Esta es una secuela del fic "Bohemian Rhapsody: La Historia de Queen" que narra la vida, obra y legado de Freddie Mercury y Queen , esta inspirada en declaraciones oficiales de Freddie Mercury , Roger Taylor , Brian May y John Deacon , al igual que su actual gerente Jim Beach , y en los documentales " Queen: Days of Our Lives " y " Freddie Mercury: The Great Pretender ". Les sugiero oír; "Cowboys and Indians" de The Cross, "Somebody To Love" del álbum A Day At The Races de 1976, "It's a Hard Life" del álbum The Works de 1984 y "Too Much Love Will Kill You" del album Made In Heaven de 1995.


Ahora que Queen se había tomado un indefinido receso de los escenarios así como de gravar un nuevo álbum, los cuatro integrantes se encontraban por su cuenta, Itachi cosechando los éxitos de su nuevo álbum junto a la soprano Kurenai Yuhi, Naruto grabando en solitario, Sai pasando tiempo junto a su familia y Sasuke siguiendo sus propias locuras como siempre; para grabar de forma eficiente su tercer álbum solista el Uchiha decidido formar una banda paralela a Queen, llamada The Cross, tanto para crear nuevo material como para salir de gira, y los demás integrantes de Queen estaban de acuerdo con su decisión porque sabían bien que ellos eran una prioridad en la vida de Sasuke, él mismo lo había dicho. The Cross estaba conformada por Atsui como baterista, Omoi como guitarrista, Nurui como bajista y Suigetsu—que había tocado junto a Queen durante sus conciertos—como tecladista, pero por ahora y alejándose temporalmente de las sesiones de grabación en los estudios en Montreux, los cinco estaban completamente concentrados en grabar el video musical del sencillo Cowboys and Indians, mas para ello necesitaban de "caras bonitas" que emplear en el vídeo, y según Nurui en ese pub—que últimamente era el más exclusivo e importante todo Londres—encontrarían a las chicas perfectas para lo que tenían en mente, aunque hasta ahora—sentados en su propia besa y bebiendo a modo de desafío entre si—no habían visto a ninguna chica que los dejara sin aliento o que los sorprendiera.

-Crean en mis palabras, las modelos más bellas de Londres se reúnen aquí— insistió Nurui, muy seguro de sus palabras, —si no encontramos chicas lindas para el video de Cowboys and Indians, dejo de llamarme Nurui— proclamo en su defensa y con una mano sobre su corazón como juramento.

-Empieza a buscarte otro nombre entonces, porque te daré mi camisa si encontramos a una chica lo bastante sexy para aparecer en el vídeo— advirtió Atsui, dudando seriamente de su amigo, hasta entonces. —Oh…— jadeo, siguiendo con la mirada a una despampanante belleza que entro en su rango de visión dejándolo completamente absorto.

-Iré por otro trago— se excusó Sasuke al ver que ellos podían divertirse solos por unos minutos.

-Ese es el espíritu, Sasuke, embriagarse hasta caer— alentó Suigetsu levantando su copa antes de beberse lo que quedaba de un golpe.

-Eso lo haces tú— diferencio el Uchiha, inevitablemente divertido por su actitud.

-Y salud por eso— celebro Nurui uniéndose al Hosuki en su competencia de beber.

Negando en silencio para sí, Sasuke se aproximó a la barra para pedir otro trago: Sakura estaba de visita en Francia, según tenía entendido su padre estaba enfermo, él habría deseado acompañarla pero ella había insistido en que no era necesario y en que volvería pronto, cosa que esperaba desesperadamente, añorando su presencia. En un instante de distracción es que recorrió con su mirada a todas las mujeres que se encontraban en su rango de visión, intentando encontrar a alguien que calzara con la idea que tenían en mente para el vídeo musical de Cowboys and Indians, ciertamente mujeres de gran belleza había muchas en el mundo y Sasuke siempre tenía tiempo de sobra para apreciarla gracias a su tipo de vida, pero de entre todas las bellezas presentes en el pub, una destaco de entre todas ella, casi como si su sola presencia atrapase su atención; largo cabello naranja brillante, rasgos delicados y seductores al mismo tiempo, ojos oscuros como la tinta y sonrisa encantadora, con la piel clara como el marfil y que sabía cómo ensalzar sus propios encantos, vistiendo unos cortos shorts durazno que hacían más pronunciadas sus curvas a la par con los tacones color negro que resaltaban su altura, una sencilla blusa negra que dejaba expuesto el vientre, estampada en pequeños lunares color durazno y de rebajado escote corazón, con cortas mangas hasta los codos y que dejaban expuestos los hombros para que sus largos cabellos cayeran sobre estos y enmarcaran su rostro, era realmente encantadora. La pelinaranja se aproximó a la barra situándose a su lado sin siquiera advertir su presencia.

-Oye— llamo Sasuke en medio del bullicio, consiguiendo la atención de ella que volteo a verlo, —¿cómo te llamas?— pregunto con genuino interés.

-Cómprame un trago y te lo diré, amor— condiciono ella con una arrogante sonrisa, alzando su copa vacía.

-Trato hecho— acepto el Uchiha, alzando la mirada hacia el barman que asintió con una sola mirada suya antes de reemplazar las copas vacías de ambos por dos llenas. —Cumple tu palabra— ordeno con una sonrisa ladina y de manera desafiante.

-Soy Takara— contesto la pelinaranja, sin apartar sus ojos de los de él y acercársele lentamente.

Sin darle tiempo a pensar o protestar siquiera, la pelirroja inclino su rostro hacia el del Uchiha para encontrar sus labios con los del Uchiha que si bien se sorprendió por su actuar no manifestó protesta o negativa alguna a sus actos, brindándole completa libertad de envolver sus brazos alrededor de su cuello y pronunciar el beso, correspondiendo en todo momento…


-¡Shisui!, ¡Date prisa!— grito Itachi a todo pulmón y forma casi desesperada.

Sentado en un banquillo delante de la encimera de la cocina y degustando un simple sándwich de atún que había preparado a modo de improvisada cena al no tener demasiada hambre, el Uchiha salió corriendo presurosamente hacia el segundo piso tan pronto como escucho los gritos de Itachi, imaginando en su mente el peor de los escenarios posibles, tal vez Itachi se había golpeado la cabeza, tal vez se había cortado al afeitarse y estaba sangrando o algo peor, su mente daba vueltas y vueltas como un hámster en una rueda de entrenamiento, desesperado, corriendo por impulso y ni siquiera deteniéndose al entrar en la habitación de Itachi sin preocuparse en llamar, solo se detuvo cuando cruzo el umbral de la puerta del baño, mas lejos de encontrar un cuadro sanguinolento o tétrico, digno de comparar con uno procedente de un film de terror, contemplo prácticamente boquiabierto a Itachi que lo observo inocentemente desde su lugar al interior de la bañera, cubierto desde los hombros por espuma y con su ahora corta melena ébano completamente húmeda y a medias pegada contra los lados de su cuello…él se había imaginado lo peor y sin embargo Itachi parecía completamente ileso. Sorprendido por la velocidad con que Shisui había acudido a su llamado, que en realidad era una mera solicitud de ayuda, Itachi estuvo a nada de aplaudir ante lo eficiente que podía ser el Uchiha pero por la mirada de confusión que le dirigió, el Akatsuki no supo si estaba bien felicitarlo o por el contrario debía exponer al instante la razón por la que había gritado como si de una damisela en apuros se tratara.

