Esta es una secuela del fic "Bohemian Rhapsody: La Historia de Queen" que narra la vida, obra y legado de Freddie Mercury y Queen , esta inspirada en declaraciones oficiales de Freddie Mercury , Roger Taylor , Brian May y John Deacon , al igual que su actual gerente Jim Beach , y en los documentales " Queen: Days of Our Lives " y " Freddie Mercury: The Great Pretender ". Le sugiero oír "Ashes" de Celine Dion para las escenas de Hinata con Sakura, Ino e Izumi así como para el reencuentro de Naruto con sus hijos, "Hello" de Evanescence para la discusión entre Sasuke y Sakura, "I Can't Live With You" de Queen del álbum Innuendo de 1991 para el encuentro entre Naruto y Hinata, y "My Heart Is Broken" de Evanescence para la escena final entre Sasuke y Sakura.


Mudarse siempre era un proceso difícil, abandonar un lugar en que se había vivido por tanto tiempo y dejar atrás tantos recuerdos era algo imposible de hacer para quienes tuvieran sentimientos, y para Hinata tener que comprar una nueva casa que llenar con recuerdos nuevos, dejando atrás una vida que tiempo atrás había considerado perfecta había resultado ser una herida constante en su corazón latiente, cada vez más dolorosa pese a saber que todo lo que hacía era para mejor, porque no podía volver a ver a Naruto, tan siquiera recordar su rostro y su voz era una tortura constante de la que intentaba escapar, y la mejor testigo de ello era Sakura junto a quien se encontraba reunida en la sala de su nuevo hogar en ese momento, una sentada delante de la otra y apoyándose entre sí. La Hyuga portaba un sencillo vestido de chiffon y gasa color negro, de escote en V que cubría holgadamente su figura pero entallándose a ella por un fajín de raso negro, falda hasta los tobillos y mangas holgadas que se ceñían a las muñecas y se volvían transparentes, con su largo cabello azul recogido en una coleta que caía tras su espalda, delante de ella la Uchiha vestía una sencilla blusa azul claro de escote en V que se anudaba bajo el escote, sin mangas, jeans negros y cómodos tacones negro, con su corto cabello rosado cayendo sobre sus hombros y su flequillo cubriendo su frente, con un brazalete de plata adornando su muñeca izquierda…ambas lucían serenas aunque por dentro se estuvieran resquebrajando por completo.

-Me siento humillada, Sakura, no quería que me vieras así— confeso Hinata, sabía que debería haber buscado a su amiga y hablar con ella antes pero no lo había hecho y se lamentaba por ello, —perdón por no haber acudido ti antes— se disculpó con la voz quebrada, aún demasiado triste y lastimada.

-¿Creíste que todo se resolvería por si solo?— supuso Sakura, preocupada porque esa idea hubiera tan siquiera cruzado la mente de ella.

-Fui estúpida, lo sé, pero tenía mucho miedo— asintió la Hyuga, debería haber buscado a Sakura tras descubrir que Naruto la engañaba pero no había hecho eso, simplemente había guardado silencio.

-¿Hace cuánto que lo sabes?— pregunto la Uchiha, no sabiendo que más decirle, necesitando hacerse una idea de lo que ella había soportado por tanto tiempo

-Semanas— contesto ella antes de romper en sollozos, —lo descubrí hace varias semanas— lloro con libertad cuando Sakura envolvió sus brazos a su alrededor en un protector abrazo.

-Ahora sabemos dos cosas; primero, seguirás siendo quien tu eres— revelo la pelirosa, acariciando maternalmente sus cabellos azules antes de romper el abrazo y verla a los ojos.

-¿Qué más?— curioseo Hinata, incapaz de ver algo de esperanza en medio de esta difícil situación.

Alzando el indice para pedir un segundo, Sakura se levantó del sofá y sin necesidad de que llamaran a la puerta sabía que había alguien del otro lado, cosa que se confirmó cuando abrió la puerta y vio del otro lado de la puerta a Ino e Izumi, la Yamanaka vestía un sencillo suéter naranja naranja de hombros caído y mangas acampanadas que cubría holgadamente su figura, pantalones blancos y cómodos zapatos marrón claro, con su largo cabello rubio peinado en un sencillo recogido que hacia caer sus cabellos sobre sus hombros y tras su espalda, teniendo en todo momento una expresión de cólera en su habitualmente sereno rostro en contraste con Izumi quien portaba una blusa crema claro de escote alto y redondo bajo una elegante chaqueta negra hasta los muslos y que permanecía abierta, de mangas acampanadas hasta los codos y que replicaba un hermoso bordado de hojas y enredaderas en el borde de las mangas y a lo largo de los bordes de la chaqueta, ceñidos jean azul apagado y botines negros, con su corto cabello castaño cayendo sobre sus hombros para enmarcar su rostro, preocupada y eso era claramente visible entre su mirada. Como si estuviera en su propia causa, guiada por su ira, Ino ingreso en la sala siendo seguida por Izumi mientras Sakura cerraba la puerta tras su ingreso, la Yamanaka deteniéndose delante de Hinata que se levantó del sofá secando distraídamente las lágrimas que habían surcado sus mejillas.

-¿Por qué no me hablaron de esto?— cuestiono Ino, más furiosa de lo que nunca hubiera sentido.

-Debo pelear mis propias batallas, Ino— contesto Hinata con la frente en alto, intentando ser fuerte por si misma

-No, no debes y no tienes que hacerlo— protesto la Yamanaka sin dudarlo, —las amigas son para eso— si ella hubiera sabido la verdad antes…solo Dios sabe que hubiera hecho.

-Hinata, tu nunca nos dejarías solas, ¿crees que nosotras a ti si?— intervino Izumi con su voz serena, situándose a la diestra de Ino a quien sujeto por los hombros en una forma silente de pedirle que se calmara.

-Lo lamento, pero no quería preocuparlas— se disculpó la Hyuga, no importaba que lo que hubiera hecho estuviese mal, estaba hecho y no había vuelta atrás a ello.

-Si tú quieres, quien quiera que sea, yo me haré cargo— se ofreció la rubia al instante, dispuesta a hacer pagar a Naruto y la mujer que habían hecho sufrir de ese modo a su amiga.

-¿Qué paso con "convertir el odio en amor y la ira en tolerancia"?— pregunto Sakura al recordar el lema de la iglesia a la que Ino asistía desde niña.

-Al diablo con eso— desestimo la rubia para sorpresa de todos por su moralista educación católica.

-Gracias, pero no— negó Hinata con una inevitable sonrisa al tenerla a su lado cuando más las necesitaba, —tengo que volver a empezar, comenzar a vivir mi propia vida; sola— un inevitable suspiro abandono sus labios al tener que asimilar eso pese a lo difícil que era, —pero también sé que no puedo alejar a mis hijos de su padre— no era justo para nadie que se dejase llevar por su ira y dolor, no era correcto, —este problema es mío y tengo que aprende a vivir con esta nueva situación, sin importar lo difícil que sea— afirmo en voz alta, tanto para sus amigas como para sí misma, porque era necesario que lo hiciera.

