Todo por ti

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~Segura~


-Ah, ¿qué carajo es esto?

Deidara se acercó a la nariz un extraño fruto. Parecía ser una especie de cereza, pero el tamaño era similar al de una ciruela. Arrugó la nariz al percibir el olor, no se le comparaba a nada que jamás hubiera olido.

-¿Tú conoces esto, Konoha?

La pelirrosa se volteó, ligeramente confusa, y al ver la expresión de Deidara comprendió que se dirigía a ella. Se le hacía extraño que se comportara como un inútil frente a una mujer que podría desear asesinarlo.

Observó a Sasori, a unos cuántos pasos de cuclillas y se acercó con confianza al rubio. Observó con los ojos entrecerrados la extraña fruta… Deidara la acercó a su rostro de forma brusca, obligándola a retroceder.

-Ah, etto, no.

-Es venenoso, Deidara.-masculló Sasori a unos metros.

-¿venenoso? ¡Debiste avisarme, Sasori no danna!

Con la misma naturalidad con la que la había tomado, Deidara lanzó la pequeña fruta. Sakura observó la expresión de Sasori, y la manera en la que rodaba los ojos. Inevitablemente, sonrió ante su histrionismo.

-Si sigues tomando esas cosas vas a padecer algún salpullido extraño por unos meses.-le acusó Sakura con naturalidad- He lidiado con este tipo de curiosidades en los bosques, y tú no quieres.

Ante el comentario, Deidara arqueó ambas cejas. No la había escuchado pronunciar más de una oración; que se comunicara de esa manera era un progreso notable. Probablemente, prueba de que se estaba sintiendo más cómoda entre ellos.

Luego de analizarlo, soltó una risa, y se sobó la nuca con picardía.

-No necesitamos nada de aquí. ¿Podemos volver?

Sakura observó a Sasori en el mismo instante en el que pronunció la última palabra. El tamaño de su pupila disminuyó notoriamente, y se tensó de una manera casi imperceptible. Estaba a segundos de desperdiciar su única posibilidad de escapar.

-Cierto. Además, estoy algo cansado.

Luego de haber estado distrayéndose en el pequeño prado, Deidara había insistido en buscar un par de pigmentos naturales, Sasori había aceptado de mala gana. Probablemente usaría el colorante para alguna de sus "obras extrañas", le había comentado Sasori, y ella simplemente había reído.

El sol se escondía ya en ese horario, y el cambio del clima era algo ya considerable. Mientras caminaban, los cabellos se agitaban, y más de una vez Sakura se había visto obligada a arreglar los mechones rosados. Observaba el suave y constante movimiento de las capas negras, y las inescrutables expresiones de los dos Akatsuki. Fingió que se encontraba relajada, pero seguía, definitivamente, alerta a cualquier posibilidad de escape.

Un días más, se dijo con firmeza, y decidió que luego de recibir la otra dosis del antídoto se marcharía.

En un determinado punto de la caminata, los dos Akatsuki se detuvieron. Cuando el pelirrojo se volvió hacia ella, Sakura se sintió desconcertada. Se observaron durante unos segundos, y finalmente él habló:

-Cierra los ojos.

Comprendió la orden, y bufó dispuesta a negarse:

-Espera, ¿devuelta?

-No somos idiotas, hum. Si quisieras encontrar otra vez este lugar…

La observaron, y ella estuvo dispuesta a seguir discutiendo, pero luego observó la expresión severa de Sasori, y solo se limitó a bajar la mirada, asintiendo una única vez.

-De acuerdo.

Cerró sus ojos, esperando a que la banda que llevaba Deidara terminara por cubrírselos; cuando sintió la suave tela, suspiró resignada, y tanteó con su mano derecha el hombro de Sasori para guiarse. Él la dejó aferrarse.

Habían hecho lo mismo cuando abandonaron el lugar la primera vez. Aparentemente, era la única idea original que tenían para ocultar su escondite. Le cubrían los ojos, con la esperanza de despistarla y no permitirle reconocer los alrededores. Era bastante ingenioso, y parecía darles resultado. Sakura no tenía ni la más mínima idea de a donde se dirigía, ni donde había estado previamente.

