¡Hola! Saludos para todos
Tengo una nueva actualización para esta historia. Les recomiendo la canción Iris de Goo Goo Dolls para este capitulo
Déjenme sus opiniones y tomatazos en los comentarios. Disfruten la lectura. :)
El lodo adquiría una contextura espesa y rigurosa que cubría la densa y húmeda selva que acababa de ser bañada por la tempestad durante días, una mezcla entre barro, hojas y plantas machacadas cubrían el camino escalonado entre el follaje de la jungla, a pesar de que el temporal ya había terminado una llovizna ligera empañaba las copas de los altos arboles de alrededor, avivando un aura nostálgica.
Caminaron mientras sus zapatos se hundían ligeramente en el barro, Kim le seguía el paso a la pelinegra muy de cerca siguiendo su estela, ayudándose con una vara para sostenerse con mejor precisión mientras tanto la de cabello azabache apartaba algunas plantas humedecidas para que pudieran caminar más a gusto.
La ex porrista se sentía incomoda y tenía una dolorosa sensación en el pecho, casi contenía el aliento, tenía las manos sudorosas haciendo que el palo que usaba se resbalara en varias ocasiones de entre sus delgados y magullados dedos.
Andaban en silencio, con los corazones apesumbrados, sin querer decir nada pero queriendo decir todo, las palabras morían en la boca y los ojos se aguaban, dejo de intentar hablar después de un rato.
— Estamos cerca del pueblo — anuncio Shego
— Mmm —respondió singanas
La ex villana disminuyo su ritmo para dejarse alcanzar, cuando Kim llego a su lado esta le extendió el brazo para que la pelirroja lo tomara, parpadeó durante un segundo antes de alargar su propio brazo y enredarlo con el de Shego.
— ¿Qué te parece un paseo por el parque Princess? — bromeola pelinegra mostrando una de sus particulares expresiones de ceja arqueada y sonrisa coqueta
— Me parece una excelente idea — respondió recobrando el humor
— Como puedes ver — señalo el cielo — Hoy tenemos un clima espectacular, sobre todo si deseas salir a trotar. Encontraras que la ligera llovizna te lavara el sudor de la piel. De no ser así puedes contemplar los pájaros posados en los arboles —
Kim resoplo una risa — Me encantan los pájaros —
— Aquí veras muchos Kimmie— extendió el brazo como si presentara la selva — También podrás ver indefensos gatitos salvajes de vez en cuando —
— Ya me di cuenta — ironizo entre risas, recordando como aquel enorme "gatito" la había perseguido, fue así como logro encontrarse con Shego de nuevo, la pelirroja disminuyo su sonrisa cambiando su mochila de peso, empezaba a irritarle la espalda — Sabes…disfrute mucho nuestra velada —
— Oh si, note que lo disfrutaste bastante — expreso con una sonrisa, divirtiéndose de la manera en la que la joven Kim enrojecía de golpe, tiñéndose la piel de un bonito e intenso color rojo
— Bueno — dijo una abochornada Kim — No, solo yo la pase bien — acuso apartando su mirada
—Oh, pero claro que lo disfrute, mucho…bastante de hecho — admitió sin ninguna pena o problema, después de una sonrisa socarrona Shego pareció relajar su rostro con una expresión más suave volviendo su atención al camino — Con seguridad, fue la mejor noche de mi vida —
El tono suave de la voz de Shego atrajo la atención de Kim. Se giró para mirarla, encontrando que esta seguía observando el trecho por donde caminaban, la pelirroja se sintió superada, el pinchazo doloroso en su pecho volvió a molestarle.
— Gracias por perdonarme Kim —
La ex porrista tarareó con un zumbido pensativo, Shego seguía caminando con una expresión seria pero no afilada, la vio cepillarse el cabello con los dedos contemplativa y respondió
— Yo también estoy feliz de que me perdonaras — dijo con la boca seca — Pero… más que todo, estoy agradecida por haberte encontrado —
Shego sonrió, una sonrisa amplia pero con un borde de tristeza gravemente marcado en el iris de sus ojos. Con gran pesar vieron como delante suyo se asomaban los techos de algunas chozas de paja, los arboles eran más pequeños aquí y la el follaje menos apuñado. Kim desenredo sus brazos y detuvo a la pelinegra con una delicada caricia en su vientre.
