Esta es una secuela del fic "Bohemian Rhapsody: La Historia de Queen" que narra la vida, obra y legado de Freddie Mercury y Queen , esta inspirada en declaraciones oficiales de Freddie Mercury , Roger Taylor , Brian May y John Deacon , al igual que su actual gerente Jim Beach , y en los documentales " Queen: Days of Our Lives " y " Freddie Mercury: The Great Pretender ". Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto más su selección, distribución y / o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero escuchar "We Are The Champions" en su versión grabada en Knebworth Park, "Friends Will Be Friends" del álbum A Kind Of Magic de 1986, "Time Waits For No On" y "In My Defence" de Freddie Mercury de 1986.
Budapest, 1986
-Ven, te tengo una pequeña sorpresa— guió Itachi mientras le indicaba a su mejor amigo que se dirigieran hacia el salón.
-¿Qué hiciste esta vez, Itachi?— cuestiono Sasuke, no sabiendo porque pero ya esperando lo peor.
-Por favor, confía en tu mejor amigo— pidió el Akatsuki, fingiéndose ofendido ante su desconfianza. —¿Cuándo te he guiado por mal camino? No me contestes— se contrario él solo, sin darle al Uchiha oportunidad de contestar.
En plena gira Magic Tour, Queen había encontrado como siempre la posibilidad de llevar idas normales sin importar lo difícil que pareciera durante el corto tiempo que pasaban en cada ciudad que visitaban, como era el caso de Naruto que se mostraba inseparable de Hinata en esta nueva gira a quienes sumaba a sus dos pequeños hijos Boruto y Kushina, aunque pronto serian tres, puede que la razón de Naruto para mostrarse tan cercano con su esposa fuera precisamente que Hinata había descubierto recientemente que estaba embarazada y eso los llena de dicha a todos. Lo que estaban viviendo se sentía como una experiencia completamente nueva, como un renacimiento que debían y merecía aprovechar. Misterioso como siempre al no desvelar mucha información de aquello que tramaba, Itachi mantuvo su varazo alrededor de los hombros de su mejor amigo mientras se dirigían hacia el salón del hotel, lejos de todo el dramatismo de los escenarios, Itachi vestía un sencillo y brillante suéter amarillo de cuello redondo con las mangas arremangadas hasta los codos, a juego con unos pantalones cómodos a juego, sus infaltables zapatillas de boxeo y su largo cabello ébano recogido en su característica coleta mientras que a su lado Sasuke vestía una simple camiseta azul claro de cuello en V y mangas cortas bajo una chaqueta de cuero, jeans azul oscuro y zapatillas blancas, con su rebelde cabello azabache ligeramente despeinado y su flequillo enmarcando ambos lado de su rostro, protegiendo su vida con sus gafas de sol y que le fueron realmente útiles en cuanto la luz del salón—apagada hasta ese momento—se encendió para revelar a toda multitud esperando por ellos.
-¡Sorpresa!— gritaron todos al unísono y con gran euforia tan pronto como se encendió la luz.
-Debe ser una broma—suspiro Sasuke, negando para sí, localizando con la mirada a su esposa. —Sakura, ¿sabías de esto?— pregunto, responsabilizándola de todo de ipso facto.
-Sorpresa— contesto la pelirosa únicamente, haciéndose la desentendida mientras sonreía.
Aun cuando hubiera decenas de personas presentes, todos parte de los asistentes y técnicos que trabajaban junto a Queen en las giras y que eran parte infaltable del círculo familiar—en diferente grado, después de todo—y que casi llenaban el salón del hotel, Sasuke de inmediato localizo a Sakura en medio de toda esa multitud, de pie tras Itachi, enfundada en un elegante vestido blanco de profundo escote en V, sin mangas sino que gruesos tirantes y ajustada falda hasta la altura de las rodillas con un fino cinturón dorado alrededor de su cintura a imagen de la cadena de oro alrededor de su cuello—su ultimo regalo de aniversario—y una chaqueta blanca a juego de mangas cortas y que se cerraba escasamente a la altura del vientre por obra de un solo botón, con su corto cabello rosado arremolinándose a la altura de sus hombros y su corto flequillo cayendo sobre su frente. Por supuesto que Sakura sabia del plan de Itachi de celebrar el cumpleaños de Sasuke aun cuando se encontrasen de gira, por lo que solo se encogió de hombros y rió ante la mirada de Sasuke, fingiéndose inocente como una niña. Todos sabían que Itachi era el ser más dramático del mundo, podía ser el ser más tímido sobre la tierra en la vida privada pero como Itachi Akatsuki nada era demasiado para él, por lo que Sasuke se reservó a sonreír ladinamente para si en cuanto su amigo lo guió hacia la mesa donde se encontraba un pastel muy al estilo rock 'n' roll con dos pozos de fuego a los costados y en lo alto del pastel de la figura de un baterista…en verdad Itachi era un gran amigo, solo un gran amigo haría algo así.
-Él es nuestro nuevo baterista— menciono Itachi a modo de broma, señalando la figura sobre el pastel.
Por supuesto que de inmediato todos los presentes no dudaron en reír ante la broma, Sasuke incluido desde luego…había existido una época en que imaginar una vida como la que ahora tenía solo había sido un sueño, algo inalcanzable pero contra todo pronóstico había conseguido lograr su sueños, los cuatro lo habían conseguido. Su intención había sido no celebrar su cumpleaños, la verdad ese tipo de festividades no eran lo suyo en lo absoluto—las fiestas salvajes sí, pero estando ebrio—, pero no cambiaría este momento por nada del mundo porque era el cumpleaños perfecto; cumplía 37 años, estaba de gira junto a sus hermanos, su esposa estaba a su lado, sus dos hijos que en ese momento estaban durmiendo, ¿se podía pedir más? No quería pensar en nada malo, no quería sopesar siquiera la negatividad, él ahora era perfecto y eso era todo lo que necesitaba saber, eso era todo para él.
9 de Agosto de 1986/Knebworth
La gira conocida como Magic Tour había iniciado el 7 de Junio, había visitado Estocolmo, Leiden, Paris, Bruselas, Mannheim, Berlin, Munich, Zurich, Newcastle, Londres, Manchester, Colonia, Viena, Budapest, Frejus, Barcelona, Madrid y Marbella, siendo esta ciudad el último destino previsto para la gira, pero en vista de que el público que había asistido a los conciertos del 11 y 12 de Julio en el Estadio de Wembley había sido tan numeroso y las entradas se habían agotado tan rápido que Queen no había dudado en organizar otro concierto para satisfacer a sus fans, esta vez al aire libre en los terrenos de Knebworth Park en Stevenage, donde los integrantes de la banda—junto a sus esposas en el caso de Sasuke, Naruto y Sai, o sus amigos y parejas en el caso de Itachi, y que hacía alusión a Izumi y Shisui—habían accedido por medio de un helicóptero antes de dirigirse inmediatamente al camarín donde procedieron a prepararse para subir a un escenario que había sido exhaustivamente preparado para ellos. En vano, Naruto intento peinar un poco su exuberante melena rubia, siendo observado por Sai que disfrutaba de un trago de cerveza al igual que Sasuke que se paseaba en círculos como león enjaulado y que ya iba por su segundo vaso de cerveza en su infaltable ritual antes de subir a un escenario, por otra parte y de pie ante el espejo, acomodándose el cabello para no deslucir, Itachi jugaba con las notas en tanto realizaba sus ejercicios vocales, el resfrió había mitigado un poco pero seguía sufriendo de dolor de garganta y lo que era peor, se cansaba más y más al cantar, lo cual si bien comenzaba a preocuparlo no le impediría presentarse sobre el escenario el día de hoy, nada se lo impediría.