-¿Me ayudas, amor?— consulto él inocentemente, aun no sabiendo si felicitarlo por su velocidad.

-Pensé que estabas herido— menciono el Uchiha, recorriéndolo con la mirada más dándose cuenta de que se encontraba ileso.

-Si quieres preocuparte, aun no me afeito— aclaro Itachi, encogiéndose de hombros distraídamente.

-Estoy enamorado de un maníaco— jadeo Shisui, demasiado incrédulo como para reír, revolviéndose el cabello con las manos, —por la forma en que gritaste pensé que habías sufrido un accidente— añadió en caso de que no fuera lo bastante obvio.

-Perdón, cariño— se disculpó el Akatsuki, sintiéndose como un niño que había hecho una travesura.

-¿Quieres que te ayude a lavarte el cabello?— reitero él, prefiriendo fingir que no había pasado nada, eso y que no tenía caso enojarse por trivialidades.

-Si, por favor— asintió Itachi, siguiéndole la corriente para distender la situación.

Nunca había sido receloso con respecto a su apariencia, podía pertenecer a un mundo en que las grandes estrellas—de la música o el cine—podían actuar como divas o divos para conseguir lo que querían, lo mejor de lo mejor, sin embargo Itachi nunca había tenido alguien de cabecera en que auxiliarse en su vida más que a C que era su doctor, nunca había tenido un peluquero o estilista porque desde que tenía memoria se sentía conforme con cortarse el cabello por su cuenta, pero en ese momento y entregándose a la manos de Shisui que lo ayudo a terminar de bañarse, lavándole el cabello, Itachi definitivamente decidió que había encontrado a esa persona de confianza de quien demandar exclusividad, era Shisui, no había una sola cosa que no pudiera decirle y que no confiara que hiciera superando incluso sus expectativas. Jugando con los aun medianamente largos cabellos del Akatsuki entremezclados con la espuma del shampoo, Shisui no pudo evitar quedarse prendado el hombre que era su pareja y que sin embargo estaba tan lleno de contradicciones, podía ser un niño indefenso en un segundo y al siguiente alguien casi invencible, su propia apariencia era todo un caso, no era el tipo de hombre que se jactaba de su fuerza o aspecto físico y sin embargo tenía un encanto muy particular, delicado, grácil, no había una sola parte de él que no pareciera perfecto; su rostro, su personalidad, sus ojos que eran tan sencillos en color como tan profundos como la misma noche, su presencia imponente, su aspecto elegante…por momentos se preguntaba que hacia Itachi junto a alguien tan simple como él, y aun no le encontraba respuesta ni sentido.

-¿Cómo llegaste a ser tan guapo?— pregunto Shisui, apenas y dándose cuenta de lo que había dicho.

-¿Perdón?— rió Itachi, entre halagado y confundido por su observación.

-Lo digo en serio; tus pómulos, tu cabello, tu sonrisa, esos ojos encantadores— enumero el Uchiha en caso de que no fuera bastante obvio o necesitara entregarle un espejo. —Eres maravilloso— insistió con aun más convicción, casi haciendo sonrojar a Itachi.

-¿Maravilloso?— repitió el Akatsuki con una inevitable carcajada, halagado a mas no poder, —¿Has visto a los muchachos? No, me corrijo; ¿Has visto a Sasuke?— menciono, sintiéndose insignificante en comparación con su mejor amigo, él sí que era irresistible. —Él sí que es irresistible, si fuera mi tipo...por Dios, no puedo creer lo que estoy pensando— chillo entre risas, deseando lavar su mente de alcantarilla ante tan descabellada idea.

Entre risas, el Akatsuki se sumergió de lleno en el interior de la bañera, dejando que las burbujas y la espuma del shampoo lo cubrieran por completo, como si quisiera que la tierra se lo tragara ante lo que acababa de pensar; la verdad que es que Sasuke jamás podría ser su tipo, ni por muy amigos que fueran ni porque hubieran sido compañeros de apartamento una vez, Sasuke era endemoniadamente guapo, podía parecer un ángel o una de esas estatuas que habían en los museos sobre la mitología griega, no por nada Sasuke era quien siempre estaba rodeado de mujeres durante las giras, sumado a su actitud de casanova, pero Itachi simplemente nunca se había sentido atraído por él, y sí que había tenido oportunidades para intentarlo pero simplemente no le había nacido la idea ni los sentimientos preciso, aunque hasta hoy le hacía gracia intentar ver a Sasuke de ese modo, eran como hermanos, nunca podría verlo de otro modo que no fuera ese…y Shisui no penaba muy distinto de él. Si, Sasuke era muy guapo, lo suficiente para que cualquiera se sintiera insignificante a su lado, pero lo cierto es que Shisui nunca lo había visto como más que un amigo—ni podría haberlo hecho—entre todo el tiempo que llevaba conociéndolo porque sencillamente no era su tipo, no se trataba de que no fuese atractivo porque lo era, pero simplemente se trataba de gustos, aunque pensándolo bien, Itachi tampoco era el tipo de persona por quien se habría sentido atraído y sin embargo ambos eran prácticamente inseparables…que gran misterio, era increíble lo curiosa que podía ser la vida.

-No es mi tipo— desestimo Shisui haciendo que el Akatsuki hiciera emerger su cabeza en medio de las burbujas.

-Oh, no, a ti te gustan los osos fornidos— recordó Itachi, apoyando los brazos en el costado de la bañera, arqueando una ceja al decir esto. —Explícame una cosa, cariño, ¿Por qué estás conmigo?— curioseo con sincero interés por comprender sus pensamientos. —No soy tu tipo— obvio ya que él era todo lo que no era del interés de Shisui, físicamente hablando.

-Tal vez me gustes porque pareces una comadreja— supuso el Uchiha a modo de broma, encogiéndose de hombros.

-¡Comadreja!— repitió el Akatsuki, ofendido ante tal comparación. —Estás despedido— espeto como un niño berrinchudo antes de volver a sumergirse en el interior de la bañera.

-Las comadrejas son adorables, Itachi, son gatos miniatura— se defendió él, sabiendo que eso conseguiría sosegar el herido ego del Akatsuki.

-Estás recontratado— acepto el pelinegro, sacando su cabeza del agua y acomodándose para seguir jugando con las burbujas.

-Listo, sal— rió Shisui, ya no teniendo nada que hacer tras lavarle el cabello y sugiriéndole salir antes de comenzar a arrugarse.

-No, aun no quiero salir, aún tengo burbujas—protesto Itachi como un niño pequeño, meditando una solución en su cabecita. —¡Ya sé!, ¡Phoebe, trae la cámara!—grito con todas sus fuerzas y con la misma desesperación con que antes había llamado a Shisui que lo observo ligeramente confundido. —Hay que inmortalizar esto— obvio como si fuera lo más natural del mundo.

