JustaBugintheWorld Hola Hola, que bueno que ames Kigo tanto como yo, te dejo este capitulo para que lo disfrutes, muchas gracias por comentar

Meli Hola! Sii Kim y Shego son unas lindas y unas melosas jajaja

maestro jedi Ya veremos que hace para que ese ángel se quede en sus manos : ) gracias por comentar disfruta de este capitulo

minister Nooo no mueras! te djare este capitulo para que recusites jajaja : ) ojala lo disfrutes


El aroma dulce y tibio inundaba la caverna de una manera abrazadora, tenía un ambiente acogedor ¿Cómo es que una cueva escondida en medio de la selva lograba convertirse en un cálido y dulce hogar? No tenía idea, pero no se lo preguntaba, era mejor sentirlo. La pelirroja enredo su brazo al de Shego cuando se dirigían a la parte donde esta seguramente había confeccionado alguna especie de cocina rupestre.

La muestra de afecto sorprendió la pelinegra, pero no se apartó, más bien apretó aquel brazo contra sí misma, en el pasado jamás había tenido este tipo de acercamiento con la heroína y ese nuevo contacto le agradaba más, le hacía bien, había pasado tanto tiempo a solas evitando tener trato innecesario con las personas y ahora disfrutaba de aquella cercanía con la joven.

El aislamiento y la melancolía solían ser sus más cercanos compañeros, definían a la perfección cómo era la vida de Shego, sus ojos verdes eran un compás con el de la naturaleza, su armonía con aquel lugar limitaban su vida a escasos encuentros con pobladores que la veneraban y de los cueles se escabullía… ella al final seguía siendo la mala…al menos aún se consideraba a sí misma como un monstruo al que no debía agradecérsele nada y que debía pagar su penitencia de alguna forma u otra.

Cuando apareció la pelirroja destruyo su deseo de estar sola y apartada, había derrumbado sus muros en un solo momento, solo con una mirada y una sonrisa, solo eso basto para desarmarla, aquel toque le recordaba cómo una sonrisa fue suficiente para ablandar su pena y demostrarle cuán equivocada estaba. Kim Posible era su más grande debilidad…o…quizás era su más grande fortaleza, pero eso, ella aun no lo sabía.

La pelirroja tomo un banco hecho de madera en una mesa fabricada de troncos finos y se sentó frente a ella, mirándola, empezaba a sentir como su corazón comenzaba a latir fuerte mientras observaba cada detalle del rostro de la ex villana. Era tan bueno tenerla ahí, picando algunos vegetales, preparando algunos tazones con hiervas, se vía tan hogareña… tan real, paso tanto tiempo pensado que estaba muerta, que en ese instante cualquier cosa que hiciera, era arte ante los ojos de Kim.

Suspiró aliviada, la comisura de sus labios se curvo hacia arriba en una genuina sonrisa, pero sus parpados aun le pesaban, no era sueño, solo estaba agotada del cumulo inmenso de emociones que había recibido, cerró los ojos de forma involuntaria.

– ¿Tienes sueño, Kimmie? – sintió una cálida mano en su rostro

– ¡No! ¡No! … - se apresuró a decir – es solo que … estoy un poco tullida – susurró cubriendo su mano con la suya

– ¿Por qué no tomas un baño? … Te ayudara a relajarte –

– ¿Un baño? – cuestiono con algo de sorpresa

– Hay unas pozas de agua dentro de la cueva, algunas son frías, pero te gustaran más las termales –

– Esta cueva es una caja de sorpresas ¿Verdad? –

– Nunca subestimes el apartamento de una chica – bromeo la ojiverde arrancando algunas carcajadas por parte de la ex porrista


La guio hasta aquellos pozos en el interior de la cueva, abría al menos unos seis de estos, de los cuales dos emanaban agua tibia. Shego le abría explicado que por la cercanía a los volcanes las aguas termales eran muy comunes en aquella jungla, esa selva era un lugar mágico

Kim hundió levemente su pie en aquel líquido cristalino, sintió aquella temperatura cálida hacer contacto con su piel, ese pequeño roce con el agua la hizo desear sentirla en todo su cuerpo. La heroína sonrió con algo de emoción y miro de nuevo a Shego encontrándose con su profunda mirada…nadie podría superar su belleza única. La ex porrista bajó la cabeza al sentir sus ojos penetrantes, de pronto sintió vergüenza, como si la mirada de Shego la desnudara, pero no a su cuerpo, si no a su alma, viendo que no era tan inocente como lo fue en el pasado, que viera que no era tan buena como la gente creía que era… que viera sus secretos…que viera su debilidad.

Una pequeña sonrisa se instaló en el rostro a la pálida mujer, como si supiera los pensamientos de Kim, suavizo su mirada y curvo los labios ampliando aquella sonrisa para transmitirle seguridad a la joven arqueóloga

– Te dejare unos jabones y algo de ropa – Lo coloco en unas rocas cercanas – Puede que te quede un poco grande porque es mía pero te servirá– le dio la espalda alejándose, entonces la pelirroja entro en pánico

– ¿Shego? – la heroína al fin logró pronunciar palabra alguna. La inquietudque ella misma ejercía sobre su cuerpo la había paralizado

– ¿Si Princess? –

– ¿No te iras? –

– Te prometo que No- Kim asintió relajada – Estaré cerca –

– Gracias – sonrió

– Disfruta tu baño, Pumpkin –

Camino ya casi sin aquella renquera que había tenido antes, lo que la hacía verse más como esa mujer que podía matarte con una sola mirada, pero a la pelirroja no se le olvidaba que era muy probable que Shego cargara con una herida cicatrizada en aquella pierna, la misma que hace un momento le pidió que le mostrara, quitándose la ropa, no sabía cómo fue a expresarse de esa manera, sus palabras podían malinterpretarse de cualquier forma …Shego quitándose las prendas, ese pensamiento inadecuado la invadió de nuevo por lo que se encontró mirando el trasero de la pelinegra cuando se marchaba.

