Todo por ti

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Malas Noticias

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Naruto apretó el sobre entre sus dedos. Se sentía triste, ridículamente triste. La despedida de Sakura había sido mucho más de lo que podría haber esperado –después de todo ella podría haberse marchado sin siquiera encontrárselo en el camino, ni un adiós siquiera-, pero no podía evitar sentirse angustiado por su partida.

Sakura. Sakura-chan. Su mejor amiga.

Las intenciones de Sasuke habían sido buenas, lo sabía; de haber sido capaz de ignorar todas las reglas, todos los libros, todo lo que era legalmente correcto para Konoha, él tampoco la habría dejado marcharse. Lo sabía por la forma en la que la había mirado en el último instante, por la forma en la que luego había intentado evitar que indagara en sus sentimientos, los verdaderos (no los que lo obligaban a proteger la aldea en la que había crecido, tampoco el orgullo que lo ligaba a una serie de normas éticas que debía cumplir para ser el mejor shinobi jamás habido y por haber). Lo sentía. Pero resulta que Sasuke era sencillamente mucho más rígido, mucho más objetivo, mucho más ninja que él.

Un suspiro resignado.

Sasuke podía tener mil y un aptitudes de las que él carecía, podía ser capaz de detenerse a pensar en el momento más dramático del mundo con la cabeza fría, podía razonar antes de reaccionar –cosa que él no, porque era muy difícil−, pero Uzumaki Naruto simplemente no podía hacer a un lado su corazón. No como Sasuke. Aquello era mucho. No lo envidiaba en lo absoluto.

"−Estás cegado por lo mucho que la aprecias−" Uchiha había mascullado. ¿Estaba mal? Naruto chasqueó la lengua. Simplemente tenían prioridades distintas. Para Sasuke lo que "debía ser" siempre estaba primero. Naruto en cambio era incapaz de no ser subjetivo. Por más que sabía que el otro tenía razón, no podía estar de acuerdo; ni con él, ni con su accionar, ni con la partida de Sakura.

Sakura. Sakura-chan. Su mejor amiga.

Golpeó una o dos veces la puerta de la oficina de Tsunade, sin siquiera esperar una respuesta para abrirla.

"−Sólo dásela, eres el adecuado para hacerlo−" le había dicho Sasuke, Naruto simplemente no pudo negarse.

Sentada en su escritorio, la rubia lo miró. Parecía interesada en su interrupción, así que solo arqueó una ceja, fijando automáticamente toda su atención en el sobre que cargaba. El rubio no pudo sostenerle la mirada por mucho tiempo cuando sus ojos y los de ella se encontraron, así que sólo cerró los párpados por una fracción de segundo, hundiendo un poquito el mentón.

−¿Qué sucede, Naruto?

Con un pequeño suspiro, Uzumaki se acercó al escritorio, dejando sobre él un sobre que tenía escrito con una caligrafía exquisita (de Sakura-chan, porque sólo Sakura-chan escribía así, porque se sabía perfectamente cómo lucía su letra, porque le encantaba mirarla concentrándose sobre su pupitre cuando eran pequeños) "Tsunade".

−¿Qué es esto?

−Me gustaría que lo leyera con cuidado, vieja.

Era lo que Sasuke le había prometido a Sakura, que la carta llegaría a las manos de su maestra. Naruto no pudo evitar preguntarse por qué era él quien debía llevar siempre consigo las malas noticias, las tristes. Hubiese sido natural que Sasuke entregase esa carta porque ella la depositó en sus manos, sin embargo ahí estaba él, mordiéndose el labio inferior para no dejarlo temblar frente a la preocupada maestra de su compañera de equipo (ex−compañera, pero no iba a decirlo ni siquiera en su mente). Tsunade deslizó sus dedos lentamente por sobre el escritorio, sin apartar su mirada del rostro de Uzumaki que se esforzaba mucho por no dejarle entrever su propia angustia.

Con cuidado, la Hokage abrió el sobre.