Entre risas ante tan extravagante idea, como solo Itachi Akatsuki podría serlo, Shisui volvió el rostro hacia la entrada del baño, casi pudiendo oír los presurosos pasos de Yamato en el piso de abajo y trayendo la cámara mientras subía velozmente la escalera antes de entrar en el baño a la par que Itachi comenzaba a cantar mientras se bañaba, jugando con la espuma y burbujas, dejando que la cámara registrara absolutamente todo como si fuera lo más normal del mundo, si puede que Itachi fuera un completo maníaco, pero Shisui lo amaba de esa forma y no lo cambiaría por nada del mundo, jamás.


Montreux, Suiza/Estudios Mountain

Frente en alto como siempre y con la seguridad que la caracterizaba, Sakura cerro tras de sí las puertas del estudio de grabación en que había estado muchas veces pero en que esta oportunidad entraba por sorpresa; Sasuke y los demás integrantes estaban en medio de una sesión de grabación pero ella había decidido viajar a Montreux para sorprenderlo y poder pasar algo de tiempo juntos, incluso había dejado a Daisuke y Sarada en casa de Miso y Emi—la madre y hermana de Sasuke—para confiar en que su plan saliera como tenía en mente. Había pasado un par de días más de lo previsto en Francia porque la salud de su padre no era buena y cuando había regresado a Londres había sido para dedicar tiempo completo a sus hijos, pero ahora quería estar junto a Sasuke. Conociendo bien el estudio donde Queen había grabado tantas veces, Sakura siguió el camino hacia la cabina, suponiendo que allí encontraría a Sasuke, vestía una sencilla blusa blanca de cuello alto y que sin embargo mantenía abierta para formar un favorecedor escote en V, mangas holgadas que se ceñían en las muecas y falda negra que se amoldaba de forma sugerente a sus caderas por un obra de un fajín, estampada en tenues lunares gris oscuro, medias negras y cortos botines a juego, con su corto cabello rosando sus hombros, acomodándose distraídamente el flequillo en medio de su camino, sonriendo el ver a alguien conocido en su camino; Suigetsu que se encontraba de pie y con la espalda apoyada contra una de las paredes del pasillo, despidiéndose de los demás integrantes de la banda, antes de concentrar su mirada en unos papeles que revisaba con suma atención, sin advertir su presencia.

-¡Suigetsu!— llamo Sakura, haciendo que el peliceleste alzara la mirada con una inmediata sonrisa

-Hola— saludo el Hosuki con un efusivo abrazo que la hizo red. —Cuanto tiempo sin verte, estas hermosa— elogio inevitablemente, sosteniendo una de las manos de ella y haciéndola dar una vuelta para evaluarla mejor.

-Gracias, también me alegra verte— sonrió la Uchiha, igualmente encantada con volver a verlo. —¿Dónde está Sasuke? Quiero sorprenderlo— curioseo con sus ojos brillantes de alegría.

-En la cabina, quería revisar algo— contesto Suigetsu, enternecido por el detalle de ella al venir al estudio solo para sorprender a Sasuke.

-Gracias— sonrió Sakura, agradecida por la información, —nos vemos—se despidió, presurosa por ver a su esposo y abrazarlo cuanto antes.

En otras circunstancias no tendría problema en continuar con una conversación banal, pero todo lo que deseaba en ese momento era estar junto a Sasuke y por lo que se dirigió a la cabina tan pronto como le fue posible, cruzando la puerta…solo para quedarse estática como si estuviera presenciando su peor pesadilla, y tal vez en cierto modo lo fuera. Tal y como Suigetsu había dicho, Sasuke estaba en la cabina, sentando sobre uno de los sofás, pero no estaba solo, a su lado y riendo como si llevaran toda la vida juntos, como si estuvieran en su elemento al estar a solas y sin perturbados se encontraba una deslumbrante belleza de cabellos naranja que caían libremente tras su espalda y que vestía una sencilla blusa blanca de escote cuadrado y ligeramente bajo que acentuaba su figura, cinturón color dorado a juego con un par de tacones y una pulsera en la muñeca izquierda, pantalones bombachos gris claro y una cadena de piedras aguamarina alrededor de su cuello…se veía tan confiada, más joven que ella, era todo lo que Sakura no era y eso la hacía sentir completamente insignificante. Nunca había visto a Sasuke así, nunca lo había visto junto a otra mujer ni sintiéndose tan a gusto…esta mujer era diferente de las otras, de esas sin nombre que frecuentaba en las giras, esta mujer tenía un nombre y una importancia—efímera o como fuera—en la vida de Sasuke y eso la hería, pero no estaba dispuesta a demostrarlo y por lo que aplaudió sonoramente haciendo que ambos alzaran la mirada en su dirección, esa mujer evitando su mirada con vergüenza y Sasuke completamente aterrado y preocupado por lo que ella estuviera pensando, casi como si quisiera explicarse, pero ella no quería oírlo.

-¡Bravo!, ¡Bravo!— felicito Sakura con evidente sarcasmo, dejando caer sus brazos a los costados de su cuerpo, desganada, decepcionada. —Oí del inminente lanzamiento del nuevo álbum, estoy segura de que será un éxito— añadió, diciendo las palabras que había querido decirle a solas, pero no con cariño sino que con indiferencia.

Sin decir nada más, pues las palabras sobraban en ese momento, Sakura le dio la espalda a ese cuadro cuanto antes, no importándole si Sasuke la seguía o no, solo queriendo salir de allí y borrar esa imagen de su mente. ¿Cómo no sentirse inferior?, ¿Cómo no sentirse insignificante? Esa mujer, fuera quien fuera, era joven y hermosa, solo Dios sabia de dónde provenía y los conocimientos que tenía, la ágil conversadora que podía ser, que encantos eran los que habían cautivado a Sasuke…era algo horrible, esta mujer era diferente de las otras, Sasuke jamás había tenido un vínculo con ninguna mujer más salvo ella, pero esta vez sí y eso la asustaba, la aterraba como nunca antes.


Luego de ese suceso, Sasuke se había apresurado en regresar a Londres, pero a su regreso Sakura había evitado mirarlo, dirigirle la palabra…casi como si compartir el mismo aire fuera un calvario, ya habían pasado por una situación similar años atrás, entonces habían podido seguir adelante sin mayores contratiempos, pero ¿y ahora podrían hacerlo? Con sigilo, Sasuke ingreso en su habitación, observando desde el umbral la espalda de Sakura quien parecía estar dormida, con su rostro poblado de una expresión encantadoramente serena y respirando de manera uniforme, permitiéndole entrar y sentarse sobre la cama a su lado, observándola, besando su frente pero sin recibir respuesta alguna. Sasuke no era capaz de expresar como es que las cosas estaban pasando demasiado rápido, un día había conocido a Takara, al siguiente eran amantes y ahora de la nada estaban considerando darle nombre a su…relación, si así podían llamar a lo que tenían, no tenía idea de cómo había sucedido y lo peor es que tampoco sabía cómo ponerle fin, una vez, hace tiempo, Sakura y él habían tratado la posibilidad de que en lugar de amantes ocasionales—durante las giras—él frecuentase a una amiga, una persona en quien pudiera confiar y en cierto modo eso es lo que estaba pasando ahora, porque Takara y él no eran meramente amantes ni tampoco desconocidos entre sí, ¿Cómo debía calificar eso?, ¿era algo bueno o malo? No lo sabía, solo sabía que había lastimado a Sakura y quería enmendar la situación pero no podía hacer nada que merecía el perdón de Sakura, nada de lo que hiciera seria lo bastante bueno para lograrlo.

