Todo por ti
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~ Desaparecida ~
Observó las firmes paredes de concreto a su alrededor.
¿Dónde…?
Una tenue luz, producida por el fuego a su izquierda, alumbraba el lugar. El techo estaba a unos cuántos metros, aparentando tener la misma textura que las paredes. Junto a la cama, había una pequeña mesa de luz. Sobre ella, descansaba un vaso de agua. Intentó visualizar la puerta, y la encontró justo del otro lado, en diagonal a la pequeña mesa. No pasó por alto, de todas formas, que había otro buen par de cosas obstruyendo el camino. Una pequeña mesa con dos sillas, un sofá junto a la pared, una mesada pequeña que aparentaba estar destinada al trabajo… todo en un pésimo estado.
Cuando la puerta se abrió, bruscamente, casi da un salto. Su primera reacción fue cerrar los ojos y girar la cabeza, con la esperanza de que él jamás sospechara que había estado despierta.
Su cuerpo se mantenía firme, tenso.
Escuchó sus pasos, ligeros, dirigirse hasta donde, supuso, estaba la mesa. El sonido del viento siendo desgarrado le hizo pensar que Sasori se había quitado la capa. Escuchó luego dos pequeñas cosas caer al suelo, y supuso que aquellos serían sus zapatos.
Inspiró profundamente.
Sasori dejó de moverse, y supuso que la estaba observando. Cuando volvió a escucharlo, lo encontró cerca de la mesada. Escuchó el sonido inconfundible de la cáscara de una fruta siendo cortada. Se sintió tranquila, porque él estaba ocupado comiendo, pero histérica porque llevaba un cuchillo en la mano.
Tenía miedo.
¿Qué se supone que hacía en ese lugar? ¿Estaba, quizás, en la guarida de todos los Akatsuki? Reprimió esa idea al recordar que solo había una cama y el lugar era demasiado pequeño; aún así, no sabía si estar junto a los demás hacía la diferencia cuando era Sasori quien la había capturado. El tipo era tan…sádico. ¡Era un asesino! Tomaba los cuerpos de las personas y los transformaba en marionetas… imaginar el proceso era de lo más aterrorizante. Recordó entonces que, tal vez, sí había por qué temerle.
Lo escuchó morder la manzana.
Algo en su interior, que no supo reconocer, indicó a gritos que voltearse a verlo no estaría mal; después de todo, el pelirrojo era sumamente atractivo. A una parte de Sakura, que jamás reconocería, le encantaba el cabello de Sasori. Sus ojos eran cautivadores, intrigantes, y no había mucho que pudiera decir de su sonrisa; era perfecta. Con timidez y suavidad, giró su cabeza.
Lo observó de espaldas, sin camisa. Sintió el calor acentuarse en sus mejillas. Mientras una mano se afirmaba sobre la mesada, la otra sostenía la manzana cerca de su boca. Sakura podía jurar que Sasori jamás aparentó poseer una musculatura tan perfecta. Después de todo, siempre lo veía con una capa encima… Se mordisqueó los labios.
-¿Ya despertaste?
Su garganta se cerró ante la pregunta. No había hecho ningún movimiento que pudiera delatarla, ¿cómo lo notó? Se mantuvo quieta, incluso evitando respirar por si acaso.
-¿Quieres algo de comer? Llevas, estimo, tres días sin probar bocado.
No se atrevió a responder.
Cuando Sasori se volvió hacia ella, con una naturalidad desesperante, cerró sus ojos. Y solo luego de unos segundos reconoció que había sido una de las cosas más estúpidas que jamás se le había ocurrido hacer, ¡él ya sabía que estaba despierta!
Intentó convencerse de que Sasori no la lastimaría, y de que lo mejor era hacerle frente a la situación. Fingir que dormía plácidamente en la cama de un Akatsuki no era demasiado atractivo.
Escuchó que él soltaba una risa seca.
Sintiendo que un escalofrío recorría su columna vertebral, abrió sus ojos lentamente. Pestañeó, fingiendo que trataba de enfocar la vista, y es que necesitaba tiempo para formular una respuesta a la invitación del pelirrojo. ¿Qué tal si la envenenaba? La manera meticulosa en la que ella observaba la manzana en la mano del pelirrojo no pasó desapercibida.
