¡Hola! Espero que todos estén muy bien

Traigo una nueva actualización de esta historia y espero que lo disfruten

¡Saludos!

Nota: Se hace una referencia a la canción "La Vie en Rose" de Édith Piaf


Una gota tortuosa caía gradualmente desde el filo del techo rocoso, su acuoso camino acariciaba la piedra con un golpe suave que la hacía desvanecerse en otras gotas más pequeñas cuando impactaban el suelo oscuro. En esta ocasión la piedra gris parecía tener un atractivo extraño, impasible en comparación con otras veces, el agua que la humedecía asimilaba cierto brillo, como si estuviera tallado en pequeñas piezas de vidrio cortado o bañado en brillantina color plata. Hoy parecía que el ambiente era diferente.

Kim esperaba sentada, con las piernas cruzadas y un ansioso movimiento de pies, Shego y ella habían tomado baños y se habían cambiado en diferentes puntos de la cueva, habían acordado no verse hasta que la pelinegra hubiera acabado todos los preparativos para su "cita". La palabra cita le habría parecido inadecuada al principio, es decir, viéndose a sí misma ella estaba esperando a Shego vestida con sus ropas, una blusa café oscuro sin mangas y un pantalón alto color verde, que por cierto le quedaban ligeramente grandes ya que la pelinegra le ganaba por varios centímetros de altura, esperando en una cueva en medio de una selva tropical, la idea de una verdadera cita se veía algo lejana pero a medida que atardecía y la pelirroja notaba que se acercaba la hora de verse con Shego de nuevo, una sensación de nerviosismo la invadía.

De repente tenía la impresión de que un colibrí le revoloteaba enérgicamente el estómago, con un suspiro nervioso la pelirroja se cepillo el cabello con las manos temblorosas intentando más mal que bien encarrilar las hebras de cabello rebelde que se salían con la suya, no sentirse presentable para Shego la estaba poniendo mal, pero a pesar de eso, tenía muchas ganas de verla y disfrutar aquella atípica cita que tendrían.

El ambiente de la caverna no estaba ayudando a su inquieto cuerpo, a fuera la tormenta se había convertido en una lluvia casta que pronto cesaría, lo que volvía el clima de la cueva en un sitio bochornoso, abrumada por el golpe de calor y los nervios agitándole el cuerpo se puso en pie, cruzando hacia el otro lado de la rocosa habitación alisando su ropa de paso como un tic nervioso. No veía la hora en que la bella azabache apareciera frente a ella con esa cara pretensiosa que la caracterizaba, a Kim le gustaba eso, que fuera pretenciosa y altanera, si bien contemplar la parte más humana de Shego la honro, también se crispaba al recordar aquella vez cuando la pelinegra se derrumbó llorando en la lluvia, ahogándose en sus propios remordimientos, declarando que no merecía el cariño de Kim…por supuesto aquello la hacía muy humana pero la heroína no quería ver esa tristeza de nuevo en la pelinegra. A sí que le gustaba su soberbia, aunque ahora venía acompañada de unos bondadosos sentimientos. Era una mezcla de emociones que le gustaba ver.

Tuvo que acariciarse las mejillas que le empezaban a doler de tanto sonreír como una adolecente enamorada, Kim ya no era una chiquilla pero ahora se sentía como una, una que estaba a punto de ser abordada por su cita, el sonido de unos pasos que se acercaban tras ella la sacaron de su letargo, dejo de pasearse por el lugar y se volvió.

— Hola — la voz aterciopelada de la pelinegra la cautivo, estaba vestida con un pantalón alto color marrón oscuro y una blusa verde de vestir que iba muy bien con sus ojos esmeralda, una coleta de caballo recogía su larga cabellera

— Shego — logro responder después de un rato, la aludida dio un par de pasos y se detuvo frente a ella dándole una valerosa mirada, Kim tuvo que reprimir el impulso de retorcerse las manos

— Estas magnifica Kim —

— ¿Yo? Por favor — la pelirroja le miro incrédula ¿Cómo podía decir eso Shego sin tener en consideración su propia belleza? —De ninguna manera, no así — se encogió de hombros

— No hablo de la ropa, hablo de ti… Magnifica — entonces Kim sonrió, sonrojada y enviándole un vistazo de reprensión por hacerla avergonzarse, aclarándose la garganta, la heroína señaló las ropas de la otra

