¡Hola Minister of Winter aquí te dejo la actualización, espero que la disfrutes! déjame saber que te pareció ;)

Saludos


El frondoso árbol la cobijaba de los ásperos rayos del sol, cerró los ojos y respiro lento, no había nada que le hiciera sentir mejor que la naturaleza a su alrededor, una paz infinita le llenaba el corazón, viviendo cada instante, devorando esos momentos. Aquel cálido sentimiento ahora la cobijaba perfectamente, llenando ese gran vacío en su pecho que a veces la aturdía. Todo era silencio y solo se escuchaba el sonido de los pájaros cantar, de vez en cuando los simios aullaban demostrando su poderío en la jungla, pero a pesar de eso, la selva era calma y silenciosa.

A lo lejos se escuchaban las ramas de los árboles en movimiento al compás del viento, la brisa acariciaba el cabello de Shego, abrió los ojos y los entorno para observar el cielo, algunos leves rayos de sol tocaban su rostro como una caricia cálida, no en todas las partes de la selva se podía observar el cielo, tendría que buscar los arboles más bajos o subir en aquellos más altos si se quería poder mirar el infinito cielo.

Parecería una tontería pero esos pequeños momentos eran su hobbie más grande, sentarse bajos los árboles y cerrar los ojos como en una profunda meditación. No era como si tuviera mucho que hacer si se estaba completamente sola en medio de la jungla.

Realmente no llegaba a tener mucho contacto con las personas, algunas veces salía hasta el pueblo para abastecerse de cosas que llegaba a necesitar, lo intercambiaba por medicinas naturales que ella misma fabricaba, en otras ocasiones ahuyentaba a los cazadores furtivos que entraban a las reservas de vida silvestre dentro de la jungla. Era todo un aconteciendo para los pobladores el poder verla, para ellos, era una especie de protectora o salvadora, ya había evitado que los atacaran los delincuentes, era temida entre los criminales, ninguno sería tan tonto como para hacerle frente, hasta habían inventado algunas historias mágicas sobre ella, tanta expectación y admiración la ponían incomoda, ella quería la atención y de todas maneras no sentía que merecía el cariño de las personas. Prefería tener solo el contacto necesario.

A veces sentía que perdía un poco la cabeza, siempre estaba sola, únicamente su meditación en medio de la naturaleza la ayudaban a mantenerse serena y cuerda….al menos lo que se podía si se vivía de una manera ermitaña. Aunque su vida parecía ser melancólica, la pelinegra tenía una felicidad que hacía mucho no disfrutaba, allí, en esa selva, era libre, no era una criminal, no era una delincuente buscada en once países, no era enemiga ni ayudante de nadie, podía ser solo Shego y eso le hacía bien a su corazón… estar muerta era mejor que continuar viva… su pasado ya no dolía tanto.

La pelinegra percibió un cambio en el aire que la hizo prestar atención a la selva, a veces era como si pudiera sentir lo que la misma naturaleza sentía, Shego siempre había tenido este tipo de sensaciones extrañas, al menos desde que el cometa le diera sus poderes, era como un sentido arácnido

Frunció el ceño ya que la sensación de alerta le incrementaba, definitivamente algo pasaba o alguien estaba en problemas, era mejor que fuera a dar un vistazo, la ojiverde se puso en pie y con paso firme y rápido se puso en marcha sin dudarlo un momento.


Kim ya no podía sentir sus piernas, llevaba más de seis horas caminando dentro de la selva, había intentado orientarse pero no tenía experiencia en ese ambiente, la pelirroja estaba pérdida, sus labios estaban rotos y resecos, deshidratada se apoyó en un árbol, se había acabado todo el agua que traía consigo, se pasó un brazo por la frente, ya no daba más, ni su mente ni su cuerpo, estaba exhausta

- Quizá vine hasta aquí en vano.

Sintió como la desesperación invadía cada parte de sus ser, se sintió débil e impotente, a veces su mente flaqueaba inyectando dudas en sus motivaciones, suspiro profundo para dejarse caer al pie del árbol… no la encontraría nunca… a lo mejor sus amigos tenían razón, Shego había muerto, ella la había matado y tenía que aceptar que ahora vivía en un mundo donde la pelinegra no existía má ya no estaba más…. sintió las lágrimas picar sus mejillas al recordar el verde de sus ojos y aquella traviesa sonrisa, la única manera en la que podría volverla a ver y pedirle perdón era en sus sueños, era extraño, nunca había podido olvidarla… jamás la olvidaría…Shego siempre viviría en sus recuerdos.