No importa lo difícil que fuera, no importa si se consideraba a sí misma una cobarde por irse de casa hacía semanas atrás y comenzar a vivir una nueva vida, sin atreverse a enfrentarse a Naruto a quien ni siquiera podía ver aun, porque era preciso que lo hiciera, debía ser fuerte no por si misma sino por su hijos. Sus hijos ya no tenían una familia normal y en cierto modo la consolaba que Boruto y Kushina que hubieran adecuado con madurez a ello, sin hacer preguntas, comprendiendo que sus padres vivirían en casas distintas y que verían menos a su padre, aunque no lo pareciera Boruto era muy observador y se había dado cuenta de todo sin necesitar explicaciones, además de que sabía que si pedía explicaciones lastimaría aún más el roto corazón de su madre. Esbozando una ligera sonrisa, Sakura se situó a la diestra de Ino e Izumi que guardaron silencio mientras observaba a Hinata; Sakura entendía mejor que nadie por lo que estaba viviendo, Sasuke y ella estaban atravesando por su propia crisis aunque dieran a entender lo opuesto pero a pesar de que ellas tres vivieran realidades de vida muy distintas entre si—Ino felizmente casada con Sai, e Izumi quien siempre estaba incondicionalmente para Itachi pese a seguir casada con Baru—, las tres estaban dispuestas a estar ahí para Hinata tal y como ella siempre había estado ahí cuando ellas habían pasado por un conflicto, cuando habían necesitado de alguien que las ayudara, porque eso es lo que hacían las verdaderas amigas.

-Mira a tus amigas y date cuenta de que no importa que tan grande sea un problema, nosotras siempre estaremos para ti— declaro Sakura en nombre de las tres, porque eran una familia y nunca se abandonarían entre sí, sin importar lo que sucediese.

Hinata siempre había estado ahí para ellas, cuando Ino había estado sola cuando Sai estaba de gira junto al resto de Queen, cuando Sakura se había sentido sola por causa del comportamiento de Sasuke en las giras y cuando Izumi había tenido que dejar libre a Itachi para que viviera su vida, ella siempre había estado ahí para las tres y ahora era el turno de ellas de estar ahí para Hinata, y lo harían, porque eran más que amigas, era una familia. Se había callado su dolor por mucho tiempo, había intentado lidiar con ello e ignorarlo como haría Sakura, pero no era como ella, no era tan fuerte ni podía pasar la vida pretendiendo compartir a Naruto con alguien más porque su traición era demasiado dolorosa, pero en ese momento Hinata pudo olvidar e ignorar su dolor aunque fuera por un momento, sonriendo al recorrer con su mirada los rostros de sus tres amigas que estaban ahí para ella en ese momento, como pilares para evitar que cayera...no estaba sola, y ese era el mayor consuelo que podía pedir.


Empezar de cero siempre era complicado, y aunque en este punto de la historia Naruto supiera que se merecía ser visto como el villano porque creía ser, en realidad no lo era, solo era alguien que se había equivocado y mucho, lo lamentaba con toda su alma pero que no podía remediar sus errores sin importar cuanto lo deseara, ¿Cómo ver a Sara como un error? Había traicionado a Hinata para estar con ella, lo sabía y sabía bien que estaba mal pero no podía dejar de amarla, no era una mera aventura lo que la había acercado a ella desde el comienzo sino que habían sido sentimientos genuinos, no amaba menos a Hinata por ello pero también entendía que sería completamente egoísta de su parte tenerlas a ambas en su vida como si fuera normal, porque no lo era. Al final y por intercesión de Sakura que en cierto modo estaba actuando como una especie de representante o apoderada se había acordado que podría pasar los fines de semana junto a sus hijos a quienes tenía delante en ese momento; Boruto y Kushina que lo observaban en silencio, como si hubiera una pared invisible entre ambos desde que Sakura los había traído a su casa hacia tan solo un par de minutos…Sara no estaba presente desde luego, había salido para una reunión de trabajo y en ese momento era lo mejor. Nadie decía nada, todo era silencio mientras se observaba entre sí, mas Naruto se decidió a ser quien rompiera con el silencio o nadie lo haría nunca.

-Hola— saludo el Uzumaki con por, no pudiendo evitar sonreír nerviosamente ante la atenta mirada de sus hijos delante de los que se arrodillo, encontrándose a su altura. —Lamento no haberles dicho nada, pero nada ha cambiado— aseguro pese a ser que eso podría confundirlos, —aun amo a su madre y los amo a ustedes— declaro con total honestidad.

Receloso y en cierto modo inquieto ante el sufrimiento que había visto en los ojos de su madre quien pese a todo se había esforzado por no llorar delante de ellos, Boruto se quedó en su lugar mientras veía a los ojos a su padre, no estaba enojado con él pero si sentía que no podía fingir que no había sucedido nada, era un niño pequeño; si, pero no era ningún tonto, ¿por qué había traicionado a su madre?, ¿Quién podía ser más perfecta que ella? Boruto no podía entender sus razones y eso hacía que se creara un margen invisible entre ambos. Con sus ojos azules idénticos a los de su padre cargados de inocencia, Kushina aminoro la distancia con sus pequeños pasitos hasta sujetarse de los hombros de su padre en un afectuoso abrazo que había extrañado por mucho tiempo en las últimas semanas, amaba a su madre pero el sentir protector que le brindaba su padre era algo irremplazable para ella, claro que se sentía preocupada sobre las razones que habían existido—y que consideraba asunto de adultos—para que sus padres se pelearan y vivieran en casas separadas, pero en ese momento todo lo que pudo hacer fue aferrarse al abrazo para hacerlo duradero, ignorando todas la preocupaciones, temores y nostalgia que había sentido en días anteriores. Claramente sorprendido puesto que no había esperado una muestra de afecto de ese tipo, Naruto no dudo en corresponder y estrechar amorosamente entre sus brazos a su pequeña hija, encontrando sosiego en su afecto tan incondicional.

-Te extrañamos mucho— murmuro Kushina en medio del abrazo, aferrándose aún más a su padre en ello.

-Y yo a ustedes, muchísimo— correspondió Naruto, besándole la mejilla y abrazándola con todas sus fuerzas.

La espera para volver a verlos había sido grande, y probablemente la espera para poder volver a ver a Himawari que era tan solo una bebé sería aún más larga, pero la aceptaría porque eso era lo mínimo que se merecía por el dolor que había causado y que lo mataba por dentro, se merecía el desprecio y sin embargo ahí estaba su pequeña hija, abrazándolo como si jamás hubiera sucedido nada e inundando su pecho de un bálsamo que lo hizo olvidarse de todo y sonreír de verdad por primera vez en mucho tiempo mientras la abrazaba con todas sus fuerzas. Desde su lugar, emitiendo un inaudible suspiro para sí y sin poder evitarlo, Boruto no tardo en unirse a aquel abrazo, prefiriendo dejar atrás toda animosidad y vivir el ahora, porque no podía ni quería estar enojado con su padre, quería aferrarse a sus palabras tan sinceras y creer en ellas, quería creer que todo mejoraría y que a pesar de todo seguirían siendo una familia, quería creer en ello pese a lo imposible que era, porque eran una familia y siempre lo serian...