A ciegas, caminó durante unos minutos, simplemente aferrándose al hombro del pelirrojo, y dejando que él la guiara. Trastabilló un par de ocasiones, pero la mano firme de él siempre parecía estar pendiente de ella. Perdió la noción de los minutos, y es que se le hicieron eternos, solo recuperó consciencia cuando, con sencillez, Deidara jaló de la tela que le cubría los ojos dejándola apreciar las paredes altas del largo y estrecho pasillo.

-Finalmente en casa, hum.-musitó Deidara.

-¿Casa?-inquirió Sakura- Este lugar es tan tétrico…

-Hmph.

-¿Cuál es tu puerta, Deidara?

El rubio observó a la Haruno con los ojos entrecerrados, y le indicó que se acercara con una corta seña. Sakura arqueó una ceja.

-La de en frente de Sasori no danna.

-¿Y junto a la de Sasori?

-Ahí duerme Itachi.

Sakura memorizó los nombres en su mente. A la hora de escapar, definitivamente no se encerraría en la habitación de Itachi.

-¿Y en la siguiente?

-Hidan.

-¿Qué hay de Kisame?

-Frente a Itachi, hum.

-¿Por qué el interés?

Porque quiero saber cuáles puertas debo evitar cuando te pateé el rostro y comience a correr, gruñó algo en su mente.

-Curiosidad.

Siguieron avanzando, con evidente parsimonia, y cuando se encontraron frente a la puerta de Sasori, Sakura suspiró. Esperaba poder salir de ahí pronto. Deidara entró primero, casi dirigiéndose automáticamente hacia la cama en el fondo de la habitación, Sasori le indicó que entrara con un corto gesto, y ella lo hizo sin chistar. Luego de haber entrado, Sasori cerró la puerta.

-Ah, pero qué frustrante. Tengo sueño.

Deidara se estiró en la cama, con ambas manos en la nuca, para luego soltar un bostezo. Sakura observó a Sasori, y sonrió imperceptiblemente al verle arquear una ceja.

-Hoy irás a tu habitación, Deidara.-ordenó el pelirrojo.

-P-pero…

-Te recomiendo que vayas antes de que Kakuzu sepa que hemos vuelto. Incluso antes de que Kisame se entere.-Sasori le observó, con la sorna escrita en el rostro.

-Ah, por favor, hum. ¡Soy digno de ser un refugiado!

-Retírate.

-Oh, por favor, Sasori no danna. ¡Hidan va a hacer uno de sus rituales extraños en mi contra!

-Deidara, ni siquiera estando aquí estas a salvo del poder de Hidan.-Sasori se quitó la capa con naturalidad.

-P-pero… Apuesto a que si algo me sucede, se arrepentirá, hum.

-No puedo deducirlo.-se llevó una mano al mentón- Probemos.

-Ah, por favor.-gruñó- ¿Qué clase de desgraciado eres?

La pelirrosa soltó una risa, acercándose a una de las sillas cerca de la mesa. Apoyó su mano sobre ella, observando curiosa la siguiente discusión.

-¡DEIDARA, TEME!

-Creo que te buscan.-Sasori sonrió con ironía.

Sakura entrecerró los ojos. ¿Siempre se metía en problemas? Suspiró, casi inconscientemente, y se encogió al notar que Sasori se había percatado de ello. Observó la puerta, expectante, tratando de deducir quién sería ahora el molesto con Deidara.

-¿S-si, Hidan?

Nuevamente el de la guadaña. ¿Por cuántos motivos se podía enojar una persona con otra dos veces en menos de 24 horas?

-Dime dónde putas esta mi…

-Putas, Sasori no danna.-musitó Deidara- Quiere putas.

Sakura soltó una risa, y Sasori sonrió imperceptiblemente.

-Deidara, deja las estupideces.-gruñó Hidan, justo frente a la puerta- ¡Sabes que Sasori no puede defenderte de Jashin-sama, desgraciado!

-Sasori no danna es mi dios. ¡No lo insultes, baka!