A pesar de que la carta de la alumna de Tsunade le generaba muchísima curiosidad, no se había atrevido a mirarla. No tenía idea de qué era lo que Sakura quería decir a su maestra antes de marcharse, tampoco de cómo había redactado su adiós. Pensó que no podría haberse conformado con un sobre, que era demasiado poco para todo el tiempo compartido, que una carta no era una despedida suficiente, no para él. De haber recibido algo semejante, habría buscado a Sakura hasta hartarse, sin descanso, día y noche. Incluso entonces deseaba hacerlo, pedirle que regresara. No podría haber comprendido la magnitud del asunto con una carta, sin embargo sabía, sabía por qué se marchaba.

Mientras la expresión de Tsunade se volvía triste, preocupada, Naruto procuraba mantener sus ojos sobre el cielo detrás de la gran ventana por la que podía apreciarse toda la aldea. No sabía cómo consolar a la vieja, esas cosas no se le daban bien; entonces pensó que, tal vez, esa era la razón por la que Sasuke le había dado el sobre, porque deseaba que él estuviese con Tsunade cuando la leyera. De una u otra forma, y siendo sinceros, él podía ser pésimo y muy torpe para cuidar del corazón de una madre (porque eso era Tsunade, porque estaba muy cerca de serlo) pero el Teme hubiera fracasado completamente.

−No me dijo nada. Ni siquiera se despidió correctamente.

Lo primero que oyó sencillamente lo desorientó. Giró lentamente el rostro hacia la rubia, deseando encontrar las palabras correctas que decir, algo que lo hiciese menos doloroso; estaba mudo.

−Lo sé, vieja. Ella…

−Esto es una estupidez.

Naruto estaba tan de acuerdo que no se atrevió a decir una sola palabra, esa era suficiente. Con ímpetu, Tsunade depositó la carta encima de la mesa en el mismo momento en el que se ponía de pie, yendo dentro de la respetable oficina de los Hokages por algo de sake bien escondido para beber. Aparentemente lo necesitaba, no se sintió capaz de detenerla ni de hacer algún comentario socarrón, sólo la observó. Tenía el ceño fruncido y los labios apretados en una línea recta, lucía molesta y disconforme. Tembló un poquito cuando pasó por su lado, repelido por la energía violenta que Tsunade irradiaba. Cuando hubo dejado el vaso sobre el escritorio, haciéndolo rebalsar un poquito, se giró bruscamente hacia él:

−¿Cuándo fue?

Naruto tragó saliva con dificultad antes de responder.

−Anoche… 'ttebayo. Se marchó en el mismo momento en el que yo volvía de la misión que se asignó al escuadrón de Shikamaru.

−¿Sabías que se marcharía?−inquirió la rubia acercándosele aún con el escritorio de por medio (hecho que Naruto agradeció mucho, porque sentía las piernas temblar del terror).

−¡Claro que no, vieja!−replicó dándose un pequeño impulso hacia adelante para enfrentarla. –No sabía que Sakura tomaría la decisión de irse, ¡no lo habría aceptado! ¡No la habría dejado hacerlo!

−Sin embargo la viste, ¿verdad? Te la encontraste cuando iba de salida, ¿no?−las manos de Tsunade sobre la mesa se ponían blancas por la fuerza que ejercía sobre ella con los nudillos. Naruto asintió débilmente. −¡¿Entonces por qué dejaste que se fuera?!

No sabía. Ella estaba decidida. Sasuke también. Era lo correcto después de todo ¿no? Por el bienestar de todos…

−Sakura-chan dijo que comprendía por qué debía irse… Estaba triste y angustiada, pero dijo que no deseaba ponernos en peligro. Y… que lo estaba haciendo−la imagen de una Haruno incapaz de mirarlo, temblando y sollozando, atravesó su mente.