No podía existir un contraste más agudo en el mundo—a considerar en ese momento—que el que tenía lugar entre ambas mujeres; Sara y Hinata que en silencio y soportando lo mejor posible la tensión se encontraban reunidas en el hogar de la Hyuga para hablar y dejar de ser dos completas desconocidas y enemigas entre si…aunque puede que en realidad jamás consiguieran ser amigas y llevarse bien, pero al menos debían intentarlo y vivir en paz. La Roran vestía una sencilla blusa azul marino oscuro de escote en V y sin mangas sino que tirantes, y que se amoldaba favorecedoramente a su figura a la par con unos ceñidos jeans azul oscuro que hacían ver más estilizadas sus piernas, con su largo cabello fucsia rojizo cayendo libremente sobre sus hombros y tras su espalda, con un sencillo collar de cuero alrededor de su cuello; por otro lado Hinata delante de ella portaba una holgada blusa blanca de cuello alto y escote en V con mangas acampanadas hasta los codos y cerrada por cinco botones, larga falda oliva hasta los tobillos y cortos botines marrón claro, con su largo cabello azul peinado en una desordenada coleta que caía tras su espalda y un par de cortos mechones libres para enmarcar su rostro. Ninguna de esas dos mujeres podrían haberse imaginado a sí misma en esa situación, teniendo que llegar a una especie de acuerdo como si fuesen padres peleando por la tuición de un hijo en común, pero había algo muy importante para tener en cuenta y lo mejor para ello era valerse del entendimiento.

-Hinata— hablo Sara por fin, para romper el silencio que hasta entonces le resultaba insostenible.

-¿Sí?— contesto la Hyuga con su templada voz cargada de una dulzura que resulto apabullante.

-Tu voz no es lo que esperaba— noto la Roran para establecer tema de conversación, aún muy sorprendida por su invitación.

-¿Y qué es lo que esperabas?— curioseo Hinata con una pisca de divertimento porque tal vez se imaginaba a una bruja.

-No lo sé— reconoció la pelirroja con una tímida sonrisa, sin saber que decirle. —Agradezco tu recibimiento— aprecio para no hacerle entender que estaba ahí por obligación.

-Lo brindo con gusto— asintió la peliazul con una sutil sonrisa antes de darle un trago a su taza de té.

¿Aún se sentía traicionada? por supuesto, Hinata no pensaba mentir en cuanto a sus pensamientos se refería, así se lo había dicho a Sakura que estaba atravesando por una situación muy parecida a la suya, pero no podía dejarse decaer solamente porque su esposo hubiera elegido a otra mujer por encima de ella, no podía porque no estaba sola sin importar que pudiera sentirse así, tenía a sus tres hijos dependiendo de ella, Boruto, Kushina y Himawari, no podía llorar delante de ellos ni podía hacer que ellos se pelearan con Naruto por su culpa sin importar que ella si estuviese enojada con ella y sintiera recelo por la mujer que tenía delante, debía hacer a un lado esos sentimientos. Ambas mujeres se encontraban sentadas a solas en la sala como dos grandes amigas, bebiendo un poco de té y conociéndose, mas aunque Sara se sintiera profundamente agradecida por el recibimiento de la Hyuga, no podía evitar sentirse perdida y nerviosa, no sabiendo que hacer ni que decir, o a donde ir, era como estar delante de un tigre y no saber si le serviría correr o no, preparada para cualquier agresión de parte de Hinata porque sabía que se lo merecía, pero no había podido contener sus sentimientos por Naruto, y si era un pecado amar...entonces afrontaría las consecuencias, fueran cuales fueran, pero no quería hacer sufrir a nadie por ello, menos aún a los inocentes niños que existían en común entre Naruto y Hinata, sino lo contrario, quería ser su amiga de ser posible.

-Esto es muy incómodo— rió Sara sin poder evitarlo, incapaz de saber que decir para romper con la tensión.

-Tal vez, pero no importa que lo sea— desestimo Hinata con tranquilidad para sosegar a Sara que aun parecía asustada. —Seré franca contigo, Sara, y diré lo que quiero— planteo ya que de otro modo seguirían en silencio para siempre, —primero; quiero que mis hijos tengan a su padre, nada ha de interponerse entre mis hijos y su padre— estipulo con firmeza, pensando en el futuro de sus hijos más que en cualquier otra cosa en el mundo.

-No pretendo ser un obstáculo, Hinata, eso te lo prometo— tranquilizo la pelirosa con total sinceridad, observando a la Hyuga a los ojos en todo momento como prueba.

-Bien— asintió la peliazul mucho más tranquila, sintiendo que se quitaba un peso de encima…uno, —y segundo; quiero que Naruto sea feliz, solo me alejare de él sí sé que es feliz— concluyo con idéntica seriedad, no como una petición sino una exigencia.

-Espero que lo sea...— contesto la Roran únicamente, bajando la mirada, incapaz de saber si podría cumplirlo.

-No, tienes que lograrlo— interrumpió la Hyuga con vehemencia, haciendo que alzara la mirada, —yo no lo hice, pero si debes hacerlo tú— aclaro haciendo evidente el porqué de su requerimiento.

-Lo haré feliz, lo prometo— accedió Sara por fin, tanto para complacer a Hinata como para sí misma.

Su deseo no era otro, si supiera que Naruto sería feliz al lado de Hinata para siempre, Sara no habría dudado en alejarse y contemplarlo desde la distancia, pero los sentimientos que tenían el uno por el otro eran tan grandes que no existía un futuro en que no estuvieran juntos, y si lo existía ellos no lo conocían. Asintiendo con satisfacción ante esa repuesta, Hinata esbozo una ligera sonrisa para eliminar toda animosidad que pudiera haber dado a entender...sería difícil, pero debía dejar el pasado atrás, porque los días felices ya no volverían, su única preocupación de ahora en más eran sus hijos y que fueran felices, nada más.