— Tú también, luces muy bien —

— ¿Eso crees? — Shego alzo ligeramente los brazos mostrando su vestimenta — No es un vestido pero son mis mejores ropas — agrego con una sonrisa — ¿Al menos te di una buena impresión? —

— Ciertamente…me dejas sin aliento — esta vez fue Kim que la observo con una intencional atención

— Bueno — Shego chasqueó la lengua — Quitar el aliento a alguien sin dar un golpe al estómago, es realmente un logro extraordinario — la ex porrista se echó a reír por sus palabras

— Supongo que tienes razón — dijo limpiándose cuidadosamente un ojo

La de pelo azabache no dejo de sonreír, se le acerco de forma pausada, admirándola, como esas veces que la observaba como si de un ángel se tratara, con un movimiento lento y calmado planto un suave beso en la mejilla de la más joven, Kim cerro los ojos dejándose llevar por la sensación de aquellos labios suaves en su piel, el beso se tardó, dejo que sus labios tocaran de manera inquisitiva la piel delicada y blanda de la joven heroína — De verdad eres hermosa —dijo después de un rato pegada a ella e irguiéndose después — Ahora — le ofreció su brazo — ¿Nos vamos a nuestra cita? —

— Por supuesto — sonrió Kim


La pelirroja admiro el camino, el pasadizo rocoso estaba adornado con pequeñas antorchas, cuidadosamente colocadas, en las orillas junto a la pared habían algunos pétalos de diferentes flores con colores pastel y ricos olores dulces que las direccionaban hacia su destino, Kim enarco una ceja pero no dijo nada, la cara presuntuosa de Shego lo decía todo, lo había planeado todo muy bien y estaba orgullosa de eso, paseándose a su lado con una sonrisa de lado, una mirada traviesa y un levantamiento de cejas coqueto. Esa conducta fue todo lo que necesito la ex porrista para echarse a reír de la aniñada expresión de la pelinegra. Llegaron al final del camino entre miradas cómplices y risas juguetonas. Shego se adelantó para mostrarle a Kim que le esperaba en esa parte de la cueva. Allí la elevación del techo era más extendida, desconcertantemente elegante, una lámpara de madera bien fabricada y tejida con algunas hebras colgaba con elegancia sobre una redonda y bien lijada mesa hecha de tronco, un par de asientos también de madera y acolchonados con una especie de cojines artesanales adecuadamente puestos uno frente al otro.

Shego sacó la silla para que la joven se sentara, con una mirada destellante coloco la cena bien confeccionada que había estado preparando, dos filetes de pescado desmenuzado y bien condimentado con especias, dorado en su mejor punto, algunas papas cocidas adornaban su plato, se sentó frente a la pelirroja y empujó un pequeña tinaja con fruta cortada entre ambas para que pudieran alcanzarlo mejor. Con una risa incrédula la heroína dio el primer bocado degustando el sabor, cerró los ojos y gimió de placer, realmente tenía un sabor increíble, suspiró con un bocado — Sabe delicioso —

— Entonces — Shego mastico y levanto una ceja con curiosidad — ¿Te gusta el famoso "Filete a la Shego"? —

— Me encanta — Kim estudio todo alrededor, al igual que el camino que las llevo allí, la habitación rocosa tenía unas pequeñas fogatas colgando desinterésateme en la pared, el ambiente tenía un olor a frutas tropicales que le seducían la nariz — En serio Shego ¿Cómo lograste hacer todo esto tu sola… y en este lugar? —

— Tengo mis maneras — hizo un gesto despectivo sin mirar a su alrededor — Además, soy una ermitaña, tuve mucho tiempo para aprender a hacer cosas — descorchó una botella de vino, que Kim nunca vio llegar y les sirvió a ambas en tazones de madera

— ¿Vino? pero… ¿Cómo? —

— Cazadores furtivos — la azabache puso los ojos en blanco — Parecía que los imbéciles querían celebrar después de cazar su botín, corrieron como gallinas cuando les lances unas cuantas flamas — hizo un pausa momentánea enseñando su tazón con vino — Dejaron esto atrás, así que lo tome como un pequeño trofeo para mí —

— Eres increíble — sonrió divertida pero vacilante — No tenías que hacer esto por mí —

— Claro que si — Shego la miro, estudiosa y con una expresión de ternura que la gobernada — No tendría razón de hacer esto si no fuera por ti —

Continuaron charlando, cosas triviales, la pelinegra ahondo más en su vida queriendo saber cómo la había pasado la pelirroja estos años, Kim por su parte pregunto sobre su tiempo en la selva, como había llegado hasta ahí, como se había adaptado rápidamente a la vida solitaria, pero ambas evitaron muy a propósito el tema de la partida de Kim, por esta noche querían olvidar eso, Shego no quería saber nada sobre que la otra se fuera y Kim no quería saber nada sobre que la pelinegra se quedara, no hoy, no esta noche. Esa noche eran solo un par de chicas que cenaban y charlaban entre risas y algunas caricias castas.

