Todo por ti
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~ Adiós ~
-No tendrá chakra hasta mañana…
-No es mi problema. Es un riesgo que no vamos a tomar.
-¿Te crees con poder para ordenarme?
-Sabes que puedo reprimirte con una mano.
Sakura escuchó la conversación tan pronto como comenzó a cobrar consciencia. Eran murmullos, bajos a intrigantes. No escuchó nada previo a eso, tampoco nada posterior. Con los ojos aún cerrados, frunció el ceño.
Se referían a ella.
La puerta se cerró, bruscamente, y Sakura intentó mantenerse quieta. La primera voz que oyó fue, indiscutiblemente, la de Sasori; estaba ya tan familiarizada con ella –a pesar de que él no era muy hablador- que, incluso si su voz se oía entre las de unos veinte más, la reconocería. Por otro lado, el segundo en hablar, pudo deducir recordando lo poco que le había oído decir la noche anterior, era Pein. Pein y Sasori habían estado hablando de ella. ¿A qué se refería Sasori con que no tendría chakra? Y, ¿por qué Pein le había amenazado? ¿De qué riesgo hablaban?
Sasori avanzó lentamente, y ella pudo sospechar que se dirigía a la cama. Por alguna razón, no le temió, y esperó quieta a que se acomodara a su lado para hacerle compañía. De cierta manera la había decepcionado despertar con el vacío en la cama, aunque claramente no lo admitiría. Prefería preocuparse un poco más por el hecho de que despertó con una conversación entre dos de los personajes en Akatsuki que, probablemente, podrían estar en la lista de los más sombríos.
Sintió que Sasori volvía a sentarse cerca de sus pies… No pudo evitar pensar que era sumamente tierno.
-¿Sasori?-musitó al cabo de unos minutos.
El pelirrojo pareció no estar dispuesto a replicar aún, y se mantuvo inmóvil sobre la cama. Ella esperó, paciente, sabedora de que no podría haber caído dormido. Por primera vez, parecía ir un paso por delante de Sasori.
-¿Hm?
-¿Con quién hablabas?
Silencio.
-Da igual.
Ella bufó. Iba a sacárle las palabras de una u otra forma, esta vez nada la detendría. Había algo en esa conversación que refería a ella, e iba a saberlo.
Se giró, lentamente, hacia un lado de la cama, dejando claramente libre el espacio que se encontraba junto a la pared. Observó a Sasori, con la espalda recta y fija en la misma, y acariciando el espacio vacío le hizo una invitación muda que él parecía ir a ignorar.
-Sasori…-le llamó con suavidad.
-¿Hm?
Cuando la observó, ella palmeó el colchón con la palma de la mano. Y él pareció ir a considerarlo, con los ojos fijos en los finos y pálidos dedos que sobre las sabanas blancas se encontraban. Se arrastró hacia la cabecera de forma lenta y algo insegura, los movimientos le recordaron a Sakura a los de un gato; pero suprimió la idea al recordar que eran mucho más masculinos que los de un felino. Sasori movió con el reverso de la mano la de ella del lugar vacío, dejándola justo junto a sus caderas y solo entonces se dejó caer lentamente, rozando con el hombro y la extensión de su brazo el de ella. Ella disfrutó cada segundo del contacto.
-Gracias.-musitó él finalmente, girando su cabeza sobre la almohada de modo que pudiera observarla.
Ella sonrió.
-Más tarde te habría dolido la espalda.-replicó, acomodándose de costado para observarlo.-No quería escuchar tus quejas.
-¿Cómo lo sabes tú?
-Apuesto a que aún no lo notaste.-ella soltó una risa- Soy una nin-médico.
-¿Qué implica eso?-inquirió él cerrando sus ojos.
-Me encargo de curar a aquellos que son heridos durante la pelea. Debiste haberlo notado aquella vez que te curé…
-Creí que tan solo sabías como utilizar su chakra de forma sanadora. Muchos lo hacen.
-De hecho lo mio es más complicado que eso.-indicó, conteniendo fervientemente el deseo de quitarle los cabellos rojos del rostro.
-Ya veo.-Sasori sonó adormilado- Entonces no todos en Konoha saben hacer esas cosas, ¿verdad?
-Así es.