Con la mente en un lugar muy lejano, Sakura correspondió de manera casi fría al seductor y tentador calor de los labios de Sasuke recorriendo su cuello; era tarde y sus hijos dormían profundamente, en otra instancia tal vez ese sería el escenario más perfecto que podrían haber imaginado para dejar todo lo malo atrás y entregarse de lleno a la reconciliación, pero en ese momento no sentía pasión ni lujuria o no la suficiente como para corresponder a las caricias de Sasuke, solo sentía una enorme inquietud llenando su pecho e imposibilitándole pensar en nada que no fuese el miedo, ¿miedo a que? a todo y a nada al mismo tiempo, era una sensación muy extraña y que no conseguía explicar pero que intentaba exteriorizar todo el tiempo como si eso pudiera matarla en cualquier momento. Junto a Sakura, Sasuke siempre había sentido una química especial, no era solo sexo porque jamás se saciaba de ella, siempre había algo nuevo que sentir y descubrir, era amor verdadero, pero por más que solo necesitase percibir el dulce aroma a jazmines brotando de la piel de ella para desearla desesperadamente, Sasuke aparto sus labios del cuello de su esposa porque por mucha pasión que sintiera en ese momento notaba a leguas que la mente de ella estaba demasiado lejos y eso lo preocupaba en exceso, inicialmente había pretendido distraerla a propósito de sus preocupaciones pero ahora se daba cuenta de que lo que rondaba su mente era demasiado significativo, porque ella no dejaba de pensar en eso.

-¿Qué pasa?— pregunto Sasuke, haciendo que por fin reaccionase de su aparente letargo.

-Nada, solo no tengo ganas— contesto Sakura con una casi imperceptible sonrisa, zafándose de su agarre para darle la espalda e intentar dormir.

¿Cómo definir las razones para cometer una infidelidad? Algunos lo hacían por pasión desaforada, por anhelos de libertad, en realidad para los hombres era lo más fácil del mundo creer que tenían libertad de vivir su sexualidad, yendo de mujer en mujer, otros hombres lo hacían por sentir que necesitaban afecto...y para otros como Sasuke no implicaba traición sino un impulso, algo con lo que necesitaba contar cuando no estaba cerca de su esposa para que de alguna manera llenara al menos temporalmente el vacío que existía cuando ella no estaba, eso es lo que significaba Takara—porque sentía que eso es lo que molestaba a Sakura en el último tiempo—, claro que era una amiga muy querida a la que le había tomado afecto pero nunca sería nada más porque lo que tenía con Sakura era algo único, a ella la amaba con toda su alma, su corazón le pertenecía solo a ella, y Sakura lo entendía pero cuanto más tiempo pasaba más perdida se sentía, como si de un momento a otro Sasuke fuera a abandonarla por Takara, no era algo seguro pero era una inseguridad suya y que no la dejaba respirar. Si Naruto y Hinata que habían sido la pareja perfecta se habían separado en un parpadeo, ¿qué impedía que ellos no se separaran?, ¿qué los hacia especiales o diferentes?, ¿acaso que durante más de la mitad de su matrimonio Sakura hubiera fingido que Sasuke no la engañaba en cada gira? Solo que esta vez era diferente, Takara era diferente y eso la asustaba, le asustaba lo que eso pudiera significara a la larga.

-Sakura, ¿qué pasa?— insistió Sasuke, incapaz de creer que la razón de su extraña actitud fuera nada.

-No quiero hablar— protesto Sakura sin voltear a verlo, no tenía ánimos para ello, no en ese momento.

-Pero yo sí— persistió el Uchiha de todas formas, porque no le gustaba verla así, —¿es por Takara?— afirmo más bien, ya que no existía otra razón.

-Había olvidado que tiene nombre— menciono la Haruno con sarcasmo y volviendo a medias la mirada antes de sentarse sobre la cama a la par de Sasuke quien la observo a los ojos en todo momento. —¿Es que el matrimonio no significa nada para ti?— increpo pese a entenderlo, intentando leer sus pensamientos.

-¿Cómo puedes decirme eso?— desafío él, ofendido en su orgullo por semejante acusación, —¿soy mal padre?, ¿soy mal esposo?— cuestiono en espera de que ella dijese si y le diera los fundamentos para acusarlo de ese modo.

-¿Cómo puedes jactarte si no te falta tiempo para estar con otras mujeres?— reprendió ella alzando ligeramente la voz ante su cinismo para hablar.

-No sé porque representa un problema ahora, antes no te molestaba tanto— negó Sasuke, incapaz de entender que es lo que le molestaba tanto ahora y que no hubiese sucedido antes.

-Pero resulta que ya no son mujeres al azar y cuyos nombres desconoces, no, es Takara Otogakure, la misma mujer en cada maldita ocasión— obvio Sakura en caso de que él no viera lo que ella sí y que era evidente; sentía algo por esa mujer y saberlo le desgarraba el corazón como él no tenía idea.

-Dijiste que preferías eso en lugar de aventuras al azar— protesto Sasuke recordándole una vieja conversación que habían tenido en caso de que ella lo hubiera olvidado, —¿Qué quieres de mí, Sakura?— cuestiono en espera de poder dejar atrás esta situación y seguir siendo felices juntos, solo eso importaba, nada más.

-Quisiera tener un esposo que me sea fiel, pero en lugar de eso tengo por esposo a un maldito mujeriego— comparo ella con furia y para dar respuesta a su pregunta.

-Soy mucho más que un simple mujeriego— advirtió él, comenzando a enfurecerse de verdad con sus acusaciones.

-Por favor, cállate, estoy muy cansada— silencio la pelirosa, no queriendo oírlo, volviendo a recostarse sobre la cama y dándole la espalda. —Solo te pido respeto— susurro para sí, no queriendo enojarse con él pero tampoco pudiendo soportar pasar por tonta a sus ojos.

-Y te respeto...— contesto Sasuke sin siquiera dudarlo, preocupado y molesto consigo mismo al no haberle hecho sentir eso hasta el día de hoy.

-¡No!— interrumpió Sakura, volviendo su rostro hacia el de él, incapaz de soportar que afirmara eso cuando lo que hacía era herirla más que nadie. —Respeto es lo que yo hago; trabajar y cuidar de nuestros hijos cuando no estás, sin dejar un poco de tiempo para mí— aclaro ya que era ella quien debía quedarse en casa en tanto él hacia lo que le daba la gana y cuando quería, eso no era respeto. —Júrame que no volverás a hacerlo— pidió para poder perdonarlo, si él realmente era sincero lo perdonaría, de otro modo no.

-No puedo jurarte eso— negó él con tristeza, ya le había prometido eso una vez y no lo había cumplido, si iba a volver a fallarle prefería no prometerle algo que no podría cumplir.