Ay, Sakura-chan…

Tsunade observó atentamente el rostro del Jinchuuriki que por unos segundos desvió su determinada mirada de su rostro. Se preguntó si Naruto sabía que cuando Sakura hablaba de poner a alguien en peligro no se refería particularmente a toda la aldea, sino a él. Era su discípula y la conocía suficiente como para saber que amaba Konoha pero que, después de todo, había un par de personas en las que pensaba antes que en nadie más. Como Naruto. Él, que era su compañero desde el comienzo de los tiempos, era el objetivo del ninja renegado del que Sakura hablaba en su carta. ¿Cómo se sentiría saber que mientras más cerca se encontrara de él mayor sería el riesgo que acecharía a Naruto, su mejor amigo? ¿Por qué lo aceptaba? ¿Habría pensado Naruto que en algún momento Sakura dejó de priorizar su bienestar? Apretó la mandíbula. Uzumaki no lo pensaría jamás, ¿verdad? Temió que Naruto pudiese sentir su lazo con Sakura afectado de alguna manera por la decisión de ella.

Lejos de todo lo que pensaba Tsunade, la mente de Naruto no podía evitar lamentarse por la decisión que Sakura había tomado.

¿A quién crees que pones en peligro, Sakura-chan? Yo los protegeré a todos. No tienes que sacrificarte. Ni siquiera por mí.

−No pude convencerla, vieja−susurró.

La Godaime tragó saliva lentamente. Tampoco culpaba a Naruto. Sakura era estúpidamente terca y probablemente hubiese tomado una decisión definitiva. No quiso imaginarse el dolor que debía albergar el corazón de su alumna… Sin embargo, ¿marcharse? ¿Así como así? ¿Sólo irse?

−Yo soy quien decide expulsar a un ciudadano de la aldea de la Hoja por un crimen cometido−masculló, con la mandíbula rígida. −Sakura temía que fuéramos a acusarla de traición, ¿verdad? ¿Por qué no esperó a que juzgásemos su situación, a que yo dijese que era una traidora?−bebió algo más de alcohol con la mirada fija en algún lugar detrás de Naruto; Uzumaki no se atrevió a voltear.

−Supongo que eso es lo que quería evitar.

−¿De qué hablas?

−Si yo fuera Sakura-chan…−se humedeció los labios y suspiró: −no desearía oír a mis amigos llamarme traidor.

Sakura podía haber esperado a que las autoridades de Konoha juzgasen su situación, a que aquellos a los que apreciaba se enterasen de su supuesta traición; pero no lo hizo. El resultado sería el mismo ¿no? Había huído.

−Sin embargo se marchó. Y tarde o temprano deberé enviar un grupo ANBU por ella. Sakura es una desertora.

(¿Es eso distinto a ser llamado traidor?)

−Comprendo.

Ya lo sabías, ¿no, Sakura-chan?

Bebió el último sorbo con los nudillos aún blancos. Naruto no quiso decir nada más. En silencio, deseó suerte al grupo de infelices que debía buscar a Sakura porque, de ser necesario, él mismo se encargaría de hacer dicha misión imposible. Sea como sea, si Kiba y su perro del infierno no habían sido capaces de encontrar a Sakura cuando se encontraba con Sasori, dudaba que incluso un ninja de elite fuese capaz de hacerlo. Kiba no tenía el nivel de un ANBU pero tenía una capacidad de rastreo y caza que superaba con creces la de uno. Además, Neji tampoco había podido hacer mucho. ¿Podría alguien más dar con ella? Deseaba con todas su fuerzas que no.

−Quisiera que hubiese… esperado un poco más.

