Todo por ti

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Sin Justificación

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La simple oración le robó el aliento. Sintió el corazón latir apresurado, y el pulso temblar. Si Sasuke y Naruto la encontraban allí… No es como si fuera a encontrar una excusa creíble. Lo deducirían sin problema alguno. Y tenía la sospecha de que entonces ninguna razón valdría para ellos.

Cuidas de él, tal como de nosotros. Somos tus amigos. Él tu enemigo. Intenta matarnos. ¿Por qué, Sakura-chan?

Tal vez era verdad. No había justificaciones válidas.

Sakura supo que solo bastaba que atravesaran el umbral de la puerta para que el concepto que llevaban sus dos mejores amigos sobre ella cambiara, radicalmente. Palabras serían insignificantes, y un quiebre en la cercana relación inminente.

¿La entregarían acaso? ¿O guardarían el secreto por ella? De guardarlo, ¿la ignorarían? ¿O solo Sasuke lo haría? ¿Podría, realmente, Naruto perdonarla? ¿O estaría demasiado perturbado para hacerlo? Su mejor amiga del lado de aquellos que intentaban matarlo, ¿creería acaso que realmente tenía intenciones de venderlo a Akatsuki? ¿Podría… confiar en ella? La respuesta abandonó sus labios en forma de palabras, un monosílabo que sonó como un suave susurro adolorido.

No.

Su propia mano, descansando sobre un herido muslo, comenzó a temblar, ascendiendo lentamente por sus delgados brazos hacia sus hombros. Su cuerpo preso por el incesante, y casi imperceptible, movimiento.

Un rostro relajado, y confiado, se presentó frente a ella. El rubio de cuclillas, entre Sasori y ella ahora, le sonrió. La expresión de Sakura dejó entrever cierta sorpresa, sin embargo un tanto de curiosidad.

-¿Corres rápido, Konoha?

Sus ojos azules chispeaban, a la expectativa, llenos de emoción. La Haruno no lo comprendió, pero aún así asintió, y la sonrisa de él se ensanchó.

-Si nos vamos ahora nos alejaremos lo suficiente de Sasori no danna. Nadie sospechará nada.

Deidara pareció verse tentado de tomar sus manos, Sakura las extendió, y él se puso de pie jalándola hacia arriba.

-Deidara…

-¿Cómo estás, danna? ¿Crees que si te encuentran…?

-Si haces bien tu trabajo no lo harán.

El pelirrojo ladeó ligeramente la cabeza, para observar un par de ojos azules. Sakura no despegaba los suyos de las heridas recién curadas. Repentinamente, él la miró. Y ella se mantuvo en silencio, consciente de su horrorizada expresión. Sasori pareció decidir ignorarla.

-¿Y tú dudarías de mí?

Le oyó reír.

-¿Me darás razones para dudar?

La sonrisa, no tan común y claramente divertida de él, le provocó otra. Le vio agitarse el cabello ligeramente, y repasar las cicatrices de las heridas con la yema de los dedos, cual niño curioso que aparenta ir a quitarla con la uña. Siguió con ojos cautelosos sus pasos, pero él no lo hizo. Y Sakura negó ligeramente con la cabeza al recordar que no era tan estúpido. O no lo suficiente para eso.

Imbécil de sobra para otras cosas

-Como si fuese posible dudar de .

Se echó las hebras rubias hacia atrás, y desvió la mirada indignado. Sasori no se inmutó.

-Mejor cállate y dedica la energía a curar esas heridas, sí.

El Akasuna arqueó ligeramente ambas cejas.

-Solo para que… puedas intentar rozarme el rostro con los débiles puños pronto, danna.

Lucía tan arrogante y confiado, como si realmente pensase que era capaz de huir de sus golpes. Por otro lado, Sasori parecía indignado, y sin embargo resignado; ¿él no tocarle? Deidara moriría bajo sus manos cuando tuviera la oportunidad de mover su cuerpo correctamente.

-Espero que tengas aquel autoestima cuando me veas completamente restaurado.