-Eooooo— pronuncio el Akatsuki en voz alta, volteando a ver a Sasuke quien en ese momento paseaba detrás de él.
-Eooooo— repitió el Uchiha, fingiendo un intento de competición. —¡Ha!— siguiendo el juego, fingió intentar propinarle un golpe en el abdomen.
-¡Hey!— coincidió Itachi, divertido por el juego antes de abrazar a su mejor amigo…si tenía fuerza para hacer todo lo que hacía, eso era debido a sus hermanos.
-Lo harás genial, Itachi, como siempre— asevero Sasuke, ni aun brincando en un pie y resfriado, su mejor amigo no dejaría de cantar como un gorrión.
-Gracias por el halago, cariño— agradeció el parsi, halagado de que se le brindara ese reconocimiento aunque su garganta quisiera decretar lo contrario.
-¿Qué tal tu garganta, Itachi?— pregunto Naruto, volteando a su silla para ver el rostro de su amigo, preocupado como siempre.
-Igual que siempre, queridos— contesto Itachi, restándole importancia al asunto, volteando a ver su reflejo en el espejo del tocador. —No importa que, voy a cantar hasta caer— para eso se estaba esforzando tanto, esa era su meta, —y entonces me levantan o Sayi puede barrerme del escenario— bromeo inevitablemente para distender la situación.
-Quizás lo haga— afirmo Sai desde su lugar, siguiéndole la corriente sin problema a la par que le dirigía una de sus particulares miradas.
En su propio rincón dentro del camarín y observándolo todo, Shisui se aclaró la garganta con un trago de agua, sin apartar sus ojos de Itachi en ningún momento; le era difícil no pensar en Itachi como una persona enferma pero no por el virus del VIH que padecía sino por los continuos malestares que le provocaban las infecciones de garganta y los resfríos, sabía que Itachi se esforzaba demasiado y eso le preocupaba porque el serio problema del Akatsuki es que jamás se permitía limites, siempre llegaba hasta el final a como diera lugar, en cuanto llamaron a la puerta del camarín, Shisui tuvo que resignarse a ser el primero en abandonar el camarín para dirigirse al lugar de honor desde donde contemplaría la presentación junto al resto de la familia Queen, confiando o queriendo confiar en que Itachi estaría bien por el tiempo que estuvieran separados. Acomodándose el cuello de la chaqueta una última vez mientras contemplaba su reflejo, temiendo que algún cabello fuera de lugar, Itachi inspiro aire profundamente, reteniéndolo en sus pulmones por un par de segundos antes de expulsarlo por la boca, serenándose antes de abandonar el camarín junto a sus amigos, Sasuke agitando las manos para no acalambrarse, Naruto cargando la Red Special como siempre y Sai tamborileando sus dedos nerviosamente para rememorar los riff de bajo que debía interpretar, los cuatro podían llevar años presentándose sobre escenarios alrededor del mundo, los nervios no deberían preocuparlos pero en cuanto llegaron al umbral entre el backstage y el escenario sintieron una cascada helada fluyendo a sus espaldas al ver un mar de personas hasta donde alcanzaba la vista, se habían presentado en escenarios así de noche, sin poder apreciar el número de personas que los veía, pero ahora presenciar ese mar de personas era algo alucinante.
-Todos vamos a morir…— suspiro Sai con un hilo de voz, seriamente aterrado y comenzando a replantearse seriamente el presentarse ante todas esas personas.
-Vengan aquí— animo Itachi, prefiriendo ignorar los nervios que lograban estremecerlo, teniendo algo mucho más importante en que pensar.
-¿Qué pasa?— pregunto Naruto sintiendo como Itachi envolvía sus brazos alrededor de él al igual que de Sasuke y Sai.
-Vean esto, vean lo que logramos— plasmo el Akatsuki señalando con la mirada a la enorme multitud que aguardaba por ellos cuatro, —somos un astrofísico, un ingeniero en electrónica, un biólogo y un estudiante de diseño gráfico, nadie creyó que llegaríamos hasta aquí; que se pudran, si somos un éxito o un fracaso, seguimos siendo Queen— recordó viendo asentir a sus amigos que entendían lo que quería decirles, que a pesar de la fama no habían dejado de ser quienes eran, no habían cambiado, seguían siendo los mismos adolescentes apasionados por la música que habían sido hace más de una década, —¡demostrémosle a toda esa gente quienes somos!— exclamo lleno de emoción, rompiendo el abrazo y dedicándoles una animosa sonrisa.
Mentalizándose una última vez, recordando respirar, los cuatro se observaron entre si antes de cruzar el umbral al escenario. Era difícil decir que les había infundido más valor a los cuatro en ese momento, si pensar en las palabras de Itachi y obtener seguridad de ellas o bien recordar que hacía más de una década ninguno de ellos podría haber imaginado el impacto que tendrían ni lo lejos que llegarían, siempre siendo cuatro inadaptados que buscaban su lugar en el mundo y ese lugar era Queen.
Como en cada presentación de la gira, fue imposible que los cuatro integrantes de la banda no se desempeñaran de forma más que excepcional mientras interpretaban tanto las canciones de su último álbum como aquellas pertenecientes a toda su trayectoria musical; One Vision, Tie Your Mother Down, In the Lap of the Gods...Revisited, Seven Seas of Rhye, Tear It Up, A Kind of Magic, Under Pressure, Another One Bites the Dust, Who Wants to Live Forever, I Want to Break Free, Now I'm Here, Love of My Life, Is This the World We Created...?, covers de canciones como (You're So Square) Baby I Don't Care, Hello Mary Lou, Tutti Frutti para retomar la lista de canciones de la banda con Bohemian Rhapsody, Hammer to Fall, Crazy Little Thing Called Love, Radio Ga Ga, We Will Rock You, Friends Will Be Friends. Viendo que la presentación llegaba su fin, manteniendo una sonrisa en su rostro en todo momento aunque se sintiera cansado, sudando y con el torso descubierto solo usando los impolutos pantalones deportivos blancos con dos líneas rojas en el costado y sus cómodas zapatillas de boxeo, Itachi de dirigió al piano en medio de la penumbras nocturnas del escenario, entregándole a uno de los asistentes el micrófono antes de sentarse ante el piano y comenzar a interpretar las tan conocidas notas de We Are the Champions que de inmediato hicieron chillar de emoción a todos los presentes nada más oírla, puede que esa canción siempre fuera la favorita para terminar los conciertos, pero nunca perdía su encanto particular de relato heroico.
-I've paid my dues, time after time, I've done my sentence, but committed no crime, dnd bad mistakes, I've made a few, I've had my share of sand kicked in my face, but I've come through— canto Itachi sin apartar la mirada de las teclas del piano mientras cantaba y el escenario volvía a iluminarse. —We are the champions, my friends, and we'll keep on fighting 'til the end— interpretaba cada nota al piano y ante el micrófono con sentimiento pero sentía tan cansada su voz que no podía alargar las notas ni jugar con ellas, no se sentía capaz en ese momento. —We are the champions, ¡We are the champions! No time for losers, cause We are the champions….of the world— agradeció el momento en que Sasuke acudió en su ayuda, uniendo su voz a la suya como respaldo.