— Hasta aquí —
— Puedo ir más allá, he ido otras veces al pueblo —
— Lo sé, pero no quiero arriesgarme a que alguien más te vea — inclinó la cabeza con un rostro inflexible, la de pelo azabache sabía que Kim se refería a Justicia Global, ya que no podía asegurar que no la estuvieran vigilando
El ex villana trago saliva bajando la mirada al suelo, de pronto se había quedado sin aliento, el mundo parecía girarle alrededor, mareándola, perturbándola, abrumada por el hecho de perder a Kim para siempre y no volverle a ver. La joven heroína ya se había colocado frente a ella y un calor comenzó a recorrer el pecho de Shego fuertemente
— No me importaría…si se los dijeras a ellos, o a cualquiera — siseo la pelinegra
— A mí sí me importa — la respuesta de Kim fue segura, sin vacilación
La pelirroja deslizó su mano completamente en la de Shego aferrándola fuertemente. Esta se agarró a ella con más firmeza, la agonía estaba clavada en los ojos de ambas mujeres.
— Es hora de irme Shego —
Lo siguiente que pensó Shego, fue una vida sin su amada pelirroja, la joven de la cual se enamoró perdidamente. La mujer que fue una vez su enemiga, la que se convirtió en el objeto de su admiración, lo que la llevo a cometer terribles errores y al mismo tiempo la llevo a buscar una vida lejos del crimen, su polo a tierra, su amiga, su amante… entonces decidió que no la quería lejos, no quería estar lejos de ella, que no le importaba si vivía el resto de su vida encerrada en una celda de Justicia Global, solamente quería estar cerca suyo… Abrió la boca para hablar pero las palabras no le salieron en el instante, sentía que estaba perdiendo el mundo entero
— Kim… me iré cont.… —
— Quédate — fuero las palabras de Kim. Sus ojos ya estaban rojos pero se negaba a llorar frente a la anonada pelinegra, de ninguna manera dejaría que Shego perdiera la libertad, no iba a dejar que se condenara a sí misma.
Shego se quedó en silencio, observándola con tristeza. La heroína se apoyó de puntillas y presionó sus labios contra los de la pelinegra, un suave toque, fue entonces que la ex villana profundizo el beso, inclinó la cabeza hacia un lado y disfrutó aquella caricia entre sus bocas, besándola, acariciando su mejilla, revolviendo su cabellera, presionando sus lenguas en un barrido lento y acompasado. Kim se echó hacia atrás, sin aliento y aturdida, mirando a Shego mientras se aferraban la una a la otra. La expresión rota de la pelinegra hizo que su corazón se contrajera.
— No me olvides —
— Nunca podré olvidarte Shego —
— Adiós — susurro con voz áspera —... Adiós, Kim —
Con un gran pesar, liberó sus manos, apretándolas fuertemente en puños para contener el dolor latente —Adiós — susurro antes de caminar hacia atrás, acercándose deliberadamente al pueblo a sus espaldas, se dio la vuelta y camino unos cuantos pasos antes de volver su rostro una última vez, donde una Shego inerte y desolada la observaba alejarse lentamente.
Kim podía sentir el aire acondicionado del avión mantenerle la piel fresca, golpeándola con un ligero roce de aire frio y limpio, arrugo la nariz y se removió molesta volviéndose a un lado en la ventana, su asiento en primera clase era perfectamente cómodo pero no la hacía sentir nada bien. La pelirroja nunca había tenido problemas con los vuelos antes, pero precisamente aquel vuelo la hacían sentir mal, con náuseas y el pecho apretado… ¿nauseas o un sentimiento de pérdida?, Kim sabia la respuesta.
Una azafata de sonrisa amable y traje formal se acercó — Le gustaría una copa de champán señorita Possible? — Kim negó amablemente — ¿Qué tal una copa de vino? —
De nuevo un pinchazo en el corazón la hizo encogerse, la imagen de una copa de vino, una mirada esmeralda y una sonrisa dulce la hacían sentirse terriblemente, era una sensación que dudaba que fuera a desaparecer, se tragó el recuerdo que le subía por la garganta.