-Sakura...— llamo Sasuke en un murmullo en caso de que estuviera dormida, y al no recibir respuesta alguna supuso que así era.

Te amo, toda mi vida está en estas tres palabras, aun recordaba a la perfección los votos que le había dicho sinceramente a Sakura en su noche de bodas como la promesa inquebrantable que era, porque la amaba por encima de todo lo que pudiera existir en el mundo porque ella era irreemplazable en su vida, única, porque nunca habría nadie más en su corazón, nadie…pero dudaba que sus palabras sirvieran de algo en ese momento, por lo que en lugar de molestarla pronunciando promesas que tal vez ella no iba a creer, Sasuke prefirió besarle la frente y recostarse a su lado antes de apagar la luz para dormir, deseando sinceramente poder hacerle entender que nadie jamás ocuparía su lugar en su vida, pero no sabía cómo hacerlo. Sintiendo a Sasuke a su espalda, Sakura sintió algo de alivio con su presencia pero también un dolor muy grande que amenazaba con consumirla pero que siempre intentaba alejar, el dolor de la traición, el dolor de vez promesas hechas trizas, un dolor tan grande que no sabía si podría soportar por mucho tiempo más, Sasuke no lo entendía, no podía verlo pero ahí estaba, la estaba lastimando, la estaba haciendo sufrir, sin darse cuenta estaba haciendo que Sakura se sintiera insignificante e inferior, lo suficiente para que en ese momento y en silencio Sakura sollozara contra la almohada, acallando sus gemidos contra sus labios y dejando que las lágrimas resbalaran por sus mejillas…tenía miedo, tenía miedo de perder al hombre que amaba, llevaban toda una década juntos, que desgarrador seria conformarse con migajas y vivir sin él, no podría soportarlo.

No quería imaginarlo.


Tras el regreso de Sasuke a Londres, Sakura había evitado dirigirle la palabra por varios días, necesitaba tiempo para ordenar sus ideas y entender bien lo que había visto en el estudio, entre él y esa mujer…aun no tenía nada claro en su mente, solo se sentía herida, pero lo más importante en su vida eran su familia y su esposo, solo quería vivir en paz junto a Sasuke y por lo que pronto se encontró pretendiendo como si nada hubiera sucedido, pero aunque lo aparentase eso no significaba que no lo sintiera, revivía en su mente ese cuadro una y otra vez como si se tratara de una tortura interminable, una tortura que deseaba dejar en el pasado para poder vivir un futuro. De brazos cruzados y observando con una luminosa sonrisa a Daisuke y Sarada que jugaban en el jardín, la pelirosa vestía una sencilla blusa azul oscuro de escote corazón decorada con encaje en el borde del escote, mangas largas mañanas hasta las muñecas, desgastados jean azul claro y cómodos zapatos bajos color negro, con su cabello rosado arremolinándose sobre sus hombros y un par de pequeños pendientes de perla, sintiendo una especie de punzada en el centro de su pecho es que Sakura volvió la mirada hacia el interior de la casa, no sabiendo que pensar ante el silencio reinante y que ya no sentía como algo cómodo, por lo que le indico a Daisuke que vigilara a Sarada—cosa que siempre hacia como hermano mayor que era—al dirigirse hacia el estudio de grabación donde sabia se encontraba Sasuke, o eso creía, la verdad sentía como si no pudiera creer en él, como si todo fuera falso, como si ya no hubiera confianza y así era.

-¿Sasuke?— llamo Sakura al momento de abrir la puerta en caso de que él estuviera ocupado.

-Estoy aquí— contesto Sasuke, sentado delante de la mezcladora de sonido, tomando notas en todo momento.

-¿Qué estás haciendo?— curioseo la pelirosa con sincero interés, situándose de pie tras su espalda.

-Intentando terminar la letra de una canción— contesto él distraídamente. El teléfono, que reposaba sobre la mezcladora de sonido sonó, siendo contestado inmediatamente por Sasuke. —¿Hola?— intento no encontrar su mirada con la de Sakura que de inmediato comprendió con quien estaba hablando. —Eso creo, si, si, en Montreux está bien— incapaz de quedarse ahí parada y sin hacer nada, Sakura le quito el teléfono y termino con la llamada, viéndolo a los ojos en todo momento, como si leyera sus pensamientos. —Era Naruto— mintió con el fin de no preocuparla innecesariamente.

-Sí, eso pensé— afirmo Sakura con indiferencia, dándole la espalda y dirigiéndose hacia la puerta. —Te dejare solo, es obvio que estas ocupado— menciono sarcásticamente, deteniendo en el umbral de la puerta y volviendo su rostro hacia él una última vez. —Dile que no vuelva llamarte aquí, al menos ten respeto por tus hijos— pidió únicamente, sin pensar en ella sino en Daisuke y Sarada, cerrando la puerta tras de sí.

Días atrás había sucedido algo igual—no se lo había dicho a Sasuke—, esa mujer había llamado a su casa pero no había sido Sasuke quien había contestado el teléfono sino ella, mas no había dicho nada, solo se había reservado a escuchar lo que esa mujer tenía que decir…¿a qué extremo habían llegado?, ¿acaso Iban a vivir un matrimonio de a tres? Sakura no se sentía capaz de hacer algo así ni quería intentarlo, no permitiría que sus hijos vivieran algo así. De pie delante de su escritorio y observando la partida de Sakura, todo lo que Sasuke pudo hacer fue negar en silencio, estaba lastimando a Sakura y lo sabía, se sentía como un maldito miserable y sin embargo no podía cambiar lo que estaba pasando, ella estaba enojada, furiosa, y con razón, pero él no podía prometerle que eso no continuaría, lo había intentado pero sin éxito, ¿Qué podía hacer para dejar de lastimarla? No lo sabía, pero no quería verla sufrir, no lo soportaría, él, que le había dicho a Naruto que no se podía vivir una doble vida ahora estaba en una situación increíblemente similar porque ni siquiera sabía como pero su relación con Takara iba en serio, lo que había comenzado como una mera aventura de una noche estaba convirtiéndose en algo que escapaba de su control y a lo que quería renunciar pero no sabía cómo, solo que Sakura era única en su vida, irreemplazable y eso siempre seria así, él no haría lo que Naruto había hecho, él no podría encontrarse dividido entre Takara y Sakura porque por Takara no sentía nada más que amistad, solo eso…pero lo que tenía con ella superaba las barreras de la amistad sin saber cómo había sucedido, y eso Sakura evidentemente lo sabía.

