Aviso: Este capítulo contiene lemon explícito, si no eres mayor de edad lo lees bajo tu propio riesgo. De lo contrario, espero que lo disfrutes!

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Demonios, por qué tiene que estarme pasando esto justo ahora, esto es simplemente irracional!... cálmate Senku, puedes manejarlo, sólo estás bajo el efecto de 1000ml de alcohol concentrado con respecto a 132lb de masa corporal, quiere decir que el porcentaje por peso es elevado más no extremo, por lo tanto, no hay mayor riesgo de pérdida total de conciencia, quiere decir que aún tengo probabilidades de salir de esto sin ser golpeado hasta morir– pensaba el científico mientras era atraído hacia la Leona- digo... Kohaku. Hizo un intento de apoyarse a ambos costados de la cama para evitar el contacto físico, debió recordar que su miserable fuerza no se comparaba contra la de ella, por lo que fue inútil. Cayó nuevamente en aquellos peligrosos, pero cómodos pechos de su amiga.

Con su cara de antipático no tuvo de otra más que permanecer quieto debido a la presión, un pequeño nerviosismo recorrió su cuerpo al sentir movimiento bajo él, la pelirrubia parecía estar soñando algo, aparentemente en el sueño se aferraba a algo pues apretó más su cabeza, acariciándola y restregándola contra su pecho. Debía admitir que era algo estimulante... Olía bien, era suave y tibia, el contacto piel con piel terminó sonrojándolo después de tantos roces. –Senku...– gimió ella con voz casi inaudible, al nombrado le surgió un rostro sin expresión al escuchar esto.
De repente lo soltó y lo empujó a un lado sin mucho tacto, murmurando cosas sin sentido en el acto.

El chico quedó viendo hacia arriba parpadeando sin salir del shock que acababa de presenciar, hasta que finalmente se dio cuenta que podía escapar, ya era demasiado tarde. Ella se giró de tal manera en la que ahora era ella quien quedase recostada sobre el pecho del joven a la altura de sus poco marcados pectorales. Finalmente reaccionó.

Bueno, al menos esto no es una posición comprometedora, si afloja el agarre podría intentar zafarme muy lentamente para no despertarla– dejaba pasar de nuevo, el hecho de que ambos estaban ebrios y no disponían demasiado de la razón, y menos estando tan cerca uno de otro. Sintió la pierna de la chica apoyarse sobre su amiguito científico de abajo, era tibia y endemoniadamente estimulante sumando los pechos de Kohaku pegados a su regazo, tan redondos, suaves y calientes... Qué bueno que no había mucha luz, de lo contrario no sólo habría sido influenciado por el contacto sino también por la vista.

Sus instintos más primitivos como hombre empezaron a fluir como nunca antes había sentido y el leve sonrojo en sus mejillas ahora ya no era sólo a causa del alcohol. Sintió una terrible tentación de pasear sus manos por aquella delgada cintura, tocarla, sentirla en carne propia... Pero él no era ese tipo de pervertido y peor abusivo que hacía cosas sin consentimiento de la mujer, mucho menos si estaba dormida.

Mientras tanto, Kohaku seguía durmiendo, extrañamente se sentía muy cómoda por primera vez después de mucho tiempo, aun estando soñolienta empezaba a reaccionar debido a que no era un sueño muy profundo. Sintió que estaba recostada en algo cálido y cómodo... se sentía tan bien, pero, un momento... se suponía que estaba sola, ¿no? Qué era ese bulto en la que estaba recostada si la única almohada de la litera la estaba utilizando para su cabeza, cierto que ésta le daba vueltas, pero tampoco podía tener alucinaciones, ¿o sí?.

–... Mmmmh...– Sus ojos se abrieron de repente por la sorpresa al darse cuenta, levemente levantando su cabeza –¡¿Pero qué?!– Cayó en cuenta de la situación e inmediatamente alzó un poco su cuerpo levantando el puño dispuesta a golpear con todas sus fuerzas. Se sentía mareada pero eso no significa que estuviera indefensa.

El intruso masculló algo inentendible con fastidio en el tono e inmediatamente después fue interrumpida por el mismo, que tomó su cintura y la atrajo hacia él, tomando su rostro con la otra mano libre, haciendo algo que jamás hubiese imaginado que haría sino fuese porque era para tratar de salvar su vida antes de ser asesinado a golpes, la acercó a él y la besó con timidez al principio.

