Esta es una secuela del fic "Bohemian Rhapsody: La Historia de Queen" que narra la vida, obra y legado de Freddie Mercury y Queen , esta inspirada en declaraciones oficiales de Freddie Mercury , Roger Taylor , Brian May y John Deacon , al igual que su actual gerente Jim Beach , y en los documentales " Queen: Days of Our Lives " y " Freddie Mercury: The Great Pretender ". Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto más su selección, distribución y / o utilización corre absolutamente por mi cuenta. Les sugiero oír "The Great Pretender" de Freddie Mercury de 1987, "Barcelona" de Freddie Mercury y Montserrat Caballé de 1987, "Too Much Love Will Kill You" de Brian May de 1988 y "Everything I Need" de Skylar Grey.
1987
Callado y jugando con las tijeras entre sus manos, Itachi contemplo serenamente su reflejo como si mil y un imágenes danzaran en su mente mientras se mantenía en silencio y sentado ante el tocador, muy seguro de la decisión que había tomado y a la que no daría marcha atrás, tan solo estaba reflexionando unos instantes más antes de llevar a cabo lo que pretendía…su larga melena ébano lo había acompañado por casi veinte años, desde que había sostenido el sueño de ser una súper estrella, y en todos esos años no la había cortado sin importar que sucediera, pero ya era hora de cambiar y cortar esa larga melena porque ya no era el mismo, ya no era un adolescente, era un adulto, y algo le decía que este era el primer de muchos cambios que habría de efectuar en su persona para seguir siendo quien era, solo que aún no alcanzaba a tomar el peso real de lo que estaba por venir. No estaba solo en su camino, eso era imposible; Sai estaba pasando tiempo junto a su familia, Naruto estaba planeando su nuevo álbum solista al igual que hacia Sasuke, solo que el Uchiha estaba más cerca de él en ese momento que cualquiera de ellos. No molestándose siquiera en llamar antes de entrar porque ambos eran de lo más informales entre sí, Sasuke abrió la puerta antes de entrar en el camarín, concentrando se inmediato su mirada en su mejor amigo que se encontraba sentado ante el tocador, jugando con las tijeras en sus manos y contemplando atentamente su reflejo, con su melena ébano suelta y cayendo libremente sobre sus hombros…muy dispuesto a cortarla según parecía, lo cual resulto ser toda una sorpresa para él.
-¿Vas a cortarte el cabello, Itachi?— más bien afirmó Sasuke, situándose de pie tras su mejor amigo.
-¿Qué te parece?— curioso el Akatsuki con una sonrisa, divertido ante la idea de cambiar e imagen.
-El gran farsante por fin será desenmascarado— bromeo el Uchiha inevitablemente, después de todo eso era lo que pretendía representar.
-Así debe ser, querido— menciono Itachi, había mantenido ese estilo por demasiado tiempo y ya era momento de cambiar…un poco.
-Se verá raro, tengo que ver esto— decidió él, sentándose en el sillón al costado del tocador para tener asiento en primera fila. —Te vas a sentir desnudo, Itachi— predijo, jugando con sus gafas de sol en sus manos.
La verdad a Sasuke le daba igual que es lo que Itachi planeaba hacer al cambiar de imagen, al fin y al cabo todos—excepto Naruto que por alguna extraña razón se veía igual pese al paso del tiempo—dentro de Queen habían sufrido un cambio de imagen al menos una vez. No era un estilista, peluquero, barbero o la palabra que pudiera elegirse para describir a alguien con talento en tratar con el cabello se refería, pero Itachi nunca había tenido necesidad de recurrir a otras personas para cuidar de su aspecto de ninguna forma, siempre se había encargado de todo solo y su cabello no era algo diferente, por lo que tras emitir un casi inaudible suspiro no dudo en comenzar a trabajar; sostuvo entre sus manos mechones de su cabello antes de proceder a cortarlos a la mitad, desenredándolos en el proceso, intentando no apartar demasiado sus ojos de su reflejo para no cometer ningún error así como para quedar conforme con el resultado, apenas prestando atención a sus cabellos que se acumulaban sobre el suelo. Dejando las tijeras sobre el tocador, tomo el peine para mantener bajo control su ahora corta melena ébano que enmarcaba prolijamente los lados de su rostro…resultaba nostálgico de ver, no había llevado esa apariencia hacía más de veinte años, cuando había sido un adolescente en el internado de Mumbai en un tiempo que ahora parecía demasiado lejano, no había envejecido demasiado, ¿o sí? Porque en su reflejo no veía a alguien viejo, sentía que el tiempo había pasado pero no se veía ni sentía como un anciano, estaba…bien, si, creía que esa era la palabra correcta con que definirse.
-¡Pareces un adolescente!— se sorprendió Sasuke, no sabiendo si admirar o sentir envidia de su la suerte de su mejor amigo.
-Me veo divinamente, querido— obvio Itachi, jactándose de su apariencia, casi prendado de su reflejo como si fuera lo más maravilloso del mundo.
-Modesto como siempre— rió el Uchiha, levantándose del sillón, —¿vamos?— se detuvo en el umbral de camarín y volvió el rostro hacia su mejor amigo.
-Vamos— acepto el Akatsuki ya que después de todo aún tenían algo que hacer.
Observándose una última vez ante el espejo, Itachi se observó críticamente y con inevitable galantería…no se podía superar lo que ya era perfecto, ¿verdad? Lanzo un beso al aire para su reflejo, sonriéndose dramáticamente antes de abandonar el camarín; tenía que comenzar un show.
-¿No se me ve grande el trasero con esto?— consulto Itachi, no queriendo deslucir aunque solo fuera a aparecer como una corista.
-No tienes trasero— desestimo Sasuke despreocupadamente, acomodándose la peluca ante el espejo.
-Te verás sensacional, querida— rió Kagami, divertido ante la frivolidad de su amigo.
Estaba emocionado, extasiado con la idea de grabar el vídeo musical para la canción que tenía en mente, puede que no fuera suya sino que se trataba de un cover, pero…era suyo, era una representación de quien era, así es como sentía la canción, pero no estaba solo en esta incursión. El dramático vídeo que Itachi tenía en mente lo representaba a él—reina del drama como solo él podía serlo—cantando y siendo tan teatral como se le podía exigir que fuera, además de a un grupo de coristas que en realidad eran él, Sasuke y su amigo cantante y actor Kagami Uchiha vestidos de mujeres. En serio alguna vez alguien dudaría de la sexualidad de Sasuke ante su facilidad para parecer una chica aunque solo vistiera como una, y no era ninguna broma, Itachi casi, casi…sentía envidia, por el hecho de que tenía trasero, no como él, ¿debería usar relleno o algo bajo el vestido? Comenzaba a pensar que sí. Tras largas pruebas de vestuario para asegurarse de que todo fuera perfecto—rodando de forma independiente las escenas de las coristas, por supuesto—, Itachi se acomodó el cuello de la camisa y la chaqueta del pulcro esmoquin de satín gris claro que usaba, casi brincando a causa de la emoción, mentalizándose a lograr que todo saliera como debía ser, porque esta vez no podía perder el tiempo, acomodándose el cabello y esbozando una radiante sonrisa antes de cruzar el enorme lienzo de cortinas que lo condujo al escenario y las cámaras, dejando tras de sí una enorme pantalla en que se leía en letras grandes sobre un fondo negro; The Great Pretender.