¿Qué podía hacer?, ¿Habían llegado a un punto de no retorno o aun había una solución?


-Ya llegue— anuncio Naruto al regresar a casa.

-¡Estoy en la cocina!— contesto Hinata, alzando la voz.

Tal y como haría en cualquier día normal, Naruto cerró la puerta principal tras de sí al entrar, siguiendo la voz de su esposa y dirigiéndose hacia la cocina…mas aunque quisiera pretender que todo estaba bien, la verdad es que hoy todo se sentía diferente de cómo podría haber sido, casi como si él fuera un verdugo a punto de tomar la vida de su víctima de un modo cruel e infame, se sentía como escoria por tan solo estar de regreso en casa en ese momento y mintiendo, se sentía miserable por querer hablar con Hinata de algo que había evitado durante mucho tiempo pero que ya no tenía caso evadir más, Sasuke lo había dicho hace un par de semanas atrás; si continuaba mintiendo y llevando esta especie de doble vida solo lastimaría aún más a Hinata y Sara, cosa que no quería hacer, ninguna de ellas merecía sufrir por causa de sus indecisiones. Una vez cruzo el umbral de la cocina con lentitud, se encontró con una imagen que había visto muchas veces hasta hoy y que sin embargo siempre hacia estremecer su corazón de ternura; vistiendo una sencilla blusa azul claro—casi blanca—y con un mandil blanco por sobre los jeans azul oscuro que estaba usando, con sus largos cabellos azul oscuro cayendo sobre su hombro izquierdo para enmarcar su rostro, Hinata termino de cortar una serie de verduras sobre la tabla de picar, alzando la mirada en su dirección y dirigiéndole una inmediata sonrisa, haciéndolo sentir a salvo y en casa, una sensación que adoraba tanto, aun mas porque ella era quien despertaba este sentir pero que en ese momento se vio inevitablemente entremezclado con la culpa.

-Llegaste temprano— celebro Hinata, feliz por poder pasar algo de tiempo juntos y a solas.

-Sí, no tuve mucho que hacer hoy— sonrió Naruto con las manos en los bolsillos.

-Últimamente no tenías descanso, es bueno que tengas tiempo libre— menciono ella de forma amigable y sin dejar de sonreír, como siempre.

-¿Y los niños?— curioseo el Uzumaki ante el silencio que había, algo poco común en el último tiempo.

-Sai e Ino los están cuidando, sus niños los invitaron a jugar— contesto ella tranquilamente, dándole la espalda de forma momentánea para votar las cascaras en el cesto de basura, —creo que así podremos tener una tarde para nosotros, hace mucho que no estamos solos— aprecio sin dejar de lucir permanentemente calmada y feliz.

-Hinata, hay algo que quiero decirte— inicio el rubio nerviosamente, temiendo cual pudiera ser su reacción.

-Cenemos primero, la comida casi esta lista— sugirió Hinata en su lugar, intentando evadir el tema del que sabía él querría hablar.

-Creo que lo mejor es hablar primero— negó Naruto, sintiendo por fin algo extraño tan solo por decir esas palabras.

-¡No quiero!—grito ella, estampado de golpe el cuchillo contra la tabla de picar, sobresaltando a Naruto. —No quiero oír lo que dirás—espeto fríamente, no sabiendo si quería capaz de oírlo disculparse por…ni siquiera podía decirlo. —Ya lo sé, sé que tienes una aventura, te vi con ella—sollozo sintiendo como una tonta por no poder controlarse.

Ya había sido suficiente de callar y pretender ser solo una tonta porque no lo era…hace algún tiempo, semanas, había acudido al estudio en que Naruto estaba trabajando en su álbum solista, en secreto para sorprenderlo y poder pasar algo de tiempo juntos y a solas como no hacían desde hace mucho tiempo, y entonces la había visto, a una mujer que no conocía y que no era ella sentada sobre el regazo de Naruto, besándolo…por semanas había guardado absoluto silencio, intentando convencerse de que este hecho era algo sin importancia en su matrimonio, algo irrelevante, pero ahora ambos sentían que ya no podían evadir el tema por más tiempo ni tenia caso hacerlo. El primer e inmediato impulso de Naruto fue abrazar a Hinata, desear consolar su tristeza porque no había nada que detestase más que hacerla llorar, pero tras nada más acercarse un paso a ella es que se percató de la forma en que sus hombros temblaban…solo la lastimaría más si se acercara a ella en ese momento, en lugar de ello era mejor que le diera su propio espacio, al menos por ahora, solo pudiendo quedarse ahí y observándola, sintiéndose como una basura, como un miserable por haber traicionado su confianza, pero ya era demasiado tarde para reparar el daño que había causado a su matrimonio, no quería perderla, pero tampoco quería alejarse de Sara, ¿Qué hacer entonces? Aun no tenía clara la respuesta en su cabeza. Tras una espera que para ambos resulto eterna, y secando las lágrimas que a medias habían resbalado por sus mejillas, Hinata por fin se volvió para enfrentar a Naruto, encontrando sus ojos en los suyos y esbozando una ligera sonrisa.

-Los hombres tienen aventuras porque se aburren de la monotonía o porque se sienten faltos de afecto, lo sé, lo entiendo— menciono Hinata, luchando por controlarse y no dejar que sus sentimientos la dominaran de ese modo. —Últimamente tienes mucho en que pensar, Naruto, sé que te sientes culpable y por eso quieres decírmelo— entendía sus razones y estaba dispuesta a olvidarlo todo, —te perdono y te entiendo— aseguro con una ligera sonrisa.

-Hinata...— suspiro Naruto, lamentando profundamente haberla lastimado.

-¿La amas?— pregunto la ojiperla sin porque pero sintiendo esa duda en su mente y siendo incapaz de callarla.

-No— contesto el Uzumaki al instante, arrepintiéndose de ello al instante, —si...no lo sé— rebatió al final, no siquiera comprendiendo que sentía realmente, —estoy confundido— confeso con sincera culpa.

-Reacciona, Naruto— pidió ella para que él pudiera despertar y ver lo que ella veía, —las mujeres como ella jamás son sinceras— obvio despectivamente y sin lamentarlo.

-¿Las mujeres como ella?— repitió el rubio, ofendido por lo que eso podía significar.

-Nunca te va a amar— aclaro Hinata en caso de que él no hubiera querido verlo, —tomara todo lo que quiera de ti, ¿y luego?— planteo dejando la pregunta en el aire, sin esperar una respuesta de su parte, —buscará a otro y así sucesivamente— finalizo sin ningún titubeo, muy segura de lo que creía.