Por supuesto, él era inexperto en la materia pero ésto era de vida o muerte. Aprovechando el momento de shock se atrevió a dar el siguiente paso, empujando un poco su lengua pidiendo permiso para entrar.
El instinto de Kohaku le decía que se alejara de inmediato, pero había algo que la calmaba. De algún modo podía reconocer esa presencia, era familiar y agradable, tanto que se dejó llevar por el momento cerrando los ojos y dejando que pasara lo que tenía que pasar.

Pronto el inocente beso se tornó en uno con pasión y brusquedad, enredando sus lenguas y respirando con dificultad.

Todo esto fue para "tratar" de dejar a su oponente en shock, misión satisfactoriamente cumplida y por mucho.

Ahora para tranquilizarla se separó lentamente de aquel beso apasionado, un pequeño hilo de saliva despegándose de sus labios, pronto habló susurrando.

–Cálmate Leona... Soy yo– Le dedicó su típica mirada seria pero esta vez no tan tranquila con un poco de sudor bajando por su sien, apenas podía distinguirse por tan poca luz entrando en sus córneas, pero podía distinguir algo de rubor colorando sus mejillas.

Al escuchar esto se sorprendió aún más, qué demonios hacía de entre todos, él ahí bajo ella? No es que quisiera a alguien más pero aun así, qué diablos.

–Senku... Pero qué rayos, ¡¿qué haces aquí?!– levantándose muy sonrojada y sorprendida, fue interrumpida al instante por un dedo frente a ella y la mirada serena del científico.

–Primero– moviendo su otra mano soltando su cintura para ahora hurgarse la oreja –Ésta es mi litera, no entiendo que estabas haciendo aquí, y segundo, vine porque estaba buscando un poco de nital que escondí aquí para poder hacer algo que neutralice el alcohol en mi sistema, en el laboratorio por supuesto. Traté de alcanzarlo sin molestar a quien fuese el intruso en mi cama, pero me tomaste por el cuello e hiciste que cayera contigo– dijo tratando de sonar lo más serio posible, y lo estaba, pero sus acciones futuras demostrarían lo contrario.

Puesto que ella también estaba aturdida, se quedó paralizada por la sensación que estaba sintiendo bajo el hombre que le hacía sentir extraña, ¿por qué sentía un bulto duro en su entrepierna? Aunque no lo supiera, tenía curiosidad por descubrirlo.

Se puso más nerviosa aún después de sentir la mirada se Senku recorriendo su figura, parecía que se la estaba comiendo con los ojos. Se sobresaltó al sentir cómo las manos del chico empezaban a recorrer su cuerpo.

Maldición, qué estoy haciendo...– sé reprochaba internamente. Él sabía que esto no acabaría bien, al menos no moralmente hablando, sin embargo, ya no podía, o más bien ya no quería detenerse. –Jeh, no quiero aceptarlo pero, no quiero detenerme, se siente demasiado bien... Malditas hormonas potenciadas por el alcohol, mandan directo al carajo el razonamiento cognitivo.–

Empezó a pasear sus manos por aquella sensual cintura para después bajar un poco a su trasero, rozarlo muy suavemente para no parecer abusivo y volver a subir por donde inició, recorriendola de manera lenta y tortuosa. Ahora parecía haber perdido la cordura y encendido la llama del deseo en aquellos ojos rojos, que a pesar de estar muy oscuro, podía percibirlo gracias a su absurda buena visión de 11.0

–Senku, yo...– No terminó lo que iba a decir pues se acercó lentamente y lo besó de nuevo para el agrado del científico, que no se quejaba para nada de la situación. Esos delicados roces la pusieron nerviosa y le echaron leña al fuego.

Ella tampoco estaba en sus cabales, esto se sentía muy bien y no encontraba razón para detenerse, lo que estaban haciendo no era nada malo después de todo.

No sabía por qué, sólo dejó que su impulso la llevara a actuar y quería saborear un poco más aquella cálida boca del científico. El beso iba profundizándose nuevamente, entrelazando sus lenguas conforme pasaba el tiempo. Separándose de vez en cuando para tomar aire cuando no podían contenerlo más y volviendo de inmediato a conectar como si no pudiesen vivir sin ello.

