Capítulo 1 – Sensación Molesta
*se truena los dedos como escritor maniático*
Okay, por dónde empezamos...
He estado buscando fanfics de senku x kohaku y los he encontrado, si, pero siento que les falta algo, aunque encontré uno que está muy bueno, perfecto diría yo, se llama Baby Stone, vale la pena leerlo :3 y bueno, yo intentaré hacer lo mejor que pueda.
PSD: contiene spoilers del manga así que si no van al día, al menos *cap 135 manga* quedas advertido. La historia continúa en la aldea de Soyuz después de haber derrotado a Ibara y salvar a la isla de la petrificación
-Senku... Sabía que lo lograrías!– dijo Kohaku derramando pequeñas lagrimitas de felicidad al ver a todos sus amados compañeros con vida y celebrando. –Sé que eres un idiota obstinado, pero me da igual jajaja– corrió a abrazarlo.
Senku, con el meñique en el oído, agotamiento en el rostro y con una sonrisa de lado, correspondió el abrazo. Estaba sudado y sucio, sus ropas acabaron andrajosas por todo lo que pasó para obtener a Medusa, pero por fin sentía un breve alivio en el corazón, estaban cada vez más cerca de la verdad y no podía evitar sentirse feliz en el momento, de tal modo transmitió sin querer esos sentimientos en aquel corto abrazo; Todos los demás seguían vitoreando y celebrando estar con vida después de haber sido petrificados y de vuelta a la normalidad; Ellos lo notaron y ambos chicos se separaron para saludar a los demás.
–Jeh! en verdad te sirvió la ayuda del increíble científico Chrome– decía con el pulgar apuntando a su enorme sonrisa llena de orgullo.
–Kukuku, ciertamente fue una idea brillante Chrome, diez billones de puntos para ti. Y lo más importante es que ahora tenemos en nuestro poder el arma petrificadora que nos ayudará a descubrir cómo revertir su efecto– sus ojos tenían un leve brillo de emoción viendo aquella pequeña pieza extraña, supo que estaban tan cerca no del final, sino del principio de su aventura rebasando la civilización.
–Pero antes de continuar... ¡A celebrar!– gritó Ginrou saltando de emoción imaginándose el gran banquete, corrió y se unió a un pequeño grupo de personas conectadas por los hombros haciendo cortas danzas.
Dicho esto, los aldeanos sacaron todo el alcohol y comida disponible y prepararon un enorme festín para celebrar la victoria y agradecer a sus inesperados salvadores que los liberaron de esa especie de esclavitud horrible por miedo al "cabeza". Tenían tanto miedo que no se habían puesto a pensar en el hecho de que jamás lo habían visto en persona, por lo que se resignaban con ver lo que sucedía si no obedecían. Pero ahora que por fin se había acabado, tenían la dicha de poder celebrar y ser libres sin ningún temor, todo gracias al hechicero y su grupito de magia rara.
La comida fue potenciada por Francois quien dirigía a los cocineros nativos para la preparación, dando órdenes por aquí y por allá para coordinar los platillos. Mientras tanto una chica había sido conmovida verdaderamente esta vez.
–Senku-kun... Gracias por salvarnos– dijo cabizbaja Amarilis, con un leve sonrojo en las mejillas, caminó tímida al principio para después saltar y abrazarlo con fuerza.
–Hah? Sólo estábamos buscando el platino para poder crear la cura contra la petrificación- bufó sin tomarle mayor importancia hurgándose la oreja. –E incluso encontramos algo mucho mejor! Ya que poseemos el arma petrificadora esto nos ahorrará un montón de tiempo kukuku– embozo una sonrisa determinada y rompió el abrazo caminando hacia la fogata para sentarse en un tronco y celebrar con sus amigos. Debería estar trabajando inmediatamente en descubrir la mecánica del arma y en cómo revertir su efecto, pero realmente se encontraba cansado por hoy y debía decir que la ocasión merecía totalmente la pena una celebración. pensando en esto ni siquiera se percató de que la goril-.. eh.. Kohaku lo seguía con la mirada.