Sasori no danna es mi dios. Sakura soltó una risa que tuvo que disimular desviando la mirada de la puerta a la que Deidara se había aferrado fervientemente, dispuesto a seguir gritándole idioteces a Hidan. Sasori rodó los ojos, resignado, y se sentó en la silla opuesta a la que Sakura tomaba. Se masajeó las sienes con frustración, tal vez cayendo en la cuenta de que, por muy sincero que fuera Deidara, su estupidez no era justificada.

-¡Dile a tu dios que no se atreva a ofender a Jashin-sama si quiere vivir!

-¡Mi dios no le teme al tuyo, hum!

-¡Pues tendría qué!

-El tuyo ha de temerle a Sasori no danna; ¡Es un dios que no envejece!

-Jashin-sama tampoco envejece, inútil.

-¡Pues Sasori no danna tiene apariencia de humano, pero lleva unos 15 años con el mismo rostro fresco y joven! ¿Acaso tu dios tiene el poder de materializarse? Hum.

-Ah, ya cállate, Deidara.-le gruñó Sasori.

-Oh, gomenasai. ¡Cállate, Hidan! Sasori no danna quiere descansar.

-¡El poder de Jashin-sama no descansa!

-¡El poder de mi danna se incrementa mientras duerme! Hum.

Oh, por Dios, Sakura se sentó, lentamente, frente a Sasori. Compartieron una mirada cómplice, y Sakura curvó sus labios al percibir que los de él se curvaban. Al parecer a ambos se les hacía divertida la situación. Tan rápido como la sonrisa de Sasori se presentó, desapareció. Sakura casi quiso poder decirle que se veía incluso más atractivo cuando sonreía así.

-¡Jashin-sama no necesita dormir para ser fuerte, rubia estúpida!

Deidara se volvió hacia su danna, y le observó con una mueca de horror y sorpresa. Luego volvió sus ojos a la puerta, y nuevamente hacia el pelirrojo.

-Me dijo rubia, Sasori no danna.-musitó, incrédulo.

-Sí, Deidara.-replicó Sasori con indiferencia.

Deidara abrió la puerta bruscamente, dejando frente a los ojos del pelirrojo y Sakura a un exasperado Hidan, de hombros tensos y ceño fruncido.

-¡Ah, ¿pero quién putas te crees?! ¡Maldito canoso!

-Mi cabello es así de nacimiento, estúpido.-le riñó, dispuesto a estrellar sus nudillos con la boca del de ojos claros.

-¿Y las arrugas? ¡¿Esas también, anciano?!

-No estoy viejo, desgraciado.-masculló.

-¿No puede tu Jashin-sama detener el envejecimiento de tus células? ¡¿Eh, Hidan?¡

-¡Qué no estoy viejo, jodido inútil!

Deidara dio un paso más hacia afuera, y Hidan retrocedió. Estando ahora ambos en el centro del pasillo, los gritos parecieron intensificarse, y viajar a través de todo el lugar.

Sakura se removió, curiosa, esperando por que otro personaje se presentara. Sasori, por otro lado, parecía estar harto de lidiar con la misma escena.

-¿Qué estás si no es viejo? ¡Se te cae el cabello, Hidan!

¿Se le caía el cabello? Observó a Sasori, y él negó con la cabeza. No, no aún.

-¿Y a ti? ¿Qué hay de tu cabello, rubia? ¡¿Acaso Sasori no te lo jala cuando te…?!

-¿Sasori no danna qué?-el ojo visible del rubio pareció cerrarse bruscamente, como si fuera víctima de un tic.

Sakura observó el gesto divertida, incluso tuvo que ahogar una risa al observar la apariencia pálida de Sasori.

-¡Deidara-senpai!

Justo como esperaba.

-Retírate, Tobi.-le gruñó.

-¡Tobi quiere defender a su senpai!

-No será más que inútil, te digo.

-Deidara puede defenderse solo, gracias Tobi.-masculló Hidan, aún dispuesto a replicar a cualquier insulto de Deidara.

-Ah, ¡déjeme ayudar, senpai!

-Creo que mi cabeza estallará.-musitó Sasori, desviando la mirada de la extraña escena.

-¿Y es esto común aquí?

