Todo por ti

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~ Fracaso ~


-¿Y bien, Sakura-chan? Alguna…

-Creo que se ha ido, Naruto-kun.

Soltó las palabras con ligereza, fingiendo que aún escrutaba el lugar a la espera de que él apareciera. Sabía que ya no lo haría. Había muchas razones por las que debía sentirse culpable; es decir, no solo culpable, sino como una vil traicionera. Era su deber, como kunoichi de Konoha, detener a Sasori. La habían enviado ahí para asesinarlo, ¡debía cumplir con las órdenes de la Hokage! ¿cómo se había visto su voluntad doblegada con tanta naturalidad? ¿Por qué había dejado que aquella voz escondida en su interior la convenciera de que dejar a Sasori ir era lo correcto? Sentía que tenía muchas cosas que debatir en su mente; y, lamentablemente, todas traían el nombre de una misma persona a su mente.

Sasori. El Akatsuki que escapó.

Notó que Sasuke apretaba el puño, y se sintió ligeramente intimidada por la mirada que le lanzó. Nadie podía sospechar que lo había dejado ir, estaba segura, pero aún así se sentía que algo dentro de su pecho se oprimía a causa de su traición voluntaria.

Había dejado a un Akatsuki escapar

La sola idea de que más tarde eso se fuera en su contra hizo que se estremeciera; tal vez debía haberlo matado. Se sentía molesta por creer que Sasori no era un tipo malo después de todo, y es que ¡ella lo había visto! Estaba segura de que, de haber querido, podría haber detenido el rasengan. Además, Sasori le confesó que no quería matarlos.

Temía que existiera la posibilidad de que…solo lo hubiera hecho por estar en esas circunstancias. ¿Y si la había manipulado? Tal vez esperaba que ella reaccionara de esa forma…

Su labio inferior tembló.

-¿Te sientes bien, Sakura-chan?

-P-por supuesto, Naruto.

-De acuerdo, ya deberíamos volver.-indicó el Hatake sobando su nuca.

-Otra misión inconclusa.-masculló Sasuke.

-Ah, ¡no te amargues, Teme! Ya lo solucionaremos…

-Por supuesto.

[…]

El camino de regreso fue tenso, y se desarrolló en completo silencio. Por momentos, Naruto aligeraba el clima silbando alegremente, tal vez tan confuso como ella por la actitud tan molesta de Kakashi y Sasuke.

Al llegar a Konoha, su tortura pareció acabar; agradeció internamente una infinidad de veces al traspasar la gran entrada y toparse, casi instantáneamente, con el equipo de Gai que iba de salida.

-¡Sakura-san!

El alumno de Gai se acercó sonriente, agitando su mano en la pequeña distancia que les separaba. Sakura se aferró, algo incómoda, al antebrazo de Sasuke; éste pareció ignorar el gesto, como si no le molestara.

-¿Cómo estas, Lee?

-¡De maravilla, Sakura-san!

Él sonrió, y a sus espaldas el resto del equipo se unió a la pequeña conversación.

-¿Qué tal, Kakashi?

La voz de Gai sonó tan irritante como siempre, Sakura no pudo evitar pensarlo. El jounin a su lado bajó el pequeño libro y se dirigió a Gai:

-Muy bien,-replicó- gracias por tu preocupación, Gai.

El tono irritado del Hatake hizo que Sakura soltara una risa. Supo desde un principio que Kakashi se dirigiría a Gai de esa manera, después de todo, su sensei era demasiado predecible.

-¿Qué tal la misión?-interrogó Tenten, en su usual tono amigable.

Sakura adoraba a Tenten, y es que la admiraba demasiado. Era toda una kunoichi. Las técnicas complejas, y la facilidad con la que utilizaba las armas eran cosas que día a día la sorprendían un poco más.

-Desastrosa.

-Interesante.

-Un fracaso.

-¡Perfecta, 'ttebayo!

Y los cuatro hablaron al mismo tiempo. Los labios de Neji se curvaron ligeramente, divertido con la situación, luego cruzó ambos brazos sobre su pecho con la misma expresión.

