Todo por ti

.

.

.

Sospechas II

.

.

.

−¿Dobe?

La voz de Sasuke transmitida por el pequeño aparato hizo Naruto que temblase, preguntándose por enésima vez y sin respuesta la razón por la que no podía evitar meterse en problemas, siempre.

−¿Naruto?

Todos sus intentos por comportarse terminaban fallando y no importaba jamás cuánto se resistiera a hacer las cosas que le traían problemas, siempre terminaba cediendo. Naruto enterró sus manos en su cabello, histérico. ¡Sólo deseaba ser un poco más fuerte y, la próxima vez que Sasuke le pidiera algo, poder negarse! ¿Por qué era que todo el mundo podía persuadirlo? ¿Por qué no podía aparentar ser un tipo más rudo y temible como Neji, alguien digno de respetarse? ¡Que alguien le explicase porque no entendía! Todo el mundo acudía a él cuando necesitaba un favor, pero nadie, excepto un imbécil, se acercaba a Neji a pedirle que hiciese las cosas temerarias que a él le encargaban. Le pareció que el mundo no tenía ni un poco de respeto por la bondad Uzumaki…

−¡Naruto!

Como si la falta de respeto hacia su persona por parte de todo el mundo no fuese suficiente, Sasuke seguía sacándolo de quicio.

−¿Qué, Teme? ¿Qué?−gruñó sobre el aparatito.

Las manos le temblaban. Apenas podía creer lo que estaba haciendo. El corazón le latía a mil por hora, el oxígeno apenas ingresaba a sus pulmones y las manos le sudaban horrores. Para convencerlo Sasuke había dicho que no había otra forma, sin embargo ¿era realmente aquella la única solución? La mente de Naruto decía a gritos que debía haber algo más, una forma menos suicida de arreglarlo todo. Inspiró profundamente antes de entrar en pánico. No debía haberse entrometido en esa locura, ¡claramente no! Pero como Uzumaki que era, esto de meterse en problemas era parte de su identidad. No pudo evitar pensar que, de ser alguien más, tal vez Shikamaru, podría haber estado echado en casa lejos de las situaciones peligrosas. Se pasó las manos húmedas por el cabello, echándolo hacia atrás, e intentó tragar saliva sin verdadero éxito mientras se imaginaba lo muy feliz que debía ser el holgazán de Shikamaru que tenía a una guapa (y sólo complicada en asuntos de moda) Ino y a un para nada exigente Chouji en su equipo. ¡En el momento en el que el Teme y Sakura se convirtieron en sus compañeros fue que su destino se decidió! Condenado a ser el conejillo de indias y el imbécil del trabajo sucio.

Naruto no podía parar de autocompadecerse.

El mejor shinobi de Konoha, el futuro Hokage, arriesgando su vida por la cobardía del Teme Uchiha… ¡Qué destino para un héroe! Lo que más inquietaba a Uzumaki era la probabilidad de convertirse en un mártir en ese mismo instante.

Una suave melodía se colaba por sus oídos, obligándolo a encogerse.

−¡Ay! El sonido de mi muerte−susurró de forma fatalista para Sasuke.

Por supuesto, Sasuke lo ignoró por completo porque poco importaba lo que decía y no tenía idea de a qué sonaba la muerte pero estaba seguro de que algunos de sus enemigos lo sabrían.

Un par de pasitos suavecitos sobre el agua lo alertaron. Uzumaki pegó su espalda a la pared y contuvo la respiración, como si aquello fuese a ayudarlo a desaparecer. Maldijo a Uchiha por eternos segundos en silencio. ¡Que la próxima vez él se encargase de la cosa peligrosa! Naruto podría haber estado muy bien comandando todo desde un aparatito estúpido a kilómetros de distancia; pero no, el Teme lo había enviado a él para que si alguien debía salir herido él fuese la víctima.

Sintió una gota de sudor resbalar por su mejilla, otro par caía por su nuca, las manos las tenía ya de por sí empapadas, así que no importaba. Se preguntó si sudaba por el vapor o la tensión que le generaba la situación; suponía que por ambas, estaba aterrado y hacía un calor sofocante. ¿Cuándo lo dejarían marcharse? Cerró los ojos con histeria. ¡Quería irse, de veras!

−¿Qué está haciendo?−le preguntó Sasuke mientras Uzumaki bajaba lenta y cautelosamente el cierre de su chaqueta.

