Era un sitio maravilloso, completamente verde, una vegetación que desprendía vida y pureza, tenía árboles fuertes y majestuosos, el cielo estaba despejado, con el Sol en su máximo punto, todo era totalmente distinto a la ciudad, tenía una prestancia de armonía que no se podía comparar con el resto del mundo. Definitivamente este sitio, era el mejor si se quería desaparecer.

La mirada curiosa de Kim, el cabello galopante al compás del viento que jugaba con sus mechones y una sonrisa tranquila instalada en el rostro eran la expresión que había adoptado desde que llego. El lugar le trasmitía paz, una que hacía mucho no sentía.

El incidente de la torre había cambiado su vida, venció a Drakken de forma definitiva, a cambio del precio más grande que un héroe podía pagar, asesinando, matando a Shego…

No podía si quiera contar las veces que había llorado amargamente cuando lo supo, se le había roto el corazón, ella… la heroína… había asesinado a alguien y no, no era cualquier villano, fue a Shego, ¿Por qué de todos los súper villanos existentes tuvo que haber sido ella? No, no tuvo que haber sido nadie, no debió haber matado a nadie, pero sin duda alguna el dolor fue mil veces más intenso al tratarse de Shego.

Claro que estaba furiosa, estaba enojada, colérica y totalmente descontrolada, se sintió humillada después de saber que la habían utilizado para su vil plan, se había enamorado de Eric, cuando pensó que al fin había encontrado su alma gemela, todo resultó ser un engaño, ni si quiera era humano, era un especia de androide, programado para enamorarla. Eso la había llevado al límite, se había enojado tanto que su ira la segó, quiso herirlos tanto como se sentía herida y realmente lo logro, destrozo el plan de Drakken, lucho contra la pelinegra utilizando todas sus fuerzas y aquel traje que Wade le había enviado, realmente no pensó en las consecuencias de lo que hacía, en esos momentos todo lo que había en su cabeza era odio y venganza.

Fueron unos instantes donde no puedo controlarse, no era ella misma, no quería golpear a la ojiverde tan fuerte y no, no la odiaba… todo menos eso

Con Shego las cosas eran tan diferentes, cuando se encontraron la primera vez, sintió una conexión, era como si con ella todo fuera tan simple, como si ya se conocieran, le emocionaba verla y pelear con ella, nunca fue igual que con el resto de sus enemigos, ni siquiera podría decirse que la consideraba una enemiga, sentía una admiración que nunca hubiera admitido, era su mejor rival, la mejor de todas tenía que decirlo, Shego hacia que cada lucha valiera la pena, la hacía una mejor persona.

Esa noche, cuando la adrenalina y los ánimos habían bajado, vio a Drakken aprisionado en la camioneta de la policía y parecía que algo en su mirada había cambiado ¿remordimiento? No podía definirlo, pero faltaba alguien ¿Dónde estaba Shego? No esperaría que estuviera sin un solo rasguño después de esa caída; había ambulancias y los policías revisaban los escombros. En ese instante fue presa del pánico…había sido demasiado

- ¿Dónde está Shego?

- Aun no encontramos su cuerpo señorita Posible –

- ¿Cuerpo? … que… ¿a qué se refiere?

- No hemos encontrado el cuerpo de la sospechosa, pero no se preocupe ya todos están fuera de peligro –

Sintió como le fallaban las piernas y se le iba el aire – Eso no es posible, ella no está muerta –

- Bueno "Todo es Posible para un Posible" - bromeo otro policía, arrancando la risa de sus colegas y provocando nauseas en la pelirroja, bromeaban como si Shego no importara.

