Todo por ti

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~ Secreto ~

Los días transcurrieron, rápidos y silenciosos, desde aquella tarde en la que la Haruno volvió a Konoha. Tenía en mente su despedida con Sasori. Recordaba patente el instante en el que se despidieron, la expresión vacía –como era natural- de Sasori, y sin embargo la extraña aura de tristeza que había enmarcado el momento. El viento acariciando su cabello, despeinando el de Sasori; los rayos de sol iluminándoles con una fuerza tan artificial.

El recuerdo se repetía en su mente.

Sasori.

Por alguna razón, no quería olvidarlo. No quería olvidar lo bien que se sintió junto a uno de los criminales rango S más temidos por su aldea. Porque simplemente no podía negárselo. Porque no era de aquellas personas a las que se les hace sencillo mentirse a sí mismas; muy al contrario, ella era dueña de su verdad, comprendía a la perfección todo lo sucedido, y así también sus sentimientos en el desarrollo de cada uno. Por eso es que podía recordar lo muy cómoda que se había sentido junto a Sasori. Incluso cuando al principio le temió, e incluso cuando estar ahí le disgustaba, había terminado adorando su presencia.

Además, incluso si deseara olvidarlo, y desechar los recuerdos que le traía, había ciertas cosas que se lo dificultaban.

-¿Qué harás cuando descubran que vagas por la aldea de Konoha?

El pelirrojo frente a ella rodó los ojos.

-Hmph.

Era miércoles.

Unas cuántas semanas atrás, Sakura había descubierto al pelirrojo frente a su ventana. Había sido sumamente atemorizante al principio, y es que imaginar una silueta intimidante, así como la de Sasori, de cuclillas en su ventana era… bueno, le hacía pensar cosas algo aterradoras. Sasori había alegado que el motivo de su visita era devolverle algo. Sakura no pudo evitar sonreír al recibir un guante de cuero perdido. Inevitablemente, ahogada en la nostalgia que su presencia le traía, la Haruno le pidió que se quedara, y él aceptó.

Durante las madrugadas de los miércoles, dejando pasar entre ellas una semana, Sasori la visitaba. No solían hablar demasiado, él no era demasiado expresivo, pero su silencio era encantador a los oídos de Sakura. Cuando conseguía quitarle las palabras de los labios, la Haruno disfrutaba oír de estupideces que solían hacer en la guarida los Akatsuki, si es que conseguía que Sasori le hablara de ellos. En otras ocasiones, simplemente hablaban sobre arte, música, pintura, libros, y a pesar de que Sakura se consideraba bastante burda en el tema, escuchar a Sasori hablar sobre algo en lo que poseía tanto dominio era adorable. Su pasión por la pintura era innegable, y la manera en la que se expresaba era sumamente diferente; el pelirrojo no ponía límites en su explicación, y eran los únicos momentos en los que ella le oía hablar sin esperar a su respuesta.

-Tengo miedo de que alguien te vea aquí.-admitió repentinamente.

-Tienen descuidada la parte Este.-le informó él.

-¿Lo dices para que me relaje? ¿O debería en realidad preocuparme por el hecho de que renegados pueden invadir mi aldea?

-Ambas cosas.

-¿Estás seguro de que nadie te vio entrar?-insistió.

-Creo que me habrían detenido en caso de haberme visto.

Era cierto.

No se había hecho jamás la pregunta de qué sucedería si alguien descubriera que Sasori la visitaba diario, y es que le era irrelevante, pero descubrió que podía ser incluso más grave de lo que esperaba la tarde anterior, cuando un tema similar salió a flote durante un almuerzo con Kakashi:

-He estado pensando, Kakashi-sensei, si yo me marchara de aquí por mi cuenta, en una misión, y…-Naruto observaba el cielo mientras formulaba su pregunta.

-La Hokage no puede admitirte más aquí.-le informó repentinamente.

-P-pero…

-Serías un renegado por encargarte de una misión que es, según lo que dices, personal o privada y no fue ordenada por la Godaime. Incluso más por haberte marchado sin autorización de nadie.

-¿De verdad?-Sakura agitó las pestañas, confusa.

Kakashi asintió en silencio.

-Y…

-Tampoco podríamos estar contigo.

-¿Por qué? Si no habría hecho nada, 'ttebayo.

-Tú ya serías un renegado. Y nosotros shinobi. La fraternización con un renegado es seriamente castigada en Konoha.

Sakura comprendió tarde que las visitas de Sasori podían ser incluso más graves de lo que esperaba. Pero simplemente no habría soportado el dejar de verlo. Porque se sentía bien en su compañía.

