Todo por Ti

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La promesa de Naruto y Sasuke

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Sasuke suspiró.

Convencer a Naruto de que se marchase fue casi imposible, pero finalmente lo hizo. Tsunade intervino y obligó al rubio a acompañar al escuadrón de Shikamaru; Uchiha estaba más que feliz de que no hubiese decidido que su presencia era más importante que la de Naruto y lo hubiese enviado al Uzumaki finalmente.

Antes de marcharse, el rubio intentó conversar con él. Sasuke sabía de qué quería hablar así que sólo evadió dicha conversación con una excusa; también sabía que no le creería, pero poco importaba. Sólo no quería escucharlo. Todo lo que Naruto tenía para decir le dificultaría su tarea y lo desviaría de sus intereses; no podía permitirse dudar, menos por culpa del susodicho dobe. Justo antes de atravesar la gran entrada de Konoha, Naruto se volvió hacia él que lo miraba notoriamente satisfecho.

"−Ojalá te diviertas−"

Casi le escupió, molesto. Para Naruto marcharse, sabiendo el tipo de persona que era Sasuke, no era sencillo. Sin embargo, debía hacerlo. No podía explicarle a la vieja las razones por las que quería quedarse controlando a Sasuke y el muy desgraciado había hecho todo lo posible para convencerla de que mientras él (Naruto Uzumaki, miembro del equipo 7, compañero de Haruno y Uchiha, excelente tipo y enorme corazón) acompañase al escuadrón de Shikamaru en su misión todo estaría bien. Sólo podía aceptarlo.

Miró a Sasuke mientras era literalmente jalado por Shikamaru que detestaba las largas despedidas y no podía comprender por qué Naruto estaba lanzándole ese tipo de miradas al otro (Sasuke Uchiha, miembro del equipo 7, compañero de Haruno y Uzumaki, excelente ninja y frío –pero muy frío- corazón). Sin poder evitarlo, arqueó un poquito las cejas hacia abajo, dándole a entender lo muy preocupado que estaba. Sabía que a Sasuke no le importaba.

"−Sólo espérame, cuando vuelva encontraremos una solución−"

Ni siquiera intentó oírlo.

Naruto sólo tenía un propósito. Lo decidió mientras caminaban en dirección a la aldea del Té, un poquito antes de que Shikamaru le pidiese que se concentrase un poco. Él sería quien se encargaría de que la misión fuera exitosa, la cumplirían tan rápido que Sasuke no habría tenido siquiera la oportunidad de pensar en cómo accionar para cuando sucediera…

Con la libertad de hacer lo que verdaderamente deseaba hacer, Sasuke caminaba por las calles de Konoha preguntándose qué era exactamente aquello que verdaderamente deseaba hacer. ¿Quería interrogar a Sakura en una habitación oscura y obligarla a hablar? ¿Quería hacer uso de algún conocimiento en particular aprendido en la academia? ¿Quería oír, después de todo, lo que Sakura tenía para decir? Frunció el ceño automáticamente. Eso era lo que Naruto se preguntaría, no él. Él no era Naruto. ¡Claro que quería oír! Si Sakura tenía intenciones de entregarlos, de traicionarlos, entonces claro que quería saberlo. Necesitaba saberlo si era él mismo quien la detendría ¿no? No podía confiar en que alguien más, alguien menos cercano a la pelirrosada, intervendría y los salvaría a todos; no podía delegarle la tarea a alguien más, por más que esa pequeña parte de sí que se asemejaba a Naruto deseaba no odiar para siempre ni ser odiado por Sakura.

Esa era la realidad. Si él, amigo y compañero de Sakura, era quien debía sacrificar el lazo que los unía para salvar a los demás, lo haría.

Inconcientemente, se preguntó si Naruto podría hacerlo. La tarde anterior, cuando discutían, tuvo la impresión de que no era ni un poco capaz de traicionarla a ella, al objeto de toda su adoración − Irónico cuando era ella quien había decidido traicionarlo primero. Sasuke no podía permitirlo. No podía permitir que el cariño que tenía por su compañera le dificultara juzgarla. Si ella era una renegada, como tal debía ser juzgada.

Un día entero pasó hasta que volvió a ver a Sakura.