El control que Itachi poseía sobre las personas era algo admirable e insuperable, tan solo bastaba con que él levantara la mano y todos contaban al unísono, bajaba la mano y todos callaban porque él lo decía, con ese poder bien podría hacer y tener lo que quisiera con solo desearlo, más lejos de enorgullecerse por ello lo que él hacía era unir a la gente y hacerles sentir que todos tenían un lugar al que pertenecer, ese era el propósito de Queen, la mayor evidencia de su carisma era que en ese momento tuviera comiendo de su mano a las más de 120.000 personas presentes y que asemejaban un mar en movimiento mientras se movían al ritmo de la canción, unidos y sosteniendo en sus manos carteles y pancartas de Queen. Aun cuando el mundo entero considerara a Itachi como uno de los mejores pianistas del mundo, el Akatsuki era tan inseguro que en ese momento era incapaz de apartar la mirada de las teclas para no equivocarse aunque conociera a la perfección la ubicación y el sonido de cada tecla y su nota respectiva, sentía el ardor y la molestia en su garganta al cantar, esforzándose por no flaquear o preocupar a sus amigos, así como para no exteriorizar lo que realmente se sentía. Solo en el preludio de la canción, en el espacio solo comprendido por el sonido de la Red Special, el riff de bajo y el rítmico golpeteo de los platillos de la batería es que Itachi volvió el rostro hacia la audiencia con una sonrisa pícara que atrapo todavía más a la audiencia de ser posible a través de la pantalla giganta que permitía que todos vieran a los cuatro integrantes de la banda de forma intercalada.
-I've taken my bows, and my curtain calls, tou brought me fame and fortune and everything that goes with it, I thank you all— el Akatsuki descendió la mirada hacia las teclas del piano mientras se atenuaba brevemente la iluminación, —but it's been no bed of roses, no pleasure cruise, I consider it a challenge before the whole human race, and I ain't gonna looooooose— llego a dolerle la garganta como si fuera a sangrar, más aun así siguió lo que le pedía su corazón, interpretando cada nota con pasión. —We are the champions, my friends, and we'll keep on fighting 'til the end— se levantó del piano con el brazo en alto, airoso como siempre y con una sonrisa adornando su rostro. —Oh, We are the champions, ¡We are the champions!— elevo la voz tanto como le fue posible, agradeciendo que no estuviese solo en ese escenario. —No time for losers, cause we are the champions…— dejo aquella frase inconclusa a propósito, volteando a ver a su mejor amigo.
-Of the world— completo Sasuke, acompañando su voz en todo momento.
-We are the champions, my friends, and we'll keep on fighting 'til the end— puede que en ese momento Itachi no estuviera bailoteando por el escenario, pero tenía tan atrapada a la audiencia que nadie notaba su fatiga. —We are the champions, ¡We are the champions! No time for losers, cause we are the champions…of the Woooooooorld— finalizo, alargando con esfuerzo esa última nota, arqueando el cuello y elevando el brazo mientras la multitud se deshacía en vítores.
Mientras que el mar de personas no cesaban e aplaudir, fascinados ante el talento de los cuatro integrantes de la banda y la catarsis que evocaba su música, Itachi abandono el escenario a pleno trote escuchando la osmosis de los feroces acordes de la Red Special, el golpeteo de los platillos de la batería y el riff de bajo mientras ingresaba en el backstage donde Yamato ya lo estaba esperando para ayudarlo. Solo transcurrieron unos segundos—que se sintieron multiplicados por obra del solo de guitarra, batería y bajo de Naruto, Sasuke y Sai—antes de que Itachi hiciera su última y espectacular aparición para cerrar el concierto, deslumbrando al enorme mar de personas al regresar al escenario ataviado en una elegante capa de terciopelo bordeada de armiño y una corona decorada con joyas casi reales, como si fuera un rey al que todos debían venerar y adorar, lo que—para el público inglés, tan familiarizado con la realeza—resulto hilarante y maravilloso, era la cereza del pastel en el momento perfecto. A propósito, y en tanto el solo de guitarra, batería y bajo termino, Itachi se descolgó la capa para que pendiera de uno de sus hombros, quitándose la corona y sosteniéndola en su mano para mantenerla en el aire mientras se paseaba por el escenario para hacer que todos la vieran tanto en primera fila como a través de la pantalla gigante mientras que God Save the Queen inundaba el escenario a la par que Sasuke, Naruto y Sai abandonaban sus lugares y se aproximaban a él para cerrar el concierto; había sido verdaderamente agotador, tanto que por poco habían creído no poder conseguirlo, pero lo habían hecho, Queen había triunfado otra vez.
-¡Gracias, hermoso publico!— declaro Itachi a viva voz, sosteniendo el micrófono mientras observaba al colosal mar de personas que chillo y aplaudió efusivamente, halagado por sus palabras. —Fueron una audiencia tremenda y verdaderamente especial, muchas gracias— realmente se encontraba conmovido e incluso alguien tan reservado como él sentía que tenía que exteriorizarlo en ese momento. —Buenas noches, dulces sueños, los amamos— deseo genuinamente, agradeciendo de todo corazón la calidez que todos habían mostrado.
Corona en mano y sin descolgarse la capa del hombro, Itachi reverencio a la audiencia que no cesaba de aplaudir y corear el himno de Good Save the Queen, pronto también se unieron al agradecimiento Sasuke, Naruto y Sai que reverenciaron al público a modo de despedida para proceder a abandonar el escenario junto a Itachi que no borro en ningún momento la sonrisa de su rostro, extasiado por los vítores que ni él ni sus amigos cesaron de oír mientras se retiraban hacia el backstage…
-Bien hecho, muchachos— felicito Yamato mientras acompañaba a los cuatro de regreso al camarín.
Nada más entrar al camarín, todos procedieron a ahogarse con agua para palear el cansancio y el calor que sentían tras la agotadora presentación, si bien estaban acostumbrados a tener que lidiar con giras agotadoras esta había sido particularmente extenuante, como ninguna otra sin importar que ellos cuatro tuvieran casi dos décadas de trabajo dedicado completamente a la música, además ninguno de ellos era precisamente adolescentes como para resistir y agotarse como si no hubiera un mañana para recuperarse como si no sucediera nada, pues no, los cuatro tenían más de treinta años—cuarenta en el caso de Itachi—y habían dejado de ser niños hace ya mucho tiempo. Mientras que Sasuke, Naruto y Sai se ahogaban con agua embotellada, bromeando y riendo sobre lo maravilloso que había sido el recibimiento del publicó, Itachi se dejó caer sobre la silla ante el tocador, flanqueado por Shisui que se situó a su lado nada más entrar, ayudándolo a secarse el sudor de la frente y el pecho con una toalla mientras él bebía agua para recuperarse…realmente se veía cansado, agitado como si hubiera estado caminando por un vasto desierto sin una gota de agua en comparación con Naruto, Sasuke y Sai que estaban bromeando entre sí, cansados, pero no tanto como él. Era normal que Itachi se agotara, tras cada nueva presentación siempre sentía un desgaste aun mayor, incluso Itachi sabía de los rumores que estaban levantándose desde que Queen había comenzado la gira, todos se preguntaban si estaba enfermo pero él no decía nada, no tendría sentido de todas formas.
-Vamos a la fiesta, aún es muy temprano para acostarse— alentó Sasuke con demasiada energía, esta noche era solo para celebrar; Daisuke y Sarada estaba en casa de su hermana Emi, y Sakura y él tendrían la noche libre para ellos dos solos. —¿Vienes, Itachi?— pregunto, centrando su atención en su mejor amigo que parecía muy agotado.