-No somos criminales rango S tradicionales.

[…]

-¿Cómo se puede hacer contacto con un Akatsuki?

Shikamaru suspiró, aún con los ojos perdidos en las estrellas del cielo. A su lado, Chouji trituró algo con sus dientes, como era costumbre; con impotencia, Naruto le quitó una papa de la pequeña bolsa.

-Esto es tan frustrante. Jamás deseé poder toparme con Akatsuki, siempre me limitaba a esperarlos. Esta vez… quiero pedirles que se acerquen, para negociar, 'ttebayo.

-No es tan sencillo.-masculló Shikamaru.

-Podríamos llamar la atención de Hidan haciéndole un templo a su extraña deidad. Probablemente creerá que el templo lo ha traído el mismo dios al mundo, y querrá ir.-propuso Kiba- Allí…

-No es como si fuera tan estúpido.-le espetó Shino, en su usual tono grave.

-Es cierto, perro, deberíamos…

-¿Por qué no enviamos a Naruto como carnada?-Sasuke observó a Naruto socarrón- Sería perfecto.

-Ah, basta, Teme.

-Yo creo que Kakashi podría buscar al rubio. Ha de estar muy molesto después de que casi le quita un brazo…-indicó Tenten con suavidad.

-¿Por qué no buscar a Tobi?-inquirió Naruto- Ese tipo es una pista clara al escondite.

-No creo que sea tan estúpido como aparenta.-masculló Neji- Sería absurdo exponernos de esa manera.

-Ya, ¿entonces qué?-el rubio observó al grupo reunido- ¿Qué haremos para encontrar a Sakura-chan?

-No lo sé.-musitó Ino.

-Los días van a seguir pasando, nadie detendrá el tiempo.-susurró Naruto- Debemos seguir buscando.

[…]

Bajo la luz de una pequeña lámpara de fuego, Sasori la observó. Sakura estiró lentamente sus manos por sobre la mesa, acariciando la áspera madera con las yemas de los dedos. Esperó atenta a que él pronunciara palabra, pero Sasori parecía absorto en sus pensamientos. Los labios apretados, y la expresión completamente vacía. Esperaba inútilmente que alguna emoción atravesara los ojos miel, pero algo le decía que aquellas no existían para el pelirrojo.

-Lo prometido es deuda.

Sasori le pasó un pequeño frasco, que Sakura atajó con habilidad. El pelirrojo se echó hacia atrás, aún sobre la silla, y la siguió observando, ahora esperando que ella hablara.

-¿Qué es esto?

-Lo que te resta beber del antídoto. Aún lo quieres, ¿no?

-H-hai.

-Bébelo con algo de agua.

-¿Tienes agua potable aquí?

La observó con una mueca de obviedad, y rodando los ojos le pasó un vaso que había sobre la mesa. Sin siquiera dudar, ella se lo llevó a los labios.

-Primero el antídoto. Luego el agua.

-Hai.

Inspiró profundamente. Se llevó lentamente el frasquito del antídoto a los labios, y dejó caer el líquido con un ligero temblor en la mano. Una vez que hubo vertido todo, al ser víctima del gusto agrio, se llevó el agua a la boca y bebió con rapidez.

Sasori observó la escena mudo.

No por primera vez en el día, fueron interrumpidos. La puerta de la habitación de Sasori fue golpeada fervientemente, Sakura se sobresaltó. Automáticamente, algo le dejó deducir quién podría ser el visitante. Algo como la manera eufórica en la que tocaba. Deidara.

-Sasori.

De acuerdo, no era Deidara. Sakura dejó el vaso de agua en la mesa, observando expectante la reacción del pelirrojo. Con gran parsimonia, le observó acercarse a abrir la puerta.

-Estamos en el común bebiendo algo de sake.-la sonrisa ladina causó curiosidad en la Haruno- Es viernes.

-Lo sé.

-Tienes que venir, ya sabes. Tu rubia ya esta ahí, intentando deshacerse de Tobi, e incluso Pein quiso presentarse. Aunque algo me dice que si Tobi sigue gritando…

-No voy a ir.