-Tranquilo, danna, no dudaré entonces. El talento es algo que no se pierde.

Sakura les miró divertida; una suave risa abandonó sus labios ante la mueca de Sasori. Por supuesto, no iba a dejar al rubio ganar, y sin embargo sabía que no estaba seguro de qué replicar.

-Talento como el tuyo no es talento.

-Calla, hijo, calla.

-Cuando le roces el cabello a Itachi estarás a mi nivel.

Los ojos azules se entrecerraron ligeramente; y fue obvio que Sasori acababa de tocar el tema que no se debía mencionar.

Y luego hubo silencio.

Y Sakura notó que Deidara pensaba seriamente sus siguientes palabras, supuso que sería sumamente despectivo, y que se pasaría por primera vez de la raya con el pelirrojo. Sin embargo…

-¡FUE UN GENJUTSU! Sasori, ¡FUE UN GENJUTSU!

Agitó sus brazos con indignación, escandaloso, comportándose claramente como aquel niño que intentaba reprimir en presencia de los demás. El pelirrojo lucía indiferente a su capricho, Sakura intentaba contener la risa.

-Cualquiera sabe que un enemigo puede poseer un dojutsu.

-¡No tenía idea de qué mierda era el sharingan!

-Entonces perdiste por no saber que había muchos mejores que tú con los que podrías toparte.

-¿CÓMO SABER QUE NO PODÍA MIRARLE A LOS OJOS?

Su expresión, desesperada, le robó la primera risa a ella.

-Nadie mira a los ojos durante una pelea.

-He allí el problema, genio, ¡no estábamos peleando!

-No, solo habíamos ido a raptarte, si gustas.

-No se me ocurrió que…

-No hay excusas. Perdiste frente a Itachi.

Deidara chasqueó la lengua.

-Ese Uchiha lo sabe todo. ¿Quién no caería frente a él?

Sasori se mantuvo en silencio.

-¿Has peleado contra él? ¡Dímelo! ¡Dime, danna!

Ni una palabra.

-¡Maldito infeliz, que me cuentes!

Un suspiro.

El rubio se puso de cuclillas.

-De verdad… ¿peleaste con él?

Batía las pestañas. Parecía extrañamente afligido.

Sasori inmutable.

-Sí, desgraciado, ¡le partiste el culo y nunca me lo dijiste!

Giró el rostro lentamente, hasta clavar sus ojos miel en él, y simplemente negó con la cabeza divertido. Luego alzó la mirada, con la misma expresión serena, y Sakura lo comprendió sin necesidad de una palabra.

-Iwagakure…

Deidara le miró.

-Mejor vámonos. O alguien más va a partirle el culo a tu danna.

A Sasori pareció disgustarle el comentario, sin embargo se limitó a hacer una mueca de fastidio; ni un comentario. Ella notó su dominio sobre la situación, y a su vez la incomodidad de él, y con ella se regocijó. Acababa de encontrar la primera ocasión en la que la réplica de él no cabía.

Me toca a mí.

Deidara compartió la ofensa del comentario hacia el pelirrojo, y por lo tanto rió con descaro. Se puso de pie, ignorando la mueca del otro, y le regaló una sonrisa a la Haruno.

-Kami-sama no lo permita.

Se pasó la mano por el largo cabello rubio, y finalmente suspiró. Sakura arqueó una ceja ante su apariencia relajada.

-Vámonos ya.

Él asintió energético.

-Hasta después, Sasori no danna.

-Hmph, Deidara.

Fue él el primero en caminar hacia el umbral, sin detenerse ni un segundo más en el otro Akatsuki. A la de cabellos rosados pareció tomarle más tiempo alejarse. Notó que la luz se filtraba por la puerta ahora abierta, e iluminaba con algo más de claridad el interior del lugar, así también el rostro del pelirrojo. Le miró consternada, y estiró inconscientemente su diestra hacia él, como si deseara tomarle la mano…

Sasori se la tomó.

-Nos veremos después, Sakura.