Al no recibir la respuesta que podría tranquilizarla, porque sabía que Sasuke no podía cambiar su propia naturaleza, Sakura simplemente se dio por vencida, apartando la mitad y contemplando a la nada, fingiendo que él no estaba ahí, lo que hizo aún más dolorosa la culpa que Sasuke estaba sintiendo al ser testigo y razón del sufrimiento de quien más amaba. Qué más quisiera que poder cumplir esa promesa, bien podría decirle que lo haría y dejar atrás este asunto como si fuese lo más insignificante del mundo pero lo cierto es que no podía, lo había intentado una vez, le había hecho la promesa de que ella sería la última mujer en su vida pero había acabado por decepcionarla y en ese momento se había sentido verdaderamente miserable, cada vez que la traicionaba se sentía así pero no podía evitarlo, no importa cuanto lo intentara siempre recaía en lo mismo una y otra vez, solo que esta vez y de un modo extraño ya no sentía tanta culpa porque Takara no era una completa desconocida sino que una amiga, pero esto no parecía ser un bálsamo para la herida en su matrimonio sino que al contrario, parecía avivar aún más el dolor y eso lo hacía odiarse. Incapaz de soportar esa inquietud, Sasuke situó su mano por sobre el brazo de Sakura, zarandeándola ligeramente para llamar su atención más ella de todas formas continuo dándole la espalda y contemplando a la nada, como si él le fuese insignificante, como si no sintiera nada por él...como si no lo amara.

-¿Aún me amas?— pregunto Sasuke para eliminar su temor, pero sin recibir respuesta alguna de su parte, —¿Me amas?— insistió sujetándole el brazo con un poco más de fuerza, necesitando desesperadamente esa respuesta.

-Te di dos hijos, eso parece importarte más que el amor— contesto Sakura para por fin volver el rostro hacia el de él y verlo a los ojos. —Te amo, pero parece que tú ya no me amas a mí— añadió con la voz quebrada, herida por su causa, por vivir un amor que lo había convertido en su guardián y verdugo al mismo tiempo.

Por una vez en mucho tiempo, Sakura le dio la espalda a Sasuke y no volteo a verlo, apoyando su cabeza en la almohada e intentando dormir, mas nada dio resultado, solo se reservó a dejar que las lágrimas se deslizaran en silencio por su mejilla, sabiendo que Sasuke se sentía culpable y débil por no poder cumplir esa promesa que era tan fundamental para su matrimonio pero a pesar de lo cual ella no podía odiarlo, porque se había enamorado de él siendo quien era, y no quería cambiarlo, solo quería saber que nunca sentiría nada por otra mujer pero no había forma de tranquilizarse a sí misma, no podía predecir lo que traería el futuro. Quería creer que pronto despertaría de ese sueño, de esa pesadilla, pero cada vez que se aferraba a esa idea no hacía más que sentirse aún más perdida y asustada, Sasuke no podía verlo, no podía ver cuán grande era su miedo al ser testigo de cómo Naruto y Hinata, quienes habían sido la pareja perfecta, hoy no eran nada, tenía miedo de atravesar por lo mismo, de ver a Sasuke dejar de amarla y enamorarse de Takara, pero no tenía el coraje de pelear y responder con celos al miedo que le provocaba esa idea, esa no era su naturaleza, solo podía rogar en silencio porque Sasuke al menos siempre la llevara en su corazón y recordara lo mucho que lo amaba.

Tenía miedo de perderlo…no, era más que miedo estaba aterrada.


Tras una ajetreada semana de trabajo en que había tenido que reunirse junto a sus compañeros actores para un nuevo proyecto, todo lo que Sarada podía pedir para un día tranquilo era quedarse en casa en completo silencio, recostada sobre el sofá de la sala y leyendo el guion que le había sido asignado, acompañada por Naruto que estaba sentado en el sillón delante de ella, la pelirroja vestía una elegante blusa fucsia de recatado escote en V y mangas holgadas que cubría holgadamente su figura, decorada por encaje transparente en los hombros hasta la altura de los codos, ceñidos pantalones color blanco y cortos botines violeta claro, con su largo cabello rojo cayendo libremente tras su espalda y sobre su hombros, apartando la mirada de su lectura de vez en vez para sonreírle a Naruto que se encontraba incondicionalmente a su lado, acunando la Red Special en su regazo, interpretando riffs al azar tanto para intentar obtener inspiración como para matar el tiempo mientras observaba a Sara estudiar el guion que había recibido recientemente como parte de un nuevo proyecto de trabajo, el Uzumaki vestía una sencilla camiseta blanca de cuello redondo y mangas ceñidas a las muñecas bajo una sudadera igualmente blanca pero de cortas mangas azul claro, cómodos jeans negros y sus infaltables Adidas blancas, pero por muy concentrado que estuviera nada le impidió escuchar el teléfono de la cocina sonando.

-Yo contesto— se adelantó el Uzumaki, levantándose del sillón y dirigiéndose hacia la cocina, tomando el auricular al costado del refrigerador. —¿Diga?— pregunto a modo de saludo.

-Hola, Naruto— contesto una voz conocida y cargada de dulzura del otro lado de la línea.

-Hinata...— reconoció él en un susurro, anonadado y volviendo la mirada hacia la sala para no ser oído.

-Necesito que hablemos, ¿puedes venir a verme, por favor?— solicito amablemente y con un tono de voz tan sereno que resulto infinitamente nostálgico para el Uzumaki.

-Claro— accedió Naruto, incapaz de decirle que no, —¿Cuál es tu dirección?— pregunto ya que hasta ahora no sabía dónde vivía.

Asintiendo para si al escuchar la respuesta y no teniendo problema alguno en memorizarlo, Naruto sintió una punzada de inquietud en el centro de su pecho...aun recordaba con ineludible claridad en su mente el rostro de Hinata cuando le había dicho la verdad, la última vez en que se había visto, recordaba sus lagrima, el dolor en su voz...ya había sido muy cobarde, no le había dicho como se sentía sino que simplemente había elegido el camino más fácil, pero esta vez arreglaría las cosas, amaba a Hinata y no quería que ella continuase sufriendo por su culpa, si aún existía oportunidad de remediar las cosas entre ambos, él lo iba a intentar.


-Pasa— invito Hinata, haciéndose a un lado para permitirle pasar y cerrando la puerta tras de sí.

Entrar en una casa que le resultaba completamente ajena mientras contemplaba el rostro de Hinata resulto ser un golpe muy duro para Naruto que ni siquiera se atrevió a dirigirle una sonrisa a Hinata por temor a ofenderla de alguna forma sin desearlo en lo absoluto, escuchando la puerta cerrarse tras de sí antes de voltear a verla mientras ingresaban a la sala. Inocente y hermosa como siempre, Hinata vestía una sencilla blusa blanca de escote redondo y sin mangas que enmarcaba sus curvas bajo una chaqueta de gasa hasta los muslos y mangas acampanadas hasta las muñecas que cubría holgadamente su figura y se ceñía por un ligero cinturón de cuerpo en la mitad de la cintura, jeans azul oscuro y cómodos botines color almendra, con su largo cabello azul cayendo libremente sobre sus hombros y tras su espalda, enmarcando el collar alrededor de su cuello; el collar con el dije 39 que él le había obsequiado hacía ya varios años, como un mensaje de perdón al que él quiso asirse desesperadamente…pero prefirió no hacerlo para no sufrir de estar equivocado. Siendo el hogar de tres niños, siendo la menor de ellos una inocente niña de menos de un año, Naruto se sorprendió del increíble silencio que imperaba en toda la casa, recorriendo todo con la mirada y reconfortándose al ver que todo se veía tal y como si estuviese en casa, los mismos retratos en las paredes, el mismo orden de los muebles, el mismo aire y ambiente…como si hubiese esperado por él durante todo ese tiempo.