-Esta noche no— negó Itachi, alzando la mirada y negando, agradecido por la atención pero sintiéndose incapaz de irse de fiesta esa noche.
-¿Te sientes bien?— consulto Naruto, temiendo que tal vez esta noche hubiera sido demasiado para él.
-Si, Naruto, solo estoy algo cansado, todo lo que quiero hacer es tomar un baño y dormir— tranquilizo el Akatsuki con una ligera sonrisa, intercalando su mirada entre sus amigos para asegurarles que estaba bien. —Diviértanse ustedes— alentó, no queriendo que cambiaran sus planes por él.
Ya no era el animal fiestero que había sido años atrás, no desde que Shisui estaba en su vida, porque valoraba su relación más que cualquier divertimento que hubiera empleado en el pasado para pasar el rato, porque Shisui era su compañero incondicional, su amor, por eso es que no quería irse de fiesta esta noche como si harían Sasuke, Naruto y Sai—aunque Sayi solo se embriagaba para liberarse del estrés—, además se sentía demasiado cansado como para siquiera mantenerse en pie ese momento, agradeciendo tener uno de los brazos de Shisui envuelto a su alrededor para hacerle sentir que no estaba solo, eso era todo lo que necesitaba en ese momento para estar bien. Ahí estaba de nuevo esa misma situación; Itachi se empecinaba tanto en fingir que todo estaba bien, en ocultar si estaba cansado o si se agotaba, si sentía dolor, estaba tan volcado a ocultar su enfermedad que en momentos así Naruto, Sasuke y Sai llegaban a creer que lo que estaban viviendo era un sueño, una pesadilla de la que pronto despertarían, ninguno de ellos quería aceptar realmente que Itachi estaba enfermo y que nadie podía saberlo porque nadie podía ayudarlo sino que todo lo contrario—en el peor de los casos—, no solo se trataba de que Itachi no quisiera ir a la fiesta porque ya no le placiera asistir, sino porque no se sentía con la fuerza ni el ánimo suficiente, pero pensando en su amigo es que Sasuke prácticamente sintió como si se encendiera un foco por encima de su cabeza; si Itachi no podía asistir a la fiesta, ellos llevarían la fiesta a su casa como compensación, era lo mínimo que podían hacer por él.
-Ya sé, haremos una fiesta en tu casa mañana por la noche y hoy nos comportaremos como caballeros— decidió Sasuke, además de que se comportarían de todas formas por sus esposas que también asistirían.
-¿Harían eso por mí?— pregunto Itachi con su actitud de diva, mas enternecido por esta propuesta de parte de sus amigos.
-Claro, yo por mi parte prometo no acercarme al alcohol— se comprometió Sai, y de hecho asistiría a la fiesta muy brevemente, todo lo que quería era regresa a casa con Ino y sus hijos, nada más.
-Entonces les creo— rió él, creyendo en la palabra de sus amigos, especialmente en la de Sayi, —ya lárguense antes de que me anime y los siga—alentó, indicándoles que se fueran cuanto antes o cambiaría de opinión y los seguiría, o pero aun no los dejaría ir.
Dirigiéndoles miradas afectuosas y sonrisas como de costumbre, Naruto, Sasuke y Sai no dudaron en abandonar el camarín para dirigirse hacia la fiesta, sabían que lo peor que podían hacer era postergar sus vidas por causa de Itachi, él no quería eso, no podría pedírselos, solo necesitaba tenerlos a su lado como los hermanos que eran para él, en cuanto a lo demás ellos podían hacer lo que quisiera. Aun cuando se sintiera reconfortado por las risas de sus amigos que seguían su consejo de vivir el ahora con intensidad en tanto pudiera, y con la presencia de Shisui a su lado, acariciándole los hombros y haciéndole saber que está ahí, con él…Itachi se sentía muy mal, dejando la botella de agua vacía sobre el tocador, apartándose el flequillo aun ligeramente húmedo de la frente mientras suspiraba, aun casado, aun agotado, aun sintiendo que le temblaban las piernas y que su pulso era inestable, temblando involuntariamente y no a causa del frió. Preocupado como siempre, Shisui se negó a apartar su mirada de Itachi, recorriéndolo de arriba abajo, a él no tenía que mentirle como si les mentía a Sasuke, Naruto y Sai, él veía lo mal que se sentía, lo había acompañado en la gira y no cesaba de angustiarse al ver su fatiga y agotamiento aumentar más y más con cada nueva presentación, pero esta vez realmente parecía haber llegado a su límite, sentía la piel de él temblar bajo sus manos y su respiración aun agitada mientras el Akatsuki apoyaba sus manos en sus rodillas, respirando profundamente en un intento por serenarse y recuperarse, pero incluso él debía reconocer que le estaba costando trabajo, como nunca antes.
-¿Estás bien?— inquirió Shisui, esperando no ofenderlo con su preocupación y sobreprotección hacia él.
-En realidad estoy muy cansado— reconoció Itachi en un suspiro, algo que solo podría admitir estando junto a él, con nadie más.
-¿Quieres ir a casa?— pregunto esta vez, estando dispuesto a hacer lo que él quisiera si eso lo hacía sentir mejor.
-Si, vamos— asintió el Akatsuki, levantándose con ayuda de Shisui.
Puede que fuera una dolorosa conclusión que sacar en ese momento pero Itachi estaba convencido de que esta noche en Knebworth era su último concierto junto a Queen, no se trataba de que estuviera harto de la rutina de la banda—de grabar y luego salir de gira, y así sucesivamente—sino de que no era hasta ahora que realmente sentía que no podría fingir que todo estaba bien todo el tiempo como había creído que podría hacerlo, no en esas circunstancias, se estaba extenuando con mayor facilidad en relación al desgaste físico habitual que había sentido en ocasiones anteriores de tanto bailotear sobre el escenario, su garganta dolía muchísimo y su voz verdaderamente estaba agotada, si quería tener la fuerza suficiente para luchar contra la bomba de relojería en su interior, necesitaba alejarse de los escenarios, necesitaba descansar sin importar el gran sacrificio que representara para él tener que alejarse de lo que tanto amaba hacer, pero era necesario, si quería seguir haciendo música necesitaría de todas sus fuerzas para cantar hasta el final.
Necesitaba descansar, necesitaba recuperarse, necesitaba ser fuerte y lo seria, no le permitiría a nadie el lujo de verlo débil, a nadie.
La gira Magic Tour había terminado, los cuatro integrantes de Queen tenía tiempo libre del que disfrutar, encerrándose en su propia burbuja de placerles hacer, ya mucho habían celebrado su éxito hasta ese momento, pero aun así resulto desconcertante que un día Itachi pidiera que se reunieran en su casa para una conversación seria, y dicho y hecho que si Itachi Akatsuki decía eso la conversación era realmente seria. Los tres estaban sobradamente acostumbrados a la impuntualidad de Itachi, lo conocían bien y ya deberían de estar acostumbrados pero no resulto menos que irrisorio para Sasuke, Naruto y Sai permanecer sentados en la sala de Garden Lodge observándose entre sí tamborileando sus dedos monótonamente mientras esperaban en silencio, casi pudiendo escuchar el minutero de reloj moverse…era algo que no sucedía normalmente en la vida de las personas "normales" pero si en la vida de Itachi Akatsuki. Haciéndose esperar como siempre, Itachi por fin hizo acto de aparición en la sala en compañía de Shisui a quien se había vuelto absolutamente inseparable a tal punto de que estaba comenzando a considerar seriamente convertirlo en su asistente además de en su ya jardinero y vigilante, porque le enternecía que lo cuidara con tanta atención. El Akatsuki se hizo el desentendido antes las miradas de sus amigos—Sasuke a punto de entornar los ojos al igual que Naruto, mientras que Sayi parecía resignado a todo, como siempre—en cuanto ingreso en la sala, dejándose caer sobre el sofá junto a la ventana en su lugar de honor y desde donde podía observarlo todo.