-Oh yes, I'm the great pretender, pretending I'm doing well— canto Itachi sin dejar de observar a la cámara, absolutamente seguro de lo que hacía, carismático y entregado como siempre. —My need is such, I pretend too much, I'm lonely but no one can tell— descendió lentamente por el aparentemente eterno paramo de escaleras, jugando distraídamente con el cuello de su camisa, —oh yes I'm the great pretender, adrift in a world of my own, I play the game but to my real shame, you've left me to dream all alone— le resulto nostálgico encontrarse en su camino con representaciones, imágenes de como había lucido en anteriores videos de Queen…había hecho muchas locuras, y quería hacer más. —Too real is this feeling of make believe, too real when I feel what my heart can't conceal, ooh, ooh yes, I'm the great pretender. Just laughing and gay like a clown, I seem to be what I'm not you see, I'm wearing my heart like a crown, pretending that you're still around, ¡Yeah, ¡ooh hoo! Too real when I feel what my heart, ¡Can't conceal! —el mismo escenario sobre el que se encontraba fue cambiando, intercalando sets en los que antes había rodado otros videos junto a sus amigos, como Queen. —Oh yes I'm the great pretendeeeeeer, just laughing and gay like a clown, I seem to be what I'm not you see, I'm wearing my heart like a crown, pretending that you're, pretending that you're still around— se sintió como superman, en cierto modo, a travesando por tantos escenarios…sintió como si pudiera hacer lo que fuera y le encantaba esa sensación.
No podía hacerlo todo, esa era una realidad inevitable a tener en cuenta como ser humano que era, tampoco es como si siempre se hubiera exigido superar sus limitaciones pero siempre había querido trasgredir lo establecido, siempre había deseado llegar más lejos de lo que otros lo hubieran hecho y lo había hecho, pero ahora…se había alejado de los escenario o por lo menos ese era el plan, pero no de las cámaras, nadie podía pensar que era tímido o reservado ante su actitud segura y arrogante sobre los escenarios y lo sabía bien, pero le había tomado cariño a los escenarios y las cámaras ante los largos años de carrera musical que había llevado y aun llevaba con sus amigos, con Queen. Disfrutaba enormemente de ser una reina del drama, de bromear y reír, le gustaba no tomarse las cosas con seriedad para simplemente vivir el ahora, claro que podía ser muy serio si la situación así lo ameritaba pero ¿para qué preocuparse? Si solo vivía de malos ratos y preocupaciones acabaría volviéndose un viejo aburrido y eso era lo último que deseaba hacer. La letra de la canción había terminado mas no la pista musical, las cámaras aún estaban enfocadas en él más pronto se apagarían y sabiendo precisamente esto es que Itachi improviso tan pronto como las ideas vinieron a su mente, brincando y bailoteando a gusto para las cámaras, haciendo que como siempre se enfocaran en el sin perder ningún detalle, gritando a pleno pulmón ¡Ooh Hoo! Ante los divertidos técnicos y camarógrafos que sonreían para sí mismos al verlo, era un espectáculo simplemente impagable.
-Yes, I'm the great pretendeeeeeer, just laughing and gay like a clown— el Akatsuki improviso a propósito, ignorando cualquier esquema y viviendo el momento. —I seem to be what I'm not you see, I'm wearing my heart like a crown, pretending that you'reeee— se detuvo para recuperar el aire, sin dejar de sonreír, —pretending that you'reeeee still arooooooound— alargo esa última nota tanto como le fue posible, sintiéndola en carne propia, fingiendo un infantil puchero para la cámara.
Agradeciendo mentalmente que todo hubiera terminado, o más bien agradecido en el fondo que sus fueras no lo hubieran traicionado, Itachi descendió la aparentemente eterna serie de escaleras en descenso, con calma hasta encontrarse rodeado de un mar de figuras de cartón idénticas a él. Si, se dijo Itachi mentalmente, absteniéndose de reír hasta que las cámaras dejaran de gravar, aun lo tengo se jacto personalmente. Se había esforzado y en grandes por grabar este vídeo y lo había conseguido, porque aún era capaz de hacer lo que se propusiera, aun podía hacer muchas locuras más.
Marzo de 1987/Barcelona
Todas las personas en el mundo tenían un ídolo, en su mayoría perteneciente al mundo de la fama y la fortuna, y en otros casos personas mundanas de la vida normal pero en su mayoría personas famosas, incluso quienes alcanzaban el estrellato como Itachi tenían a una persona a quien consideraban inalcanzable, a quien admiraban, y la persona famosa a quien Itachi admiraba no era otra que Kurenai Yuhi, la increíble soprano española que lo había enamorado con su voz y encantadora presencia desde la primera vez en que la había visto actuar en el escenario hace seis años, en 1981. Con la esperanza de grabar un sencillo para los juegos Olímpicos de Barcelona—y que desde luego se planeaban con antelación—es que se había ideado un proyecto de colaboración entre Itachi y la fabulosa soprano española a través de sus respectivos managers, Kakashi Hatake y Raiden Yuhi. Tamborileando nerviosamente su pie contra el suelo del ascensor, Itachi se mostró más nervioso de lo que nunca se hubiera sentido, casi claustrofóbico mientras se dirigía junto a Shisui, Kakashi y Yamato al salón del hotel Ritz donde se había planeado que tuviera lugar la reunión entre Kurenai y él, para que se conocieran. Estaba insólitamente nervioso, ya en el avión había estado sobradamente dispuesto a arrojarse en paracaídas, considerando que ello era menos riesgoso que encontrarse con la mujer a quien consideraba su ídolo y que le provocaba temor, temor a no ser lo que se esperaba de él, a fallar y a decepcionarla, ¿Cómo iba a hablarle? Él era un mero cantante de rock, un grano de arena y ella una diva de la ópera, una mujer de prestigio, ¡¿Cómo demonios iba a dirigirle la palabra?!
-Tranquilo, Itachi, no te morderá— obvio Kakashi en caso de que ese fuera el temor que lo atosigaba permanentemente.
-Eso no me da miedo, me da miedo que yo la muerda a ella— puntualizo Itachi para incredulidad de todos que solo pudieron observarse entre sí, —¿Saben qué? Me voy— decidió, dando un paso hacia las puertas del ascensor y estudiando cómo salir de ahí.
-Itachi, ¿Cómo que vas a irte?— pregunto Shisui, comenzando a sentir miedo de las locuras que podrían rondar por su cabeza.
-Sí, me descolgare por los cables del ascensor y volveré a casa en una bolsa de plástico de ser preciso— advirtió justo antes de que las puertas se abrieran. Tan pronto como pudo, ingreso en el salón, ignorando el ambiente y todo lo que se había preparado para la ocasión, caminando en círculos como un animalillo enjaulado. —Estoy en mi lugar feliz, estoy en mi lugar feliz…— se repitió una y otra vez para calmarse, volviendo el rostro hacia Kakashi, Shisui y Yamato que lo observaban, —¿Ya llego?— pregunto por fin, dirigiendo su mirada hacia las puertas del ascensor.
-Aun no, espera— tranquilizo Yamato, tomándolo por los hombros y guiándolo hacia uno de los sofás para sentarlo.
Sintiendo como si el corazón se le fuera a salir del pecho en cualquier momento, Itachi se dejó caer sobre uno de los elegantes sofás de la estancia, apretando la tela de sus pantalones con las manos y enterrando el rostro contra uno de los bellos almohadones, chillando para liberar la tensión ante al incrédula y divertida mirada de Kakashi, Yamato y Shisui que no sabían que hacer salvo quedarse estáticos y mirando lo que el Akatsuki hacía. Los minutos comenzaron a pasar en tantos todos aguardaban por la llegada de la soprano y su hermano, Itachi con los nervios de punta, pensando en saltar por la ventana o salir huyendo al descolgarse por las cortinas, él no había hecho nada para llegar a ese acuerdo sino que el encargado de todo había sido Kakashi, él era quien había iniciado negociaciones con Raiden Yuhi el hermano y manager de Kurenai para concretar un trabajo, e Itachi estaba emocionado pero también al borde del colapso nervioso, ¿Cómo hablar con la mujer a quien veía como un ídolo? Por fin y tras tan eterna espera, las puertas del ascensor se abrieron dando paso a Raiden Yuhi y a su lado su bella hermana Kurenai. Tan pronto como Itachi la vio, se quedó con la boca abierta igual que la primera vez en que la había visto; encantadora, alegre y sonriente en todo momento así como con una presencia imponente, elegante, majestuosa con ese largo cabello negro recogido en una coleta ladina y sus labios pintados de un rojo brillante como el color de sus ojos escarlata, por poco y se sintió tonto como un gato mojado al momento de alisarse la ropa con un deje de torpeza y levantarse, intercalando su mirada con cada rincón de la habitación, sin habla.