Ella no cabía en sí de felicidad.

Fue unos segundos que le tomó asimilarlo, segundos que disfrutó del calor que él desprendía de su mano. Cálido. Pestañeó, y se tambaleó ligeramente, y notó que él la mirada con suavidad y cautela. Y esbozó una suave sonrisa.

-Es una promesa.

Sintió la necesidad de aclarárselo, hizo un poco más de presión en la pálida mano de él, y luego se echó a correr, detrás del rubio que ya había abandonado la estancia. El corazón latiendo con velocidad.

Le había tomado la mano.

A ella.

A unos pasos delante, el de Iwagakure se volvió hacia ella. Y, con un corto gesto con la cabeza, le indicó que le siguiese.

Los pies de Deidara eran, a pesar de que ella jamás los había tenido en cuenta, increíbles. Era sumamente veloz. Mucho más de lo que jamás creyó que lo sería. Le recordaba vagamente a Sasuke, y le hacía pensar en Naruto. Casi debía concentrarse para seguir sus pies. Sin duda, otro superdotado. Sakura comenzó a pensar que todos los que la rodeaban lo eran…

Corrieron, por unos minutos. Al paso de Deidara aquello fue más de lo que Sakura jamás recorrería a voluntad. Y entonces se detuvieron, allí, casi en un punto medio entre el lugar que, calcularon, se encontrarían ellos y el escondite del otro Akatsuki.

El viento, fresco, agitaba los cabellos de ambos, y le causaba cierto frío a ella. Deidara parecía indiferente. Las copas de los árboles se movían eventualmente, y el extraño aspecto, de inquebrantable paz, parecía irónico. Antes del ataque, todo siempre estaba sumido en un profundo silencio; silencio que luego desaparecía con brusquedad. En el camino de tierra, rodeado por césped y altos árboles, la paz esperaba ser desafiada.

Lo harían ellos.

Los ojos jade siguieron distraídos a una mariposa, anaranjada, que se detenía a mitad del camino lentamente. Sin hacer un solo movimiento la observó, al igual que él. Todo tan calmo… Era una pena que un lugar tan precioso fuese a ser testigo de una espantosa batalla que, deducía, comenzaría un Uchiha.

Entonces comprendió algo que no había atravesado su cabeza hasta ese instante.

-Deidara,-musitó con sorpresa, como si recién acabara de comprenderlo todo- ¡somos unos imbéciles!

El rubio alzó la mirada.

-¿Por qué lo dices, Konoha?

El lugar, en perfectas condiciones. El césped verde, los árboles de pie, animados, y la fresca brisa compañera del ambiente más pacífico con el que jamás se había topado.

-Se supone que hemos estado…peleando –masculló- ¡Nuestro encuentro debió haber dejado algún cambio sobre el terreno! Nadie creería que…

Tratándose sobre ellos dos, aquello era algo evidente. Él, un rubio con una afición por todo aquello que explota, debía de destrozar el lugar de la batalla, ¡era eso lo único que sabía hacer! Y ella, con una fuerza descomunal, encontraba en su habilidad física su mayor arma. ¿Qué más podían hacer si no era destrozarlo todo? Cuando Sasuke y Naruto los alcanzaran, y no encontraran nada… ¿Serían capaces de creer que habían estado luchando? La respuesta no fue ni siquiera digna de meditarse. No.

El de ojos azules ladeó la cabeza, y luego soltó una risa.

-Si eso te preocupa, tengo muchas soluciones en mente, Konoha, hum.

¿Soluciones?

Deidara se carcajeó ante su mueca de confusión, descaradamente, y aquello solo incrementó la duda en ella. Cerró los ojos, como si le sorprendiese que ella se preocupara por aquellas cosas insignificantes, y en su diestra el arcilla comenzó a moldearse.

-¿Qué se supone que…?

-Aléjate, ¿si? Sasori no danna no me perdonaría que hiriera a su chica de Konoha…

Y pronto una de sus cuántas criaturas de arcilla, de tamaño descomunal, se erguía a su lado, y agitaba unas largas alas. Sakura se hizo hacia atrás, casi alarmada, y volvió a observarlo reír.