- ¡No!- el grito se ahogó en su garganta acaparando la atención de los presentes, comprendiendo que aquello parecía afectar a la adolecente, removió los escombros con las manos de forma desordenada y desesperada, esperando, ansiando encontrarla, era Shego, no podía estar muerta

- Señorita Posible –

- ¿Qué?-

- Hemos encontrado un rastro de sangre, es una cantidad considerable, creemos que se arrastró hasta el muelle, el exceso de sangre perdida y sus heridas son incompatibles con la vida…. - el oficial miro con empatía aquella dolorida mirada, estaba a punto de estallar en llanto – buscaremos en el mar, pero debido a la tormenta y la corriente las posibilidades de encontrar su cuerpo son aún más bajas –

Su mente aun lo estaba procesando pero su cuerpo ya lo había entendido, en un instante sus piernas le fallaron, cayó al suelo y muchas lágrimas comenzaron a salir sin previo aviso.

- ¡Kim! , ¿Kim que pasa? – se apresuro su rubio amigo al ver la escena

- Ron…. – murmuro entrando en un estado de pánico – Ron , yo , yo la mate – El joven abrió los ojos comprendido su dolor y apretándola en un abrazo protector, Kim se derrumbó en sus brazos, no le salían las palabras y las lágrimas se deslizaban hacia su boca - está muerta … Shego está muerta –

No fue la misma persona desde entonces, la melancolía era parte de sus días, comprendió como se sentía tener el corazón atormentada. Tardo días sin poder dormir, no fue a la escuela durante dos semanas, en su rostro se notaba el cansancio. Los recuerdos de Shego le habían chocado una y otra vez. Incluso viajo hasta Go City para poder encontrarse con los hermanos de Shego. Le concedieron alivio y perdón, eran héroes y entendían lo que en ocasiones tenía que hacerse … aun así la pelirroja no pudo olvidar los afligidos rostros de los hermanos Go, intentaron ocultarlo tras su fachada de heroísmo, pero estaban tan destrozados como ella, tal vez incluso más que ella, habían perdido a su única hermana. Kim imagino como seria perder a sus hermanos y el corazón le dolió más, no había manera de minimizar la culpa de haber matado a alguien, que ese alguien haiga sido Shego solo empeoraba su dolor, la hacía sentir como si no tuviera derecho a perdonarse ni a ser perdonada.

Tardo mucho tiempo en recuperar su espíritu, con la ayuda de su familia y amigos logro salir adelante, le costó mucho volver a su trabajo de heroína sin sentir miedo, en ocasiones solía ver el fantasma de la pelinegra en sus luchas y eso la hacía quedar paralizada, fue gracias a la ayuda de su fiel amigo Ron que logro superar esos trances en los que pálida villana la perseguía. Le hubiera gustado olvidar, quería olvidarse del pasado para siempre, pero no lograba hacerlo ni tampoco tenía el derecho.

Pensó que los hermanos Go se sentirían más tranquilos si hubieran tenido la ocasión de darle entierro a la joven Shego, el que nunca encontraran su cuerpo era una tortura, en más de una ocasión se encontró visitando la vacía tumba de aquella mujer, entonces pensó, en que jamás encontraron a la ojiverde ¿Cómo podían asegurarse de que estaba muerta? Para el mundo la muerte de una villana como Shego era un éxito, pero no lo era para la pelirroja, no era parte de ese grupo que creía que estarían mejor sin ella, Kim no estaba mejor sin Shego y no quería aceptarlo tampoco, porque ¿Y qué pasa si estaba viva? … la ojiverde era fuete y salvaje, incluso Justicia Global no lo descartaba, había posibilidades, no era una idea tan descabellada, Shego era una superviviente…

Ese fue el inicio de la odisea para Kim Posible…. Trazo mapas, busco pistas, indicios, posibles avistamientos, este se convirtió en su pasatiempo más fuerte , incluso fue su obsesión de años, pero a veces se sentía como Alicia en el país de las maravillas persiguiendo conejos blancos, caminos que no la llevaban a nada, agujeros sin salida, datos sin sentido, información falsa, fracasaba pero jamás se rendía, después de cuatro años de búsqueda, Kim ya era una joven graduada universitaria en arqueología, una que no abandonaba la fantasía de encontrar a alguien que ya no existía en este mundo.