-Vamos, puedes traer a la chica de Konoha. Nadie va a lastimarla.

Hidan le lanzó una mirada sugerente a Sakura por sobre el hombro de Sasori; el gesto solo pareció irritar al pelirrojo.

-Que no, Hidan.

-Parece ser un viernes prometedor.

-De acuerdo.-bufó.

Y con eso, le cerró la puerta en la cara. Sasori podía ser, tuvo que admitir Sakura, profundamente detestable. Era una suerte que aún no se hubiera atrevido a cerrarle la puerta en la cara a ella.

-Sasori, ¿qué es el común?

-Es el comedor común de la organización.

-¿Comedor común?

El pelirrojo se alejó de la puerta, y pareció buscar bajo la pequeña mesa al pie de la cama algo. Tomó una caja de tamaño mediano con parsimonia, y el hecho de que estaba de espaldas a ella no le permitió comprender qué se supone que en ese momento Sasori buscaba. Intentó observar por sobre el hombro del Akasuna…

-Todos consideramos nuestras habitaciones un pequeño departamento; pero, justo al fondo, el pasillo se divide en dos. A la izquierda, un salón. Es al que llamamos común, donde generalmente toda la organización se reúne.

-Y, ¿qué tienen los viernes de especial?

-Todos se embriagan. Tendrías que verlo…-indicó irónico.

-¿Iremos?

-Eso creo.-hizo una pausa- Hidan no dejará de molestarme. Ponte esto.

Se giró, y le lanzó una tela negra. Sakura la tomó en el aire. Era una capa de los Akatsuki. Una perfecta réplica de la que el mismo Sasori poseía. La observó con ojos inquisitivos, y luego arqueó una ceja. ¿Iba a tener que ir así?

-¿Por qué…?

-Confía en mi.-dijo con suavidad- No dejaría que Hidan viera mis piernas si fuera tú.

Con eso, Sasori se sacudió el cabello, y caminó enigmático hacia la mesa, dispuesto a tomar el vaso de agua que sobre la mesa seguía. Bajo los ojos de Sakura, bebió lentamente.

¿Había sido eso un halago? Sakura sintió que la mente se le encogía tratando de deducirlo. De haberlo sido, estaba demasiado oculto en el tono seco como para que se hiciera notorio.

Se puso de pie, y se cubrió con naturalidad con la larga capa. Le quedaba bastante grande, pero no se habría atrevido a decir nada. Se arregló el cabello, e intentó acomodarla de forma que los talles de sobra no se notaran. Tal vez lo consiguió, tal vez no. No importaba.

-No hables más de lo que sea necesario, y evita insultar a cualquiera de los presentes. Aléjate de las manos curiosas de Hidan y procura no alejarte.

Pronunció las dos oraciones con el mismo tono pedante de siempre, mientras dejaba sobre la mesa el vaso de agua para darse la vuelta. Sakura analizó el significado lentamente.

-H-hai.

Mientras avanzaban por el largo pasillo, con el sonido hueco de las pisadas como fondo, se preguntó a qué se refería Sasori con "las manos curiosas de Hidan" y la primera réplica que le vino a la mente fue que el muy degenerado no habría sido tan amable con ella como Sasori lo era. Por alguna razón, una imagen de Jiraiya atravesó su mente… Con indignación, alzó su puño. Ese hombre debía madurar.

-¡Jefe!

La risa de Hidan llegó a los oídos de Sakura. Inevitablemente, se escondió detrás de Sasori cuando giraron al final del pasillo.

-Cállate, Hidan.

Escuchó la gruesa voz de Pein, y tragó saliva.

El salón que llamaban "común" era bastante grande. Todos los miembros de Akatsuki estaban sentados en sofás y sillas que por el lugar se esparcían. Había una pequeña mesa, donde Itachi compartía una mano de cartas con Kisame. En un pequeño sofá, Kakuzu estiraba sus brazos. Pein estaba de pie, a un lado de Hidan. Deidara intentaba quitar, de un sofá de unos tres lugares, a Tobi, -quien se encontraba acostado a lo largo de éste- amenazando con lamerle el ojo con la lengua que de su mano se retorcía juguetona. Un Zetsu callado observaba una planta en el suelo.