-¿Podrían repetirlo?

-No fue lo que esperábamos, de hecho.

Y con las palabras del Hatake, todos suspiraron. Porque, definitivamente, todos habían esperado volver a Konoha con una victoria entre manos.

-Esas cosas suelen suceder.-apuntó Neji, lanzándole una mirada a Gai.

-Es divertido que lo digas,-indicó Tenten soltando una risa- después de todo, tú eres el único que siempre se molesta cuando fracasamos.

Neji chasqueó la lengua, y Tenten rió nuevamente para aferrarse a su antebrazo. Lo único que atravesó la mente de Sakura en ese momento fue lo adorables que se veían. Neji la observó de reojo, y suprimió una sonrisa ante la muestra afectiva de ella.

Tenía muy en claro que Tenten siempre estuvo enamorada de Neji, y que el amor que le tenía no era pasajero. Es decir, si aún le quería luego de tantos años, no cabía duda. Podía jurar, incluso, que Neji también le tenía afecto. Tal vez, después de todo, Neji sí era el adecuado para Tenten. Estaba feliz de que, por lo menos ella, no hubiera fracasado con su primera elección amorosa.

-Suele suceder, Hyuuga,-el del sharingan le observó con ojos vagos- ya ves que algunos no saben tomarlo con calma…

Y la mirada poco disimulada que le lanzó a Sasuke, hizo que éste rodara los ojos. A su lado, Sakura mordisqueó su labio inferior. Sabía que a Sasuke le agradaba cumplir con todas las misiones asignadas, sabía que para él era una cuestión de honor, pero no se había detenido a pensarlo cuando dejó a Sasori escapar. No se atrevió a pensar en Sasuke, mucho menos en Kakashi, ni siquiera en ella misma y el riesgo de su vida. Tal vez el único nombre que le ayudó a tomar su decisión fue el del rubio.

-Tú no quisiste matar a Naruto, ¿verdad? Le perdonaste la vida.

-Bueno, hay muchas formas de ver eso…

-No. Vi tu indecisión. Decidiste no matarlo. ¿Por qué?

-Porque no es como si ese tipo mereciera morir.

Las palabras se repetían en su mente, como un tétrico eco.

El momento en el que la mano del pelirrojo titubeó, entre tomar a Naruto por la muñeca o hacer algún otro movimiento, atravesó su mente. Recordó la expresión, relajada y arrogante, del principio, y luego la tensión acompañada de las pupilas contraídas en el rostro del pelirrojo antes de que Naruto lo golpeara. No había forma de que aquello fuera actuado. La manera en la que la mueca de dolor se había apoderado de su rostro no podía haber sido una mentira, Sakura estaba más que segura de que Sasori sintió el dolor. Y es que no se había preparado para recibirlo. Todo había sucedido tan rápido que ahora recopilar las imágenes se le hacia imposible. Había reaccionado rápidamente, y no se había dado la oportunidad de meditar las cosas demasiado. Ella solo quería… agradecerle.

-¿Por qué me estas ayudando?

-Porque le perdonaste la vida a mi mejor amigo. Y entonces tal vez mereces que te la perdonen a ti.

Cuando Sasori aceptó, en cierta forma, que no tenía intenciones de matar a Naruto, un cierto alivio se situó en su pecho. Había visto, por la manera en la que el pelirrojo detuvo los ataques de Sasuke, que estaba en condiciones de luchar contra ellos, incluso contra el débil brazo de Naruto. Podría haber acabado con el rasengan sin siquiera pensarlo, e incluso derribarlo sin demasiadas estrategias; de todas formas, no lo había hecho. Sintió que, a través de las palabras, concisas y poco personales, le dio a entender que él no era un asesino; o tal vez es lo que ella quería creer. Le bastaba saber, aún así, que no era del tipo de asesinos que asesinaba solo… porque sí. Le bastaba saber que, por alguna razón, no se había sentido capaz de asesinar al rubio.

Tal vez porque los restos de un corazón, vivo y latente, se escondían debajo de la capa de los Akatsuki.