Su chica de Konoha…

Por supuesto, sonaba bien. Aunque no del todo. ¿Por qué es que no podía ser Sakura y ya? Por otro lado, el adjetivo posesivo, que la ligaba a Sasori, se le hizo bastante agradable.

-Sabrás, Konoha, que lo que pides no representa ningún problema para mí…

Lucía arrogante y soberbio, tan seguro que a ella misma le inspiraba confianza. Comenzó, con maestría, sobre su creación –que volaba en círculos sobre la Haruno- a regar el lugar con pequeñas bolitas de arcilla; siempre cuidadoso de que ninguna quedara cerca de ella parecía calcular el lugar en el que las mismas caerían. Solo una, que rebelde se acercó a ella, le dio a Sakura le posibilidad de apreciar su verdadera forma, enseñándose como una pequeña araña. Curioso. El terreno se llenó de las mismas y, para el momento en el que la de ojos jades alzó la mirada, Deidara ya alzaba su mano con sus dedos índice y anular alzados.

-Verás hoy de lo que soy capaz.

-¿De verdad?

Sakura batió las pestañas. Él sonrió arrogante. Nuevamente.

-¡Katsu!

A su alrededor, se generaron pequeñas explosiones. Se inquietó en un principio, dando un pequeño brinco con las primeras; el resto fue solo en cuestión de segundos. Deidara reía con cada uno de sus chillidos. Las pequeñas explosiones generaron algo de humo, la elevación del polvo, dificultándole un poco la vista.

Y entonces captó su verdadera intención con las pupilas dilatadas.

Espantada, esquivó la primera bola de arcilla que, descaradamente, él lanzó hacia ella, y corrió con desesperación cuando le vio tomar más. Parecía divertido con su esfuerzo, y el extraño desconcierto que la embriagaba.

-¡¿Pero qué…?!

-¡Defiéndete, Konoha!

Lo gritó como si fuera de lo más obvio, de hecho lo era, particularmente si se omitía el hecho de que llevaban poco tiempo siendo amigos.

Un Akatsuki atacándole… por supuesto que era lógico defenderse. El asunto era que Deidara era aquel Akatsuki, y que hasta hace no más de dos minutos ambos estaban defendiendo un mismo propósito.

Cuando el ave de él se acercó de manera estrepitosa hacia ella, casi haciéndole sentir las largas alas quebrando el aire, chilló.

-Vamos, no seas dramática, hum. Estoy probándote.

-¿Probándome? Deidara, limitate a…

Sintió la pequeña escultura del rubio rozar su mejilla.

-¡¿Pero qué…?!

Trastabilló, y allí cayó de espaldas. Deidara se le acercó un poco más de lo que debía, y Sakura volvió a gritar, espantada, con la bestia rozándole las piernas. Se removió, ahora con cierta desesperación. Y él soltó una risa.

-¿Tan rápido, Konoha?

Ladeó la cabeza con curiosidad.

No aún.

-Creí que podía esperar un poco más de ti…

-¿Qué esperabas? ¡Me atacaste sin aviso previo!

-El enemigo no anticipa sus movimientos.

-¿Enemigo? No seas estúpido.

-Lo siento, Konoha…-se carcajeó entonces.

-No lo sientes.

-Incluso si te lo hubiera dicho sería así… Tu habilidad no se compara con la mía.

-Tú y yo sabemos que soy más fuerte que tú.

-Enséñame.

Sonrió. Sakura jamás encontró las incitaciones de un enemigo tan atractivas. Tan pronto como intentó ponerse de pie, el ave se hizo hacia atrás, junto con su enemigo. Deidara saltó luego, con los ojos fijos en ella, analizándola. Casi orgullosa de que él le pidiese su participación, confiando en que sería de ayuda, tomó sus guantes. Se puso ambos, con exquisita suavidad, sin desviar la mirada de la del de ojos azules. Y una vez que se hubo puesto ambos, se quitó el cabello del rostro, el cual el viento había revuelto con ligereza. Sonrió antes de echar a correr, directo hacia él:

-Así… ¡es como yo lo hago!