— No, muchas gracias — Ella dudó, antes de preguntar — ¿Cuánto tiempo falta para que lleguemos al aeropuerto de Middleton? —
—Llegaremos en una hora y media — la azafata señalo su reloj — Sera mejor que descanse antes de que aterricemos —
Acatando el consejo de la joven, la heroína se encogió en su asiento, descanso la vista, no había manera de dormir con el sentimiento de un corazón roto, pero al menos sabía que a su llegada, su familia y amigos estarían ahí para ella, aunque ninguno llegara a saber lo que realmente sucedió.
Cayó boca abajo en la cama, el colchón rechino recibiendo el seco golpe de su cuerpo, se había dejado caer con todo el peso, exhausta, del vuelo de más de diez horas, de la cena con sus padres amigos de la que acababa de llegar, cansada de sentirse tan triste, cansada de no tener a Shego a su lado.
Respiro contra la sábana blanca, liberando el aire de los pulmones, intento relajar sus músculos atrofiados, a pesar de su cansancio, el sueño no se atrevía a aparecer.
Decidió darse un baño tibio en la bañera, se quedó mucho tiempo ahí recordando los baños termales con los que solía disfrutar con la pelinegra, el agua tibia se enfrió pero aun así se quedó allí, hasta que los dedos de sus pies fueron como pasas. Ayudó un poco para calmar su piel, era una manera para pasar el tiempo, pero no hizo mucho para calmar su mente. Se puso su pijama más cómoda y se peinó el cabello húmedo sentada en su suave cama con sabanas de seda. Tantos lujos pero nada parecía hacerla feliz.
La vibración del Kimmunicator llamo su atención, era bastante tarde por la noche así que debía ser algo realmente importante. Cuando la pantalla encendió no fue el rostro que espero encontrar.
— Señorita Possible —
— Doctora Directora Betty—
La mujer en la pantalla le dirigió una sonrisa que carecía de calidez real — Directora Betty, no hagamos alusión a todos mis títulos —
La pelirroja se removió incomoda — ¿Puedo saber a qué se debe su llamada, Directora Betty? —
— ¿Quería saber cómo estabas? Después de todo eres una de nuestras mejores aliadas —
— Estoy muy bien. Gracias —brevemente, Kim dijo — Solo algo cansada—
— Entiendo, fue un viaje bastante largo — la mujer con el parche en el ojo ladeo la cabeza con algo de comprensión
— Lo fue — respondió la heroína — De hecho, me gustaría descansar…si no le importa yo —
—Solo quisiera saber una cosa más señorita Possible — le interrumpió — ¿Encontró usted a Shego? —
Kim se encontró sin aliento, hubiera palidecido si no supiera controlar muy bien sus expresiones, en cambio en vez de mostrar sus nervios esta negó brevemente con la cabeza — Nada, ni un rastro — la directora Betty la miraba, estudiosa e inexpresiva
— Entonces, aquellos rumores de los que indago, los de la mujer que vive en la selva ¿Eran falsos? —
— Así es —
— Tengo entendido que se adentró varios días en la jungla ¿No encontró nada? —
Kim entrecerró los ojos — Veo que estuvo vigilándome— sonrió — Pero para contestar su pregunta, no, no encontré más que árboles y animales salvajes —
— ¿Salió de allí usted sola? — la pregunta tenía un aire de desconfianza
—Soy Kim Possible, no debería dudar de lo que puedo hacer —le aseguró con una mirada de confianza
— Señorita Possible, si Shego estuviera —
—Directora Betty… por mucho que me duela admitirlo, Shego murió. Ella está muerta por mi culpa… No puedo hacer nada para cambiar eso —
Un silencio pesado gobernó durante los siguientes segundos, la mujer mayor suspiro con pesadez y suavizo su semblante serio por un leve momento, hizo otra pausa momentánea antes de hablar
—Lo entiendo. Y lo siento…que descanse señorita Possible —
—Gracias — suspiro. La pantalla se apagó.
Kim dejo caer el dispositivo de sus dedos insensibles. Pequeños ríos mojaron su rostro, incontrolables lágrimas caían sin permiso de sus ojos, un corazón roto latía en su pecho. Mientras tanto, al otro lado del mundo, reducida en un rincón de una solitaria cueva, una pelinegra también la lloraba.