Naruto exhaló lentamente, accediendo a echar un vistazo. Luego de quitarse el abrigo, se inclinó un poquito para no ser visto y entrecerró los ojos; lo que vio hizo que el rostro se le tiñera de escarlata y el corazón se le acelerase un poquito más. Tragó saliva.

−Está…−susurró con dificultad− ya sabes, bañándose.

Rojo. Rojo violento. Muy rojo. Sasuke pudo imaginárselo a la perfección; las mejillas acaloradas y una miradita casi sugerente, el rostro asomándose con descaro y los ojos azules yendo de arriba hacia abajo.

−¿Dónde exactamente estás?

Su voz sonó histérica, más histérica de lo que debía pero no pudo evitarlo; se llevó las manos a las sienes, masajeándolas con rudeza a la espera de una respuesta decente. ¡Gran idea la suya! Enviar a Naruto ahí… De verdad, temió que estuviese espiando en la ducha ¡aquello no era parte de plan! Tuvo la impresión de que Naruto era capaz de meterse ahí creyendo que el vapor lo desaparecería. ¡Que no se atreviera porque lo mataba!

Uchiha decidió que no volvería a encargarle tareas tan importantes a Naruto. ¡Nunca!

−En… junto a la pared−le dijo Uzumaki bajito y ofendido repentinamente.

Sasuke suspiró. Por lo menos aún se escondía. No iba a preguntar, pero no pudo evitar preguntarse si Naruto estaba tan comprometido con su tarea que decidió seguirla hasta ese momento o si en realidad estaba particularmente interesado en presenciar el momento de la ducha. Recordó con vagancia que la última vez que había estado en esa casa había una cortina que dificultaba la vista a la ducha. Deseó que nadie la hubiese quitado porque de otra forma podría considerarse cómplice de un acto bastante poco ético del que no quería ser parte.

Naruto seguía quieto cuando sucedió. Oyó primero cómo el agua dejaba de caer y luego otros pasitos mojados. No tuvo tiempo de pensar en moverse cuando pasó. Sólo se pegó a la pared, contuvo de vuelta la respiración, apretó los labios.

La vio salir super apresurada, girando sin siquiera mirar a la izquierda hacia el lado opuesto, casi trotando por el pasillo envuelta en una toalla. Con todo el amor fraternal del mundo, Uzumaki no pudo evitar desear que la toalla se le cayese… Por supuesto, se arrepintió al instante sólo de haberlo pensado y se cubrió los ojos con ambas manos. ¡Pero qué perverso! ¡Qué pervertido! ¡Qué…! Entreabrió los dedos de la mano derecha para mirar un poquito, pero se giró sobre los talones indignado de su propia actitud y entró al cuarto de baño donde el vapor apenas lo dejaba respirar. ¿Qué esperaba encontrar? Bueno, se dio cuenta al mirarse al espejo que no había nada sospechoso que hubiese podido ser dejado ahí. Dejó el aparato sobre el lavabo. Se despeinó un poco el cabello, haciendo una que otra cara extraña a su propio reflejo. Ladeó la cabeza y sonrió, y ensanchó la sonrisa y la achicó una o dos veces, miró los definidos músculos de los brazos con cierta sorpresa y conformidad, y se palmeó el hombro a forma de felicitación. Se pasó las manos por las acaloradas mejillas. Se veía bien, sí. Abrió delicada y suavemente el grifo de agua y se mojó las manos para pasárselas por el rostro, echarse un poquito el cabello hacia atrás y disipar el calor. Tenía el abrigo atado entorno a la cintura; lo usó para secarlas.

Salió despreocupado del baño, consciente de que ella se encontraba en su habitación, y miró a ambos lados del pasillo con calma preguntándose qué era lo siguiente que haría. Caminó hacia donde se encontraba con cuidado. Nuevamente, algo más rápido sucedió. Los pasos apresurados –ya no tan suavecitos, no tan mojados- provenientes del lado del pasillo por el que caminaba lo asustaron. El corazón dejó de latir. Espantado, y casi como un gato con el pelo erizado, saltó en el aire, aferrándose con chakra al techo. Ella pasaba corriendo justo por debajo cuando el abrigo que había atado a su cintura se caía, ¡Dios! Uzumaki lanzó tanto chakra como pudo desde sus rodillas hasta las plantas de sus pies y, colgado en sus rodillas, estiró las manos para alcanzar la prenda anaranjada. Ella no se percató de nada; Naruto se mordisqueaba los labios para no chillar.

