¡Muy buenas yarō-domo! Perdonen por la interrupción al principio del cap, pero quería aclarar que habrá pequeñas cosas que no tengan el 100% de la razón o coherencia con la realidad. Esto porque no estoy al tanto 100x100 de algún tema en específico y me da flojera averiguarlo a fondo jajaja (eso suele pasarme porque si me pongo a investigar, me centro demasiado en eso y termino perdiendo la idea que quería escribir en un principio xD) Pero con mi lengua suelta intento moldearlo para que parezca creíble jejeje… Bueh, sin más rodeos, espero que disfruten del capítulo!
Capítulo 3 - Después del relajo*
Chirp chirp, chirp~ se escuchaba el cantar de los pájaros temprano por la mañana. Todo parecía tan tranquilo y pacífico, el sol se levantaba orgullosamente siendo cerca de las 9am, un cielo bastante azul con pocas nubes y una brisa refrescante adornaban el nuevo día. Acercándonos a la aldea yacían tirados los cuerpos de los fiesteros que habían celebrado hasta muy temprano por la madrugada, muchos roncaban tranquilamente rascándose la barriga o el trasero, otros apenas iban despertando con rostros pesados por la resaca y un pequeño hilo de baba en la barbilla, suerte la de algunos que recibían sombra de los arboles cercanos.
–Ugh… Qué buena fiesta…– frotándose la cabeza se despertaba Ginrou, levantándose de mala gana para ir por un poco de sopa caliente que estaban preparando las mujeres mayores, según ellas para aliviarles el malestar a los que fuesen levantándose. Se decía que al sudar con el calor de la sopa hacía que expulsaran el alcohol remanente en el sistema, una técnica que habían estado usando hasta hoy y al parecer había funcionado, o eso creían.
–Hmmm, es extraño que Senku no haya aparecido a estas horas de la mañana– el arquero entablaba conversación con el mentalista. Hacía rato que habían despertado para asegurarse de que todo estuviese bien y se encontraron para confirmarlo.
–Hooh… al parecer tuvo una muy divertida noche~ puso aquella aterradora y maliciosa cara suya, sin durar mucho –Aunque… ahora que lo dices hasta podría tener razón, aunque estuviera ebrio ya sería hora de que su absurdo sentido de responsabilidad le hubiese pateado el culo fuera de la cama para empezar los estudios de medusa– con semblante confundido se llevó la mano a la barbilla tratando de pensar qué otra cosa podría pasar. Claro, lo que decía era cierto, por muy cansado que estuviera, él siempre solía estar temprano en donde sea que implicase el avance de la civilización, y más ahora con su reciente logro.
–Creo que deberíamos dejarlo descansar por hoy– apareció Ryusui quien sospechaba con mucha confianza que aquellos dos habían dormido juntos y no quería que les pisaran el orgullo si los descubren. A pesar de ser un codicioso malévolo, cuidaba el honor de sus camaradas.
–¡Yo podría ir a dejarle un poco de sopa caliente para aliviar su malestar cuando despierte!– corrió emocionada aquella bella aldeana, los escuchó hablar cuando pasaba por ahí, sonriendo ante la idea de llevarle algo a su preciado ojos de zafiro y poder tener un rato a solas con él. Ella no tenía ni rastro de resaca pues lo que bebió fue realmente una miseria que desapareció después de dormir.
–Ah, no creo que eso sea buena idea Amarilis-chan, Senku-chan no es del tipo de personas que pierde el tiempo, ya debe haber partido a explorar un poco la isla para encontrar pistas sobre medusa– se excusaba. –Lo mejor es que esperemos a que regrese, ya que si aún no lo ha hecho es porque debe tener sus motivos– tendió una pequeña sonrisa, juntando sus manos bajó su atuendo.