-¿Y los niños?— curioseo Naruto, ya que tal vez Himawari estaba durmiendo pero Boruto y Kushina no.

-Hanabi está de visita y fue a buscarlos a la escuela, llegaran pronto— contesto ella con una ligera sonrisa. —Te llame porque quería darte esto— se acercó a la mesita de la sala de donde tomo una carpeta que le entrego a Naruto quien no dudo en abrirla y leer el documento en su interior. —Fueron trece maravillosos años juntos, espero que Sara pueda ser tan feliz junto a ti como lo fui yo— deseo con sinceridad, solo anhelando en el alma que él pudiera ser feliz…como no lo había sido con ella.

Aún estaba enojada y en cierto modo creía que lo estaría por el resto de su vida, Naruto y ella habían sido muy jóvenes al casarse y habían construido un paraíso propio a lo largo de los años a través de su amor, un paraíso que se había destruido de un día para otro por la traición, pero odiar a Naruto no era una posibilidad en su vida, nunca podría odiarlo, no se sentía capaz de hacerlo, por eso y en secreto le había pedido a Kakashi—como abogado de la banda y un gran amigo para todos en la familia Queen—que redactase un acta de divorcio que ella ya había firmado, porque amaba tanto a Naruto que quería que él fuese feliz...incluso si no era con ella, incluso si saberlo junto a otra mujer le desgarraba el corazón, estaba dispuesta a eso con tal de verlo feliz. Atónito, Naruto releyó una y otra vez lo que se leía en el acta de divorcio que Hinata le había entregado, había imaginado muchos escenarios en su mente al cruzar el umbral de la puerta pero no ese, y saberlo solo contribuía a hacerlo sentir todavía más culpable, ¿Cuánto la había hecho sufrir con su indecisión? Nunca había sido su intención divorciarse, estaba mal y lo sabía pero amaba a dos mujeres por igual, y tener que renunciar a Hinata, haber cometido el error de fallarle lo hacía sentir asco de sí mismo, sentía que había fallado como hombre y como persona, sentía que era el ser más miserable de la tierra y que era indigno de su amor, de todo lo que una vez habían compartido y habían significado el uno para el otro, porque ella era todo y él era nada.

-Hinata, lo lamento de verdad, por todo— se disculpó el Uzumaki pese a saber que las palabras en nada remediarían lo que le había hecho, como la había lastimado, —nunca quise lastimarte, si pudiera volvería todo el tiempo atrás para evitar todo el dolor que te cause, créeme— aseguro con total sinceridad, aunque dudaba que eso arreglara las cosas entre ambos.

-Lo sé, te conozco— afirmo la Hyuga con una débil sonrisa, imposibilitada de enojarse con él, de odiarlo, —pero ya no podemos cambiar nada— añadió en casi un susurro, porque ya era tarde para cambiar las cosas y él no quería hacerlo, eso estaba claro.

-Aun te amo— protesto Naruto sin dudarlo, sorprendiéndola con sus palabras, —y no quiero que nos distanciemos por esto, sé que lo que te pido es demasiado, pero por favor...te quiero en mi vida, mi dulce dama— rogó sin apartar sus ojos de ella, aun viendo en esos ojos a la chica de la que se había enamorado como un loco, y aun la amaba.

-Naruto— suspiro Hinata, deseando decirle si, pero temiendo salir aún más lastimada si lo hacía, —lo único que siempre quise fue que tuviéramos una familia y envejeciéramos juntos, pero la vida jamás me pregunto lo que quería— se le quebró la voz de forma inevitable al ver sus sueños hechos trizas. —Ahora te dejo libre para vivir la vida que desees, pero no creo poder despertar un día sin pensar en ti— declaro cerrando los ojos por un instante para no llorar. —Te he amado toda mi vida— reconoció sin titubeo alguno.

Debería odiarlo, cualquier otra mujer y de estar en su lugar no dudaría en odiar a quien la traicionara pero ella no podía, su corazón no quería odiar a Naruto sino que seguir amándolo, aun sabiendo que jamás recuperaría su vida y que todos los años que habían pasado juntos hoy eran nada, solo un recuerdo de una época que no volverían a vivir. Contemplando los hermosos ojos perla de ella, brillantes a causa de las lágrimas, Naruto no pudo evitar acunar cuidadosamente el rostro de ella entre sus manos como había hecho en incontables veces en el pasado, sin encontrar oposición alguna a su actuar, ni aun cuando lentamente acerco su rostro al de ella hasta rozar lentamente los labios de ella con los suyos, sintiéndola estremecer bajo su tacto, sintiendo la caricia de sus labios como un nostálgico recuerdo, porque solo eso sería para ambos, nada más. Rompiendo el beso que solo fue un roce, ambos se observaron a los ojos, esbozando tristes sonrisas antes de abrazarse...sería difícil vivir separados, habían pasado más de una década juntos, más de una década amándose incondicionalmente y apoyándose a cada paso, pero esto no era el final de nada, solo era un nuevo principio.


Revisando con cuidado que su creación estuviera lista, Sakura encendió el horno a la temperatura apropiada, sacudiéndose las manos aun cubiertas con harina, la Uchiha vestía una sencilla blusa índigo de escote en V y mangas holgadas que se abrían a la altura de los hombros, ceñidos jeans negros y cómodos tacones azules, con su largo cabello rosado peinado en una coleta alta que dejaba caer sus rizos a la altura de su nuca, estaba preparando un pastel especial para sus hijos que regresarían mañana de pasaría el día y dormir en cada de su abuela Miso y su tía Emi, mas por muy concentrada que estuviera en su labor no dudo en volver el rostro hacia el umbral de la cocina al oír que la puerta principal se abría y cerraba. Suspirando profundamente, Sasuke cerro tras de sí la puerta de su hogar, le había hecho una nueva visita a Itachi tanto para saber cómo estaba—bien, aunque era imposible que no lo estuviera teniendo a su lado a Shisui que era como un enfermero personal—como para pasar tiempo de cálidas como amigos así como para olvidar un poco los problemas por los que Sakura y él estaban atravesando, pero no podía continuar evitando una conversación que era necesaria y que ambos estaban postergando…no era su intención lastimar a Sakura, jamás desearía hacerlo, pero lo cierto es que no podía evitar esa compulsión de acabar engañándola cada vez que estaba lejos, había creído por años que ella lo entendía pero ahora parecía como si todo fuera diferente, pero por su causa, no por ella que era lo más perfecto en su vida.

-Sakura, ¿Dónde estás?— llamo Sasuke desde la sala antes de dar un paso en falso.