Se la encontró caminando por el mercado, demasiado relajada como para ser una persona que debería cargar consigo tanta culpa. Quiso saber cómo se sentiría guardar un secreto de tal magnitud. ¿Podría Sakura lidiar con tanta responsabilidad? ¿Estaba al tanto de las consecuencias que su decisión tendría? Se permitió considerar, una vez más, por un segundo, la posibilidad de que Sakura estuviera siendo manipulada o extorsionada. Era sólo imposible. Pero, mientras la veía caminar, tan sonriente, tan feliz, Sasuke quiso creer que no había necesidad de que la perdiese.

Dudó un poco antes de comenzar a caminar hacia ella. Se pasó ambas manos por el cabello, irritado por su propia actitud, y tomó la decisión de acercarse antes de que hacerlo fuese más difícil. Sakura, con bolsas llenas de verduras en las manos, giraba sobre sus talones en dirección opuesta a él antes de que estuviese siquiera cerca de alcanzarla. ¿Estaba escapando? Creyó perderla por un instante entre las personas, pero cabello como el de Sakura era simplemente demasiado llamativo, pudo seguirla sin esfuerzo. Antes de que girase en la esquina de su casa, Sasuke la interceptó.

−Sakura−susurró, justo sobre su hombro. La Haruno tembló.

−¿Si, Sasuke-kun?

−Hay algo de lo que debemos hablar.

No hubo necesidad de que especificase, creyó que Sakura lo sabía y si ella lo hacía entonces era suficiente; hablar de más, en las calles de la aldea, no era una buena idea. Asintiendo discretamente, mirándolo con toda la inocencia que tanto la caracterizaba, Sakura le indicó que la siguiese. Sasuke creyó que le sonreía. Sólo pensar en las palabras que tenía planeado decirle lo irritaba, sólo imaginarse lastimándola lo hacía sentir estúpido. Pero no podía evitarlo, era tarde para ella y ese era su deber. Qué triste.

El sol es escondía en el horizonte. La casa de Sakura, casi en penumbras, estaba vacía. Sasuke agradeció muchísimo que ningún shinobi viviese cerca de ella; tuvo la impresión de que habrían notado algo extraño ya ¿no? Y él no quería que nadie supiese si no era Naruto o él mismo. Quería sólo guardarlo como un secreto. Un secreto entre ellos, que lo harían todo para proteger al otro.

Haruno se volvió hacia él con una dulce mirada un segundo después de dejar lo comprado en la cocina. Estaba inquieta, Sasuke podía percibirlo a pesar de sus esfuerzos por disimularlo. Era natural después de todo, si ella estaba tan al tanto como él de lo que debían conversar claro que era natural.

Jugó un poco con sus manos, sólo para encontrar algo que hacer con ellas; lo miró y en realidad no lo hizo, y bajó la mirada rápidamente tragando saliva con dificultad. Sasuke suspiró. Verla así era todo lo que necesitaba para comprenderlo.

−¿Vas a serme sincera?−inquirió sin mirarla, tuvo la impresión de que así sería más sencillo, hacerlo como si no la conociese.

−¿Por qué no lo sería? Yo no te mentiría, Sasuke-kun.

Le pareció irónico. Tal vez, y sólo tal vez, Sakura no le mentiría a él. Al mismo tiempo, sin embargo, le había mentido a toda la aldea. Sakura había traicionado la confianza de todos los que la apreciaban.

Se rió, sólo un poco.

−Entonces respóndeme con la verdad, Sakura−silencio. −¿Cuál es tu relación con los miembros de Akatsuki?

La pregunta fue clara y concisa. Sasuke no se permitió meditarlo demasiado. Necesitaba una reacción de Sakura, una simple; decirle lo que sabía (o lo que creía saber, porque en realidad no sabía nada, Sasuke se permitía especular muchísimo con los hechos) era la mejor manera de obtenerla. Y claro que lo hizo. Sakura apretó rápidamente los labios, echándose un poquito hacia atrás.

−Yo no tengo ninguna relación con ellos.

−Dijiste que no mentirías−le dijo, leyéndola con facilidad.

−No estoy mintiendo.

−Te he estado siguiendo. No puedes engañarme, Sakura.

Sólo una mentira. Sólo eso.