−Sakura-chan no tuvo el tiempo suficiente para meditarlo. El Teme fue algo brusco con ella,−confesó con un nudo trepando lentamente por su garganta− no estuve ahí, pero lo sé. Sabía que él se lo diría, que lo que estaba haciendo nos perjudicaría…

¿La había Uchiha incitado a tomar esa decisión? Tsunade frunció el ceño. No podía esperar otra cosa de Sasuke, ¿verdad? Tan ridículamente cuadrado. Creía, sin embargo, que el aprecio que tenía por Sakura estaba sencillamente disimulado, no era que inexistente… Pensó en juzgarlo hasta que reconoció que ella pronto debería hacer lo mismo. Hacer a un lado el cariño que tenía por Sakura. ¿Habría Sasuke dudado tanto como ella? Sacrificar los afectos de uno por un bien común. Si Uchiha valoraba tanto a su compañera como ella creía que secretamente lo hacía, la decisión a tomar debía haber sido sumamente difícil. Qué complicado debía ser tener que elegir entre principios y lazos; entre lo correcto para todos y lo que uno deseaba. Tsunade concluyó que ser Sasuke era mucho más difícil en el cuadro que ser Naruto, quien en ningún momento dudaría y protegería con su vida lo más pequeño, incluso si eso después lo guiaba a una situación terrible en la que debería luchar por todo lo demás hasta el agotamiento. Uzumaki actuaba maravillosamente por impulso, pero Sasuke era capaz de ver en una dimensión mucho más grande que Naruto…

−¿Estás molesto con Sasuke?

El rubio la miró sorprendido, fregando con el reverso de su mano su ojo derecho.

−N-no, vieja. Para nada, 'ttebayo. Él… también quiere lo mejor para todos, ¿no?

La madurez en su respuesta le provocó una pequeña sonrisa. Incluso él era capaz de comprenderlo, a pesar de que diferente al de Sasuke hubiera sido su actuar. Tsunade asintió lentamente, incapaz de evitar pensar en lo mucho que Naruto había crecido.

−Eso está bien−lo felicitó, sentándose lentamente en su lugar y desviando inevitablemente su mirada hacia una pila de papeles a su derecha.

Uzumaki comprendió que su labor estaba hecha.

−Tengo que ir a hablar con Kakashi-sensei−le informó a la Godaime con claras intenciones de retirarse. Sin embargo, Tsunade alzó rápidamente la mirada, pensando sus palabras antes de introducir el delicado asunto del que necesitaba conversar con él:

−Hay algo más de lo que debemos hablar−masculló.

−¿Sí? ¿Sobre qué, 'ttebayo?

La seriedad en su mirada lo inquietaba un poco, ni siquiera pudo disimularlo. ¿Habría él hecho algo malo? ¿Algo como qué? ¿Por qué se había olvidado? Entrecerró un poquito los ojos, esperando su continuación.

−Recientemente…−un gran suspiro, mientras ojeaba las hojas− Hoshigaki Kisame y Uchiha Itachi han hecho un par de visitas a nuestra humilde aldea.

¿Itachi? ¿Kisame? ¿Dijo Itachi? El nombre hizo eco en su cabeza.

−¿Qué?

−Me encargué tan pronto como el primer ANBU me lo comunicó, rodeé la aldea de escuadrones calificados para percibir el chakra descomunal de Kisame, para encontrarlos−chasqueó con disgusto la lengua.

−¿Lo han hecho ya? ¿Hace cuánto se lo comunicaron?

−Fue hace unas cuantas semanas.

−¿Y? ¿Qué pasó?

Inquieto, se inclinó sobre el escritorio, casi a punto de quitarle las hojas con los informes y comprobar él mismo su contenido. ¿Qué hacían Itachi y Kisame en Konoha? ¿Por qué? Tenía el ceño tan fruncido que casi sentía el rechazo de sus propias cejas, pero el asunto era serio, ¿cómo evitarlo?

−He reducido la cantidad de hombres rodeando la aldea,−respondió ella lentamente− no han vuelto a verlos desde entonces. Me preocupa la razón por la que podrían haber venido a Konoha, Naruto.

−Debemos descubrirlo, vieja. ¿Qué cree que pudo haberlos atraído?

¿Algo que robar? ¿Algún señor feudal? ¿Una cuenta que ajustar con algún escuadrón que se los había encontrado recientemente? ¿Sakura misma? Tenía muchas ideas en la cabeza, tantas que eran difícil ordenarlas.