Hasta cierto punto podía entender porque Naruto le había sido infiel, estaban pasando por un momento difícil emocionalmente; había descubierto que su padre tenía cáncer, por otro lado estaba el diagnostico de Itachi, el hecho de que tenían que mantener un hermético secretismo todo el tiempo…y ella no había podido dedicarle tanto tiempo como habría deseado porque Himawari había nacido y sus hijos la necesitaban más en ese momento, todos cometían errores, era algo normal y por lo que Hinata estaba dispuesta a olvidarlo todo, a pretender que jamás había existido otra mujer, para que Naruto y ella continuasen juntos, o que de otro modo—si ya había hecho su elección—se atreviera a mentir y dijera que el suyo no había sido un matrimonio feliz, porque lo había sido y eso ambos lo sabían, tenían tres hijos, una vida entregada con devoción leal e inquebrantable, ¿para nada? Mordiéndose el labio inferior para acallar la defensa que de inmediato deseo librar en favor de Sara, Naruto sostuvo la mirada de Hinata en todo momento…no quería elegir entre dos mujeres a las que amaba tanto y Hinata lo estaba empujando a ello, Sara no era el tipo de mujer que ella creía que era, si, su relación estaba mal según el hecho de que habían tenido que ser amantes, porque él había traicionado a Hinata, pero Sara no era una mala persona simplemente ambos se habían enamorado y no habían podido contener sus sentimientos e intentar evitar enamorarse el uno del otro, no había nada de impropio en eso, y él no podría abandonar a Sara, ni tampoco a Hinata, se sentía incapaz de elegir entre ambas.

-Hinata, soy sincero contigo— aclaro Naruto, no queriendo que ella se hiciera una idea errada de lo que estaba pasando, —nunca te abandonare a ti ni a nuestros hijos— prometió de manera inquebrantable.

-Pero seguirás viendo a esa fulana— comparo ella, incapaz de entender que lo había sumergido en semejante ceguera.

-¡Hinata!— espeto él, mas recibiendo una dolorosa bofetada tras nada más decir esto.

-Eres un cobarde, ¿oíste? Un cobarde— insulto Hinata, sintiendo como se resquebrajaban todas y cada una de sus esperanzas, —si me abandonaste, me traicionaste— reitero con una dolorosa herida infringida sobre su corazón, una herida que le clamaba alejarse de él, ahora. —¿Quieres que esto se termine? Bien, se acabó— concedió, incapaz de depositar sus fuerzas en algo que ya no tenía sentido.

Había sido suficiente de esa estúpida pantomima, si Naruto no quería abandonar a esa mujer entonces las cosas estaban claras para ella que se desanudo el mandil y lo dejo sobre la mesa antes de dirigirse a la puerta y salir de la casa, cerrando la puerta sonoramente tras de sí, dejando a Naruto a solas y con la palabra en la boca, con un nudo en la garganta y una opresión de culpa en el peso…le dolía tener que hacer esto, pero no había vuelta atrás, Naruto la había abandonado, la había cambiado por otra mujer y si no se negaba a rectificar entonces ella seria quien diera el primer paso; su matrimonio había terminado, para siempre, y ella ya nunca lucharía por ello, jamás.


Esperar cuando ya no hay nada que esperar, así soy, reflexiono Sakura emitiendo un quedo suspiro mientras salía del banco, había revisado un par de datos referente a las cuentas de la familia—mera precaución pero que era necesaria—y ahora podía regresar a casa para cenar mientras guardaba sus documentos dentro de su bolso sosteniendo en la otra mano la bolsa con las compras que había hecho, la pelirosa vestía una sencilla blusa blanca de mangas cortas bajo un cómodo poncho azul claro hasta los muslos, de cuello redondo que casi dejaba expuestos los hombros y con el borde de color blanca, ceñidos jean gris oscuros y cómodos botines con tacón a juego, con sus cortos cabellos rosados arremolinándose sobre sus hombros y una larga cadena alrededor de su cuello y que caía hasta la altura de su vientre sosteniendo un dije en forma de pavo real decorado por diminutos cristales que brillaban contra la luz. Justo antes de cerrar su bolso y colgarlo sobre su hombro es que escucho sonar su teléfono, encontrándolo sin problema en el interior del bolso y contestando cuanto antes, usualmente preferiría no tener teléfono pero como representante—no en título, pero si en labores y salario—y asistente de su esposo es que siempre tenía responsabilidades que atender, más en cuanto contesto la llamada es que una sonrisa se plasmó en sus labios al reconocer la voz de Sasuke del otro lado, acomodando distraídamente su bolso sobre su hombro y sin dejar de caminar, puede que hasta hace poco Sasuke y ella hubieran pasado por una situación difícil pero que ahora estaban dejando atrás por su propia felicidad y por la de sus hijos.

-Si, llegare pronto— contesto Sakura, acomodando mejor su bolso contra su hombro, —¿Quieres que prepare tu comida favorita?— pregunto recibiendo una inmediata aprobación que la hizo reír. —Okey, pero intenta hacer que duren los tomates esta vez, Sasuke— pidió únicamente y a modo de broma antes de terminar la llamada.

Nunca podía estar enojada para siempre con Sasuke ni tampoco quería intentarlo, se había enamorado e él conociendo cada uno de sus defectos, especialmente el que podía ser motivo de su sufrimiento, sería tonto de su parte rendirse ahora y ante la primera adversidad, por lo que tras terminar la llamada guardo el teléfono de nuevo dentro de su bolso, cerrando los ojos un momento mientras caminaba, disfrutando del aire y la brisa, dejando que la tarde se llevara sus preocupaciones; cuando seas presa de preocupaciones, adéntrate en el bosque, en cada árbol, en cada arbusto, sentirás el poder ilimitado de la providencia y te infundirá ánimo, recordó las palabras de su padre, llenándola de tranquilidad como siempre, cuando más lo necesitaba. Cuando regreso su vista el frente no pudo evitar fruncir ligeramente el ceño; sobre una de las bancas del parque se encontraba una persona que—desde lejos—le resultaba sumamente conocida, pero no fue hasta acercarse todavía más que se dio cuenta que se trataba de Hinata quien estaba sollozando en silencio y abrazándose a sí misma en una imagen desconsoladora que le oprimió el corazón y por lo que se dio tanta prisa como le fue posible, sentándose a su lado en la banca y haciendo que Hinata volviera el rostro hacia ella, sollozando abiertamente al tener a alguien de su entera confianza a su lado, abrazando a su amiga con todas sus fuerzas, preocupando todavía más a Sakura que si bien no tuvo el menor problema de corresponder al abrazo, no supo cómo interpretar las lágrimas y su desmedido llanto, como si su vida hubiera dejado de tener sentido.

-Hinata, ¿qué paso?— pregunto Sakura, rompiendo a medias el abrazo para ver el rostro de su amiga, intentando entender que podía tenerla así de desconsolada.

-Me engaño, me mintió— contesto Hinata entre sollozos, haciendo que Sakura frunciera el ceño sin entenderla del todo, —paso días y noches enteras diciendo que me amaba, pero estaba con otra— esclareció viendo los ojos de Sakura abrirse de par en par a causa de la sorpresa.