–De cualquier modo, creo que deberíamos respetar la privacidad del jefe de la aldea Ishigami– apareció Kinrou que venía del muelle, deteniéndose frente a los demás cruzando los brazos. –En efecto, salió muy temprano y dijo algo acerca de buscar fragmentos del comecabezas.– muy avergonzado, él sabía lo que sucedió la noche anterior así que definitivamente no podía delatar a sus amigos sino al contrario, cubrirlos.
–Rompecabezas– corrigió Ryusui con una gotita en la cabeza, su semblante se tornó serio para decir algo. –Bueno, aprovechando que él no está, deberíamos pensar en alguna recompensa por traernos hasta aquí, cierto que todos hemos ayudado con nuestro granito de arena, pero también sabemos que esto no habría sido posible sin él, o al menos no tan pronto– chasqueó los dedos con una sonrisa orgullosa en el rostro, claramente lo que todos ellos habían hecho no era ligero como para tomarlo por granito de arena, pero en cierta forma tenía razón, sino fuera por la cabezota del cebollín no habrían avanzado mucho realmente.
–Bueno, ahora que ya le obsequiamos el observatorio que dejamos en nuestra aldea, ¿qué otra cosa podría gustarle?– intrigado preguntó Ukyo, era relativamente poco el tiempo desde que había conocido a Senku, pero de lo poco que sabía, era cierto que al chico le emocionaba la astronomía. Bueno… le emocionaba todo lo que tuviese que ver con ciencia, pero al parecer la astronomía era parte del sueño que dejó pausado antes de la petrificación, un sueño que pasó a ser hobby por el momento.
Mientras el trío de comandantes y los demás seguían discutiendo sobre el tema, Amarilis estaba un poco decepcionada, realmente quería verlo. No sabía cómo, pero se terminó enamorando del hombre más asexual que había conocido, eso en cuestión de días que era lo peor. No podía sacárselo de la cabeza dando rienda suelta a su… Próspera imaginación. Algo interrumpió sus pensamientos de repente y habló.
–Oigan… Dónde está Kohaku– soltó la bomba que dejó a todos en un silencio incómodo. Medio minuto después habló Gen.
–B- bueno… debe haberse quedado dormida en alguno de los arbustos, me di cuenta de que estaba un poco alegre anoche y la vi alejarse por ahí, aunque no puse atención en su rumbo exacto jeje~ Fingió inocencia, debía admitir que la conveniente atención de la chica les estorbó un poco esa vez.
–¡Miren! ¿No son esos Taiju y Yuzuriha?– señaló el cuarto comandante apareciendo en el momento más oportuno, se había acercado cuando los vio reunidos a todo, No había escuchado nada de lo que estaban hablando antes, pero logró ver entre los chicos a aquella nombrada pareja de tortolitos y le llamó la atención. –vaya... ojalá un día me pase eso con Ruri– se sonrojó un poco al imaginarlo.
Aquella era una imagen muy tierna, ya todos sabían que el sentimiento era mutuo pero el lento de Taiju nunca decía nada. Ambos chicos seguían dormidos, sentados en el piso recostados sobre un tronco, la chica posando su cabeza sobre el pecho del chico, siendo abrazada por éste. Dormían tan tranquilamente hasta que los presentimientos de Yuzuriha la despertaron, sentía miradas sobre ellos. Abrió muy despacio los ojos y se sonrojó al ver que todos los estaban observando.
–¿¡E- eehh!?– se sobresaltó despertando al grandulón, quien repitió el mismo proceso y volteó a ver a su amada, alejándose de inmediato.
–¡AHHH! ¡Yuzuriha!– gritó avergonzado por sus, según él, "fechorías". –¡Lo lamento! ¡No sabía que estabas ahí! ¡Lamento profanar tu espacio de esa forma!– se levantó rápidamente agitando los brazos en forma de disculpa, apenado por lo que acababa de pasar.