−Hay algo en Konoha que están buscando desesperadamente, Naruto.

Fue una afirmación con un peso tan grande que no pudo disimular el instante en el que la adrenalina se escapaba de su cuerpo, dando paso a un profundo desconcierto y a algo que se parecía tanto al miedo que provocaba que se le erizase la piel. Un pequeño silencio.

−…¿Habla de mí?

−No quiero asociar la aparición de Itachi y Kisame con la relación de Sakura y Sasori, pero temo que…

−Sakura-chan no tiene nada que ver con esto−la interrumpió.

¿Y qué si sí? Naruto tal vez no lo comprendía, pero para ella la posibilidad era enorme ahora que lo sabía.

−Tal vez ni siquiera sabe que los ha conducido aquí…

−Ella no es estúpida.

−Ellos son demasiado astutos.

No pudo replicar. ¿Podría ser que él la estuviese engañando? ¿Que Sakura es estuviese dejando engañar? Parpadeó, disgustado.

−Quiero que te cuides, Naruto.

¿Él? ¿Cuidarse? ¿Era él realmente quien debía cuidarse? Uzumaki chasqueó la lengua, fijando por un breve instante la mirada en el suelo y casi sonriendo en el momento en el que volvía a mirar a la Godaime:

−¿De qué habla? Yo voy a ser quien los eche a patadas si vuelven a acercarse a la aldea.

Una risita tonta y una seguridad arrolladora en su azulada mirada.

La Godaime Hokage de Konoha intentó sonreírle, pensando en las palabras necesarias para convencerlo de que su consejo no era uno más, de que tal vez sí debía ser un poco más cuidadoso. Uzumaki no se detuvo a esperar que dijese nada más, enseñándole el dedo pulgar con una radiante sonrisa antes de echarse a correr le prometió que todo estaría bien. Y salió de ahí con velocidad, volviéndose a mirarla por sobre su hombro una vez más antes de cerrar la puerta.

−¿Jamás cambiarás…?−susurró, con profundo cariño.

Cuando Naruto se marchó, Tsunade releyó cuidadosamente la carta de Sakura. No pudo evitar sentir su corazón encogerse. Sakura, su discípula, su alumna y casi su hija, se había marchado. De un momento a otro. No pudo detenerla. Cuando su labio inferior comenzó a temblar se lo mordisqueó levemente, sintiendo una extraña picazón en los ojos. No había sido capaz de detenerla y sería ella misma quien debía dar la orden de que la persiguiesen, como a una desertora. No importaba quién era ella ni quién era Sakura. Eran Hokage y kunoichi. Una kunoichi que se había marchado de su aldea sin permiso, una que había abandonado su hogar y, por más exagerado que sonase, una que los ponía en peligro a todos.

Los desertores eran siempre perseguidos por un grupo de ANBU que se encargaba de borrarles la memoria para evitar que información de su aldea fuese divulgada; no era necesario que un shinobi se marchase con el estricto propósito de traicionar la aldea para que éste fuese perseguido, bastaba sólo irse.

Tsunade no podía hacer nada excepto hacer lo que un Hokage debía hacer.

Esperaba que Sakura lo comprendiese.

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¿Reviews?

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Después de un par de meses, capítulo 24. No sé qué le pasa a mi musa pero se tomó unas vacaciones algo así como interminables y me está haciendo sufrir bastante.

Sé que probablemente el capítulo no contenga la mitad de las cosas que esperaban (¿Y Sakura? ¿Y Sasori? ¿Que el fic no era sobre ellos?) pero estoy centrándome en un par de cosas de las que había dado indicios en capítulos anteriores (no sé si se acuerdan, pero Sasori es quien le cuenta a Sakura que hay muchos escuadrones rodeando Konoha y no entiende en realidad por qué) y que van a tener relevancia en los siguientes capítulos. Además, quiero mucho a Naruto y estoy pasándomela muy bien haciéndolo sufrir y pensar tanto en los últimos capítulos. También necesitaba que Tsunade se enterara de lo sucedido y nos contase de qué se iba a tratar la caza que le darían a Sakura los ANBU (tan inevitable, lo siento tanto)... Así que, bueno, los protagonistas perdieron protagonismo pero era necesario.