Haruno, tiesa, lo miró; entreabrió los labios dispuesta a replicar, pero no pudo pronunciar una sola palabra. Sasuke la había descubierto. La observaba fijamente tan solo a unos centímetros, aguardando su reacción. Dejó su oscura mirada vagar por la casa mientras ella asimilaba lo dicho. Sasuke lo sabía. Su presencia, ahí mismo, tan cerca, jamás resultó tan intimidante para la pequeña aprendiz de Tsunade.

Uchiha, sin embargo, completamente erguido, el mentón tan alto como su orgullo, no se permitió dudar un segundo. Chasqueó la lengua. Sabía poco y nada y definitivamente no tenía pruebas, pero una corazonada de parte suya era más que suficiente. Lo arriesgó todo al decirlo y, evidentemente, siempre estuvo en lo cierto. Lo supo al verla. Nada más hacía falta. Sakura comprobaba todas sus sospechas, no necesitaba más pruebas.

−¿Qué creías, en realidad?−insistió, inquieto con el silencio de ella. −¿Que no lo notaría? ¿Ni yo, ni Naruto, ni nadie?

−No−la oyó susurrar, apretó la mandíbula. –Déjame explicártelo, Sasu-…

−¿Qué vas a explicarme, Sakura?−la interrumpió, girándose repentinamente hacia ella y acercándose con agilidad. No quería mirarla pero le era imposible detener su propio cuerpo, sentía la sangre hervir.

Qué curioso. El usualmente tranquilísimo y calculador Uchiha perdía los estribos frente a su compañera de equipo.

Sakura intentó alejarse.

−Yo no estoy dándoles ningún tipo de información, Sasuke-kun. ¡Escúchame!

−No comprendo qué es lo que estás haciendo−gruñó, volviendo a acortar la distancia entre ambos. −Sakura, ¿por qué?

−Yo no…−las palabras no salían de su garganta. Tenía miedo y tristeza y angustia, todo acumulándose en su pecho.

Sasuke insistió: −¿Fueron ellos quienes te atraparon después de la misión? ¿Te raptaron o es que en realidad fuiste tras ellos por impulso? ¿Quisiste enfrentarte sola a los Akatsuki y caíste en una trampa? Sakura, ¿qué sucedió durante los días que desapareciste?

Todas las preguntas se escaparon de sus labios; tenía demasiadas dudas y sabía que todo aquello de lo que dudaba había conducido a Sakura hacia el enemigo, sólo que no sabía cómo. ¿Cuándo había sucedido? ¿De qué manera? ¿En qué instante Sakura decidió aliarse con el enemigo? ¿Por qué?

La miraba y no reconocía en ella a una traidora y sin embargo lo sabía, lo sabía porque ella acababa de confirmárselo. Antes de decirle todo lo que deseaba, Sasuke quería saber cómo había sucedido, por qué Sakura se había alejado de ellos.

−Yo no lo seguí, no me habría enfrentado a uno de ellos sola… No hubo trampas−respondió evitando mirarlo, Sakura volvía a reunir en su mente todos los hechos, pequeños fragmentos de la forma en la que todo había sucedido.

−¿Te atraparon entonces?

−Algo así−sentía la garganta cerrada. −Cuando peleábamos durante nuestra misión, me lastimaron con un arma envenenada. Creí que ustedes me encontrarían, pero ni tú ni Naruto aparecieron. Supe que quien me encontró era un Akatsuki tan pronto como vi la capa, pero…−un pequeño silencio− estaba demasiado débil como para hacer algo.

Lo recordaba a la perfección. Un segundo antes de perder la conciencia lo vio acercándose a ella. A Sasori el hecho de que estuviese a punto de desmayarse le parecía divertido, la tomó entre sus brazos con una actitud casi aburrida.

−¿Cómo escapaste? ¿Por qué no nos dijiste la verdad?

−Él me salvó−susurró. Porque así había sido. Porque aferrándola a su pecho Sasori la alejó del peligro.

−¿Quién?

−Sasori. Lo hizo sin intenciones de utilizarme como rehén, yo no era un objeto a intercambiar por el Bijuu de Naruto ni-…

−¿Él sólo te dejó libre?−Sakura asintió, intimidada− ¿Por qué?

−Me estaba devolviendo un favor.

El mismo favor. Sakura había salvado su vida y él había salvado la suya. Sólo lo justo. A cualquiera le hubiera parecido una locura teniendo en cuenta que pertenecían a dos bandos distintos, pero así había sido. Un favor por otro. Sasori estaba en deuda con Sakura y había pagado justo en ese instante.