A decir verdad, ella se había estado sintiendo rara últimamente cerca de Senku, desde la primera vez que se conocieron había algo en él que le atraía, pero con esa personalidad terca suya no le prestó atención, menos lo haría Senku conociéndolo, sin embargo, no podía evitar sentirse de esa manera.
Ryusui quien se encontraba cerca, coqueteaba con un par de chicas de la aldea, halagándolas mientras sostenía una copa de sake elegantemente, pero como todo un caballero experimentado notó la incomodidad en Kohaku de inmediato y se acercó a ella, disculpándose con las señoritas por un momento.
–¿Qué sucede Kohaku-chan? ¿Te has puesto celosa después del segundo abrazo de esos dos?– soltó de manera directa.
–Haaah? Por qué habría de estarlo?– dijo esta con una mueca de confusión para después cambiarlo por su cara de gato inocente y voltear hacia el banquete que ya había comenzado, caminando alegremente para celebrar con sus queridos amigos.
Sin duda alguna los sentimientos de una dama son los más puros– la observaba alejarse hacia el banquete.
Todos estaban sentados en troncos alrededor de la fogata repartiéndose entre sí la comida y el sake, Senku no era mucho de beber ni aunque le insistieran, pero no es como si ese fuera el caso… *autor con gotitas en la cabeza* Literalmente lo obligaron a beber por haber salvado a la aldea pues merecía tal... "recompensa"...(?)
–Vamos, vamos, no te contengas– repetía un tipo musculoso con una sonrisa, que lo sostenía por la espalda.
–Si hechicero extraño, bebe un poco te hará sentir bien!– decía otro empinándole la botella al pobre cebollín.
–Además hay muchas chicas lindas en nuestra aldea– miraba hacia el cielo imaginando cosas con cara de pervertido babeando.
–Sí, sí, puede que hasta consigas novia JAJAJAJA!– reían ambos tipos sin dejar de molestarlo. Sus compañeros reían ante la situación y vitoreaban para animar la fiesta. Así duró un buen rato con la gente comiendo, bebiendo, cantando y bailando.
–No tienes de otra Senku-chan, se dice que los jefes de cada aldea deben celebrar con su gente para establecer un mejor lazo que los una jeje~ lo decía porque se encontraba muy tranquilo bebiendo un bote de cola.
–Supongo que tienes razón, después de todo no hemos celebrado una sola vez desde que se convirtió en el jefe de nuestra aldea– embozaba una sonrisa animada el castaño. Era increíble la cantidad de cosas malotas que había aprendido desde que Senku apareció aquel día.
–¡De acuerdo damas y caballeros! Hagamos un brindis por la victoria que hoy se celebra, talvez no será la última batalla, pero es el comienzo de una gran aventura que me permitirá tenerlo todo en este mundo!– alzando las copas al aire, todos se unieron en un brindis.
–¡Kampai!– Gritaron al unísono.
La fiesta continuaba, Taiju y Yuzuriha conversaban alegremente acerca de todo lo que había pasado hasta ahora, ella lo observaba con un leve brillo en sus ojos y con melancolía en su corazón. Ella sabía perfectamente lo que él había querido decirle desde hace 3,700 años, pero, así como él estuvo consciente todo ese tiempo en aquella oscuridad, motivado por aquel sentimiento y determinación de confesarse, ella también podía esperar un poco más hasta que se sintiera listo.
Volviendo con Senku, quien ya tenía un leve sonrojo debido al alcohol en su sistema –Maldita sea... déjenme en paz de una vez– un breve tambaleo se presentó en sus palabras mientras intentaba escapar de los aldeanos insistentes que lo habían soltado hace rato, pero seguían molestando. –Joder, cómo me duele la espalda… Después de la pelea con Ibara estoy agotado, necesito escapar de estos idiotas para poder descansar– Se escabulló como pudo de la multitud para sentarse en un tronco, aprovechando que estaban sirviéndose otra ronda de alcohol.
Todo esto parecía un acto desprevenido para estar en un terreno extranjero rodeados de gente desconocida, pero Ukyo estaba de guardia, sin mencionar a Taiju, Yuzuriha y Suika, quienes no tomaban. De igual forma Ryusui siempre se encontraba de guardia, aunque estuviese tomado, y por supuesto Gen quienes permanecían alerta.