-Tengo muchas ideas para nuestro próximo movimiento.

-No hables de eso, Pein.-le espetó Kisame, volviendo los ojos pequeños hacia el lugar por el que Sakura y Sasori entraban- No sería demasiado confidencial.

El resto de los Akatsuki se fijaron en los recién llegados. Se mantuvieron en silencio durante unos segundos.

-¡Hasta que llegas, Sasori no danna!

-Se te hacía tarde, Sasori.-le gruñó Hidan con una revista ahora sobre los muslos.

-Mañana nos encargaremos de conversar.-indicó el del rinnegan, sin siquiera saludar- No quiero que la traigas, Sasori.

-Como gustes.-masculló.

Con Sakura casi pegada a su espalda, Sasori se sentó en uno de los extremos del sofá donde Deidara discutía con Tobi. El mismo pareció no tener quejas al verlo acercarse, saliéndose del mueble con velocidad. Sakura se sentó en uno de los extremos, junto a Sasori. Deidara siguió murmurando amenazas a Tobi.

-Y bien, ¡¿quién quiere sake?!

Hidan tomó las botellas del suelo, con una animación exagerada, entregándole una a cada miembro de la organización. Entonces parecían embriagarse seguido. Sasori le dio un sorbo a la suya, y luego la dejó a un lado.

-¿Konoha también quiere?

Deidara sonrió, divertido, estirándose en el sofá a un lado de Sasori.

-No, gracias.

-Ah, ¡toma! Aquí no somos avaros…

Hidan hizo ademan de pasarle una, pero Kakuzu interrumpió.

-El sake no es barato, ¿sabías imbécil?

-Ah, ¡estoy harto de ti, maldito infeliz! ¿Por qué putas tienes que ser tan tacaño, Kakuzu?

-Putas, Sasori no danna.-musitó el rubio, reiterando el viejo chiste, lo suficientemente alto como para que Sakura oyera.

El rubio iba a llevarse la botella a los labios cuando, bruscamente, Hidan se dirigió a él:

-Y tú, ya deja de tomar rubia. Las muchachitas no pueden beber.

-Maldito desgraciado. ¡Sasori no danna te castigará!

-Dios, dame paciencia.-masculló Sasori.

-¡TOBI TRAJÓ REGALOS!

De quien sabe donde, Tobi tomó una bolsa. La arrastró hacia el centro del lugar, y todos los presentes lo observaron con desgano. La única que parecía interesada en el regalo de Tobi, era Sakura, quien no se atrevía a pestañear.

-Más tarde.-le gruñó Kisame.

-¡Son regalos! ¡Tobi quería hacer felices a sus amigos!

Se preguntó seriamente si aquellos "amigos" de Tobi, no se habrían atrevido a asesinarlo en otra ocasión.

-Ya, muéstranos el regalo, Tobi.-musitó Itachi.

-¡Este es para ti!

Tomó de la bolsa grande y negra, una más pequeña. Esta también era negra. Se la lanzó animado a Itachi, quien la tomó entre sus dedos sin siquiera observar el objetivo. Unos reflejos admirables, tuvo que reconocer Sakura. Itachi abrió la bolsa lentamente…

-Es muy bonito, ¿verdad que si?

Era una banda. Cortita y pequeña, Sakura no comprendió al principio para qué servía. Estaba decorada con flores, muchas flores, y parecía ser elástica, siendo que Itachi la estiró entre sus dedos.

Kisame estalló en risas, mientras que Deidara se esforzaba sobremanera para suprimirlas. Sakura frunció el ceño. ¿Qué era tan gracioso?

-No te atrevas a reír, Deidara.-le espetó con tono bajo Itachi, aún examinando el objeto.

-Se te… Se te va a ver bien en el cabello, Itachi.

¡Era una banda elástica para el cabello de Itachi! Hidan comenzó a reír, mientras Sakura terminaba de comprender. La pelirrosa hizo todo lo posible para disimular cualquier cosa que pudiera dar a entender que se le hacía divertido.

-Pero qué bonita, señorita primavera.-se burló Hidan entre risas.