— Espero que aún no estés muy cansada Kim — la de pelo azabache termino el vino que le quedaba en la taza

— No ¿Por qué? — cuestiono terminando su propio vino

— Hay algo más que me gustaría mostrarte — dejó la taza sobre la mesa levantándose suavemente, Kim la imito — Sígueme —dijo ofreciéndole el brazo de nuevo, la pelirroja lo tomó y caminaron juntas.


Shego la guio por un camino rocoso un poco más estrecho que el resto de la caverna, sin embargo era lo suficientemente ancho como para que ambas caminaran de lado a lado, ese lugar Kim no lo había visto antes, la cueva en si parecía ser un pequeño laberinto construido con mucho esmero, trató de asimilar todo a medida que avanzaban pero la ex villana parecía estar muy emocionada por llegar por lo que caminaba con un ritmo acelerado, llegaron hasta una parte que Kim nunca podría describir con exactitud.

Alzó la vista velozmente y pudo ver cómo se formaba una aglomeración de diminutas luces parpadeantes, cambiantes, inquietas, sus colores bailaban entre verde turquesa y amarillo sol, aquel techo de piedra estaba cubierto de luciérnagas por doquier, se las veía más brillantes y hermosas, la habitación no tenía necesidad de antorchas, las luciérnagas daban la suficiente iluminación como para poder mirar todo a su alrededor sin problemas, sin embargo tenía un tenue ambiente romántico que a la pelirroja la hacía ponerse la piel de gallina ¡Era hermoso!

— ¿Te gusta? — la pregunta fue un susurro

— ¿Bromeas? —recorrió nuevamente la mirada en el techo— ¡Jamás he visto algo como esto! Estoy fascinada…—

— Eso me alegra —la ex villana extendió su brazo hacia el suelo señalando, habían sabanas y un par de almohadas con plumas suaves, puestas delicadamente— será más cómodo verlas así —

Se recostaron mirando hacia el techo, Kim se esforzó por recuperar el aliento mirando las luciérnagas sobre ellas, observo contemplativamente aquellos hermosos insectos que profesaban magia, creando brillantes tonos verdes y amarillos que parecían haber salido de una película fantasiosa, la heroína sonrió muy contenta, era un sueño era estar ahí viendo semejante belleza, pero sobre todo era un sueño estar ahí con ella, porque Shego no estaba más perdida, Shego estaba allí, junto a ella. Cuando giro su rostro para mirarla la encontró contemplándola, seria, inexpresiva, estudiando cada detalle de su rostro como si se tratara de una pintura francesa.

La pelinegra extendió la mano lentamente para cepillar un mechón de cabello que se había extraviado de la roja cabellera de la ex porrista, ahuecó su mejilla y la miro por otro rato, sin decir nada, sin ninguna explicación Shego se puso en pie ofreciéndole una mano a Kim

— ¿Me regalarías un baile? — confundida Kim acepto su mano y se puso en pie frente a ella,

— ¿Un baile? — miro a ambos lados — ¿Aquí? ¿Pero si no hay música? —Shego extendió su sonrisa

— Solo necesitas un poco de imaginación — un estremecimiento recorrió el brazo de Kim cuando la pelinegra trazó su pulgar sobre los tendones de su muñeca

— ¿Imaginarlo? — bajo la luz de las luciérnagas Kim parecía dorada, Shego se inclinó para susurrarle

Non, je ne regrette rien. Eh bien, ma vie et mes joies commencent aujourd'hui avec toiel francés de Shego fue perfecto como una caricia a sus oídos

— ¿Qué significa lo que acabas de decirme? —

— Es una frase de Edith Piaf, es una de mis cantantes preferidas, la cantautora de La Vie en Rose —suavemente la de pelo azabache entrelazó sus dedos, un lento balanceo — Quizás después sepas su traducción — perpleja la pelirroja colocó su mano sobre el hombro de la otra

