Todo por ti

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~ ¿Veneno? ~


-No más misiones, ¿eh?

Pronunció las palabras con aburrimiento, haciendo suaves círculos en el agua con su dedo índice. Estaba algo desilusionada. Tal vez su buena acción, no sería recompensada como la de Sasori. Al contrario, intentar ser buena le había traído ciertos… inconvenientes; tanto a ella, como a su equipo.

Al volver a su casa, la Haruno se decidió por dedicarse algo de tiempo, tan solo para ella misma. No había algo que deseara tanto como tomarse un baño; para pensar, y meditar sobre todo lo sucedido nuevamente. Su cuerpo se lo pedía con urgencia, de todas formas. Se encontraba tan tensa y rígida que, al relajarse en el agua tibia, sintió que cada músculo del cuerpo le dolía por la presión ejercida.

Se preguntó, inconscientemente, qué tal estaría Sasori en ese momento; si sus heridas seguirían doliéndole, o si ya habría pedido ayuda de los demás miembros del Akatsuki. Se preguntó si estaría dándose un baño, o durmiendo plácidamente. Quiso saber si se sentía agradecido, o si simplemente reía al recordar su estupenda actuación. Parecía que sus dudas no serían aclaradas; pues, lamentablemente, no lo volvería a ver. O, por lo menos, no tendría la oportunidad de hablarle nuevamente. Era una lástima.

Los minutos en el agua terminaron por relajarle; estaba feliz de poder ir a dormir ya, y pensar, finalmente, en algo completamente opuesto al Akatsuki de cabellos rojizos. Se sentía completamente acosada, desesperada, porque por alguna razón lo único que vagaba en su mente desde el regreso de la misión era él. La culpa le estaba haciendo perder la cordura.

Se envolvió en una toalla, caminó con suavidad hacia su habitación, y luego de cambiarse, apagó todas las luces de la casa.

En la penumbra de su habitación, con la luna filtrándose por la ventana, se enterró entre las sábanas. Cerró los ojos, sintiéndose finalmente tranquila luego de tantas horas de trabajo. Su respiración se hizo pausada, y se vio envuelta, paulatinamente, entre los brazos de Morfeo.

Luego de esa noche, los días pasaron, hasta llegar a cumplir casi una semana.

Sakura vivió, durante ese tiempo, la vida cotidiana que cuando no estaba de misión acostumbraba. Se dedicó, principalmente, a relajarse; y disfrutar de la compañía del resto de los shinobi de Konoha. Le agradaba entrenar, por las mañanas, con sus dos compañeros de equipo, y marcharse a almorzar con Ino y Hinata. Por las tardes, era muy común que pidiera la ayuda de Tenten para mejorar con el uso de las armas, y a veces la de Lee para incrementar su velocidad. Otras veces, se quedaba a ayudar en el hospital.

Esa tarde, extrañamente, no había hecho absolutamente nada. Se dedicó a leer unos cuántos libros de antídotos, repasando unas cosas que Tsunade le había dicho años atrás.

Cuando alguien golpeó, de forma insistente, su puerta, no se atrevió a pensar en la razón de la repentina visita. No esperaba a nadie. Con paso ligero, y algo curioso, se acercó a la puerta. Abrió, sin preguntar la identidad del visitante previamente, y cerró sus ojos fervientemente al encontrarse con una figura que era, mínimamente, unos 7 centímetros más alta que ella.

-¿Te sucede algo?

El tono frío, prepotente, la hizo caer rápidamente en la realidad. Suspiró, aliviada. Y pestañeó un par de veces antes de carraspear para pronunciar una réplica:

-No, lo siento. ¿Sucede algo, Sasuke-kun?

-Hmph. Debemos irnos, Sakura.-indicó Sasuke apoyándose, ligeramente, sobre el marco de la puerta.

Ella lo observó confusa. Entrecerró los ojos.

-Tenemos una nueva misión.

Sakura se acomodó un mechón de cabello rosado detrás de la oreja antes de asentir, ligeramente sorprendida. La Hokage había dicho que no se les asignaría más misiones, ¡era un milagro! Los días en la aldea se le estaban volviendo algo aburridos, a decir verdad. El último tiempo salir de misión era algo que se le hacía fascinante; no sabía por qué, pero así lo sentía.

-¿Ahora?-inquirió, y él gruñó ante su lentitud para comprender las cosas.

-Claramente.

-Oh. Entonces…

Retrocedió unos pasos, y tomó el portakunai de la mesa. Él la observó aburrido; casi se atreve a observar su muñeca, fingiendo que el reloj le recordaba que era ya tarde. No lo hizo por compasión.