"−Cuando te vi arrastrándote… sólo opté por sacarte de ahí−"

"−¿Por qué?−"

"−Porque te lo debía−"

En ese momento Sakura supo que sus principios, muy a pesar de la organización a la que pertenecía, estaban intactos.

−¿De qué favor hablas?−la expresión de Sasuke se ensombreció. Lo que comenzaba a comprender no le agradaba ni un poco.

−Durante nuestra misión en el escondite de Akatsuki… cuando estuvimos cerca de matarlo… yo… Sasuke-kun, yo lo curé.

Y la confesión de Sakura sólo empeoraba los hechos.

−¡Entonces es culpa tuya que todas nuestras misiones hayan fracasado!−se llevó una mano al cabello, echándoselo hacia atrás− Sakura ¿por qué?

La misma pregunta. No podía comprender. No podía comprenderla.

−Él le perdonó la vida a Naruto en esa ocasión. Creí que debíamos hacer lo mismo con la suya…

−¡No puedes perdonar a un asesino!−el paso que él dio hacia ella, Sakura lo retrocedió. Sin embargo, replicó:

−¡Sasori no es como el resto de los miembros de la organización!

¿No?

Bastó que lo dijera para que todas las piezas se acomodasen en su cabeza. Sasuke lo comprendió entonces. Todo. Se sintió defraudado, no pudo evitarlo. La pasión con la que Sakura defendía al hombre que atacaría su hogar le parecía repulsiva.

−Estás enamorada de él.

Tan ilógico. Tan irreal. Tan absurdo.

−Yo no dije que…

−¡Estás enamorada de un asesino!

No quería oírlo. Lo había asimilado ya, pero oír las palabras abandonar los labios de Sasuke con tal enojo, oír que Sasori era un asesino para sus aliados, sus amigos, la llenaba de angustia.

Estaba enamorada de él.

−Sasuke-kun…

−Puedes hacer lo que quieras−le dijo, tomándose entre los dedos el puente de la nariz. −Si verdaderamente confías en él no hay nada que yo y Naruto podamos hacer. Sabemos que has estado encontrándote con ellos, sólo nos faltaba saber la razón. Ahora la sé.

Leer la desilusión en su mirada, en sus palabras y en su voz fue más doloroso de lo que Sakura creyó que sería. Siempre había admirado muchísimo a Sasuke y saber que aquel al que ella tanto idolatraba la encontraba tan estúpida le generaba una tristeza insoportable. Pero así era. Ella no podría haber esperado otra respuesta. Sasuke estaba desilusionado, molesto con sus decisiones, ¿quién no lo estaría? Ella, una de las personas en las que él depositaba toda su confianza, los había traicionado a todos…

"−¿Está mal lo que estamos haciendo, Sasori?−"

"−Depende de a quién le preguntes−"

No era necesario que le preguntase a sus amigos, unirse sentimentalmente a Sasori había sido una pésima idea.

Pero ¿por qué? ¿No podía ella sólo quererlo? ¡Estaba enamorada! ¿Por qué estaba eso tan mal? Su encuentro se había dado en unas pésimas circunstancias pero ¿en otra vida? ¿En otro tiempo? ¿En otro lugar? ¿Por qué habría algo como eso estado mal? Se negaba a reconocer que algo tan inocente y agradable como lo que sentía por Sasori estuviese tan mal. El mundo estaba dispuesto a juzgarlos sin comprender nada, Sakura sólo deseaba una oportunidad…

−Sólo nos hemos encontrado un par de veces−le dijo, rompiendo el tenso silencio que se había instalado entre ambos. Él no la miró. −No lo hacemos cerca del resto, así que creo que lo ignoran… No deberías preocuparte, Sasuke-kun.

Intentó consolarlo; junto a Sasori se sentía a salvo, quería que Sasuke lo supiera, que confiase en él tanto como ella lo hacía. Quería una oportunidad para él. Naruto y Sasuke no tenían nada de qué preocuparse, Sakura había depositado su confianza en buenas manos y se los probaría pronto.

−Además, también está Deidara, él se ha encargado de encubrirnos frente al resto. Él es mucho más bueno de lo que crees, Sasuke-kun−una pequeña sonrisa le curvó los labios. –Usualmente cuando nos encontramos aparenta ser muy rudo pero, en realidad, es casi tan idiota como Naruto. ¡Deberías verlo…!