-En la cocina— contesto Sakura al escuchar su voz, sacudiéndose las manos cuando él ingreso en la cocina. —Emi vino a buscar a Daisuke y Sarada, querían pasar tiempo con su abuela— menciono anticipándose a la pregunta que sabía él iba a hacer.

-Sakura, hablemos por favor, me preocupas— pidió el Uchiha, no deseando seguir peleado con ella, no podía soportar no dirigirle la palabra ni ver su rostro.

-Lo siento, no era esa mi intención— se disculpó la Haruno, bajando brevemente la mirada, no queriendo llegar a esto, es más, era esto lo que quería evitar, —puedo entender que estés enojado— comprendiendo aun sin alzar la vista, sintiéndose como la manzana de la discordia.

-Al contrario, estoy sufriendo, sobre todo si se trata de ti— protesto él haciendo que ella levantase la mirada al oírlo. —Te comprendo, o estoy intentando comprenderte, porque no tengo forma de saber cómo te sientes— añadió sin apartar sus ojos de los de ella, tan solo deseando eliminar sus miedos para que siguieran siendo felices como deberían serlo.

Cuando se había enamorado de Sakura se había prometí en el alma que ella sería la última mujer en su vida, la única, que no volvería a caer en sus viejos errores pasados pero esa había sido una promesa que no había conseguido cumplir y no porque no quisiera sino porque era un impulso que surgía en él cuando estaba solo, porque era débil y no tenía temor alguno de reconocerlo, pero no traicionaba a Sakura porque no la amara, al contrario, incluso pensaba en ella cuando estaba con otras mujeres pero era algo que sentía que escapaba de su control, ni siquiera podía explicarlo para brindarle un consuelo a ella a quien tanto amaba y sabía que estaba lastimando. Sosteniéndole brevemente la mirada a Sasuke, Sakura suspiro pesada y cansinamente antes de rodear la mesa de la cocina y dirigirse hacia la sala—siendo seguida por Sasuke—donde tomo una revista que había dejado bajo el mueble del televisor y que le tendió a Sasuke quien la recibió confundido antes de leer la página en que se encontraba un título que lo hizo sentir aún más culpable; "Nace una nueva historia de amor" anexado a una página repleta de fotografías de Takara y él, tomadas por la prensa y que seguía sus pasos, eran amigos y Sasuke le había tomado afecto, por lo que se había hecho algo usual invitarla a cenar de vez en cuando y para desgracia suya cada vez que estaban solos siempre había un maldito periodista cerca, pero no era su intención herir a Sakura, eso ni soñarlo.

-Sabes que este no es mi tema favorito, pero hay que hablarlo— manifestó Sakura, porque de otro modo no conseguirían vivir tranquilos nunca.

-Ella no significa nada— aseguro Sasuke al instante, Takara era una amiga para él pero nada más.

-¿Seguro?— pregunto la pelirosa, no sabiendo si creerle. —Porque, perdón, pero las fotos demuestran lo contrario— obvio con sarcasmo pese a que sintiera un nudo en la garganta. —Me prometiste que esto no seguiría y cada vez que veo otra fotografía así, se me oprime el corazón como no tienes idea— apretó los dientes para no sollozar como quería, porque no se permitiría lucir débil, no delante de él.

-Estoy intentando no equivocarme, te lo prometo— insistió él con sinceridad, Takara nunca significaría una amenaza para ella, nadie jamás podría significar lo que ella significaba en su vida.

-Lo sé, y te creo, pero no puedo aguantar todo esto, Sasuke, ni tú tampoco— negó ella, exhausta con esa situación tan tediosa para ambos. —¿Cuánto durara este matrimonio de a tres? Takara querrá tenerte para ella en algún momento, y yo no quiero ser un obstáculo— ese era el problema, tarde o temprano alguien tendría que ceder, y ella prefería ser quien lo hiciera. —Sé que le compraste una casa muy bonita donde se reúnen, no preguntes como, solo lo sé— acallo al verlo a punto de protestar…Itachi le había dicho eso, pero él no tenía por qué saberlo. —Te lo dije una vez, Sasuke; no soy el tipo de mujer que hace escenas de celos, pero no puedo retenerte a mi lado, obligándote a cambiar y ser alguien que no eres, te amo demasiado como para verte sufrir o ser infeliz— declaro viéndolo a los ojos y siendo transparente en cada una de sus palabras.

Llegar a esa instancia no era solamente culpa de Sasuke, él ya tenía sus propios defectos y ella había aceptado lidiar con ellos al momento de casarse con él, estaba tan enamorada entonces y aun hoy que no había podido evitar pasarlos por alto pero lo cierto es que ahora no sentía ser capaz de ser tan injusta consigo misma, estaba pisoteando su dignidad al convertirse en una cornuda, estaba obligando a Sasuke a vivir un matrimonio de a través y provocando en él una culpa que tal vez nunca nadie le había hecho sentir antes, y por otro lado estaba haciendo sentir mal a Takara, estaba claro que esa mujer estaba enamorada de Sasuke y la había convertido en "la otra" en la relación…ninguno de ellos podía continuar con esa situación ni era justo que lo hicieran, y para detener ese círculo vicioso solo existía un camino, aunque no le gustase considerarlo. ¿Infeliz?, ¿Sakura tan siquiera pensaba que él era infeliz? Nunca podría serlo, no estando casado con ella, lo que lo hacía infeliz era discutir y tener que saber que ella sentía que él la estaba lastimando a propósito cuando eso era lo último que deseaba, nunca había amado—para empezar no había creído en el amor hasta conocerla a ella—ni amaría a ninguna otra mujer más que a ella en su vida, lo había sentido desde la primera vez en que la había visto, por eso le dolía que ella pensara que él sentía algo parecido a lo que compartía con ella con Takara cuando ambos solo eran amigos, con beneficios pero esa era otra historia.

-Te amo más que a nada en el mundo, Sakura, lo digo de verdad— proclamo Sasuke tal y como había hecho incontables veces hasta el día de hoy. —¿No puedes ver que estoy siendo sincero?— demando preguntándose como la había hecho dudar de ese modo.

-Te esfuerzas bajo presión, eso es lo que veo, lo intentas, no por ti, sino por mí— comparo Sakura con una imperceptible sonrisa al decirlo, muy segura de lo que estaba diciendo. —¿Entiendes a donde quiero llegar, Sasuke? Oye tus palabras; tratando, intentando, esforzándome— nombro exponiendo sus razones para dudar del modo en que lo hacía y temer por causa de Takara.

-Quiero que lo nuestro perdure, lo estoy intentando, de verdad— aseguro el Uchiha sin pensar en las palabras que salían de su boca, porque era su corazón el que estaba hablando.