-Acabo de ir por ellas. Deberías aceptarlas hoy que me encuentro generoso.-indicó, en un tono déspota y despreocupado.
-No tengo hambre.-replicó ella, aclarando su voz.
-Como gustes.
Con los ojos recorrió su abdomen con lentitud, buscando una herida en particular… Había una especie de cicatriz en el lugar que, días atrás, ella misma había curado. La sanación de Sasori parecía ser tan maravillosamente rápida como la de Naruto.
Los ojos fijos en su anatomía no pasaron inadvertidos por el pelirrojo. Era tan observador como el mismo Sasuke.
-Hace unos días que ya no me duele.-masculló, restándole importancia.-¿Qué tal está tu pierna?
Sakura tembló. Observó, con suavidad, la cara interna de su muslo derecho. Había una adorable venda en torno al lugar donde el veneno había sido inyectado. Era demasiado trato siendo que solamente le habían inyectado veneno; es decir, no se utilizan vendas para ese tipo de cosas…
Se sintió ligeramente conmocionada con el hecho de que él hubiera intentado curarla.
-No me duele, de hecho.-hizo una pausa- ¿Dónde estamos?
Sasori soltó una risa seca, observando el lugar con naturalidad.
-¿Dónde crees tú que estamos?
¿Dónde? No lo sabía. Tal vez en una pesadilla. En el único lugar que no habría deseado estar jamás. En medio de la nada. Encerrada con un Akatsuki. Sin salida alguna. Completamente indefensa…
-B-bueno… no estoy segura.
-Es algo así como mi hogar. A pesar de que es una diminuta habitación, comienzas a acostumbrarte con el tiempo.
¿Su hogar?
-Los demás tienen sus propios hogares a lo largo del pasillo con el que te encontrarás si abres la puerta.
La Haruno tragó saliva. Entonces estaba en lo cierto: no había escapatoria. Si pudiera golpear a Sasori, solo bastaba con que él gimiera o gritara para que el resto de los miembros de Akatsuki estuvieran esperando por ella en el pasillo. Intentar salir era… una muerte segura. El terror pareció verse reflejado en sus ojos, ya que él precozmente continuó:
-Pero apuesto a que no te atreverías.
La observó, suspicaz, y ella no se atrevió a responder. Aún así, sabía que él sospechaba que no era capaz de intentar escapar. De hecho, estaba en lo cierto. Prefería manipularlo para que la acompañara fuera antes que intentar escapar y ser atravesada por la guadaña de Hidan.
Desvió la mirada, y observó el lugar con ojos meticulosos. Mantenerle la mirada a Sasori, para su desgracia, era algo difícil de hacer.
No había ventana alguna en el hogar de Sasori, y por lo tanto no podía adivinar qué tan lejos de la civilización estaba. No estaba en condiciones de acercarse a la puerta para investigar, y por lo tanto no podía intentar descubrir cuál de todos los Akatsuki era el más cercano a su puerta. Estaba completamente desinformada, y las posibilidades de trazar un plan seguro para irse eran inexistentes.
Deseaba tanto que alguien viniera por ella... Tal como él lo había hecho. En un principio, él la salvó; ahora, deseaba ser salvada de él.
-¿Qué hacías ahí?-inquirió, volviendo sus jades hacia él.
El pelirrojo tenía los ojos miel fijos en la manzana en su mano derecha, completamente indiferente al hecho de que ella seguía ahí. En su lugar, ella estaría mucho más preocupada teniendo un prisionero en su "hogar" o como fuera que él lo llamara.
Se sintió ligeramente irritada con el hecho de que él la subestimara de esa manera. Se sentó, de la misma manera en la que Neji solía hacerlo al meditar, y le observó, con los mismos ojos curiosos que Naruto siempre presentaba. Curiosos y expectantes.
-¿hm?
La respuesta ante su pregunta hizo que arrugara la nariz. No se le hacía divertido que Sasori se hiciera el desentendido.
-¿Qué hacías ahí?-insistió- ¿Qué hacías en el bosque cuando me encontraste?