Sasuke alzó la mirada. La situación le parecía irreal. ¿Por qué Sakura hablaba así de ellos? ¿Por qué estaba tan tranquila? ¿Cuándo se había creado ese lazo tan fraternal entre ellos? Saber que las cosas habían sucedido justo frente a él y que no había sido capaz de percatarse lo irritaba. Y Sakura, hablando de los enemigos de su hogar como si fuesen sus aliados, lo ponía histérico. ¿Creía que podía resolver el problema así?

−Sakura−la interrumpió. −Sí tengo de qué preocuparme. Nos pones en peligro. Eres la discípula de Tsunade, la quinta Hokage de la aldea de la Hoja. ¿Crees que es seguro dar vueltas por el mundo Ninja con tanta información, siendo tú?

Caminó lentamente hacia ella, preguntándose si es que en realidad no había notado lo mucho que estaba comprometiendo a su aldea con su romance adolescente. Sakura a veces simplemente no era consciente de las cosas.

La vio mordisquearse el labio inferior.

−Sí, lo sé. Yo…jamás compartiría nada de lo que sé y…

−Claro que no. Sakura, puedo comprender que no tengas intenciones de venderle información a nadie, pero no puedo confiar en que no lo harás.

−¿Disculpa?

Parecía molesta; de hecho lo estaba. Sasuke frunció el ceño ante su estupidez.

−No has sido sometida a ninguna tortura inhumana aún, no han intentado quitarte información. ¿Pero tienes la certeza de que jamás sucederá y de que no nos pondrás en peligro cuando suceda?

−Sasuke-kun… −no la permitió continuar.

−Si vas a seguir con esto, debes marcharte.

Simplemente lo dijo. El silencio fue tan denso que Sasuke creyó poder oír los latidos del corazón de Sakura, muy dentro de su pecho. Su mirada, verde, muy verde, se teñía de una tristeza agobiante, sus ojos se cristalizaban.

Quiso detenerse. No podía.

−Márchate ahora, antes de que te acusemos de traición y lo que le debas a la aldea sea mucho más de lo que ya es.

−Yo jamás hice nada para… perjudicar Konoha…

−Pero es peligroso que sigas perteneciendo a ella si vas a estar acostándote con un renegado de la Arena.

Y también lo dijo; sin pensarlo, por primera vez, sin poder controlarlo. La angustia de Sakura se vio nublada por una profunda indignación. Sasuke no fue lo suficientemente rápido evitarlo, los nudillos de Sakura golpearon su mejilla incluso antes de que su aguda mirada pudiese percatarse.

−Sakura…

¿Cómo se había atrevido a decirlo? ¿Por qué? ¿Por qué Sasuke la ofendía de esa manera? ¿Por qué suponía que ella y Sasori…?

−¡Eres un…!

−Sakura−repitió, tomando ambas muñecas entre sus manos, el ceño muy fruncido. –Estás en peligro. Y ni a Naruto ni a mí nos hace gracia. No vamos a prohibirte hacer lo que deseas, pero vamos a proteger nuestra aldea.

Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

¿Proteger la aldea? ¿De ella? ¿Del daño que podía causarle sin quererlo? Sakura era incapaz de dañar Konoha, deseaba lo mismo que ellos. ¿Dudaba Sasuke de ello?

"−Creo que me siento agradecida con esta aldea. Quiero… protegerla, porque deseo proteger lo que hay en ella, a quienes aprecio−".

−Puedes hacerlo hoy, por voluntad propia. O puedes esperar a que toda la aldea te reconozca como una traidora.

Todo su cuerpo temblaba, Sasuke sostuvo con firmeza sus manos.

−Si te vas hoy, serás un blanco para los ANBU por haberte marchado. Pero si te quedas, seré yo mismo quien atestigüe que estás relacionándote con miembros de Akastsuki. Y yo creo, Sakura, que ser perseguida por ello es mucho peor.

Su labio inferior temblaba y las lágrimas resbalaban por su rostro. Los dedos de Sasuke se hundían en su piel, lastimándola sin que fuera conciente de ello; él había dejado ya de ser conciente de la fuerza que aplicaba sobre su cuerpo, estaba perdido en el dolor de ella. No iba a retractarse, sin embargo se sentía miserable al mirarla.