Los espectadores se echaron una pequeña risita divertidos por lo que presenciaron. Arrastrando los pasos se acercaba Ginrou con pequeñas ojeras y un tazón de sopa en mano. Kinrou lo divisó al instante.
–Oye Ginrou, apresúrate a comer eso, debemos regresar al muelle para montar guardia– lo miró serio el hermano mayor.
–¿Eh? ¿Tan pronto?– se quejaba con lagrimitas en los ojos y sopa en la comisura del labio.
Toda esta distracción no había apartado la duda de Amarilis, que no había sido resuelta. Según ella recuerda, la rubia fue la primera en marcharse, y no fue hacia el bosque ni tampoco a las cabañas… Algo tenía que suceder para que todos actuaran tan extraño. Aprovechó que todos estaban hablando entre ellos sobre el regalo para cebollín y cosas que había que hacer en el día, y se escabulló para salir a investigar. –¡El barco!– pensó de repente, recordando haberla visto caminando hacia el muelle. Esto era muy entrometido de su parte, pero no podía evitar pensar que talvez… solo talvez, aunque fuese la más mínima posibilidad, se hubiera encontrado a Senku y lo hubiera obligado a hacer cosas sucias con su abrumadora fuerza. La imaginaba con una cara aterradora encima del científico, aprisionándolo mientras éste pedía auxilio. Talvez la aldea de Soyuz era un poco más primitiva que la aldea Ishigami después de todo… O talvez la imaginación de aquella chica era un poco exagerada. Si, podría ser más lo segundo.
Tomó la sopa que quería llevarle desde el principio como excusa para ir a verlo, y caminó rumbo al muelle.
Todo esto nos lleva a ver lo que en realidad sucede con los más buscados. Volviendo al barco, la marea era tranquila por lo que éste se mecía solo un poco, como un arrullo suave.
–Mmmh…– revolviéndose en el sitio sólo un poco, haciendo esfuerzos por despertar de una vez.
–Oh mierda, ya despertó– sudaba con escaso nerviosismo, pero con un rostro sin expresión.
–Yaaawnn– se estiró un poco y volvió a poner la mano sobre aquel pecho masculino. Espera, qué? –…– se tensó un momento y abrió los ojos a más no poder, sin hacer más nada que estar estática.
–…– ninguno de los dos sabía qué decir, o talvez sí, pero preferían no hacerlo. Sin embargo, sabemos quién fue el primero en hablar. –¿Recuerdas lo que pasó?– la calma dominaba su tono, y el silencio en la recamara.
–Si…– sentía sus mejillas arder, tanto que apenas pudo pronunciar una palabra. Seguía sin moverse un centímetro, el motivo era claro, estaba en completo shock, y otra cuestión era aquella incertidumbre que torturaba su corazón, golpeando fuerte en su pecho. El momento más inconveniente posible se transformó, en cierta manera, en oportuno para las respuestas que estaba buscando. Lo que dijese él a continuación le diría si realmente debería intentarlo o no.
Por otro lado, de todo esto estaba absenta quien llevaba la sopa cura-resacas para el científico. Iba imaginándose cosas por todo el camino, haciendo pucheros con frecuencia por las conclusiones a las que llegaba siempre, no podía evitar imaginar escenarios en donde era rechazada. Se dio cuenta que ya estaba en el muelle unos segundos después de haber llegado. Era una suerte que Kinrou dejase el puesto de guardia por un momento para ir por su hermano y se quedara distraído con los planes de los demás.
Tampoco había descartado la posibilidad de que él aún estuviese durmiendo sólo, así que se había preparado mentalmente para despertarlo con un primer beso cual bello durmiente. Esto la mantuvo entretenida un momento mientras en su mente recreaba la escena de una y mil maneras.