De entre todos los lugares en los que podía encontrarse un Akatsuki, un hombre que es experto en esconderse, se le hacía extraño que ahí hubiera estado Sasori. ¿Por qué razón estaría en un bosque como ese? Los Akatsuki siempre poblaban lugares al Norte, completamente lejanos a Konoha. Se le hacía como que, el hecho de que Sasori hubiera estado ahí, no era coincidencia. ¿Estaría buscando venganza? ¿Habría estado esperando la oportunidad para atacar al equipo Kakashi? ¿Por qué… solo la había tomado a ella?
Las interrogantes eran muchas, y parecía que Sasori era un hombre bastante reservado. Intentó especular con las posibles respuestas, pero todos los motivos que le parecían posibles terminaban horrorizándola.
Salir de ahí no sería sencillo, y el temor que por él tenía aumentaba con cada segundo.
[…]
-Ya, ¿qué haremos?
-No hay rastro alguno, Naruto.
Ante la respuesta del Hatake, Sasuke apretó la mandíbula. Debía haberlo, debía haber huellas en algún lugar. Era imposible que su compañera de equipo hubiera desaparecido solo porque sí.
-¡Algo debió sucederle!-exclamó el rubio, llevándose la mano a las sienes, como si se sintiera estúpido por no haberlo pensado antes.
Imbécil.
-¿Hasta ahora te das cuenta?
-B-bueno…
-Eres un…
-Debemos reunirnos con el quipo Gai.-les interrumpió el Hatake- Apuesto a que ellos encontraron algo.
-¿Y qué si no, Kakashi?-masculló Sasuke, volviéndose hacia él.
-Deberemos continuar con la búsqueda.
Un día más no haría la diferencia, Sakura llevaba ya dos noches desaparecida. Era frustrante pensar en la posibilidad de que alguien la había capturado, e irritante tratar de dar con el nombre del desgraciado. Tal vez unos mercenarios la habían tomado al encontrarla herida, o tal vez algún desquiciado, carente de fuerza en la lucha, la había capturado solo porque sí al verla. Después de todo, Sakura era hermosa; ¿qué degenerado la dejaría sola de encontrársela herida?
-¿Dónde esta el equipo Asuma?
-Al Noreste.
Todos los escuadrones de Konoha habían sido avisados, y los encargados de encontrarla eran nada más y nada menos que equipos conformados por todos sus amigos en la aldea. Todos se aferraban fervientemente a sus respectivas tareas y es que, para encontrarla, ¿quién mejor que aquellos que más lo deseaban? En un principio, la Hokage se había negado a enviarlos, alegando que perderían la cordura, que la desesperación por encontrarla se volvería el motivo principal de la derrota. Kakashi había discutido, diciendo que todos eran maduros para poder llevarlo. Y Asuma lo había apoyado. Era divertido toparse cada tarde con la expresión triste de Lee y las sonrisas falsas de Naruto, incluso más después de haber oído las palabras de Kakashi. Las emociones eran claramente escondidas frente a la Godaime pero, secretamente, todos conocían el estado de cada uno. A nadie se le hacía sencillo afrontar la situación. A él tampoco.
-De acuerdo. Apresurémonos.
Los tres restantes del equipo Kakashi se adentraron en el bosque, saltando entre las ramas de los altos y finos árboles, perdiéndose en el verde que era bañado por el sol en el horizonte. Si el equipo Gai no tenía noticias, esta sería su tercera noche sin Sakura.
Kakashi estaba el frente, tan firme e intimidante como siempre, saltando de rama en rama con agilidad, casi tan impaciente como él por recibir noticias. Si él también se encontraba desilusionado con la falta de información, no lo demostraba. Esperaba poder lucir como él, y no dejar en evidencia que, después de todo, si le acongojaba que su compañera no estuviera a su lado. El rubio a su izquierda, unos pasos más atrás, casi tropieza. Se detuvo, dispuesto a ayudarlo, pero notó que rápidamente Naruto retomaba el ritmo. Al ver su expresión, nostálgica y depresiva, sintió algo afirmarse en su estómago, reiterándole que él no era el único preocupado.