Empezaba a sentir un calor abrazador y la respiración entrecortada después de que Senku paseara sus manos por todo su cuerpo, acariciándola como si fuese la última mujer en el mundo, seguido de una electricidad chocante que recorría el sistema nervioso de ambos.

Entre gemidos entrecortado, instintivamente había empezado a moverse encima de él con un ritmo casi constante, a veces más rápido o a veces más lento, sintiendo cómo aquel objeto duro y tibio crecía todavía más bajo su entrepierna, se ponía más ansiosa conforme rozaban sus partes, también se sentía mojada, pero eso facilitaba el movimiento entre ambos.

De pronto fue sorprendida por las manos del chico agarrando bruscamente su trasero para acercarla más a su miembro viril.

–Ah... Senku...– gimió emocionada, él también estaba emocionado por aquellos violentos roces, más aun escuchándola gemir. Su miembro crecía cada vez más y empezaba a molestarle lo apretada que estaba ya su ropa interior.

–Jeh, interesante cómo responde el cuerpo ante los estímulos. Tu sistema nervioso debe ser un desastre ahora mismo. ¿Quieres saber qué más puedes sentir?...– sé acercó para susurrarle al oído con un tono seductor. Apartó un poco el rostro para pasar a besar su cuello mientras manoseaba su trasero, realizando una serie de movimientos empezó a voltearla para terminar encima de ella. –No haré nada que no quieras...– le dedicó una mirada llena de comprensión, para su sorpresa. Aun estando ebrio no cabía duda que muy a su manera seguía siendo un caballero, y un bastardo a la vez.

Kohaku ya muy sonrojada apenas susurró –E- está bien, continúa– tampoco estaba dispuesta a parar, se sentía demasiado bien estando en su compañía. No imaginaba que llegaría a hacer esto con alguien tan pronto, y menos con él, pero no le molestaba, ya que de todos modos ésto era un mejor alivio a aquellas extrañas sensaciones.

–Seguro al 10 billones por ciento, esto te encantará– acercándose para volver a asaltar su cuello mientras rozaba su punto g con la cadera, moviéndose ni tan lento ni tan rápido, provocándola, con su miembro ya tenso, impaciente queriendo escapar de aquella prisión de tela.

Al mismo tiempo ambos comenzaron a quitarse las prendas lo más rápido que pudieron para volver a lo que estaban, como kohaku terminó primero, ayudó un poco al científico con su bata, dándole un... Ligero tirón.

Cuando quedaron como Dios los trajo al mundo, Senku deslizó sus manos para acariciar sus redondos y suaves senos, apretando sus pezones de vez en cuando para provocarla, esto mientras seguía besando su cuello. Había leído que estas pequeñas acciones estimulaban el sistema nervioso femenino en sobremanera, también leyó que no era así en todas las mujeres, pero parecía que funcionó con Kohaku y eso le decía que no lo estaba haciendo mal.

Ella estaba extasiada por el contacto y le aruñaba la espalda en respuesta, se abría más para sentir mejor aquella caliente y dura cosa rozándole, de pronto le rodeó la cadera con sus piernas para sentirlo más cerca. Se estremeció cuando sintió la lengua de Senku recorrer su lóbulo.

–¡Mmnh!... S-senku... Ah!– aquella corriente electrizante volvía a atravesar su espina al sentir aquello caliente recorriendo sus partes sensibles, bajando a su cuello nuevamente, terminando en sus pechos, dejando un rastro de mordiscos y besos. Jugueteando y mordisqueando sus peones, el iba experimentando, tocaba por aquí, por allá, y donde sea que provocase movimientos bruscos bajo él significaba que funcionaba y seguía haciéndolo.

Ella constantemente arqueaba la espalda y se retorcía bajo su agarre y estímulos.

–¡Ngh! ¡Ah, continúa!– no podía contener sus gemidos. Sin duda eran nuevas pero exquisitas sensaciones.

–Como si fuera a detenerme ahora, idiota– se detuvo un momento para dedicarle una mirada con mezcla sarcástica e incrédula.

–¡C-cállate y sigue!– ordenó exasperada.

Sintió las manos del chico acariciar su entrada, éste se aseguraba de hacerlo bien conociendo la posición exacta del clítoris después de haber estudiado aquellos libros de anatomía, sintió curiosidad por descubrir por sí mismo el sabor. Empezó a bajar dando pequeños besos y caricias, dar una lenta pero muy superficial lamida sobre sus labios inferiores, probando el terreno, sintiendo cómo un pequeño hilo de ese líquido viscoso colgaba de su lengua, relamiéndose y tragándolo después.