Espero que no me odien por haberlos hecho a un lado tan cruelmente...

Como siempre, les recuerdo, no tengo intenciones de abandonar el fic. Sólo voy lento.

Ojalá el capítulo les haya gustado y quieran a Naruto tanto como yo.

¡Nos vemos!

¡GRACIAS POR LEER HASTA EL FINAL!

Maraiah: ¡Muchas gracias! Me alegra de verdad que hayas encontrado la despedida tan emotiva, deseaba que fuese así. Me hizo mucha gracia que robaras un teléfono con el propósito de chequear si el fic había sido actualizado y también me siento un poquito culpable por haberte obligado xD. Espero que esta continuación calme un poco tus ansias. ¡Nos vemos!

Otaku21: ¡Hola! (Espero que esta actualización también te haga sentir super hiper mega feliz xD). Para serte sincera, creo que lo que hizo que quisiera a Sasuke en el capítulo anterior fue precisamente lo hosco que tuvo que ser incluso cuando no deseaba serlo, la dificultad de su decisión. Insistí un poco más en ello durante este capítulo; no quiero que piensen en Sasuke como el desgraciado que obligó a Sakura a irse, sino como quien, consciente de que las reglas están para ahí para obedecerse por una razón, tuvo que obligar a Sakura a tomar una decisión más grande para proteger a los demás. Con respecto al comentario grosero (diciéndole a Sakura que si se acostaba con Sasori y blabla) me parece que también necesitaba ser un poco ofensivo, es Sasuke después de todo y está molesto xD. Sé que este capítulo no responde a tus dudas (¿Y Sakura? ¿Y Sasori? ¿Qué estoy haciendo?) pero es sumamente necesario para justificar los capítulos anteriores y para tratar un problemita que se avecina desde hace un rato. ¡Gracias por las cositas lindas que dijiste del fic (3) y también el halago para Never too Late que nunca está de más!

Vanne: ¡Bienvenida! Qué bueno que el capítulo te haya emocionado, estaba en una situación muy similar mientras lo escribía. Además, me hace muy feliz saber que hayas sentido a Sasuke tan tierno en su actitud de imbécil. La mayoría del tiempo tengo un poquito de miedo de sacar, principalmente a Sasuke y a Sasori, de personaje, así que te agradezco que me hayas dicho que las cosas te parecen tan "naturales" en este fic y dentro de cada personaje. Respondería tus preguntas si no tuviera intenciones de aclararlas en los próximos capítulos, así que mejor me voy a quedar callada. ¡Espero que éste te haya gustado!

Anniewings: ¡Me alegra mucho que el fic te guste! (Gracias por levantarme el autoestima con el comentario discreto, en serio). Ojalá este capítulo también te agrade :)

Guest: ¡Gracias! Estoy bastante convencida de que debería ser un poco más dramático, pero no se me dan muy bien los capítulos angustiantes y de hecho tengo un profundo cariño por las apariciones de Naruto que, casualmente, hacen que todo parezca un poco menos tenso. Creo, sin embargo, que el capítulo te hoy tiene un tinte algo triste, espero que lo hayas percibido. ¡Espero un comentario devuelta!

Luz: A pesar de que la continuación se hizo esperar, ¡acá está! Es casi la mejor parte, yo también estoy de acuerdo; siento que el capítulo anterior fue como el "tope", lo más alto en tensión y tristeza y emociones de todo tipo que podíamos llegar. Ojalá este capítulo te guste :)

GabiizZ: ¡Hola! No se acabó, a pesar de que parecía que sí xD. Me tomé bastante tiempo pero espero convencerte de que todavía hay un poquito más que contar en esta historia...