Entre el crujido de las ramas, le escuchó murmurar algo:
-¿Dónde estás, Sakura-chan?
Él también quería saber la respuesta.
…
-¿No ves nada?
La muchacha a sus espaldas le rodeó con los suaves brazos, llenándolo con su dulce aroma, y provocándole cierto peso en la espalda. Notó que observaba en su misma dirección, con la mejilla pegada a la suya, e intentaba, sin éxito, imitarle. Si él hubiera visto algo, no es como si ella también fuera a verlo colgándosele encima. El byakugan estaba en sus ojos, ¿qué se supone que Tenten intentaba? La observó de reojo y soltó una risa.
-¿Tú qué crees?
-Creo que no lo estás intentando como deberías.-bufó, desprendiéndose de él con una mueca.
-Enséñame a usar mi byakugan entonces.
-Lo haría, pero…
-No discutan.
La voz de Lee sonó suave y tímida, como si hubiera titubeado a la hora de entrometerse. Normalmente, cuando Neji y Tenten tenían discusiones, Lee les gritaba que se detuvieran, rematando su frase con un guiño de ojo o algo por el estilo. El que se comportara así, hizo que el Hyuga recordara que había cosas más importantes que hacer.
Estaba ya irritado por no poder encontrar pistas…
-Gai-sensei, ¿no le parece que las huellas puedan estar más hacia allá?
No, no lo están, pensó Neji; pero no se atrevió a decir nada. Si a Lee le hacía feliz revisar, lo harían. Cualquier cosa por mantener la esperanza viva.
Cuando le habían informado que Sakura había desaparecido, le tomó algo de tiempo sentirse preocupado. Después de todo, era muy común que los ninja de Konoha se fugaran para permanecer con vida, y que días después volvieran recuperados luego de huir del enemigo. Pero Sakura era una nin-médico, y no podía haberle tomado tanto tiempo volver. Mientras Gai, Tenten y Lee buscaban con desesperación a la pelirrosa, él seguía meditando en paz. Esta era la primera tarde que acompañaba a los miembros de su equipo, y se sentía molesto, porque las cosas no eran tan sencillas como esperaba. No había rastro alguno.
¿Dónde podía…?
-¡Neji-kun!
Su nombre fue arrastrado por la brisa, escondido entre las hojas verdes de los árboles, y repetido en su mente.
Se volvió hacia la izquierda, donde encontró a Hinata corriendo apresurada, más agitada de lo que creía vendrían los demás. Justo por detrás de ella, distinguió al muchacho de los Inuzuka, y comenzó a relajarse al encontrar a Shino al final. Tal vez el equipo de Kurenai tendría pistas…
-¿Alguna novedad?
De cuclillas, con la mano derecha en el suelo, Gai observó a los tres alumnos de Kurenai formándose, con la misma detrás de ellos.
La expresión vacía de Kiba, y la manera en la que Kurenai intentó sonreír, dieron a entender a todo el equipo de Gai que no había noticias sobre la Haruno. Tan pronto como Tenten observó a Lee, éste intentó sonreír, nostálgico.
-¿No has tenido suerte?-Neji observó a Kiba, con el byakugan aún activo.
Por alguna razón, algo le había dicho al Hyuga que la nariz de Kiba serviría de algo. Era una pena que esta vez ni el chico perro hubiera encontrado rastros…
-Nada. Es extraño que el olor a cerezo que desprende Sakura se pierda tan fácilmente.
-¿Tiene tu olfato una limitación?
-Distancias grandes.
-¿Qué tan grandes?-Tenten suspiró.
-Muchos kilómetros, pero…
-No importa qué tan lejos esté ahora.-masculló Neji, casi leyendo la mente de Kiba- Tendría que haber podido detectar el camino, los lugares que transitó desde que desapareció en el bosque que mencionó Kakashi.
-¿A qué te refieres?
-Alguien tuvo que haber borrado su rastro.
Notó que Lee desviaba la mirada, fijando sus ojos en el horizonte. La nostalgia a su alrededor era palpable. Neji intentó imaginar cómo se sentiría si lo mismo le hubiera ocurrido a Tenten, la manera en la que su corazón se habría fracturado… Solo cuando intentó imaginar el sentimiento, recordó que las grietas en el músculo ya estaban presentes. Sakura era su amiga después de todo.