El trasero de Shego resultaba tentativo ante su simple visión…ella ya no utilizaba su traje verde con negro, usaba unos pantalones al cuerpo pero cómodos, estilo explorador y una camiseta a media manga, podría vivir a mitad de la selva que lo que usara se le vería bien.

Era una mujer hermosa, alta y esbelta, con un cuerpo digno de una modelo, tenía el cabello negro azabache y largo… maravillosamente sensual…Kim se dio cuenta de cómo estaba pensando, no debía pensar así y menos de Shego que no tenía culpa alguna de sus pensamientos perversos, sus mejillas permanecían ruborizadas como el color de su sangre, prefirió desnudarse e hundirse en la relajante agua cristalina

Se hundió hasta la nariz en el agua cálida con la cara sonrojada, deseando que el vapor de las termales la consumiera, que el agua se la tragara, Kim ya no era una niñita inocente, su añoranza por Shego la hacía enloquecer en muchas maneras…

Por lo menos la tenía ahí con ella y estaba muy agradecida por eso, por tenerla ahí de nuevo. El agua cálida sobre su piel hizo maravillas, relajándola por completo. Cerró los ojos y se dejó mecer por las ondas del agua durante largos minutos.

Ya podía estar tranquila, tenía a Shego de nuevo con ella, debía llamar a Ron para contarle….entonces una duda atravesó sus pensamientos… ella se había estado escondiendo todo ese tiempo, se aisló del mundo para no volver, incluso había construido un hogar…lo que más deseaba Kim era tener otra vez en su vida a la pelinegra, pero no era capaz de destruir la paz que había logrado la ex villana. Kim en algún momento tendría que volver y no podría llevársela ¿Tenían que separarse de nuevo? Su corazón se agrieto cuando esos pensamientos la sorprendieron

– ¿Kimmie? ¿Has terminado? - escucho su voz detrás la pared rocosa – la cena está casi lista

– Sí, yo… ya voy... solo dame un minuto –


Estaban sentadas una frente a la otra, la pelinegra había preparado algo parecido a trucha y algunos vegetales que yacían en la selva, el olor era exquisito se esparcía por aquella parte de la cueva y despertaban el apetito de cualquiera… pero Kim no pudo sacar de su mente el irse sin Shego…la tristeza de la pelirroja no paso desapercibida por la ojiverde.

Los ojos furtivos de Shego tenían con pesadez a Kim, ni siquiera podía dejar de mirar su plato. De un lado a otro, la mirada ojiverde seguía cada pequeño movimiento, cada expresión de la heroína, la ex villana sabía que esta tenía algo en la cabeza, pero no sabía ni podía predecir que era.

– Kim… ¿Sucede algo? –

La pelirroja quiso mentirle, quiso negarle sus pensamientos pero no pudo hacerlo, simplemente no pudo cuando levanto su vista y se topó con aquella cariñosa y preocupada mirada esmeralda, la ex porrista se puso en pie y se dirigió hacia la entrada de la cueva, haciendo que la ex ladrona le siguiera sin cuestionar mas nada

– No quiero dejarte – sollozo tomando por sorpresa a la otra – No quiero irme sin ti –

– Sé que no debería estar aquí, debería estar pagando por lo que he hecho – no había rencor en sus palabras, solo algo de melancolía

– No me malinterpretes Shego, no vine a capturarte – le tomo una mano con firmeza mientras con la otra limpiaba las lágrimas crecientes que nublaban su vista – Yo te he buscado, no imaginas por cuanto tiempo, aun sin saber que estabas viva, yo solo quería creer, encontrarte ha sido lo mejor que me ha pasado.. por eso me duele pensar en perderte otra vez –

Kim hundió su mirada en la de Shego, logrando arrancar un sonrojo en aquella pálida piel

– Nunca he tenido la intención de captúrate, solo quería … quería que estuvieras en mi vida otra vez …–

– Prinsess yo …yo no merezco –

– Tu mereces todo Shego, mereces la vida, mereces la felicidad, mereces todo lo bueno… y si eso implica dejarte, lo hare – las lágrimas inundaron su rostro picándole los ojos

– Mi Kimmie… eres demasiado buena – le beso la frente y limpio las lágrimas – Gracias por ser tan buena conmigo –

Shego le acaricio el rostro con suavidad, acomodo uno de sus mechones rojizos tras su oreja. Parecía que el tiempo transcurrían lentamente, aquel momento parecía irrompible, Kim le miraba roja y embelesada y la pelinegra seguía acariciándola observando cada rincón de su rostro…

De pronto, un rayo estruendoso cayó muy cerca de ellas, iluminándolas, asustándolas levemente, sacándolas del momento que habían vivido hace solo unos instantes, Shego se acercó a la entrada de la cueva, el poderoso viento azotaba los árboles y el cielo estaba cubierto de un manto negro, la pelinegra sintió el cambio en el clima escuchando como varios truenos anunciaban la caída de un monzón –

– Bueno Kimmie, parece que te quedaras un par de días conmigo… –