Oyó pasos en la escalera, algunas cosas caerse en la planta de abajo; afortunadamente estaba fuera de riesgo. Pero entonces escuchó el ruido del aparato y la voz de Sasuke pidiendo noticias. Se llevó ambas manos a la boca y medio mordió su propia ropa para no insultarlo. ¡Pero qué imbécil! No pudo moverse. Estaba aterrado. Pasos en la escalera. ¿Estaba volviendo? ¡Teme imbécil! Cerró los ojos. Los pasos se detuvieron y… la puerta se cerró.

Naruto suspiró fascinado, aliviado, extasiado. ¡Estaba a salvo! ¡Pero qué bien se sentía estar vivo! Tuvo la intención de echarse al suelo y besarlo, arrodillarse y agradecerle al cielo que su blanco no hubiese mirado hacia arriba al marcharse, abrazar a Kakashi-sensei por haberle ayudado a entrenar su magnífico control de chakra y enseñarle a treparse a árboles y pegarse a techos sin dificultad.

¡Qué gran ninja! Sus habilidades magníficas lo habían salvado, de eso no cabían dudas. Se besó las palmas de las manos, los hombros, un poquito los brazos. ¡Sólo los de su clase sobrevivían situaciones semejantes! Era claro que lo habían enviado por ser el mejor; ¿Quién más sino él? De haber sido descubierto (que no lo fue, porque Uzumaki era un genio) sólo alguien con su fuerza podría haber soportado la paliza impresionante que le hubieran dado. Por eso lo habían enviado, era evidente. Sasuke no le tocaba ni los talones.

Corrió hacia el baño y tomó el aparato con adoración.

−¡Teme!−le gritó− casi me descubren por tu culpa, imbécil. Pero me las he ingeniado para arreglar tu imprudencia. Todo está bien, tranquilo. Sakura-chan es una presa fácil.

Efectivamente sí. Sakura-chan.

Sasuke pestañeó. Hace un par de minutos Naruto hablaba de muerte y parecía tener dificultades para respirar. Se pasó las manos por el cabello resignado; Naruto era así, después de todo. Una vez fuera de riesgo alardeaba como un niño…

−¿Está todo en orden? ¿Dónde está ahora?

−¡Se ha marchado!−y evidentemente esa era la razón por la que estaba tan relajado, supuso− Creo que esto se ha acabado.

Sasuke suspiró. Sí, se había acabado. Ahora, después de una espera bastante larga, era su turno. Si Naruto había podido hacerlo, él también. No la perdería de vista ni por un instante y, con suerte, obtendría resultados incluso mejores que los de Uzumaki. No estaba seguro de qué estaban buscando, pero él sabía que cuando lo viera, lo reconocería, que reconocería ese detalle que había estado escapando de ambos, de Naruto y él, y que con aquella información ambos sabrían accionar. Era su momento de actuar y fracasar no era una opción. Dejó el rouge a un lado y, con toda la dignidad que le restaba, atravesó la entrada de Konoha.

−Toda tuya, Teme−oyó que le canturreaba Naruto.

Claro que sí, todo quedaba en sus manos. Uchiha Sasuke se pasó las manos por el largo cabello lentamente, procurando que los dedos no se le enredasen, mientras una fuerza desconocida lo impulsaba hacia adelante. Se le ocurrió que lo que estaba a punto de hacer era delirante, que era una pésima idea, que debía retroceder y salir devuelta de la aldea antes de que alguien lo viese, pero era sencillamente tarde y tenía deseos de mostrarle a Naruto que él todo lo podía, bajo las condiciones que fuesen. Orgullo era evidentemente lo que le impulsaba pero también lo que con esa misión apostaba, si algo salía mal su orgullo, su dignidad, estaban en riesgo. Pero ya había comenzado.

Caminó con el mentón tan alto como pudo los primeros metros, ignorando a los ninja haciendo guardia en la puerta principal; observó sólo de reojo a Kotetsu que lo estaba casi intimidando con su mirada y notó comenzando a sentirse violento que le guiñaba un ojo. Rápidamente volvió los ojos al frente, no podía comenzar con una pelea. Apretó disimuladamente los puños apresurándose a perderse entre las calles de Konoha.

−¿Sabes a dónde va?−inquirió sobre el micrófono que escondió entre su ropa una vez perdido entre la gente.

Naruto no respondió automáticamente; estaba más preocupado caminando desde la casa de Sakura hacia Ichiraku, para comer un bien merecido ramen. Su mente divagaba entre la imagen del precioso local que era Ichiraku y la imagen del ramen que ahí preparaban. Se le hacía agua la boca…

−Dobe…−le gruñó Sasuke.