-Espero que esta misión no fracase.-masculló, en su típico tono déspota.

Ella suspiró.

-No lo hará, Sasuke.

[…]

-¡Sakura-chan! ¡Teme!

Llegaron a la gran puerta de Konoha con el sol justo sobre el cielo, y ella se atrevió a calcular que no habían pasado ni tres horas desde el mediodía. Kakashi y Naruto parecían llevar unos minutos esperándolos; y la idea de que el Hatake se hubiera presentado a un lugar antes que ella se le hizo espantosa. Se disculpó con una pequeña mueca.

-¿Nos vamos ya?-inquirió con tono vago el ninja copia.

Naruto asintió efusivo.

Los cuatro shinobi abandonaron la aldea, como era rutina, después de despedirse de Genma e Izumo en el puesto de guardia. Kakashi no les había hecho comentario alguno sobre la misión, pero Sakura supuso que hablarían durante el viaje. Lo único que alcanzó a oír, lamentablemente, durante los primeros 20 minutos fueron los disparates de cierto rubio.

Los viajes con Naruto siempre eran largos, y uno debía estar armado con toda la paciencia existente en el mundo para ellos; se debía estar, definitivamente, preparado psicológicamente, y ella no había tiempo de hacerse la idea de que estaría caminando horas a su lado. Tan pronto como él comenzó a irritarla, inspiró profundamente.

-Cállate, Dobe.-masculló Sasuke al sentir como ella hundía sus dedos en su antebrazo.

Era una petición muda que acostumbraban, y lo cierto es que por ese tipo de cosas adoraba a Sasuke. Porque, el último tiempo, era mucho más calmado y comprensivo con ella. Estaba extasiada con esa actitud bondadosa en él.

-Tengo que darles unas pautas para la misión.

Cuando escuchó las palabras de Kakashi, se volvió hacia él obediente. Intentó disimular su curiosidad, por supuesto, pero se le hizo imposible. Quería saber. Sasuke carraspeó, incitando a Kakashi a continuar. Naruto pestañeó un par de veces, presumiendo una adorable mueca de inocencia.

-Estamos tratando con un par de sujetos que, casualmente, aspiran a que sus nombres estén escritos en el libro Bingo. Tienen como rehén a una muchacha de unos quince años, que promete heredar una fortuna con la muerte de su padre. No solo piden un rescate que implica una cantidad de dinero impresionante, sino que también piden una joya propia de la familia; de aquellas que van de generación en generación. Amenazan con quitarle la vida a su rehén, y próximamente al propio líder del clan.

-¿Por qué siempre nos mandan a las peores misiones?-bufó el rubio- A veces extraño al tercero; apuesto a que él no nos enviaría a…

-Basta, Dobe.

-Sabemos que están trabajando para una de las aldeas escondidas, y casualmente ninguno pertenece a ésta. Es decir, se les está pagando para que luchen a favor de una aldea que…

-Entonces son unos mercenarios…-tanteó Naruto.

-Algo así. Son un grupo de tres.

-¡Perfecto para nosotros, Kakashi-sensei! Mientras usted nos observa, Sakura, Sasuke y yo nos encargaremos de esos…

-No tan rápido.-el Hatake le observó por detrás del libro- Tengan cuidado. No son simples mercenarios. Están todos bien armados. Uno de ellos es un renegado de la aldea de la arena, con un taijutsu increíble; y tenemos la sospecha de que el tercero es un especialista en venenos.

-¿Veneno?-Naruto tragó saliva.

-¿Saben lo que eso significa?

-¿Q-qué cosa, Kakashi-sensei?

-Trampas. Uno de ellos ha de ser un buen jugador. Porque, si tenemos uno que se especializa en paralizar al enemigo, y otro que es capaz de sorprenderlo de forma brusca. Hay un tercero que llama su atención. Un estratega.

-¿Algo así como Shikamaru?

Kakashi asintió.

-Ah, qué fastidio. ¡Los tipos como Shikamaru son tan intimidantes!

-Ya cállate Naruto.

-De acuerdo.-replicó, ligeramente intimidado.

Sakura se sentía demasiado tensa como para reír ante el suave gesto asustado del Uzumaki.

-Sepárense. Intentaré camuflarme. Si alguno esta en problemas…

-¿Gritamos?

-No, Naruto.-masculló- Deberían ser más…

-¿silenciosos? ¡¿Cómo llamaremos su atención sin gritar sensei?!

