. Le imploro, la tomo nuevamente y esta vez uso todos mis trucos para lograr su clímax en segundos. Dejando salir un gemido ahogado de placer. Desafortunadamente no puede gritar como la noche anterior. No es necesario dada las circunstancias, de igual manera lo ha disfrutado tanto como yo.
Sus piernas tiemblan y la sujeto tomándola entre mis brazos. Están pequeña, delgada, frágil, que podría cargarla con un solo brazo.
_ ¡Estamos locos Albert!... Y yo aún más. No puedo creer que me atreviera hacer esto en el baño de un avión. ¡Dios pero que estaba pensando! Me dice avergonzada. _ Tampoco he podido complacerte, solo me has complacido tu a mí. _ Y es eso lo que más deseo, complacerte, poner el mundo a tus pies.
Ya tendremos tiempo para hacer más travesuras, te aseguro que lo que acaba de suceder, fue más placentero para mí. Le respondo colocando un beso en la frente, seguidamente cierro su blusa, no sin antes despedirme de mis hermosas montañitas que aún están excitadas.
Pasa su mano sobre mi pantalón acariciándome. _ ¡uummm!... lo siento por dejarte así. Prometo compensarte el doble. _ Murmura a mi oído. _ ¡Uff! de eso me aseguraré. Le amenazo con una sonrisa y arqueando la ceja.
Cuando abrimos la puerta, nos encontramos con Geisha que nos observa curiosa. _ Espero no haber interrumpido nada. Dijo con sonrisa y mirada sospechosa. Solo le sonrió, pero Candy se ha puesto de colores. _ Afortunadamente hay otro baño que pude usar. Pero estuve cuidando de que nadie se atreviera a interrumpir. _ Dice guiñando un ojo.
Candice.
_ Gracias Geisha, eres muy eficiente en todo, ¿Qué haría yo sin ti?
Tratando de hacerle un cumplido. _ ¡Aja! ¡Si! Lo mismo me dijo esta mañana jefe. _ Pronunció aquellas palabras con sarcasmo y sonrisas.
El Patriarca camina detrás de mí, trato de cubrirlo, pues su miembro está aún activado y notable.
Me acomodo en el reclinable, estiro mis piernas colocando mi cabeza en su hombro. _ ¡Descansa cariño!... Me dice dándome un suave beso.
Han pasado las horas, siento que he dormido una eternidad...
Al despertar, siento su rostro cerca del mío, su respiración suave y profunda me confirma que está completamente dormido.
"Dios mío, gracias por la dicha que me has dado al tenerlo a mi lado, es un sueño hecho realidad" me ha dicho en repetidas veces que me ama, y eso me hace muy feliz porque yo le amo aún más que mi propia vida.
Estamos a punto de llegar al aeropuerto de Dublin, Irlanda.
Desde el avión se puede observar la belleza de este país.
El pasto verde, sus montañas, sus antiguas estructuras. ¡Es una belleza!... La voz de mando del Capitán Cornwell se hace escuchar dándonos la noticia que en menos de diez minutos estaremos por aterrizar. Albert se despierta, me sonríe y un poco avergonzado se disculpa por haberse quedado dormido en mi hombro. _ Yo me quedé dormida primero._ Le insisto._ Soy yo quien debería disculparse.
Seguimos el protocolo y el avión hace su aterrizaje.
Después de documentarnos y pasar por registración, escuchamos la voz de Stare que a lo lejos nos pide que esperemos un momento. Como era de esperarse, mi asistente Geisha sonríe coquetamente. _ ¡Uff! parece que vendrá con nosotros. _ Sí, eso parece. _ Le respondo sonriendo. Albert se nos acerca y nos da la noticia que su sobrino nos alcanzará en el hotel. _ ¿En cuál hotel? Le pregunto inquieta, pues yo había hecho reservaciones para cierto hotel, solamente para Geisha y yo. Pero ahora con él aquí con nosotras ya no sé qué más nos espera.
A mi amada Geisha, casi se le cae la quijada cuando el Patriarca nos da la noticia que nos hospedaremos en uno de los hoteles de la familia Ardlay. Nada más y nada menos que el hotel cinco estrellas, Ashford Castle, uno de los mejores hoteles de Irlanda, me atrevería a decir que el mejor. _ ¿Tanto así está forrado en lana el Patriarca?_ Preguntó Geisha. _Una cosa es hospedarte y otra ser dueño de un hotel de esa magnitud. La morena continúa con el alago y cuestionamiento.
Stare pudo darse cuenta que yo no me asombre a tal revelación. Pero sonrió al ver el rostro de Geisha.
_ Señorita White ¿alguna vez ha estado en uno de los hoteles de la familia, en Irlanda? Preguntó el joven capitán. _ No. _ Le respondo secamente, tratando de no dar más explicaciones. Albert me toma de la mano para mi sorpresa. _ Stare, la señorita Candy es la hermana del primer ministro de Canadá. Su verdadero nombre es Candice Trudeau White, hermana de Justin Trudeau. _ Ahora entiendo porque su rostro se me hacía conocido. _ respondió el chico.
_ Hace unas semanas, en una de las revistas de deportes, hay una imagen suya promocionando los legins para yoga. Me he quedado sin palabra, cuando logro reaccionar, me doy cuenta que he alzado el tono de voz. _ ¿Cómo es posible? me fotografiaron en el metro. _No_ dijo Stare.
_ subiendo a una limosina fuera del banco Ardlay. Albert me observa intrigado y yo le respondo inmediatamente. _ Es la limosina de mi padre, ese día me estaba esperando fuera del edificio.
_ Tranquila cariño. dice con una sonrisa al ver mi rostro avergonzado.
_ ¿Cariño? ¿Ustedes están en relación? _ Preguntó Stare. _ ¡Como que haces muchas preguntas! dijo mi amiga a mi rescate. _ ¡Ven!... acompáñame a la limosina. Geisha lo tomo del brazo, y yo más agradecida que nunca que haya intervenido.
_ Espero no te moleste que mi sobrino se haya enterado de lo nuestro. Dijo Albert preocupado por mi reacción. _ ¿Pero, y a ti no te molesta que todos se enteren de lo nuestro? _ ¡Para nada! que todo el mundo se dé cuenta que eres la mujer que amo y aunque sé que es muy pronto para decirlo, Pero quiero pasar el resto de mi vida contigo. No sé qué tipo de cara he puesto, Pero me ha tomado por sorpresa.
_ Vamos amor que se nos hace tarde y, tengo mucha hambre. Murmuró. subimos a la limosina y no ha parado de hablar y mostrarme cosas que no sabía del hotel.
_ El hotel ha pasado de generación en generación, desde hace más de ochocientos años. _ Albert es todo un relatador como todo escocés, son únicos para relatar historias.
Estamos a punto llegar al precioso castillo, rodeado de pasto verde, el lago frente a la glamurosa estructura medieval.
Debo de admitirlo, mi familia tiene poder y dinero, pero no se compara con el poder y dinero de los Ardlays.
Continuará.
¡Hola chicas! ¿Qué les pareció este capítulo?
Espero sus comentarios.
Bendiciones. Con Amor Sakura Xo!
"HoneyPot" se le llama así de cariño a la parte íntima de la mujer.
Ashford Castle. Castillo Ashford
Legging. Licras para hacer ejercicio.