Entró en la recamara con cautela para asegurarse de que no hubiera nadie más, buscó con la mirada a su objetivo. Una sonrisa adornó su fino rostro al encontrarlo tendido en cama con una expresión tranquila y seria. Dejando el plato de sopa sobre una mesita cerca de las escaleras por donde había bajado, se encaminó hacia la litera procurando hacer el menor ruido posible, a pasos lentos pero nerviosos. Su corazón latiendo rápidamente en contraste con el sudor que bajaba por su sien, lo que estaba a punto de hacer definitivamente la tenía muy nerviosa.
Llegó a la cama donde se encontraba su bello durmiente y tragó saliva antes de moverse, estaba temblando un poco, pero estaba decidida a hacerlo de todos modos. Se acercó lentamente agachándose hasta quedar cerca de aquel pacífico rostro durmiendo, apoyó su mano en la cama y se acercó hasta quedar a escasos centímetros de él, cuidando que su cabello no lo despertara, lo había apartado a un lado de su oreja. Estaba a punto de…
–Amarilis…– la sorprendió un susurro, de inmediato pensó que todo estaba perdido y se quedó paralizada. Pero un momento, no había abierto los ojos, ¿Seguía durmiendo? Pero, ¿¡Eso significa que estaba soñando con ella!? ¡Qué emoción! ¡Ya no tenía nada que temer!
Se decidió, aún nerviosa cerró los ojos y posó sus carnosos labios sobre los de su amado, robando así su primer beso. El joven científico reaccionó y abrió los ojos en sorpresa para encontrar la causa de aquel contacto. El beso fue espontaneo, cuando ella se separó se encontró con aquella mirada que le robaba el corazón con esos ojos únicos carmesí. Se sonrojó y le dedicó una sonrisa tímida y un poco temerosa.
–Buenos días Senku-kun– sonrió nuevamente y alejó sus miedos por un momento –Te traje un poco de sopa por si aún te sentías m-…– no terminó lo último, el chico se había acercado para besarla de nuevo, sorprendida pero emocionada se dejó llevar y se acercó más a él. Poco a poco se movió hasta quedar encima del chico, se separó un momento para levantarse, tomó las manos de este y las encaminó hacia sus pechos, presionándolas contra ellos, todo rastro de timidez desapareció. –Realmente me alegra que aceptes mis sentimientos, esta vez no estoy fingiendo, me enamoré de ti después de ver todo lo que hiciste por una aldea como nosotros. Por favor déjame agradecerte por todo lo que has hecho–
Con una mano en la mejilla, parada en la entrada de las escaleras que daban a la recamara del barco. Seguía imaginando con un rostro evidente de que no eran cosas sanas. Despertó de su trance unos minutos después, cayendo en cuenta de la posibilidad de que él despertara mientras ella bobeaba en la cubierta. Abrió la puerta con el menor ruido posible y comenzó a bajar con cautela. Cada vez latiendo más rápido, su corazón bombeaba más sangre de lo habitual coloreando sus mejillas en nerviosismo, procurando no botar la sopa, su mirada se concentraba en cada escalón. Cuando finalmente llegó al último y subió la mirada, no podía creer lo que presenciaba.
¡Hasta aquí el tercer capítulo! Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo jajaja. De verdad muchas gracias por sus comentarios :'3 siempre me entran ganas de escribir cuando los leo. Y como siempre, si hay algo en lo que pueda mejorar por favor déjame saberlo :D es así como trato de darles mejor contenido n-n
¿Qué pasará con nuestra, probablemente odiada por el público, Amarilis al descubrir la escena frente a sus ojos? (lamento hacerla así, pero me gusta el salseo y es muy divertido jajaja) ¿lograrán Senku y Kohaku procesar a tiempo lo que pasó la noche anterior? ¿Cuál será el próximo regalo para nuestro científico? Y más importante ¿Quién terminará dándoselo al final?
Espero sus comentarios, ¡muchas gracias por leer!
*(Después del relajo: frase comúnmente utilizada en mi lugar de procedencia para referirse a lo que sucede después de una gran conmoción, suceso escandaloso o fiesta desastrosa)