Sollozando incontrolablemente, Hinata volvió a abrazar a Sakura, necesitando desesperadamente tener a alguien en quien pudiera confiar incondicionalmente a su lado y en ese momento esa persona era Sakura a quien veía como a una hermana, intentando hallar algo de consuelo, un consuelo que solo podía sentir junto a quienes eran parte de su familia. Sin habla, no sabiendo que hacer o decir para tranquilizar a su amiga, y además apenas y pudiendo creer lo que oía, todo lo que Sakura pudo hacer su abrazar a Hinata y hacer que reposara su cabeza contra su hombro, como un par de hermanas apoyándose la una a la otra, negando en silencio para sí, Naruto y Hinata también…ya sabía de antemano que Naruto había estado engañando a Hinata, pero nunca habría podido imaginar que Naruto elegiría a esa otra mujer, a Sara por encima de Hinata, no tenía sentido, ¿es que no se daba cuenta de lo que estaba perdiendo? A sus hijos, a su familia, ¿Qué estaba pasando?, ¿Cómo es que el mundo había dado un giro de 170° en un solo segundo? Era completamente inexplicable.

¿Cómo habían llegado a ese punto?


El silencio absoluto reinaba en el hogar de los Uchiha que estaban sentados a la mesa, la pequeña Sarada jugando con su vaso vacío como si fuera un catalejo y siendo observada por su hermano Daisuke en tanto Sasuke y Sakura no apartaban su mirada de Hinata, como si fuera un peligro para sí misma y esa idea no estaba lejos de la realidad para ambos, de ahí que el silencio en la mesa fuera tan incómodo, principalmente para ambos. Todo lo sucedido aún era un shock insuperable y de descomunales proporciones para Hinata que se mantenía en silencio, no entendía cómo es que todo había cambiado tan drásticamente y no de la noche a la mañana sino que en solo cuestión de horas, en un minuto había sido inmensamente feliz junto a su esposo y sus tres hijos, había tenido la familia perfecta…y al siguiente no tenía nada, todo se había desmoronado delante de los ojos sin que pudiera evitarlo, provocándole un dolor tan grande que sentía como si fuera a destruir su alma y todo a su paso en cualquier segundo, era insoportable. Una parte de Sasuke estaba enojado con la elección o decisión de Naruto, pero de nada le servía enojarse con su amigo, ¿Qué conseguiría? Especialmente teniendo en cuenta que él mismo se encontraba en una situación similar, pero si él tuviera que elegir no dudaría en permanecer junto a Sakura, nunca podría renunciar a ella por otra mujer, no como Naruto si había hecho. Para eliminar la tensión presente en el ambiente, Sasuke se levantó de la silla, siendo observado por sus dos hijos, principalmente Sarada que siempre veía todo como un juego.

-¿Levantamos la mesa?— sugirió el Uchiha para aligerar el ambiente.

-¡Sí!— contesto Sarada alegremente, emocionada por poder ayudar.

-Así me gusta, vamos a lavar los platos— alentó Sasuke con una inevitable sonrisa ante el ánimo de su hija.

La primera persona en decir que si fue Sarada que se trepo con cuidado a la mesa para apilar los vasos por encima del suyo y tras bajarse lentamente de la silla para no dejar caer ningún baso y dirigirse a la cocina entre saltitos, seguida por su hermano mayor Daisuke que mucho más tranquilo que ella cargo el resto de los platos en compañía de su padre, ojala y todas las personas pudieran ver actos tan sencillos y simples con idéntica alegría e inocencia, porque el tiempo no hacía sino que las personas restaran valor a los pequeños detalles. A solas en la sala y sentadas una delante de la otra en total silencio, Hinata simplemente no podía explicar ni describir lo que sentía, lo que la hacía guardar tan sepulcral silencio; era como si su corazón se estuviera rompiendo en mil pedazos, como si su alma estuviera desapareciendo en medio de la brisa, se sentía desplazada….no, mucho más que eso, reemplazada, como si Naruto la hubiese apuñalado por la espada y no por accidente o sin querer sino que completamente adrede y sin arrepentimiento alguno, por otro lado Sakura solo podía observar en silencio a su amiga con sincera preocupación y tristeza entremezcladas porque jamás podría haber imaginado algo así, de entre todas las parejas del mundo jamás podría haber pensado que Naruto y Hinata podrían pasar por algo así y sin embargo lo habían hecho, era una realidad aunque fuera doloroso de aceptar y lo peor es que ella sentía culpa porque tal vez si hubiera hablado, si le hubiera dicho la verdad mucho antes tal vez podría haberle evitado un dolor mayor, aunque también puede que no, eso no podía saberlo con exactitud.

-Perdón por no haberte dicho nada— se lamentó Sakura, sintiendo algo de culpa por lo que estaba sucediendo, —no quería que sufrieras, no me correspondía a mí hablar— añadió no en su defensa sino para exponer sus razones, —pero solo pensaba esperar un tiempo más, planeaba contártelo todo— garantizo en caso de que eso fuera de ayuda.

-Lo sé y por eso eres una gran amiga— disculpo Hinata, conociendo bien a Sakura para saber que ella nunca podría ser una mala persona, todo lo contrario. —Sé que debía enterarme de la verdad, pero eso no hace menos doloroso el golpe— obvio en un intento tener algo de ánimo, pero no lo conseguía. —Me quiero morir...—sollozo sin poderlo evitar, sintiendo miserable, insignificante.

-No digas eso, eres maravillosa— elogio la Uchiha sinceramente, abrazando a medias a su amiga para calmar sus lágrimas, —que Naruto haya errado así no es tu culpa, no tienes por qué culparte— reprendió secando sus lágrimas y acunando su rostro entre sus manos.

Hinata simplemente no podía entenderlo, ¿Qué era exactamente lo que había hecho mal? Le había dado tres hijos a Naruto, había estado incondicionalmente junto a él en lo bueno y en lo malo, en los momentos más difíciles, incluso había tenido que tolerar ver como su vida se volvía del dominio público, había perdido parte de la normalidad que tenía cualquier pareja e incluso había tenido que soportar estar meses lejos de él, imaginándose los peores escenarios durante las giras…¿y ahora? Otra mujer de personalidad más vibrante y alegre, que disfrutaba de la fama y espectáculos así como de la vida social y las fiestas había conquistado el corazón de Naruto, ¿por qué? Si ahora podía sentir algo por una mujer que era lo opuesto que ella, ¿por qué le había dado esperanzas e ilusiones?, ¿Por qué le había hecho creer por tanto tiempo que tendrían una vida normal?, ¿Por qué le había hecho creer que la amaba? Era horriblemente doloroso tener que ver como la vida de cuento de hadas perfecta se destruía ante sus ojos. Lo único que Sakura pudo hacer fue contemplar a su mejor amiga con sincero dolor mientras sollozaba, porque contraria a Hinata que había vivido en ingenuidad y alegría por tanto tiempo, ella había tenido que asimilar que la vida no era perfecta y conformarse con lo que estaba ante ella, pero no negaba que en su día ella también había sentido el mismo dolor quemarla por dentro al saber que no era la única mujer en la vida de Sasuke, menos ahora y por causa de la existencia de Takara, pero no era el momento de pensar en eso, su deber era consolar a su amiga en tan profundo dolor y sosegar su afligido corazón.

-No puedo volver a casa— hablo Hinata finalmente, aun con un permanente nudo en la garganta, —no puedo volver a ver a Naruto, no puedo...— negó, aterrada de la sola posibilidad de compartir el mismo espacio y aire que él, no podría hacerlo, no lo soportaría.