–¡Mmhm!– se estremeció emocionada, arqueando la espalda, aquella lengua caliente y viscosa rozando su entrada la hizo sentir aquella electricidad de nuevo, pero ésta vez mucho más fuerte. No podía evitar gemir y revólveres ante esto.

Para Senku, sin duda era un sabor único y exquisito pero raro que no podría encontrar en ningún otro lugar, embozó su típica sonrisa determinada, pero esta vez con lujuria de fondo.

Siguió masajeando aquella entrada con la lengua, haciendo movimientos circulares e introduciéndola de vez en cuando, chupando y degustando lo más que podía. –Senku... ¡Ah!, ¡Senku!– gemía excitada por el cálido contacto de su amante.

Mientras éste continuó entretenido con su tarea, era estimulado por la chica que gritaba su nombre bajo él, sintiendo la misma corriente recorrer su espina dorsal cada vez que era pronunciado. Lo instaba a hacerlo mejor cada vez, experimentar si podía conseguir mejores resultados.

Seguía saboreando y tragando todos sus jugos femeninos al mismo tiempo que sentía un dolor punzante en su miembro erecto, suplicando por un poco de atención, tanto que empezaba a doler.

Arqueando la espalda y temblando, entrelazó sus dedos en la cabellera del científico para profundizar el contacto, quería sentirlo más cerca y tener más placer.

Intentaba contener sus gritos porque muy en el fondo sabía que no estaban en un lugar a prueba de sonidos y Kinrou estaba de guardia, sin embargo... Eso lo hacía más emocionante para ambos al tanto del riesgo de sus acciones.

Luego de un rato entre caricias, roces y gemidos entrecortados, la rubia sintió cómo una oleada de excitación ardiente recorría todo su cuerpo para concentrarse aún más en sus zonas bajas, potenciado por el constante contacto de Senku. Sintió como si se derramase todo su ser en una cascada chispeante, arqueando a más no poder su espalda y apretando la cabeza del científico contra sí misma, soltó un fuerte grito que trató de apaciguar con su mano, no teniendo mucho éxito. –Ah- ¡Qué es... esto!– gritó agotada. Él se deleitaba con aquel maravilloso jugo, tragando todo lo que emanaba de esa fuente. Y sofocandose momentos después, ya que ella no lo soltaba.

–¡Mmff!– se quejó el científico. Seguido de esto ella se dio cuenta de que lo estaba asfixiando tanto con sus manos como con sus caderas. –¡Puahh!– tomó una gran bocanada de aire cuando por fin quedó libre. –¡¿Acaso quieres matarme, Leona!?– La miró con cierto reproche en el rostro.

–¡Lo, lo siento! No me di cuenta...– apenas podía hablar de lo absorta que estaba después de tremendo orgasmo.

–... Tomaré eso como un cumplido.– la miró sarcásticamente, suspirando después aún cansado.

La habitación quedó en silencio por un momento en lo que recuperaban el aliento, jadeando. Senku se separó despacio, posteriormente le dedicó una mirada tan llena de lujuria que Kohaku ya no sabía si el hombre frente a ella realmente se trataba del científico asexual que había conocido.
A pesar de que ella ya había terminado, él estaba sediento por más y su mirada lo decía todo, dicha mirada sólo provocó que ella se emocionara de nuevo.

Senku se reincorporó encima de la chica, brindándole una amable caricia en el rostro, con una mirada ahora gentil y varonil que solo ella podía percibir en tal oscuridad, se acercó para conectar un beso suave y hasta entonces el científico reaccionó por un momento, abriendo los ojos en grande. Era hora de parar. Su mirada regresó a ser gentil pero ella podía percibir un poco de decepción detrás de ésta. No sabía que iba a decir pero tenía que pagarle por lo que le había hecho sentir.

–Bien, eso fue... genial Leona, pero es hora de parar. Si conti- fue interrumpido por los labios de ella quien lo besó con locura, sorprendiendolo.

–Nuestra moral puede irse muy al carajo, Senku.– masculló ella decidida, de inmediato cayendo en cuenta de que estaba siendo muy brusca continuó. –Creo que... Al menos debería regresarte el favor– y volvió a su semblante tímido.