-Deberíamos encontrar otro lugar para vernos.-dijo con clara sinceridad.

-¿Tienes alguna idea?-Sasori la observó con interés.

-De hecho no.

-Tu inteligencia me sorprende.-soltó negando con la cabeza- ¿Por qué no en los bosques más allá el Norte?

-Es un viaje muy largo.

-Mi viaje hasta Konoha también lo es.

Sakura suspiró.

-Hasta encontrar un nuevo lugar, entonces, te ruego seas cuidadoso.

-Lo soy.-replicó con rapidez.-Aunque me pregunto qué tan bien guardas tú nuestro secreto.

La mirada que le lanzó no le permitió a la Haruno terminar de comprender si aquel era un chiste o si realmente no confiaba en su ligero hablar. Por su parte, ella estaba segura de no haber dicho nada que le comprometiera. Sasori era su secreto mejor guardado. Al ver que ella no respondía, él rodó los ojos, como si por alguna razón ella siempre le diera motivos para esperar lo peor. Aún así, los labios se le curvaron de manera imperceptible.

-No me sorprendería que terminarás confesándolo inconscientemente.

-No soy tan estúpida, sabes.-replicó ofendida.

Él arqueó ambas cejas. Y ella realmente no supo si deseaba golpearlo o no.

-Lo cierto es que no.-el pelirrojo siguió la silueta de ella, quien se precipitaba hacia la cama en la habitación- No lo sé.

Ella se acomodó en la cama con el vientre hacia abajo, haciendo un esfuerzo por mirarle apoyando ambos codos. Pareció tomarle unos segundos analizar sus palabras, lo supo automáticamente, mas cuando lo comprendió se mostró sorprendida, y luego indignada.

-Eres un idiota.

Él arqueó ambas cejas.

Sasori observó detenidamente a Sakura sobre la cama, estirándose descuidada, disimulando uno que otro bostezo. Por más que ninguno de los dos quisiera decirlo, el horario ya era un hecho, y dentro de unas horas amanecería. El pelirrojo no podía arriesgarse a marcharse con los rayos del sol, porque era cuando la claridad de la mañana se encontraba en su contra. Con un suspiro, él alzó la mirada.

-¿Ya vas a irte?

-Deidara debe estar a punto de ahogarse.

Sakura soltó una risa. Sabía que Deidara siempre esperaba a Sasori, y le cuidaba por my evidente que fuera el hecho de que no necesitaba de su cuidado. Probablemente el rubio se sintiera desfallecer las horas que Sasori pasaba lejos. Imaginárselo se le hacía divertido.

-Ve por el bien de Deidara.

-Hmph.

Sakura siguió con los jade los pasos de Sasori, con suma atención y gran cautela, a la espera de voltearse si él se volvía. Verlo de espaldas solo hacía que detestara un poco más la estúpida capa que utilizaban los miembros del Akatsuki, simplemente no podía evitarlo. Cuando el pelirrojo se acercó al pequeño balcón, la Haruno suspiró.

-Nos vemos… en un tiempo.-se despidió él aún de espaldas.

-Sí.-ella sonrió- Si es que no muero en unos días.

-¿Por qué morirías?-sonó divertido.

-Tengo una misión pronto. Y siempre que Tsunade-sama nos envía por trabajos importantes suele reservarse la información para la mañana en la que partimos.-se encogió de hombros- Me siento intrigada.

-Procura mantenerte con vida.-hizo una pausa- Y gritar para atraer la atención de alguien si estás en peligro. Tu amigo, el escandaloso, acudirá.

-¿Hablas de Deidara?

Él soltó una risa, de aquellas bajas, que se ahogan incluso antes de abandonar los labios de sujeto. Sakura se sentía desfallecer cada vez que el pelirrojo reía.

-Suerte en el viaje.-se apresuró a agregar al ver que él no respondía.

-¿Crees que la necesito?

-Solo por si acaso.-Sakura le sonrió con ternura.

El Akasuna se dispuso a salir, pero antes de dar un paso fuera pareció recordar algo importante. Que rápidamente se apresuró a informar:

-Cuando venga, prometo traerte la pieza de la que te hablé.

-Hai.

Y con eso, desapareció.

Sakura sonrió lentamente. Sasori le había hablado sobre cierta obra que le había inspirado a pintar, sobre aquel trabajo que le había motivado a hacer los suyos, no fue capaz de disimular lo mucho que verlo, con aquella extraña pasión y admiración hacia el arte, le agradaba. Y es por eso que le pidió casi inconscientemente que se la mostrara. El había accedido casi sin pensarlo. Y ahora ella esperaba encontrar la fuente de la inspiración del pelirrojo.