El rubio tuvo que saltar, alarmado, cuando el suelo sobre el que se detenía se quebraba bruscamente, por poco hundiéndolo. A lo primero que se aferró fue su propia ave, a pesar de que resbaló la primera vez que intentó tomarla, fue entonces que la misma pasó por debajo de sus pies, estabilizándolo. Así se alzó en el aire.

-¡Cuidado, loca!

Y Sakura rió divertida.

El ave de arcilla dejó al rubio sobre la rama de un árbol, casi de frente a ella, y la Haruno contó los segundos necesarios para volver a atacar. Deidara amasaba en su diestra.

Justo antes de que terminara, Sakura volvió a correr hacia él.

Y partió limpiamente el tronco del árbol donde él esperaba.

Y Deidara chilló.

-Querías que me lo tomara en serio.

-No tanto, Konoha…-el rubio soltó otra risa- No entiendo qué haces aquí con esa fuerza.

-Aún no me ascienden a jounin. Por eso me encargo de estúpidos como ustedes…

Él captó el juego en sus palabras. Lanzó con precisión las pequeñas bolas de arcilla, y esperó paciente que se acercaran para hacerlas explotar; Sakura evitándolas con cierta dificultad. Mientras él intentaba acercarse para hacer el ataque más efectivo, ella le imitaba para quebrar el suelo donde se posaba. Deidara saltaba con habilidad cada vez que ella golpeaba la tierra con el puño. Parecía sincronizado. Porque ninguno salía dañado en ningún aspecto, y cada vez que el primero terminaba de hacer su jugada el segundo replicaba con maestría.

Fue cuando la respiración de él comenzó a fallar, que ambos se detuvieron. Y el terreno que previamente había resultado maravilloso era ya un desastre a sus ojos.

Él comenzó a reír. Ella sonrió con satisfacción.

-Solo hay algo que debemos hacer para que esto termine por resultar realista –indicó llamando la atención del rubio.

-¿Qué cosa, Konoha?

-No estamos heridos.

El de Iwa comprendió todo sin necesidad de una aclaración.

Procurando pisar donde el suelo se mantenía estable, atravesando la densa nube de polvo que ella había levantado, e intentando acompasar su respiración, caminó hacia ella. Una vez que se la encontró, casi en las mismas condiciones, es decir igual de agitada, se pasó la palma de la mano por la mejilla, removiendo la tierra que se había aferrado a su sudor. Sakura sonrió relajada.

-Golpéame.

-Temo que lo lamentes.

-Veamos qué sucede.

Lo dijo con la mayor de las calmas, lo cual inquietó a Sakura sobremanera, porque parecía ignorar que era ella misma quien acababa de destrozar el suelo donde se mantenían de pie. Si Deidara era masoquista, entonces no era bueno ocultándolo, porque ofrecerle su rostro a la Haruno era casi un intento de suicidio.

Se mantuvo quieto. Y Sakura dudó. Él cerró los ojos. Y luego chilló.

Maldijo por lo bajo, cuatro, cinco veces, cubriéndose el rostro con las largas manos. Sakura temió haberle quebrado algo.

-Perra,-musitó entre risas- ¿lo hiciste con chakra?

Sakura pestañeó. Sí, ¡lo había hecho! Él parecía haberlo percibido.

-Kami-sama, ¡Lo siento!-se llevó apenada las manos al rostro, con las mejillas ardiendo y los ojos abiertos.

¡Pero qué estúpida!

-No lo noté, de hecho estoy tan acostumbrada a hacerlo que… ni siquiera pensé que podría dañarte de esa manera, es decir, ya no golpeo sin chakra y…-las excusas abandonaron sus labios apresuradas.

-Olvídalo –concluyó él con otra risa.

-Hazlo tú.