–Si hacemos eso... No creo que pueda contenerme después Kohaku, tienes que... enten.. der– miraba embobado cómo ella tomaba sus manos y las paseaba sobre aquel sensual cuerpo bajo él, deteniéndose en sus pechos para apretarlos y masajearlos, su erección estaba al límite y ya no podía pensar con claridad, esto sí que era un problema.

–Mmhhm...–soltó un ronco gemido, estaba demasiado excitado ya. –¡Maldita sea!... Al carajo con la cordura.–

Finalmente decidió que era hora de pasar al siguiente nivel, bajó su ropa interior lentamente, dejando salir por fin aquella incomodidad que lo torturaba desde hace rato, soltando un leve quejido en el proceso. –Estás segura de esto, Leona? Luego de esto no hay vuelta atrás– dijo con un evidente sonrojo, pero con ojos llenos de comprensión y brillantes de deseo a la vez. Tenía una escasa esperanza de 0.5% de que ella lo detuviera, pero sinceramente no quería que eso pasara.

–Adelante– también estaba sonrojada con un semblante decidido pero igual de tímido, se adelantó y tomó el miembro ya erecto del científico para sorpresa del mismo, acariciándolo hacia arriba y abajo de manera lenta pero firme, con cortos jalones lo acercaba más a su entrada, rozándola con aquel miembro duro y caliente.

Senku, quien resultó emocionado por el contacto, soltó unos breves y roncos gemidos dándole a su acompañante más ansias de las requeridas. Sin más, acercó la espada de la ciencia hacia la entrada mágica que cambiaría sus vidas.

Lento pero seguro empezó a introducirse en ella. Sabiendo que era seguro al 10 billones por ciento que ella aún era virgen, se preocupó un momento cuando escuchó a la rubia quejarse un poco por el dolor.

–Te encuentras bien? Debido a que tu himen permanece intacto esto te ocasionará dolor al principio– se detuvo un poco. No quería lastimarla bajo ninguna circunstancia. Necesitaban a su soldada más fuerte en buenas condiciones después de todo.

–Está bien... Puedo soportarlo– con una ligera mueca de dolor transformándola en una sonrisa. Ella ya sabía que dolería al principio, recibió charlas acerca de ello cuando era más joven por parte de las ancianas de la aldea consideradas consejeras. Pero estaba decidida a hacerlo.

Senku, por otro lado, sentía tortuoso el lento compás que debía mantener, sin duda su entrada era muy estrecha, tampoco es como que su amiguito fuera pequeño tampoco, y eso lo volvía loco por aquella sensación apretada, deseando poder introducirse más en ella y hacerla gritar su nombre nuevamente. Sin embargo, mientras pasaba el tiempo y prolongaban el contacto y las estocadas, poco a poco el dolor iba desapareciendo y los movimientos iban tornándose más rápidos y profundos.

*Slap! Slap! Slap!* Era lo que lograba escucharse en toda la habitación, ambos jóvenes gemían ansiosos y respiraban entrecortados, Senku tenía el cuerpo cubierto de sudor por el esfuerzo mientras contraía sus escasos músculos que se marcaban con el movimiento, talvez no estaba fuerte como Magma o Tsukasa pero a pesar de estar flaco, sabía moverse.

–Kjh... Kohaku...!– soltó en señal que estaba cerca del final acelerando sus movimientos de cadera y tornándolos más profundos. De pronto abrió los ojos con sorpresa y se detuvo de repente, no podía venirse dentro o eso acabaría en un problema muy grande llamado mocosos... Y no podía permitirse eso, menos con la civilización aún en este estado, ni siquiera estando ebrio, era una locura.

–Ah...– jadeando levemente –qué sucede?– un poco decepcionada por el cambio brusco.

–ha.. ha... No podemos, hay un 99.9% de probabilidades de que quedes embarazada si continuamos– él también estaba jadeando por el esfuerzo –En este mundo de piedra no existen los anticonceptivos, no podemos arriesgarnos, aún si salgo antes de eyacular hay un 65% de probabilidades de que un grupo de espermas penetre de todas formas. Por supuesto él podía hacer anticonceptivos rústicos con los materiales que ya disponía, pero jamás en su puta vida se habría imaginado que los necesitaría justo ahora.