-Ni en tu propia casa dejas de ser impuntual— regaño Sasuke, negando para sí reprobatoriamente como si estuviera juzgando a Daisuke o Sarada si hacían alguna travesura, cosa rara cabe añadir.
-Y me aman así, queridos— desestimo Itachi agitando la mano frívolamente, restándole importancia al asunto con su particular sentido del humor y que aligeraba el ambiente de inmediato. —Hay algo importante de lo que quería hablarles, por lo que me alegra que vinieran— menciono aludiendo el posible motivo de la reunión que había convocado entre los cuatro.
-Nada nos impediría venir— obvio Naruto en nombre de los tres, siendo secundado por Sasuke y Sai que asintieron inmediatamente.
Ahora que habían culminado esta nueva gira y en tanto Itachi no quisiera que se encerrasen en el estudio de grabación, todos tenían sus propios panoramas de los que disfrutar; Sasuke y Naruto seguramente querrían intentar experimentar nuevamente con sus carreras solistas en tanto tuvieran tiempo pero por otro lado Sai tenía muy claro que es lo que iba hacer: tomarse unas largas vacaciones junto a su esposa y sus hijos, bien en casa o bien visitando a su madre y a su hermana, él no era como sus otros dos amigos, para él la música era solo un pasatiempo, algo que disfrutaba hacer y que le divertía pero no más, para él era demasiado doloroso y difícil estar lejos de su familia, tampoco nunca había sido alguien que disfrutara de las fiestas—excepto del alcohol y sabía que tenía un problema con eso—como Sasuke, Naruto e incluso Itachi si, él se encontraba pensando muy a menudo en sus hijos y en Ino que—si bien era perfectamente autosuficiente—estaba criándolos sola cuando él estaba de gira o componiendo en el estudio de grabación y eso lo hacía sentir culpable, deseaba que pudiera sostener un matrimonio normal, pero la existencia que llevaban ya era lo más normal posible. Todos tenían cosas que hacer, tenían vidas separadas y unidas por el nombre de Queen, pero los cuatro estaban dispuestos a cruzar el océano y lo que hiciera falta para que el otro estuviera bien y a salvo, era un juramento, un compromiso que todos habían hecho no en el alma sino que en el corazón, pero aun ahora resultaba sumamente emotivo para Itachi escuchar eso, volviendo el rostro hacia Shisui, entrelazando su mano con la de él.
-Shisui ya lo sabe— declaro el Akatsuki para justificar la presencia de su pareja, sorprendiendo a sus amigos que al instante entendieron a que se refería. —Los llame porque tome una decisión, una que se marcará un antes y un después en Queen, pero que es preciso realizar si queremos que todo salga como tengo en mente— paseo su mirada por sus tres amigos, lamentando tener que romper con la alegría que habían sentido, mas era necesario.
-¿Qué sucede, Itachi?— pregunto Sai, ya que aparentemente nadie se atrevía a hacer la pregunta, relegándose a observarse entre sí.
-Se acabaron las giras— estableció él de inmediato en lo que fue un balde de agua fría para todos, habían esperado que dijera muchas cosas pero no eso. —No es ninguna broma— añadió al ver a sus hermanos parpadear con confusión y observarse entre ellos en espera de haber oído mal, pero no era así, —después de nuestra presentación en Knebworth me di cuenta de que si quiero hacer tanta música como me lo permitía mi cuerpo y mis fuerzas, necesito la energía suficiente y no la tendré enfrentándome a un escenario cada día— era una decisión muy difícil, incluso para él que se vería favorecido al no exigirse tanto, pero eso no quería decir que fuera más fácil aceptar la realidad.
Puede que fuera el ser humano más complejo sobre la tierra; paranoico, nervioso, frívolo, arrogante, romántico, apasionado, amaba la música con cada fibra de su alma, adoraba a los gatos y a los niños, le tenía miedo a los aviones, a los elevadores—luego de un percance sufrido—y a los espacios reducidos, sufría de sonambulismo y tenía un temperamento tan volátil que podía desquiciar a cualquiera pero entre todas sus virtudes y defectos era alguien que se entregaba de lleno en un escenario ante millones de personas sin importar que le estuvieran temblando las manos y las piernas mientras bailoteaba, porque amaba la música y amaba tener la oportunidad de expresarse aunque fuera ante audiencias grandes…pero ya no podía, siempre había sabido que llegaría el día en que sencillamente ya no podría hacer lo que adoraba, ser un showman, pero había esperado que eso fuera cuando cumpliera cincuenta o sesenta años, pero no viviría para eso. Era angustiante—en diferentes grados—para los tres tener que aceptar que su gran amigo y hermano, a quien admiraban tanto estuviera sufriendo delante de ellos y que no pudieran hacer nada para ayudarlo, les hacía sentir culpables sin importar que no tuviera responsabilidad alguna en la condición de Itachi, pero cuando se amaba a una persona se intentaba brindar protección no importa que pasara y ellos en ese momento se sentían inútiles. Observando a sus amigos, Itachi se dio cuenta de inmediato los pensamientos que estaban teniendo pero que no era correctos, él no necesitaba de niñeras o enfermeras—ya para eso tenía a Tenma, Yuki y Yamato, además de a Shisui—, todo lo que necesitaba era a sus hermanos y ellos siempre estaban ahí cuando los necesitaba, eso era más que suficiente.
-Oigan, no se entristezcan— reprendió Itachi con un tono alegre como buen hermano mayor que era, —esto no significa que me volveré un viejo aburrido y huraño— los tres no pudieron evitar sonreír ante sus palabras, porque él podía ser muchas cosas pero jamás un aburrido. —No, Shisui y yo estamos pensando hacer un viaje, una luna de miel a Japón— menciono para cambiar de tema, alzando su mano izquierda, aquella en que llevaba el anillo.
-Felicidades— celebro Naruto, siendo respaldado por Sai, felices por la noticia.
-Espero que traigan un recuerdo— menciono Sasuke con su característico sarcasmo, pero estando realmente dichoso de que su amigo fuera feliz como merecía.
-¿No tienes suficiente con el auto que no estrelle la última vez que intentaste que aprendiera a conducir?— cuestiono el Akatsuki con su actitud de diva, haciendo que todos rieran por lo bajo inevitablemente. —Por ahora no sé cuánto tiempo pasaremos lejos ni cuando partiremos, pero eso es tiempo de sobra para que ustedes hagan los planes que quieran, experimenten con sus carreras que yo haré lo mismo cuando regrese— sugirió ya que su primer y único trabajo solista hasta ahora no había sido visto como algo serio y él quería cambiar eso. —Aun somos jóvenes, tenemos la vida por delante para hacer lo que queramos, y la vida es corta— menciono con ilusión, teniendo fe en que aún le quedaban años por delante que vivir, a todos y debían aprovechar su tiempo juntos. —Queen siempre será Queen, porque no es una sola persona, somos los cuatro, ¿entienden?— por mucho había existido un debate sobre que era Queen, pero para ellos cuatro Queen era una familia y no desde que se habían conocido sino desde mucho antes, desde el principio de todo. —Los amigos siempre serán amigos— cito cantarinamente con mofa, a propósito.