Si algo de nobleza seguía vigente en ese hombre, sentía que debía ser ella quien la premiara; lo cierto es que tenía el mejor de los motivos. Su mejor amigo, su hermano. Debía agradecer, eternamente, a aquella parte aún blanda del corazón endurecido de Sasori. Porque gracias a ella Naruto no estaba herido. Gracias a que algo dentro de Sasori reaccionó ante la cercanía de Naruto, el rubio había salido ileso. Tal vez, podía agradecer a aquel pequeño trozo de moral que se escondía en el odio que poblaba el corazón, enceguecido y frío, de un niño al que sus padres se le fueron arrebatados.

Cuando había escuchado las palabras, tan seguras en los labios de Sasori, no lo dudó. Porque le habría gustado tener tiempo de demostrarle que, tarde o temprano, las buenas acciones son recompensadas. En ese momento, hizo un intercambio mudo con el Akastsuki.

Vida por vida.

Se prometió que, en esa ocasión, le perdonaría la vida. Porque, a pesar de todo, él era un asesino. Y, los crímenes cometidos, eran simplemente impagables e irremediables. Nadie podría jamás reemplazar las vidas quitadas, no había nada que él pudiera hacer para redimirse, pero el egoísmo la venció al percatarse de que su amigo seguía vivo. Dejó que el pensamiento egoísta la convenciera de que la vida perdonada de su mejor amigo valía la de él, que perdonarlo no estaba mal. Había sido una excepción. La próxima vez que lo viera intentaría asesinarlo, con todas las habilidades adquiridas, porque era lo que un miembro del Akatsuki se merecía por mucha bondad que escondiera… ¿verdad?

El pensamiento homicida no era algo que se le diera bien, y es que matar no era de su agrado. Siempre, a la hora de enfrentarse a un enemigo, buscaba la manera de no quitarle la vida. Es cierto que aquel no era un pensamiento shinobi, ¡lo sabía! Pero no podía evitarlo. ¿Acaso no puede una kunoichi tener un moral distinto al de los demás? Algo seguía gritándole, a pesar de que intentara suprimir la idea, que no sería jamás capaz de matar a verdadera voluntad. Y, de una u otra forma, tenía que aceptarlo. Porque no quería matar a Sasori, ni a nadie.

La expresión del pelirrojo, la manera en la que las palabras fueron pronunciadas, todo le repetía que Sasori había dicho la verdad. Lo peor de todo era que ella le creía.

Con la mente alborotada, y las ideas punzando en sus sienes, siguió los pasos de Sasuke, Naruto y Kakashi. Se despidió del equipo Gai con una suave sonrisa, que estaba segura no terminó de formarse cuando se apresuró a tomar a Naruto del brazo.

Sabía que se dirigían a la oficina de Tsunade, y es que siempre hacían lo mismo. No se atrevió a pensar en nada y dejó que Naruto la guiara, delicadamente y dejando que ella rodeara su brazo, detrás de los pasos de Kakashi. Su mente estaba en blanco, y es que luego de debatirse tantas cosas se sentía incapaz de formular un pensamiento coherente.

Revoloteaban en su cabeza imágenes de la pelea con Sasori, e inconscientemente hacía acercamientos a la expresión del miembro de los Akatsuki. Adoraba su rostro. Por momentos, desviaba la atención a la frustración de sus compañeros, y luego bruscamente volvía a relajarse con las sonrisas seductoras y atractivas.

El camino a la oficina de la Hokage jamás fue tan corto

Al llegar a la imponente puerta, escuchó que Naruto tragaba saliva a su lado.

-¿Nos gritará?

-Eso creo.-replicó Sasuke con parsimonia.

-¿Muy fuerte?

-Algo así.

-¿Todo estará bien?

Kakashi golpeó con los nudillos, y escondió el Icha-Icha con la habilidad de un ladrón profesional.

-Si te comportas…

La sonrisa ladina en los labios de Sasuke hizo que Sakura tuviera que reprimir una risa; sabía que Sasuke adoraba burlarse de Naruto, pero detestaba que lo asustara en situaciones como esta. Le dio un suave golpe con el codo, y él la observó de reojo con los labios curvados.