-Perdón por la demora— suspiro la pelinegra con una alegre sonrisa, —siempre llego tarde no importa que tanto intente apresurarme— confeso, ligeramente avergonzada por lo mismo, siendo espontanea en todo momento. —Gracias por esperar— añadió, a gusto con el ambiente que había sido preparado para Itachi y para ella.
-No fue nada— desestimo Yamato en nombre de todos, aligerando el ambiente, —¿Itachi?— menciono en casi un susurro para despabilar a su amigo que parecía estar de piedra.
-Buenas tardes, soy Itachi Akatsuki, aquí estoy, comencemos— soltó Itachi tan pronto como le tendió la mano a la española para saludarla, haciéndola reír con sus nervios y que ella noto de inmediato.
-Asiento, por favor— invito Kakashi, apartando la silla para que la española pudiera sentarse.
-Gracias, querido— sonrió Kurenai, agradecida por la muestra de caballerosidad.
El salón elegido para el almuerzo era algo divino, una especie de jardín interior para hacer que la habitación pareciera un Edén con un piano dispuesto en el rincón para trabajar, disfrutando de un apacible almuerzo y comenzando a intercambiar las primeras palabras entre sí para adquirir confianza y poder hablar como si fueran dos amigos, Kurenai sumamente habituada a tener que tratar con otras personas debido a su carrera además de que su personalidad como buena española la llevaba a ser lo más cercana posible, anhelando ahora conocer más del hombre sentado a la mesa junto a ella y que le resultaba de lo más interesante aunque pudiera palpar sus nervios. Habían establecido contacto pero no personalmente, Itachi había solicitado a Kurenai algunos vídeos de sus actuaciones y ella a su vez le había pedido algunos vídeos de sus actuaciones con Queen, pero no eran amigos, no se conocían y…¡¿Qué se suponía que debería decirle?! Estaba sentado pero por poco y sentía que se iba a desplomar o hiperventilarse en el mejor de los casos, respondiendo a las preguntas que ella le hacía por inercia más que prestando real atención a ella, pero no pudiendo proponer un tema de conversación a causa de sus malditos nervios que estaban a punto desquiciarlo si no pasaba algo que lo ayudara a relajarse. Ambos músicos, la soprano y el barítono eran observados por sus respectivos managers, por Yamato y por Shisui disfrutando del almuerzo en la mesa contigua bajo un sepulcral silencio, contemplando con total atención como se desenvolvían las cosas entre ambos, devorando mecánicamente la comida en sus platos.
-¿A qué género musical te dedicas, Itachi?— pregunto Kurenai pese a saber la respuesta, intentando aligerar lo más posible la conversación.
-Al rock, pero mis amigos y yo abarcamos de todo— contesto él, algo más relajado al tratar todo lo referente a su familia que era su zona de confort.
-Lo note— sonrió ella, apoyando el mentón contra la palma de su mano, observándolo con suma atención. —Tuve oportunidad de escuchar un par de canciones tuyas, mi hermano me ayudo a investigar, y me gusta lo que haces— confeso, tomando otra cucharada del postre, siendo muy natural en cada actos y gesto que realizaba.
-Oh…me halagas, querida— rió el Akatsuki sin poder evitarlo, cubriéndose la boca al darse cuenta de lo que había dicho. —Perdón, por el atrevimiento— se disculpó ya que no podía olvidar que estaban tratando un asunto serio y formal.
-No te preocupes, entre más familiares seamos mejor— desestimo la pelinegra con una cantarina risa, —me encanta hacer amigos nuevos— confeso con su característica amabilidad, resultando aún más encantadora.
Era fantástico que ambos fueran artistas y tuvieran carreras grandilocuentes pero en ocasiones la fama no era lo que se anhelaba con desesperación, todos deseaban tener una vida normal y para Kurenai era una suerte que el género musical en que trabajaba le permitiera relacionarse con el mundo con libertad, no era tan conocida como todos pensaban, podía caminar tranquilamente por la calle sin ser reconocida y eso sí que era toda una suerte, mas sabía que Itachi no tenía esa libertad—había hecho averiguaciones antes de conocerlo—y lo compadecía de todo corazón por ello, su vida debía ser muy complicada pero ella estaba dispuesta a ser su amiga, quería ser su amiga si él no tenía ningún problema, además de que sería mucho más beneficioso para los dos que se llevaran bien. Sintiendo como si un peso se desvaneciera de sus hombros con las palabras de ella, todo lo que Itachi pudo hacer fue sonreír espontáneamente, por fin libre, claro que aún se sentía como un niño, después de todo estaba conociendo más profundamente a su ídolo, a su heroína, ¿Cuántas personas conseguían algo así en su vida? Él por poco y estaba gritando a pleno pulmón interiormente, feliz, extasiado, más aún estaba ligeramente nervioso, temía que ella se negara a trabajar con él o que no estuviera completamente de acuerdo con lo que él tenía en mente…pero no podía saber si sus temores tenían razón de ser, no en tanto no le propusiera nada a Kurenai que solícitamente le estaban ofreciendo su amistad y eso era algo a lo que él simplemente no podía negarse, ¿Cómo decirle que no a ella?
-Bueno, vamos directo al punto entonces, ¿te parece, Kurenai?— planteo Itachi, sonando mucho más seguro y confiado ahora.
-Estupendo, querido— sonrió ella, encantada con escuchar todo lo que él tuviera a bien decirle, presta a abrir su mente a nuevas alturas.
-Tengo una locura en mente, querida, y me preguntaba si querrías seguirme— planteo el Akatsuki arqueando una ceja a propósito, dejando el misterio para más adelante.
-Comencemos entonces, porque estoy dispuesta a seguirte a Londres si me convences de trabajar contigo— desafío Kurenai, sosteniéndole la mirada e interesándose cada vez más en unirse a él en este proyecto, haciéndolo sonreír.
Su primer álbum solista—Mr. Bad Guy—había tenido poco valor, había sido algo más bien experimental y que no había esperado tuviera repercusiones de ninguna clase, justo lo que había sucedido, pero en esta ocasión Itachi si quería lograr un éxito que llevarse consigo en la memoria, quería demostrar de lo que era capaz, quería poner en practica alguna de sus más descabelladas ideas y afortunadamente había encontrado a la persona perfecta con que trabajar.
Londres/Abril de 1987
-¿Otro trago?— ofreció Sai, levantándose de su asiento y dirigiéndose a la barra.
-Uno suave esta vez— acepto Itachi, masajeándose la garganta…estos malditos resfríos hacían que dependiera de un trago de vodka para calmar el malestar.
-Ya regreso— sonrió el Yamanaka con una ligera sonrisa, terminando su copa de Whisky.
Puede que cada uno de los integrantes de Queen estuviese llevando su propia vida temporalmente; Itachi creando un nuevo álbum solista junto a la incomparable Kurenai Yuhi, Sasuke formando su propia banda para crear un nuevo proyecto solista, Naruto grabando un nuevo álbum y Sai lejos de la vida pública pasando tiempo con su familia, pero aun así los cuatro siempre encontraban una ocasión de pasar tiempo juntos aunque fuera una vez, como ahora en que se encontraban reunidos en su pub favorito, bebiendo en una noche tranquila. Shisui estaba visitando a su familia en Irlanda así que Itachi no tenía mucho que hacer en casa, dejándose guiar por sus amigos a una amena noche de copas y charlas maritales sobre lo aburrida que era la paternidad o los dolores de cabeza que generaba…no, era broma, todos eran felices, a su propio modo. Pero quien se encontraba distante durante el último tiempo era Naruto quien a varios metros de distancia charlaba con Sara Roran, Itachi, Sasuke y Sai la conocían bien, era imposible no hacerlo ya que Naruto pasaba más y más tiempo con ella. Por supuesto que ninguno tenía derecho a reprocharle nada ni decirle que lo hacía estaba mal, preferían guardar silencio, pero ninguno iba a negar que era extraño pasar una noche de amigos y tener al Uzumaki lejos y concentrado en pasar tiempo con esa actriz en lugar de con ellos. En el pasado habrían reunido a sus familias y pasado una noche cenando en Garden Lodge, pero en el último tiempo no podían hacer eso porque Naruto pasaba el tiempo con Sara a espaldas de Hinata quien lo esperaba en casa, y nadie era capaz de abrir la boca para decir la verdad.