Durante unos segundos, Sakura se mantuvo en silencio. Observó, con el cuello hacia la derecha, lo muy relajado que parecía Sasori. Caer dormido no se le había hecho demasiado difícil. Esperaba que no estuviera dormido, de hecho, y es que aún tenía ciertas preguntas que hacerle. Joder, no obtenía nada dejándolo dormir. Mordisqueó sus labios antes de hablar:
-Sasori, Pein… estuvo aquí ¿verdad?
Él pareció contener la respiración.
-Sí.
-¿Qué quería?
-Nada relevante.-replicó, con la voz aún pesada.
-Yo…-titubeó- dímelo. Por favor.
Sasori se mantuvo en silencio. Probablemente, fingir que estaba dormido era lo más sencillo. Sakura apretó sus labios. Sí estaban hablando de ella. ¿Por qué otra razón él no habría querido comentarle? Es más, el hecho de que él hubiera dicho algo alusivo al chakra lo hacía evidente. Ella aún no lo tenía. Y él había dicho a Pein que no lo tendría hasta mañana… ¿Qué harían con ella? Llevaba ya unos cuántos días haciéndose la misma pregunta, y la respuesta jamás llegaba. Estando allí dentro, se encontraba expuesta en todo momento. Cada uno de los hombres ahí dentro tenía razones para querer asesinarla. Después de todo, se encontraba entre sus enemigos. Lo más probable era que ninguno la hubiera lastimado tan solo por Sasori; por temor o respeto a él. Había sido divertido encontrarse allí dentro, y comprender una parte que jamás presentaban ante ella los miembros de Akatsuki, pero… no podía mantenerse ahí por mucho tiempo. Porque, eventualmente, algo saldría mal. Después de todo, ellos eran asesinos, carecían de moral; era un hecho.
-Ya estoy cansada.-masculló, sentándose casi bruscamente- ¡Quiero saber qué se supone que vas a hacer conmigo!
Ante el grito, Sasori pareció tensarse. Abrió los ojos lentamente, e imitándola arqueó una ceja. Él no iba a hacerle nada. Jamás había tenido la intención. La había traído solo para que no la hirieran, y estaba esperando que ella le reclamara por no dejarla ir. Creía que, tan pronto como se sintiera mejor, lo haría, pero no había tenido intenciones de echarla antes de tiempo.
Se preguntó qué tipo de cosas creía que planeaba a hacer con ella.
-¿Estás ya lista para irte?
Los ojos miel la observaron, y Sakura tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para mantenerla la mirada. Claro que estaba lista. Quería volver a Konoha, junto con sus amigos, y olvidar la espantosa estadía en la guarida de los Akatsuki.
-Por supuesto. Desde el primer día que lo estoy, y no entiendo por qué…-Sasori la interrumpió.
-Entonces vámonos.
La réplica fue obvia y sencilla, incluso la manera en la que fue pronunciada se hizo bochornosa. ¿Era acaso tan sencillo escapar de un Akatsuki? ¿Realmente acababa de convencerlo de que… la dejara ir?
-¿De verdad?
-Tenemos un largo camino hasta Konoha.
Konoha. Casa. Sakura le observó con ojos soñadores, aún atónita, y él le mantuvo la mirada intimidante. Incluso antes de que llegara a pronunciar algo, Sasori se salió de la cama. Y ella lo siguió con ojos incrédulos.
Casa…
Observó el lugar a su alrededor, e inevitablemente sintió que el corazón comenzaba a latirle con más velocidad. Iba a irse, finalmente. Rozó con la yema de los dedos la cama en la que había estado durmiendo con Sasori, e inevitablemente jaló un poco de una de las sábanas, tan solo para percibir la textura una vez más. Se fijó, detallista, en la mesa del centro, y la de la izquierda. Revisó el lugar con los ojos, esperando que jamás se fuera de su mente…
Algo le dijo que, de haber sido su estadía allí tan espantosa como la describió, tendría que querer olvidarla. Pero… ese no era el caso. Tal vez, no se la había pasado tan mal. Es cierto que había tenido terror a Hidan, y que Pein la había hecho estremecerse más de una vez. Es verdad que había intercambiado miradas con Itachi, y que más de una vez deseó poder lanzársele encima y golpearlo como el desgraciado merecía; también había observado cautelosa a Kisame, e incluso había intentado analizar a Kakuzu. Por alguna razón, a pesar de todo eso, se sintió en paz allí. Entre Deidara y Sasori, atestiguando todos los insultos y los absurdos reproches, se sintió a gusto. ¿Por qué?