-Tú no tienes que hacer nada— tranquilizo la Haruno, habiendo llegado a una decisión que remediaría todo. —Quiero el divorcio, Sasuke, así Takara y tú podrán vivir tranquilos— decidió, viendo la incredulidad en sus ojos, su miedo ante esa sola idea. —Esto no quiere decir que no te amé; seguiremos siendo amigos y podrás tenerme a tu lado siempre que quieras y para lo que sea, como antes de que nos casáramos, pero te libero de la obligación que representa para ti vivir atado a mí, y sabes que lo que digo es verdad— no iba a dejar de amarlo por divorciarse, solo le quitaría el yugo que lo cargaba de culpa. —Sé que me amas y que te esfuerzas por verme feliz cada día, pero no podré serlo si tú no lo eres por completo, por eso quiero divorciarme— explico por fin apartando la mirada, sintiendo el mismo dolor que sabía él estaba sintiendo.

-Pero yo no quiero—protesto él de inmediato, porque esa nunca sería una posibilidad para él, jamás. —Antes de conocerte no sabía que era realmente ser feliz, no conocía ni creía en el amor y lo sabes— recordó, aun teniendo en su mente esos viejos días y los errores que había cometido, errores que desgraciadamente hoy estaba volviendo a cometer. —Soy otra persona desde que entraste en mi vida— garantizo pidiéndole que ella no olvidara lo mucho que la amaba y lo que significaban el uno para el otro.

-No sabes cómo quiero creerte...— susurro Sakura con un nudo en la garganta y la voz quebrada, intentando disimularlo lo mejor posible.

-Llevamos doce años juntos, y pronto serán trece— recordó Sasuke, llevando la cuenta de cada maravilloso día desde que estaba casado con ella, desde que la conocía.

-Sasuke...— intento protestar la Haruno para hacerlo entrar en razón, porque a ninguno de los dos les hacía bien retardar más una situación que era inevitable.

-Dijiste que siempre estaríamos juntos— insistió el Uchiha de todas formas, porque no quería vivir en un mundo en que ella no fuese su esposa, —no rompamos nuestra promesa ahora, no nos divorciemos— pidió sintiendo como se le quebraba la voz sin importar cuanto lo evitara, —dame otra oportunidad, una más— rogó sosteniendo las manos de ella entre las suyas y sin dejar de verla a los ojos.

La había lastimado más de lo que jamás podría haber creído que lo haría y eso lo torturaba por dentro, sabía que había destruido la confianza entre ambos y que esa confianza nunca se recuperaría, pero esperaba que pudieran superar este bache en su camino y que al final de lo malo pudieran ser felices...pero el divorcio no era una posibilidad de reconciliarse, para él el divorcio significaba perder a Sakura para siempre y destruir todo lo que una vez habían significado el uno para el otro, algo que jamás podría soportar vivir, no podría soportar una existencia en que ella no estuviera a su lado, no concebía esa posibilidad en su mente. Bajando la mirada hacia sus manos que eran estrechadas por las de Sasuke quien contuvo el aliento en espera de su respuesta, Sakura no supo que contestar al alzar su mirada encontrar sus ojos con los de su esposo, no quería divorciarse, no era ese su deseo, lo había planteado porque era lo mejor para todos, ¿pero cómo apuñalarse el corazón hasta sentirlo desangrarse y sonreír en todo momento, fingiendo que todo estaba bien? Si de ella dependiese, le daría mil y un oportunidades por el resto de su vida, ¿pero y sus hijos? era justo que ellos crecieran viendo con normalidad un matrimonio de a tres. Demasiado confundida ente lo que quería y lo que sentía que debía hacer, Sakura no dio respuesta alguna, dejándose abrazar por Sasuke, sollozando contra el costado de su cuello.

Nunca podría odiarlo, porque significaría odiar la razón de su vida, nunca lo dejaría solo, nunca dejaría de amarlo.


PD: Saludos, mis amores, aquí me tienen actualizando el viernes tal y como había prometido pese a que sentí que no podría, no puedo explicarlo peor ayer no tenia ánimos para nada, mas aun así me obligue a trabajar por ustedes y aquí esta el resultado, esperando que sea de su agrado :3 la próxima actualización de la semana sera "El Velo del Amor" el domingo, por lo que espero que estén atentos de ser de su interés :3 Esta historia esta dedicada a mi querida amiga Animated-Geek-Lonely-Nerd (agradeciendo que disfrute de mis historias tanto como yo disfruto de las suyas), a DULCECITO311 (dedicandole todas y cada una de mis historias como agradecimiento a sus atentos comentarios que siempre me hacen feliz), a Regina Alba Blossom (agradeciendo sus comentarios como siempre y dedicandole cada nuevo capitulo de esta historia), ya todos aquellos que leen, comentan o siguen cualquiera de mis historias : 3 besitos, abrazos y hasta la próxima

Reparto:

-Itachi Akatsuki / Ichiro Uchiwa como Freddie Mercury / Farrokh Bulsara

-Sasuke Uchiha como Roger Taylor

-Naruto Uzumaki como Brian May

-Sai Yamanaka como John Deacon

-Izumi Uchiha como May Austin

-Sakura Haruno como Dominique Beyrand

-Hinata Hyuga como Chrissie Mullen

-Ino Yamanaka como Veronica Tetzlaff

-Sara Roran como Anita Dobson

-Takara Otogakure como Debbie Leng

-Boruto Uzumaki como James "Jimmy" May

-Kushina Uzumaki como Louisa May

-Himawari Uzumaki como Emily Ruth May

Diferencias y Curiosidades:

Brian May & Chrissie Mullen: el divorcio entre Brian y Chrissie fue la comidilla de la prensa de la época porque fue excepcionalmente tormentoso, comenzó en 1987 y no fue cerrado finalmente hasta 1988, no conozco los detalles por lo que he de hacerme a la idea en mi mente de lo que sucedió, por lo que en esta versión Hinata se siente demasiado herida como para volver a ver a Naruto hasta ser capaz de hablar en paz y darle el divorcio, accediendo a hacerse a un lado hasta estar segura de que Sara podrá hacerlo mas feliz que ella. En la historia real no se si Chrissie y Anita se habrán conocido o si habrán llegado a hablar entre si como represente en el capitulo, por lo que la escena es mas bien hipotética.

Dominique Beyrand & Roger Taylor: su relación siempre ha sido la mas admirada para los fans de Queen por los buenos términos en que concluyeron entre si, por lo que se tiende a pensar que Roger no la engaño mientras estuvieron casados pero yo creo otra cosa, por eso en el capitulo planteo la posibilidad de que Sakura no cree correcto obligar a Takara a ser la tercera persona en la relación cuando claramente ella esta enamorada de Sasuke aunque él de ella no, Sakura no quiere que nadie sufra en el extraño matrimonio de a tres que viven y al final se da cuenta de que lo mejor para todos es que Sasuke y ella se divorcien pero él claramente esta en desacuerdo con esa posibilidad. Roger le había comprado una casa a Debbie antes de casarse con Dominique en Enero de 1988 y donde se mudo junto a ella tras dos semanas de casarse con Dominique.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3