El juego de palabras fue tan directo que todos no pudieron evitar reír, aligerando el ambiente y eliminando cualquier tensión presente de inmediato, ciertamente era difícil y doloroso separarse, ya lo había sido una vez, pero esta vez no había ningún Deidara o alguien que pudiera crear un muro entre ellos, podrían ayudarse y visitarse entre sí, podrían mantenerse en contacto todo el tiempo a voluntad, nada cambiaría, nada se interpondría entre ellos, eran una familia y nadie en el mundo podía separar a Queen.
Luego de unos bien merecidos meses de descanso tras la gira todos tomaron sus propios rumbos; Sasuke había partido a Francia junto a Sakura y sus hijos para visitar a la familia de su esposa, Naruto había viajado a Hampton junto a Hinata y sus hijos para visitar a su padre Minato que estaba delicado de salud, Sai e Ino permanecían en casa rodeados de sus hijos, e Itachi particular como solo él podía serlo se encontraba de "luna de miel" con Shisui en Japón y despreocupado del mundo, pero aunque los integrantes de Queen se encontraran temporalmente dispersos y sumergidos en su propio mundo, personas como Kakashi seguían en Londres y trabajando como si no hubiera un mañana mientras su chófer conducía de regreso a casa para almorzar con su esposa Rin, pero para él que era el manager de la banda el trabajo nunca terminaba, revisando sobre su regazo una serie de documentos que solicitaban comprar los derechos de autor de algunas canciones de Queen para spots publicitarios que él debía aprobar luego de leerlos minuciosamente, el trabajo común que debía realizar cada día; velar por los intereses de Queen, Itachi, Sasuke, Naruto y Sai. De pronto su labor se vio interrumpida por el sonido del teléfono dentro de su portafolios y que abrió sin soltar los papeles que estaba revisando, extrayendo el teléfono y contestando la llamada, era un instrumento más bien rudimentario y al que no recurría salvo que fuera necesario, vivían una época en que tener ocasión de comunicarse por un teléfono era un lujo, en especial si se trataba de trabajo, de otro modo él se conformaría con el teléfono que ya había en su casa.
-¿Con el señor Hatake?— pregunto una voz desconocida de la otra línea.
-Sí, soy Kakashi Hatake— contesto el peligris, curioso sobre quién podía estarlo llamando y porque.
-Lo llamo de News of the World para consultar por Itachi Akatsuki— se presentó el reportero al teléfono pero sin dar su nombre, —¿Qué nos puede decir respecto a la prueba del SIDA de Itachi?— pregunto directamente y sin ningún tapujo.
-¿Quién es usted?— cuestiono Kakashi de inmediato, no gustándole el motivo para esta llamada.
-Itachi Akatsuki se realizó una prueba del SIDA, ¿tiene algún comentario?— insistió el periodista, ignorando adrede aquella pregunta.
Las preguntas tomaron a Kakashi completamente desprevenido, inicialmente había supuesto que se trataría de alguna llamada de alguna revista de noticias o periódico solicitando hacer una entrevista a alguno de los integrantes de Queen—preferentemente a Itachi como rostro visible de la banda, desde luego—solo para ser rechazados porque el Hatake tenía la responsabilidad de denegar ventilar información a la prensa a menos que Itachi, Sasuke, Naruto y Sai lo autorizaran y aunque lo hicieran quienes debían realizar dichas entrevistas debían ser fuentes amigas como Kizame Hoshigaki quien además de ser amigo de los integrantes de la banda era alguien absolutamente confiable. Pero pronto la inquietud y desconcierto fueron reemplazados por temor y angustia, el temor de que alguien supiera la verdad y que sacara partido de ella para atosigar a Itachi que todo lo que necesitaba era calma, silencio, sosiego y recogimiento, por eso estaba con Shisui en Japón, para distraerse y ser feliz, para poder ser egoísta y pensar en su propio bien…¿y ahora resulta que los malditos buitres del periodismo estaban al asecho para arruinar su felicidad?, En todo caso, ¿Cómo diablos habían averiguado que Itachi se había hecho una prueba del SIDA? Porque eso evidentemente no podían suponerlo simplemente, las cosas no funcionaban así, alguien tenía que haber dicho algo pero la pregunta interesante ahora era, ¿Quién?, ¿Quién se llamaba a si mismo persona para contar un secreto así? Alguien muy cobarde, la prensa siempre se colgaba de idiotas cobardes que vendían cualquier historia por dinero y creía tener una idea de quien había abierto la boca, solo una persona podía haberlo hecho; Deidara.
-¿De dónde diablos saco esa mentira?— indago Kakashi con suspicacia, fingiendo una carcajada para averiguar quién había iniciado este interrogatorio a la sombra.
-Señor Hatake, la prueba se realizó en una clínica de Harley Street, ¿puede confirmarlo?— reformulo su pregunta el periodista, aludiendo un dato que de inmediato le heló la sangre a Kakashi.
-Tendría mucho cuidado si fuera usted al imprimir y divulgar estas tonterías y mentiras infundadas— advirtió él con la voz endurecida como un tempano de hielo, dejando de ser amable…solo Deidara podía saber todo eso, solo Deidara tenía los contactos para saberlo.
-La historia ya está circulando, señor Hatake— contesto llanamente el periodista sin sentirse intimidado, dándole a entender que solo podía resignarse y afrontar la verdad.
-Haremos una declaración, que tenga un buen día— finalizo el Hatake, terminando con la llamada. Apretó fuertemente los puños mientras aprovechaba del silencio para serenar su agitada mente y los fervientes deseos que tenia de matar a quien había delatado, replanteándose que era lo que debía hacer antes de marcar el número telefónico de Misa Watanabe, la promotora de Queen en Japón y su contacto con Itachi. —¿Dónde está Itachi?— cuestiono tan pronto como recibió respuesta de la otra línea.
La situación había cambiado, la verdad ya no era un secreto, alguien sabía que es lo que realmente estaba pasando y si querían proteger a Itachi debían planear una nueva estrategia pero no podían permitirse flaquear, nadie podía saber la verdad sin importar que tuvieran que mentir hasta las últimas consecuencias, lo harían para proteger a Itachi.
13 de Octubre, 1986/Londres
Pasar todo un mes en Japón—para alguien tan sencillo como él, que poco y nada había viajado en su vida debido a su situación económica—había resultado ser toda una experiencia para Shisui, una experiencia que agradecía haber podido compartir con Itachi, ellos dos solo, como si no existiera un mundo fuera del que representaban ellos, aunque claro que no todo había sido amor, romance, seducción, alegría y serenidad, nop, habían disfrutado de su propia luna de miel, unas vacaciones de un millón de libras en el país nipón y donde Shisui había tenía el honor y desdicha de descubrir que Itachi era un comprador compulsivo, no compraba cosas inútiles como si harían otros pero si compraba por montón a tal punto de que al momento de pagar no le alcanzaba el dinero que llevaba en la billetera en ese momento y por lo que quien viajaba con él tenía que prestarle dinero para pagar, y no era ninguna broma; por ejemplo, había comprado un enorme perchero para kimonos que siempre había querido tener, algo insólito para Shisui. Pero fuera de eso habían sido unas vacaciones de ensueño como simples turistas en Japón, una experiencia inolvidable para ambos y que los había hecho inseparables mientras se desplazaban por el aeropuerto equipaje en espera de encontrar a Yuki y Yamato que habían acordado recogerlos, pero lejos de encontrarse con ellos, aminoraron su andar en cuanto vieron a un grupo de reporteros a metros de distancia y que parecían estar esperando a alguien, algo realmente extraño ya que Itachi jamás recordaba haberse encontrado con ese escenario al momento de regresar a Londres, nunca, ¿Qué hacían ahí?