-Sasuke, ¿Qué está haciendo Naruto?— pregunto el Akatsuki, perdiendo la cuenta de cuantas veces había presenciado el mismo escenario en días y semanas pasadas.
-¿A ti que te parece?— contesto el Uchiha despreocupadamente, encogiéndose de hombros.
-Creí que el mujeriego eras tú— aludió Itachi con un tono sarcástico, el mismo que empleaba cuanto intentaba hacer que la situación no fuera demasiado seria.
-Y lo soy, pero por ahora mi único entretenimiento es esto— acepto Sasuke, bebiendo lo que quedaba de su trago de Whisky y dejando el vaso sobre la mesa; en casa y con Sakura no tenía por qué pensar en otras mujeres, solo en ella.
-Me preocupa— confeso el parsi finalmente, temía perder a Hinata como amiga y temía que Naruto estuviera cometiendo un error del que quizás fuera a arrepentirse.
-¿Por qué?— cuestiono el baterista, absteniéndose de entornar los ojos, Naruto no era ningún niño, sabía bien que estaba haciendo y las consecuencias que ello traía.
-Porque Naruto no tiene las mismas razones que tú para estar con otras mujeres— aclaro Itachi muy seriamente, recordándole lo que estaba en juego; los sentimientos de Hinata.
En cierto modo los cuatro habían experimentado la vida de súper estrellas que otros tanto anhelaban tener; sexo, drogas y rock and roll…solo que de manera diferente entre sí, Itachi había hecho de todo con todo el mundo a libre albedrío y sin pensar en nada, Sasuke se había aficionado especialmente a las mujeres pero nunca había tenido ninguna relación con cualquiera de ellas, todo había sido solo sexo sin compromisos porque la única mujer que realmente amaba era su esposa y se encontraba en casa esperándolo, Sai por otro lado se concentraba en mantenerse en contacto con su familia que era lo más importante del mundo para él, aficionándose al alcohol pero no más, y Naruto…Naruto siempre había sido diferente de cualquiera de ellos, las mujeres eran su debilidad pero en el sentido platónico, nunca había engañado o traicionado a Hinata, hasta ahora y eso resultaba sumamente preocupante para Itachi. Dándole otro trago a su copa, Sasuke desvió la mirada ligeramente hacia donde estaban Naruto y Sara, sumergidos en su propio mundo y ajenos a ellos, si, había intentado hacer entrar en razón a Naruto pero cada vez que lo intentaba todo eran meras discusiones que no avanzaban en ninguna dirección. Había tenido aventuras con actrices, modelos y demás, pero por su propia experiencia es Sasuke no veía futuro en la relación de Naruto y Sara, ¿Qué futuro tendría una relación que comenzaba con traición? Si, Sara era agradable y divertida pero eso no minimizaba el hecho de que Naruto estaba viviendo una mentira, le mentía cada día a Hinata y lo peor es que parecía no arrepentirse por ello.
-Ya intente hablar con él y no me escucha— confeso Sasuke, encontrando su mirada con la de Itachi quien solo pudo suspirar y negar para sí mismo en respuesta.
-Espero que sepa lo que hace— deseo el Akatsuki sin otra opción, sonriendo en tanto Sai apareció tendiéndole un trago de vodka y sentándose a su lado.
-Igual yo— musito el Uchiha de forma inaudible, apartando su mirada del cuadro que formaban Naruto y Sara.
Tenía experiencia como mujeriego, desgraciadamente ese era uno de los defectos que le había transmitido su padre Izuna con quien hoy no tenía contacto alguno, pero jamás había tenido sentimientos por las mujeres que se llevaba a la cama, todo era solo sexo…pero Naruto era diferente, él se estaba involucrando muy seriamente con Sara, era pareja por así decirlo aunque no es como si su relación fuera precisamente normal. ¿Naruto sabía lo que estaba haciendo? Todos esperaban que sí, porque él sería el único responsable de lo que estaba por venir, eso era seguro.
La paternidad era la parte más hermosa y a la vez la más difícil de la vida de un matrimonio, pero Naruto y Hinata ya estaban sobradamente acostumbrados a ello, habían aprendido como ser padres a través de Boruto y Kushina, por lo que el nacimiento de Himawari había sido otra alegría más de que disfrutar, precisamente había sido concebida durante la gira Magic Tour y Naruto se había encontrado trabajando en su carrera solista durante más de la mitad de los meses del embarazo de Hinata, por lo que habían pasado mucho tiempo juntos para el momento en que Himawari—de ahora casi cuatro semanas de nacida—había llegado para alegrar aún más sus vidas, especialmente ahora que Minato, el padre de Naruto, se encontraba enfermo de cáncer. Con cuidado, Hinata dejo sobre la cuna a su pequeña hija de cortos cabellos azules, besándole la frente y arropándola muy bien antes de apagar la luz y abandonar la habitación, cerciorándose de que se encontrara profundamente dormida. Había mucha paz de que disfrutar ahora que Queen se había alejado de los escenarios indefinidamente, Naruto solo estaba concentrado trabajando en su carrera solista, claro que aun pasaba mucho tiempo con Itachi, Sasuke y Sai, pero más como amigos que como la banda que era. Masajeándose las manos, sintiéndolas adoloridas por tocar la guitarra a lo largo del día, inventando letras y acordes, Naruto alzo la mirada al ver a Hinata entrar en la habitación, era tarde y todo lo que ambos podían desear era dormir profundamente…hasta que Himawari despertara durante la noche, pero se tornarían para que uno durmiera y el otro despertara para cuidarla.
-Apenas conseguí que se durmiera, está muy inquieta— rió Hinata, por fin pudiendo respira tranquila al meterse en la cama, bajo las sabanas.
-Siempre es así últimamente— sonrió Naruto, porque increíblemente Himawari era más activa que Boruto y Kushina juntos, o que cualquiera de ellos.
-Porque se parece a ti— sonrió la peliazul, inclinándose para besarle amorosamente la mejilla como siempre.
Encontrando su mirada con la de su esposo, Hinata deslizo lentamente sus labios hasta encontrarlos con los de Naruto que correspondió de forma más bien mecánica, disfrutando de poder estar junto a ella, mas alejándose en cuanto percibió claras intenciones de su parte por profundizar el beso. Le dedico una ligera sonrisa antes de besarle la frente y darle la espalda, apagando la luz de la lámpara de noche…se sentía mal, no iba a negar que amaba a Hinata, era su esposa después de todo, pero tampoco tenía sentimientos muy fuertes por Sara y casi sentía estar traicionándola al estar con Hinata, ¿Qué debía hacer?, ¿acaso tenía que elegir entre ambas? No, no podría. Sorprendida, confundida y no sabiendo bien cómo reaccionar, Hinata inevitablemente sintió un nudo formarse en su garganta ante esta sola acción y que últimamente era más rutinaria de lo que ella quería admitir…no era tan valiente como otras mujeres, ni tan directa, pero estaba intentando serlo en caso de que ese fuera el problema en su relación, porque llevaba meses sin intentar que concretasen nada en la intimidad, desde antes de que Himawari naciera, y últimamente apenas la besaba a menos que fuera como una muestra más de cariño, no como solía hacerlo antes. No, se dijo Hinata, apartando esa clase de pensamientos de su mente, no podía figurarse ese tipo de ideas, Naruto nunca pensaría en traicionarla, lo conocía bien, todo debían ser imaginaciones suyas. Casi pudiendo sentir los temores de Hinata a su espalda, Naruto se golpeó mentalmente la frente por no ser capaz de protegerla de sus propias mentiras, por no poder decidir qué hacer.