-Yo los estaré vigilando. Y no deberían ser silenciosos, solo deberían tener…clase.

-Hecho.-replicó con un suspiro- Correré con clase…

Tan pronto como Naruto dijo lo último, Kakashi le lanzó una mirada gélida, él rió con nerviosismo. Hacerse el divertido con el Hatake no era algo demasiado listo, debió admitir Sakura, pero Naruto ya no conocía límites. Con un suspiro, el de cabellos plateados desapareció.

-Nos vemos, chicos, 'ttebayo.

Naruto se alejó lentamente, con fingida tranquilidad. Sakura le observó agitar su mano sonriente, intentando disimular el constante temblor en las piernas. Suprimió una risa, saludándole de la misma manera.

-Suerte, Naruto-kun.

-Todo va a estar bien, Sakura-chan.-prometió, alzando su dedo índice con un guiño de ojo.

-Lo sé.

Observó al rubio marcharse, y solo suspiró cuando su silueta se perdió entre los árboles. Si Kakashi los había dejado ahí es porque tenía la seguridad de que el escondite de los sujetos que buscaban estaba ahí; el solo recordarlo hizo que un escalofrío recorriera su columna vertebral.

-¿Nos vamos?

-¿Iremos juntos, Sasuke-kun?

-A menos que prefieras perderte sola en el bosque.

La sonrisa prepotente hizo que rodara los ojos. Por supuesto que prefería perderse en un bosque con él, es decir, ¿quién no querría perderse con Sasuke? Aún así, le pareció absurdo que le ofreciera ir juntos. Y es que, por lo general, Sasuke prefería trabajar solo.

Comenzaron a caminar, lado a lado, incapaces de pronunciar palabra alguna.

El Uchiha inspeccionaba el lugar minuciosamente, asegurándose de que nadie los estuviera observando. Parecía que las hojas verdes camuflaban al enemigo, todo el lugar parecía estar diseñado a favor de ellos; y eso atormentó a Sakura. Corroboró que los antídotos siguieran en la pequeña cartera sobre su rosada falda, y se sintió más tranquila al tocarlos. Si intentaban envenenarlos, tenía con qué defenderse; lamentó mucho no haberle dado uno a Naruto.

Algo, unos cuántos metros adelante, pareció agitarse. Y Sakura se percató solo porque Sasuke tomó una posición defensiva. Con velocidad, lo imitó.

Nada.

-No soy una persona paranoica.-gruñó Sasuke- Sé que estas ahí.

Inconscientemente, ella frunció el ceño. Las hojas habían dejado de moverse, y no parecía haber nadie allí. Se mantuvo rígida.

-Sasuke…

El viento meció las copas de los árboles, y los cabellos rosados se mezclaron; Sakura intentó ignorarlo. Todo estaba en calma. No se atrevió a quitar sus ojos del mismo punto que Sasuke observaba, intentando creer en su palabra. Aún así, algo le decía que el enemigo no estaba allí. Tragó saliva lentamente.

Bruscamente, algo así como un kunai salió disparado, golpeando con el árbol a unos centímetros de Sasuke.

Un hombre, tal vez un poco más joven que Kakashi, se hizo presente ante ellos. No llevaba ninguna banda en la frente, y Sakura pudo deducir que éste no era, entonces, el renegado de la arena. Tenía un cabello rizado, azabache, similar al de Sasuke, y unos grandes ojos cafés. Observaba ansioso al dueño del sharingan, y Sakura supuso que sería otro estúpido con intenciones de vencer a un Uchiha.

-Esto no tomará mucho tiempo.-masculló Sasuke, sonriendo prepotente.

-Yo no estaría tan seguro, niñito.

Con la última frase, que soltó con una voz mordaz, el del cabello rizado lanzó un objeto directo hacia el cuerpo de Sasuke. Era pequeño, y poseía una punta filosa. Sakura pudo divisar el líquido moverse dentro de la parte previa al filo, y comprendió rápidamente que estaba cargado de veneno.

-¡Aléjate, Sasuke!

El Uchiha, sin perder la concentración, esquivó el pequeño proyectil.

-¿Veneno?-inquirió.

-¿Tú qué crees, Uchiha?

-No me interesa pelear con alguien que utiliza estas cosas en el campo de batalla. Es tan… cobarde.

La expresión mordaz del enemigo fue desfigurada. Observó con furia al Uchiha.

-Peleemos cuerpo a cuerpo, entonces. ¿Crees que de esa manera será más justo?-rió, irónico- No tienes oportunidad.