Sakura, que ya no tenía intenciones de golpearlo, dejó caer lentamente ambas manos. Él soltó con cuidado sus muñecas. Ni una palabra. Con pasos pequeños, lánguidos, Sakura se dirigió hacia su habitación; Sasuke no sabía exactamente qué debía hacer, así que simplemente la siguió, incómodo, respirando el dolor de ella.

−Es lo correcto, ¿verdad, Sasuke-kun?−le dijo al cabo de unos minutos.

Sakura guardaba un par de prendas en un bolso de viaje, el que solía llevar cuando se iban de misión; quiso decirle que lo que llevara no sería suficiente, pero no se atrevió. Guardando el marco con la foto del equipo 7 dentro, Sasuke asintió.

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Naruto tenía un mal presentimiento. Un muy mal presentimiento.

Mientras que Shikamaru y el resto de su escuadrón había decidido quedarse a dormir en una pequeña posada no muy lejos de Konoha, el rubio había tomado la decisión de adelantarse. Nara no pudo quejarse, sabía que Naruto era un cabeza dura, así que simplemente le permitió hacer lo que quisiese; después de todo, la misión estaba cumplida ¿no?

Uzumaki corría con una velocidad admirable en dirección a casa. De árbol en árbol, de rama en rama, a veces por tierra. Sentía el corazón latir apresurado y la respiración agitada, pero no pensaba detenerse, no hasta llegar a casa.

Le había pedido a Sasuke que no hiciese nada durante su ausencia, pero sabía que Uchiha no era del tipo de personas que mantiene una promesa (¿le había prometido algo, de todas formas?), estaba desesperado por llegar; no quería imaginarse el daño que Sasuke podría haber causado durante su misión. Deseaba creer que había aguardado por su regreso. Quería que, por una vez, su mejor amigo se detuviese y lo oyese, ¿es que era tan complicado? Naruto era terco, pero estaba seguro de que Sasuke, en su infinita arrogancia, lo era tanto como él.

"−No vas a decirme cómo solucionar algo que puedo solucionar fácilmente sin tu ayuda, Dobe−".

Maldito Teme.

Corrió y corrió y corrió. Comenzaba a agotarse cuando vio la gran entrada de la aldea de la Hoja a unos metros, por lo que intentó convencerse de acelerar un poco el paso. Mordisqueándose el labio inferior dio el último salto.

Y fue un poquito antes de caer sobre sus pies que los vio.

¿Sakura-chan?

−Yo mismo se la daré−oyó decir a Sasuke que, a pesar de que ya se había percatado de su presencia, no lo miraba.

−¿Lo prometes?

−Hmph.

¿Qué prometía el Teme?

Naruto estaba demasiado acelerado como para notar la pequeña mochila que Sakura cargaba consigo, incluso como para reparar en su triste mirada. Sin intenciones de oír una sola palabra más, sin ganas de inmiscuirse en los asuntos de esos dos, echó a correr en dirección a ella, agitando los brazos:

−¡He vuelto, Sakura-chan! ¡Hola!

Apenas podía mantener el aire dentro de su pecho, los ojos le brillaban con alegría y ternura.

−¿Qué haces despierta? ¿Me estaban esperando?−una risa tonta, los brazos rodeándola con efusividad− Pero qué buenos amigos son, 'ttebayo. A veces eres tan dulce, Teme…

−Naruto…−él la alzó en el aire, robándole un pequeño jadeo de sorpresa.

−Ay, Sakura-chan, ¡qué liviana que estás!

−Baja la voz. Por favor−ella apenas podía hablar, se aferraba a su pecho discretamente.

Sorprendido, inquieto, Naruto dejó sobre el suelo a la pequeña pelirrosada.

−¿Qué sucede?

−Sakura se marcha de la aldea hoy mismo−intervino Sasuke, sin dejarla pronunciar una sola palabra.

−¿Qué? ¿De qué hablas?−Naruto fingió no comprender, sólo un poquito, sólo por un instante.

−Yo…

−Sakura-chan…−susurró Naruto, tomando su rostro entre sus manos, acariciándola con la yema de los dedos. −¿Qué sucede?