Por alguna razón, observó el lugar por el que él se había marchado durante unos minutos, embobada. Y jamás se atrevería a admitir que con cada palabra terminaba por apreciarlo un poco más.

[…]

-¿Por qué no está Sasori aquí?

El del rinnegan observó rápidamente, y con extraña curiosidad, a Deidara. El rubio deseó poder estrangular a Kakuzu en aquel instante.

-Ni idea.

-Tu compañero te está cambiando por alguien más.-Hidan soltó una risa.

-Kakuzu moriría por formar equipo con alguien más, relájate. Pronto serás el único sin colega.-el rubio sonrió con sequedad.

-Ha de estar cansado.

Las intervenciones de Itachi seguían sorprendiendo al rubio. Pero por alguna razón no hacía más que agradecer internamente sus palabras, ¡era siempre tan oportuno! Comenzaba a adorar la voz de Itachi, y es que siempre que hablaba decía algo a su favor. Gracias Kami-sama.

-Todos estamos cansados.-Kisame chasqueó la lengua.

Maldito pescado.

-Sasori no danna se siente agobiado aquí dentro.-insistió, ligeramente ofendido.

Itachi le lanzó una mirada corta, que él no supo interpretar. Creyó caer en un genjutsu, y es que los demás parecieron dejar de hablar repentinamente, sabía que lo hacían porque movían sus bocas, pero los sonidos no alcanzaban sus oídos. Se sintió asustado. Siempre caía bajo las jodidas técnicas del Uchiha. Desesperado, intentó mover sus brazos, llamar la atención de alguien, pero los demás pasaban de su terror. Incluso Hidan se reía desconsiderado en su rostro; por supuesto, no pudo replicar a sus ofensas... Se regocijó con que eso podía arreglarse en un par de horas con un buen par de golpes. El resto de los miembros de la organización, al cabo de un rato, comenzó a marcharse. Itachi seguía sentado frente a él.

-¿Dónde está Sasori?

La pregunta tomó desprevenido al rubio.

-¿Qué? No lo sé, imbécil. Sasori no danna no me dice mucho…

-Pein sospecha algo. Y los he estado encubriendo. Pero creo que sé dónde es que está yendo. Y quiero saber por qué.

¿Itachi interesado en las acciones de su maestro? ¿Por qué le sabía tan mal? Deidara tragó saliva con lentitud. Y encontró entonces en el aire una pregunta que no se había atrevido a hacerse a sí mismo, tal vez por temor. ¿A dónde iba Sasori? ¿Por qué se marchaba repentinamente? No es como si tuviera familia que cuidar, o algo más que los imbéciles que habitaban la guarida. ¿Qué podía estar haciendo por las noches? Es más, ¿qué hacía por las tardes que se ausentaba? Las dudas se incrementaron.

-Sácale las palabras de la boca. Y dime tan pronto como puedas a dónde va. O eventualmente dejaré de encargarme de nublar la mente de los demás.

Deidara comprendió que era una clara amenaza. Y, con la fluidez por la que había hablado Itachi dedujo que había sido sumamente sincero. Temió por lo que le harían a Sasori de descubrir algo confuso por detrás de sus desapariciones.

¿Estaría su maestro realmente dispuesto a hacer algo en contra de la organización? ¿Qué sospechaba Itachi? ¿Y Pein?

Temió ir a ser él mismo engañado por la persona más cercana que jamás había creído tener.

Durante la mañana, Sasori tampoco se presentó.

[…]

La estaba siguiendo, podía sentirlo.

El suave crujir de las ramas, la suave brisa, todo camuflaba inconscientemente su presencia. Pero ella la sentía. Convencida de que estaba a su derecha, a unos 4 metros, observó por sobre su hombro disimuladamente. No pudo divisarlo. Había muchas maneras para hacerlo aparecer y delatarse a sí mismo, pero le pareció algo exagerado destrozar el suelo para que cayera.

Girando sobre sus pies con delicadeza, fijó sus ojos en la cadena de frondosos árboles a su derecha. Y frunció el ceño ligeramente al no poder distinguir la silueta del pelirrojo entre las ramas.

Se sintió ligeramente orgullosa al descubrir el borde de la sandalia azulada asomarse curiosamente.

-Sabes, podría haber funcionado…-soltó en voz alta- Estimo que es algo humillante que tus propios pies te delaten.