Parpadeo para contener las lágrimas que le nublaban y quemaban los ojos, daría cualquier cosa con tal de verla solo un minuto más ,pedirle perdón por haber sido una adolecente estúpida, decirle que creía en ella, que la admiraba, que nunca encontró nadie mejor que ella, que no había nadie tan fuerte ni tan valiente como ella … Y que…Que…. la verdad era que ya nunca podría decirle nada de eso, había momentos en los que la realidad dolía demasiado.

Se sorbió la nariz para intentar ponerse en pie de nuevo, en un instante escucho un ruido fuerte que provenía de la basta vegetación que estaba a su alrededor, se puso alerta, con su mejor esfuerzo, tomo posición de lucha. Estaba débil pero eso no le impedía dar todo de sí misma, noto como el corazón le palpitaba a mil por hora y el sudor y las lágrimas le recorrían el rostro, haciéndola consiente de su nerviosismo.

El sonido se hizo más fuerte y las plantas se movieron con brusquedad, unos entornados ojos amarillos la observaron fijamente, un enorme jaguar se descubrió frente a la pelirroja, gruño mostrando aquellos afilados y gruesos dientes, aquellas garras se contrajeron contra la tierra para buscar un punto de apoyo y poder saltarle encima la joven arqueóloga.

El profundo y gutural gruñido fue la señal que Kim necesito para saltar hacia un lado evitando así el primer ataque del animal, rodo golpeándose salvajemente contra las plantas y logrando dar una pirueta hacia atrás y así esquivar otro peligroso ataque, esta vez la pelirroja se empujó hacia un lado escudándose con un árbol, jadeo y se echó a correr, tan fuerte y rápido como pudo, estaba débil y el animal era demasiado grande como para luchar en su contra, no traía alguna arma más que cuchillos que estaban dentro de la mochila en su espalda y no tenía tiempo para buscarlas … no habría opción más que correr e intentar huir.

El aire se le estaba escapando y aquel animal se aproximaba cada vez más, la heroína corría sin ninguna dirección y con cada zancada que daba podía sentir como se debilitaba más, de pronto se volvió más errática y tropezaba con todo lo que tenía delante sintiendo el jaguar encima suyo. Dio un último intento saltando con todas sus fuerzas y rodando por una leve pendiente. Pudo sentir como las ramas de las platas le latigaban el cuerpo y la llenaban de raspones, el mundo giraba y lo único que la detuvo fue un árbol al que golpeo secamente.

Inhalo fuertemente por el golpe, no podía levantarse, apenas estaba consiente, sus cabellos le cubrieron el rostro pegándose en el como una inútil barrera, pudo ver aquel animal acercársele con ánimo, se quedó quieta esperando lo peor, ya la tenía, no podía salvarse, era su fin.

La pelinegra contuvo la respiración cuando llego a la escena, vio aquel enorme jaguar a tan solo unos centímetros del cuerpo de la chica, observándola, apunto de devorarla, lanzo plasma verde cerca de él, deteniéndolo de forma brusca, este se agazapo clavando su atención hacia la ex villana, había visto como una chica rodaba la pendiente y era perseguida por el jaguar, aquella sensación no fue en vano, llego apenas evitando que la joven excursionista fuera devorada por el felino.

Suspiro de alivio al ver que penas evito que pasara, un segundo más y esa chica tendría el cuello desgarrado por los filosos dientes de ese jaguar, incremento el tamaño del plasma y las elevo sobre su cuerpo.

- No puedes comértela – rio aliviada - eso está mal, gatito

Lanzo otra de sus llamaradas flameantes para asustar al felino que ahora retrocedía gruñendo amenazadoramente hacia la ojiverde

- Vete! –

Otra llama que golpeo un árbol cerca suyo lo hizo doblarse del susto

- ¡Vamos vete! –

Con ese último estruendo el animal huyo despavorido hacia el interior de la selva, corriendo a toda velocidad, alejándose de aquellas mujeres que no se habían reconocido aun. Kim abrió los ojos asombrada de que una mujer en medio de la jungla le salvara, levanto su cabeza para poder verle mejor… ¿Quién era?... esperó tan paciente como pudo a que la punzada de dolor en su cabeza desapareciera por completo para poder poner sus pensamientos en orden.