-¡Muchachos!
-¡Asuma!
Con cada grupo algo de esperanza se presentaba; esperanza que era bruscamente arrebatada. Nadie parecía tener noticias favorables.
-No encontramos ropa.-indicó Shikamaru entre dientes.
-Tampoco alguna marca sospechosa.
Asuma tragó saliva.
-Nada.
Si el equipo de Kakashi no tenía noticias, ya nada restaba. Solo les quedaba volver a casa, descansar, y volver al día siguiente con renovado optimismo. O siquiera fingir que aún eran optimistas. Porque, según él sabía, el optimismo había desaparecido el primer día de búsqueda.
Observó a Ino, quien se encontraba a un lado de Shikamaru, con la mirada fija en el suelo y los ojos brillando. Pudo deducir que iba a llorar, y sintió cierta pena. A su lado, Shikamaru rodeó su cintura, dejándola esconder las gotas cristalinas en su hombro.
-Sasuke.
Escuchó el murmullo de Tenten a su lado, y siguió con la mirada la dirección en la que los ojos de la misma estaban.
Pudo encontrar al equipo de Kakashi; casi tan perturbados como todos los presentes. Entendió, sin siquiera preguntar, que estaban en la misma situación. Y notó que lo restante de esperanza en el grupo volvía a esfumarse.
-¿Algo…?
Gai observó a Kakashi, y el Hatake bajó la mirada. A su lado, Naruto ofreció consuelo a Hinata con una sonrisa forzada, y Sasuke se afirmó a un árbol con fingida indiferencia.
-Nada.
-No hay rastro alguno.-indicó Kurenai, ubicando su mano sobre el hombro de su alumno del clan Inuzuka.
-Es como si la Tierra…
-Se la hubiera tragado.-completó Neji.
[…]
-¿Qué hora es?
Con los ojos fijos en una hoja de papel, Sasori soltó una risa seca. El constante humor irónico de su secuestrador la ponía de mal humor; parece que acababa de descubrir que sí existía gente más irritante que Sasuke cuando a actitud sarcástica refería.
Bufó, al notar que él no iba a responderle, y se quitó los cabellos rosados del rostro con frustración. No tenía ni la más mínima idea del horario, y es que ahí dentro no había nada que pudiera deducir. Llevaba horas durmiendo, y no había nadie que pudiera asegurarle que este era el horario en el que solía despertarse cotidianamente. Estar ahí encerrada la hacía sentirse tan fatigada…
-¿Qué hora crees que es tú?
¡No lo sabía! ¡No tenía ni la más mínima idea! Por algo se lo preguntaba, ¿no? Qué inútil que resultó ser ese hombre. Rodó los ojos, y se preguntó si habría algo filoso o peligroso para lanzarle.
-No lo sé.-masculló como respuesta.
-Pues yo sospecho que ya ha pasado el mediodía.
-¿Sospechas?
-Así es. Sospecho. ¿Te gustaría corroborar?
La pregunta resultó tentadora. ¿Le estaba ofreciendo salir? Si salía con él, podía buscar la manera de golpearlo y luego correr. Era buena perdiéndose en el bosque, y a Sasori le tomaría tiempo encontrarla. Podría huir a alguna aldea, y pedir la ayuda de algún otro shinobi. Tal vez podría…
-Apuesto a que Itachi estaría extasiado de acompañar a una de las amigas de su hermano fuera.
Y con eso todas sus ideas volvieron a desaparecer. No quería acercarse a Itachi; de hecho, no estaba segura de qué se le hacía más tenebroso. Si Itachi, o el mismo Sasori.
-No quiero.
-Como gustes.
Durante unos segundos se mantuvieron en silencio, y ella intentó distraerse. Observó el lugar nuevamente, memorizando los pasos que tendría que dar hasta la puerta y los que daría él detrás de ella. Buscó las cosas que podría arrojarle, e intentó localizar telas o cosas que pudieran propagar el fuego que había en la lámpara sobre la mesita.