Se puso de pie, lentamente, y encontró a Sasori mirándola expectante junto a la puerta. Con los ojos puestos en sus propios pies, avanzó hacia él. La puerta se abrió lentamente, y ella le echó una mirada al dormitorio.
Adiós.
Sasori ladeó la cabeza, indicándole que atravesara el umbral, y ella lo hizo en silencio, no antes de lanzarle una última mirada a la cama escondida en la oscuridad. Un segundo después de que él hubiera cerrado la puerta, firmemente, y asegurándose de que Tobi no fuera a entrar en una de sus cuántas irrupciones, el grito de cierta persona les distrajo.
-¡Sasori no danna! ¿Qué vamos a…?
Deidara calló abruptamente al observar a la Haruno con los ojos fijos al final de pasillo. Pareció comprenderlo sin siquiera una pregunta previa. Era algo evidente. Dando unos pasos hacia ambos, sonrió deslumbrante hacia ella.
-¿Ya te vas, Konoha?
-Hai.
-Nos volveremos a ver, si.
-Ajá.-replicó ella volviendo sus jades hacia él.
-Recuerda que esta vez solo eras la protegida de Sasori no danna, hum. Si volvemos a enfrentarnos… no recordaré que tu y yo fuimos amigos, si.
-¿Fuimos amigos?
-Ah, etto, ¿no lo éramos?-el rubio entrecerró los ojos, pareciendo mortalmente confuso. Sakura rió.
-Tú crees que todos son tus amigos, Deidara.-le riñó Sasori.
-Danna, ¿no somos tú y yo amigos?-se llevó una mano al pecho.
Sasori negó con la cabeza.
-¡No! ¡Sasori no danna, no!
-No seas dramático.-masculló con un suspiro- Sí lo somos. Pero no al nivel que tú crees.
-Creí que… éramos mejores amigos, Sasori no danna.-fingió lloriquear.
-Pues no.
-¡Pero…!
-De acuerdo, lo somos.
-¡Já, yo sabía que me querías, marionetista insulso!
Y con eso, le dio un amistoso golpe en el hombro, sonriendo eufórico. La sonrisa estúpida pareció borrársele cuando, casi tétricamente, Sasori se volvió hacia su mano, recorriendo con los ojos el camino entre ella y su propio hombro. Deidara guardó su mano detrás de su espalda.
-Ah, etto, gomenasai, Sasori no danna.
-Hmph.
Sakura le regaló una sonrisa cómplice. A pesar de que tanto lo detestaran en Konoha, no pudo evitar pensar que era divertido. Y que, en alguna otra historia, Deidara y Naruto habrían podido ser amigos. Probablemente le extrañaría.
-Entonces… ¿ya se van?-preguntó el rubio, intentando cambiar el tema rápidamente.
-Sí.
-hum, de acuerdo. Nos vemos, Konoha.
Sasori comenzó a caminar en dirección al mismo punto que Sakura había estado observando, pasando completamente de Deidara y su despedida. Sakura se apresuró a seguirle, agitando su mano una última vez hacia Deidara.
Adiós, rubio insulso.
-Sasori no danna, ¿volverás pronto?
-Hai.-replicó él sin voltearse.
-De acuerdo. Entonces no almorzaré.-gritó el rubio- Las comidas sin ti son aburridas, ¿sabes? Y es que eres tan hablador…
-Cállate, Deidara.-le gruñó, y Sakura pudo percibir a pesar del tono molesto los labios curvándosele.
Avanzaron lentamente por el largo pasillo, y Sakura observó nuevamente cada detalle. Porque sabía que no volvería a estar ahí. Y aquello se le hizo triste. Dio los pasos con cierto pesar, profundamente alegre por volver a su hogar, y extrañamente descontenta con el hecho de que la próxima vez que viera a Sasori debería pelear contra él.