Un kunai se clavó en la pared a un lado de Hidan.

Silencio.

-¡Tobi también tiene un regalo para Hidan!

Hidan esperó paciente la humillación de Tobi.

-Ya, ¿qué es, imbécil?

Tobi buscó en la bolsa… Y tomó una blanca, que también lanzó eufórico al de cabello gris. Hidan la atrapó con cierta dificultad. La abrió lentamente, y la expresión se le endureció incluso antes de que Sakura llegara a comprender qué era.

-Maldito infeliz. ¿Qué estas tratando de hacer, desgraciado? Jodido imbécil. ¡Ven aquí, Tobi!

Hidan hizo ademan de tirar la bolsa e ir a moler a golpes a Tobi. Por alguna razón, con cierta brusquedad, Pein lo detuvo.

-Relájate.-le espetó.

-Tobi es un buen chico.-musitó Tobi, a quien las piernas le temblaban.

-¿Cuál es tu regalo, Hidan?-preguntó Deidara divertido.

De la bolsa, un pequeño frasco de plástico rodó… Era redondo, y tenía una tapa de aquellas que se quitan girándola. Itachi leyó lo que el frente indicaba, sin siquiera ponerse de pie. Inevitablemente, soltó una risa. Kisame intentó comprender…

-¡Interesante regalo, Hidan! ¿Con quién vas a usarlo?-el Hoshigaki comenzó a reir.

-Teme.-gruñó Hidan.

-¿Q-qué es?-inquirió Sakura tratando de comprender en tono bajo.

Sasori presumió una sonrisa socarrona.

-Es un lubricante, Haruno.

Sakura suprimió una risa.

-Espero que esta noche no tengas planeado dormir, Tobi.-le gruñó Hidan.

-P-pero… ¡es para tu cabello! Creí que necesitabas gel para mantenerlo hacia atrás. Tobi… Tobi es un buen chico.-musitó con voz ahogada.

-Por supuesto.-masculló.

-Y bien, ¿hay algo para mi?-inquirió Kakuzu interesado.

-¡Claro que sí!

Así Tobi siguió repartiendo sus regalos. Afortunadamente, no regaló nada tan bochornoso después de lo de Hidan. Deidara había recibido un shampoo para cabellos "rubios y excitantes"; es cierto que Tobi recibió una paliza por eso pero… nada de otro mundo. Sasori recibió algo de pintura que, casualmente, el mismo Tobi creó. Kisame tuvo como regalo una pequeña trucha, completamente embalsamada. Zetsu recibió fertilizantes, y Kakuzu una revista con cupones para ciertos premios.

Entre conversaciones poco amenas, y ciertamente violentas, los miembros de Akastsuki fueron embriagándose. Sakura observaba curiosa lo mucho que el alcohol les hacía efecto. Por alguna razón, los únicos sobrios eran Pein, Itachi y Sasori. El resto estaba completamente perdido.

A una determinada hora de la noche, Sasori se puso de pie, y le espetó a Sakura que le siguiera, alegando que la noche culminaría de manera violenta - igual que siempre- y que por su bien deberían marcharse. Sin quejarse, Sakura le siguió. Al igual que cierto rubio…

Al llegar a la habitación, hablaron durante unos minutos. El clima era tenso, y la conversación poca pero existente. Mientras tanto, Deidara gruñía idioteces recostado en el piso.

Es cierto que Sasori se había mantenido sobrio, tal vez porque ella había accedido a tomar parte de la bebida en su botella. Cuando él le ofreció, no fue capaz de negarse. Y es que, principalmente, quería mantenerse su orgullo vivo; la verían como una estúpida si no aceptaba. Pasó completamente por alto que solo había bebido dos veces en su vida, y no más de medio vaso. Seguía sobria y cuerda, pero la cabeza había ya comenzado a dolerle.

Se recostó, lentamente, en la cama, y siguió conversando con Sasori de manera relajada… Aún sabiendo que, de un momento a otro, caería dormida.