−¿Qué dijiste, Teme?

−¿Hacia dónde va Sakura?−repitió irritado.

−¿Y yo qué sé?−Naruto apresuró un poco el paso, Ichiraku estaba sólo a un par de metros, la felicidad lo consumía. Trotó un poquito. −¡Ese es tu trabajo, Teme! Oh, ¡Teme, ya llegué! Me siento tan feliz que…

−Gracias por tu colaboración−masculló el Uchiha, tajante.

A Naruto poco le importó mientras se sentaba en su lugar de siempre: −¡Me siento tan feliz que podría comer cinco platos sin respirar, 'ttebayo!−le gritó a Teuchi.

Sasuke supo automáticamente que acababa de perder la ayuda de Naruto; de ahora en adelante, el infeliz sólo se dedicaría a comer así que era poco probable que contase con su consejo. De una u otra forma, ¿qué consejo podría esperar él de Naruto? ¿"−No te le acerques mucho, Sakura-chan tiene ojos−"? Volvió a acariciarse la larga cabellera negra. Encontraría a Sakura solo…

Se preguntó dónde se metía Sakura usualmente. ¿En el hospital? ¿Estaría allí? Era la única pista que tenía, que era una nin-médico; podía comenzar por ahí. Caminó por un par de minutos, esquivando gente y bajando la mirada cuando alguien conocido se acercaba. Se observó una que otra vez en el reflejo de los vidrios para corroborar que todo siguiese en orden; jamás se llevó una sorpresa. Todo estaba yendo de acuerdo al plan. Todo excepto Sakura fuera de su campo visual…

Mientras Sasuke se frustraba por la desaparición de su blanco y el posible fracaso de su misión, Naruto exhalaba felicidad en Ichiraku.

−¿Qué hace, Teme?−Uzumaki se tragaba los fideos con euforia. ¡Pero qué rico sabía todo después de haber casi experimentado la muerte! Situaciones extremas le dejaban el estómago el triple de vacío, era una fortuna que Ichiraku siempre estuviese abierto en el momento adecuado. Los platos de ramen de Teuchi lo ayudaban, mientras tanto, a calmar la ansiedad. Él ya estaba bastante feliz por haber sobrevivido, pero dudaba que el Teme siendo tan estúpido como era pudiera esconderse con la misma maestría con la que él lo había hecho. Reiterando, no le tocaba los talones. Prácticamente absorbió los fideos. Ayame lo observaba con curiosidad y cierta picardía, Naruto comía como un animal pero se veía ridículamente lindo haciéndolo…

Sasuke maldijo por lo bajo. ¡¿Que qué hacía?! Él no se había dignado a ayudarlo, ¡así que no sabía! Por supuesto no deseaba decirle a Uzumaki que no tenía idea de dónde estaba, así que se apresuró un poco más y la busco y la buscó casi desesperado. Suspiró a punto de confesar que no tenía idea cuando…la encontró ahí, sólo caminando en dirección hacia él.

−Está… caminando por el mercado−le dijo en un susurro, más sorprendido que otra cosa; había caído en sus brazos en el momento indicado…

Sakura no se detuvo ni un instante, ni siquiera lo miró; cuando pasaron, uno junto al otro, Sasuke bajó ligeramente la cabeza, ocultándose con ligereza de la mirada audaz de la pelirrosada. Nadie se percató de nada. Luego de aguardar unos segundos, comenzó a seguirla con gran disimulo.

−No vayas a perderla de vista, Teme. Sakura-chan es súper escurridiza, ¿me oíste?−medio gritó− ¡Así que concéntrate, 'ttebayo! No vamos a darnos el lujo de perderla después de todo mi sacrificio, idiota.

Supuso que debía esperar una amenaza semejante, no le sorprendió para nada.

−Claro que no.

Por unos minutos, se concentró en Sakura. La suya no parecía ser más que una rutina, no hacía nada sospechoso y parecía demasiado relajada como para cargar con el peso de la culpa sobre sus hombros. ¿Estaría Sakura siendo manipulada? Sonreía con amabilidad a alguna que otra persona de la aldea; Sasuke no los conocía pero estaba seguro de haberlos visto millones de veces, así que no se le antojó extraño.

−¿Y ahora?

−Se ha detenido.

−Quédate cerca.

−¿Cuán cerca? Va a reconocerme.