Cuando se encontraron cerca de la salida, Sasori se volvió hacia ella, rodeándola lentamente hasta quedar a sus espaldas. Con la insignia de Konoha, cubrió sus ojos. Hizo un firme nudo cerca de su nuca, con la intención de asegurarse que no veía nada. Sakura sintió su cálido aliento en el cuello, junto a las hebras rosadas; sintió su cuerpo rozando partes del suyo, y su aroma impregnándose en su nariz. Lo sintió todo. Porque todos sus sentidos estaban a la espera de él.
-No puedo arriesgarme a que veas la salida.
Lo comprendía, así que solo asintió.
-Solo cuando estemos en un lugar que puedas conocer te quitaré esto. Después de todo, no tengo intenciones de dejarte pistas para que encuentres la guarida nuevamente.
-Hai.
Y eso le confirmó que ni siquiera intentando recordar volvería a entrar allí.
Qué triste.
Sasori le guió el resto del camino, sosteniendo con delicadeza su mano entre sus dedos. La pálida mano de Sasori jamás se sintió tan cálida como entonces. A ciegas, dejó que él la guiara, negándose completamente a siquiera desconfiar. Porque de una u otra forma, algo le decía que en sus manos no tropezaría. Dejó que cada una de sus acciones fuera guiada por él, profundamente tranquila con el hecho de que él era su compañero.
Eventualmente, Sasori le quitó la insignia de Konoha sin siquiera decir una palabra, y ella supo que ya estaban lejos de la guarida de los Akatsuki. El camino que les restaba recorrer pareció ser corto a sus ojos, y es que conocía el bosque en el que estaban parados a la perfección.
-Estamos a unos kilómetros de Konoha.
La fría brisa agitó las copas de los árboles, y Sakura se sintió profundamente aliviada. El camino a Konoha estaba definido, era el único de tierra. Estaba ya en casa.
Observó a Sasori a su lado, despeinando su cabello con su mano derecha. Sintió la necesidad de lanzarse entre sus brazos y abrazarlo, agradecerle su ayuda y su compañía los últimos días.
-¿Qué dirás cuando vuelvas?
Inspiró profundamente. Se aseguraría de hacer saber a todos que estaba devuelta, sana y salva, y que todo había salido bien. Diría que cuando la atacaron, el terror se había apoderado de ella, y que en lugar de haber esperado se había escondido. Diría que se alejó, por temor a que alguien se aprovechara del hecho de que estaba herida. Y que, en un valle algo lejano al lugar del ataque, cayó finalmente. Los días habían pasado, y despertó dos días después. Diría que los últimos días había estado curándose, y que finalmente lo había conseguido. Diría que el camino a Konoha se le hizo largo, pero bastante llevadero por las ansias de reencontrarlos… No se atrevería a mencionarlo a él. Ni a Sasori, ni a los demás. No quería entrometerlos en el asunto.
-Suprimiré tu nombre de la historia, si eso es lo que te preocupa.-indicó con parsimonia mientras sus ojos se perdían en las nubes.
Sasori se mantuvo en silencio.
-No creo que nadie me crea, de todas formas, si me atreviera a decir que tú… me salvaste.
-Es lo más natural.-replicó él de forma inaudible.
Es verdad. ¿Quién creería que Sasori, formando parte de un grupo de asesinos, sería capaz de cuidar de una de sus enemigas? ¿Quién creería que podía llegar a ser tan… amable?
Inspiró profundamente al visualizar, entre las copas de los árboles, la entrada de Konoha. Qué triste.
-Sasori…-le llamó con suavidad.
-¿Hm?
-Te agradezco haberme… bueno, haberte…-las palabras parecían no ser adecuadas, desvió la mirada buscando encontrar la manera de continuar.
-Ya te lo dije, Haruno.-indicó pasando, distraídamente, su mano por los cabellos rojizos. -Tú salvaste mi vida una vez. O, en todo caso, decidiste no quitármela; que es algo muy similar.-aclaró con una sonrisa socarrona- Por eso mismo no hay manera de que yo desee… matarte. Te debo el favor.
El viento volvió a agitar sus cabellos, y ella se sintió incapaz de dar un paso más lejos de él. No quería hacerlo. ¿Qué les esperaba luego de esa despedida? Nada. Tendrían que fingir que nada de lo sucedido realmente era realidad. Cuando lo viera, debería golpearlo, y demostrar nuevamente su lealtad a Konoha. Probablemente, él también intentaría lastimarla. Después de todo, ellos eran ya de por sí enemigos. Qué triste.