-Descansa, Hinata— deseo Naruto, volviendo ligeramente el rostro hacia el de ella con una sonrisa.
Tranquilizándose con esa sonrisa que siempre conseguía hacer desaparecer todas sus preocupaciones, Hinata abrazo a Naruto por la espalda, envolviendo sus brazos alrededor de su pecho y reposando su cabeza contra su espalda. Por su parte y con la cabeza apoyada contra la almohada, Naruto se mantuvo totalmente despierto y sin saber qué hacer, ¿tendría que decidir?, ¿tendría que elegir entre Hinata o Sara?, aún más importante, ¿podría hacerlo?
Definiciones de perfección había muchas en el mundo, cada una más diferente que la anterior, pero para Sasuke solo existía una; estar en casa junto a su esposa y sus hijos, especialmente a esa hora de la noche—próximos a la media noche—cuando todo era silencio y sus hijos estaban dormidos, cuando podía estar a solas con Sakura. Ambos conformaba un cuadro envidiable de contemplar, tumbado en la cama ajo las sabanas, sin elemento o barrera alguna que impidiera el permanente contacto entre ambos, deleitándose con el silencio y el egoísta placer de verse a los ojos, Sakura observando atentamente el rostro de su esposo con sus manos descansando sobre su pecho y Sasuke acariciando el rostro de su esposa con una mano en tanto trazaba líneas invisibles a lo largo de su espalda con la otra. Llevaban doce años juntos, doce años como pareja y casi once años casados, en su mayoría todos felices excluyendo el inevitable asunto de lo que sucedía en las giras, cuando estaban separados…pero eran plenamente felices estando juntos, lo habían aguantado todo sin importar que fuera y se amaban aún más que el primer día juntos. Precisamente por los doce años que llevaban juntos es que Sakura pudo percibir que aun cuando Sasuke y ella estuvieran juntos en la misma cama y viéndose a los ojos, sus pensamientos lo llevaban más lejos de su hogar y ella quería saber porque, no soportaba estar ajena de sus preocupaciones, siempre deseaba poder ayudarlo y esta vez no era diferente. Sonriendo ligeramente y recargándose sobre el pecho de su esposo, Sakura observo intensamente a Sasuke hasta hacerlo volver a la realidad.
-¿Una moneda por tus pensamientos?— pregunto la Haruno inevitablemente divertida, deseando poder leer su mente para ayudarlo, mas lastimeramente no tenía ese don.
Si, Sakura no era psíquica ni nada parecido pero por momentos Sasuke realmente sentía que podría serlo si solo se esforzara continuamente, ¿Cómo es que nadie podía comprenderlo mejor de lo que ella lo hacía? Llevaba días enteros con una preocupación en la mente y nadie—ni siquiera Itachi, Sai o el propio Naruto eran capaces de verlo pese a que se mantuvieran en contacto personalmente o por teléfono, pero Sakura si, ella siempre podía ver que estaba pasando aunque el resto del mundo no lo hiciera. Tenía una gran preocupación que lo mantenía intranquilo pero no era suya ni a causa de Itachi; se trataba de Naruto, estaba engañando a Hinata y lo peor de todo es que en lugar de solo tratarse de una aventura ocasional esto se estaba transformando en algo muy serio ya que Sara y él se veían cada semana y más de una vez, no era correcto que estuviera traicionando a Hinata de ese modo y Sasuke lo sabía bien pero no podía hacer nada, ya había intentado hablar con él para hacerlo entrar en razón pero no había servido de nada porque Naruto no quería escucharlo, lo oía pero no escuchaba sus palabras, no realmente. Desearía poder contarle todo a Sakura y poder escuchar sus consejos como hacia cada vez que tenía un problema, pero…¿era correcto preocupar a Sakura de ese modo? Ella y Hinata eran grandes amigas, ¿no la estaría obligando a mentir si le dijera lo que estaba pasando? No, sería realmente una mala persona si le estuviera mintiendo descaradamente a su esposa y eso era algo que no soportaría hacer una segunda vez en su vida.
-¿Puedo pedir tu consejo?— pregunto Sasuke tras emitir un casi inaudible suspiro, no sabiendo bien que es lo que debería hacer.
-Siempre lo haces— contesto Sakura ligeramente divertida, restándole importancia. Sasuke la observo intensamente, haciéndole entender que esto era algo realmente serio, —¿qué pasa?— pregunto genuinamente preocupada ante su seriedad.
-Naruto está actuando raro y eso nos preocupa a Itachi y a mí— confeso él sin dar mayores detalles, porque sobraban a decir verdad.
-¿Raro?— repitió ella, frunciendo ligeramente le ceño con desconcierto hasta entender que solo había una explicación para la palabra "raro" en este caso, —¿está engañando a Hinata?— cuestiono horrorizada nada mas caer en aquella posibilidad.
-No se lo digas— pidió el Uchiha encarecidamente, ya teniendo mucho con que lidiar al guardar silencio.
-No lo haré, somos amigas, pero no me corresponde a mí hablar sino a Naruto— tranquilizo la Haruno de inmediato, depositando un beso sobre su pecho al comprender lo frustrado que se estaba sintiendo al tener que callar todo este tiempo, —¿intentaste hablar con él?— pregunto, mordiéndose la lengua interiormente ya que eso debería haber sido lo primero que él habría hecho con seguridad.
-Sí, pero me ignoro— bufo Sasuke, masajeándose las sienes, no sabiendo que hacer para no seguir siendo cómplice de este problema, —¿Qué debo hacer?— consulto directamente, porque su esposa siempre sabía qué hacer.
-Insistir, porque no creo que Naruto haga lo mismo que tú— obvio Sakura, ella podía fingir que no sucedía nada solo porque Sasuke no la traicionaba realmente con otras mujeres, en cuanto a Naruto…esa era otra historia, —y como su amigo, tienes que abrirle los ojos aunque él no quiera ver la verdad— puede que Naruto estuviera viviendo una mera fantasía, y lo mejor era que recordara que solo tenía una realidad a la que aferrarse.
Ya quisiera ella vestirse, salir de esa habitación y contarle todo a Hinata cuanto antes, pero por muy amigas que fueran no era su responsabilidad hacerlo porque no era ella quien la había traicionado, el responsable era Naruto. Era doloroso pero actualmente lo mejor a hacer era esperar, esperar a que Naruto entrara en razón y recordara que tenía algo aún más importante que su relación con Sara; su familia, y estaba arriesgando todo sin tomar el peso de sus actos, pero Sasuke se lo recordaría. Naruto tenía que decidir si continuaba con esta aventura o bien con su familia, pero tenía que decidir ya.
Mentir era un arte y engañar una habilidad dada por los dioses, solo unos pocos afortunados conseguían hacerlo y aunque no fuera digno de orgullo Naruto creía haber encontrado la forma perfecta de ocultar su relación con Sara. Queen se había alejado indefinidamente de los escenarios y no había motivo alguno para grabar ningún proyecto nuevo juntos ya que los cuatro estaban temporalmente más concentrados en sus propias vidas que en grabar un álbum o volver a componer juntos, pero en medio de esta carrera solista Naruto había encontrado un viejo estudio o gimnasio donde trabajar y grabar al mismo tiempo, estaba en el centro de Londres y a su vez apartado del bullicio. Inicialmente Sara y él se habían convertido en buenos amigos, tenían mucho en común y se divertían juntos al compartir experiencias sobre sus respectivas carreras pero cuanto más tiempo pasaban juntos es que se habían dado cuenta de que ser amigos no era suficiente para ambos hasta que habían aceptado ser pareja, Naruto estaba pasando por una situación muy difícil en el plano emocional; Itachi estaba enfermo o no podía contárselo a nadie, su padre tenía cáncer…sentía estar solo en esta lucha por no perder la cordura pero Sara siempre estaba ahí últimamente para apoyarlo y eso era algo invaluable para él. Pero desgraciadamente no podían pasar juntos tanto tiempo como quisiera y tras casi medio día juntos en ese estudio que se había convertido en su propio rincón del mundo, Sara reviso la hora en su reloj antes de levantarse del sofá; tenía que ir a trabajar, le había propuesto una obra de teatro y quería estudiar el guion para saber si aceptaba o no la oferta de trabajo.