No quería mirar a Sasuke, no quería tener en cuenta a Sasuke. Sólo le había pedido que aguardara por él o que, en su defecto, fuese amable con ella, que no la lastimase. ¿Es que era tan complicado? Uzumaki se sentía profundamente decepcionado de su amigo (pero uno no puede decepcionarse cuando verdaderamente no espera nada ¿verdad? −¡Sabía que eras capaz de hacerlo, Teme!).

−No puedo seguir aquí−murmuró ella, su aliento acariciando su mentón. Naruto parpadeó, el ceño fruncido.

−¿Por qué? ¿Qué estás diciendo?

−Estoy poniéndolos en peligro−acarició sus manos con las suyas, suave.

Te lo dijo el Teme, ¿verdad? Él no sabe nada, Sakura-chan. No lo necesitamos. Si alguien verdaderamente está en peligro yo lo protegeré, yo nos protegeré a todos.

−Yo no quería, Naruto, lo juro, pero…

−No llores, Sakura-chan−la interrumpió quitando las lágrimas con las yemas de los dedos. –No llores…

−Tengo que irme.

No tienes que hacerlo. No me dejes.

En el medio de la noche, el viento sopló con fuerza. Sasuke, precavido, miró de un lado a otro. Lo único que no podía permitir es que los viesen a él y a Naruto despidiendo a Sakura; aquello les causaría muchísimos problemas.

−Hazlo ya.

−¡No! Sakura-chan, ¿por qué? –le tomó ambas manos− ¿A dónde?

−Porque es lo que corresponde. ¿No? Las decisiones que uno toma tienen consecuencias y…−sus hombros temblaban, Naruto fijó su azulada mirada en Uchiha:

−¿Qué le dijiste, Teme? ¿Por qué? Sakura-chan no tiene por qué marcharse.

−Le expliqué la magnitud de sus actos.

−¡Ella no haría nada para dañarnos!−gruñó, girándose momentáneamente hacia él.

−Pero puede hacerlo incluso si no lo desea. Sólo déjala, Naruto−el de cabello azabache dio un paso hacia él, la misma mirada amenazadora.

−Sasuke, Teme…

−¿Qué?

Al ver las intenciones de ambos, Sakura haló del brazo del rubio, alejándolo del otro. Lo único que no deseaba era una pelea entre ambos, ¿no era ella el problema?

−Naruto…−murmuró.

−Sakura-chan…−se relamió los labios, repentinamente angustiado− Te quiero mucho.

−Yo también, Naruto.

Verdaderamente lo hacía, más que a nadie. Naruto era su mejor amigo en el mundo. Lo rodeó con sus brazos rápidamente, aferrándose a él, cerrando sus ojos, deseando que todo fuese una mentira. A veces, la ignorancia era buena. Sakura deseaba ignorar que verdaderamente podía ser tan perjudicial para el resto de la aldea que ella estuviese relacionándose con Sasori. Sin embargo, ya lo sabía.

El corazón de Naruto latía al compás del suyo, podía sentirlo. Si quería protegerlo a él, sobre todas las cosas a él, Jinchüriki del Kyübi, debía alejarse.

Sasuke tenía razón, eso era lo más doloroso. Sabía que, a pesar de que no lo había mencionado, Uchiha también temía por Naruto y sus intenciones de protegerlos a todos él mismo; así de audaz como era, tarde o temprano lo atraparían. Sakura sabía que Naruto era capaz de enfrentarse solo a veinte renegados del nivel de un jounin sólo para salvarla; debía alejarlo del peligro. De ella.

−Vete.

La orden de Sasuke hizo que temblara. Disgustado, al ver que ella quería alejarse de él, Naruto la dejó ir. No dejó de mirarla ni por un segundo.

−Adiós… Sasuke-kun.

Sasuke la miró, sólo un poquito más abajo, y parpadeó al verla tan cerca. Antes de que pudiese asimilarlo, el pequeño cuerpo de Sakura chocó contra su pecho. La rodeó con sus brazos, inhalando su dulce perfume.

−No dejes que nadie que no sea Naruto ni yo te encuentre−masculló.

−No.

−Después de todo, eres buena desapareciendo, ¿no, molestia?−una pequeña sonrisa, Sasuke estaba agradecido de que ella hubiera comprendido.

−Muy.

−Vamos a encontrarte, Sakura-chan−le dijo el rubio; sonaba como una promesa.

−Sólo nosotros.

A pesar de la tristeza que aquel momento le generaba, Sakura no quiso pensar en que era una despedida. No lo era. Naruto dijo que la buscarían ¿no?