-¿Qué es todo esto?— pregunto Itachi pese a no encontrar respuesta a la incógnita, sin darse cuenta de que había formulado la pregunta en voz alta.
Sintió un dolor sordo instalarse en el centro de su pecho al sopesar una posibilidad: se había descubierto, de alguna forma pero ahora alguien sabía que no estaba bien, que estaba enfermo y de que, ¿Qué cómo lo sabía? Porque no importa que tanto quisiera enterrarse en el agujero más profundo de la tierra para proteger su privacidad, el mundo no se la iba a dar, lo perseguirían hasta tener lo que querían, siempre había sido y siempre seria así, la verdad no podía ocultarse para siempre no importa que tanto lo quisiera él, alguien ya sabía la verdad pero él seguiría negándola no importa que sucediese. Como una manada de caninos ante el ruido de un silbato para perros, todos los periodistas lo avistaron tras un par de segundos, aproximándose velozmente a él y a Shisui como si fueran buitres carroñeros sobre un animal agonizante. Frunciendo el ceño de disgusto, Itachi se acomodó la correa del bolso sobre el hombro, observando retadoramente a esos parásitos que todo lo que querían era una historia que contar, a su lado Shisui entorno los ojos ante el tumulto de preguntas sin sentido que todos esos sujetos formulaban de forma atropellada y que resultaban ser un caos inentendible, ¿es que ninguno de esos imbéciles conocía la definición de la palabra privacidad? Por lo visto no, de estar en una situación privada Shisui no dudaría en usar la fuera y romperles la cara de un golpe, pero lo último que quería era dar un espectáculo, Itachi no querría eso ni ninguno de los dos quería empañar su regreso a Londres apareciendo en los titulares de algún periódico sensacionalista.
-Itachi, ¿te hiciste una prueba del SIDA?— cuestiono uno de los periodistas, sin darse cuenta del efecto de su pregunta.
-Estoy perfectamente bien, gracias— contesto el Akatsuki fríamente, evadiéndolos y siguiendo con su camino sin soltar su equipaje junto a Shisui.
-Itachi, ¿estás preocupado por tu salud?— pregunto otro de los periodistas, no saciando
-Lárgate, no quiero verte molestando otra vez— advirtió Shisui, deteniendo su andar y observando fieramente a esas sanguijuelas.
Por supuesto que todo lo que los periodistas pudieron hacer ante esa advertencia fue resignarse y dejar que ambos se fueran, mas ellos encontrándose laboralmente insatisfechos al no lograr respuestas satisfactorias de parte del vocalista de Queen quien como siempre era más reservado que nadie que hubieran conocido. Sin voltear, con su rostro habitualmente cálido y alegre convertido en una máscara de estoicismo y cólera contenida, Itachi no dejo de caminar en ningún momento hacia la salida del aeropuerto, confiando en que Shisui lo seguía y así fue, alcanzándolo y caminando a su lado en todo momento. Todo lo que quería era ir a casa, todo lo que quería era estar tranquilo, todo lo que quería era sentirse normal, todo lo que quería era no pensar en lo que lo estaba matando lentamente por dentro, todo lo que quería era olvidar la realidad, ¿era tan difícil pedir un poco de comprensión?
Las cosas no habían mejorado tras el regreso de Itachi y Shisui desde Japón sino que todo lo contrario, ahora incluso había algunos periodistas establecidos permanentemente en la puerta del otro lado del muro de la casa, todos reclamando información, todos reclamando fotos y declaraciones que Itachi se negaba a dar. En medio de todo este debacle es que Itachi recibió la visita de una persona a quien no veía hace mucho tiempo; Hidan Yugakure, un neoyorkino que había sido auxiliar de vuelo al momento de conocer a Itachi, ambos se habían convertido en buenos amigos y contrario a como ocurría con el resto de sus amantes ambos habían terminado su relación en paz y con amabilidad, por lo que hasta hoy ambos sabían que podían recurrir al otro siempre que. Cuando Itachi entro en la sala luego de cambiarse de ropa tras tomar un baño, se encontró con Hidan que—en compañía de Yamato-estaba sentado en silencio y cargado de melancolía pero que cambio a alegría inmediata en cuanto alzo la mirada hacia él, no se habían visto en mucho tiempo—años, aunque si habían mantenido el contacto por medio de llamadas y correspondencia, pero no era lo mismo—y ambos debían reconocer que era bueno volver a verse las caras. Resulto inquietante para el Akatsuki contemplar lo frágil, pálido, demacrado, ojeroso y cansado que se encontraba su amigo, sentado sobre el sofá como si eso lo ayudara a no quebrarse como un cristal, distaba mucho del arrogante y encantador hombre que había conocido hacia menos de una década cuando habían estado juntos.
-Hola, Hidan— saludo el Akatsuki con una de más radiantes sonrisas, lo que logro alentar a su amigo a ponerse de pie. —Phoebe, ¿nos puedes traer un poco de té, por favor?— solicito llamando a su amigo por su mote cariñoso como siempre.
-Claro— contesto Yamato, retirándose para darles tiempo a solas y cumplir con la solicitud.
-Gracias— Itachi realmente se sentía bien al poder contar con sus amigos estando en casa, en su propio santuario. —¿Cómo está Kakuzu?— pregunto con genuino interés antes de abrazar a su amigo, tanto por placer propio como para reconfortarlo, mas estremeciéndose interiormente al sentir su fragilidad, al ver las marcas del SIDA en su piel…estaban transitando la misma senda, uno por delante del otro. —Toma asiento, querido— invito, sentándose a su lado, temiendo que se desmayara si seguía de pie.
-Es bueno volver a verte, Itachi— sonrió Hidan, realmente feliz de volver a ver a su amigo tras tantos años y ver que el tiempo no parecía haber pasado para él, seguía igual que siempre, maravilloso, —te ves bien— aprecio, dichoso porque el Akatsuki no tuviera que cargar con lo mismo que él.
-Sí, me siento bien— minimizo él, encogiéndose de hombros y observándose despreocupado, prefiriendo no pensar en la realidad.
-Como puedes ver, yo no lo estoy— comparo el peligris, lamentando tener que ser la parte negativa de esta conversación, pero si estaba aquí es porque quería admitir a Itachi, debía tener cuidado o podía caer como él ya estaba cayendo. —ya sabes que es, me estoy muriendo, Itachi— obvio, descendió su mirada para hacia sus brazos en que eran visibles las marcas del sarcoma de Kaposi, —los médicos dicen que me quedan meses, quizás semanas— ya no sabía en que creer, solo sabía que iba a morir pronto y esa era una realidad.
-Hidan...— intento tranquilizar Itachi, aminorando la distancia entre ambos, estrechando las manos de él entre las suyas y no deseando que pensara en nada de eso.