-Pruébame.

Tan pronto como lo dijo, recibió un golpe en la mejilla derecha. No fue capaz de percatarse de la cercanía del enemigo, solo de los nudillos chocando con su rostro. Sasuke cayó al suelo, incapaz de oponerse a la fuerza del enemigo. Sakura hizo ademán de acercarse para curarlo…

-Estoy bien.-masculló él, poniéndose de pie con ayuda de sus brazos- Continúa.

Sakura le observó, perpleja. ¿Le estaba pidiendo que ella siguiera con la misión? Sasuke siempre la obligaba a seguir a su lado. Temerosa, tanteó el antídoto sobre su falda, y se lo lanzó. Sasuke lo atrapó con la mano derecha, quitándose los rastros de sangre del labio inferior con el antebrazo del brazo opuesto.

-Sigue caminando, Sakura. El rehén siempre esta junto al más fuerte. Un estratega no es bueno en la pelea cuerpo a cuerpo, tú puedes con ello.

-¿No son buenos? ¿Acaso estás loco? Parece que olvidaste a Shikamaru.

-Él es la excepción.

-Ah, idiota.

-Suerte, Sakura.

Tan pronto como Sasuke se lo dijo, comenzó a correr.

Supuso que el último, es decir, el estratega, estaría escondido en alguna parte, llegando ya al centro del bosque. No le temía en absoluto, quería cumplir esta misión. Intentó confiar en su fuerza, y en la habilidad adquirida el último tiempo. No tenía miedo. Esperó poder salvar a la chica, y volver sana y salva. No tenía miedo. Luego de haberse enfrentado a tantas cosas… no tenía miedo. Siguió corriendo, sintiendo como el corazón se le aceleraba. Todo estaba en sus manos. Y, esta vez, no dejaría que el enemigo escapara.

Escuchó un ruido, probablemente proveniente del sujeto que buscaba. Se encontró, casualmente, en un perfecto círculo, rodeada de árboles, con copas frondosas y verdes. Supuso que habría sido una gran emboscada si ella no tuviera el mismo oído que, estimaba, Akamaru tenía. Observó alrededor, tratando de deducir en cuál de todas las copas el muy cobarde se escondía.

Lanzó un kunai a la primera copa que se agitó, pero no pareció darle a nada. Siguió observando…

-¿Una niña?

La voz a sus espaldas sonó mordaz, retadora, pero a su vez ligeramente socarrona. Se volteó, lentamente, intentando adoptar la expresión inescrutable que Sasuke siempre llevaba puesta.

-De acuerdo, si te perdiste, puedes irte.-agregó, soltando una risa seca.

-No estoy perdida.-masculló.

-¿Se supone que nos enfrentaremos o algo por el estilo? Te recomiendo que te retires.

Comenzó a reunir chakra en su mano derecha, dispuesta a estrellarla en su rostro con violencia. El enemigo se mantuvo quieto, relajado.

-No me gustan las confrontaciones directas.-informó con cierta tranquilidad el hombre frente a ella- Y no porque sea un cobarde, por supuesto, sino porque siento que a veces mi instinto asesino es opacado por el relativo moral que aún me queda. Me gustaría que…

-¿Dónde está la chica?-masculló, haciendo ademan de golpearlo.

-Adivina.-la retó, arqueando una ceja divertido.

-No estoy para juegos, así que…

-Yo tampoco.

Con la última oración, cruzó una de sus piernas entre las de la Haruno, arrastrando su tobillo derecho hacia adelante. Sakura perdió el equilibrio; antes de caer al suelo, lanzó un golpe al aire con el chakra contenido en su mano. Sus nudillos dieron de lleno en la mejilla del castaño.

Le observó, llevándose la mano a la mandíbula, sonriendo ligeramente sorprendido. Hizo una mueca de admiración, como si le sorprendiera que ella hubiera estado tan cerca de desfigurarle la cara. Sakura gruñó.

Tan pronto como se atrevió a lanzársele encima, con el fin de esta vez sí dejarle el ojo unos cuántos centímetros más abajo, él se hizo hacia atrás. Esquivó, sin margen de error, los golpes que ella lanzó a diestra y siniestra soltando sutiles risas que solo la hicieron sentirse más molesta. Sakura no supo decir cómo, pero repentinamente se le perdió de vista. Pudo divisar su sombra a la altura de sus piernas, como si se hubiera puesto de cuclillas. Sintió un pinchazo en la pierna, fue incapaz de analizar donde, solo sintió que se le entumecía. Sin darle un segundo más, con la pierna sana, lo pateó, casi alzándolo en el aire; con el puño derecho lleno de chakra le dio un golpe que le dio de lleno en el rostro. El cuerpo, no del todo inerte, dio contra un árbol.