En su búsqueda por algo como papel, fijó su atención en la hoja entre las manos de Sasori. Observó que el pelirrojo trazaba con un lápiz negro en ella, y tuvo curiosidad. ¿Estaría dibujando? Recordó que era un artista, así como Deidara, y se preguntó qué tipo de cosas dibujaría Sasori en su tiempo libre. Tan pronto como se marchara, se tomaría el tiempo para revisar los dibujos…
El profundo silencio en el que estaban sumidos fue bruscamente interrumpido cuando un sonido, seco y repentino, se escuchó del otro lado de la pared. Alarmada, observó al pelirrojo. Éste pareció ignorar el golpe.
-¡Vuelve aquí, cobarde!
Otro golpe. Escuchó un chillido de terror, y arrugó la nariz. ¿Qué estaba sucediendo fuera? Sasori parecía ignorar completamente la discusión violenta.
-¡Aléjate, Hidan! Si das un paso más, te haré explotar. Vas a…
La risa sádica cubrió las palabras del muchacho. Sakura se estiró en la cama, alargando el cuello fuera para escuchar mejor. El gesto pareció ser completamente inútil.
-¿Tú? ¿A mí? Ya deja las estupideces, Deidara.
Escuchó otro grito horrorizado del rubio.
-¿Qué le pasa a tu amigo Kakuzu?-provocó- ¿Acaso es demasiado cobarde como para encargarse de sus propios asuntos?
-ah, Teme.-escuchó el viento siendo cortado, y luego el golpe en la pared- Estoy devolviéndole un favor al encargarme de ti.
-¿Quieres que yo me encargue, Deidara?
La voz, grave y espeluznante, del compañero de Hidan se hizo presente. Sakura se sintió ansiosa por asomar la cabeza y ver como ambos, Hidan y Kakuzu, molían a Deidara a golpes. Debía ser divertido. Ver a los Akatsuki pelear entre ellos…
-Kakuzu, ¡yo no te quité ese dinero!
¿Dinero? ¿Tanto desastre por algo de dinero? Frunció el ceño, acercándose incluso más al borde de la cama, estirándose para escuchar mejor. Aún en la mesa, Sasori la observó divertido. No es como si todo lo que estaba haciendo la escucharía a seguir las absurdas discusiones de esos tres…
-¿Quién fue? ¿Hidan?
-¡¿Qué?!-chilló el aludido- ¡No quiero tu dinero, Kakuzu!
-¡Te lo pedí prestado! ¡Lo juro!
¿Qué clase de persona olvida cuando presta algo de dinero? Sakura se removió, ansiosa por saber la respuesta de Kakuzu.
-¿Por qué no lo recuerdo?-gruñó.
-Porque…
-Deidara.
Una nueva persona pareció unirse a la discusión. La voz era grave, pero mucho más suave y relajada, no hubo necesidad de que intentara distinguir el rostro del entrometido. Y es que hablaba de una manera muy similar a la de su hermano, la actitud indiferente a todo se le hizo demasiado familiar.
-¿Sí, Itachi?
-Yo estuve presente cuando le pediste el dinero.
¿Entonces Itachi estaba defendiéndolo? Sakura se sintió desilusionada. ¿No golpearían a nadie?
-Lo hiciste cuando estaba ebrio.
Hidan estalló en risas. Y Sakura casi pudo imaginar la mueca nerviosa que se formó en el rostro de Deidara.
-¿Te aprovechas de mi, Deidara?
-Oh, no, para nada…
Escuchó los pasos, ligeros y silenciosos, acercándose un poco más.
-Pedirle dinero a un ebrio…-se burló Itachi- Eso está mal.
-¡Vuelve aquí, Deidara!
El golpe del arma de Hidan volvió a escucharse en la pared, posiblemente más cerca esta vez. Escuchó los pasos de Deidara, rápidos, parecía que estaba corriendo. Lo encontró incluso más cerca, y escuchó los golpes desesperados en la puerta.
-¡Por favor! ¡Sasori no danna! ¡Ábrame, por favor!
Escuchó nuevamente el golpe de Hidan, y esperó ansiosa. Notó que Sasori suspiraba, y se ponía de pie lentamente. ¡No le abras!, quiso gritar, pero no se sintió lo suficientemente valiente.