Deidara entrecerró los ojos.

-¿El qué?

-Golpéame.

-No voy a hacerlo, Konoha.

-¡Hazlo!

-¡Que no!

-¡Vamos Deidara!

-No.

-Tengo que parecer herida. Inténtalo.

Él bufó. Y fue ella quien cerró los ojos. Y, entonces, cuando sintió sus nudillos golpear su pálida mejilla, le regaló una sonrisa. Acababa de golpearle, y aún así le sonreía. Probablemente pareciera ilógico, pero no lo era para ella. Después de todo, el concepto que llevaba de lo ilógico parecía estar siempre completamente erróneo, desde el instante en el que contra toda lógica salvó a su enemigo. Sin justificación alguna. ¿Por qué sonreía en aquel instante? No lo sabía. Tal vez porque jamás creyó que Deidara podría agradarle tanto.

Se llevó la mano al rostro, cuidando de la zona herida, sin emitir un solo sonido. Y observó cuidadosa la roja mejilla del rubio.

-Luces deplorable.

-Somos dos.

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-Naruto, hay algo de lo que quiero hablarte.

-Tsk, ¡deja todo eso para después, Teme!

El rubio aceleró el paso. El aire le faltaba, escaso, y las piernas le dolían –porque estaba casi seguro de que ese infeliz de Tobi le había quebrado algo- y apenas podía mover la mandíbula por la patada que había recibido minutos atrás. Todo el dolor físico era demasiado, pensar que Sasuke deseaba hablarle le generaba dolor de cabeza, y querría ahorrárselo por el momento; ya era demasiado sufrimiento.

El Uchiha bufó.

-Como quieras.

-¿Tú crees que ella esté cerca?

Los ojos ónix se fijaron al frente, donde percibieron a unos kilómetros una inmensa cantidad de polvo, que le dificultaba la vista de lo siguiente del paisaje. Si Sakura no estaba ahí, entonces no estaría en ningún lugar.

-Tal vez ahí.

-Deseo que esté bien, Teme.

-Lo está.

-¿Por qué siempre se mete en aprietos? Le pedí que se quedara con nosotros, 'ttebayo. ¿Es que ni siquiera cuando hablo de forma racional me escuchan?

-Tal sea la costumbre.

Y a pesar de que se limitó a replicar eso, generando cierta molestia en el Uzumaki, algo le decía a Sasuke que había algo más que el simple hecho de ignorar la palabra de Naruto.

Y deseaba saberlo.

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¿Reviews?

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Luego de otra cantidad algo larga de tiempo, ¡tengo el capítulo trece! No se detengan a pensar que es el número de la mala suerte -a pesar de que probablemente esa sea una de las razones por las que me tomó tanto tiempo redactarlo- y tengan en mente que... ¡es otra parte de la historia! Finalmente, aquí está. Insisto, me está tomando algo de tiempo redactar para Todo por ti -principalmente- y no estoy segura de la razón, creo que todo esto de la pelea me está frustrando un poco. Tan pronto como acabe con esto, espero poder sentirme más motivada.

Más allá de todo eso, ¿Les gustó? Yo estoy bastante conforme. Me agrada la situación, la idea, aunque estoy un tanto triste con la redacción, siendo que la encontré algo... extraña para ser mía. No sé si mala, pero siento que podría haberme esforzado un poco más. ¿Qué piensan ustedes? Con respecto a los personajes y el desarrollo, creo que este capítulo está básicamente hecho para todos aquellos que están de acuerdo conmigo y piensan que Deidara es lo mejor que podría haberle pasado a este fic -luego de los protagonistas- xD La primera parte, de la cual estoy bastante orgullosa, me hizo reafirmar la idea de un fic con Deidara de protagonista. ¿DeiSaku? Diganme qué les atraería ver. Por otro lado, el momento en el que Sasori le toma la mano fue simplemente para dejar conformes a quienes esperan con ansias algo de SasoSaku, y es que está siendo muy leve por el momento. Lo he dicho varias veces, y lo seguiré diciendo, para quienes lean mis fics, el desarrollo para la pareja siempre es algo lento, y es que es absurdo -según yo- que se amen solo porque sí y sin nada de por medio. Siempre es a base de ligeros roces, hasta casi el final -soy algo cruel xD- que es cuando terminan por estar juntos. En fin, ojalá no se les haga aburrido solo por eso.