–... jaah... Te mostraré... cómo se hace– interrumpiendo su larga explicación en un movimiento rápido, se posiciona encima de él sin separarse del miembro viril, para después seguir con un ritmo rápido y violento, continuando con las oleadas de placer. Esto era algo que también había aprendido de las ancianas de la aldea, un método que utilizaban comúnmente las parejas para poder tener relaciones sexuales sin concebir una criatura, por supuesto no era tan efectivo, pero ya no había vuelta atrás.

–Kohak- gah..! Espe..ra– forcejeaba el pobre tratando de detenerla obviamente sin éxito por muchas razones. Él, que era de los que siempre tienen un plan b, haciendo parecer que todo está perdido y engañar al enemigo para después sorprenderlo con el plan definitivo... lo único que se le ocurrió esta vez fue aguantar hasta que ella terminase primero e inmediatamente salir de su entrada, aun si le daba solo un 35% de posibilidades de salvarse, tenía que intentarlo.

Los movimientos de cadera continuaban más y más rápido y profundo cada vez, gimiendo al unísono, ambos se encontraban al borde –Senku... Me... gustas!– fue lo último que escuchó antes de sentir las paredes de la chica cerrarse aún más alrededor de su miembro, este apretó los ojos y la mandíbula con fuerza tratando de no venirse pero fue sorprendido por las manos de Kohaku ahora sosteniéndolo luego de unos segundos, se detuvo un momento debido al shock que acababa de sentir para estabilizarse un poco, jadeando.
Ella inmediatamente después de acabar, en un movimiento veloz se colocó en una particular posición. Ahí estaba frente al enorme trasero de la chica. Su excitación aumentó al sentir algo caliente y húmedo envolver su miembro nuevamente, sintió cómo aquella lengua lo rodeaba, succionaba y recorría todo a su paso. Ella estaba disfrutándolo, saboreándolo como la paleta más deliciosa que pueda existir, y él sólo se tensaba y gemía en respuesta. Recordó que él también tenía un deber y se acercó para lamer su aún emanante corrida, al mismo tiempo que sentía esa succión hipnotizante por parte de la chica. Tan sólo fueron unos minutos más los que pudo aguantar antes de llegar al final él también, separándose un momento para apretar los dientes y ahogar roncos gemidos.

–Ngh... ah!... Ko-haku...!– Terminó extasiado y jadeando, tenso por el momento del clímax, por primera vez había eyaculado por factores externos que no fuesen sus propias manos intentando aliviar sus molestas erecciones matutinas cuando era más joven, aunque la mayoría de veces tomaba una ducha fría para no perder tanto tiempo. Pero esto era sin duda mucho mejor.

Aun jadeando quedó sorprendido por la habilidad de la chica, cómo era posible? Acaso era el efecto del alcohol? No... Simplemente era salvaje y brusca por naturaleza y eso lo dejó anonadado.

Por otro lado, era la primera vez que la chica probaba esta sustancia blanca y viscosa, para ella era algo extraño, pero le encontraba un gusto exquisito, se avergonzaba de pensarlo, pero no podía evitarlo de todos modos. Tragó lo que pudo y se relamió después de terminar, realmente fue una noche fascinante en la que sintió cosas que jamás imaginó. Se separaron jadeando agotados por el esfuerzo físico, ella volvió a su posición original y ambos se recostaron quedando abrazados como al principio, Kohaku sobre el pecho de Senku, tomando éste ultimo las sabanas para cubrirlos a ambos. Aún con la respiración un tanto agitada se dispusieron a dormir viéndose el uno al otro, se acercaron para darse un último beso, suave y corto, para cerrar la noche. Aquellos rostros de paz y tranquilidad serían un tesoro que guardarían por siempre en sus memorias.

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Hasta aquí el segundo capítulo, espero que lo hayan disfrutado porque les advertí del lemon jajajaja, y no se preocupen, la historia no irá sólo de sexo, iré introduciendo otras cosas misteriosas *inserte referencia de luffy* para hacerlo más interesante.

¿Qué piensas que pasará en el siguiente capítulo? Podrán ambos asimilar lo que pasó cuando despierten? Realmente el método de los aldeanos funcionará? Podrá Senku curar la resaca? Quién rayos es Amarilis y por qué acosa al cebollin? ¡Sigue leyendo y averígualo!

¡Hastala próxima!