A diferencia de Hidan que parecía encontrarse completamente resignado a los diagnósticos médicos, a conjeturas y planteamientos teóricos—sin pruebas contundentes, ya que aún no existía un medicamento realmente viable para poder vivir con el SIDA—, Itachi no creía más que lo básico en cuanto a los veredictos de los doctores, creía más en su propia fuerza de voluntad que le había permitido cantar en múltiples giras incluso con un dolor desgarrador en la garganta, un agotamiento que lo había tenido al borde del abismo para claudicar pero él se había negado, él no era tan maleable a la idea de rendirse, no se rendiría hasta haberlo dado todo, pero comprendía la sensación de abandono que Hidan sentía, la sentía a menudo cuando—por momentos—creía que podía perderlo todo y que nada tenía sentido, pero cada vez que pensaba en rendirse recordaba que tenía a toda una familia luchando por él, todos incondicionalmente a su lado, ¿Qué importaba si moría? Tenía amor verdadero de personas maravillosas a su alrededor y eso lo era todo para él. Para Hidan era maravilloso, único, poder contar con el apoyo y la presencia de Itachi como no había sucedido en años, realmente era un bálsamo para sus temores y angustias que lo abrumaban a tal punto de que no podía siquiera respirar sin dejar de pensar en la verdad, en el peso de la ponzoña que era aquella bomba de relojería en su interior y que muy pronto cobraría su vida, lo sentía en el interior de su cuerpo, en la forma en que su piel temblaba de cansancio y dolor con cada nuevo día, a él no podía engañarlo, ni siquiera Itachi podía reconfortarlo en verdad aunque lo intentara.
-Y Kakuzu...él también se está muriendo— revelo Hidan finalmente, aludiendo a su pareja, haciendo que Itachi bajara la cabeza con pesar, entendiendo el porqué de sus desesperanza, —es una carrera para ver quien se va primero— añadió a modo de broma con una falsa sonrisa, ya no sabiendo que más hacer.
Observando a su muy abatido amigo que encontró el refugio y afecto suficiente en su presencia como para llorar, Itachi sintió nuevamente el puñal del miedo rozando su corazón, ya lo había sentido ante la muerte de Reto Sunagakure y ahora con más fuerza. No quiero este sufrimiento, no quiero este futuro, se dijo Itachi una y otra vez en su mente, no quería sentir ese dolor, no quería sentir esa desesperanza, no quería sentir toda esa tristeza, esa desolación, esa falta de energía para todo…no, no la sentiría, no se permitiría caer hasta estar seguro de haberlo dado todo, toda su vida, todas sus fuerzas, todo su ánimo y halito de vida en la música que tanto amaba, ¿Qué importa que el tiempo se estuviera acabando muy lentamente? Él escribiría su propia historia, él escribiría su propio final, su conclusión de todo, él decidiría cuando irse, nadie decidiría por él nunca más.
PD: Saludos, mis amores, por poco creí que no conseguiría actualizar este fin de semana pero lo logre…siendo las 4:06 de la madrugada mientras cuido a mi abuela en el hospital, por lo que agradézcanme que no duerma por ustedes :3 ahora pretendo actualizar nuevamente "El Velo del Amor", luego "La Bella & La Bestia" y "El Conjuro Naruto Style 2: Enfield" :3 Esta historia esta dedicada a mi querida amiga Animated-Geek-Lonely-Nerd (agradeciendo que lea esta historia asi como yo leo las suyas con sumo gusto), a DULCECITO311 (esperando cumplir con sus expectativas y pidiendo su paciencia si tardo en actualizar), a Regina Alba Blossom (feliz de que la historia sea de su agrado, dedicándole cada nuevo capitulo) , ya todos aquellos que leen, comentan o siguen cualquiera de mis historias : 3 besitos, abrazos y hasta la próxima
Reparto:
- Itachi Akatsuki / Ichiro Uchiwa como Freddie Mercury / Farrokh Bulsara
- Sasuke Uchiha como Roger Taylor
- Naruto Uzumaki como Brian May
- Sai Yamanaka como John Deacon
- Izumi Uchiha como Mary Austin
- Sakura Haruno como Dominique Beyrand
- Hinata Hyuga como Chrissie Mullen
- Ino Yamanaka como Veronica Tetzlaff
- Shisui Uchiha como Jim Hutton
- Sukea/Kakashi Hatake como Jim/Miami Beach
- Yamato Kinoe como Peter Freestone
- Hidan Yugakure como John Murphy
- Kisame Hoshigaki como David Wigg
Diferencias y Curiosidades:
Magic Tour & Knebworth: durante la estadía de Queen en Budapest durante la gira conocida como Magic Tour, se celebro el cumpleaños Nº37 de Roger Taylor e incluso hay un vídeo de ello y que refleje en el capitulo, Dominique Beyrand esta entre los invitados, exactamente de pie tras Freddie. El 9 de Agosto de 1986 Queen celebro su ultimo concierto junto a Freddie Mercury en Knebworth Park, Hertfordshire, a donde llegaron en un helicóptero, no se tiene una cuenta oficial de asistentes al conciero pero se cree que asistieron mas 120.000 personas. Para el concierto en Knebworth Park, Freddie sufría de una infección en la garganta, de hecho apenas y podía cantar "We Are The Champions" al final del concierto, un video existente lo demuestra, y no asistió a la fiesta posterior al concierto como si hicieron Roger, Brian y John. La escena previa al concierto esta basada en una escena de "The Dirt" el biopic de la banda Mötley Crüe, y parte de los diálogos previos y posteriores al concierto están tomados del documental "Freddie Mercury: The Great Pretender".
Freddie; "¿parece que estoy muriendo de SIDA?": la enfermedad de Freddie Mercury se mantuvo como un secreto hasta finales de 1986, cuando viajo a Japón junto a Jim Hutton para pasar unas vacaciones juntos y se realizo una prueba del VIH para despejar temores previos al viaje y no supo el resultado hasta su regreso. El 12 de Octubre de 1986 se filtro la noticia de que Freddie se había realizado una prueba del VIH en 1985—antes del Live Aid—en una clínica en Harley Street, Freddie regreso el 13 de Octubre de Japón junto a Jim y fue abordado por los periodistas en el aeropuerto que le preguntaron si era verdad que tenia VIH o SIDA y a lo que él les dijo "¿parece que estoy muriendo de SIDA?". Posterior a su regreso de Japón, Freddie recibió la visita de un antiguo amante suyo; John Murphy—que fue quien le regalo su gato Oscar—que ya tenia SIDA en un estado bastante avanzado y que murió menos de un mes después al igual que su pareja. Hasta hoy se desconoce quien contagio de VIH a Freddie Mercury, porque gran parte de sus amantes murieron antes que él, lo que significa que ya estaban contagiados cuando tuvo contacto con ellos, ya que la enfermedad tarda en promedio de 8 a 10 años en desarrollarse.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: " Avatar: Guerra de Bandos " ("Una adaptación de la película" Avatar "de James Cameron y que pretende iniciar pronto)," La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber "(precuela de" La Bella & La Bestia ")," Sasuke: El Indomable "(Una adaptación de la película" Spirit "como había prometido hacer)," El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha "(narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie" Diriliş Ertuğrul "),"como algunas ya habrán notado por mis historias"El Sentir de un Uchiha "y" El Clan Uchiha ", también tengo la intención de explicar el porque de especificar eventos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedió, por lo mismo tengo la idea —si ustedes lo aprueban— de iniciar un fic llamado " El Origen del Clan Uchiha " centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro: 3 Para los fanáticos del universo de " El conjuro " ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia " Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prólogo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada" El Imperio de Cristal " -por muy infantil que suene- basado en los personajes de la Princesa Cadencia y Armadura Brillante , como adaptación: 3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima: 3