Por insistencia de sus seres queridos e incluso de los mismos hermanos Go, la ex porrista prometió dejar esa búsqueda… pero solo después de un último viaje. Había rumores sobre una mujer, que vivía en medio de la selva de Indonesia, una especia de leyenda, una chica joven que era enviada por la madre naturaleza, había nacido de ella y que tenía un poder que emanaba de sus manos, las leyendas y los rumores eran muy comunes en estas zonas, pero Kim no descartaría nada. Necesitaba hacerlo una última vez… y si no la encontraba allí la dejaría ir para siempre.

- Hemos llegado señorita Posible- dijo el hombre de piel tostada estacionando el Jeep cerca de las chozas del pueblo, le ayudo a cargar el equipaje hasta la posada en la que se quedaría

- Gracias Garín, de verdad estoy muy agradecida por ayudarme en este viaje

- Es lo menos que puedo hacer, después de que salvara a mi familia de ese incendio en el hotel - Kim sonrió recordando cómo sus vacaciones en playa Kanawa se convirtieron en un rescate cuando el hotel donde se hospedaba se incendió, por fortuna este fue controlado y nadie salió herido y claro se ganó la amistad y el eterno agradecimiento de los lugareños

- Aun así debe saber que la gente en este pueblo es muy recelosa y desconfiada sobre sus habitantes, no creo que logre sacar mucha información sobre la mujer que busca, si esta existe de verdad, ella los ha estado ayudando, no van a querer delatarla-

- Lo sé – asintió la pelirroja

Tal y como Garín le había advertido, los lugareños negaron saber y haber visto a nadie como Shego, lo que era sospechoso para la joven ex porrista era como estos parecían sorprendidos al observar la foto de la ojiverde, en cambio volvían su mirada desconfiada hacia la heroína, negaban con la cabeza y le dejaban sola. Los guardabosques fueron aún más extraños, ni siquiera le permitieron preguntarles alegando estar ocupados con la protección de la fauna.

Fueron días difíciles para Kim, durante la siguiente semana no obtuvo más que negativas y ariscas respuestas, era un camino sin salida, según los rumores que había logrado escuchar la chica de la montaña, vivía en los profundidades de la selva, esta vivía y respiraba conectada con la naturaleza, lo que le daba su gran poder y energía.

Camino observando las afueras de la asombrosa naturaleza que cubría por completo aquel lugar, sería un suicidio adentrarse en aquella peligrosa selva totalmente sola… pero este era su último viaje y debía intentarlo todo, no podría vivir sin saber que no lo intento todo, que no la busco hasta en el último rincón de la tierra…. Nada es imposible para un Posible, pensó para sí misma

- La estas buscando –

Una anciana que estaba sentada en la tierra y cocinaba algo en las afueras de su choza capto su atención, ventilo la leña con la que guisaba su cena, Kim se sintió profundamente intrigada y se sentó en el suelo frente a ella

- Hola, ah… ¿usted cono…

- No es la misma persona que perdiste hace tiempo

- ¿Sabe a quién busco?

- Tu tampoco eres la misma – La anciana sonrió mostrando su blanca dentadura – ya no son ni la mitad de lo que algún día fueron, pero cambiar no es malo, es necesario –

- Señora ….por favor dígame donde puedo

- Necesitan perdonarse a ustedes mismas, solo así podrán sanar, el amor todo lo sana…- toco su propio pecho - no olvides eso

La mujer mayor se puso de pie, toco los mechones de su cabello canoso, parecía feliz, levanto su delgado dedo hacia la perturbada pelirroja que se había quedado sin palabras - Cabello de fuego…. fuego que purifica - como acto seguido señalo con el mismo dedo la majestuosa selva delante de ellas, tras esto y sin decir otra palabra se metió en su choza a paso lento y acompasado.

La mirada de Kim no se apartó de la selva, aunque aún no comprendía del todo lo que acabar de pasar, sabía que la anciana no le diría más, y que lo dicho era suficiente para emprender la búsqueda por lo que había venido, si Shego estaba viva, estaba ahí, en lo más profundo de la jungla y ella la iba a encontrar.