−¡No digas tonterías! Ese disfraz que te di te ha dejado irreconocible.

−Debería estar usando un jutsu de transformación y no esto.

Pudoroso, Sasuke bajó un poco la mirada para observar meticulosamente su nueva apariencia. Apretó los labios disgustado.

−No habrías accedido a ser una niña si lo hacías con un jutsu de transformación, lo sé, Teme−absorbía el jugo del tazón. –Y lo lamento pero Sakura-chan es una niña y podría querer meterse en un lugar de niñas y tú no podrías seguirla. ¿Entiendes? Debes sacrificarte por este equipo, Teme. No es cosa de ninjas negarte a tener apariencia de niña; eres el shinobi menos profesional con el que he tratado.

Uzumaki parecía indignado. Sasuke apretó devuelta los puños para contener la ira. Se acercó sólo lo necesario, aún maldiciendo en silencio al rubio

−Ugh. Sólo callate.

−¡Naruto!−oyó que gritaban del otro lado.

−¿Qué tal, Cejotas?−saludó el rubio con una enorme sonrisa que casi podía percibir. −¡Dame dos platos más, viejo! Yo y Cejotas necesitamos algo con lo que llenar los espacios de esta conversación…

Típico de Naruto. Sasuke rodó los ojos y chasqueó la lengua.

Entonces lo vio. Al volver la vista hacia Sakura. Era Hyuga. ¿Qué hacía Hyuga con Sakura? No pudo evitar fruncir un poco el ceño. ¿Por qué Hyuga y Sakura se miraban? ¿Desde cuándo y cómo? Súbitamente recordó el esfuerzo de Hyuga durante la búsqueda de Sakura, su preocupación. Había pasado por alto aquello cuando sucedió pero era momento de que las dudas se presentaran. ¿Conversaban? ¿Se conocían? ¿Por qué? Parándose a sólo unos pasos de Sakura, de perfil, Uchiha agudizó el oído.

−Luces agobiado−le decía la pelirrosada a Neji.

Asintió levemente con la cabeza. Evidentemente, el genio no era tan genio. Se preguntó cuándo dejarían todos de idolatrar tanto a Neji y su maravilloso Kekkei Genkai que sólo eran tan geniales porque el de cabello largo no hacía más que entrenar. Lo de los Uchiha es talento puro, se dijo en silencio.

Sin embargo, Sakura sonreía con dulzura a Hyuga.

−No tanto como crees.

−¿Has estado descansando correctamente?

Lo oía todo a la perfección, entrecerró los ojos.

−Evidentemente.

Ella sonrió.

−¿Por qué no nos vemos más tarde?

La mandíbula de Uchiha se desencajó. ¿Verse? ¿Dónde y por qué? ¿Sakura y Neji tenían un romance secreto? ¿Estaban viéndose a escondidas? Inquieto los miró por una fracción de segundo, obligándose a desviar la mirada para no ser descubierto, y con miles de incógnitas martilleándole las sienes frunció el ceño. Los observó de reojo ordenando sus prioridades.

−Hyuga está con Sakura−le susurró a Naruto, aún incrédulo.

La respuesta no se hizo esperar: −¿QUE QUÉ OCURRE CON NEJI?

Casi automáticamente, Lee pegó su oído al pequeño aparatito que Naruto cargaba. Sasuke no lo esperaba. Los gritos de Naruto en un segundo plano lo aturdieron, razón por la que hizo ademan de quitarse el pequeño audífono del oído antes de recordar que eso resultaría sospechoso para cualquiera que estuviese viéndolo. Arrugó la nariz.

−¡DÁMELO, CEJOTAS, DÁMELO, 'TTEBAYO!

Uchiha miró discretamente a Sakura. Estaba comprando tomates. Una pequeña sonrisa le curvó los labios. No habría problema si se llevaba un par ¿verdad? Simultáneamente, Naruto gritaba en Ichiraku, luchando por controlar al alumno de Gai que Sasuke estaba comenzando a detestar.

−Es secreto, cejotas−le dijo. –Márchate ¿si? Más tarde te diré.

Sólo el alumno de Gai marcharse, mirando a Naruto rencoroso, el rubio pegó el oído al aparato.

−EXPLÍCAME, TEME.

−Cállate.

Sasuke se mantuvo quieto junto al pequeño puesto de verduras por unos segundos, fingiendo ir a comprar algo. Entonces Hyuga pasó por su lado. Lo miró tan fijamente que Sasuke no pudo evitar incomodarse, la nuca comenzaba a sudarle y…

−¿Uchiha?−lo llamó.