Los pasos detrás de la puerta llamaron la atención de los cuatro shinobi. Naruto se relamió los labios con nerviosismo… La puerta se abrió bruscamente, y los tres pupilos del Hatake dieron un salto hacia atrás.

-¡Kakashi! ¿Regresaron ya?

La sonrisa, acompañada de la voz déspota e intimidante, hizo que Naruto se sintiera ligeramente asustado. Sakura le observó encogerse y, luego de que ella misma acariciara la piel de su brazo, relajarse ligeramente.

-Pasen, por favor.

Sasuke dio un paso dentro con confianza, la misma que posee alguien como él que nada le importa; detrás de él entró Naruto, casi escondiéndose en su sombra, y luego Kakashi. Sakura pasó a lo último, debajo de los ojos firmes de la rubia.

-¿Qué tal, Sakura?

-Tsunade-sama.

Inclinó su cabeza ligeramente, y la rubia observó el gesto con gran atención. No fue necesario que Kakashi diera un informe, y es que la cara de Sakura le daba a entender, de antemano, lo sucedido en la misión.

-Parece que el equipo Kakashi no está en su mejor momento, ¿verdad?

-¡No diga eso, abuela! Lo que sucede es que…

-Sasori es algo con lo que nos ha costado lidiar.-intervino Sakura- Pero ya lo encontraremos.

Observó como, desde la puerta, Tsunade apretaba la mandíbula. Se mordisqueó los labios recordando que no lo habían atrapado por acción de ella.

-Me parece que si no lo hicieron esta vez, no lo harán dentro de unos días, Sakura.

-Un fracaso no puede marcarnos como equipo.-gruñó Sasuke, con ambos brazos cruzados sobre su firme pecho.

-Lo sé, pero no nos podemos dar el lujo de que se repita con un hombre como Akasuna no Sasori.

-Pero, Tsunade-sama…

-Si ya no va a encargarnos misiones de esta magnitud, es decisión suya.-el del sharingan intervino, con la voz firme y sin titubeos previos- Solo le pido que procure que los equipos que se encargan de lo que nos corresponde tengan la preparación necesaria.

-Kakashi, creo que…

-Con todo respeto, Tsunade-sama, no creo que sea adecuado que se nos quite de la lista de los candidatos a pelear con Akatsuki.

-¡Bien dicho, sensei!

Sakura le dio un codazo a Naruto, y Kakashi arqueó una ceja ante el gesto infantil de ambos. La pelirrosa ladeó su cabeza con una sonrisa. Tsunade tuvo que morderse la lengua ante las palabras de Kakashi. Tenía razón. Naruto, Sasuke y Sakura, junto con el Hatake, eran uno de los mejores grupos de Konoha. Las habilidades de los cuatro eran maravillosas y, a pesar de que no se atrevía a menospreciar a los equipos Gai, Asuma, o Kurenai, no tenía intenciones de decir que los cuatro equipos eran iguales. Porque, a sus ojos, secretamente, la sospecha de que ningún equipo se comparaba al equipo del Hatake seguía vigente.

-Escucha, Kakashi, no es mi intención ofender a tu equipo pero…

-No nos quite la posibilidad de enfrentarnos con Akatsuki, Tsunade-sama.-intervino la ojijade- Es algo con lo que podemos lidiar, lo juro.

-Lo dudo mucho si no pudieron con uno solo.

-¡Pero abuela!-se quejó el rubio- Se escapó, la próxima vez no lo hará, 'ttebayo.

-Cállate, Dobe.-gruñó Sasuke al notar que, las palabras del rubio, solo empeoraban la situación.

Naruto suspiró y, luego de encogerse de hombros, se encaminó hacia el escritorio de la rubia unos cuántos pasos más atrás. Los presentes parecieron ignorar la acción, pero Sasuke la siguió con ojos meticulosos. Si Naruto se atrevía a hacer algo inadecuado, lo asesinaría. Tenían que convencer a la Hokage de que estaban aptos para matar a un asesino de clase S, y no sería muy útil que Naruto se pusiera a idiotizar como era común.