La vista comenzó a nublársele…

Sin rumbo alguno, comenzó a moverse, tomando como ventaja su casi victoria. Probablemente Sasuke ya encontraría al tipo medio muerto y él acabaría con su labor. Por el momento, se convenció de que lo mejor era alejarse, y esconderse por si acaso.

Sentía todo el cuerpo pesado…

Se acercó al tronco de un árbol no del todo frondoso, intentando mantenerse de pie con ayuda de éste. Al ver que era imposible, dejando su espalda en contacto con la madera, se dejó caer.

-Desgraciado.-masculló, tanteando en su cuerpo el lugar donde el veneno había sido inyectado.

Encontró, en la cara interna de sus muslos, la herida. Ahogó un quejido. Todo se veía borroso, y estaba segura de que era cuestión de tiempo que se desmayara. Quedarse ahí, entre los árboles, no se le hacía del todo atractivo, pero no había nada que pudiera hacer. Sus piernas ya no respondían, y los antídotos los había inyectado en Naruto y Sasuke tiempo atrás.

No tenía oportunidad.

Se acomodó con la esperanza de que, al despertar, el cuerpo no le doliera. Posiblemente el enemigo no la encontraría, después de todo, se había alejado bastante del lugar de la pelea. Además, confiaba en que Naruto y Sasuke acabarían con el tipo pronto. No había nada de lo que preocuparse. La encontrarían pronto…

Creyó que la droga comenzó a hacer efecto cuando, repentinamente, oyó el crujir de una rama. Es el veneno, es el veneno, se repitió, tal vez esperando poder calmar su ansiedad. ¿Si era alguno de ellos? Se removió incómoda, con la vista borrosa.

No podía huir a ningún lado.

-No puedes quedarte sola ni un minuto, ¿verdad, muñeca?

La voz le sonó vagamente familiar, a pesar de que estaba a segundos de caer inconsciente. Pestañeó unas veces, esperando hacer su vista un poco más clara; lo consiguió a duras penas.

Se acercó a ella un muchacho con una capa negra, y extrañas marcas rojas a lo largo de ella. Observó los cabellos rojizos agitarse, y supo quién era rápidamente.

-¿Q-qué…?-se removió, inquieta, cuando él se acomodó de cuclillas justo frente a ella, y deslizó una mano por su pierna para enredarse en su cintura.

Enfocó la vista, y le observó curvar sus labios ante su confusión a centímetros de su rostro, pareció percatarse solo cuando inspiró profundamente y su dulce aroma se impregnó en su nariz de que ya no estaba contra el árbol, sino entre sus firmes brazos. Se removió, alarmada, y todo volvió a hacerse borroso.

-¿Qu-qué haces…?

-Estoy devolviéndote el favor.

Notó el tono pesado, casi irritado, pero no pudo hacer nada. Sus párpados se volvieron pesados, y pronto su vista se nubló del todo, dejando solo un profundo negro.

Nada…

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Hola! Bueno, primero que nada, lamento mucho haberme tardado tanto en subir el capítulo. Para ser sincera, tuve un par de problemas con respecto a la inspiración, y tengo que admitir que éste capítulo se me hizo algo casi imposible de redactar. Estoy ansiosa por empezar a trabajar con la relación de Sasori y Sakura, así que todas estas cosas previas se me hacen algo molestas; siento mucho si fue demasiado monótono.

Por otro lado, sigo esperando saber qué otras parejas les resultan agradables, y qué tipo de sucesos esperan ver en un futuro. Tengo que admitir que estoy algo desilusionada con los pocos reviews, pero espero pronto poder hacer la historia un poco más interesante.

Ojalá tengan cosas que corregir y recomendar del capítulo, ya que, estimo sabrán, acepto todo tipo de crítica constructiva :)

En fin, ¡Gracias por leer!

¿Reviews?

Leidy Herrera: Hola! Bueno, con respecto a lo de Sasuke, es genial que pensemos igual. Y, a pesar de que Hinata no me desagrada del todo, tengo que admitirte que emparejarla con Sasuke no es algo que me guste mucho; de las muchas parejas que no me llaman la atención, esa ha de ser una de las principales. En fin, ojalá este capítulo haya sido de tu agrado :) un beso, y cuidate. ¡Nos leemos!