-¿De verdad tienes que irte?— consulto Naruto, incapaz de acostumbrarse a la idea de tener que despedirse de ella.
-Bebé...— sonrió Sara, lamentando tener que decirle adiós, pero era necesario. Acerco sus labios a los de Naruto con el propósito de un beso de despedida, mas siendo sorprendida por un ardiente beso al que se le dificulto responder, ambos teniendo que separarse por la necesidad de respirar, —te deje un poco...— aprecio una mancha de lápiz labial que le había dejado contra el costado de sus labios.
-Déjalo así, me recordara a ti— desestimo él, queriendo recordar cada momento que tiempo que pasaba junto a ella.
-Nos vemos mañana, ¿sí?— tranquilizo ella con una alegre sonrisa, llevando en su mente la cuenta regresiva de las horas que faltaban para que volvieran a estar juntos.
-Sí— sonrió el Uzumaki, no teniendo otra opción más que esperar a que volvieran a verse.
-Sal, déjanos a solas— dicto Sasuke, entrando de golpe en la sala.
Si bien ese espacio era su propio rincón del mundo para Naruto y Sara, ambos no eran los únicos en saber que allí era donde siempre podían encontrarse, Sasuke lo sabía e Itachi también, y en esta ocasión Sasuke simplemente había soportado por demasiado tiempo mantener la boca cerrada y ser su cómplice en esta mentira. Sobresaltada por la irrupción de Sasuke, Sara bajo la mirada, acomodándose el bolso contra el hombro y dirigiéndole una última sonrisa a Naruto antes de abandonar el estudio, dirigiéndole una sutil mirada al Uchiha quien pretendió apartar la mirada al instante; Sara y él eran amigos, no tenía nada contra ella pero no iba a seguir mintiendo como si nada por más tiempo, Hinata también era su amiga y no era justo que todos supieran la verdad menos ella…Sakura había vivido eso una vez y él comprendía bien que se le rompería el corazón cuando lo supiera. De pie junto al sofá, a un par de pasos de la mezcladora de sonido, Naruto siguió con la mirada a Sara hasta perderla de vista, solo entonces concentrando su mirada en Sasuke quien lo observo duramente y de brazos cruzados como si fuera la peor persona del mundo. Itachi había sido la primera persona en saber de su relación con Sara, luego se los había dicho a Sasuke y Sai, y pese a que ninguno de ellos estuviera de acuerdo en que engañara a Hinata a costa de estar con Sara, ninguno había violado la confidencialidad que se tenían como amigos, todos trataban bien a Sara e incluso la consideraban una amiga pero la forma en que Sasuke acababa de expresarse era algo que él no iba a tolerar, se supone que eran amigos, ¿Qué derecho creía tener para hablar de ese modo?
-No tenías por qué ser tan grosero— aludió Naruto, molesto y desconcertado por su actitud.
-Yo haré lo que me dé la gana— ignoro Sasuke adrede, teniendo algo más importante que tratar con él que sus buenos modales, —¿qué estás haciendo?— pregunto por fin y casi en un suspiro, intentando entenderlo.
-¿De qué hablas?— inquirió él, aún más confundido sobre sus razones para estar ahí y pretendiendo hablar.
-Del modo en que estás engañando a tu esposa— obvio el Uchiha en caso de que ya no fuera lo bastante obvio, —sé que no soy un buen ejemplo, pero esta no es la forma de lidiar con los problemas— como amigo, quería que Naruto entendiera el error que estaba cometiendo antes de que fuera demasiado tarde.
-Lo dice quién engaña a su esposa en todas las giras— comparo el Uzumaki sin ningún miramiento, considerando a su amigo demasiado hipócrita al tratar precisamente ese tema.
Okey, si, estaba haciendo algo horrible al engañar a Hinata con otra mujer pero no lo hacía porque no la amara…una vez, hace años, se había dicho a si mismo que jamás podría traicionar a la mujer que amaba porque traicionarla implicaba no amarla, se había dicho en ese entonces que jamás podría empatizar con Sasuke pero estaba equivocado, no tenía sus mismas razones para engañar a Hinata pero lo que tenía con Sara era su perfecto mundo aparte; por las noches llegaba a casa y pasaba tiempo con Hinata y sus hijos, se encontraba permanentemente rodeado de todo el afecto que necesitaba, pero de día estaba con Sara. Era felices con su familia pero Boruto, Kushina y ahora Himawari le quitaban mucho del preciado tiempo que deseaba pasar con Hinata, ella no estaba disponible para pasar cada hora del día con él como tanto anhelaba, pero Sara sí. Sabía bien que lo que estaba haciendo estaba mal, pero era un poco tarde para retractarse. Sintiendo esas palabras como poco menos que un empujón contra su pecho o una bofetada de advertencia para comenzar una pelea, Sasuke se acercó a Naruto, tomándolo del cuello de la playera y haciéndolo levantarse del sofá, sosteniéndole la mirada como si no fueran amigos o hermanos; Sakura era algo impoluto para él, lo único inocente y sincero en su vida—además de Daisuke y Sarada, claro—y nadie, ni siquiera Naruto, Sai o Itachi podían hablar de su relación pensando que lo sabían todo porque no era así, nadie sabía o alcanzaba a entender cuan profundamente amaba a Sakura ni le permitiría a nadie que se llenara la boca hablan de ello como si nada.
-Cuidado con cómo me hablas— advirtió el Uchiha sosteniéndole fríamente la mirada, resultando que se le hiciera difícil verlo a los ojos, —somos amigos, pero no te atrevas a compararte conmigo; yo no estoy con otras mujeres porque sienta que no recibo el afecto suficiente, como tú, yo no soy tan canalla como para mentirle a la cara a mi esposa— Sakura sabía todo lo que hacía, ella sabía quién era y porque hacia lo que hacía, no le mentía del modo en que Naruto hacía con Hinata, él no era tan cínico ni hipócrita.
Es cierto, su relación con Sakura no era perfecta pero para ambos era más importante lo mucho que se amaban que el hecho de que hubieran existido baches o tropiezos en el camino, había engañado a Sakura con otras mujeres, sí, pero no porque necesitara afecto o porque sintiera que le faltaba algo en su vida junto a ella sino todo lo contrario, durante las giras o estando tan lejos de ella todo lo que necesitaba era desahogarse, solo sexo, pero pensando en ella, imaginando que cualquiera de las mujeres que frecuentaba era ella. Era traición, sí, pero no de sentimientos, no como lo que estaba haciendo Naruto, él jamás podría estar con dos mujeres al mismo tiempo y pretendiendo que amaba a ambas, eso era imposible en su mente cuando solo había lugar para Sakura en su vida. Naruto se estaba equivocando e independiente de lo que fuera a decidir hacer, todo lo que Sasuke quería es que su amigo tomara una decisión y ya, porque de lo contrario acabaría perdiéndolo todo y esa era una situación real. Aceptando la verdad aunque doliera profundamente como una herida en el centro de su pecho, Naruto frunció el ceño y apretó fuertemente los puños hasta sentir que se hería las palmas de las manos…había sido egoísta y lo comprendía bien pero nunca había sido su intención lastimar a nadie en el proceso, más sabia que lo había hecho, ¿Cómo mirar a Hinata a los ojos y decirle la verdad?, ¿Cómo seguir juntos? Aun la amaba con todo su corazón pero también tenía sentimientos muy fuertes por Sara y sería imposible tener a las dos en su vida, sería injusto para ambas.
-No quería llegar a esto— confeso Naruto, alzando la mirada para encontrarla con la de su amigo quien solo pudo bufar para si en respuesta.
-Pero lo hiciste— obvio Sasuke, porque ya era tarde para decir que lamentaba lo que había hecho, no había vuelta atrás, —no me culpes a mí, ni a Sara o Hinata, el del problema eres tú— Sara sabia de la verdad y de todas formas no se había opuesto a estar con él pese a estar casado, pero esa era otra historia, —tienes que decir la verdad, Naruto, ya basta de mentir— recordó en voz alta, forzándolo a tomar una decisión.