-Creo que no me privaré de enviarlos a distintas misiones, pero tal vez un descanso antes de volver a buscarlo sería…

Sasuke observó al rubio sentarse en el lugar que Tsunade solía ocupar, y se mordió la lengua para no gritarle, de manera violenta y brusca, que le quitaría los ojos si no se salía de ahí. Maldito irrespetuoso.

-No necesitamos un descanso, abuela, 'ttebayo.

Lo siguiente al comentario de Naruto se realizó, a los ojos del azabache, en cámara lenta. Tsunade se volvió hacia el rubio, y Sasuke apretó la mandíbula. La ceja de la Godaime se arqueó ligeramente, observando al rubio justo en su escritorio. Pareció debatirse, internamente, entre sentirse irritada o no por la confianza de Naruto con su lugar de trabajo. Tomó el lado de la cordura y siguió hablando, una vena afirmándose en su sien.

-¿No lo necesitan? A mi parecer, siendo que un marionetista se les acaba de escapar, sí lo hacen.

-Dicen que los marionetistas son débiles en la pelea cuerpo a cuerpo, ¡pero puedo asegurarle que él no lo es, Tsunade-sama!-indicó Sakura.

-Es algo con lo que deberían poder lidiar.

-Y lo hacemos, Tsunade, solo que esta vez nuestra estrategia falló.-masculló el Hatake, tal vez molesto porque menospreciaran las habilidades de sus tres pupilos. La suya, inclusive.

-Creo que necesitan entonces pensar una vez más como actuarán en la próxima misión.

El silencio luego de la oración -que fue realizada con voz alzada- de Tsunade, provocó la tensión en la habitación. Ni Kakashi, ni Sakura, ni Sasuke que había tenido planeado intervenir, se atrevieron a hablar. Naruto suspiró, y los cuatro pares de ojos fueron hacia él. Lo encontraron, sentado, en el escritorio de la rubia. La vena se reafirmó en la sien de la Hokage.

-Ah, bueno, abuela, nada salió como esperábamos, ¿sabe?

Y, deliberadamente, cruzó ambas piernas sobre el amplio escritorio. Desde la puerta, la Godaime arqueó una ceja, como si realmente se preguntara si Naruto era capaz de desafiarle de esa manera. El rubio se llevó ambas manos a la nuca.

-Baka.-masculló Sasuke.

Lo siguiente fue algo vergonzoso, y ciertamente violento. La rubia casi se lanza sobre el de ojos azules, jalándole de la oreja fuera de su asiento. Se atrevió a intentar patearlo, con la intención de estamparlo contra la pared, pero el rubio por algún extraño milagro sobrevivió. Luego de que un par de cosas fueran lanzadas, todas con el rostro de Naruto como destino, la Hokage se calmó.

-D-deberíamos retirarnos.-musitó Sakura, esperando que nadie la golpeara por el simple hecho de abrir la boca.

Sasuke asintió con la cabeza, y dio un par de pasos hacia la puerta, Kakashi arqueó una ceja, atreviéndose a tomar el pequeño Icha-Icha de quien sabe donde.

-E-estoy de acuerdo, Sakura-chan.

El terror hacia la rubia se encendió en los ojos azules.

[…]

-Bueno, ¿nos veremos mañana, Sakura-chan?

En la puerta de la residencia de la Haruno los miembros del equipo 7 se detuvieron. Sasuke, con su usual apariencia despreocupada, arqueó una ceja. No es que fuera de su incumbencia, pero es que ¿realmente Naruto necesitaba preguntar por todo? Con suerte, mañana, se saltearía el entrenamiento y no tendría que lidiar con el rubio latoso. Observó que Sakura sonreía…

-Por supuesto. ¿Entrenaremos, sensei?

Y el Hatake bajó el libro. Posiblemente, el tipo ese solo esperaba poder llegar a casa y no aparecer nunca más; la pregunta de la Haruno lo tomó desprevenido.

Por supuesto que no, aventuró su respuesta una voz en su interior.