Juntas se desplazaron lentamente, hacia el espacio despejado que actuaba como su improvisada pista de baile, la ex villana deslizó una mano hacia la cintura de Kim, una imperceptible entonación irrumpía el silencio en el que se movían, Shego tarareaba muy suavemente una canción lenta que la heroína reconoció de inmediato y sonrió mientras la azabache las guiaba en una serie de pasos acompasados, se movieron sin problemas, juntas, la más alta cantando y tarareando suavemente, luego se inclinó hacia adelante terminado su interpretación y murmurando en el oído de la joven — Gracias — se inclinó más y la beso, agarró a Kim posando la mano otra vez en su cadera, uniendo más sus cuerpos, la pelirroja inhalo todo el aire por la nariz cuando sintió la boca de la ex villana abrirse en busca de más contacto, una suave lengua rozando su labio inferior, sin preámbulos profundizaron el beso, se había vuelto hambriento. Shego dejo que su mano se deslizara un poco más abajo, sobre su espalda baja, por su parte la mano de Kim subió hasta el cabello oscuro de la pálida mujer, desenredaron su cabello hasta soltarlo para dejarlo libre y salvaje, apretó su agarre en el cabello de Shego jalándola levemente, entonces sintió unos dedos rozarle la nuca también, la pelinegra presionó una pierna hacia adelante, lo suficiente como para que un gemido saliera de la garganta de la más joven entonces Shego rompió el beso jadeando.

— Quizás es hora de que… vayas a dormir —sugirió la pelinegra mientras miraba con dificultad a Kim, quien estaba agarrada a los hombros de Shego con la visión nublada y la respiración entrecortada

— ¿Dormir? — Frunció el ceño — No hay manera que pueda dormir después de esto —deslizo sus manos por la blusa de la ex villana — Acabamos de tener una cita… también tómanos una copa de vino, así que… —

— Técnicamente — comenzó Shego — fue una taza, no una copa —

— Cállate — Kim respondió entre risas, se mordió el labio, podía ver el deseo y el nerviosismo en la mirada destellante de la azabache, así que decidió dar el paso definitivo — Shego, quiero estar contigo, de todas las formas posibles… así que… tienes mi consentimiento ¿Me darás el tuyo? —

Durante un largo momento Shego estudio detenidamente el rostro de la pelirroja, busco dudas, busco miedos, cualquier cosa que le dijera que Kim no quería aquello, sin embargo no encontró nada de eso, solo encontró el mismo cariño reflejado en sus ojos color oliva — Si — la respuesta fue un susurro pero fue seguro. Se besaron de nuevo. Fue suave, suave y lento, tentativamente Shego se movió para tomar la cara de Kim con ambas manos, profundizó el beso, paso la lengua sobre los labios de la otra, eso encendió un fuego en el interior de la ex porrista quien le mordió el labio, Shego la levantó para besarla más fuerte pero esta vez la recostó sobre las sabanas y las almohadas que formaban una improvisada cama en el suelo.

La ropa fue innecesaria, quedo descartada en el suelo con más rapidez de lo que esperaban, Kim se encontró trazando la piel de la cicatriz en la pierna de Shego, fruto de aquel enfrentamiento de hace años, pero esta le prometió con un beso que ya no importaba. La boca de la azabache era aventurera, la beso en todos lados, la probo y lo repitió. Sus manos la tocaron en lugares prohibidos que se encontró deseando reiterar, incluso para Kim, quien nunca había estado con nadie de esa forma se volvió osada, toco el cuerpo esbelto de Shego en todos lados, la pelinegra la guio cuando se encontró dudosa de que hacer, trazo las curvas de su cuerpo, apretó los músculos rígidos entre sus manos, beso ese tonificado vientre hasta saciarse, no la dejo hasta hacerla temblar tal y como Shego lo hizo con ella, fue una noche larga, cargada de pasión, las manos fueron suaves pero habilidosas, sus cuerpos fueron poemas escritos con la piel de la otra. Se disfrutaron hasta el final, hasta que sus gemidos se perdieron en la infinidad de la noche.


Traducción de la frase

« Non, je ne regrette rien. Eh bien, ma vie et mes joies commencent aujourd'hui avec toi »

«No, no me arrepiento de nada. Pues mi vida y mis alegrías hoy comienzan contigo.»