Las palabras parecieron no abandonar sus labios, así que simplemente decidió no replicar nada. Sonrió, con devoción, y tomó unos segundos que él le devolviera el gesto. Sakura juró jamás dejar que la imagen abandonara su mente.
-Nos vemos.-musitó, más como una pregunta que como una afirmación.
-Nos vemos, Sakura.
Él esperó estático que ella diera un paso, mas las piernas de ella parecían no responder. Se observaron durante unos segundos más, y ella mordisqueó con valor su labio inferior antes de girarse.
Adiós, Sasori.
…
Naruto observó el pequeño puesto de vigilancia de Konoha, y forzó una sonrisa a Genma cuando le vio observarle. Neji, Kiba y Shino se encontraban allí, tal vez esperando a los demás para marcharse en una nueva búsqueda. Él mismo acompañaría a Neji esa tarde. Cuando el Hyuuga le observó, agitó su mano con desgano, y una sonrisa claramente artificial; se sintió apenado al ver que Neji le devolvía una igual de vacía. Casi olvidaba que él lo veía todo…
-¿Y tú qué dices, Shiranui?-se burló un Kiba socarrón- Escuché que hay una chica en el cuerpo anbu que…
-Cállate.-le espetó- Tenme algo de respeto, niño.
-Oh, vamos, ¡somos amigos!
-¿Amigos?-Neji arqueó una ceja- por favor.
Naruto comenzó a reír.
-¿Qué tal, chicos?
-Estaba todo en paz, ¿sabes? Hasta que tus compañeros irrespetuosos se acercaron.
-Ah, pero qué amargado eres.-le gruñó Kiba rodando los ojos.
-Vamos, cuéntanos sobre la chica, Genma.-animó el rubio al comprender.
Mientras comenzaban a sacarle algo de información, desvió la mirada. Una silueta avanzaba, a la distancia, hacia la gran entrada por el largo camino de tierra. Al ver los cabellos agitarse, tragó saliva.
-Sa-sakura-chan...
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¡Hola! Bueno, lamento mucho que el capítulo haya sido algo corto, -incluso más haberme tardado tanto en subirlo- pero he estado algo ocupada. No tengo mucho que decir, espero que no todos se sientan desanimados por el hecho de que Sakura y Sasori han de separarse; prometo que no durará mucho. Por cierto, estoy muy feliz con el aumento de reviews y eso, cada vez me motivan un poco más para escribir. Probablemente, si el tiempo lo desea, actualizaré antes de los siete días; de ustedes depende mi inspiración. En fin, ojalá el capítulo les haya gustado :)
¡Gracias por leer hasta el final!
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ImaginaryTrouble: Hola! Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo:3 A decir verdad, yo también me divertí mucho con los regalos de Tobi y eso, jaja. Juro que imaginar a Itachi con flores en el cabello hizo que me riera por un par de minutos, y el hecho de que le regalaran una trucha a Kisame fue... irónico, de hecho, jaja. Adoro a Tobi. Te agradezco mucho lo de Never too Late, juro que actualmente me importa mucho lo que la gente piense de aquel fic que fue, en teoría, mi primero y el que más adoré. Supongo que, siendo que leíste Never too Late, vuelves a encontrarte frustrada por los acercamientos lentos, jaja, creo que muchos sufrieron con aquel NejiSaku principalmente por eso, pero espero puedas ser paciente también aquí. En fin, ojalá te haya gustado el capítulo:3 ¡Nos leemos!
xiime: Hola! Te agradezco mucho el halago:'3 jaja. Espero no ir a decepcionarte con este fic. Me alegra que el capítulo te haya hecho reír y, para serte sincera, yo también encuentro a Deidara un tanto parecido a aquel rubio e.e Es cierto que ha de ser más serio pero... siento que es tan inmaduro como él, jaja. Prometo que pronto habrá más peleas entre ellos; lo cierot es que me divierto mucho despertando el instinto homicida de Hidan en los capítulos. En fin, espero que el capítulo te haya gustado. Un beso, y cuidate.
anna: Hola! Me alegra mucho que te haya gustado la parte de los regalos, de hecho me hizo reír mucho a mi misma. Ojalá este capítulo haya sido de tu agrado:3 En fin, ¡nos leemos! un beso, y cuidate.