Kohaku había bebido un poco también, le ayudaba a aliviar un poco de la sensación extraña que sentía en el pecho. Le divertía ver a Senku así puesto que jamás lo hubiese imaginado ebrio.
Amarilis quien también había bebido, y a pesar de haber sido poco le pegó fuerte y también tenía el típico sonrojo cortesía del alcohol. Caminaba despacio para no levantar sospecha de su estado, se iba acercando hacia Senku, a quien finalmente habían dejado en paz luego de meterle un jarrón entero de sake. Se dejó caer en el tronco donde él estaba sentado y se recostó en su hombro.
El albino, por otra parte, estaba molesto por esa sensación fastidiosa de aturdimiento y mareo que no lo dejaba pensar razonablemente ni hablar claro, pero al sentir contacto en su hombro bajó su mirada para encontrarse con una imagen muy prometedora si él fuese ese tipo de chico pervertido. Amarilis llevaba un escote un tanto revelador y desde el ángulo de Senku se podía apreciar muy bien.
–... Oi, si estás cansada deberías irte a dormir– dijo con voz tambaleante, pero sin inmutarse por la imagen bajo su mirada. –No tengo ningún interés en caer en juegos de seducción– volteó al frente, tenía deberes más importantes que hacer antes de caer en cosas como estas.
–Senku-kun... podrías acompañarme?, no me siento muy bien– abrazando el brazo del cebollín pegando sus pechos a éste, dirigiéndole la mirada más tierna que pudiese formar.
–Es diez billones por ciento seguro de que nada bueno resultará si te acompaño estando en este estado, pídele a Ryusui o a Taiju que te acompañen– enseguida se puso de pie para evitar confusiones pues a él no le interesaban ese tipo de cosas, aparte de darse cuenta de las intenciones de la chica. Pero luego de dar el primer paso sintió como el mundo a su alrededor daba vueltas y perdía el equilibrio poco a poco, creyó que no le había pegado tan fuerte. Parecía que iba a caerse cuando...
–¡Hey senk-...– el científico a su pesar perdió el equilibrio cayendo hacia delante justo en el pecho de la líder del equipo de fuerza, mientras ella con su cara de gato inocente empezaban a brotarle pequeñas venas en la cara por lo furiosa que estaba.
–Oi, sabes que no fue intencional– miró hacia arriba con su típica indiferencia mientras veía el rostro de la muerte dibujado en el de Kohaku quien estaba levantando su mano en el aire... gotitas de sudor frío se apoderaron de él para culminar en un –¡SLAP!– se escuchó entre los pocos que se encontraban cerca quienes voltearon, pero sin la suficiente curiosidad como para distraerse de la fiesta.
El pobre cebollín calló con el rostro besando el piso y el trasero hacia arriba. –La amortiguación de esa caída no valió el precio de la cachetada...– murmurando aún tumbado en el piso. Ella, por otro lado, se volvía a sentir extraña y peor después de lo que acababa de pasar. Ya estaba cansada por el avance de la noche, además de que había bebido un poco. Decidió ser prudente y que era hora de ir a descansar, se dispuso a retirarse hacia el barco, donde solamente el riguroso Kinrou se encontraba de vigía. Entró a la habitación donde tenían las literas apiladas, pero no quería subir hasta la tercera de arriba, donde le correspondía, prefirió quedarse en la primera sin importarle a quién pertenecía, después de todo nadie llegaría sino al día siguiente, ¿no? Después de todo conocía a los fiesteros de su aldea.