Por un instante, en el medio de la noche, los tres se miraron, larga y enigmáticamente. Sakura no tenía idea de qué era lo que pasaba por la cabeza de aquellos dos, pero estaba ridículamente feliz de estar compartiendo aquel instante con ellos, sus mejores amigos.

Tan pronto como sus miradas se encontraron, Naruto le sonrió. Siempre lo hacía, Naruto no dejaba de sonreírle. No quiso pensar en la nostalgia que su sonrisa le generaría dentro de unas semanas, así que sólo la guardó en su memoria, intentando ignorar lo duro que sería recordarla.

Sasuke, aún en silencio, sólo la miraba. No había sonrisas ni muecas de por medio, sólo una mirada profunda. Como siempre. Sólo una mirada. A pesar de todo lo que había dicho, Sakura no pudo evitar pensar que Sasuke la apreciaba más de lo que usualmente decía, más de lo que creía. La sorprendía, mucho, y sin embargo la llenaba de alegría.

Era el mejor final que podía imaginarse.

−Voy a extrañarlos.

−Yo también, Sakura-chan…

−Hasta pronto, Sakura.

Pero no era un final.

Ambos lo habían prometido, con cada palabra.

Miró su enorme aldea por sobre su hombro antes de marcharse, tomando con fuerza lo poco que podía llevarse de ella. El monumento de los Hokages estaba tenuemente iluminado por la luna, el rostro de su maestra captaba toda su atención. La aldea estaba sumida en un profundo silencio; una noche peculiar para marcharse. Regalándole una sonrisa a los dos que habían crecido con ella, Sakura dio un salto.

Y, ante los ojos de Sasuke y Naruto, desapareció.

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¿Reviews?

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Después de mucho tiempo (sí, muchísimo, ni siquiera me animo a fijarme cuándo es que publique el capítulo anterior) el capítulo 23. Sí, publicado y listo para leerse (y asumo que ya leído).

De hecho estoy muy feliz con esto. De verdad. Hoy es 25 de Diciembre, Navidad, y yo pude terminar un capítulo que llevaba unos cuántos días escribiendo. Y sí, es Navidad.

Quisiera saber qué les pareció, qué les parecieron los pensamientos de Sasuke, sus idas y vueltas, la desesperación de Naruto y la tristeza de Sakura. Probablemente vaya a enfocarme mucho más en ella en los siguientes capítulos, pero necesitaba dar a entender todo lo que pasaba por la cabeza de los otros dos, particularmente Sasuke en este capítulo. No sé si pude expresar correctamente lo que creo que siente, por lo que me encantaría que me dijesen qué les pareció verdaderamente. Aislé completamente a Sasori en este capítulo y me atreví a recordar un par de cosas sucedidas en los anteriores, creo que es el momento en este historia, EL MOMENTO -con mayúsculas-, por lo que era muy importante reunir un poquito de todo lo sucedido.

Espero, de verdad, que les haya gustado.

Sin intenciones de abandonar el fic, lento pero seguro.

¡Me retiro!

¡GRACIAS POR LEER HASTA EL FINAL!

Maraiah: ¡Hola! Gracias por haberme hecho reír (bastante) con tus reviews; te agradezco muchísimo el aliento y toda la pasión con la que esperaste la actualización jaja. Gracias, de verdad. Espero que este capítulo te guste.

Otaku21: ¡Hola! De hecho me llamó mucho la atención que notases algo en la historia que ni yo misma había notado; es decir, ni siquiera me había percatado de que cerraba todas las escenas de Sakura y Sasori con un beso. No siento como si "las cortara" pero sí es claro que ponía un beso para finalizarlas, me llama mucho la atención y me hace gracia que te haya pasado lo mismo. Prometo mejorarlo. Por otro lado, con respecto a tu otra pregunta, creo que simplemente están asimilando que están enamorados, a pesar de que no tienen ni siquiera intenciones de decírselo con las palabras necesario al otro aún. (Sasuke sí es un idiota, pero lo he querido mucho durante este capítulo). Y, finalmente, espero que tu duda se haya aclarado luego de leer este último capítulo; Sasuke y Naruto no han confrontado a Sakura pero tienen suposiciones que Sasuke mismo va a corroborar. Eso es todo. ¡Espero que te haya gustado!