-¡Deidara-senpai!
Una nueva voz se hizo presente, Sakura la reconoció como la del desgraciado que siempre esquivaba sus golpes. Parecía una gelatina.
-¡Aléjate, Tobi!
La mano de Sasori se ubicó sobre el picaporte, y Sakura observó cómo abría la puerta lentamente. Tan pronto como hubo espacio suficiente, un rubio se lanzó dentro desesperado, ignorándola completamente.
Durante esos pocos segundos, Sakura pudo visualizar el grosor del pasillo. Era de unos dos metros, casi de tierra, y justo frente a la puerta de Sasori había otra. Parecía estar iluminado por antorchas con fuego, y es que la luz no parecía ser demasiado artificial. Intentó imaginar, por los gritos de Deidara minutos atrás, el largo.
-A un lado, Sasori.
Justo frente a la puerta, la figura imponente de Hidan capturó los ojos de la Haruno. Con la guadaña en mano, parecía estar dispuesto a entrar y decapitar al rubio que se escondía detrás de Sasori.
-¿No te cansas de esto?
-¿A qué te refieres?-inquirió.
-Las peleas.
-Son la parte divertida de la organización.-rió, dejando entrever una blanca dentadura.
-Deidara le devolverá el dinero a Kakuzu. A cambio, ustedes no le harán nada.-hizo una pausa- A menos que vuelva a hacer una estupidez.
-Entonces no tomará tiempo hasta que te corte un dedo, Deidara.
Con lo último, Hidan soltó una risa. Deidara pareció temblar detrás de Sasori. Y Sakura casi pudo imaginar la expresión indiferente y aburrida del pelirrojo.
Los ojos de Hidan buscaron algo dentro de la pequeña habitación, y tan pronto como la encontraron, Sakura sintió que la garganta se le cerraba. La sonrisa sobre los labios de Hidan hizo que temblara.
-Entonces sí era verdad.
Sasori se puso rígido.
-No le creí a Itachi cuando dijo que tenías a una muchacha de Konoha aquí dentro. Después de todo, no he escuchado ningún sonido extraño…
La Haruno dedujo con facilidad a qué tipo de sonidos se refería, y sintió que le faltaba el aire tan solo con imaginarlo.
-Itachi debería entrometerse en lo que el importa. Y tú también.
Cerró la puerta bruscamente, obligando a Hidan a retroceder. Sakura se sintió aliviada. Por algún motivo, se sentía más tranquila teniendo que estar solo con él. No la había tocado, había tenido la decencia de dejarla dormir en su cama… Tal vez se encontraba segura.
-¡Así se dice, Sasori no danna!
El pelirrojo observó a Deidara irritado, y volvió lentamente a su lugar.
Casi tan irritante como Naruto, pensó Sakura con los ojos entrecerrados.
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Hola! Bueno, primero que nada, lamento mucho haber tardado tanto en actualizar. Lo cierto es que, por alguna razón, no me siento lo suficientemente motivada para escribir. Creo que estoy algo desilusionada con la falta de reivews y esas cosas, pero ya me prometí que no iba a dejar que eso me desanime y que... bueno, voy a seguir escribiendo este fic hasta llegar al final.
Espero que el capítulo les haya gustado. Mientras escribía la parte que tiene como principal punto de vista el de Neji, sentí que estaba en un NejiSaku, siento que esa pareja me marca demasiado *-* Ojalá no se haya notado demasiado; en este fic, la única destinada a acompañar a Neji es Tenten. Por otro lado, creo que voy a dejar entrever algo de SasuSaku, quiero que más tarde me den su opinión sobre eso :)
En fin, ¡Gracias por haber leído!
¿Reviews?
sweety: Hola! Me alegra mucho que el fic sea de tu agrado:3 Lo cierto es que yo también soy muy fan de todas las parejas que involucran a Sakura, definitivamente es mi personaje femenino favorito y... siendo que hay tantos chicos, es muy normal que los empareje con todos. Te agradezco mucho que me hayas dejado tu opinión y... bueno, ¡Nos leemos! un beso, y cuidate.