¡ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPÍTULO!

GRACIAS POR LEER HASTA EL FINAL.

Itami-chan: No estoy segura de haber leído un review tuyo, pero en todo caso, ¡te agradezco finalmente haberme hecho saber que te agrada la historia! Me alegra saber que la has estado siguiendo por tanto tiempo. Lamento haberme tardado tanto; es bueno saber que te gustó a pesar de la espera. ¡Gracias! Nos leemos.

ImaginaryTrouble: ¡Hola! Disfruto mucho tus reviews, tengo que decirlo. Lamento haberme tardado tanto, de verdad. Estoy feliz de que el capítulo anterior te haya gustado tanto. Volví a tardarme, espero puedas comprenderlo, simplemente puedo prometerte que no tengo intenciones de dejar la historia inconclusa, por más tiempo que me tome redactar cada capítulo. El ItaSaku ya ha sido escrito xD no estoy segura de si dejaste un review, en todo caso, lo contestaré después. En fin, ¡gracias! Cuidate.

Carlita: Siento mucho haberme tardado, pero puede sestar segura de que no pienso dejar este fic :) Sasori ha de ser, dejame decirte, uno de mis personajes preferidos de Naruto. ¿No lo amas?*-* Estoy de acuerdo con que pensar que Naruto podría enterarse es espantoso, pero ya veremos qué sucede. Definitivamente, no creo que haya una persona capaz de tomar un lado aquí xD Nos leemos.

Denisse: ÁMALO, ÁMALO. ¿Valió la pena la espera? Es un milagro que lo digas. JAJAJAJAJ; estoy segura de que Deidara ha gastado más crédito que nadie con esa compañía, pero ya ves que siempre hay alguien inoportuno en mis fics. Me alegra que te haya gustado.

Tsuki: Amamos a Sasori, sí. Definitivamente, envidio tu pijama y tu taza. Me alegra mucho que te guste la historia. No se me habría ocurrido tomar ese camino porque, como decis, muchos lo hicieron y no me interesa intentar algo tan trillado. Es decir, si vas a tomar una idea vieja, solo queda hacerlo mejor, de otra forma es un fracaso. Y no estoy segura de poder hacerlo mejor que otros autores, así que simplemente decidí maquinar algo diferente. Las deciciones que deberá tomar Sakura a lo largo de la historia serán todas de este calibre, así que aún me pregunto qué es lo que hará. Esperar a ver lo que sigue solo nos queda. Ojalá te haya gustado :D

Xiime: Es una fortuna que no hayas caído en una depresión por mi culpa xD Muchas gracias por tu comprensión, esperaré siempre ansiosa tu opinión entonces. Con respecto al capítulo, estoy segura de que Deidara contaba los segundos para empezar a gritar e irrumpir en el ambiente. El abrazo fue algo un tanto improvisado, pero me alegra que haya sido algo dulce para la mayoría. Espero que este capítulo también te haya agradado.

Ki: ¡Me alegra saber que estás tan conforme con el fic! :') Estoy feliz de que creas que ésta es una de las buenas dentro de tantas malas, siendo que yo misma he sufrido buscando una buena historia con Sasori como protagonista. No creo que tengas que agradecerme por haber actualizado, te agradezco yo por haber espero por el capítulo. ¡Nos leemos!

Abril Alice N: ¡Hola! ¿Es bueno que haya sido tan intenso?x3 Deidara diciendo cariño ha de ser lo más perfecto que pude haber imaginado, de verdad. Todos nos hemos preocupado por Sasori, tengo que admitirlo. Pero prometo que estará bien. ¿Leíste ya el capítulo anterior? ¿Te gustó?*-*