[…]

Cuando despertó, horas después, descubrió a Sasori durmiendo cerca de sus pies, con la espalda firme en la pared, y la cabeza casi cayendo a la derecha. Su respiración era suave y calmada; no se atrevió a moverse, temiendo ir a despertarlo. En la misma esquina de la noche anterior, Deidara mantenía los ojos cerrados y las rodillas cerca del pecho.

-¿Haruno?

Ante la mención de su nombre, tembló. Observó de reojo a Sasori, y corroboró que era él quien la llamaba.

-¿Si?

-¿Podrías hacerte a un lado?

Con el cuello torcido, y la cabeza aún reposando torpemente sobre su propio hombro, Sasori la observó adormecido. Ella sonrió imperceptiblemente. La expresión, inocente y adormilada, de aquel que la había capturado le causó ternura. Tarde o temprano iba a pedírselo, ya se había hecho a la idea.

-Cambiemos de lugar.-propuso ella en un suave susurro.

Él no tuvo siquiera la voluntad para abrir los ojos, solo se arrastró torpemente hacia la cabecera de la cama, y apoyó la cabeza sobre la misma almohada que ella utilizaba. Se dejó caer con el rostro hacia el lado opuesto en el que ella estaba, desparramando los cabellos rojos por la tela blanca, y dificultándole a ella la vista de sus facciones.

-No es necesario.-le escuchó ella musitar.

Sakura se alejó un poco, dándole su espacio en la pequeña cama, y procurando no hacer demasiado ruido. Notó que estaba descubierto, y a pesar de que a él parecía darle igual, ella quiso cubrirlo. Su mano corrió delicadamente por la manta, levantándola con delicadeza; jaló un poco de ella, para que la pequeña parte que había quedado debajo de Sasori quedara libre, y luego lo cubrió lentamente. Se aseguró de que no fuera a tener frío, y estirándose con cautela le quitó las hebras rojas del rostro. Sonrió imperceptiblemente al encontrarlo nuevamente tan… calmado. Volviéndose hacia su lugar, se cubrió con las sábanas y la misma manta, enterrándose en el calor que la cama ofrecía. Observó la cabellera de Sasori a su derecha, y cerró los ojos con calma. A su lado, se sentía extrañamente segura.

-Buenas noches, Sasori.

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¡Hola! Bueno, espero que les haya gustado :) No tengo mucho que decir, de hecho quise marcar en este capítulo otro ligero acercamiento entre Sakura y Sasori. Tratar con el resto de los Akatsuki se me hizo profundamente divertido, y tuve unas cuántas ideas que, por falta de tiempo, tuve que suprimir y no redactar; probablemente se las encuentren en unos cuántos capítulos. Estoy casi segura de que, en el próximo capítulo, Konoha tendrá algo más de protagonismo, así que espero esto los intrigue y quieran leerlo(?. Por otro lado, me siento más animada con el respecto al fic, el capítulo anterior tuvo unos cuántos reviews, me emociona :D.

En fin, ¡muchas gracias por haber leído hasta el final! Dejen reviews :)

xiime: Hola! Creo que te extrañé(? jaja. Me alegra mucho que te hayan gustado las narraciones sobre estos dos personajes, más aún que te hayan parecido certeras, me esta tomando algo de tiempo terminar de comprender cómo trabajar con ellos, las razones son desconocidas pero claramente existentes n.n Ojalá este capítulo haya sido de tu agrado. Nos leemos! :D

Denisse: Hola! Bueno, me hace feliz que hayas terminado de leerlo, aunque tu labor deja mucho que desear(? jaja. Yo también lo amo así que... eso. Ojalá continues leyendo :) un beso, y cuidate.

Guest: Hola! Me hace muy feliz saber que el fic es de tu agrado, estuve esperando por mucho tiempo que alguien lo dijera seriamente, jaja. Ojalá te haya gustado el capítulo :) un beso, y cuidate.

H: Me cuestiono seriamente si responder en inglés o español :$ Opto por el español porque, de alguna manera, confío en que lo comprenderás, jaja. Me alegra mucho que consideres el fic agradable, ojalá siga siendo así. Espero que este capítulo te haya gustado, y que tengas una opinión que darme :) en fin, un beso, y cuidate. Nos leemos!