-Tengo otros planes, chicos, así que…

-¿Planes?-inquirió el ojiazul con una mueca extraña.

-Planes.

-¿Significa que no entrenaremos mañana, Kakashi-sensei?

-Pueden hacerlo, pero no cuenten con mi presencia.

-Olvídenlo, entrenaré solo.-masculló Sasuke, tan pronto como Sakura y Naruto le observaron.

-Como gustes, Teme.-bufó el rubio, sobándose la nuca, y dándole una última mirada a la ojijade.

-¿Nos vemos mañana, Naruto?

-Claro que sí, Sakura-chan.

Y con la última sonrisa que el rubio le regaló, Sakura se despidió del resto del grupo, entrando algo apresurada dentro de su casa.

[…]

Respirar se le hacía trabajoso, estaba completamente exhausto. Le dolían los pies, tal vez por los kilómetros transitados, incluso el abdomen por la fuerza que estaba ejerciendo a voluntad. Solo quería… llegar.

Siguió avanzando por el largo pasillo, siendo iluminado por las antorchas con fuego. Las paredes de piedra, frías, lucían extrañas; tal vez porque Deidara había estado trabajando en ellas de una manera extraña. Había tallado figuras irreconocibles a lo largo del pasillo…

Contó las puertas, exasperado, una vez que pasó la de Hidan sonrió complacido, solo quedaban dos hasta la suya. Siguió avanzando, agitado, intentando hacer el menor ruido posible; temeroso de que alguno notara su deplorable estado.

Al llegar a la que le correspondía, ubicó su mano en la perilla, tratando de mantenerse de pie con ayuda de ésta. Inspiró profundamente.

La puerta justo frente a la suya se abrió repentinamente, y maldijo por lo bajo. Deidara es un maldito entrometido.

-¿Sasori, hn?

El pelirrojo no se dignó a voltearse. Siguió respirando trabajosamente, a pesar de que intentó disimularlo. Deidara, a sus espaldas, se atrevió a acercarse.

-¿Qué te sucedió, Sasori?

La pregunta resonó como un tétrico eco. Deseó tener la posibilidad de golpearlo; y es que no se le hacía divertida la idea de que el resto se enterara de que estaba herido como un perro.

-Estoy bien, Deidara.

-Pero... ¡estás herido, danna!

-Te confundes.

-¿Por qué nunca me cuentas nada, eh?-inquirió el rubio de forma chillona, tal vez indignado porque su compañero de equipo fuese tan reservado después de tanto tiempo.

-Porque hay cosas que no son de tu incumbencia.

Y jamás lo serán, masculló algo en su interior antes de internarse dentro de su pequeña habitación.


Hola! Bueno, esta es la continuación del capítulo anterior. Sé que tal vez no tiene demasiada relevancia, y es que son todos hechos secundarios, pero prometo que el siguiente capítulo será más interesante. Traté de dejar en claro, al principio del capítulo, los motivos que encontró Sakura para dejar a Sasori vivo, ya que creo que no quedaron demasiado claros; espero que a partir de ahora puedan comprender las razones por las que Sakura le ayudó. Por otro lado, estoy trabajando -nuevamente- con ese amor fraternal entre Sakura y Naruto, y es que simplemente los adoro x3

Me gustaría que me dijeran a qué Akatsuki les gustaría ver seguido y por qué, y qué parejas secundarias les llaman la atención -si es que no lo hicieron aún- :)

Supongo que ustedes son quienes deben juzgar las historia así que... ¿Merece un review? :)

Leidy Herrera: Hola! Me alegra mucho que te guste el fic :) Espero que no cambies de opinión u.u Supongo que tengo varias parejas en mente, así que aceptaré tu propuesta: las parejas más recomendadas -por el resto de los lectores- serán las elegidas, ojalá termines aceptándolas. Tengo que admitirte que no me gusta emparejar a Sasuke con nadie excepto con Sakura y, como en esta ocasión Sakura es pura y exclusivamente de Sasori, creo que tendré que dejarlo solo. Ojalá este capítulo sea de tu agrado, un beso y cuidate.