-Puedes quedarte— tranquilizo Sasuke desde el umbral de la cocina haciendo que Hinata y su esposa voltearan a verlo, —¿dormirán juntas?, porque el cuarto de huéspedes es perfecto para mí— sugirió con un tono bromista que consiguió hacerlas sonreír un poco.

-No— negó Sakura, mordiéndose el labio inferior para no reír, —Hinata dormirá ahí y mañana temprano recogeremos a Boruto, Kushina y Himawari en casa de Ino y Sai—determino, centrando su mirada en su amiga, sosteniendo las manos de ella entre las suyas, —se quedaran aquí, y te buscaremos una nueva casa— planteo, esperando que ella estuviera de acuerdo con todo.

Entrelazando sus manos con las de su amiga, Sakura sonrió en todo momento mientras le sostenía la mirada, consiguiendo trasmitirle algo de tranquilidad para hacer que en su rostro repleto de tristeza hubiera cabida para una diminuta sonrisa al momento de asentir y que les dio esperanzas a ambas, esperanzas para superar este desgarrador momento de tristeza. Estaba herida y muchísimo pero no podía caer de rodillas ahora y entregarse al sentir de que su vida hubiera terminado por completo porque no era así, estaba viva y aún tenía toda la vida por delante, tenía tres hijos de los que ocuparse, Himawari era aún muy pequeña, no podía abandonar a sus hijos y centrarse solo en su dolor eso era demasiado egoísta de su parte. Además, no estaba sola como creía haberlo estado anteriormente, tenía a Sakura, a Sasuke y a toda una familia apoyándola, a Sai e Ino, a Itachi…no, no podía rendirse y no iba a hacerlo.

Tenía que seguir adelante, aunque fuera difícil pero debía hacerlo.


PD: Estoy anonadada queridos míos, tenia tan claro este capitulo en mi mente que lo termine en un solo día y no en dos como tenia previsto, dedicándolo a todos ustedes que leen mis historias, pillines, como un regalo de navidad anticipado, aunque viene otro que estoy planeando especialmente :3 espero sinceramente que la actualización sea de su agrado porque ya estoy ideando los siguientes capítulos, además de aquí al fin de semana lactualizare "El Velo del Amor" :3 desde el 24 al 31 de Diciembre me dedicare a empezar una o dos nuevas historias, entre ellas "Mas que Nada en el Mundo" que refleja un viaje en el tiempo según mi opinión de los fics de este tipo que he leído hasta ahora, pero ustedes pueden decirme que historia nueva quieren que inicie, ya sea que este apuntada al final o que nazca de ustedes, se los agradecería muchísimo :3 Esta historia esta dedicada a mi querida amiga Animated-Geek-Lonely-Nerd (agradeciendo que lea esta historia así como yo leo las suyas con sumo gusto), a DULCECITO311 (agradeciendo su comprension y dedicandole cada actualización de cada una de mis historias), a Regina Alba Blossom (feliz de que la historia sea de su agrado, dedicándole cada nuevo capitulo), ya todos aquellos que leen, comentan o siguen cualquiera de mis historias : 3 besitos, abrazos y hasta la próxima

Reparto:

-Itachi Akatsuki / Ichiro Uchiwa como Freddie Mercury / Farrokh Bulsara

-Sasuke Uchiha como Roger Taylor

-Naruto Uzumaki como Brian May

-Sai Yamanaka como John Deacon

-Sakura Haruno como Dominique Beyrand

-Hinata Hyuga como Chrissie Mullen

-Sara Roran como Anita Dobson

-Takara Otogakure como Debbie Leng

-Shisui Uchiha como Jim Hutton

-Yamato Kinoe como Peter Freestone

-Daisuke Uchiha como Felix Luther Taylor

-Sarada Uchiha como Rory Eleanor Taylor

-Himawari Uzumaki como Emily Ruth May

-Atsui como Josh Macrae (baterista de The Cross)

-Omoi como Clayton Moss (guitarrista de The Cross)

-Nurui como Peter Noone (bajista de The Cross)

-Suigetsu Hōzuki como Spike Edney (tecladista de The Cross)

Diferencias y Curiosidades:

El Vídeo de Freddie en la bañera: tal vez ya todos los que han leído esta historia lo han visto, pero hay un video—privado—que circula por YouTube en que se ve a Freddie Mercury (creo que fue en 1985 o 1986 en realidad, ya que aun tiene bigote) en la bañera y acompañado por Jim Hutton que aparece en los primeros segundos, en el vídeo se le ve cantando y bromeando, y en la historia anterior "Bohemian Rhapsody: La Historia de Queen" Arella96 menciono el vídeo por lo que este capitulo también esta dedicando a ella por su mención. La verdad no se si a Freddie le habría disgustado o no que este material—considerado como privado—se filtrara o no, pero lo cierto es que lo tengo atesorado como un momento maravilloso en mi mente porque nos muestra mas de su personalidad y como siempre podía tener una sonrisa, incluso fuera de los escenarios.

Debbie Leng: he leído mucho sobre como pudo iniciar la relación entre Roger y quien es la madre de sus hijos Rufus Tiger, Tiger Lily y Lola Daisy May, se que conoció a la entonces modelo durante la grabación del vídeo de "Cowboys and Indians", pero no se sabe como comenzó su relación o si simplemente fueron amantes y luego algo mas. Teniendo en cuenta que Rory—la hija menor de Roger y Dominique—nació en 1986, encuentro raro que en 1987 Roger y Dominique ya pensaran en separarse como piensan algunos, es solo mi opinión, menos aun teniendo en cuenta lo bien que termino su relación y la amistad que aun hoy comparten, por lo que intentare ser lo mas clara de lo que yo creo que pudo haber pasado pero aportando ficción, si no les molesta claro.

Brian May & Chrissie Mullen: como he dicho en capítulos anteriores, Brian May habría conocido a Anita Dobson en 1986 y ya eran pareja en 1987 cuando Brian y Chrissie—su entonces esposa—se separaron, pero el divorcio no se pacto oficialmente has 1988. Según he leído en muchas versiones, el divorcio fue muy doloroso para Brian, no solo porque se sentía decepcionado de si mismo al no haber podido mantener su matrimonio sino porque aun amaba a Chrissie, pero también entendía que haber mantenido un matrimonio de a tres no habría sido justo para nadie. Su separación, a diferencia de la de Roger y Dominique, fue mucho mas cortante y al parecer pasaron meses o incluso años antes de que pudieran volver a hablarse.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), como algunas ya habrán notado por mis historias "El Sentir de un Uchiha" y "El Clan Uchiha", también tengo la intención de explicar el porque de determinados acontecimientos, explicando sus motivaciones y auténticos sentimientos, como yo creo o siento que sucedieron, por lo mismo tengo la idea—si ustedes lo aprueban—de iniciar un fic llamado "El Origen del Clan Uchiha" centrado en el padre de todos los Uchiha; Indra Otsutsuki, porque considero que también merece su propia historia, si ustedes están de acuerdo, claro :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3