A pesar de que no obtuvo respuesta alguna, pudo apreciar como los dedos del Akasuna se contraían ligeramente. Una sonrisa surcó sus labios.

-Sé que estas ahí, Sasori…

El pelirrojo asomó su cabeza, con el ceño ligeramente fruncido. Sakura alzó su mano, moviendo sus dedos delicadamente en un saludo infantil; y el Akasuna suspiró, dejando el árbol con un hábil salto.

-¿Me seguías?

-No hagas preguntas estúpidas.-replicó, comenzando a caminar con ambos brazos cruzados sobre su pecho.

-Estabas siguiéndome.-afirmó, como si aquello no le sorprendiera.

-Tengo la ligera sospecha de que tu autoestima aumenta día a día.-hizo una pausa- ¿Por qué te seguiría?

-No lo sé, dímelo tú.

Sasori la observó de reojo, caminando a su lado, y simplemente cerró sus ojos en un gesto de resignación. Como si realmente no estuviera dispuesto a discutir por una idea tan estúpida e improbable…

-¿Vas a decirme que no me seguías?-inquirió irónica.

-Deja las estupideces, Haruno.

-¡Sí lo hacías!

-No.

-¡Sí!-insistió, acusándole con su dedo índice.

-No, Sakura.

-¿Por qué te escondiste entonces?-cuestionó, arrugando su nariz con astucia.

-Yo no…-decidió no concluir la oración al notar que Sakura arqueaba una ceja con gesto de reproche.

-¿Tú no qué?

-Deberías madurar.-el pelirrojo entrecerró sus ojos.

Y ella sonrió. Porque no sabía por qué estaba ahí, pero estaba feliz de volver a verlo. Incluso más cuando se presentaba horas después de la última que se encontraron. Más tarde intentaría descubrir sus motivos, a pesar de que especulaba, intentando creer que había vuelto porque se preocupaba por ella, tan solo para cuidarla, para verla. Porque le importaba.

Observó de soslayo al pelirrojo, y notó que él hacía lo mismo. Inevitablemente, le sonrió, y él nuevamente curvó sus labios para ella. La Haruno no podía sentirse tan feliz.

Un par de pasos apresurados por detrás acabaron con su felicidad.

-Eh, ¡Sakura-chan!

Solo eso bastó para que ella se volviera hacia atrás, exaltada. Completamente aterrorizada.

-Na-Naruto-kun.

Intentó encontrar la silueta de Sasori junto a ella, esperando recibir de los ojos miel un consejo, una idea para explicar lo inexplicable. Sin embargo, no recibió nada. Ni siquiera el frío que usualmente él transmitía.

-Sakura-chan.-le llamó el rubio- Debemos irnos.

-H-hai.

-La abuela tiene una misión para nosotros.

Cuando él la rodeó con el brazo, extrañamente firme, ella le observó confusa. Comenzaron a caminar, Sakura sentía que los latidos se aceleraban, incluso peor cuando Naruto miró hacia atrás por sobre su hombro, receloso. Ella lo notó tiesa, conteniendo al aire. Sasori ya no estaba ahí.

-Vámonos.

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¿Reviews?


¡Hola! Nuevamente, lamento haberme tardado en actualizar. Creo que esto de tomarme tanto tiempo para arreglar cada capítulo se está volviendo una costumbre, pero lo cierto que estoy algo ocupada este último tiempo. Dentro de una semana, el tiempo no será problema, lo prometo. Solo una semana más. Tenedme paciencia T.T

Bueno, con respecto al capítulo, tengo que admitir que lo encuentro algo triste. El último fragmento iba a estar destinado para un capítulo mucho más adelante, e incluso la aparición de Sasori iba a ser algo diferente. Me temo que la falta de inspiración, y el hecho de que no sabía qué quería que sucediera desde la despedida hacia este último momento, me llevó a proponer estos raros encuentros. Espero no les haya desagradado del todo :)

¡Gracias por haber leído hasta el final!

Guest: Hola! Bueno, creo que es algo evidente quién era aquel que observaba con tanta cautela el momento:3 Lo cierto es que siempre me siento motivada para escribir, siempre tengo ánimos, pero estoy algo frustrada con este último período y tiempo es algo que con seguridad me falta. Ojalá puedas perdonarme. Espero que este capítulo te agrade :)

Guest: Hola! Bueno, muchas gracias por la paciencia y la comprensión. Lo cierto es que me da terror que lleguen a creer que he abandonado el fic, y esa es una de las razones por las que estoy empeñada en actualizar una vez a la semana o algo así. En fin, espero que el capítulo te guste :D un beso, y cuidate.