Debía intentar remediar la situación en tanto pudiera hacerlo y antes de que Hinata se enterara de la verdad, porque si Hinata descubría la verdad…no habría ninguna solución, lo perdería todo, partiendo por el amor de Hinata y luego sus hijos. Asumiendo la verdad, todo lo que Naruto pudo hacer fue asentir en silencio, resignado y pensando en que hacer; resultaría doloroso y difícil pero tendría que elegir, no quedaba otra opción, ¿pero podría hacerlo? Eso estaba por verse.
-Gracias, Phoebe— agradeció Itachi, prefiriendo no entrar a la cocina directamente ante el mal humor de Tenma el día de hoy.
-De nada— tranquilizo Yamato despreocupadamente, con una sonrisa tanto para Itachi como para Izumi. —Evitare la cocina, Tenma está de un humor de perros…— entorno los ojos antes de retirarse, señalando con la cabeza hacia la cocina.
En tanto sus amigos se concentraban en experimentar con sus carreras solistas o en el caso de Sai pasaban tiempo en casa, Itachi estaba feliz ahora que el álbum Barcelona marcha como viento en popa gracias a la ayuda de su querida amiga Kurenai, el tiempo vivido junto a ella había sido maravilloso y juntos estaban creando una verdadera joya musical, además Queen había ganado otro previo Ivor Novello por su contribución a la música británica...aun no sabía cuándo comenzaría la cuenta regresiva, pero por ahora era feliz con el tranquilo ritmo que había tomado su vida, tenía todo para ser feliz, simplemente no podía pedir nada más, especialmente cuando Izumi lo visitaba casi todos los días, eso era algo sublimemente perfecto. Ya al encontrarse a solas, Itachi e Izumi no pudieron evitar reír ante las palabras de Yamato; Tenma era un ser de lo más dulce…cuando estaba de buen humor, cuando no era mejor no llevarle la contraria porque podía convertir la casa en una guerra de trincheras. Como la gran figura de autoridad en la vida de Itachi, Izumi era la responsable de encargarse de la casa y llevar las cuentas, incluido el salario del personal y el dinero en efectivo porque Itachi nunca tenía cabeza para nada de eso, no solo porque tuviera su mente ocupada con ideas para nuevas canciones o álbumes sino porque necesitaba de Izumi todos los días, era el amor de su vida, ¿Cómo no depender de ella? Izumi era absolutamente indispensable en su vida, lo conocía mejor que nadie y del mismo modo él la conocía a ella como la palma de su mano y sabía que su razón para visitarlo no era meramente amistosa; había problemas, lo veía en sus ojos.
-¿Qué pasa?— pregunto Itachi por fin, mentalizándose para hablar con seriedad y no ser un simple payaso.
-¿Por qué crees que pasa algo?— curioseo Izumi, intrigada por su forma de saber que algo no estaba bien aunque ella no se lo dijera.
-Porque solo tienes esa carita cuando estas triste— obvio él, sosteniéndole ligeramente el mentón y haciendo que sonriera ligeramente.
-Sí, estoy triste— acepto ella sin otro remedio, porque él no dejaría el asunto hasta que ella le dijera la verdad, —Baru y yo peleamos de nuevo— confeso en un suspiro, agotada de solo recordar las discusiones que sostenían últimamente.
-Ay, por Dios— suspiro el Akatsuki dramáticamente, dejando su taza de té sobre la mesa, —¿Qué manía tenemos los hombres de crear problemas donde no los hay?— se preguntó en voz alta, molesto por la sola idea de que alguien hiciera enojar al amor de su vida.
-Creo que esta vez es la definitiva— medito la pelicastaña en voz alta, sonriendo tristemente para sí, decepcionada consigo mismo aunque muy en el fondo.
-¿Por qué piensas eso?— inquirió Itachi, no es como si de todas formas estuviera muy feliz de imaginar a Izumi y Baru reconciliándose…pero sería feliz en tanto ella también lo fuera.
-Porque no lo amo— declaro Izumi sin ninguna vacilación, haciendo que él sonriera ligeramente sin apartar sus ojos de ella. —Itachi, si yo te pidiera un favor, ¿me ayudarías?— planteo, sintiendo como si su corazón se detuviera de anticipación.
-Haría lo que fuera por ti, mi amor, por supuesto— contesto él de inmediato y sin dudarlo, estrechando las manos de ella entre las suyas.
-Tengamos un hijo— planteo ella finalmente, logrando que Itachi por poco y le soltara las manos al escucharla, pero no lo hizo. —Soy inmensamente feliz en esta vida, Itachi, pero no amo a Baru sino a ti— ya había mentido por demasiado tiempo, no sería capaz de seguir haciéndolo, —por favor, tengamos un hijo— rogó de forma vehemente, anhelando su respuesta y todavía más que fuera un sí.
Sabía que lo que le estaba pidiendo era algo difícil, pero…ya no soportaba más fingir que no lo amaba, claro que ambos eran más cercanos y se sentían el uno al otro de un modo impropio para dos amigos porque su relación jamás había terminado, se amaban aún más que al momento de dejar de ser pareja porque lo que había entre ambos no podía destruirse, y para Izumi era imposible sostener una mentira; si, Baru y ella habían sostenido un matrimonio estable hasta hace poco pero últimamente Baru se irritaba con facilidad, parecía que las cosas ya no daban para más y hablando con honestidad Izumi tampoco quería intentarlo porque no lo amaba, a quien amaba era a Itachi y prefería vivir un tiempo efímero junto a él que pasar el resto de su vida pretendiendo que solo eran amigos. Si Izumi hubiera hecho esa propuesta en el pasado, Itachi no lo habría pensado dos veces antes de aceptar, pero ahora todo era demasiado diferente, él era diferente y todo lo que provenía de él era una especie de veneno mortal que acababa con todo lo que tocaba, y no podía permitir que ese veneno alcanzara a Izumi como ya—tal vez—había alcanzado a Shisui. Siempre había deseado tener hijos, era su sueño imposible ahora, no le había dedicado el tiempo suficiente a ello cuando aún había podido realizarlo porque ahora era imposible, si intentaba concretarlo contagiaría a Izumi en el proceso—ya que para concebir un hijo era necesario no usar protección—y al hijo que pudieran tener…no se perdonaría eso. Ese sueño seguiría como un imposible en su mente, no podía ni podría ser jamás otra cosa.
-Si estuviéramos en una situación normal, Izumi, no dudaría en aceptar, nada me haría más feliz— admitió Itachi sinceramente, ascendiendo sus manos y estrechando los brazos de ella bajo su tacto, —pero no puedo— contesto finalmente aunque también resultase doloroso para él negarse a lo que más deseaba, tener un hijo con ella.
-¿Por qué?— pregunto Izumi con un nudo en la garganta, dolida al no poder ver cumplido su único deseo; morir con él o vivir teniendo un recuerdo viviente de su amor, de lo que habían significado el uno para el otro.
-Porque no me perdonaría condenarte a ti ni a un niño inocente— puntualizo él, acercando su rostro al de ella, sin dejar de verla a los ojos para hacerle saber que era sincero en caso de que ella lo dudara, —¿Cómo crees que me sentiría…si murieras por mi culpa?— inquirió, aterrado con tan solo imaginar ese escenario en su mente, no se perdonaría jamás ser el causante de su muerte, no podría morir tranquilo. —Te amo, Izumi, pero no puedo hacer lo que me pides— determino finalmente, acunando el rostro de ella en sus manos antes de abrazarla contra su pecho, envolviendo sus brazos protectoramente alrededor de ella. —Sé que es difícil de creer pero encontraras la felicidad, el dolor te va a ayudar a ser valiente—aseguro ya que al menos eso había hecho él, —un problema no es una angustia, es una invitación a una solución— cito en voz alta, aferrándose a la esperanza incluso cuando todo parecía perdido.