Sasuke casi se desmaya.

.

.

.

Cuando el sol descendió esa tarde, Sakura corrió tan rápido que el aire comenzó a faltarle. Inspiraba profundamente y exhalaba con dificultad. El viento, gélido, chocaba con su rostro y agitaba en el aire sus cabellos mientras corría. Se mordisqueó los labios resecos al observar hacia atrás por sobre su hombro, volviendo a encontrar el camino a su espalda vacío y los rastros de sus pisadas inexistentes. Los brazos comenzaban a pesarle. Al dar un salto y mezclarse entre las copas de los árboles, de rama en rama, Sakura se preguntó cuándo era que aquello había comenzado a desarrollarse, cuál fue el primer instante en el que ella se convirtió en el enemigo. Las hojas caían de las ramas con cada salto que daba, haciendo su avance silencioso no tan silencioso. Miró hacia atrás una vez más y luego hacia adelante. Justo donde el bosque se acababa, reconoció su silueta. El alivio recorrió cada musculo de su cuerpo y su andar rígido se volvió ligero a medida que se acercaba. En una o dos zancadas, luego de caer con ambos pies al suelo, alcanzó su anatomía.

−¿Qué te…?−los brazos de Sakura rodearon su cintura vehementemente, aferrándose a él. Con las yemas de los dedos, soltando el airea causa de la sorpresiva presión de ella, acarició su cabello. Notó que ella exhalaba lentamente sobre su pecho, asustada, y no pudo evitar preguntarse cuál era la razón de tanta desesperación.

Al cabo de unos segundos, Sakura creó una pequeña distancia entre ambos. Buscó con sus manos las de él discretamente y dejó que la acariciara con los pulgares, torpe y sin embargo dulcemente. Las manos de Sasori, algo ásperas, intentaron infligirle confianza. Entonces lo dijo:

−Me han estado siguiendo−susurró casi sobre su mentón, apretando sus manos con más fuerza de la debida y con el rostro tan pálido que Sasori apenas pudo creérselo.

−¿Quién?

−Sasuke y Naruto.

Asimilarlo le tomó más de unos cuántos segundos. El silencio de ambos se volvió denso y por unos segundos el sonido del viento agitando las copas de los árboles y las hojas siendo arrastradas fue lo único que Sakura pudo percibir mientras Sasori la observaba inmutable. Pestañeó.

−Sasori…−susurra entonces.

−¿Hm?

−Si ellos descubren que nos estamos viendo ¿Qué sucedería?

Él suspira. No tiene una sola idea.

Tampoco es como si quisiera saber.

.

.

.

¿Reviews?

.

.

.

La razón por la que me tomé tanto tiempo en escribir este capítulo no es otra más que la falta de inspiración, la vagancia y la ausencia del tiempo necesario para hacer las cosas. Para ser sincera, este capítulo no es particularmente lo que esperaba ni lo que me hubiera gustado publicar, pero es el momento de que Todo por Ti avance o sólo será una historia más sin final ni lectores que atraer.

Jamás tuve la intención de dejar este fic descontinuado, así que lamento que algunos hayan tenido esa impresión y espero que todos aquellos que la leían vuelvan a encontrar a Sakura y vuelvan a encantarse con Sasori y su enamoramiento una vez más.

Ojalá este capítulo les haya gustado, ojalá el próximo no me tome ni un cuarto del tiempo que necesité para éste, ojalá este fic merezca para ustedes una oportunidad más.

¡Gracias por leer!

StingLover: ¡Hola! Me alegra mucho que hayas encontrado este fic y, entre tantos, lo hayas considerado merecedor de tu tiempo. Intenté llevar la relación de Sakura y Sasori con cuidado, no quería que resultase un enamoramiento muy brusco, y me alegra que creas lo he hecho bien. En fin, ojalá te guste este capítulo :)

Nubechan: ¡Hola! Bueno, ¡me alegra que te hayas decidido a dejarme un mensaje! Aprecio mucho que lleves tiempo siguiendo el fic y espero que no dejes de hacerlo :) Besos.

Diana: Estoy feliz de que el fic en sí te haya llamado la atención, de que hayas encontrado los primeros capítulos tan atrapantes y de que sigas leyéndolo. Prometo algo más concreto de SasoSaku muy próximamente, pero aún hay algunos escalones que esta relación debe trepar. ¡Ojalá el capítulo te haya gustado!