Por su parte Shego tan pronto sintió como estaba fuera de peligro, suspiro aliviada, relajando su cuerpo, se acercó a la joven despeinada y asustada que yacía en el suelo y le tendió la mano para ponerla en pie.

- Vaya ….has tenido suerte – sonrió para tranquilizarla – la selva es peligrosa no deberi… -la pelinegra se quedó helada, quieta como una piedra, una mirada tan estupefacta como la suya la observaba sin parpadear

- ¿Kim?-

- ¿She… Shego?-

La heroína contempló el rostro de la ex villana, atónita, sin reaccionar. Con algo de esfuerzo, Kim se acercó más a Shego, que seguía pasmada al igual que ella, con los ojos como platos, incapaz de articular palabra, coloco una suave mano en el rostro de la pálida mujer… podía sentirla… ¿Era ella? ¿Acaso estaba alucinando? ¿Su mente estaba dándole una mala pasada? ¿Acaso murió y ahora se encontró con Shego en el mas allá? … no podía ser real…

De repente su fuerza volvió, como atraída por un imán, sentía el poder. Lo sentía recorriendo cada parte de su cuerpo. En sus piernas, en sus manos, en cada parte de su alma, era como si su cuerpo la reconociera, en cada encuentro que tenían, cada lucha, cada golpe…casi por instinto la pelirroja lanzo un golpe al rostro de Shego, esta apenas lo evito, quedando aún más espantada de lo que ya estaba.

- ¿Qué estás haciendo?

La pelirroja no respondió, no estaba del todo consiente de lo que realmente estaba pasando, solo era su cuerpo reaccionado a sus recuerdos, lanzo una patada al lateral de la pelinegra que esquivo rápidamente, la ex porrista se lanzó al ataque, un golpe recto que la ojiverde contuvo mientras la miraba preocupada.

- ¡Detente! –

Logro empujarla, solo para provocar otra oleada de golpes que evadía con apuro, no quería contraatacar, así que solo bloquea o evadía. Los golpes de las combatientes resonaban haciendo que las aves que estaban descansando en las copas de los enormes arboles volaran despavoridas.

- ¡Basta Kim!- Levanto su pierna con fuerza impulsada, deteniendo el rodillazo por parte de la pelirroja que aprovecho para doblar su propia rodilla y patear con gran fuerza a la ex ladrona, lastimándole a esta la pierna izquierda, la que se había herido en aquel incidente de la torre, el dolor la astillo instantáneamente, la enorme cicatriz que estaba cubierta por la tela de su pantalón palpitaba con incesante dolor

Respiró hondo, contuvo el aliento, lo dejo salir al cabo de unos instantes, intentando auto controlar el dolor en la pierna. Su mirada se empañó, hacía mucho que nadie lograba herirla de esa manera. Se agitó cayendo de rodillas, observando las copas de los árboles. Con la respiración agitada, oyó el estruendo... Kim volvía al ataque, le lanzo un golpe al frente pero esta vez la pelinegra encendió sus manos con aquel fuego verde vivo que salía de su interior.

Pero en vez de que devolverle el golpe Shego solo lo detuvo, conteniéndola, sin llegar a lastimarla. Kim se paró en ese instante, observado atónita, aquella energía verde tan conocida a sus ojos, volvió en si cuando sintió ese calor cerca de su rostro

- Por favor… Kim - esta vez su voz fue apenas un susurro, hizo que la pelirroja se estremeciera conectándose con su mirada de nuevo.

- Eres tu… eres Shego – respondió atónita.

- Si… soy yo –

Una nueva lágrima se resbaló por su mejilla y Shego apago el fuego de sus manos, de golpe el cansancio regreso al cuerpo de Kim, sintió la palpitación del corazón en su cabeza, y como la garganta se le secaba otra vez, la vista se le empezó a nublar hasta quedar negra. Cayó desmayada, en los brazos de una asustada y muy confusa Shego.