Él ya se había desesperado mucho y no volvería a hacerlo, no era correcto rendirse ante las adversidades y él tampoco lo haría, creería hasta las últimas consecuencias que existían los milagros y que había una solución para todo, porque la había, él creía en eso. Apoyando su cabeza contra uno de los hombros de Itachi, todo lo que Izumi pudo hacer fue asentir con lágrimas en los ojos, manteniéndose en silencio y disfrutando de la dulce sensación de los brazos de Itachi a su alrededor…había creído que tendría ese consuelo, que podría morir junto con él si lograba que aceptara su propuesta…pero por lo visto no sería así. ¿Cuán dolorosa seria la vida sin él? Pronto tendría que aprender a descubrirlo.
PD: Saludos, queridos míos, como siempre tenia mis dudas sobre si conseguiría tener listo este capitulo antes del viernes pero para mi sorpresa lo hice, incluso sin llegar al jueves y todo por ustedes :3 como prometí este fin de semana actualizare "El Velo del Amor" y las próximas dos semanas "El Conjuro 2 Naruto Style: Enfield" y "El Sentir de un Uchiha" :3 Esta historia esta dedicada a mi querida amiga Animated-Geek-Lonely-Nerd (agradeciendo que lea esta historia asi como yo leo las suyas con sumo gusto), a DULCECITO311 (agradeciendo su comprension y dedicandole cada actualización de cada una de mis historias), a Regina Alba Blossom (feliz de que la historia sea de su agrado, dedicándole cada nuevo capitulo) , ya todos aquellos que leen, comentan o siguen cualquiera de mis historias : 3 besitos, abrazos y hasta la próxima
Reparto:
-Itachi Akatsuki / Ichiro Uchiwa como Freddie Mercury / Farrokh Bulsara
-Sasuke Uchiha como Roger Taylor
-Naruto Uzumaki como Brian May
-Sai Yamanaka como John Deacon
-Izumi Uchiha como Mary Austin
-Sakura Haruno como Dominique Beyrand
-Hinata Hyuga como Chrissie Mullen
-Sara Roran como Anita Dobson
-Shisui Uchiha como Jim Hutton
-Sukea/Kakashi Hatake como Jim/Miami Beach
-Yamato Kinoe como Peter Freestone
-Kurenai Yuhi como Monserrat Caballé
-Kagami Uchiha como Peter Straker
-Baru Uchiha como David (esposo de Izumi)
-Himawari Uzumaki como Emily Ruth May
Diferencias y Curiosidades:
The Great Pretender: la canción del grupo "The Platters" fue lanzada como sencillo el 3 de Noviembre de 1955, alcanzo el Nº1 en las listas de éxito en 1956 y se mantuvo en el primer lugar durante dos semanas. La canción ha sido versionada por muchos artistas y uno de ellos fue Freddie Mercury quien en 1987 grabo un vídeo musical en que aparece cantando y actuando en diversos escenarios en un momento de su vida en que ya se estaban esparciendo los rumores de que padecía SIDA, y el vídeo fue una forma de desmentir su enfermedad ya que todos se sorprendieron al verlo en el vídeo ante el buen semblante que poseía. En el vídeo musical se puede ver a Freddie Mercury, Roger Taylor y Peter Straker—amigo de Freddie—vestidos de mujeres e interpretando a un grupo de coristas. Para la grabación del vídeo, Freddie se afeito su característico bigote y no volvió a llevarlo nunca mas hasta su muerte en 1991. En esta versión, Itachi se corta el cabello hasta la altura del mentón para que enmarque los lados de su rostro, pero mas adelante tomara otras decisiones sobre su aspecto físico tal y como hizo Mercury.
Freddie Mercury y Montserrat Caballé: el barítono y la soprano se vieron por primera vez en 1981 cuando Freddie Mercury asistió a una función de opera de Luciano Pavarotti en compañía de Peter Freestone y aunque no se conocieron formalmente, Freddie Mercury se convirtió en vasallo de la grandiosa soprano, admirándola profundamente. No se conocieron formalmente hasta cuando se le pidió a Freddie Mercury que compusiera una canción para los Juegos Olímpicos de Barcelona para que la cantara Monserrat Caballé, y ambos acordaron un encuentro en el Hotel Ritz de Barcelona en Marzo de 1987, durante un almuerzo en que acordaron no solo crear una canción para los Juegos Olímpicos sino que asociarse para crear un álbum juntos. A partir de su primer encuentro Freddie y Montserrat se convirtieron en grandes amigos, hasta las respectivas muertes de ambos, es mas, Montserrat se refirió en múltiples ocasiones a su amigo barítono a lo largo de los años hasta su muerte el 6 de Octubre de 2018, y de hecho ella asistió a Montreux junto a Bomi y Jer Bulsara para la inauguración de la estatua de Freddie Mercury ante el lago Leman en 1996. Para el encuentro entre Itachi y Kurenai me base en los testimonios de Jim Beach y Peter Freestone.
Brian May & Anita Dobson: como ya había mencionado anteriormente, Brian y Anita se conocieron a mediados de 1986, posiblemente en el cumpleaños Nº40 de Freddie Mercury, y se volvieron amigos hasta que en algún punto ente finales de 1986 e inicios de 1987 se convirtieron en algo mas, algunos podrán decir que amantes y otros que pareja pero lo cierto es que ya sostenían una relación cuando Emily Ruth May—la hija menor de Brian y Chrissie—nació a mediados de febrero de 1987. Como ya dije en ocasiones anteriores, estoy en contra de la infidelidad y no la avalo de ninguna forma pero debo ponerme en el lugar de los personajes ya que no tengo nada contra Brian y Anita, es mas, deseo que sean muy felices, por lo que intento reflejar su historia como amor porque eso fue, sumado a que según dijo Brian May en su canción "Too Much Love Will Kill You", al momento de divorciarse de su esposa amaba tanto a Chrissie como a Anita y fue muy duro tener que dejar a una para no perder a la otra. Además en el siguiente capitulo conoceremos a una nueva mujer que hará trastabillar las palabras de Sasuke y ya verán porque.
La Propuesta: la escena final sobre Itachi e Izumi al final del capitulo no es pura casualidad ni inventada. Según investigue en varias fuentes, en algún momento entre 1986 y 1987, Mary Austin le habría pedido a Freddie que tuvieran un hijo juntos y Freddie solo se abría negado porque por entonces ya sabia que era VIH positivo o incluso que ya sabia que padecía SIDA. Hasta sus mas recientes declaraciones, Mary siempre ha afirmado que amo sinceramente a Freddie y que vivió su amor junto a él como un matrimonio en que estuvieron juntos el uno para el otro en lo bueno y en lo malo, y de la misma forma Peter Freestone que asistió a Freddie Mercury en las giras y vivió con él en Garden Lodge, afirma que si Freddie amo a una persona con todo su corazón, esa persona sin duda fue Mary ya que no podía vivir sin saber de ella, sin recibir sus visitar o visitarla personalmente, incluso celebrando personalmente sus cumpleaños y pasaba junto a ella navidad. Aunque Mary y Freddie no tuvieron hijos juntos, Freddie fue el padrino de su hijo mayor, Richard quien nació en 1988.
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: " Avatar: Guerra de Bandos " ("Una adaptación de la película" Avatar "de James Cameron y que pretende iniciar pronto)," La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber "(precuela de" La Bella & La Bestia ")," Sasuke: El Indomable "(Una adaptación de la película" Spirit "como había prometido hacer)," El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha "(narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie" Diriliş Ertuğrul "),"como algunas ya habrán notado por mis historias"El Sentir de un Uchiha "y" El Clan Uchiha ", también tengo la intención de explicar el porque de especificar eventos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedió, por lo mismo tengo la idea —si ustedes lo aprueban— de iniciar un fic llamado " El Origen del Clan Uchiha " centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro: 3 Para los fanáticos del universo de " El conjuro " ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia " Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prólogo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada" El Imperio de Cristal " -por muy infantil que suene- basado en los personajes de la Princesa Cadencia y Armadura Brillante , como adaptación: 3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima: 3