La celebración continuaba y Taiju seguía hablando muy animado con Yuzuriha, ella escuchaba con el mismo ánimo y correspondía de vez en cuando, Ginrou bailaba torpemente debido al alcohol junto con los demás aldeanos y algunos de sus compañeros como Magma y el policía. Senku, quien se había compuesto y sentado para acariciarse el rojo de la cachetada que le dejó su compañera, seguía maldiciendo y quejándose por haber permitido que le diesen alcohol. A pesar de que estaba cansado, hubiera preferido en un diez billones por ciento estar estudiando y trabajando en el restablecimiento de la civilización en lugar de estar perdiendo el tiempo como borracho en una fiesta. Se puso de pie, pero con lentitud para poder dominar un poco el equilibrio esta vez y encaminarse a su recámara en el barco, decidió que neutralizaría el efecto embriagante creando un analgésico básico para ayudar a sus células a expulsar el alcohol luego de beber mucha agua. Empezó a pasos lentos poniendo cara de fastidio mientras lo hacía, ya que el mareo no le ayudaba en nada.
La pelinegra más hermosa de la aldea lo veía de cerca lamentándose no haber podido recompensarlo como ella quería, pero no podía forzarlo tampoco, ella no era así después de todo, decidió que la manera más apropiada era dejarlo marcharse, aunque su mente le decía lo contrario.
Ambos estaban en la habitación de la chica con el científico encima de ella repitiendo un compás constante de caderas, inundando su cuerpo en placer en cada estocada. Sus cuerpos cubiertos en sudor iluminados por la luz de la luna atravesando la ventana, gemidos finos se escapaban de su boca a lo que Senku soltaba gemidos roncos y graves ocasionalmente que la volvían loca.
Si, definitivamente esos pensamientos no le ayudaban en nada, seguía sin poder creer que sus encantos no funcionaran en él, pero no importaba, pensaba que probablemente se hacía el difícil pero no se rendiría fácilmente, lo seguiría intentando. Jamás había conocido a un hombre tan inteligente, astuto y dominante como Senku, aunque no tuviese un físico esbelto, su sabiduría lo compensaba por completo. Esas cualidades le atraían demasiado como para rendirse tan fácilmente.
Volviendo con el malhumorado cebollín, quien con mucho esfuerzo había logrado llegar hasta el muelle en donde logró ver a Kinrou encaminarse hacia él, preguntándole preocupado –Estás bien Senku?– de inmediato notando que estaba mareado tomó su brazo y lo pasó encima de su espalda para que tuviera mejor apoyo –Te ayudaré a llegar a la recamara–
–Kukuku... perfecto– dicho esto agradeció que estuviera de guardia y se encaminaron a la habitación. Antes de bajar las escaleras, el científico le dijo que estaría bien a partir de ahí, de todos modos, tenía que hacer algo en el laboratorio antes de irse a dormir. Kinrou asintió, lo dejó sólo y se marchó a montar guardia nuevamente.
Al bajar a la recamara apenas sosteniéndose del barandal, caminó despacio hacia su litera en donde tenía un pequeño saco de nital en caso de emergencia por si alguien quería tenderle una trampa mientras dormía, pero en su lugar encontró un bulto mucho más grande.
–Eh? ¿quién mierda se recostó justo en mi litera, no se suponía que todos estaban celebrando?... Bueno como sea, sólo necesito encontrar el nital– pensó extendiendo su mano para poder alcanzar el material al fondo de su litera, parecer que su razonamiento habitual le falló y fue muy decepcionante porque olvidó que no tenía equilibrio y se tambaleó hasta caer encima de la persona en su litera. –Maldita sea...– pensó tratando de levantarse sin despertar a esa persona, aunque al fin y al cabo qué importaba, estaba en su litera, sería mejor que despertara y se fuera de ahí para dejarlo descansar después de terminar en el laboratorio.
Cuando estaba a punto de lograrlo sintió un brazo rodear su cuello arrastrándolo hacia... ¡¿Kohaku?!
Hasta aquí el primer cap 7w7 Espero que les haya gustado, tengo planes y... *cosas oscuras se acercan* les daré un limón bien cargado, if you know what I mean *risa malvada de Senku intensifies*
Qué piensas que sucederá en el próximo capítulo? Podrá Senku soportar la paliza que le espera cuando Kohaku despierte?
En otras noticias este es mi primer fic :v no sé si vaya a gustar así que espero sus comentarios y consejos sobre cómo mejorar :'3 si ven que tengo algún error por favor haganmelo saber, es de mucha ayuda, gracias.
¡Hasta la próxima!
